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alligida con guerras tan largas; mas al presente no se necianos, de Francisco Esfórcia y de florentines y sus trata del sosiego de una provincia , sino del bien y rc- aliados contra cualquiera que les hiciere guerra; ora medio de toda la cristiandad. Esto es lo que todo el sea italiano, ora extranjero. En tiempo de paz para somundo espera y por mi boca os suplica. Y por cuanto correrse entre sí, si alguna guerra acaso repentinaes necesario que haya en la guerra cabeza, todas las mente se levantare, el Rey, los venecianos y Francisco polencias de Italia os nombran por general del mar, Esforeia cada cual tengan á su sueldo cada ocho mil de que es por donde amenaza mas brava guerra , honra y á caballo y cuatro mil infantes; los florentines cinco cargo antes de agora nunca concedido á persona alguna. mil de á caballo y dos mil de á pié, todos á punto y ar

En vuestra persona concurre todo lo necesario, la pru- mados. Si aconteciere que de alguna parte se levantare ..dencia, el esfuerzo, la autoridad, el uso de las armas, guerra, á ninguna de las partes sea lícito hacer paz sino

la gloria adquiridla por tantas victorias habidas por fuere con comun acuerdo de los demás; ni tampoco vuestro valor en Italia, Francia y Africa. Solo resta con pueda el Rey ó alguno de los confederados ascntar liga este noble remate y esta empresa dar lustre á todo lo ó hacer avenencia con alguna nacion de Italia, sino demás, la cual será tanto mas gloriosa cuanto por ser

fuere con el dicho comun consentimiento. Cuando á alcontra los enemigos de Cristo será sin. envidia y sin guna de las partes se hiciere guerra, cada cual de los ofension de nadie. Poned, scñor, los ojos en Cárlos ligados le acuda sin tardanza con la milad de su cahallamado Magno por sus grandes hazañas, en Jofre de llería y infanteria, que no hará volver hasta tanto que la Ballon, en Sigismundo, en Huniades, cuyos nombres'y guerra quede acabada. Si aconteciere que por causa de memoria hasta el dia de hoy son muy agradables. ¿Por alguna guerra so enviaren socorros á alguno de los que otro camino subieron con su fama al cielo, sino nombrados, el que los recibiere sea obligado á señala- . por las guerras sagradas que hicieron? No por otra lles lugares en que se alojen y dalles vituallas y todo lo causa tantas ciudades y principes, de comun consenti- necesario al mismo precio que á sus naturales. Si almiento dejadas las armas, juntan sus fuerzas si no para guno de los susodichos moviere guerra á cunlquiera de acudir debajo de vuestras banderas á esta santisima los otros, no por eso se tenga por quebrantada la liga guerra, para mirar por la salud comun y vengar las in- cuanto á los demás, antes se quede en su vigor y fuerza jurias de nuestra religion. Esto en su nombre os supli- que darán socorro al que fuere acometido, no con mecan estos nobilísimos embajadores, y yo en particular, nor diligencia que si el que mueve la guerra no estupor cuya boca todos ellos, hablan. Esto os ruega el viese comprehendido en la dicha confederacion. Si se pontifice Nicolao, el cual lo podia maudar, viejo santi- hiciere guerra á alguno de los nombrados, á ninguno simo, con las lágrimas que todo el rostro le bañan. de los otros sea lícito dar por sus tierras paso a los conAcuérdome del llanto en que le dejé. Sed cierto que su trarios ó proveellos de vituallas, antes con todo su podolor es tan grande, que me maravillo pueda vivir en der resistan a los intentos del acomoledor. Estas conmedio de tan grandes trabajos y penas. Solo le entre- diciones, reformadas algunas pocas cosas, fueron aprotiene la confianza que, fundada la paz de Italia, por badas por el Rey. Comprehendian en este asiento Lodas vuestra mano se remediarán y vengarán estos daños; las ciudades y potentados de Italia, excepto los ginoveesperanza que si, lo que Dios no quiera, le faltase, sin ses, Sigismundo Malatesta y Astor de Faenza, que los duda moriria de pesar; nó os tengo por tan duro que no exceptuó el Rey; los ginoveses, porque no guardaron os dejeis vencer de voces, ruegos y sollozos semejan- las condiciones de la paz que con ellos tenia asentada tes.» A estas razones el Rey respoņdió que ni él fué los años pasados, Sigismundo y Astor, porque, sin emcausa de la guerra pasada, ni pondria impedimento bargo de los dineros que recibieron y les contó cl rey para que no se hiciese la paz. Que su costumbre cra de Aragon para el sueldo de la gente de su cargo en buscar en la guerra la paz y no al contrario. «No quie- tiempo de las guerras pasadas, se pasaron á sụs conro, dice, faltar al comun consentimiento de Italia. El 'trarios. agravio que se me hizo en lomar asiento sin darme par

CAPITULO XVII. te, cualquiera que él sea, de buena gana le perdono por respeto del bien comun. La autoridad del Padre Santo,

Del pontilce Calixto. la voluntad de los pueblos y de los principes estimo en Toda Italia y las demás provincias entraron en una · lo que es razon, y no rehuso de ir á esta jornada, sca grande esperanza que las cosas mejorarian luego que por capitan, sea por soldado.» Despues de la respuesta vieron asentadas las paces generales, cuando el pontidel Rey se leyeron las condiciones de la confederacion lice Nicolao, sobre cuyos hombros cargaba principale hecha por los venecianos con Francisco Esforeia y con mente el peso de cosas y prálicas tan grandes, apesa · los florentines, deste tenor y sustancia: Los venecianos, gado de los años y de los cuidados, falleció á 24 de Francisco Esforcia y florentines y sus aliados guarden marzo, y con su muerte todas estas trazas comenzainviolablemente por espacio de veinte y cinco años, y das se estorbaron y de todo punto se desbarataron. Junmas si mas pareciere á todos los confederados, la amis. láronse luego los cardenales para nombrar sucesor, y tad que se asienta, la alianza y liga con el rey don Alon- porque los negocios no susrian tardanza, dentro de caso para el reposo comun de Italia, en especial para re- torce dias en lugar del difunto nombraron y salió por primir los intentos de los turcos, que amenazan de lia- papa el cardenal don Alonso de Borgia, que tenia hecho cer grave guerra á cristianos. Las condiciones desta antes voto por escrito, si saliese nombrado por Papa, confederacion serán estas : El rey don Alonso defienda, de hacer la guerra á los turcos. Llamábase en la misma como si suyo fuese y le perteneciese, el estado de ve- cédula Calixto, tanta era la coufianza que tenia de su

bir á aquel grado, concebida desde su primera edad, de Toledo y el conde de Haro. Hecho esto y juntado como se decia vulgarmente, por una profecía y pala- un grueso ejército, en que se contaban cinco mil hom* bras que siendo el niño le dijo en este propósito fray bres de á caballo, sin dilacion hicieron entrada por Vicente Ferrer, al cual quiso pagar aquel aviso con po- tierra de moros, llegaron hasta la vega de Granada. nelle en el número de los santos. Lo mismo hizo con Asimismo poco despues con otra nueva entrada pusiesan Emundo, de nacion inglés. Fué este Pontífice natu- ron á fuego y á sangre la comarca de Málaga con tanta ral de Jativa, ciudad en el reino de Valencia. En su me- presteza, que apenas en tiempo de paz pudiera un homnor edad se dió á las letras, en que ejercitó su ingenio, bre á caballo pasar por tan grande espacio. Estaba desque era excelente y levantado y capaz de cosas mayores. posada por procurador con el rey de Castilla doña JuaLos años adelante corrió y subió por todos los grados na, hermana de don Alonso, rey de Portugal. Celebráy dignidades; al fin de su edad alcanzó el pontificado ronse las bodas en la ciudad de Córdoba á 21 de mayo. romano. Sus principios fueron humildes; en él ningu- Fueron grandes los regocijos del pueblo y de los granna cosa se vió baja, ninguna poquedad; mostróse en des que de toda la provincia en gran número concurespecial contrario al rey de Aragon por celo de defen- rieron para aquella guerra. Hiciéronse justas y torneos der su dignidad ó por el vicio natural de los hombres, entre los soldados y otros juegos y espectáculos. Alque á los que mucho debemos los aborrecemos y mira- gunos tenian por mal agüero que aquellas bodas y camos como acreedores. Así, aunque le suplicaron expi- samiento se efectuasen en medio del ruido de las ardiese nueva bula sobre la investidura del reino de Ná- mas; sospechaban que del resultarian grandes inconpoles en favor del rey don Alonso y de su hijo, no se lo venientes, y que la presente alegría se trocaria en trispudieron persuadir. Tuvo mas cuenta con acrecentar teza y llanto. Veló los novios el arzobispo de Turon, sus parientes que sufria aquella edad y la dignidad de que era venido por embajador á Castilla de parte de la persona sacrosanta que representaba, que es lo que Cárlos, rey de Francia, con quien tenian los nuestros mas se tacha en sus costumbres. Nombró por cardena- amistad; con los ingleses discordias por ser, como eran, les en un mismo dia, que fué cosa muy nueva, dos so- mortales enemigos de la corona de Francia. A la fama brinos suyos, hijos de sus hermanas , de doña Catalina que volaba de la guerra que se emprendia contra moá Juan Mila , y de doña Isabel á Rodrigo de Borgia. A ros acudian nuevas compañías de soldados, tanto, que Pedro de Borgia, hermano que era de Rodrigo, nombró llegaron á ser por todos catorce mil de á caballo y cinpor su vicario general en todo el estado de la Iglesia. cuenta mil de á pié; ejército bastante para cualquiera El pontífice Alejandro y el duque Valentin, personas grande empresa. Con estas gentes hicieron por tres vemuy aborrecibles en las edades adelante por la memo- ces entradas en tierras de móros hasta llegar á poner ria de sus malos tratos, procedieron como frutos deste fuego en la misma vega de Granada á vista de la ciuárbol y deste pontificado. Entre Castilla y Aragon se dad. Mostrábanse por todas partes los enemigos; pero confirmaron las paces, y conforme a lo capitulado el rey no pareció al Rey venir con ellos á batalla por tener acorde Navarra desistió de pretender los pueblos que en dado de quemar por espacio de tres años los sembrados Castilla le quitaron. En recompensa, segup que lo le- los campos de los moros, con que los pensaba redunian concertado, le señalaron cierta pension para cada cir á extrema necesidad y falta de mantenimiento. Los un año. Los alborotos de Navarra aun no se apacigua- soldados, como los que tienen el robo por sueldo, la coban por estar la provincia dividida en parcialidades; dicia por madre, llevaban esto muy mal; gente arregran parte de la gente se inclinaba á don Carlos, prin- balada en sus cosas y suelta de lengua. Echábanlo á cipe de Viana , por su derecho mejor, como juzgaban cobardía, y amenazaban que pues tan buenas ocasiolos mas. Favorecíale otrosí con todas sus fuerzas su nes se dejaban pasar, cuando sus capitanes quisiesen hermana doña Blanca, con tanta ofension del rey de Na- y lo mandasen, ellos no querrian pelear. Los grandes varra por esta causa, que trató con el conde de Fox, su otrosí se comunicaban entre sí de prender al Rey y yerno, de traspasalle el reino de Navarra y desheredar hacer la guerra de otra suerte. La cabeza desta conjuá don Carlos y á doña Blanca. Parecíale era causa bas- racion y el principal movedor era don Pedro Giron, tante haberse rebelado contra su padre, y fuera así, si maestre de Calatrava. liigo de Mendoza, bijo tercero el primero no los hobiera agraviado. Para mayor segu- del marqués de Santillana, dió aviso al Rey, y le aconseridad convidaron al rey de Francia que entrase en esta jó que desde Alcaudete, donde le querian prender, con pretension y les ayudase á llevar adelante esta resolu- otro achaque se volviese á la ciudad de Córdoba, sin cion tan extraña. El rey de Castilla don Enrique hacia declaralle por entonces lo que pasaba. Llegado el Rey las partes del príncipe don Cárlos; corria peligro no se á Córdoba , fué avisado de lo que trataban; por esto y resolviese por esta causa Francia con España, puesto estar ya el tiempo adelante despidió la gente para que que el rey don Enrique por el mismo tiempo se hallaba se fuesen á invernar á sus casas, con órden de volver á embarazado en apercebirse para la guerra de Granada las banderas y á la guerra luego que los frios, fuesen pay para efectuar su casamiento, que de nuevo se trataba. sados y el tiempo diese lugar. Los señores al tanto Tuviéronse Cortes en Cuellar, en que todos los estados fueron enviados á sus casas, y los cargos que lenian en del reino, los mayores, medianos y menores se anima- aquella guerra se dieron á otros, que fué castigo de su ron á tomar las armas, y cada uno por su parte procu- deslealtad y muestra que eran descubiertos sus tratos. raba mostrar su lealtad y diligencia para con el nuevo El mismo Rey se partió para Avila; desde allí pasó á Rey. Quedaron en Valladolid por gobernadores del rei- Segovia para recrearse y ejercitarse en la caza, si bien no en tanto que el Rey estuviese ausente el arzobispo tenia determinacion de dar en breve la vuelta y tornar

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al Andalucia , en señal de lo cual tomó por divisa y hizo do aquel reino por los temblores de tierra con que mupintar por orla de su escudo y de sus armas dos ramos chos pueblos y castillos cayeron por tierra ó quedaron de granado trabados entre sí, por ser estas las armas de maltratados. El estrago mas señalado en Isernia y en los reyes de Granada. Queria con esto todos entendie- Brindez; en lo postrero de Italia algunos edificios dessen su voluntad, que era de no dejar la demanda antes de sus cimientos se allanaron por tierra, otros quede concluir aquella guerra contra moros y desarraigar daron desplomados, hundióse un pueblo llamado Boiade todo punto la morisma de España. En Nápoles al no, y quedó alli hecho un lago para memoria perpetua principio del año siguiente, que se contó de 1456, don de daño tan grande. Muchos hombres perecieron; diceAlonso de Aragon, príncipe de Capua, y doña Leonor, su se que llegaron á sesenta mil almas. El papa Pio II y hermana, nietos que eran del rey de Aragon, casaron á san Antonino quitan deste cuento la mitad, ca dicen trueco con otros dos hermanos, hijos de Francisco Es- que fueron treinta mil personas; de cualquier manera, foreia, don Alonso con Hipólita, y doña Leonor con Es- número y estrago descomunal. forcia María, parentesco con que parecia grandemente se afirmaban aquella dos casas. El pontifice Calixto se

CAPITULO XVIII. alteró por esta alianza, que era muy contraria á sus in

Cómo el rey de Aragon fallecid. tentos, mayormente que todo se enderezaba para asegurarse dél. El rey de Castilla volvió con nuevo brio á No podia España sosegar ni se acababa de poner fin la guerra de los moros, pero sin los grandes. Siguió la

en alteraciones tan largas. Los navarros andaban albotraza y acuerdo de antes, y así solo dió la tala á los rotados con mayores pasiones que nunca. Los vizcainos, campos, y se hicieron presas y robos sin pasar adelan- sus vecinos, por la libertad de los tiempos tomaron ente, por la cual causa los soldados estaban desgustados, tre sí las armas, y se ensangrentaban de cada dia con y porque no les dejaban pelear, á punto de amotinar- las muertes que de una y de otra parte se cometian. se. El Rey para prevenir mandó juntar la gente, y les Los nobles y hidalgos robaban el pueblo, confiados en habló en esta manera : «Justo fuera, soldados, que os las casas que por toda aquella provincia á manera de dejárades regir de vuestro capitan, y no que le quisié-castillos poseen las cabezas de los linajes, gran número rades gobernar, esperar la señal de la pelea, y no for- de las cuales abatió el rey don Enrique, que de presto zar á que os la dén. Las cosas de la guerra mas con- desde Segovia acudió al peligro y á sosegar aquella sisten en obedecer que en examinar lo que se man- tierra con gente bastante. Esto sucedió por el mes de feda, y el mas valiente en la pelea, esc antes della se brero del año de 1457. Desta manera con el castigo de muestra mas modesto y templado. A vos pertenecen algunos pocos se apaciguaron aquellos alborotos, y los las armas y el esfuerzo; á nos debeis dejar el consejo demás quedaron avisados y escarmentados para no y gobierno de vuestra valentía; que los enemigos mas agraviar á nadie. En esta jornada y camino recibió el con maña que con fuerzas se han de vencer, género Rey en su casa un mozo, nalural de Durango, que se de victoria mas señalada y mas noble. Por todas par- lamó Perucho Munzar, adelante muy privado suyo. tes estáis rodeados de enemigos poderosos y bravos. Deseaba el Rey, por hallarse cerca de Navarra, ayudar ¿Cuán grande gloria será conservar el ejército sin afren- al príncipe don Carlos, su amigo y confederado; dejólo ta, sin muertes y sin sangre y juntamente poner fin y de hacer á causa que por el mismo tiempo el Príncipe acabar guerra tan grande ? Mucho mayor que pasar á huyó y desamparó la tierra por no tener bastantes fuercuchillo innumerables huestes de enemigos. Ningu- zas para contrastar con las de Aragon y del conde de na cosa, soldados, estimamos en mas que vuestra sa- Fox, en especial que se decià tenia el rey de Francia lud; en mas tengo la vida de cualquiera de vos que parte en aquella liga, causa de mayor miedo. Esto le dar la muerte á mil moros. Con este razonamiento los movió a pasar á Francia para reconciliarse con aquél soldados, mas reprimidos que sosegados, fueron lleva-Rey tan poderoso; pero, mudado de repente parecer dos a Córdoba, y despedidos cada cual por su parte, se por sa natural facilidad ó por fiarse poco de aquella narepartieron para sus casas; otros repartieron por los cion, ca estaba ya prevenida de sus contrarios que gainvernaderos. El Rey otrosí por fin deste año se fué pa- naran por la mano, se determinó pasar á Nápoles para ra la villa de Madrid. En este tiempo el rey de Portugal verse con su tio el rey de Aragon, que por sus cartas le envió una gruesa armada la vuelta de Italia para que se llamaba, y con determinacion que, 'si movido de su juntase con la de la liga. Llegó en sazon que el fervor de justicia y razon no le ayudaba, de pasar su vida en deslas potencias de Italia se halló entibiado, y que nuevas lierro. De camino visitó al Pontífice, al cual se quejó alteraciones en Génova y en Sena, ciudades de Italia, de la aspereza de su padre y de su ambicion. Ofrecia se levantaron muy fuera de tiempo. Así, la armada de que de buena gana pondria en manos de su Santidad Portugal dió la vuelta á su casa sin hacer efecto algu- todas aquellas diferencias y pasaria por lo que determino; cuya reina doña Isabel falleció en Ebora á los 12 de

nase; no se hizo algun efecto. Partió de Roma por la diciembre. Sospechóse y averiguóse que la ayudaron via Apia, y en Nápoles fué recebido bien y tratado muy con yerbas. Hizo dar crédito á esta sospecha el grande regaladamente. Solo le reprehendió el Rey, su tio, amor que en vida la tuvieron sus vasallos, de que dió amorosamente por haber tomado las armas contra su muestra el lloro universal de la gente por su muerte. padre. Que si bien la razon y justicia estuviese claraEl Rey, dado que quedaba en el vigor y verdor de su mente de su parte, debia obedecer y sujetarse al que edad, por muchos años no se quiso casar. Fué este año le engendró y disimular el dolor que tenia conforme á no menos desgraciado para la ciudad de Nápoles y to- las leyes divinas, que no discrepan de las humanas. A

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todo esto se excusó el.Príncipe en pocas palabras de lo Erales afrentosa esta condicion; pero el espanto que les hecho, y en lo demás dijo se ponia en sus manos, presto entró era tan grande, que les hizo allanarse y pasar por de hacer lo que fuese su voluntad y merced. «Cortad, todo. Añadióse en el concierto que sin embargo quedase señor, por donde os diere conlento; solamente os acor- abierta la guerra por las fronteras de Jaen, do quedó dad que todos los hombres cometemos yerros, hacemos por general don García Manrique, conde de Castañeda, y tenemos faltas; este peca en una cosa, y aquel en otra. con dos mil hombres de á cabalio. Para ayuda a esta ¿Por ventura los viejos no cometísteis en la mocedad guerra envió el papa Calixto al principio deste año una cosas que podian reprehender vuestros padres ? Piense bula de la cruzada para vivos y muertos, cosa nueva en pues mi padre que yo soy mozo, y que él mismo en al- España. Predicóla fray Alonso de Espina, que avisó al gun tiempo lo fué.» Despues desto, un hombre princi- Rey en Palencia, do estaba , que el dinero que se llegase pal, llamado Rodrigo Vidal, enviado de Nápoles sobre el no se podia gastar sino en la guerra contra moros. caso á España, trataba muy de veras de concertar aque- Traia facultad para que en el artículo de la muerte pullas diferencias. Desbarató estos tratados un nuevo diese el que fuese á la guerra ó acudiese para ella con caso, y fué que los parciales del Príncipe, sin embargo docientos maravedís ser absuelto por cualquier sacerque estaba ausente, le alzaron por rey en Pamplona, dote de sus pecados, puesto que perdida la habla, no que fué causa luego que se supo de dejar por entonces pudiese mas que dar señales de alguna contricion; item, de tratar de la paz. El rey de Castilla, á instancia del que los muertos fuesen libres de purgatorio; concedióse de Navarra, que para el efecto entregó en rehenes á su por espacio de cuatro años. Juntáronse con ella caši bijo don Fernando, se partió de la ciudad de Victoria trecientos mil ducados; ¡cuán poco de todo esto se por el mes de marzo, y luvo habla con él.en la villa de gastó contra los moros! Concluida la guerra, vino de Alfaro. Halláronse presentes las reinas de Castilla y de Roma á Madrid un embajador que traia al Rey de parte Aragon.,Los regocijos y fiestas en estas vistas fueron del Papa un estoque y un sombrero, que se acostumbra grandes. Asentáronse paces entre los dos reyes. Demís de bendecir la noche de Navidad y enviar en presente desto, por diligencia de don Luis Dezpuch, maestre de á los grandes principes cual se entendia por la fama era Montesa, que de nuevo venia por embajador del rey de don Enrique. Traia tambien cartas muy honoríficas Aragon, y á su persuasion se revocó la liga que tenian para el Rey. No hay alegría entera en este mundo; á la asentada entre el de Fox y el Navarro, y todas las dise- sazon vino nueva que el conde de Castañeda, como rencias de aquel reino de Navarra por consentimiento fuese en busca de cierto escuadron de moros, cayó de las partes y por su voluntad se comprometieron en en una celada, y él quedó preso y gran número de el rey de Aragon como juez árbitro. La esperanza que los suyos destrozados. Pusieron en su lugar otro genetodos destos principios concibieron de una paz dura- ral de mas ánimo, mas prudencia y entereza. Él Conde dera despues de tantas alteraciones y que con tanto cui- fué rescatado por gran suma de dinero, y las treguas dado se encaminaba salió vana y fué de poco efecto, mudaron en paces, que fué el remate desta guerra de como se verá adelante. En el Andalucía los reales de

los moros y principio de cosas nuevas. En Italia estaba Castilla y la gente estaban cerca de la frontera de la ciudad de Génova puesta en armas, dividida en parlos moros. El rey don Enrique, despedidas las vistas, cialidades; el rey de Aragon favorecia á los adornos; llegó allá por el mes de abril. Con su 'venida se hizo Juan, duque de Lorena , hijo de Renato, duque de Anentrada por tierra de moros, no con menor ímpetu que jou, que se llamaba duque de Calabria, era venido para antes ni con menor ejército. Llegaron hasta dar vista acudir a los fregosos, bando contrario. El cuidado en á la misma ciudad de Granada. Talaban los campos y que estos movimientos pusieron fué tanto mayor porponian fuego á los sembrados. Sin esto cierto número de que el rey de Aragon adoleció a 8 de mayo del año 1458 Jos nuestros se adelantó sin órden de sus capitanes para de una enfermedad que de repente le sobrevino en pelear con los enemigos, que por todas partes se mos- Nápoles. Della estuvo trabajado en Castelnovo hasta traban. Eran pocos, y cargó mucha gente de los con- los 13 de junio. Agravábasele el mal; mandóse llevar á trarios; así, fueron desbaratados con muerte de algu- Castel del Ovo. Las bascas de la muerte hacen que todo nos, y entre ellos de Garci Laso, que era un caballero se pruebe; no prestó nada la mudanza del lugar; rindió de Santiago de grande valor y esfuerzo. Este revés y la

el alma á 27 de junio al quebrar del alba. Principe en pérdida de persona tan noble irritó al Rey de suerte, su tiempo muy esclarecido, y que ninguno de los antique no solo quemó las mieses, como lo tenia antes de guos le hizo ventaja, lumbre y honra perpetua de la nacostumbre, sino que puso fuego á las viñas y arboledas, cion española. Entre otras virtudes hizo estima de las á que no solian antes tocar. Demás desto, en un pueblo letras, y tuvo tanta aficion a las personas señaladas en que tomaron por fuerza, llamado Mena, pasaron todos erudicion, que, aunque era de gran edad, se holgaba de los moradores á cuchillo sin perdonar á chicos ni á aprehender dellos y que le enseñasen. Tuvo familiarigrandes ni aun á las mismas mujeres; que fué grande dad con Laurencio Valla, con Antonio Panhormita y crueldad, pero con que se vengaron del atrevimiento y con Georgio Trapezuncio , varones dignos de inmortal daño pasado. Con estos daños quedaron tan humillados renombre por sus letras muy aventajadas. Sintió mulos moros, que pidieron y alcanzaron perdon. Concer- cho la muerte de Bartolomé Faccio, cuya historia anda taron treguas por algunos años, con que pagasen cada de las cosas deste Rey, que falleció por el mes de noun año de tributo doce mil ducados y pusiesen en li- viembre próximo pasado. Como una vez oyese que un bertad seiscientos cautivos cristianos, y si no los tuvié- rey de España era de parecer que el príncipe no se sen, supliesen el número con dar otros tantos moros. debe dar á las letras, replicó que aquella palabra no

era de rey, sino de buey. Cuéntanse muchas gracias, mudanza en el estado. Cuanto á lo primero, don Cárlos, donaires y dichos agudos deste Príncipe para muestra príncipe de Viana, fué inducido por muchos á pretende su grande ingenio, elegante, presto y levantado; mas der aquel reino como á él debido por las leyes. Decian no me pareció referillos aquí. Poco antes de su muerte que don Fernando era hijo bastardo, que no fue nomse vió un cometa entre Cancro y Leon con la cola que brado y jurado por votos libres del reino, antes por tenia la largura de dos signos ó de sesenta grados, cosa fuerza y miedo fueron los naturales forzados á dar conprodigiosa, y que, segun se tiene comunmente, ame- sentimiento. Daba él de buena gana oido á estas invennaza á las cabezas de grandes principes. Otorgó su tes- ciones, y mas le faltaban las fuerzas que la voluntad tamento un dia antes de su muerte. En él nombró á don para intentar de apoderarse de aquel reino. Algunos se Juan, su hermano, rey que era de Navarra, por su su- le ofrecian , pero no se fiaba, por ver que es cosa mas cesor en el reino de Aragon; el de Nápoles como ganado fácil prometer que cumplir, especial en semejantes mapor la espada mandó á su hijo don Fernando, ocasion en terias. No pudieron estos tratos estar secretos. Recelo de adelante de grandes alteraciones y guerras. De la lóse del nuevo Rey, y así determinó en ciertas naves Reina, su mujer, no hizo mencion alguna. Hobo fama, de pasar á Sicilia para esperar allí qué término'aquellos y así lo atestiguan graves autores, que trató de repu- negocios tomarian. En el tiempo que anduvo desterradialla y de casarse con una su combleza, llamada Lucre- do por aquellas parles tuvo en una mujer baja, llamada cia Alania. Hállase una carta del pontífice Calixto toda Capa, dos hijos, que se dijeron, el uno don Felipe, y el de su mano para la Reina, en que dice que le debia mas otro don Juan; demás destos en María Armendaria, muque a su madre, pero que no conviene se sepa cosa tan jer que fué de Francisco de Barbastro, una hija, que se grande. Que Lucrecia vino á Roma con acompaña- llamó doña Ana, y casó con don Luis de la Cerda, primiento real, pero que no alcanzó lo que principalmente mer duque de Medinaceli. Sin embargo de los tratos deseaba y esperaba, porque no quiso ser juntamente dichos , doce mil ducados de pension que el rey don con ellos castigado por tan grave maldad. El mayor vi- Alonso dejó en su lestamento cada un año á este Princio que se puede tachar en el rey don Alonso fué este cipe desterrado, su hijo el rey don Fernando mandó se de la incontinencia y poca honestidad. Verdad es que le pagasen. Con la ida del príncipe don Cárlos á Sicilia dió muestras de penitencia en que á la muerte confesó no se sosegaron los señores de Nápoles , antes el prin-sus pecados con grande humildad, y recibió los demás cipe de Taranto y el marqués de Cotron enviaron á sosacramentos á suer de buen cristiano. Mandó otrosi licitar á don Juan, el nuevo rey de Aragon , para que que su cuerpo sin túmulo alguno, sino en lo llano y á la viniese á tomar aquel reino. El fué mas recatado; que misma puerta de la iglesia, fuese enterrado en Poblete, contento con lo seguro y con las riquezas de España, entierro de sus antepasados, que fué señal de modestia no hizo mucho caso de las que tan lejos le caian. Parlió y humildad. Falleció por el mismo tiempo don Alonso de Tudela, y sabida la muerte de su hermano, llegado de Cartagena, obispo de Burgos, cuyas andan algunas á Zaragoza por el mes de julio, tomó posesion del reino obras, como de suso se dijo; una breve historia en la- de Aragon, no como vicario y teniente, que ya lo era, tin de los reyes de España, que intituló Anacefaleosis, sino como propietario y señor. La tempestad que de sin los demás libros suyos, que la Valeriana reliere por parte del pontífice Calixto, de quien menos se teinia, menudo, y aquí no se cuentan. Por su muerte en su lu- se levantó fué mayor. De que no se debia dar aquel gar fué puesto don Luis de Acuña.

reino feudatario de la Iglesia romana á un bastardo, y

pretendia que por el mismo caso recayó en su poder y CAPITULO XIX.

de la Silla Apostólica. Sospechábase que eran colores

y que buscaba nuevos estados para don Pedro de BorDel pontifice Pio II.

gia, que habia nombrado por duque de Espoleto, ciudad Con la muerte del rey don Alonso se acabó la paz y

en la Umbria; ambicion fuera de propósito y poco desosiego de Italia; las fuerzas otrosí del reino de Nápo- cente á un viejo que estaba en lo postrero de su edail les fueron trabajadas, que parecia estar fortificadas olvidado del lugar de que Dios le levantó. Parecia con contra todos los vaivenes de la fortuna. Una nueva y esto que Italia se abrasaria en guerra; temian todos no cruelísima guerra que se emprendió en aquella parte sé renovasen los males pasados, Deseaba eļ rey don Ferlo puso todo en condicion de perderse; con củyo su- nando aplacar el ánimo apasionado del Pontífice y gaceso, mas verdaderamente se ganó de nuevo que se con- nalle; con este intento le escribió una carta deste tenor servó lo ganado. Tenia rey don Fernando de Nápo- y sustancia: «Estos dias en lo mas recio del dolor y les ingenio levantado, cultivado con los estudios de » de mi trabajo avisé á vuestra Santidad la muerte de derechos, y era no menos ejercitado en las armas, dos » mi padre; fué breve la carta como escrita entre las ayudas muy á propósito para gobernar su reino en » lágrimas. Al presente, sosegado algun tanto el lloro, guerra y en paz. No reconocia ventaja á ninguno en y me pareció avisar que mi padre un dia antes de su luchar, saltar, tirar ni en hacer mal á un caballo. Sa- » muerte me encargó y mandó ninguna cosa en la tierra bia sufrir los calores , el frio, la hambre, el trabajo. » estimase en mas que vuestra gracia y autoridad; con Era muy cortés y modesto ; á todos recogia muy bien, » la santa Iglesia no tuviese debales, aun cuando yo fueá ninguno desabria , y á todos hablaba con benignidad. » se el agraviado , que pocas veces suceden bien semeTodas estas grandes virtudes no fueron parte para que » jantes desacatos. A estos consejos muy saludables, no fuese aborrecido de los barones del reino, que con- » para sentirme mas obligado se allegan lo; beneficios forine á la costumbre natural de los hombres deseaban » y regalos que tengo recebidos, ca no me puedo olvi

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