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»dar que desde los primeros años tuve á vuestra Sari- dinaria residencia , no atendia á otra cosa sino á darse » lidad por maestro y guia ; que nos embarcamos jun- ú placeres, sin cuidado alguno del gobierno, para el cual » tos eu España , y en la misma navę llegamos á las no era bastante. Su descuido demasiado le hizo despe» riberas de Italia, no sin providencia de Dios, que tenia ñarse en todos los males, de que da clara muestra la o deterininado para el uno el sumo pontificado, y para costumbre que tenia de firmar las provisiones que le »mi un nuevo reino y muestra muy clara de nuestra traian, sin saber ni mirar lo que contenian. Estaba siem» felicidad y de la concordia muy firme de nuestros pre sujeto al gobierno de otro, que fué gravísima men» ánimos. Así pues, deseo ser hasta la inuerte de á quien gua y daño, y. lo será siempre. Las rentas reales no o desde niño me entregué., y que me reciba por hijo, bastaban

para los grandes gastos de su casa y para lo »ó mas aína que, pues me tiene ya recebido por tal, me

que derramaba: Avisóle desto en cierta ocasion Diego » trate con amor y regalo de padre, que yo confio en Arias, su tesorero mayor. Díjole parecia debia reformar o Dios en mí no habrá falta de agradecimiento ni de el número de los criados, pues muchos consumnjan sus » respeto debido á obligaciones tan grandes. De Nápo- rentas con salarios que llevaban , sin ser de provecho » les, 1.° de julio.» No se movió el Pontifice en alguna algùno ni servir los oficios á que eran nombrados. manera por esta carta y promesas, antes comenzó a so

Este consejo no agradó al Rey; así, luego que acabó de licitar los príncipes y ciudades de Italia para que toma- hablar, le respondió desta manera: «Yo tambien si sen las armas; grandes alteraciones y práticas, que fuese Arias tendria mas cuenta con el dinero que con todas se deshicieron con su muerte. Falleció á 6 de la benignidad. Vos hablais como quien sois; yo haré lo agosto, muy á propósito y buena sazon para las cosas que á rey conviene, sin tener algun miedo de la pobrede Nápoles. Fué puesto en su lugar Eneas Silvio, na- za ni ponerme en necesidad de inventar nuevas impotural de Sena, del linaje de los Picolominis, que cum- siciones. El oficio de los reyes es dar y derramar y meplió muy bien con el nombre de Pio Il que tomó en dir su señorío, no con su particular, sino enderezar su resliluir la paz de Italia y en la diligencia que uso para poder al bien comun de muchos , que es el verdadero renovar la guerra contra los turcos. Nombró por rey fruto de las riquezas; á unos damos porque son provede Nápoles á don Fernando; solamente añadió esta cor- chosos, á otros porque no sean malos.» Palabras y ratapisa, que no fuese visto por tanto perjudicar á ningu- zones dignas de un gran príncipe , si lo demás conforna otra persona. Convocó concilio general de obispos mara y no desdijera tanto de la razon. Verdad es que y príncipes de todo el orbe cristiano para la ciudad de con aquella su condicion popular ganó las voluntades Mantua con intento de tratar de la empresa contra los del pueblo de tal manera, que en ningun tiempo estuvo turcos. No se sosegaron por esto las voluntades de los masobediente á su príncipe; por el contrario, se desabrió neapolitanos ya una vez alterados. Los calabreses to- la mayor parte de los nobles. Quitaron á Juan de Luna maron las armas, y Juan, duque de Lorena, con una el gobierno de la ciudad de Soria y le echaron preso; armada de veinte y tres galeras, llamado de Génova, todo esto por maña de don Juan Pacheco, que pretená la sazon se hallaba, aportó á la ribera de Nápoles. El dia por este camino para su hijo don Diego una nieta principal atizador deste fuego era Antonio Centellas, de don Alvaro de Luna, que dejó don Juan de Luna, su marqués de Girachi y Cotron, que pretendia con aque- bijo, ya difunto, y al presente estaba en poder de aquel lla nueva rebelion vengar en el hijo los agravios rece- gobernador de Soria por ser pariente y su mujer tia de bidos del rey don Alonso, su padre, sin reparar por sa- la doncella. Pretendia con aquel casamiento , por ser tisfacerse de anteponer el señorío de franceses al de aquella señora heredera del condado de Santisteban, España, si bien su descendencia y alcuña de su casa era juntar aquel estado, como lo hizo, con el suyo. Asimismo de Aragon; tanto pudo en su ánimo la indignacion y la con la revuelta de los tiempos el adelantado de Murcia rabia que le hacia despeñar. Fueron estas alteraciones Alonso Fajardo se apoderó de Cartagena y de Lorca y grandes y de mucho tiempo, y seria cosa muy larga de- de otros castillos en aquella comarca. Envió el Rey conclarar por menudo todo lo que en ellas pasó. Dejadastra él á Gonzalo de Saavedra , que no solo le echó de pues estas cosas, volverémos á España con el orden y aquellas plazas, sino aun le despojó de los pueblos pabrevedad que llevamos. En Castilla el rey don Enrique ternos, y tuvo por grande dicha quedar con la vida.. levantaba hombres bajos á lugares altos y dignidades; Falleció a la misma sazon el marqués de Santillana. á Miguel Lúcas de Iranzu, natural de Belinonte, villa de Dejó estos hijos: don Diego, que le sucedió, don Pedro, la Mancha, muy privado suyo, nombró por condesta- que era entonces obispo de Calahorra, don Iñigo, don ble, y le hizo demás desto merced de la villa de Agre- Lorenzo y don Juan y otros, de quien descienden linada y de los castillos de Veraton y Bozmediano. A Gomez jes y casas en Castilla muy nobles. Tambien la Reina de Solís, su mayordomo, que se llamó Cáceres del nom- viuda de Aragon falleció en Valencia á 4 de setiembre; bre de su patria, los caballeros de Alcántara á contem- su cuerpo enterraron en la Trinidad , monasterio de placion del Rey le nombraron por maestre de aquella monjas de aquella ciudad. El entierro ni fué muy ordiórden en lugar de don Gutierre de Sotomayor. A los nario ni muy solemne. El premio de sus merecimienhermanos destos dos dió el Rey nuevos estados. A Juan tos en el cielo y la fama de sus virtudes en la tierra dude Valenzuela el priorado de San Juan. Pretendia con rarán para siempre. Poco adelante el rey de Portugal esto oponer, así estos hombres como otros de la misma con una gruesa armada que apercibió ganó en Africa estofa, á los grandes que tenia ofendidos, y con subir de los moros, á 18 de octubre, dia miércoles, fiesta de unos abajar á los demás; artificio errado, y cuyo suceso san Lúcas, un pueblo llamado Alcázar, cerca de Ceuta. no fué bueno. El mismo Rey en Madrid, do era su or- Acompañaronle en esta joruuda don Fernando, su her

do

mano, duque de Viseo, y don Enrique, su tio. Duarte das; buen título, pero mala traza, pues no era para esde Meneses quedó para el gobierno y defensa de aque- to á propósito la amiga del Rey; á su enamorado Alonso Hla plaza, el cual con grande ánimo sufrió por tres veces de Córdoba hizo cortar la cabeza en Medina del Campo. grande morisma que despues de partido el Rey acudie- En lugar de Catalina de Sandoval entró doña Guiomar, ron, y con encuentros que con ellos tuvo quebrántó su con quien ninguna, fuera de la Reina, se igualaba en avilenteza y atrevimiento; caudillo en aquel tiempo se- apostura, de que entre las dos resultaron competencias. ñalado y guerrero sin par. De Sicilia envió don Carlos, A la dama favorecia don Alonso de Fonseca, que ya era príncipe de Viana, embajadores a su padre para ofre- arzobispo de Sevilla; á la Reina el marqués de Villena. cer, si le recebia en su gracia, se pondria en sus manos Con esto toda la gente de palacio se dividió en dos y le seria hijo obediente ; que le suplicaba perdonase bandos, y la criada se ensoberbecia y engreia contra su los yerros de su mocedad como rey y como padre. No ama. Llegaron á malas palabras y riñas, dijéronse baleran llanas estas ofertas. En el mismo tiempo solicitaba dones y afrentas, sin que ninguna dellas pusiese nada al rey de Francia y á Francisco, duque de Bretaña, li- de su casa. Llegó el negocio á que la Reina un dia puso . ciesen con él liga ; liviandad de mozo y muestra del las manos con cierta ocasion en la dama y la mesó maintento que tenia de cobrar por las armas lo que su pa- lamente, cosa que el Rey sintió mucho y hizo demonsdre no le diese. Esto junto con recelarse de los sicilia- tracion dello. Añadiósc otra torpeza nueva, y fué que nos, que le mostraban grande aficion, no le alzasen por don Bellran de la Cueva, mayordomo de la casa real su rey , hizo que su padre le otorgó el perdon que pe- y muy querido del Rey, a quien el Rey diera riquezas y dia; con que á su llamado llegó á las riberas de España estado, halló entrada á la familiaridad de la Reina sin por principio del año 1459. Desde alli pasó á Mallorca tener ningun respeto a la majestad ni á la fama. El puepara entretenerse y esperar lo que su padre le ordena- blo, que de ordinario se inclina á creer lo peor y á ba ; no tenia ni mucha esperanza ni ninguna que le en- nadie perdona, echaba á mala parte esta conversacion tregaria el reino de su madre. La muerte, que le estaba y trato; algunos tambien se persuadian que el Rey lo muy cerca , como suele, desbarató todas sus trazas. sabia y consentia para encubrir la falta que tenia de ser Los trabajos continuados hacen despeñar á los que los impotente; torpeza increible y afrenta. Puédese sospadecen , ya veces los sacan de juicio. Pedia por sus pechar que gran parte desta fábula se forjó en gracia embajadores, que eran personas principales, que su de los reyes don Fernando y doña Isabel cuando el tiempadre le perdonase á él y á los suyos y pusiese en li- po adelante reinaron; y que le dio probabilidad la flobertad al condestable de Navarra don Luis de Biamon- jedad grande y descuido deste príncipe don Enrique, te, con los demás que le dió los años pasados en rehe- junto con el poco recato de la Reina y su soltura. Los nes. Que le hiciese jurar por príncipe y heredero y le años adelante creció esta fama cuando por la venida de diese libertad y licencia para residir en cualquier lugar un embajador de Bretaña, don Beltran, en un torneo y ciudad que quisiese fuera de la corte. Que sus esta- que se hizo entre Madrid y el Pardo fué mantenedor, dos de Viana y de Gandía acudiesen á él con las rentas, y acabado el torneo , hizo un banquete mas esplendido y no se las tuviese embargadas. Debajo desto ofrecia de У abundante que ningun particular le pudiera dar. De quitar las guarniciones de las ciudades y castillos que que

recibió tanto contento el rey don Enrique, que en por él se tenian en Navarra. Llevaba muy mal que su el mismo lugar en que hicieron el torneo, mandó para hermana doña Leonor, mujer del conde de Fox, estu- memoria edificar un monasterio de frailes jerónimos, viese puesta y encargada del gobierno de aquel reino, del cual sitio por ser malsano se pasó al en que de prey así pedia tambien se mudase esto. Gastose mucho sente está cerca de Madrid. A ejemplo de los principes, tiempo en consultar; al fin ni todo lo que pedia le otor- el pueblo y gente menuda se ocupaba en deshonestidagaron, ni aun lo que le prometieron se lo cumplieron des sin poner tasa ni á los deleites ni á las galas. Los con llaneza. Decíase y creia el pueblo que todo procedia nobles sin ningun temor del Rey se hermanaban entre de la Reina, que como madrastra aborrecia al Príncipe sí, quién por sus particulares intereses, quién con de

procuraba su muerte, por temer y recelarse no le iria seo de poner remedio á males y afrentas tan grandes. bien á ella ni á sus hijos si el príncipe don Cárlos lle- Hobo en un mismo tiempo muchas señales que pronosgase á suceder en los reinos de su padre.

ticaban, como se entendia, los males que por estas

causas amenazaban. Estas fueron una grande llama que CAPITULO XX.

se vió en el cielo, que dividiéndose en dos partes, la una

discurrió hacia levante y se deshizo, la otra duró por De ciertos pronósticos que se vieron en Castilla.

un espacio. Item, en el distrito de Búrgos y de VallaLa semilla de grandes alteraciones que en Castilla dolid cayeron piedras muy grandes, que hicieron grande todavía duraba en breve brotó y llegó á rompimiento. estrago en los ganados. En Peñalver, pueblo del AlcarEl Rey, demás de su poco órden, se daba á locos amo- ria, en el reino de Toledo, se dice que un infante de tres res sin tiento,'y sin tener cuidado del gobierno. Pri- años anunció los males y trabajos que se aparejaban si mero estuvo aficionado á Catalina de Sandoval, la cual no hacian penitencia y se enmendaban. Entre los leodejó porque consintió que otro caballero la sirviese; nes del Rey en Segovia hobo una grande carnicería, sin embargo, poco despues la hizo abadesa en Toledo en que los leones menores mataron al mayor y comiedel monasterio de monjas de San Pedro de las Dueñas, ron alguna parte dél; cosa extraordinaria asaz. No falto que estuvo en el sitio que hoy es el hospital de Santa

gente que pensase y aun dijese, por ser aquella bestia Cruz, El color era que tenian necesidad de ser reforma- rey de los otros animales, que en aquello se pronosticaba que el Rey seria trabajado de sus grandes. El Osorio, bijo del conde de Trastamara. En enmienda de pueblo, atemorizado con todas estas señales y pronósti- caso tan atroz despojaron aquel hombre facinoroso y cos, hacia procesiones y votos para aplacar la-saña de malvado de su silla y de todos sus bienes. Su fin sué Dios. Lo que importa mas, las costumbres no se me- conforme a su vida y á sus pasos; lo que le quedó de la joraron en nada; en especial era grande la disolucion de vida pasó en pobreza y torpezas, aborrecido de todos los eclesiásticos; á la verdad se halla que por este tiem- por sus vicios y infame por aquel exceso tan feo. Desta po don Rodrigo de Luna, arzobispo de Santiago, de las forma en breve penó el breve gusto que tomó de aquemismas bodas y fiestas arrebató una moza que se vela- lla maldad con gravísimos y perpetuos males, con que ba, para usar della mal; grande maldad y causa de albo- por justo juicio de Dios fué, como lo tenia bien merecirotarse los naturales debajo de la conducta de don Luis do, rigurosamente castigado.

LIBRO VIGESIMOTERCIO.

CAPITULO PRIMERO.

allí prevalecia la impiedad y supersticion de Mahoma.

« Si va á decir verdad, no por otra causa sino por habeDel concilio de Mantua.

llos nosotros desamparado se ha recebido este daño y Las cosas ya dichas pasaban en España en sazon que esta llaga tan grande. A lo menos ahora conservad esel pontífice Pio enderezaba su camino para la ciudad tas reliquias medio muertas de cristianos. Si la afrenta de Mantua, do á su llamado de cada dia acudian prela- pública no basta á moveros, el peligro que cada uno dos y príncipes en gran número. De España enviaron corre le debe despertar á tomar las armas. Conviene por embajadores para asistir en el Concilio el rey de Cas- que todos nos juntemos en uno para que cada cual por tilla á lñigo Lopez de Mendoza , señor de Tendilla; el sí, si nos descuidamos, no seamos robados, escarnecirey de Aragon á don Juan Melguerite, obispo de Elna, dos y muertos. Tenemos un enemigo espantable y que en el condado de Ruisellon, y á su mayordomo Pedro por tantas victorias se ha hecho mas insolente; si venPeralta. Solicitaba el Pontifice los de cerca y los de lé- ce, sabe ejecutar la victoria y sigue su fortuna con gran jos para juntar sus fuerzas contra el comun enemigo. ferocidad; si es vencido, renueva la guerra contra los David, emperador de Trapisonda, ciudad muy antigua vencedores no con menos brio que antes, tanto mas nos y que está asentada á la ribera del mar mayor que lla- debemos despertar. No podrá ser bastante contra las man Ponto Euxino, y Usumcasam, rey de Armenia, y fuerzas de los nuestros si se juntan en uno, mayorGeorgio, que se intitulaba rey de Persia, prometian, mente que Dios, al cual tenemos airado por nuestras por ser ellos los que estaban los mas cerca del peligro, ordinarias diferencias, á los que fueren concordes será de ayudar á esta empresa con grandes huestes de á ca- favorable. Poned los ojos en los antiguos caudillos y en ballo y de á pié, y por mar con una gruesa armada. El las grandes victorias que en la Suria los nuestros uniPadre Santo no se aseguraba mucho que tendrian efec- dos y conformes ganaron contra los bárbaros. Los que to estas promesas. De las naciones y provincias del somos fuertes y diestros para las diferencias civiles y occidente se podia esperar poca ayuda, por las diferen- domésticas, ¿por ventura seremos cobardes y descuidacias domésticas y civiles que en Italia, Francia y España dos para no acudir al peligro comun y vengar la afrenta prevalecian, por cuyo respeto y en su comparacion no de la religion cristiana ? ¿Hay alguno que se ofrezca hacian mucho caso de la causa comun del nombre cris- por caudillo para esta guerra sagrada ? Hay quien llere tiano. Es así, que el desacato de la religion y daño pú- delante en sus hombros el estandarte de la cruz de Crisblico causa poco sentimiento si punza el deseo de .to, hijo de Dios, para que le sigan los demás? Hay vengar los particulares agravios. Sin embargo de todas quien quiera ser soldado de Cristo? Ofrezcámonos por estas dificultades, no desmayó el Pontífice; antes deter- capitanes, que no faltarán varones fuertes y diestros y minado de proballo todo y hacer lo que en su mano soldados muy nobles que se conformen en su valor y fuese, en una junta muy grande de los que concurrieron esfuerzo y parezcan á sus antepasados. Determinado al Concilio de todo el mundo hizo un razonamiento estoy , si todos faltaren, ofrecerme por alsérez y caudillo muy á propósito del tiempo, cosa á él fácil por ser per- en esta tan santa guerra. Yo con la cruz entraré y romsona muy elocuente y que desde su primera edad pro- peré por medio de las haces y huestes de los enemigos, fesó la retórica y arte del bien hablar. Declaró con la- y con nuestra sangre, si no se ganare la victoria, por lo grimas la caida de aquel nobilísimo imperio de Grecia, menos aplacaré la ira de Dios y inflamaré con mi. tantos reinos oprimidos, tantas provincias quitadas á ejemplo vuestros ánimos para hacer lo mismo; que los cristianos, donde Cristo, hijo de Dios, por tantos resuelto estoy de hacer este postrero esfuerzo y servisiglos fué santísimamente acatado, de donde gran nú- cio á Cristo y á la Iglesia, á quien debo todo lo que soy mero de varones santísimos y eruditísimos salieron, y lo que puedo. « Movíanse los que se hallaron presentes

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con el razonamiento del Pontífice; mas los embajado

CAPITULO 11. res de los principes gastaban el tiempo en sus particu

Como Scanderberquio pasó en Italia. lares contiendas y controversias, y así todo este esfuerzo salió vano. En especial Juan, duque de Lorena, Las alteraciones de Nápoles eran las que principalhijo de Renato , duque de Anjou, se quejaba mucho mente entretenian los intentos del pontífice Pio, que que el Papa hobiese confirmado el reino de Nápoles y de noche y de dia no pensaba sino en cómo daria prindado la investidura de aquel estado á don Fernando, cipio á la guerra sagrada contra los turcos. El fuego se su enemigo. A causa destos debates no se pudo en la emprendia de nuevo entre Juan, hijo de Renato, y el principal empresa pasar adelante; de palabra solamente nuevo rey don Fernando; las voluntades de Italia estase decretó la guerra sagrada. El Papa asimismo publicó

bau divididas entre los dos , y la mayor parte de la nouna bula en que, al contrario de lo que sintió en confor- bleza neapolitana, cansada del señorío de Aragon, se midad de los padres de Basilea antes que fuese papa,

inclinaba á los angevinos. ¿Con qué esperanza ? Con proveyó que ninguno pudiese apelar de la sentencia del qué fuerzas? El ciego ímpetu de sus corazones hizo romano Pontífice para el concilio general; con esto que antepusiesen lo dudoso á lo cierto. El primero que se disolvió el Concilio el octavo mes despues que se tomó las armas fué Antonio Centellas, marqués de abrió. Los embajadores de Aragon, despedido el Con- Croton. Con la mudanza de los tiempos alcanzara la licilio, fueron á Nápoles á dar el parabien del nuevo reino bertad, y ardia en deseo de vengarse; mas el Rey gaal rey don Fernando. Iñigo Lopez de Mendoza alcanzó nó por la mano, desbarató sus intentos, y púsole de del Pontífice un jubileo para los que acudiesen con cier- nuevo en prision con gran presteza. Quedaba Marlin ta limosna; del dinero edificó en su villa de Tendilla un Marciano, duque de Sesa, que sin respeto del deudo principal monasterio de frailes isidros con advocacion que tenia con el Rey, ca estaba casado con doña Leode Santa Ana. En este comedio á su hermano don Die- nor, su hermana, se hizo caudillo de los rebeldes. Fuć go de Mendoza quitaron la ciudad de Guadalajara, de grande este daño: muchos movidos por su ejemplo se que sin bastante título se apoderara. El comendador juntaron con esta parcialidad, y entre ellos el príncipe Juan Fernandez Galindo, caudillo de fama, con seis- de Taranto, primero de secreto y despues descubiercientos caballos que el Rey le dió, la tomó de sobresal- tamente, y con él Antonio Caldora y Juan Paulo, duto. Agraviáronse desto los demás grandes; ocasion de que de Sora; el número de los nobles de menor cuannuevos desabrimientos y de que se ligasen entre sí de tía no se puede contar. Francisco Esforcia, duque de nuevo en deservicio de su Rey. El almirante don Fadri- Milan, en el tiempo que se celebraba el concilio de que atizaba los desgustos; convidó á su yerno el rey de Mantua, do vino en persona, aconsejó al Pontífice hicieAragon para se juntar con los grandes desgustados y se liga con el rey don Fernando; que echados los franalterados y mover guerra á Castilla. Entraban en este ceses de Italia, se allanaria todo lo demás que impedia acuerdo el arzobispo de Toledo y don Pedro Giron, el poner en ejecucion la guerra contra los turcos. Al maestre de Calatrava, y los Manriques, linaje podero- Pontifice pareció bien este consejo, mas no era fácil so en riquezas y aliados, y ahora de nuevo se les ayun- ejecutalle á causa que el rey don Fernando, cercado taron los Mendozas por estar irritados con este nuevo, dentro de Barleta, ciudad de la Pulla, se hallaba sin que llamaban agravio. El color y voz que tomaron era fuerzas bastantes para defenderse en aquel trance y honesto, es á saber, reformar el estado de las cosas, es- peligro que de repente le sobrevino. Estaba muy lejos tragado sin duda en muchas maneras. Estos intentos y el enemigo apoderado de los pasos; por esto no poy tratos no podian estar secretos; don Alonso de Fon- dia el Pontifice envialle socorro por tierra. Determinó seca, arzobispo de Sevilla, dio aviso de lo que pasaba al despachar sus embajadores al Epiro ó Albania para rey don Enrique. El premio que le dieron por este aviso llamar en ayuda del Rey á Georgio Scanderberquio, fué la iglesia de Santiago, que á la sazon vacó por que era en aquel tiempo, por las muchas victorias que muerte de don Rodrigo de Luna, y se dió á un pariente ganara de los turcos, capitan muy esclarecido. El, sasuyo , llamado tambien don Alonso de Fonseca, dean bida la volundad del Pontifice y movido por los rueque era de Sevilla. Estaba apoderado de los derechos gos del rey de Nápoles, que envió por su parte á pedir de aquella iglesia, como poco antes queda dicho, don le asistiese, no le pareció dejar pasar ocasion tan bueLuis Osorio, confiado en el poder de don Pedro, su pa- na de servir à la religion cristiana y mostrar su buen dre, conde de Trastamara. Era menester para repri- deseo. Envió delante á Coico Strofio, pariente suyo, mille persona de autoridad; por esto los dos arzobispos acompañado de guinientos caballos albaneses. El inispermutaron sus iglesias, y con consentimiento del Rey mo se aprestaba con intento de ir en persona á aquella don Alonso de Fonseca, el mas viejo, pasó de Sevilla á ser empresa; para hacello le daban lugar las treguas que arzobispo de Santiago. La iglesia de Pamplona por tenia asentadas con los turcos por tiempo de un año. muerte de don Martin de Peralta se encomendó al car- Juntada pues una armada, pasó á Ragusa, ciudad que denal Besarion, griego de nacion, persona de grande se entiende llamaron los antiguos Epidauro. Desde allí erudicion y de vida muy santa, para que, sin embargo aportó á Barleta, por ser la travesía del mar muy brede estar ausente, la gobernase y gozase de la renta de ve. Fué su venida tan á propósito , que los enemigos no aquella dignidad y obispado,

se atrevieron á aguardar, antes sin dilacion, alzado el cerco, se fueron de allí bien léjos. Con este socorro don Fernando, y con gentes que todavía le vinieron de parte del Pontífice y del duque de Milan, despues de algunas escaramuzas y encuettros que tuvo con los tes se enviaron, de casalle con doña Catalina, hermaenemigos, asentó sus reales cerca de Troya, ciudad de na del rey de Portugal; ya que el negocio estaba para la Pulla, que se tenia por los rebeldes. Tenian los concluirse, don Enrique, rey de Castila, le desbarató contrarios hechas sus estancias en Nucera, ciudad dis- con una embajada que le despachó, en que iban el electante ocho millas. En medio desta distancia y espacio to obispo de Ciudad-Rodrigo, fraile de profesion, cuse levanta el monte Segiano; quien dél primero se yo nombre no hallo, y Diego de Ribera , su aposentador apoderase parecia se aventajaria á sus contrarios; así, mayor. Estos persuadieron á don Carlos antepusiese al en un mismo tiempo Scanderberquio por una parte, y. casamiento de Portugal el de doña Isabel, hermana del Jacobo Picinino, un principal caudillo de los angevi- rey don Enrique, especial que le ofrecian por medio do dos, por otra parte partieron para tomalle. Adelantá- las fuerzas de Castilla alcanzaria de su padre, que tan ronse los albaneses por ser mas ligeros 'y haberse duro se mostraba, todo lo que desease. Daba él de puesto en camino antes que amaneciese; que la dili- buena gana oidos á estas práticas, y parecíale que este gencia es importante, y mas en la guerra. Luego que partido le venia mas á cuento; por tanto, cesó y se dejó llegó el dia, cada cual de las partes ordenó sus haces de tratar del casamiento de Portugal. La infanta doña para pelear. Dióse la señal de acometer; cerraron los Catalina, perdida aquella esperanza, ó lo mas cierto, unos y los otros con igual denuedo; duró la pelea has- por su mucha santidad, se entró en el monasterio de ta la tarde sin reconocerse ventaja ; mas en fin venci- Santa Clara de Lisboa, y en él estuvo hasta que murió doś, desbaratados y puestos en huida los angevinos, el á tiempo que de nuevo se trataba de casalla con el rey campo y la victoria quedaron por los aragoneses, y de Inglaterra Eduardo, cuarto deste nombre. El cuera. juntamente el reino, corona y ceptro. En breve las ciu- po desta señora fué enterrado en la misma ciudad en dades y pueblos que se tenian por los enemigos se re- San Eulogio. Dejó por su albacea á Jorge de Acosta, que cobraron. Hecho esto, Scanderberquio un año des- fué su ayo desde su primera edad; principio para subir pues que vino, con grandes dones que el Rey le dió, á grandes dignidades, en particular de cardenal; fallevolvió a su tierra con sus soldados alegres y contentos ció en Roma los años adelante. Al rey de Aragon aviso por el buen tratamiento y los despojos que tomaron á el almirante don Fadrique de lo que su hijo el príncipe Jos enemigos. En particular dió el Rey á Scanderber- don Carlos pretendia y los tratos que con el de Castiquio por juro de heredad la ciudad de Trani, y los cas- Ila traia; llamóle á Lérida, do á la sazon se tenian las tillos de San Juan el Redondo y el de Siponto, en que Cortes de Cataluña , y las de Aragon en Fraga. Algunos está el famoso templo de San Miguel Arcángel, todo en le persuadian que no fuese, que se recelase de alguna el reino de Nápoles. Despues desto, vuelto a su tierra, zalagarda ; pero él se determinó obedecer. Su padre le ganó nuevas victorias de los turcos, con que se hizo recibió con semblante alegre y rostro ledo, y le dió paz mas esclarecido y sin par por la perpetua felicidad que en el rostro; mas luego le mandó llevar preso, que fué tuvo. Falleció siete años adelante, agravado de una á 2 de diciembre. Sintió esto mucho el Príncipe, tandolencia que le sobrevino en Alesio, pueblo de su esta- to mas, que le sucedió muy fuera de lo que pensaba. do. Dejó un hijo, llamado Juan, debajo de la tutela de Suelen las últimas miserias dar ánimo para hablar livenecianos. Sin embargo, le dejó mandado que hasta bremente : «¿Dónde, dice, está la fe real у

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segutanto que fuese de edad bastante para recobrar aquel ridad dada, en particular á mí y concedida en comuná estado y gobernalle se entretuviese en el reino de Ná- todos los que vienen á las Cortes generales? ¿Qué poles con los pueblos y estado que el rey don Fernando quiere decir darme paz por una parte, y por otra pole dió en premio de lo que le sirvió y ayudó. Desta ce- nerme en hierros y prisiones? Las ofensas pasadas, pa procedió la familia y alcuña nobilísima en Ilalia de cualesquiera que hayan sido, ya me han sido perdonalos Castriotos, marqueses que fueron de Civita de San- das. ¿Qué delito he cometido de nuevo? Qué cosa tangelo, puesta en aquella parte del reino de Nápoles he hecho para tratarme así? ¿Por ventura es justo que que se llama el Abruzo. Uno destos señores, bisnieto el padre se vengue del hijo y con nuestra sangre ensudel grande Scanderberquio, y á él muy semejante en cie sus manos? Afuera tan gran maldad; afuera tan el rostro y en el valor de su ánimo, Fernando Castrio- gran deshonra y afrenta de nuestra casa.» Decia estas to, marqués de Civita de Santangel, murió en la famo- cosas con ojos encendidos, grandes gritos y descomu-, sa batalla de Pavía , que se dió el año de 1525. Descui- nales para que le oyesen todos y mover a los circunsdose de llevar cadenas en las riendas, que le cortaron, tantes; pero sin dejalle pasar adelante le llevaron a la y el caballo le metió entre los enemigos sin poderse re- prision. Bramaba el pueblo, murmuraba y decia que parar. Las cosas de Albania, luego que Scanderberquio eran embustes de su madrastra; los señores se hermamurió, fueron de caida; tau grave es el reparo que naban entre sí y prometian de no desistir hasta ver á muchas veces hace el esfuerzo y prudencia de un solo su Príncipe puesto en libertad. capitan, y en tanto grado es verdad que un hombre presta mas que muchos. En España don Carlos, prín

CAPITULO III. cipe de Viana, alcanzado de su padre perdon para sí y

De la muerte do don Carlos, principe de Viana. para los suyos, y con pacto que le darian cada un año cierta renta con que se sustentase, de Mallorca llegó á Las paces que se asentaron con los moros y duraron Barcelona á los 22 de marzo, año de 1460. No entendia el al pié de tres años, al presente se quebrantaron con pobre Príncipe que se le apresuraba su perdicion. Tra- esta ocasion. Tenia Ismael, rey de Granada, dos hijos lábase por medio de embajadores, que de ambas par- principales sobre los demás: el uno se llamaba Alboha

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