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tales cran los liempos. Fucra desto, en Medina de Rio- ron grandes alteracinnes y discordias. Alburquerque scco se dió perdon al Almiraule con lal que dentro de se tenia todavía por los aragoneses. Acudió el Rey en cuálro meses se redujoso al deber, y en el culre tanto persona á rendir la villa y la fortaleza, que linalmento dona Juana, reina de Navarra , su hija, cstuviesc de- le cutregó su aleaiile Fernando Davalos. Div cl Rey la teuida en Casiilla como en relicnes. Tomado este asien- | vuella á Toledo, y allí removió, á pelicion de la ciudad, to, el castillo de aquella villa que se tenia por el Almi de la lenencia del alcizar y del gobierno del puchilo á rante, se entregó al Rey; los demás pueblos de Casti Pero Lopez de Ayala, y puso en su lugar á l'ero SarIla la Vieja, que eran do los alterados, en breve lam- , mienlo; acuerdo poco acertado, por lo que avino alloLieu vinieron á su poder. Al principio desta guerra, por lante, y am de presente se disgustó asaz el principo. consejo de don Alvaro, dado que al conde de Haro y á , don Enrique por el mucho lavor que hacia al depuiesto) olros grandes no les parecia bien, envió el rey de Pero Lopez de Ayala. Al fin deste ano, a los 4 de dia Castilla por gente de socorro á Portugal; acordo con ciembre, finó en la su vil a de Talavera doy Gutierre, esta demanila cl gobernador don Pedro, dugue de arzobispo de Toledo; su cuerpo sepultaron en el saCoimbra. Junto dos mil de á pie y mil y seiscienlos grario al cierto de aquella iglesia colegial. Sobre si le caballos, y por genetälä su liijo don Pedro, que si bien trasladaron á la villa de Alba , como él misino lo lejo no pasaba de diez y seis anos, por muerte del iufaule dispuesto en su testamento, hay opiniones diferentes; don Juan, su tio, poco anles lo babian nombrado por quien dice que nunca le traslavlarou y que vace en el condestable de Portugal. Llegó esta gente á Mayorga, í mismo lugar sin lucilio y sin lelra, solo ull Capelo icrdo cl Rey estaba. Su veuida no sué de efecio alguno por de, que cuelga de la bóveda en señal de aquel e:ilicrro; estar ya la guerra concluida. Sin embargo, feslejaron ål olrus porlian quc los de su casa lc pasaron á Alba, sin Gencral, regalaron á los capilanes, y les presentaron señalar cuándo ni cómo. Sa lo consta queen Sanl.conare, magníficamenle segur que cada cual era. No resultó do,convento de jerónimos de aquella villa, hay un sepule alguu otro provecho desta venida y desle ruido; sola- | cro de mirinol blancosuyo, que lle en inedio de la capi-.

Alvaro secretamente y sin que el mismo la mayor en que estaba lo pasaron al lado del EvangRoy lo supiese, segun se dijo, concerto de casalle'se- i lio, pero sió alguria letra que declaro si están dentro gunda vez con dona Isabel, hija de don Juan, maes- i los lucsos. En suma, en lugar de don Gulierre alcalitre de Santiago en Portugal; con el cual don Alvarozó aquella dignidad don Alonso Crrillo, obispo á la tenia gravile alianza y muclias prendas de amor; tan sazon de Sigüenza, por principio del año 1446. Su pagrande era la autoridad y mano que don Alvaro se to dre Lope Vazquez de Acuña, que de Portugal se yino maba, tan rendido lenia al Rey. Decia que aquel pa á Castilla ; sus hermanos Peilro de Acuña, señor de renlesco seria de mucho provecho por el socorro de Dueñas y Tariego, y otro Lope Vazquez de Acuña. Degente que les rendria de aquel reivo, fuera de que lia 22ū2/22/ņētiņřL22\ētiņòū22222?Â?Â2Ò2ÂòÂ?Â2Ò222 222 cian suelta por este respelo de gran suma de dineros gran corazon, pero bullicioso y desasosegado, de que: que se gastarou ci la paga de los soldados ya dichos. son bastante prueba las alteraciones, largas y graves Desperlido el socorro de Portugal, pasó la corte á Búr- quc cp el reino se levanlaron, y él las fomentó. Hizoso Sos. Allí, muy fuera de lo que se pensaba , á los condes consulta sobre lo que quedaba por concluir de la guero de Benavente y de Castro se dió perdon á tal que por ra. Alienza y Torijil sulainente se lenian por el du Naespacio de dos años, ni cl de Castro saliese de Loba varra en toda Castilla, pero forlilicadas para toilo lo que, ton, ni el de Benavente se partieso, do aquella su villa i podia suceder, guarnecidas de buen núinero de solela.. de Bcuavenle. A otros grandes hicieron crecidas mer dos, que saliau ú córrer los campos comarcanos, lia

cedes, mayores al cierto qne sus servicios : don lùigo cer presas de ganados y de hombres. Demás deslo, cree · Lopez de Mendoza sué heclio rnarqués de Santillana y. cia la fama de cada dia, y veuiao avisos que el de Nos

conde de Manzanares; Villena se dió á don Juan Pache- | varra se a prestaba para volver de nuevo á la guerra, coe co con nombre tambien de margués; demás desto, en sa que ponia en cuidado á los de Castilla, laulo mus, Avila don Alvaro de Luna fué clegido por volo de los que el rey Moro con intento de gunar reputaciou, y á caballeros de aquella órden en milestre de Santiago; | instancia de los aragoneses, con una entrada que hizo parece que la fortuna le subia tan alto para con mayor l por las fronteras del Andalucía, tomara por fuerza á Caida despeñalle. A don Pedro Giron, mas por respeto de Benamaruel y Benzalema, pueblos fuertes en aquell don Juan Pacheco, su hermano, que por sus niéritos, coinarca; afrenta mayor que el miedo y que el daño. pucs antes siguiera el partido de Aragon, dieron el No se podia acudir á ambas partes; marcharon las gear maestrazgo de Calatrava. Para este ereelo depusierontes del Rey contra los aragoneses por el mes de mayo, á don Alonso de Aragon; cargábanle que siguió á su y despues que luvieron cercada á Alienza por espacio padre en la guerra pasada. No faltó quien tacbase de tres meses, se trató de hacer paces. Concertaroil aquellas dos elecciones como no legitimas, de que re- . que aquellos dos pueblos se pusiesen- en terceria y cs"sullaron debates y compelencias. Contra don Alvaro Tuviesen en poder de la reina de Aragon dona Maria · prelenlia don Rodrigo Manrique, ayudarlo, como se basla tanto que los jueces nombrados de comun con-*

dirá luego, del favor del príncipe don Enrique. Contra sentimiento determipasen á quién se debiau entregar. don Pedro Giron se oponia don Juan Ramirez de Guz- Hecla esta avenencia, el rey de Castilla fué recebido man, comendador mayor de Calatrava, que desde la dentro del pueblo á 12 de agosto. Hizo abalir ciertas eleccion pasada prelendia algun derecho, y en la pre- partes de la muralla y poner fuego á algunos edificios. sente tuvo algunos Yutos por su parte, de que resulta- | Los vecinos pretendia, se quebrantaran las condicio- , nes del concierto y asiento tomado, y así no le quisie- ! le ofrecia el dinero, no quiso restituir á su suegro, ron recebir en el castillo. Por esto sin acabar nada fué confiado en la ayuda de venecianos, en aquella sazon, forzado volver atrás y irse á Valladolid. Solamente de- por sí mismos y por la liga que tenian con florentines jó ordenado que el nuevo arzobispo de Toledo y don y ginoveses, poderosos por mar y por tierra. Envió Fi. Cárlos de Arellano quedasen con gente para reprimir lipo por su embajador al obispo de Novara para que los insultos de los aragoneses por aquella parte, y en tratase con el rey don Alonso moviese guerra á los floocasion se apoderasen de aquellos pueblos. No por esto | rentines, para con esto recobrar él á Cremona, sin los aragoneses quedaron amedrentados, antes desde embargo del favor que daban á su yerno los veneciaaquellos lugares hacian de ordinario correrías y cabal- | nos. El pontifice Eugenio era contrario a los venegadas por todos aquellos cainpos hasla Guadalajara, do cianos y á sus aliados y intentos, y por el contrario el de Toledo y Arellano residian. Algunos de los par- | amigo del duque Filipo. Por esta causa atizaba y perciales andaban al lanto por toda la provincia esparci suadia al Rey hiciese esta guerra , dado que no era medos y mezclados con todos los demás, que á la sorda nester por lo muclio que él mismo debia al Duque; así alteraban la gente y eran causa que resultasen nuevas hizo mas de lo que le pedian. Envió por una parte al sospechas entre los grandes de Castilla ; maña en que estado de Milan á Ramon Buil, excelente capitau y de el de Navarra tenia mayor liucia que en las armas. De fama en aquella era; él mismo por otra sin mirar que más desto, don Alvaro y don Juan Pacheco cada cual era invierno pasó á Tibur, cerca de Roma. Entre tanto por su parte con intento de aprovecharse del daño aje que allí se entreluvo para ver cómo las cosas se encano sembraban con chismes y reportes semilla de dis minaban y que los Morentines hacian buenas ofertas cordia entre el Rey y su hijo el principe, que debieran por divertir la guerra de su casa, los venecianos con cou todas sus fuerzas atajar; ; cruel codicia de mandar las armas se apoderaron de gran parte del ducado de y ciego ímpetu de ambicion, cuán grandes estragos Milan. Por esta causa fué forzado el Duque de recebir haces! En un delito ¡cuán gran número de maldades Já su yerno en su gracia. Lo mismo hizo el rey don se encerraban ! Pasaron tan adelante en estas discor- | Alonso á su instancia y aun envió al Duque dinero presdias, que por ambas partes hicieron levas de soldados. tado. Hallábanse las cosas en este estado, cuando súEn cierto asiento que se hizo entre el Rey y el Príncipe, | bitamente, mudado el Duque de voluntad, convidó al su hijo, hallo que el Rey perdona al conde de Castro, rey de Aragon y le llamó para entregalle el estado de y á sus hijos manda se les vuelvan sus estados y bienes. Milan. Resistió el Rey á esto, y no aceptó la oferta, por Don Rodrigo Manrique, confiado en estas revueltas mas juzgar era cosa indigna que principe tan grande se reque en su justicia, por nombramiento del pontifice dujese á vida particular y dejase el mando. Estas deEugenio y á persuasion del rey de Aragon, sin tener mandas y respuestas andaban, cuando el papa Eugeel voto de los caballeros, se llamó maestre de Santiago. nio, que era tanta parte para todo, falleció en Roma Pretendia él por las armas apoderarse de los lugares á 22 de febrero. Apresuróse el conclave, y salió por del maestrazgo; don Alvaro le resistia ; de que resul | pontífice dentro de diez dias el cardenal Tomás Sartaron daños de una parte y de otra, muertes y robos por zana, natural de Luca, en Toscana, con nombre en todas aquellas partes. Estas alteraciones y revueltas el pontificado de Nicolao V; buen pontífice, y que la fueron causa que pocos cuidasen de lo que mas impor- bajeza de su linaje, que fué grande, ennobleció con taba; así los moros por principio del año 1447 hicieron grandes virtudes; y por haber sido el que puso en pié y entrada en nuestras tierras, llevaron presas de hom hizo se estimasen las letras humanas en Italia, es jusbres y de ganados, quemaron aldeas, taluron los cam to que los doctos le amèn y alaben. Fué admirable en pos, las rozas y las labranzas, y en particular ganaron aquella edad, no solo en la virtud, sino en la buena dide los nuestros los pueblos de Arenas, Huescar y los cha con que subió á tan alto estado, tan amigo de paz dos Vélez, el Blanco y el Rojo, que están en el reino de cuanto su predecesor de guerra. En el estado de Milan Murcia, poco distantes entre sí. No tenian bastante nú se hacia la guerra con diferentes sucesos. El duque mero de soldados ni estaban bastecidos de vituallas Filipo, pasado que hobo con su ejército el rio Abdua, ni de almacen; asi no pudieron mucho tiempo sufrir el congojado de cuidados y desconfiado de sụs fuerzas, ímpetu de los enemigos. Esto y las sospechas que to trató de veras con Ludovico Dezpịch, embajador del dos tenian de mayores males eran los frutos que de rey don Alonso, de renunciar aquel estado y entrega, las discordias que andaban entre los grandes resul lle á su señor, ca estaba determinado de trocar la vida taron. le apretaron en lo postrero de su edad; aviso que la Castilla. Este era el mayor daño. El de Toledo y. Iñigo vida larga no. siempre es merced de Dios. Mas ¿qué | Lopez de Mendoza, que fué puesto en lugar de Arellaotra cosa sujetó á aquel Principe, poco antes tan grande, no, con un largo cerco con que apretaron á Torija la á lantas desgracias sino los muchos años? De manera forzaron á rendirse á partido que dejasen ir libres á los que no siempre se debe desear vivir mucho, que los soldados que tenia de guarnicion. Este daño que reaños sujetan á las veces los hombres á muclios afanes, cibió el partido de Aragon recompensaron los soldados y el fallecer en buena sazon se debe tener por gran se- de Alienza con apoderarse en tierra de Soria de un licidad. Aquel mismo mes se celebraron las bodas del castillo que se llama Peña de Alcázar. El rey de Castirey de Castilla y doña Isabel en Madrigal; las fiestas no lla; irritado por esta nueva pérdida, desde Madrigal, fueron graudes por las alteraciones que andaban todavía do estaba , partió por el mes de seliembre para Soria ; entre los grandes. La suma es que entre el Rey y la Reina seguiante tres mil de á caballo, número bastante para sin dilacion se trató de la manera que podrian destruir hacer entrada por la frontera y tierras de Aragon. Por á don Alvaro de Luna; negocio que aun no estaba sa el mismo tiempo en Zaragoza se tenian Cortes de Arazonado, dado que él mismo por no templarse en el po gon para proveer con cuidado en lo de la guerra que der caminaba á grandes jornadas á su perdicion. Este les amenazaba. Entendian que tantos apercebimientos fué el galardon de ser casamentero en aquel matrimo como en Castilla se hacian no serian en vano. Hicieronnio. El rey don Alonso, como lo tenian tratado, fué se diligencias extraordinarias para juntar gente; manpor el duque Filipo nombrado en su testamento por daron y echaron bando que todos los naturales de diez heredero de aquel estado. En esta conformidad Ramon uno, sacados por suertes, fuesen obligados á tomar las Buil, uno de los comisarios del Rey en Lombardia, en armas y alistarse; resolucion que si no es en extremo cuyo poder quedó el un castillo de aquella ciudad, hi peligro, no se suele usar ni tomar. No obstante esta dizo que los capitanes hiciesen los homenajes y juramen ligencia, enviaron por sus embajadores á Soria á Iñigo to al rey don Alonso como duque de Milan. La muche Bolea y Ramon de Palomares para que preguntasen dumbre del pueblo con deseo de la libertad acudió á las cuál fuese el intento del Rey y lo que con aquel ruido armas con tan grande brio, que se apoderaron de los y gente pretendia , y le advirliesen se acordase de la dos castillos que tenia Milan, y siu dilacion los echaron amistad y liga que entre los dos reinos tenian jurada. por tierra y los arrasaron. Don Alonso no podia acudir | Si confiaba en sus fuerzas, que tomadas las armas, 10 por estar ocupado en la guerra de Florencia, que ya te que era cierto se hacia dudoso y se aventuraba; que pia comenzada, en que se apoderó por las armas de Ri comenzar la guerra era cosa fácil, pero el remate no pa, Marancia y de Castellon de Pescara en tierra de estaria en la mano del que le diese principio y fuese el Volterra. Los florentines, alterados por esta causa, primero a tomar las armas. A esta embajada respondió llamaron en su ayuda á Federico, señor de Urbino, ya el Rey, á 20 de setiembre, en una junta mansanente y Malatesta, señor de Arimino. El Rey puso cerco sobre con disimulacion, es á saber, que él tenia costumbre de Piombino, y se apoderó de una isla que le está cerca caminar acompañado de los grandes y de su gente; na, y se llama del Lillo. Los de Piombino asenta- que los aragoneses hicieron lo que no era razon en rơn que pagarian por parias cada un año una taza de ayudar al de Navarra con consejo y con fuerzas; si no oro de quinientos escudos de peso; los florentineslo emendaban, lo castigaria con las armas, Envió junto olrosí se concertaron con el Rey debajo de ciertas con esto sus reyes de armas, llamados Zurban y Ciracondiciones, con que dejadas las armas, se partió para beo, para que en las Cortes de Zaragoza se quejasen desSulmona. Quedaron por él en lo de Toscana la isla del los desaguisados. Los aragoneses asimismo tornaron á Lillo y Castellon de Pescara. Erale forzoso acudir á lo enviar al Rey otra embajada. Entre tanto que estas dede Milan y aquella guerra. Hobo diversos trances; ven mandas y respuestas andaban, los soldados de Castilla ció finalmente Francisco Esforcia, mozo de grande de sobresalto se apoderaron del castillo de Verdejo, que ánimo, pues pudo por su esfuerzo y con ayuda de vel está en tierra y en el distrito de Calatayud. Con esto denecianos quitar la libertad á los milaneses y al rey don sistieron de tratar de las paces, y luego vinieran a las Alonso el estado que le dejara su suegro. Cepa de do manos, si un nuevo aviso que vino de que los grandes procedió una nueva línea de principes en aquel ducado, en lo interior y en el riñon de Castilla se conjuraban y de Milan y ocasion de nuevas alteraciones y grandes, I ligaban entre sí no forzara al rey de Castilla á dar la en que Francia con Ilalia, y con ambas España se re- / vuelta á Valladolid. En aquella villa tuvo las pascuas volvieron con guerras que duraron hasta nuestro tiem de Navidad, principio del ajo de 1448. En el mismo po, variables muchas veces en la fortuna y en los su- tiempo un escuadron de gente de Navarra tomó la villa cesos, como se irá señalando en sus propios lugares. | de Campezo , y el gobernador de Albarracin se apode

de príncipe, llena de tantos cuidados y congojas, con CAPITULO V.

la de particular, mucho mas aventurada; sobre todo De la guerra de Florencia.

deseaba castigar-los desacatos de su yerno. Decia que

á causa de su vejez, ni el cuerpo podia sufrir los trabaNo será fuera de propósito, como yo pienso, decla jos, ni el corazon los cuidados y molestias. Que seria rar en breve las causas y el suceso de la guerra de Flo mas á propósito persona de mas entera edad y mas brio rencia que por el mismo tiempo se emprendió en Ita para que con su esfuerzo y buena dicha reprimiese la lia. Blanca, hija de Filipo, duque de Milan, casó con lozanía y avilenteza de los venecianos. En el entre tanFrancisco Esforcia. El dote sesenta mil escudos, y en to que Ludovico con este recado va y vuelve, el duque tre tanto que se la pagaban, en prendas á Cremona, Filipo falleció en el castillo de Milan, á los 13 de agosciudad rica de aquel ducado, la cual el yerno con es- | to, de calenturas y cámaras y principalmente de la pe. peranza que tenia de suceder en aquel estado, aunque | sadumbre que le sobrevino con aquellos cuidados que

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ró de Huelamo, pueblo de Castilla á la raya de Aragon, CAPITULO VI.

y que está asentado en la antigua Celtiberia , no léjus

de la ciudad de Cuenca. Desta manera variaban las coQue muchos señores fucrop presos en Castilla:

sas de la guerra; así es ordinario. El mayor cuidado Las cosas de Castilla aun no sosegaban; de una par era de dpaciguar á los grandes y reconciliar con el Rey te apretaba el rey Moro, ordinario y ferviente enemi-l al Principe, su hijo, ca por su natural liviano nunca sogo del nombre de Cristo; de otra estaba á la mira el ) segaba del todo ni era en una cosa constante. La amde Navarra, que tenia mas confianza que en sus fuer- | bicion de don Alvaro y de don Juan Pacheco era impezas en la discordia que andaba entre los grandes del dimeuto para que no se pudiese efectuar cosa alguna en esla parte. Menudeaban las quejas; cada cual de los algunos meses en apoderarse de los estados y lugares dos prelendia derribar al otro y por este medio subir de los grandes. El Rey y d Prinripe, su hijo, comuniél al mas alto grado. Entendió ésto don Alouso de Fon- | cados los riegocios entre si, acordaron se pusicsen guarseca, obispo de Avila , persona de ingenio sagaz; proo' niciones en las fronteras del reino en lugares couvecuro concordallos y hacellos amigos. Deciales que si nientes, en especial contra los morns. Resuelto esto, se aliaban tendrian mano en todo el gobierno ; la dis- | Alonso Giron , primo' de Juan Pacheco, fué nomcordia seria causa de su perdicion. Tomóse por expe brado para que estuviese en Hellin y en Humilla por diente para alajar las .conjuraciones de los grandes frontero con docientos de a caballo y cuatrocientos prender muchos dellos en un dia señalado. Para poner'infantes, con que acometió cierto número de moros oslo en ejecucion tuvieron habla el Rey y el Priucine, l que entraron por aquella parte y los desbaraló. Also su hijo, entre Medina del Campo y Tordesillas á 11 de tró en este caso mayor ánimo que pru:lencia , ca los mayo, sábado, víspera de pascua de Espíritu Santo. cnemigos se recogieron en un colla lo que cerci caia; Corno se concertó, así se hizo, que don Alonso Pimen dende de repente con grande alarido caruaron solire tel, conde de Benavente, y don Fernan Alvarez de To los cristianos que con gran seguridaily descuiilo ricoledo; conde de Alba, don Enrique, hermano del Almi gian los despojos, y por estar esparcidos por lodde el rante, los dos hermanos Pedro y Sucro de Quiñones campo los destrozaron, sin poiler liuir ni. tomar las ar. fueron presos. Al de Benavente, don Enrique y á Sue | mas ni hacer ni provcer nada. Los mas fueron inuerlos, ro llevaron á Portillo; al de Alba y Pedro de Quiñones algunos pocos con el Ciupitan se sulvaron por los pies, á Roa para que allí los guardasen. Achacábanles que perdidas las armas y los estandaries. Sobre las lemis trataban de hacer volver al rey de Navarra á Castilla. desgracias.de Castilla este nuevo revés alleró el ániino Como los hombres naturalmente se inclinan á creer lo del Rey, tanto mus, que por el inismu ticinpa el primei. peor, decia el vulgo, qua á nadie, perdona, era lodo in pe don Enrique, ofendido de nucvo contra don Alvar) vencion para aplacar el odio del pueblo concebido por de Luna, desde Mailrid, do estaba con su padre, se reaquellas prisiones. El Almirante y el conde de Castro, tiró á Segovia; causa de nuevo sentimiento para cl Rey. como no les hobiesen podido persuadir que viniesen á la Determinóse para remedio de tantos males y buscar corle, avisados de lo que pasaba, se retiraron á Navar algun camino para atajallos de junlar Cortes en Vallara. Lo que era consiguiente, tomáronles los estados sin dolid. El principe don Enrique por órlen de su partre dilicultad por no tener quien los defendiese ni estar los I se llegó á Torilesillas. Antes que el Rey tambien suczo pueblos apercebidos de vituallas. Estos sueron Meilina á verse con él, como estaba acoridades, in una jmila de Ruiseco, Lobaton, Aguilar, Benavente, Mayorga que tuvo declaró ser su yoluntad reconciliarse con su con otro gran número de pueblos y castillos. Diego hijo y perilovalle; á los caballeros conforinc i los miManrique de su voluntad entregó los castillos de Na rilos de cada cual premiallus ó castigallos; en particuvarrete y de Treviño como en rehenes y para seguridad lar dijo que queria hicer mercel y rep:rtir los puchlos que guardaria leallad á su Rey. Todas estas trazas á y estados de los parciales entre los leales, lors procura. los malos dicron gusto; los buenos las aborrecian; y dores de lasciullules cada cual i portia loba elacuerno se saparon las voluntades, sino antes se exasperaroi. do del Rey; quien mas poilia mas le adulada, que es mas y comenzaron nuevas sospechas de mayor guerra. una mala manera de servicio yule agra lo lixsito mas Continuábanse todavía las Cortes de Zaragoza, en que perjudicial cuanto mas á los principes gustoso. Solo por el mes de abril entre Aragon y Castilla se concer Diego Valera, procurador de la ciu.lal de Cuenca, á taron treguas por seis meses; que las paces , ó no pu instancia de su compañero y por maudado del Rey indieron, ó no quisieron concluillas. De los dos señores inó la mano; y aunque con cierto rodeo, claramento que se huyeron de Castilla , el conde de Castro se que | amonestó al Reyno permitiesc que los grandes, persi. do en Navarra , el Almirante llegó a Zaragoza á 29 do nas de lanta nobleza y de lan grandes méritos suyos y mayo. En aquella ciudad trató con el rey de Navarra de sus antepasados', fucsen condenados sin oirlos pride lo que debian hacer. 'Acordóse que el Almirante pa- | mero. Dijo que de olra manera seria injusto cl juicio, sase en Italia para informar de todo lo que pasaba co. dado que sentenciasen lo que era razoi1. Hernando do mo testigo de vista. Estaba el rey don Alonso á la sazon Rivadenjeyra , hombre suelto de lengua y arrojado, sobre Piombino, como queda dicho antes, cuando en amenazó á Valera ; dijo que le costaria caro lo que liaun misino liempo el Almirante y don Garci Alvarez de bló. El Rey mostró inul rostro contra aquel atreviToledo, hijo del de Alba, por diversos caminos llega miento. Salióse luego de la junta, con que dió å entenron allí. El de Aragon los recibió muy bien y les dió der cuánto le desagradaron las palabras de Rivadeneymuy grala audiencia ; demás desto, prometió de les ra. Ocho dias despues Valera escribió al Rey una carta acudir y ayudallos, dióles cartas que escribióá los grans | en esta sustancia : « Dad paz, señor, en nuestros dias. des, desta sustancia: a Amigos y deudos: De vuestro » Cuántos males hayan Iraiido á la república las discor» desastre nos lia informado nuestro primo el Almiran- » dias doinésticas no hay para qué declarallo; hucstras »te. Cuánta pena nos haya dado no hay para qué de o desventuras dan bastante testimonio de todo, las mas »cillo; el tiempo en breve declarará cuánto cuidamos de »graves que los hombres se acuerdan; todo está des. » vos y de vuestras cosas, y que no excusarémos por el o truido, asolado , desierto, y la miserable Espana la » bieu de Castilla ningun gasto ni peligro que se ofrezca. » tercera vez se va á tierra, si con tiempo no es socorri» Dios os guarde. De los reales de Piombino, á 10 de uda. Quiero con los profulas antiguos llorar el daño y wagosto.» En este comedio en Castilla se gastaron / vdestruicion de la patria ; pero quejarse y suspirar soplamente y no poner otro remedio á los males fuera de conviene, ca mudadas las cosas algun tanto, se atrevieron v las lágrimas téngolo por cosa vana. Esto es lo que me los que esto pensaban á procurallo y ponello por obra. vha forzado á escribir. En vuestra prudencia , señor, El conde de Benavente huyó de la prision; dióle lugar » despues de Dios están puestas todas nuestras esperan- para ello Alonso de Leon por grandes dádivas de preo zas; si no os mueve nuestra miseria, á lo menos la sente y mayores promesas que le hizo para adelante; del o desventura de vuestro reino os punce. Si en alguna co cual Diego de Ribera, alcaide del castillo, hacia granosa se errare , el daño será comun de todos, la afrenta de confianza. Este dió entrada a treinta soldados en el » solo vuestra ; que la fama y la fortuna de los hombres castillo, que acompañaron al Conde en caballos que » corren á las parejas. Este es el peligro de los que rei- para esto tenian apercebidos en un pinar allí cerca, y le onan; las prosperidades pertenecen a todos, las cosas llevaron á Benavente. Con su venida los moradores de »adversas y reveses á solo el príncipe se imputan. Con aquella yilla echaron la guarnicion de soldados que te>> premio y con castigo, severidad y clemencia se go- nian puestos por el Rey. Luego despues acudieron á » biernan los reinos. Así lo enseña la experiencia, y Alba de Liste, que estaba cercada por los del Rey, y los >> grandes varones lo dejaron escrito. Cierto término forzaron á alzar el cerco. Junto con esto se apoderaron v debe haber en esto y guardar cierta medida , bien asi de otros pueblos de menos cuenta. Esta nueva fué de

como en lo demás. No es mi intento de disputar en es- | mucha alegría para los buenos y comunmente para el »te lugar de cosa tan grande. Traer ejemplos, así anti pueblo. El Rey, alterado con ella, dejó á don Alvaro en »guos como modernos por la una y por la otra parte, ¿qué Ocaña con orden de apercebir lo necesario para la guer>> presta? A muchos levantó la clemencia; la severidad ra de Aragon, y él á grandes jornadas se fué á Bena»á pocos, por ventura á ninguno. Poned los ojos en vente; desde donde por hallar aquel pueblo apercebido » Alejandro, César, Salomon, Roboam, en los Nero pasó á Portugal, que halló alegre por las bodas de su

nes. Las partes que la aspereza y el rigor, por ventura Rey que poco antes celebró con dona Isabel, hija de » necesario, pero usado fuera de tiempo, tienen enco don Pedro, su tio y gobernador del reino, con quien »padas, con la blandura se han de sanar y con echar siete años antes estaba desposado. Fué esta señora de » por diverso camino que el que hasta aquí se ha toma- | costumbres muy santas y de apostura muy grande. v do. En conclusion, cuatro cosas conviene hacer; este Deste casamiento nacieron don Juan, que murió oiño, » es mi parecer, ojalá tan acertado como es el deseo que y doña Juana , su hermana, que murió sin casar, y otro

de acertar tengo. Conviene apaciguar al Príncipe, | don Juan que vivió largos años y heredó el reino de » llamar á los desterrados, soltar á los que están presos su padre. Era el Rey todavía de tierna edad y no bas»y establecer un perpetuo olvido de las enemigas pasa tante para los cuidados del reino. Don Pedro, su suev das. La facilidad en el perdonar, dirá alguno, serial gro, estaba muy apoderado del gobierno de mucho » causa de desprecio; verdad es, si el Príncipe pudiese tiempo atrás, cosa que los demás grandes la tenian por »ser despreciado que tiene valor y ánimo; cosa peli- | pesada y la comenzaban a llevar mal. La muchedumbre Đgrosa es quererse autorizar con la sangre de sus va- del pueblo, como quier que sea amiga de novedades, y sallos. La falta de castigo, dirá otro, hará los hombres huelga con la mudanza de los señores por pensar siem» atrevidos, y las leyes mandan sea castigado el des pre que lo venidero será mejor que lo presente y pa»acato y la deslealtad. Es así; pero la propia loa de los sado. El que mas se señalaba en tratar de derribar á » reyes es la clemencia , y toda grande hazaña es forzo don Pedro era don Alonso, conde de Barcelos, sin teoso tenga algo que se pueda tachar; que si en algo se ner ningun respeto á que era su hermano, ni tener o quebrantaren las leyes, el bien y la salud pública lo memoria de la merced que poco antes le hiciera, que precompensarán y soldarán todo. Quiero últimamente por muerte de don Gonzalo, señor de Berganza, que o hacer mis plegarias. Ruego a Dios que de mis pala falleció sin hijos poco antes, le nombró y dió título de >> bras, salidas de corazon muy llano, esté léjos toda duque de Berganza. Así suelen los hombres muchas » sospecha de arrogancia, y que vuestro entendimien- | veces pagar grandes beneficios con alguna grave in»to para determinar cosas tan grandes sea alumbrado | juria; la ambicion y la envidia quebrantan las leyes » con luz celestial que os enseñe lo que convendrá ha- de la naturaleza. Tenia poca esperanza de salir con su Dcer.» Esta carta dió pesadumbre á don Alvaro de Lu- | intento, si no era con maldad y engaño. Persuadió al na; al Rey y a todos los buenos fue muy agradable. El Rey, que era mozo y de poca experiencia, tomase él conde de Plasencia, leida esta carta, gustó tanto del in- mismo el gobierno, y que el agravio y injuria que su genio de Valera y de su libertad, que le recibió en su suegro hizo á su madre en echalla primero del reino, servicio, y le entregó su hijo mayor para que le criase despues acaballa con yerbas, como él decia que lo hizo, y amaestrase.

la vengase con dalle la muerte; que hasta entonces CAPITULO VII.

siempre gobernó soberbia y avaramente y robó la re

pública; que segun el corazon humano es insaciable, se De las bodas del rey de Portugal.

podia temer que sin contentarse de lo que es lícito, pre.. La prision de tan grandes señores y la huida de otros tenderia pasar adelante, y de dia y de noche pensaria que fueron forzados á sálir de toda Castilla alteró mucho cómo hacerse rey, para lo cual solo el nombre le faltaba. la gente y acarreó graves daños. Tratábase dentro y fue | Alterado el Rey con estos chismes y murmuraciones, ra del reino de poner á los presos en libertad y hacer que trató de vengarse de don Pedro. El, avisado de lo que Jos huidos volviesen á su tierra. El temor los entretenia pasaba, porque en aquella mudanza tan súbita de las y enfrenaba, maestro no duradero ni bueno de lo que l cosas no le hiciesen algun desaguisado á él ó á los su

Molbe

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