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ver en la novela de la tabla redonda Ider, donde el protagonista vence un oso escapado de la cadena y lo lleva cogido por el cuello, como el Cid al león (1). En fin, en la realidad misma podían repetirse algunas de las circunstancias del episodio del Poema, dada la costumbre de mantener fieras enjauladas en los palacios de los grandes (2). El fastuoso y vano don Diego Hurtado de Mendoza, tercer duque del Infantado, “tenía para ostentación de su grandeza una casa de fieras, donde criava leones, tigres, onças y otros animales deste género”, y cuando festejó al prisionero Francisco I de Francia, a su paso por Guadalajara, en 1525, un león se soltó de noche por el palacio; pero el mayordomo del duque tomó un hacha encendida, se dirigió al animal y encandilándole con la luz, le cogió de la melena y lo encerró en la leonera (3).

IMITACIÓN FRANCESA

Si no en el pasaje del león, la imitación francesa aparece clara en otros. Desde luego, parece

(1) Histoire litter. de la France, t. XXX, p. 203.

(2) J. YANGUAS, Dicc. de antigüedades de Navarra, III, 1840, p. 131.-Cantar, p. 731.-A. SCHULTZ, Das höfische Leben sur Zeit der Minnesinger, Leipzig, 1889, I, 452.

(3) A. NÚÑEZ DE CASTRO, Hist. eclesiástica y seglar de Guadalaxara, Madrid, 1635, ps. 173-174.

una moda francesa la repetición del indefinido tanto en las enumeraciones descriptivas (v. 1783, 1987, 2114), las cuales además suelen ir encabezadas por el verbo “veríais”, con que el juglar se dirige a sus oyentes y procura sugerirles una viva representación de lo que va a narrar:

Veriedes tantas lanças premer e alçar, tanta adágara foradar e passar, tanta loriga falssar e desmanchar, tantos pendones blancos salir vermejos en sangre, tantos buenos cavallos sin sos dueños andar.

(v. 726-730, y casos menos característicos en 1141, 1966-1971, 2400-2406, 3242-3244). Estas formas de describir, que se repiten en El Rodrigo o Poema de las Mocedades del Cid, y en los romances, son muy usadas por los poemas franceses. El "allí veríais tanto escudo horadado, tanta loriga rota, tanta silla de caballo vacía...” es un verdadero lugar común de las chansons; sirva de ejemplo el Girard de Vienne :

La veissez tante lance brandie...
ce jor y ot meinte selle vuidie,
et mainte targe et perciée et croissie,
et mainte broine rompue et desarcie,
cil destrier fuyent parmi la praierie (1).

(1) Véanse más ejemplos en A. BELLO, Obras, II, p. 226; D. HINARD, Poëme du Cid, p. 275; MILÁ, De la poes. her. pop., p. 470. Además, Cantar, págs. 33631, 36315, 89340. Añadiré el ejemplo más análogo que hallo en el Roland, 1622 (el tercer verso no se halla en el ms. de Oxford):

La oración narrativa de D. Jimena, pidiendo al cielo protección para el Cid desterrado (v. 330-365), está imitada asimismo de los poemas franceses; y no ya sólo de los más viejos, como el Roland, donde las oraciones son breves, sino, además, de poemas posteriores, donde el tema está amplificado.

Citaremos como muestra estos versos de la oración de D." Jimena:

ñor glorioso, padre que en cielo estás... prisist encarnación en santa María madre, en Belleem apareçist, commofo tu veluntad, pastores te glorifficaron, ovieron te a laudere... Por tierra andidiste xxxı1 años, Señor spirital... Longinos era ciego, que nunqua vido alguandre ; diot con la lança en el costado dont yxió la sangre, corrió la sangre por el astil ayuso, las manos se ovo de untar, alçolas arriba, llególas a la faz, abrió sos ojos cató a todas partes; en tí crovo al ora, por end es salvo de mal.

La veïssez si grant dulur de gent,
tant hume mort e naffret e sanglent...

tant bon cheval par le camp vunt fuiant. Comp. 3483. Otro ejemplo: "Et tante targe effreinte, tante broigne faussee, Et tant pie et tant poign, tante teste coupee.” Destruct. de Rome (Romania, II, 6, etc., v. 34, comp. 382). En el poema franco italiano de Berta de li gran pie: “Doncha verisi mante robe mostrer...” (Romania, IV, 104, verso 51.) En Florence de Rome (ed. Wallensköld, V. 1788-91, comp. 1320-22):

La veissie: estor de fraiz renovelé;
la ot tante hanste frainte et tant escu troé,
tant habert desmaillié et tant clavain faucé,
tant cop feru d'espee desus hiaume gemé.

Compárese ahora la oración de Carlomagno en Fierabrás (v. 1169), poema cuya redacción conservada es de hacia el año 1200, pero que debió tener otra forma anterior:

Glorieus Sire peres, qui en crois fu penés,
et en la sainte Virge et concéus et nés,
en Bethléem, biaus Sire, nasquis en povretés...
et li pastour des cans en ont leur cors sonnés...
Puis alastes par terre XXXII ans passés...
Et Longis vous feri de la lance es costés :
il n'avoit ainc véu de l'eure qu'il fu nés ;
li sans fu par la lance duques as puins coulés ;
il en terst a ses ex tantost fu alumés;
Sire, merchi cria; tu séus son pensé.

Otras semejanzas por el estilo pueden buscarse en las demás oraciones de los poemas franceses (1); en vista de ellas no puedo compartir la opinión de Ríos y de Milá, quienes entre la oración de doña Jimena y la de las chansons descubrían tan sólo semejanzas ligeras de esas que pueden producirse por analogía del estado social en que vivían los poetas caste

(1) He aquí en las oraciones francesas algunos milagros comunes con los de la de doña Jimena: Daniel, Jonás y Lázaro, en Roland, 2384, 3100 ; Jonás, Daniel y resurrección, Gaydon, 2334, 10006; Jonás, Daniel, Susana, en Amis et Amile, 1764; Susana, los ladrones crucificados con Cristo, Longinos, Ogier, 11645; nacimiento, magos, Lázaro, Longinos y resurrección, Gui de Bourgogne, 2543, 1892; nacimiento, magos, Longinos, Siège de Narbonne (comp. Cantar, p. 2614). Véase GAUTIER, La Chevalarie, ps. 542-546 y 38, y J. ALTONA, Gebete und Anrufungen in den altfranzösischen Chansons de geste, Marburg, 1883, p. 13-14 (Ausgaben und Abhandlungen de Stengel, IX).

a

llanos y franceses (1). Es evidente la imitación inmediata. Además se trata de una imitación insistente. El Poema del Cid no debió ser el primero que copió estas oraciones narrativas, y tampoco fué el último. Siglos después hallamos otras oraciones por el estilo en el Poema de Fernán González, 105-113, y en el Arcipreste de Hita, 1-7, es decir, en obras no debidas ya a juglares, sino a clérigos, y ambas acusan un nuevo patrón común, pues incluyendo milagros iguales a los del Poema del Cid (Daniel, Jonás, Susana) concuerdan en añadir otros nuevos (san Pedro, Ester, santa Marina, los tres niños del horno). Cuando la oración reaparece en la obra de un juglar, en la Gesta del Abad Juan de Montemayor, no es ya imitada de Francia, sino del mismo Poema del Cid.

En fin, debemos admitir asimismo como imitada del francés la manifestación del dolor de los personajes por medio de lágrimas. Las circunstancias en que éstas se vierten no tienen nada de especialmente francés. El dolor se manifiesta habitualmente con llanto en los héroes

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(1) A. DE LOS Rios, Hist. crític. de la literat. esp., III, 1863, p. 140, n.; Milá, De la poesía heroico pop., página 467. Las coincidencias casuales son más vagas. Por ejemplo, la absolución de don Jerónimo (v. 1703), “el que aquí muriere lidiando de cara”, etc., y la del papa, en el Couronnement de Louis, 426-430, “qui en cest jor morra en la bataille En paradis avra son herberjage", etc.

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