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caba que el Rey seria trabajado de sus grandes. El, Osorio, hijo del conde de Trastamara. En enmienda de pueblo, atemorizado con todas estas señales y pronósti- caso tan atroz despojaron aquel hombre facinoroso y cos, hacia procesiones y votos para aplacar la saña de malvado de su silla y de todos sus bienes. Su fin sué Dios. Lo que importa mas, las costumbres no se me conforme a su vida y á sus pasos; lo que le quedó de la joraron en nada; en especial era grande la disolucion de vida pasó en pobreza y torpezas, aborrecido de todos los eclesiásticos; á la verdad se halla que por este tiem por sus vicios y infame por aquel exceso tan feo. Desta po don Rodrigo de Luna, arzobispo de Santiago, de las forma en breve penó el breve gusto que tomó de aquemismas bodas y fiestas arrebató una moza que se vela- lla maldad con gravísimos y perpetuos males, con que ba, para usar della mal; grande maldad y causa de albo- | por justo juicio de Dios fué, como lo tenia bien merecirotarse los naturales debajo de la conducta de don Luis I do, rigurosamente castigado.

LIBRO VIGÉSIMOTERCIO.

CAPITULO PRIMERO.

allí prevalecia la impiedad y supersticion de Mahoma.' Del concilio de Mantua.

(«Si va á decir verdad, no por otra causa sino por habe

llos nosotros desamparado se ha recebido este daño y Las cosas ya dichas pasaban en España en sazon que esta llaga tan grande. A lo menos ahora conservad esel pontífice Pio enderezaba su camino para la ciudad | tas reliquias medio muertas de cristianos. Si la afrenta de Mantua, do á su llamado de cada dia acudian prela- | pública no basta á moveros, el peligro que cada uno dos y principes en gran número. De España enviaron corre le debe despertar á tomar las armas. Conviene por embajadores para asistir en el Concilio el rey de Cas- | que todos nos juntemos en uno para que cada cual por tilla á Iñigo Lopez de Mendoza, señor de Tendilla; el sí, si nos descuidamos, no seamos robados, escarnecirey de Aragon á don Juan Melguerite, obispo de Elna, dos y muertos. Tenemos un enemigo espantable y que en el condado de Ruisellon, y á su mayordomo Pedro por tantas victorias se ha hecho mas insolente; si venPeralta. Solicitaba el Pontífice los de cerca y los de lé- | ce, sabe ejecutar la victoria y sigue su fortuna con gran jos para juntar sus fuerzas contra el comun enemigo. | ferocidad; si es vencido, renueva la guerra contra los David, emperador de Trapisonda, ciudad muy antigua vencedores no con menos brio que antes, tanto mas nos y que está asentada a la ribera del mar mayor que lla- | debemos despertar. No podrá ser bastante contra las man Ponto Euxino, y Usumcasam, rey de Armenia, y ' fuerzas de los nuestros si se juntan en uno, mayorGeorgio, que se intitulaba rey de Persia, prometian, mente que Dios, al cual tenemos airado por nuestras por ser ellos los que estaban los mas cerca del peligro, ordinarias diferencias, á los que fueren concordes será de ayudar á esta empresa con grandes huestes de á ca- | favorable. Poned los ojos en los antiguos caudillos y en ballo y de á pié, y por mar con una gruesa armada. El las grandes victorias que en la Suria los nuestros uniPadre Santo no se aseguraba mucho que tendrian efec dos y conformes ganaron contra los bárbaros. Los que to estas promesas. De las naciones y provincias del somos fuertes y diestros para las diferencias civiles y occidente se podia esperar poca ayuda, por las diferen domésticas, ¿por ventura seremos cobardes y descuidacias domésticas y civiles que en Italia, Francia y España dos para no acudir al peligro comun y vengar la afrenta prevalecian, por cuyo respeto y en su comparacion no de la religion cristiana? ¿Hay alguno que se ofrezca hacian mucho caso de la causa comun del nombre cris | por caudillo para esta guerra sagrada ? Hay quien lleve tiano. Es así, que el desacato de la religion y daño pú- delante en sus hombros el estandarte de la cruz de Crisblico causa poco sentimiento si punza el deseo de.to, hijo de Dios, para que le sigan los demás? Hay vengar los particulares agravios. Sin embargo de todas quien quiera ser soldado de Cristo? Ofrezcámonos por estas dificultades, no desmayó el Pontífice; antes deter- capitanes, que no faltarán varones fuertes y diestros y minado de proballo todo y lacer lo que en su mano soldados muy nobles que se conformen en su valor y fuese, en una junta muy grande de los que concurrieron esfuerzo y parezcan á sus antepasados. Determinado al Concilio de todo el mundo bizo un razonamiento estoy , si todos faltaren, ofrecerme por alsérez y caudillo muy á propósito del tiempo, cosa á él fácil por ser per- en esta tan santa guerra. Yo con la cruz entraré y romsona muy elocuente y que desde su primera edad pro peré por medio de las haces y huestes de los enemigos, fesó la retórica y arte del bien bablar. Declaró con lá- y con nuestra sangre, si no se ganare la victoria, por lo grimas la caida de aquel nobilísimo imperio de Grecia, | menos aplacaré la ira de Dios y inflamaré con mi. tantos reinos oprimidos, tantas provincias quitadas á | ejemplo vuestros ánimos para hacer lo mismo; que los cristianos, donde Cristo, hijo de Dios, por tantos | resuelto estoy de hacer este postrero esfuerzo y servisigtos fué santísimamente acatado, de donde gran nú- cio á Cristo y á la Iglesia, á quien debo todo lo que soy mero de varones santísimos y eruditísimos salieron, y lo que puedo, Movíanse los que se hallaron presentes

con el razonamiento del Pontífice; mas los embajado

CAPITULO II. res de los principes gastaban el tiempo en sus particu

Como Scanderberquio pasó en Italia. lares contiendas y controversias, y así todo este esfuerzo salió vano. En especial Juan, duque de Lorena, | Las alteraciones de Nápoles eran las que principalhijo de Renato , duque de Anjou, se quejaba mucho mente entretenian los intentos del pontífice Pio, que que el Papa hobiese confirmado el reino de Nápoles y de noche y de dia no pensaba sino en cómo daria prindado la investidura de aquel estado á don Fernando, cipio á la guerra sagrada contra los turcos. El fuego se su enemigo. A causa destos debates no se pudo en la emprendia de nuevo entre Juan, hijo de Renato, y el principal empresa pasar adelante; de palabra solamente nuevo rey don Fernando; las voluntades de Italia estase decretó la guerra sagrada. El Papa asimismo publicó bau divididas entre los dos, y la mayor parte de la nouna bula en que, al contrario de lo que sintió en confor bleza neapolitana, cansada del señorío de Aragon, se midad de los padres de Basilea antes que fuese papa, inclinaba á los angevinos. ¿Con qué esperanza ? Con proveyó que ninguno pudiese apelar de la sentencia del qué fuerzas? El ciego ímpetu de sus corazones hizo romano Pontífice para el concilio general; con esto que antepusiesen lo dudoso á lo cierto. El primero que se disolvió el Concilio el octavo mes despues que se tomó las armas fué Antonio Centellas, marqués de abrió. Los embajadores de Aragon, despedido el Con Croton. Con la mudanza de los tiempos alcanzara la licilio, fueron á Nápoles á dar el parabien del nuevo reino bertad, y ardia en deseo de vengarse; mas el Rey gaal rey don Fernando. Iñigo Lopez de Mendoza alcanzó nó por la mano, desbarató sus intentos, y púsole de del Pontífice un jubileo para los que acudiesen con cier- | nuevo en prision con gran presteza. Quedaba Marlin ta limosna; del dinero edificó en su villa de Tendilla un | Marciano, duque de Sesa, que sin respeto del deudo principal monasterio de frailes isidros con advocacion | que tenia con el Rey, ca estaba casado con doña Leode Santa Ana. En este comedio á su hermano don Die nor, su hermana, se hizo caudillo de los rebeldes. Fuć go de Mendoza quitaron la ciudad de Guadalajara, de grande este daño: muchos movidos por su ejemplo se que sin bastante título se apoderara. El comendador juntaron con esta parcialidad, y entre ellos el príncipe Juan Fernandez Galindo, caudillo de fama, con seis- de Taranto, primero de secreto y despues descubiercientos caballos que el Rey le dió, la tomó de sobresal tamente, y con él Antonio Caldora y Juan Paulo, duto. Agraviáronse desto los demás grandes; ocasion de que de Sora; el número de los nobles de menor cuannuevos desabrimientos y de que se ligasen entre sí de tía no se puede contar. Francisco Esforcia, duque de nuevo en deservicio de su Rey. El almirante don Fadri- | Milan, en el tiempo que se celebraba el concilio de que atizaba los desgustos; convidó á su yerno el rey de Mantua, do vino en persona, aconsejó al Pontífice hicieAragon para se juntar con los grandes desgustados y se liga con el rey don Fernando; que echados los franalterados y mover guerra á Castilla. Entraban en este ceses de Italia, se allanaria todo lo demás que impedia acuerdo el arzobispo de Toledo y don Pedro Giron, el poner en ejecucion la guerra contra los turcos. Al maestre de Calatrava, y los Manriques, linaje podero- Pontífice pareció bien este consejo, mas no era fácil so en riquezas y aliados, y ahora de nuevo se les ayun- ejecutalle á causa que el rey don Fernando, cercado taron los Mendozas por estar irritados con este nuevo, dentro de Barleta, ciudad de la Pulla, se hallaba sin que llamaban agravio. El color y voz que tomaron era fuerzas bastantes para defenderse en aquel trance y honesto, es á saber, reformar el estado de las cosas, es- peligro que de repente le sobrevino. Estaba muy léjos tragado sin duda en muchas maneras. Estos intentos y el enemigo apoderado de los pasos; por esto no poy tratos no podian estar secretos; don Alonso de Fon- dia el Pontífice envialle socorro por tierra. Determinó seca, arzobispo de Sevilla, dió aviso de lo que pasaba al despachar sus embajadores al Epiro ó Albania para rey don Enrique. El premio que le dieron por este aviso llamar en ayuda del Rey á Georgio Scanderberquio, fué la iglesia de Santiago, que á la sazon vacó por que era en aquel tiempo, por las muchas victorias que muerte de don Rodrigo de Luna, y se dió á un pariente ganara de los turcos, capitan muy esclarecido. El, sasuyo, llamado tambien don Alonso de Fonseca, dean | bida la volundad del Pontifice y movido por los rueque era de Sevilla. Estaba apoderado de los derechos gos del rey de Nápoles, que envió por su parte á pedir de aquella iglesia, como poco antes queda dicho, don le asistiese, no le pareció dejar pasar ocasion tan bueLuis Osorio, confiado en el poder de don Pedro, su pa- na de servir à la religion cristiana y mostrar su buen dre, conde de Trastamara. Era menester para repri deseo. Envió delante á Coico Strofio, pariente suyo, mille persona de autoridad; por esto los dos arzobispos acompañado de quinientos caballos albaneses. El inispermutaron sus iglesias, y con consentimiento del Rey mo se aprestaba con intento de ir en persona á aquella don Alonso de Fonseca, el mas viejo, pasó de Sevilla á ser empresa; para hacello le daban lugar las treguas que arzobispo de Santiago. La iglesia de Pamplona por tenia asentadas con los turcos por tiempo de un año. muerte de don Martin de Peralta se encomendó al car | Juntada pues una armada, pasó á Ragusa, ciudad que denal Besarion, griego de nacion, persona de grande se entiende llamaron los antiguos Epidauro. Desde allí erudicion y de vida muy santa, para que, sin embargo | aportó á Barleta, por ser la travesía del mar muy brede estar ausente, la gobernase y gozase de la renta de ve. Fué su venida tan á propósito, que los enemigos no aquella dignidad y obispado,

se atrevieron á aguardar, antes sin dilacion, alzado el cerco, se fueron de allí bien lejos. Con este socorro don Fernando, y con gentes que todavía le vinieron de parte del Pontífice y del duque de Milan, despues de algunas escaramuzas y encuentros que tuvo con los | tes se enviaron, de casalle con doña Catalina, hermaenemigos, asentó sus reales cerca de Troya, ciudad de na del rey de Portugal; ya que el negocio estaba para la Pulla, que se tenia por los rebeldes. Tenian los concluirse, don Enrique, rey de Castila, le desbarató contrarios hechas sus estancias en Nucera, ciudad dis- con una embajada que le despachó, en que iban el electante ocho millas. En medio desta distancia y espacio to obispo de Ciudad-Rodrigo, fraile de profesion, cuse levanta el monte Segiano; quien dél primero se yo nombre no hallo, y Diego de Ribera , su aposentador apoderase parecia se aventajaria á sus contrarios; así, mayor. Estos persuadieron á don Carlos antepusiese al en un mismo tiempo Scanderberquio por una parte, y. casamiento de Portugal el de doña Isabel, hermana del Jacobo Picinino, un principal caudillo de los angevi- | rey don Enrique, especial que le ofrecian por medio do nos, por otra parte partieron para tomalle. Adelantá- | las fuerzas de Castilla alcanzaria de su padre, que tan ronse los albaneses por ser 'mas ligeros y haberse duro se mostraba, todo lo que desease. Daba él de puesto en camino antes que amaneciese; que la dili buena gana oidos á estas práticas, y parecíale que este gencia es importante, y mas en la guerra. Luego que | partido le venia mas á cuento; por tanto, cesó y se dejó llegó el dia, cada cual de las partes ordenó sus haces de tratar del casamiento de Portugal. La infanta doña para pelear. Dióse la señal de acometer; cerraron los | Catalina, perdida aquella esperanza, ó lo mas cierto, unos y los otros con igual denuedo; duró la pelea has | por su mucha santidad, se entró en el monasterio de ta la tarde sin reconocerse ventaja ; mas en fin venci Santa Clara de Lisboa, y en él estuvo hasta que murió dos, desbaratados y puestos en huida los angevinos, el | á tiempo que de nuevo se trataba de casalla con el rey campo y la victoria quedaron por los aragoneses, y de Inglaterra Eduardo, cuarto deste nombre. El cuers juntamente el reino, corona y ceptro. En breve las ciu po desta señora fué enterrado en la misma ciudad en dades y pueblos que se tenian por los enemigos se re | San Eulogio. Dejó por su albacea á Jorge de Acosta, que cobraron. Hecho esto, Scanderberquio un año des fué su ayo desde su primera edad; principio para subir pues que vino, con grandes dones que el Rey le dió, l á grandes diguidades, en particular de cardenal; fallevolvió á su tierra con sus soldados alegres y contentos ció en Roma los años adelante. Al rey de Aragon aviso por el buen tratamiento y los despojos que tomaron á | el almirante don Fadrique de lo que su hijo el príncipe los enemigos. En particular dió el Rey á Scanderber- don Carlos pretendia y los tratos que con el de Castiquio por juro de heredad la ciudad de Trani, y los cas- lla traia; llamóle á Lérida, do á la sazon se tenian las tillos de San Juan el Redondo y el de Siponto, en que Cortes de Cataluña , y las de Aragon en Fraga. Algunos está el famoso templo de San Miguel Arcángel, todo en le persuadian que no fuese, que se recelase de alguna el reino de Nápoles. Despues desto, vuelto á su tierra, zalagarda; pero él se determinó obedecer. Su padre le ganó nuevas victorias de los turcos, con que se hizo | recibió con semblante alegre y rostro ledo, y le dió paz mas esclarecido y sin par por la perpetua felicidad que en el rostro; mas luego le mandó llevar preso, que fué tuvo. Falleció siete años adelante, agravado de una | á 2 de diciembre. Sintió esto mucho el Príncipe, tandolencia que le sobrevino en Alesio , pueblo de su esta- to mas, que le sucedió muy fuera de lo que pensaba. do. Dejó un hijo, llamado Juan, debajo de la tutela de Suelen las últimas miserias dar ánimo para hablar livenecianos. Sin embargo, le dejó mandado que hasta | bremente : «¿Dónde, dice, está la fe real y la segutanto que fuese de edad bastante para recobrar aquel | ridad dada, en particular á mí y concedida en comun á estado y gobernalle se entretuviese en el reino de Ná todos los que vienen a las Cortes generales? ¿Qué poles con los pueblos y estado que el rey don Fernando quiere decir darme paz por una parte, y por otra po- . le dió en premio de lo que le sirvió y ayudó. Desta ce- nerme en hierros y prisiones? Las ofensas pasadas, pa procedió la familia y alcuña nobilísima en Italia del cualesquiera que hayan sido, ya me han sido perdonalos Castriotos, marqueses que fueron de Civita de San das. ¿Qué delito he cometido de nuevo? Qué cosa tangelo, puesta en aquella parte del reino de Nápoles he hecho para tratarme así? ¿Por ventura es justo que que se llama el Abruzo. Uno destos señores, bisnieto el padre se vengue del hijo y con nuestra sangre ensudel grande Scanderberquio, y á él muy semejante en cie sus manos? Afuera tan gran maldad; afuera tan el rostro y en el valor de su ánimo, Fernando Castrio | gran deshonra y afrenta de nuestra casa. » Decia estas to, marqués de Civita de Santangel, murió en la famo cosas con ojos encendidos, grandes gritos y descomu-, sa batalla de Pavía , que se dió el año de 1525. Descui nales para que le oyesen todos y mover a los circunsdose de llevar cadenas en las riendas, que le cortaron, tantes; pero sin dejalle pasar adelante le llevaron á la y el caballo le metió entre los enemigos sin poderse re- prision. Bramaba el pueblo, murmuraba y decia que parar. Las cosas de Albania, luego que Scanderberquio eran embustes de su madrastra; los señores se hermamurió, fueron de caida ; tau grave es el reparo que naban entre sí y prometian de no desistir hasta ver á muchas veces hace el esfuerzo y prudencia de un solo su Príncipe puesto en libertad. capitan, y en tanto grado es verdad que un hombre presta mas que muchos. En España don Carlos, prín

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CAPITULO III. cipe de Viana, alcanzado de su padre perdon para sí y para los suyos, y con pacto que le darian cada un año

De la muerte do don Carlos, principe de Viana. cierta renta con que se sustentase, de Mallorca llegó a 1 Las paces que se asentaron con los moros y duraron Barcelona á los 22 de marzo, año de 1460. No entendia el al pié de tres años, al presente se quebrantaron con pobre Príncipe que se le apresuraba sú perdicion. Tra- esta ocasion. Tenia Ismael, rey de Granada, dos hijos tábase por medio de embajadores, que de ambas para principales sobre los demás: el uno se llamaba Alboha

cen, y el otro Boabdélin. El Albohacen por no sufrir siese condescender. Forzado pues de la necesidad, dins el ocio y con deseo de dar muestra de su esfuerzo, libertad a su hijo á 1.° de marzo del año 1461 con órden juntado que hobo un ejército de dos mil y quinientos que desde Morella, do estaba detenido, la Reina, su de á caballo y quince mil infantes, entró por las tier- madrastra, le llevase á Villafranca. Allí le entregó a los ras del Andalucía; en todo el distrito de Estepa hizo catalanes, que sin embargo no quisieron consentir que grandes talas y daños y robó gran número de ganado. la Reina entrase en Barcelona, porque, puesto que con Avisado del daño don Rodrigo Ponce, hijo del conde la libertad del Principe dejaron las armas, los ánimos de Arcos, acudió al peligro junto con Luis de Pernia, no quedaban del todo sosegados; antes llegaron á tanto, capitan de la guarnicion que tenia Osuna. Recogieron que contra voluntad de su padre acordaron de jurar al hasta docientos y sesenta de á caballo y seiscientos de Príncipe por heredero de aquel principado. Demás desá pié; con tanto fueron á verse con el enemigo, que 1. to, alcanzaron que de voluntad ó por fuerza le nombrase iba cargado con la presa, y sin cuidado ninguno como por vicario y gobernador de todos sus estados, cargo quien tal cosa no temia, resueltos de quitársela y aun que se acostumbraba dar á los hijos mayores de los reen ocasion combatille. Las fuerzas de los nuestros eran yes. En particular sacaron por condicion que en el prinpequeñas, y parecia locura pelear con tan grande mo cipado de Cataluña fuese señor absoluto, sin que del so rişma. Ofrecióse una buena ocasion, que parte de los | pudiese apelar. Su padre llevaba muy mal que le quemoros con la presa habia pasado el rio de las Yeguas, dase á él solamente el nombre de principe y diesen á y en el postrer escuadron quedaba sola la caballeria. su hijo una parte tan principal de sus estados; que era Advirtió esto don Rodrigo desde un ribazo cercano, y despojalle en vida, quitalle las fuerzas y juntamente dado que los suyos temian la pelea, mandó tocar las afrentalle. Pero fuéle forzoso venir en todo esto, porque trompetas y dar seña de pelear. Arremetieron con gran los catalanes, como gente feroz y de ingenios determinavocería los cristianos; los contrarios, divididos en tres dos, si no se les concedia, nunca acabaran de sosegarse; partes, los recibieron no con menor constancia. Duró que fué causa de que en asentar estas condiciones y mucho la pelea; pero en fin los moros fueron desbara capitular se gastó mucho tiempo. En este comedio se tados con muerte de mil y cuatrocientos de los suyos. tornó á tratar de nuevo con mas veras y diligencia del De los nuestros perecieron treinta de á caballo, ciento casamiento entre el principe don Cárlos y la infanta y cincuenta de á pié. Alojáronse los vencedores aquella doña Isabel. Llegaron á término que se tuvo el negocio noche en un lugar llamado Fuente de Piedra; el dia por concluido, tanto, que el Principe envió a Castilla siguiente á tiempo que recogian los despojos ven vol por sus embajadores para que de su parte visitasen á ver los ganados á manadas. Cuidaron al principio que la Infanta y á su madre, á don Juan de Cabrera y á Marfuese algun engaño, y por la polvareda que se levanta tin Cruilles, personas principales, que fueron basta

ba sospechaban eran los enemigos que revolvian so Arévalo á hacer aquel oficio. Emprendióse á la misma · bre ellos; mas luego se entendió que, huidas las guar sazon guerra en Navarra con esta ocasion. Cárlos Ar

das por el miedo, los ganados por cierto instinto de la tieda, luego que vino el aviso de la libertad del prínnaturaleza se volvian á las dehesas y pastos acostum cipe don Carlos, se apoderó en su nombre de Lumbier, brados; tanto fué mas'alegre la victoria y la presa mas pueblo de Navarra. Acudió don Alonso, el que fué-durica. En las ciudades y pueblos hicieron procesiones en que de Villahermosa , por mandado del Rey, su padre, accion de gracias y regocijos por el buen suceso. Que y cercó aquel pueblo, y comenzó a batille con todos los brantada por esta manera la confederacion y las paces, ingenios y pertrechos que pudo. La parcialidad del de una y de otra parte se hicieron correrías sin que su Príncipe no tenia muchas fuerzas; el rey de Castilla encediese cosa notable. Solamente Juan de Guzman, pri vió a Rodrigo Ponce y Gonzalo de Saavedra con gente mer duque de Medina Sidonia y conde de Niebla, tra en su ayuda para que hiciesen alzar el cerco; hízose taba y se apercebía para cercar á Gibraltar, pueblo que asi. Todavía se hacian mayores a parejos para contiestá puesto a la boca del Estrecho. El desastre pasado nuar aquella guerra, cuando vino nueva y se divulgó de su padre y grande desgracia, que murió en aquella que la reina de Castilla , que á la sazon se hallaba en demanda , antes le animaba que espantaba. La guerra Aranda de Duero, quedaba preñada. Esta nueva agraque se levantó contra el rey de Aragon en su mismo dó asaz, tanto mas, que era fuera de lo que comunmente. estado era mas grave; los catalanes enviaron embaja se esperaba; y aun por ser naturalmente los hombres dores á su Rey para le suplicar que el príncipe de Via inclinados á creer lo peor, no faltaba quien dijese que na fuese puesto en libertad. No quiso otorgar con esta aquel preñado era de don Beltran de la Cueva ; habla , demanda; de las palabras acudieron á las armas, sa que por entonces se rugia; y despues se confirmó esta Jieron gran número dellos de Barcelona , apoderáronse opinion al tiempo que don Fernando do Aragon reide Fraga, pueblo puesto en la raya de Aragon. Dió naba en Castilla, si con verdad ó en gracia suya, aun grande ánimo á la muchedumbre alterada Gonzalo de cuando el negocio estaba fresco, no se pudo averiguar. Saavedra, que le envió el rey de Castilla en ayuda de En Valladolid don Pedro de Castilla, antes obispo de los catalanes á su instancia con mil y quinientos de á Osma, y á la sazon de Palencia, falleció por ocasion de caballo. El general de todo el ejército catalan era don una caida que dió de la escalera de su casa. En su luJuan de Cabrera, conde de Módica , ciudad de Sicilia; gar fué puesto don Gutierre de la Cueva por contempor otra parte, don Luis de Biamonte se mostraba á la placion de su hermano don Beltran, que en aquel tiemfrontera de Navarra con gente armada á punto de en po alcanzaba mas privanza que todos con el Rey y mas trar en Aragon, si á peticion tan justa el Rey no qui- / mano en la casa real. El arzobispo don Alonso de Fon

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seca fué enviado de la corte con muestra de honrallel á 13 de noviembre en el Algarve, en un pueblo de su para que estuviese en Valladolid por gobernador en estado que se llama Sagra. Depositáronle en Lagos entanto que el Rey se ocupaba en la guerra que pensaba tonces; desde allí adelante le trasladaron á Aljubarrohacer en Navarra. Atizó este consejo su mismo compe ta. Quedaba de todos sus hermanos don Alonso el Bastidor el marqués de Villena; pretendia con esto quedar tardo, duque de Berganza, que falleció tambien el solo y enseñorearse del Rey como lo tenia comenzado. año siguiente; de doña Beatriz, su mujer, hija del Para salir con su intento con mas facilidad prometia condestable Nuño Pereira , dejó un hijo, llamado don su diligencia , si don Alonso de Fonseca se ausentaba, | Fernando, de quien, sin que haya faltado la línea, despara ganar á los grandes que andaban apartados de su cienden los duques de Berganza , señores los mas prinservicio, en especial el arzobispo de Toledo y el Almi cipales y ricos en el reino de Portugal. rante; que el maestre de Calatrava ya estaba apartado del número de los desabridos, y alistaba gente para

CAPITULO IV. acudir á lo de Navarra. Luego pues que don Alonso

De las alteraciones que hobo en Cataluña. de Fonseca partió á Valladolid, el marqués de Villena fué al reino de Toledo, y á la misma sazon el maestre Con la muerte del príncipe don Cárlos, si bien cesó de Calatrava llegó á Aranda de Duero, acompañado de | la causa de las diferencias y debates, no quedaron las dos mil y quinientos de á caballo; con estas gentes el discordias apaciguadas. Don Fernando, hermano del rey de Castilla marchó la vuelta de Almazan. El espanto muerto, fué luego jurado por principe y heredero de de los aragoneses fué grande, mas el ímpetu de la los estados de su padre, primero en Calatayud en las guerra y el ejército revolvió contra Navarra , y por el Cortes de Aragon que allí se juntaron, despues en Barmes de mayo llegó á Logroño, pueblo principal en la celona, donde la Reina, su madre, le llevó; pero toda la Rioja. Desde allí, engrosado el campo con las gentes esperanza que por esta causa tenian de que todo se que de todas partes acudian, entraron por las tierras apaciguaria salió vana á causa que la gente catalana de Navarra. Entregáronse las villas de San Vicente y de repente tomó las armas, y los nobles por estar desade la Guardia. Pusieron cerco sobre Viana, que des bridos con el rey de Aragon pretendian y aun decian pues de combatilla muchos dias al fin la rindió Pedro en secreto y en público que por engaños de su madrasPeralta, á cuyo cargo estaba, y á la sazon era condes tra el Príncipe, su antenado, fué muerto; maldad muy table de Navarra. La villa de Lerin no se pudo tomar | indigna y impiedad intolerable. El que mas encendia el por ser muy fuerte. Desta manera se hacia la guerra en pueblo era fray Juan Gualves, de la orden de Santo Navarra, cuándo prósperamente, cuando al contra Domingo. Persuadíales en sus sermones sediciosos que rio. Don Alonso, hijo del rey de Aragon, por otra parte con las armas se satisficiesen de aquel exceso tan gratomó por fuerza la villa de Abarzuza, con muerte y ve y feo; que cuando ellos disimulasen, el cielo en la prision de la guarnicion de Castilla que en ella tenian. sangre del pueblo tomaria sin duda venganza; que deTodo este ruido y aparato se desbarato con una enfer- / bian aplacar á Dios con castigar ellos primero delito tan medad mortal que sobrevino en Barcelona á don Carlos, | atroz. Alterada la muchedumbre y el pueblo, la Reina principe de Viana, ocasionada de las pesadumbres y se salió de Barcelona. El color era sosegar ciertos albocuidados y congojas que continuamente le trabajaron; rotos de Ampúrias; la verdad que no se atrevia á saasí lo entendieron y así debió ser. Entre los biamon lir en público, ca temia no le perdiesen el respeto los teses se tuvo por cosa cierta y averiguada que murió l que tan alterados andaban. Acordó de reparar en la de yerbas que le dieron en la prision, que lentamente ciudad de Girona, que está en lo postrero de Cataluña, le acabasen y á la larga. Falleció á 23 de setiembre, hasta ver qué término tomaban las cosas. El rey de miércoles, fiesta de santa Tecla. Al tiempo de su muerte Aragon por otra parte, vista la tempestad que se levanpidió perdon á su padre. Fué sepultado en Poblete. Vi- taba, convidaba á los príncipes extraños que se confevió cuarenta años, tres meses y veinte y seis dias. Prin derasen con él; en particular pedia al rey de Francia le cipe mas señalado por sus continuas desgracias que ayudase , y al de Castilla que á lo menos no le hiciese por otra cosa alguna. No alcanzó tanta ventura cuanta daño; que pues don Carlos, en cuyo favor tomó las arera su érudicion y otras buenas partes merecian. Tuvo | mas, era muerto, sacase las guarniciones de soldados por familiar á Osias Marco, poeta en aquella era muy que tenia puestos en Navarra. Hallábase á la sazon el señalado y de fama en la lengua limosina ó de Limo- rey don Enrique en Madrid, deshecho su campo y aleges; su estilo y palabras groseras, la agudeza grande, I gre por la preñez de la Reina, su mujer, que hizo traer el lustre de las sentencias y de la invencion aventa | allí en hombros porque con el movimiento no recibiese jado. Traia el príncipe don Carlos por divisa dos sa-l cualque daño. Al principio pues del año 1462 le nabuesos muy bravos pintados en su escudo, que sobre ció una lija, que se llamó doña Juana; luego todos los un hueso peleaban entre sí; representacion y figura de estados del reino la juraron por princesa y heredera de los reyes de Francia y de Castilla, por cuva porfía y Castilla; gran mengua engerir en la sucesion real la que codicia le tenian casi consumido el reino de Navarra. el vulgo estaba persuadido fuese liabida de mala parte, Murieron asimismo otros príncipes : Cárlos VII, rey tanto mas, que para honrar á don Beltran y gratificalle de Francia, al cual sucedió Luis XI, su hijo; el infante sus servicios le hizo á la sazon el Rey conde de Ledesdon Enrique, tio del rey de Portugal, fino por este ma, que fué nueva ofension y ocasion de mas murmumismo tiempo sin haberse jamás casado y sin llegar rar. En su lugar fué puesto por mayordomo en la casa á mujer; vivió setenta y siste años; su muerte fué | real Andrés de Cabrera, grande amigo suyo y aliado;

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