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los moros el castillo de aquella villa que quedaba por rey de Francia, hablaba amigablemente y con mucho ganar se rindió. La alegría empero de esta victoria respeto del Borgoñon, muestra de estar arrepentido de en breve se desvaneció por otro revés y daño que reci- la muerte del duque Juan de Borgoña, hecha, á lo quo bieron los fieles, no menor que el que sucediera á los decia, contra su voluntad. Allegóse la autoridad y dilienemigos. Don Gutierre de Sotomayor, maestre de Al- gencia de tres cardenales que desde Roina vinieron por cántara , entró en tierra de moros con ochocientos ca- legados sobre el caso á las tres partes, Francia, Flánballos y cuatrocientos infantes para combatir á Archi- des y Inglaterra. Por la gran instancia que hicieron dona. Descubriéronlos las atalayas, avisaron con ahu- alcanzaron que los tres principes interesados enviasen. madas, como suelen; juntáronse los comarcanos y ape- šus embajadores cada cual por su parte á la ciudad do Hidáronse hasta número de quinientos, armados con Arrás. Juntos que fueron, se comenzó a tratar de las saetas y con hondas, con que en algunos pasos angos- capitulaciones de la paz. Partiéronse de la junta los intos y fragosos mataron gran número de los que seguian gleses por la enemistad antigua y competencia que teal Maestre, de suerte que apenas él con algunos pocos

nian sobre el reino de Francia. El Borgoñon se mostró se pudo salvar. La venida de los bárbaros lan improvi- mas inclinado á remediar los males tan graves y tan sa atemorizó á los del Maestre; y con el miedo del pe- continuados. Concertáronse que en memoria de la ligro un tal pasmo cayó sobre todos, que quedaron sin muerte que se dió al duque Juan de Borgoña , el rey fuerza y sin ánimo. Avisado con este peligro y daño Francia para honralle en el mismo lugar en que se coFernan Alvarez, señor de Valdecorneja , alzó el cerco metió el caso edificase un templo á su costa con cierto que lenia sobre Huelma, aunque la tenia á punto de número de canónigis que tuviesen cuidado de asistir rendilla, por entender que gran número de moros con al oficio divino. Las ciudades de Macon y de Aujerre la avilenteza que ganaran venia á socorrella. No menos quedaron para siempre por el de Borgoña; otros pueesfuerzo algunas veces es meriester para retirarse que blos á la ribera del rio Soma le fueron dados en prenpara acometer los peligros, porque, aunque es de ma- das hasta tanto que le contasen cuatrocientos mil escuyor ánimo y gloria vencer al enemigo, de mas pruden-dos, en que por aquella muerte penaban al Francés. cia y seso suele ser conservarse á sí y á los suyos para Ninguna cosa parecia demasiada á aquel Rey, por el deseo, sazon mas á propósito, segun que aconteció entonces, que tenia de reconciliarse con el Borgoñon y apartallo que luego se rehizo de fuerzas, y junto con el obispo de de la amistad de los ingleses, ca estaba cierto que con Jaen diola tala á los campos de Guadix con mil y quinien- esta nueva confederacion las fuerzas de Francia, á la tos caballos y seis mil de pié, quemó las mieses que es- sazon muy acabadas , en breve volverian en sí, como á y

de gente de a caballo y como cuarenta mil hombres de a contra los ingleses, y aquella ciudad real volvió al antipié; con esta morisma no dudó de pelear, resolucion, guo señorío de Francia. Juntamente las demás cosas cocuyo suceso, por donde comunmente calificamos los

menzaron á mejorarse, que hasta entonces se hallaban acometimientos arriscados, mostró no haber sido te- en muy mal estado. Nuestras historias afirman que pameraria. La victoria quedó por los cristianos con muer- ra concertar estas paces de Arrás fue mucha parte dote de cuatrocientos moros y huida de los demás; para ña Isabel, hermana del rey de Portugal, que estaba caescapar les ayudó la noche que sobrevino. Señalóse sada con el duque Filipo de Borgoña. Dicen otrosi que aquel dia de buen caballero el adelantado Perea , por- tuvo habla con el rey de Francia para tratar de las conque como le hobiesen muerto ei caballo y berido á él diciones de la paz; si esto sué así, ó si se dice en graen una pierna, á pié con grande ánimo resistió á los ene- cia de Portugal, no lo sabria averiguar. En España las migos, que por todas partes le cercaban, y los hizo reti- reinas de Aragon y de Navarra, en sazon que los reyes, rar; el menosprecio de la muerte le hacia mas valiente sus maridos, tenian con cerco apretada la ciudad de y le animaba. Todavía la victoria no fué sin sangre de Gaeta, como se dirá luego, alcanzaron del rey de Cascristianos; muchos quedaron heridos y algunos mu- tilla , el cual desde Madrid iba á Buitrago á instancia rieron. Eti el reino de Murcia, no muy lejos de Hues- de Iñigo Lopez de Mendoza, que pretendia allí festejacar, hay dos pueblos poco distantes entre sí, el uno se lle, que el tiempo de las treguas se alargase hasHanya Vélez el Rojo, y el otro Vélez el Blanco. Sobre es- ta 1.o de noviembre. Tuvo en esto gran parte Juan toś pueblos puso cerco el adelantado Fajardo, y los de Luna, señor de Illueca, que fué enviado por embaapretó de manera, que los moradores fueron forzados á jador sobre el caso, y lo persuadió á don Alvaro de Lurendirse á partido. Sacaron por condicion que se go- na , pariente suyo, que era el que lo podia todo, y sobertasen por las mesmas leyes que antes, y que no les bre toda su prosperidad se hallaba á la sazon alegre por impusiesen mayores tributos que acostumbraban pa- un hijo que su mujer parió en Madrid , que llamaron gar. En tres años continuados sucedieron todas estas cosas en tierra de moros, que las juntamos aquí porque no se confundiese la memoria si se relatasen en tanto con mayores muestras de amor procuraban gamuchas partes. El año de que tratábamos fué muy se- narsu gracia. Dalado por las paocs que en él despues de tantas guerras se hicieron entre los franceses y borgoñones. Parecia que los odios que entre si teman, con la mucha sangre derramada de ambas partes amansaban, Cárlos,

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or- Rey; los grandes asimismo

, cuanto mas fingidamente,

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CAPITULO IX.

Aragon, avisado de la venida desta armada de Génova,

le salió al encuentro con catorce naves gruesas y once Como el rey de Aragon y sus hermanos fueron presos.

galeras. Embarcáronse con él y por su ejemplo casi toCon las muertes del senescal Juan Caracciolo y de dos los señores con cierta esperanza que llevaban de la Ludovico, duque de Anjou, y de la reina doña Juana victoria. Los aragoneses llegaron a la isla de Ponza ; la parecia que al rey de Aragon se le allanaba del todo el

armada de los enemigos surgió á la ribera de Terracina. camino para apoderarse del reino de Nápoles por estar Avisaron los ginoveses con un rey de armas que enviasin cabeza, sin fuerzas, sin conformidad de los natu- ron al rey de Aragon que su venida no era para pelear, rales y sin ayudas de fuera , y como dado en presa á sino para dar socorro á sus ciudadanos y proveellos de quien quiera que le quisiese echar la mano. Muchos de vituallas; que si esto les otorgaba y les daban lugar palos señores, sea por entender lo que se imaginaba era ra hacello, no seria necesario venir á las manos. Fue forzoso, sea por el odio que tenian al gobierno del pue- grande la risa de los aragoneses, oida esta embajada, blo, que en ninguna cosa sabe templarse, comunicado y no poco los denuestos que sobre el caso dijeron. entre sí el negocio, se apoderaron de Capua con su cas- Con esto tomaron las armas y ordenaron los unos y los tillo, ciudad muy á propósito para hacer la guerra. Des- otros sus bajeles. Antes de comenzar la pelea tres nade allí por medio de Rainaldo de Aquino, que enviaron ves de los ginoveses apartadas de las demás se hicieron sobre el caso a Sicilia, ofrecieron sus fuerzas y todo lo al mar con órden que se alargasen, y cuando la batalla que podian al rey de Aragon con tal que se apresurase estuviese trabada acometiesen á los contrarios por las y no los entretuviese con esperanzas, pues era forzoso espaldas. Los aragoneses, por pensar que huian, sin usar de presteza antes que la parcialidad contraria se ningun órden acometieron a las demás naves enemigas, apercibiese de fuerzas. Hallábanse con el rey de Ara- no de otra suerte que si la presa y la victoria tuvieran gon tres hermanos suyos, todos de edad muy á propó- en las manos ; solamente temian no se les escapasen sito y de naturales excelentes. Don Pedro quedó en Si- por la ligereza. El rey de Aragon con su nave embistió cilia para recoger yjụntar toda la demás armada ; el Rey la capitana contraria. El General ginovés con gran prescon el de Navarra y don Enrique solamente con siete teza dió vuelta con su nave, y con la misma cargó por galeras del puerto de Mecina se hizo á la vela. Tomó

popa la real con saetas; dardos y piedras en gran núprimero la isla de Ponza, despues la de Isquia , y final

mero, que por su gran peso y por el lastre estaba trasmente llegó á Sesa, do gran número de señores eran tornada. Con el mismo denuedo se acometieron entre sí idos desde Capua á esperar su venida. El mas principal las demás naves y se abordaron ; trabadas con garfios, de todos era Antonio Marsano, duque de Sesa. Tralóse peleaban no de otra manera que si estuvieran en tieren aquella ciudad de la manera cómo debian hacer la ra. Sobrepujaban en número de gente y de naves los guerra ; acordaron de comun parecer en primer lugar aragoneses, pero su muchedumbre los embarazaba, y poner cerco sobre la ciudad de Gaeta. A 7 de mayo se muchos por estar mareados mas eran estorbo que de juntarón sobre ella la armada de Aragon y la gente de provecho. Los ginoveses, por estar acostumbrados al tierra que seguia á los señores neapolitanos, con que mar, así marineros como soldados, en destreza y pelear la sitiaron por mar y por tierra. Vino eso mesmo con se aventajaban. Las galeras no hicieron efecto alguno sus gentes el príncipe de Taranto. El rey de Aragon se por estar las naves entre sí trabadas y ser de muy mas apoderó del monte de Orlando, que está sobre la ciudad, alto borde. La pelea se continuaba hasta muy tarde, con que tenia gran esperanza de tomalla por hallarse á cuando las tres naves de los ginoveses, que al principio Ja sazon los cercados no menos faltos de vituallas que parecia que huian, dando la vuelta acometieron de trallenos de miedo. Inclinábanse ellos á entregarse; mas vés las reales , causa de ganar la victoria. Entraron los los ginoveses, que eran en gran número, á causa de sus enemigos y saltaron en la real; amonestaban á los que mercadurías y tratos, de que aquella nacion saca gran- en ella peleaban se rindiesen. Era cosa miserable ver 'des intereses, se resolvieron con gran determinacion lo que pasaba , la vocería y alaridos de los que mataban de defender la ciudad. Tomaron por su cabeza á Fran- y de los que morian. Ninguna cosa se hacia con órden cisco Espinula , hombre principal, y que en gran mane- ni concierto, todo procedia acaso. La nave del Rey con ra atizaba á los demás. Con este acuerdo hicieron salir los golpes del mar hacia agua ; avisado del peligro en de la ciudad toda la gente flaca , á los cuales el de Ara- que estaba , dijo que se rendia á Filipo, duque de Milan, gon recibió muy bien. Hízoles dar de comer y enviólos bien que ausente. En la misma nave prendieron al prínsalvos á los lugares comarcanos, humanidad con que cipe de Taranto y al duque de Sesa; en otras doce ganó grandemente las voluntades, así de los cercados naves que vinieron en poder de los enemigos otro gran como de toda aquella provincia y nacion. Avisado el número de cautivos, entre ellos el rey de Navarra, al Senado de Génova del aprieto en que los suyos estaban, cual al principio de la pelea libró de la muerte Rodrigo y porque así lo mandaba Filipo, duque de Milan, acor- Rebolledo, que tenia a su lado. Fué preso asimismo don daron enviar de socorro una armada guarnecida de Enrique de Aragon. De don Pedro no concuerdan los gente y bastecida de trigo y de municiones. Señalaron autores; unos dicen que se halló en la batalla, y que por general de la armada á Blas Asareto, hombre á escapó con tres galeras, cubierto de la escuridad de la quien la destreza en las armas y conocimiento de las noche; otros que con la demás armada que traia de cosas del mar, de lugar muy bajo y de muy pobre que Sicilia llegó a la isla de Isquia al mismo tiempo que se cra en su mocedad, levantó á aquel cargo. Llevaba do- dió la batalla. Fueron, demás de los dichos, presos Race naves gruesas, dos galeras y una galeota. El rey de mon Boil, virey que era de Nápoles, don Diego Gomez de Sandoval, conde de Castro, con dos hijos suyos, ñorío y avenlajarse y jugar á resto abierto por espeFernando y Diego, don Juan de Sotomayor, Iñigo Da- ranza que pocas veces sale cierta y verdadera , en esvalos, hijo del condestable don Ruy Lopez Davalos, pecial que los hombres tienen costumbre, cuando los junto con un nieto del mismo, hijo de Beltran, su hijo, beneficios son tan grandes que no los pueden pagar, que se decia Iñigo de Guevara, y desde España acom- recompensallos con alguna grave injuria y ingratitud pañaron a los reyes para esta guerra de Nápoles. Des- señalada. En fin prevaleció el deseo de loa y de fama. pues de la victoria, que fué tan señalada y memorable, Trató á aquellos príncipes en su casa con mucha honra los de Gaeta con una salida que hicieron ganaron los y regalo como si fueran sus compañeros y amigos. Hereales de los aragoneses y saquearon el bagaje, que era cho esto, se resolvió de soltallos y enviallós cargados muy rico, por estar allí las recámaras de principes tan de muy grandes presentes. Con esta resolucion dió muy grandes. Las compañías que quedaran allí de guarni- grata audiencia al rey de Aragon, que un dia en su cion y los soldados, parte fueron presos de los enemigos, presencia trató muy á la larga, y probó con muchos otros huyeron por los despoblados y por sendas des- ejemplos que los franceses de su natural eran desapousadas. ¿Quién no pensara que con esto el partido de derados sin poner término al deseo de ensanchar su seAragon y sus cosas quedaban acabadas, perdida aquella ñorío. Que muchas veces tralaran de derribar y des- . jornada y la victoria que parecia tenian entre las manos? bacer á los duques de Milan, y no tenian mudados los ¡Entendimientos ciegos de los hombres, consejos im

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corazones. Si se acostumbrasen á las riberas de Italia, . próvidos y varias mudanzas y truecos de las cosas! To- luego que se apoderasen del reino de Nápolos , fácildo fue muy al contrario, que este revés sirvió á los ven- mente se concertarian con los ginoveses que les eran cidos de escalon para recobrar mas fácilmente el reino, amigos y vecinos, sin reparar ni desistir de intentar y perder la libertad les fué ocasion de mayor gloria ; nuevas empresas hasta tanto que se viesen apoderados ¿quién tal creyera ? Quién lo pensara? Desta manera de toda llalia. Que su padre Juan Galeazo y sus antelos pensamientos de los hombres muchas veces se mu- pasados nunca se aseguraron de los intentos de francedan en contrario, gobernados y encaminados, no por la ses. Estas cosas se trataban en el casựillo de Milan y esloca forluna , sino por mas alto y mas secreto consejo. las práticas andaban, cuando madama Isabel por manDia viérnes, á 5 de agosto, se dió esta batalla cerca de la dado de su marido Renato, duque de Anjou , que como isla de Ponza, que fué de las mas señaladas del mundo. queda dicho estaba preso, pasó por mar, primero á Gé

nova , despues á Gaeta , y últimamente con su llegada · CAPITULO X.

á Nápoles, que fué á los 18 de octubre, reforzó grandeCómo el rey de Aragon y sus hermanos fueron puestos en libertad.

mente y animó á los que seguian su partido. Ayudóla

con gentes que le envió el papa Eugenio, y ella por si Dada que fué la batalla, los vencedores dieron la ganaba las voluntades del pueblo por su gran nobleza, vuelta á Génova. Allí quedó la mayor parte de los cau- excelente ingenio, condicion y trato muy apacible. Estivos que se tomaron, como por premio del trabajo y paña, cuidadosa y triste por el trabajo de los reyes, redel gasto. Los reyes y muchos de los nobles presos, que volvia varias práticas de guerra y de paz. Juntáronse llegaban á trecientos, llevaron á Milan. El mismo Ge- Cortes de Aragon en Zaragoza, en que á peticion de la neral ginovés con ellos hizo su entrada á manera de Reina se trató de apercebir una armada para conservar triunfo nobilísimo y cual de mucho tiempo atrás no se las islas de Cerdeña y de Sicilia, que sospechaban serian vió en parte alguna. Toda Italia estaba suspensa y á la acometidas por los vencedores; que ya nadie se acormira cómo usaria aquel Duque de aquella nobilísima daba ni tenia esperanza del reino de Nápoles. En Soria, vietoria; y sus fuerzas, que antes eran temidas de los de á los confines de Aragon y de Castilla hobo habla entre cerca, comenzaron á poner espanto a los que caian mas el rey de Castilla y la reina de Aragon , su hermana. lėjos. Temian quisiese aquel Príncipe, de condicion or- Allí se concluyó que las treguas asentadas entre los dos gulloso, acometer á hacerse señor de toda Italia con la reinos durasen y se prolongasen por otros cinco meses. codicia que tenia de mandar y por estar ejercitado en Parecia cosa injusta aprovecharse del desastre ajeno; guerras continuas. El mismo se hallaba muy dudoso de y los ánimos de los grandes de Castilla por la desgracia lo que en aquel caso se debia hacer y qué resolucion de aquellos reyes se movian á compasion. Partiéronse seria bien tomar; revolvia en su pensamiento muchas de Soria; en el camino se supo que la reina doña Leotrazas, si forzaria á los reyes que tenia en su poder á nor, madre de los dos reyes, falleció en Medina del recebir algunas condiciones pesadas, si haria que se Campo mediado el mes de diciembre. La fuerza del rescatasen á dinero, cosa que de presente trajera pro- dolor que recibió por el desastre de sus hijos súbitavecho y contento ; pero era de temer que no vengasen mente le arrancó el alma. La muerte repentina hizo se adelante aquella injuria con sus armas y las de sus ami- creyese era esta la causa. Fué una señora muy princigos, y despues de vencidos, como tenian de costumbre, pal y madre de príncipes tan grandes. Hiciéronle honvolviesen á las armas y á la guerra con mayor brio. ras en muchos lugares, y en especial el rey don Juan Pensaba si los recibiria y trataria con mucha honra, y se las hizo en Alcalá de Henáres, y la Reina , su mujer, con ponellos en libertad sin rescate haria le quedasen en Madrigal. Fué sepultada en San Juan de las Dueñas, mas obligados ; honroso acuerdo fuera este y que pon- un monasterio de monjas que ella levantó á su costa dria admiracion á todo el mundo. Consideraba por otra fuera de aquella villa , en que pasaba su vida con muparte que no era consejo prudente, por ganar renombre cha santidad. Eu Milan últimamente se hizo confedey fama,

perder lau buena ocasion de ensanchar su se racion y avenencia entre aquel Duque y los principes

sus prisioneros, cuyas capitulaciones eran: que sin cuidado de que se libraron los naturales con la buena exceptuar a ninguno tuviesen los mismos por amigos y nueva que vino de la libertad dada á sus principes; y la por enemigos; el Duque para recobrar el reino de Ná- tristeza que recibieran por aquel grave desman, y el poles prometió de ayudar con sus fuerzas y gentes ; lo miedo de algun nuevo mal que sospechaban se daba á mismo hizo el rey de Aragon, que prometió toda su entender por aquellas señales, se trocó en pública aleayuda para lacer la guerra á los enemigos del duque gría de toda aquella nacion y aun de lo demás de Esde Milan. En gran cuidado puso este asiento, así á los paña. italianos como á las demás naciones. El rey de Navarra

CAPITULO XI. fué cnviado en España con poderes muy bastantes para gobernar el reino de Aragon. Era necesario allegar di

De las paces que se hicieron entre los reyes de Castilla ncro, hacer nuevas levas de soldados y apercebir una

y de Aragon. gruesa armada. El príncipe de Taranto y el duque de De las paces que se hicieron en Milan resultó una Sesa fueron á Nápoles para animar y esforzar á los de nueva y pesada guerra; los ginoveses tomaron las arsu parcialidad, y para que avisasen al infante don Pe- mas y públicamente se revolvieron contra el duque de dro en nombre del Rey, su hermano, que les acudiese Milan. Tenian aquellos ciudadanos por cosa pesada que con la armada que tenia aprestada en Sicilia. Ejecutose el fruto de la victoria ganada con su peligro y esfuer• con gran presteza lo que el Rey, mandaba ; llegada que zo otros se lo quitasen, y que Filipo, duque de Milan, sué la armada de Sicilia á la isla de Isquia , se apoderó se llevase las gracias de las paces hechas con los res. de la ciudad de Gaeta por entrega que della hizo Lan- yes y de ponellos en libertad con presentes que les dió, ciloto, su gobernador, natural que era de Nápoles, liberalidad con que quedaban cargados del odio que á 25 de diciembre, dia de Navidad, y principio del por fuerza les tendrian los aragoneses y catalanes, naaño 1436. Pocos dias despues el rey de Aragon , puesto ciones con las cuales antiguamente tuvieron grande en libertad por el Duque, como está dicho, llegó á Por- enemiga. Querellábanse demás desto que el amparo tovenere, el cual castillo y el de Lerice entre tan gran- de los duques de Milan, á que forzados acudieron el des tempestades, dado que estáv en las marinas de tiempo pasado, le mudasen en señorío y en una dura Génova , se conservaron en la fe del rey de Aragon, y servidumbre. Alterados con esta indignacion, hecha se lenian por él, mas por miedo de la guarnicion arago- liga en puridad con el pontífice Eugenio y con Renato, • Desa que tenian que por voluntad de los naturales. Al- duque de Anjou, tomaron las armas. Gobernaba aquegunos dicen que del desastre y libertad del rey de Ara- lla ciudad en nombre del duque Filipo Paccino Alciacon se dieron diversas señales y se vieron milagros; to, que fué muerto en aquella revuelta y alboroto del cada cual les dará el crédito por sí mismo que la cosa pueblo; á otros que estaban por el Daque pusieron las merece; á mi no me pareció pasar en silencio cosas tan espadas á los pechos, y algunos quedaron heridos, alpúblicas y tan recebidas comunmente. El mismo dia gunos muertos. Mirábanles las palabras, los meneoš que se dió la batalla cerca de la isla de Ponza , en la que hacian y visajes, por ver si daban alguna muestra puento que en Zaragoza se edificaba sobre Ebro, de obra de aborrecer lo que de presente se hacia y favorecer á inuy priina y muy ancha, como a medio dia , sin bas

los de Milan. Con esto, lo que acontece en los alborgtante ocasion para ello se cayó el arco principal, y con tos del pueblo, en breve á lo que acudió la mayor parsu caida mató cinco liombres. Dirá alguno que las co- te, se allegaron todos los demás; si algunos sentian lo sas casuales suele el rulgo muchas veces, cuando son contrario, en lo público aprobaban y adulaban los inpasadas, publicallas por milagros y sacar dellas miste- tentos de los alborotados. El principal movedor deste rios; sea así, pero ¿qué dirémos de lo que se sigue? motin fué Francisco Espinula, que ganó nombre de Nueve leguas mas abajo de Zaragoza, á la ribera del valiente por la defensa de Gaeta que hizo poco antes, mismo rio Ebro, está un pueblo llamado Vililla, edifi- de que cobrara gran soberbia; sobre todo, se movia cado de una colonia de los romanos, que en los pueblos por ser enemigo de los fliscos y de los fregosos, linajes ilergetes se llamaba Celsa. En este tiempo y en el de que se arrimaban á los aragoneses. Muchos pueblos nuestros abuelos por ninguna cosa es el dicho pueblo por aquella comarca, á ejemplo de Génova y por su aumas conocido que por una campana que alí hay, la cual toridad, despertados con la dulzura y esperanza que se aquellos hombres están persuadidos que diversas veces prometian de la libertad, se levantaron y echaron de por sí misma con una manera extraordinaria se toca sin sí la guarnicion que tenian por el duque de Milan. Deque ninguno la mueva para anunciar cosas grandes tuvieron los españoles que tenian cautivos, por los *que han de venir, buenas ó malas. Yo no trato de la cuales y para librallos el rey de Aragón les hoho de verdad que esto tiene, vi lo tomo á mi cargo. Consta pagar setenta mil escudos. Con los siciltanos se hobiepor lo menos que autores graves lo refieren, y citan ron mas mansamente por causa de la antigua ainislad, testigos de vista de aquel milagro. Dicen pues que aque- buen acogimiento y contratacion que con aquella isla lla campana un dia antes que los reyes fuesen presos tenian; así los soltaron sin rescate; solo tres hijos de se lanó por sí misma, y otra vez, á 30 de octubre, y la Juan de Veintemilla quedaron por largo tiempo en Getercera á 5 del mes de enero próximo siguiente, dia en nova, no se sabe si por aborrecimiento que les tuvieque, hecha la alianza en Milan, el rey de Aragon fue sen, si por pretender dellos alguna grande caylidad. puesto en libertad. Muchas plegarias se hicieron, y El rey de Aragon, á instancia del duque Filipo, procumuchas misas se dijeron para aplacar la ira de Dios, que raba sosegar las alteraciones de Génova con la armada por estas senales entendian les amenazaba; congoja y que don Pedro, su herinato, le envió desde Gaeta,

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