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dia el pueblo y pretendian los fidalgos; que si no otor

CAPITULO IX. gaban con ellos, él no podia faltar á las obligaciones

De la famosa batalla de Aljubarrola. que tenia á los suyos y á su patria. Las dolencias iban adelante, ya manera de peste de cada dia morian, no solo Corria el año de 1385 cuando al conde de Ampúrias soldados ordinarios, sino tambien grandes personajes, avino aquella desgracia. Al principio del cual el rey de como don Pedro Fernandez, maestre de Santiago, y el Castilla, con el deseo en que ardia de rehacer la quieque le sucedió luego en aquella digridad, por nombre bra pasada, levantaba gente por todas partes y armaRuy Gonzalez Mejía , el almirante Fernan Sanchez de ba en el mar. Juntó un grueso campo por tierra y una Tovar, Pero Fernandez de Velasco y los dos mariscales armada de doce galeras y veinte naves para enseñorearPero Sarmiento y Fernan Alvarez de Toledo. Item, Juan se del mar y asegurar la tierra. Todo procedia despacio Martinez de Rojas; dias hobo que fallecieron docientos á causa de una dolencia que le sobrevino, de que llegó mas y menos, con que el número de los soldados-men- á punto de muerte. Luego empero que convaleció y guaba y el ánimo mucho mas. Por esto los mas princi- pudo atender a las cosas de la guerra , dió mucha priepales blandea ban y aborrecian aquella guerra por ser sa para qụe todo lo necesario se aprestáse. Vino á la entre parientes y contra cristianos. Quisieran que de sazon una nueva que en cierto encuentro que los porcualquiera manera se tomara asiento y se concerlaran tugueses tuvieron con la guarnicion de Santaren quelas partes; finalmente, los trabajos eran tan grandes y daron presos el maestre de Avis y el prior de San Juan, la cuita por esta causa tal, que fué forzoso levantar el alegría falsa y qué muy en breve se trocó en dolor y pecerco con mengua y pérdida muy grande y volver na, porque se supo de cierto que los portugueses en la atrás. Nombró el Rey por mariscal á Diego Sarmiento ciudad de Coimbra habian alzado los estandartes reales Juego que falleció su hermano; encargóle la guarda de por el maestre de Aviş, que era meter las mayores Santaren con buen número de soldados; otros capita- preudas y empeñarse del todo para no volver atrás. El nes repartió por otras partes, ca pensaba rehacerse de caso pasó en esta guisa. Juntáronse en aquella ciudad fuerzas y muy en breve volver a la guerra. Hecho esto, las cabezas de los alzados para acordar lo que se debia la armada por mary los demás por tierra en compañía hacer en aquella guerra. Concordaban todos en que del Rey se encaminaron para Sevilla. Pudieran recebir para bacer rostro á los intentos de Castilla les era nedaño notable à la partida, que las piedras se levantan cesario tener cabeza , algun valeroso capitan que acaucontra el que huye , si los portugueses salieran en su dillase el pueblo, ca muchedumbre sin órden es como seguimiento, que pocos, bien gobernados, pudieran cuerpo sin alma. Añadian que para mayor autoridad de maltratar y deshacer los que iban tan trabajados ; mas mandar y vedar y para que todos se sujetasen, y aun ellos se hallaban no menos gastados y'afligidos que los para que él mismo se animase, mas y con mayor brio contrarios , y tenian por merced de Dios verse libres entrase en la demanda, era forzoso dalle nombre de de aquel peligro 'y de aquel cerco, y aun como dicen, rey. Alegaban que la república da la potestad real, y al enemigo que huye puente de plata. Hicieron proces por el mismo caso, cuando le cumpliere, la puede quisiones, así en Lisboa como en lo restante del reino, con tar y nombrar nuevo rey; muchos y muy claros ejemtoda solemnidad en accion de gracias por merced tan plos, tomados de la memoria de los tiempos en confirseñalada. Por este mismo tiempo el rey de Aragon no macion desto, el derecho que la naturaleza y Dios da á hacia buen rostro á sus dos hijos de la primera mujer todos de procurar la libertad y esquivar la servidumlos infantes don Juan y don Martin. Decíase comunmen- bre; sobre todo que si los contrarios confiaban en su te que la Reina, como madrastra, con sus malas ma- derecho y razon ; ; por qué causa á tuerto fueron los ñas cra causa deste daño. Verdad es que el infante don primeros á tomar las armas ? Que á ninguno es defenJuan habia dado causa bastante de aquel desgusto, por dido valerse de la fuerza contra los que le hacen agracasarse, como se casó, contra la voluntad de su padre vio. No faltaban letrados que todo esto lo fundaban en arrebatadamente y de secreto con madama Violante, derecho con muchas alegaciones de leyes divinas y buhija de Juan , daque de Berri, sin hacer caso de la rei- manas. La grandeza del negocio y la dificultad espanna de Sicilia , cuyo casamiento para todos estaba muy taba ; por donde algunos eran de parecer no quitasen mas á cuento. Quebró el enojo en don Juan, conde de el reino á doña Beatriz, pues seria cosa inhumana priAmpúrias, yerno y primo.de aquel Rey. Su culpa fué valla de la herencia de su padre, temeridad irritar las que los recogió en su estado para que allí se casasen. fuerzas de Castilla, locura confiar de sí demasiado y no Por lo cual, luego que el hijo se redujo y se puso en medirse con la razon. Que los enemigos antes de venir las manos de su padre y él le perdonó aquella liviandad, á las manos y de ensangrentarse saldrian á cualquier revolvió contra el Conde y le quitó la mayor parte del partido ; las haciendas, las vidas y la libertad queda- . estado, que le tenia asaz grande en lo postrero de Es- ria en mano del vencedor. Por conclusion, que era prupaña. No le pudo haber á las manos, que se huyó á Avi- dencia acordarse de los temporales que corrian, yineñon en una galera resuelto de tentar nuevas esperan

dirse con las fuerzas, desear lo mejor y con paciencia zas, y con las fuerzas que pudiese juntar suyas y de sus acomodarse al estado presente. No faltaban en la junta amigos recobrar aquel condado.

votos en favor del infante don Juan, bien que en Toledo arrestado. Decian se debia tratar de su libertad, alegaban el comun acuerdo. pasado; ¿qué otra cosa significaban aquellos estandartes ? Qué cosa se ofrecia de nuevo para mudar lo acordado una vez? Pero

este parecer comunmente desagradaba ; ¿á qué pro- muy buena gente. Consultaron en qué manera se haria pósito hacer rey al que ni los podia goberoar ni acu- la guerra. Los pareceres eran diferentes como siempre dilles en aquel peligro, no ser ayuda, sino solo causa acontece en cosas grandes. Los mas cuerdos querian de guerra? Con tanto mayor voluntad acudieron los vo- se excusase la batalla ; que seria acertado dar lugar á tos al maestre de Avis, que presente estaba , y de cuyo que el furor de los rebeldes se amansase y tiempo para valor y maña todos muchos se pagaban. En San Fran- que volviesen sobre sí. Decian que los buenos intentos cisco de Coimbra, do se tenia aquella junta , le alzaroa y la razon se fortifica con la tardanza , y por el contrario por rey á los 5 de abril con aplauso general de todos los malus se enflaquecen. Que para domar á Portugal y los que presentes se hallaron. Los mismos que sentian sujetalle seria muy á propósito dalles una larga guerra, diversamente eran los primeros á besalle la mano y talalles los campos, quemalles las' mieses y repartir por hacelle todo homenaje para mostrarse leales y que todas partes guaraiciones de soldados. Añadian que 'aprobabán su eleccion. Publicaban que las estrellas del no debian mucho confiar en sus fuerzas por ser los cacielo y las profecias favorecian aquella eleccion, en pitanes que al presente tenian gente moza, poco pláparticular que un infante de ocho meses al principio | ticos y de poca esperiencia, por la muerte de los que destas revueltas en Ebora se levantó de la cuna , y por faltaron en el cerco de Lisboa , que era la flor de la mitres veces en alta voz dijo : «Don Juan, rey de Portu- licia , además de la falta de dinero para hacer las pagas gal. » Lo cual interpretaban-en derecho de su dedo del y de la poca salud que el Rey de ordinario tenia, que maestre de Avis; que así suelen los liombres favorecer en ninguna manera debia entrar en tierra de enemigos sus aficiones, y por decir mejor, soñar lo que desean. ni hallarse á los peligros y trances dudosos de la guer, Los portugueses, como tan empeñados en aquel ne- ra, pues de su vida y salud dependian las esperanzas gocio que no podia ser mas, desde aquel dia en ade- de todos, el bien público y particular. Esto decian lante tomaron las armas con mayor brio y tanto mayor ellos, cuyo parecer el tiempo y sucesos de las cosas esperanza de salir con su intento cuanto menos les mostró era muy acertado; pero prevaleció el volo de quedaba de ser perdonados, y aun mucho se morian los que como mozos tenian mas caliente la sangre, por por el deseo natural que todos los hombres tienen de ser de mas reputacion ; personas que con muchas pacosas nuevas y enfado de lo presente. La comarca de labras engrandecian las fuerzas de Castilla, y abatian Portugal que está entre Duero y Miño muy en breve las de los contrarios como de canalla y gente allegadiza, se declaró por el nuevo Rey, unos se le allegaban por y que tenia mas nombre de ejército que fuerzas bastanfuerza , los mas de su voluntad. Enturbiose esta alegría tes, Que convenia apresurarse porque con el tiempo no con la armada de Castilla que del Andalucía y de Viz- cobrasen fuerzas y se arraigasen eu guisa que la llaga caya aportó a las marinas de Portugal, y se presentó se hiciese incurable. Sobre todo que seria inhumanidad delante la ciudad de Lisboa ; con que los castellanos desamparar los que en Portugal seguian su voz, las quedaron señores de la mar, y corrian aquellas riberas plazas que se tenian por ellos y las guarniciones de soly los campos comarcanos sin contradicion; cosa que dados que las guardaban. A este parecer se arrimó el mucho enfrenó la alegría y los brios de los portugueses. Rey, si bien el contrario era mas prudente y mas acerHallábase el rey de Castilla en Córdoba ; dende al prin- tado. En muchas cosas se cegaron los de Castilla en cipio del estío envió la Reina, su mujer, á Avila , pues esta demanda, permision de Dios para castigar por no podia ser de provecho por tenelle la gente perdido esta manera los pecados y la soberbia de aquella gente. todo respeto y para que no embarazase. A la misma sa- Debieran por lo menos esperar los socorros que de zon y á los primeros de julio buen golpe de gente de- Navarra les venian con su caudillo el infante don Cárbajo la conducta de don Pedro Tenorio, arzobispo de los. Tomada esta resolucion, partieron de Ciudad-RodriToledo, y por orden del Rey por la parte de Ciudad- go, y en aquella parte de Portugal que se llama Vera Rodrigo hizo entrada, y roinpió por la comarca de Viseo se pusieron sobre Cillorico y le rindieron. Pasaron adecon gran daño de los naturales, talas, robos, desho- lante, quemaron los arrabales de Coimbra y intentaron nestidades que cometian los soldados sin perdonar á de tomar á Leiria , que se tenia por la reina de Portugal doncellas ni casadas. Verdad es que a la vuelta cargó doña Leonor. Durante el cerco de Cillorico, el Rey con sobre ellos gente de Portugal, que los desbarataron y el cuidado en que le popia su poca salud, los trabajos quitaron toda la presa con muerte de muchos dellos. y peligros de la guerra , otorgó su testamento a los 21 de De pequeños principios se suelen trocar las cosas en julio. En él mundo que los señoríos de Vizcaya y de la guerra y aun los ánimos ; fué usí que los portugue- Molina, herencia de su madre, quedasen para siempre ses con este buen suceso se animaron mucho para ha- vinculados y fuesen de los hijos mayores de los reyes cer rostro en todas partes. En diversos lugares á un de Castilla. Nombró seis personajes por tutores de su mismo tiempo tenian encuentros, en que ya vencian hijo y heredero don Enrique, doce gobernadores del los unos, ya los otros ; pero de cualquiera manera to- reino durante su menoridad. De la Reina, su suegra, y do redundaba en daño de los naturales y principal- de los infantes de Portugal don Juan y don Donis, de mente de la gente del campo. Los unos y los otros co- los hijos del rey don Pedro y del hijo de don Fernanmian á discrecion, que era un miserable estado y ave- do de Castro, que tenia en Castilla presos, mandó se nida de males. Juntose el ejército de Castilla en Ciudad- hiciese lo que fuese justicia. Si los pretendia perdonar, Rodrigo ya que el eslio estaba adelante; solo faltaba el si castigallos, la brevedad de su vida no dió lugar á que infante don Carlos, hijo del rey de Navarra, que se de se averiguase. Otras muchas cosas dejó dispuestas en cia allegaria muy en breve acompañado de mucha y aquel testamento, que por hacelle arrebatadamente fueron adelante ocasion de alborotos y diferencias asaz. y sospecha de liviandad, que por haberla gastado en Los portugueses con su campo eran llegados á Tomar, todas las guerras de Francia, me ha enseñado por exresueltos de arriscarse y probar ventura. Los castella- periencia que pinguo yerro bay tan grave en la guerra nos asimismo pasaron adelante en su busca. Diéronse como el que se comete en ordenar el ejército para la vista como a la mitad del camino, en que los unos y los batalla. Porque saber elegir el tiempo y el lugar, dispootros hicieron sus estancias y se fortificaron , 'los por- ner la gente por órden y concierto y fortificalla con tugueses en lugar estrecho, que tenia por frente un buen competente socorro es oficio de grandes capilanes. Mas llano, y á los lados sendas barrancas bien hondas que victorias han ganado el ardid y maña que no las sueraseguraban los costados. Los de á caballo eran en nú- zas. Nuestros enemigos, aunque menos en número y mero dos mil y docientos, los peones diez mil; los de ningun valor, como algunos antes de mi con muchas castellanos, como quier que tenian mucha mas gente, palabras han querido dar á entender, están bieu perasentaron á legua y media de un gran llano descubierto trechados y se aventajan en el puesto ; por la misma por todas partes. Su confianza era de suerte, que sin di- razon los cuernos de nuestro ejército serán de niagua lacion la misma vigilia de la Asumpcion se adelantaron provecho, ya es tarde y poco queda del dia. Los soldapuestas en órden sus haces para presentar al enemigo dos están cansados del camino, de estar tanto tiempo la batalla. El rey de Castilla iba en el cuerpo de la ba- en pié, del peso de las arinas, flacos, sin comer ni betalla, los costados quedaron á cargo de algunos de los ber por estar los reales tan lejos. Por todo esto mi pagrandes que le acompañaban, los cuales al tiempo del recer és que no acometamos, sino que nos estémos menester y de las puñadas no fueron de provecho por quedus; si los enemigos nos acometieren, pelearémos la disposicion del lugar. Don Gonzalo Nuñez de Guz- en campo abierto; si no se atrevieren, venida la noche, man, maestre de Alcántara, quedó de respeto con gol- los nuestros se repararán de comida, los contrarios, pe de gente y órden que por ciertos senderos tomase muchos de necesidad desampararán el campo por veá los enemigos por las espaldas. Pretendian que ningu- nir de rebalo, sin mochila y sustento mas de para el no pudiese escapar de muerto o de preso; grande con- presente dia. De noche no tendrán empacho de huir; fianza y desprecio del enemigo demasiado y perjudicial. de dia temerán ser notados de cobardes. Yo aparejado Los portugueses se estuvieron en su puesto para pelear estoy de no ser el postrero en el peligro, cualquier pacon ventaja ; y por la estrechura de toda su gente for- recer que se lome; pero si no se pone freno á la osadía, maron dos escuadrones. En la avanguardia iba por Dios quiera que me engañe mi pensamiento, témoine caudillo Nuño Alvarez Pereira, ya condestable de Por- que ha de ser cierto nuestro llanto y perdicion, y la tugal, nombrado por su Rey en los mismos reales para afrenta tal, que para siempre no se borrará.) Al Rey obligalle mas a hacer el deber ; del otro escuadron se parecíale bien este consejo ; mas algunos señores moencargó el mismo Rey. Adelantáronse de ambas par- zos, orgullosos, sin sufrir dilacion, antes de tocar al tes con muestra de querer cerrar, repararon empero arma acometieron a los enemigos, y los embistieron los portugueses á tiro de piedra por no salir á lo raso. con gran coraje y denuedo. Acudieron los demás por Entonces el nuevo Condestable pidió habla á los con- po los desamparar en el peligro. La batalla se trabó trarios con muestra de mover tratos de paz. Sospe- muy reñida , como en la que tanto iba. A los castellachose tenia otro en el corazon, que era entretener y nos encendia el dolor y la injuria de habelles quitado cansar para aprovecharse mejor de los enemigos, por- el reino; á los portugueses hacia fuertes el deseo de la que si bien se enviaron personas principales para oirle libertad y tener por mas pesado que la muerte estar y comunicar con él, niogun efecto se hizo mas de gas- sujetos al rey de Castilla y á sus gobernadores, Los tar el tiempo en demandas y respuestas. En este medio unos peleaban por quedar señores, los otros por no ser entre los capitanes y personajes de Castilla se consulta- esclavos. Volaron primero los dardos y jaras, tras esto ba si darian la batalla, si la dejarian para otro dia. Los vinieron a las espadas, derramábase mucha sangre. mas avisados y recatados no querian acometer al ene- Peleaban los de á caballo mezclados con los de á pié sin migo en lugar tan desaventajado, sino salir á campo raso que se mostrase nadie cobarde ni temeroso, defendian y igual. Los mas mozos, con el orgullo que les daba la todos con esfuerzo el lugar que una vez tomaron, con edad y la poca experiencia, no reparaban en dificultad resolucion de matar ó morir. El rey de Castilla por su alguna, todo lo tenian por llano, y aun pensaban que poca salud en una silla en que le llevaban en hombros como con redes tenian cercados á los enemigos para á vista de todos animaba a los suyos. El primer butaque ninguno se salvase. Será bien no pasar en silencio llon de los enemigos comenzó a mostrar flaqueza y ciael razonamiento muy cuerdo que hizo Juan de Ria, na- ba ; queria ponerse en huida, cuando visto el peligro, tural de Borgoña, el cual, como embajador que era el de Portugal bizo adelantar el suyo diciendo á grandel rey de Francia , viejo de setenta años, de grande des voces entre los escuadrones : «Aquí está el Rey; prudencia y autoridad, seguia los reales y el campo de ¿á dó vais, soldados? ¿Qué causa hay de temer? PordeCastilla. Preguntado pues su parecer, habló en esta más es huir, pues los enemigos os tienen tomadas las sustancia: «Al huésped y extranjero, cual yo soy, me- espaldas; esperanza de vida no la bay sino en la espajor le está oir el parecer ajeno que hablar ; mas por da y' valor. ¿Estais olvidados que peleais por el bien de ser mandado diré lo que siento en este caso. Holgaria vuestra patria, por la libertad, por vuestros hijos y agradar y acertar, donde no, pido el perdon debido a mujeres? Vuestros enemigos solo el nombre traen de la aficioa y amor que yo tengo á la nacion castellana, Castilla , no el valor, que este perdióse el año pasado y tambien á esta edad, que suele estar libre de altivez con la peste. No podréis resistir a los primeros impelus de los bisoños, que traen no armas, no fuerzas, sino Acudia el pueblo con grande risa y aplauso, regocijo y despojos que dejaros ? Poned delante los ojos el llanto, fiesta mas para teatro y plaza que para iglesia.; exceso la afrenta y calamidades, que de necesidad vendrán en que todavía merecen perdon por la libertad de la sobre los vencidos, y mirad que no parezca me habeis patria que ganaron y conservaron con aquella victoria. querido dar la corona de rey para afrentarme, para Los de Castilla se excusan comunmente, y dicen que burla y para escarnio.) Volvieron sobre sí los sol- la causa de aquel desman no fué el esfuerzo de los dados, animados con tales. razones ; acudieron a sus contrarios, no su valentía, sino el cansancio y hambre banderas y á ponerse en orden, con que dentro de poco de los suyos por comenzar tan tarde la pelea ; otros espacio se trocó la suerte de la batalla. Los capitanes pretenden fué castigo de Dios, conlra el cual no hay de Castilla fueron muertos á vista de su propio Rey sin fuerzas bastantes, que tomó de los que despojaron el volver atrás ; la demás gente, como la que quedaba santuario muy devoto de Guadalupe ; quieren decir sin capitanes y sin gobierno, murieron en gran núme- que aquella sagrada Virgen volvió por esta manera por ro. El Rey, por no venir á manos de sus enemigos, su- su casa. Despues de esta victoria todo Portugal se allabió de preslo en un caballo y salióse de la batalla ; tras nó al vencedor. Santaren y Berganza y otros muchos él los demás se pusieron en huida. Fué grande la ma- pueblos y fuerzas, cual por armas, cual de grado se tanza , ca llegaron á diez mil los muerlos, y entre ellos rindieron; con que el nuevo Rey entabló su juego de los que en valor y nobleza mas se señalaban. Don Pedro guisa , que el reino que adquirió con poco derecho, le de Aragon, hijo del Condestable; don Juan, hijo de don dejó firme y estable á sus sucesores; tanto puede y va: Tello; don Fernando, hijo de don Sancho, ambos pri- le una buena cabeza, y en el aprieto una buena determos hermanos del Rey; Diego Manrique, adelantado minacion. Estuvo á esta sazon muy doliente el rey de de Castilla ; el mariscal Carrillo; Juan de Tovar, almi- Aragon en Figueras. Su edad, que estaba adelante, y rante del mar, que en lugar de su padre poco antes le los trabajos continuos le traian quebrantado. Desque habían dado aquel cargo, y dos hermanos de Nuño convaleció se mostró torcido con su hijo el infante don Pereira, Pedro Alvarez de Pereira, maestre de Calatra- Juan. El pueblo cargaba á la Reina que tenia gran va, y don Diego, que siguieron el partido y bando de parte en estos desabrimientos, hasta persuadirse tenia Castilla ; ultra destos Juan de Ria, el embajador del enhechizado y fuera de sí á su marido. El hijo mal conrey de Francia , indigno por cierto de tal desastre, y tento se salió de la corte; llamó en su favor y del conde que causó grande lástima ; loy de sus decendientes y de Ampúrias despojado gente de Francia , que fué nueapellido en Borgoña viven muchos y muy nobles y ricos va ofenså. El Rey por esto le quitó la procuracion y personajes. Muchos se salvaron ayudados de la escuri- gobernacion del reino que solian tener los hijos herededad de la noche, que sobrevino y cerró poco despues de rós de aquellos reyes. En Aragon, segun que de suso la pelea. Destos unos se recogieron al escuadron del queda dicho, de tiempo antiguo tienen un magistrado maestre de Alcántara, que, sin embargo de la rota, tuvo y juez, que llaman el justicia de Aragon, para defensa fuerte por un buen espacio. Otros se encaminaron á de sus libertades y fueros y para enfrenar el poder y don Cárlos, hijo del rey de Navarra , que entrara en son desaguisados que hacen los reyes, á la manera que en de guerra por otra parte de Portugal, por no poderse.'Roma fos tribunos del pueblo defendian y amparaban hallar ni allegar antes que se diese la batalla. Los mas los particulares de cualquier demasía y insolencia. Hide la manera que pudieron sin armas y sin órden se zo pues el Infante recurso al Justicia para que le deshuyeron á Castilla. No costó á los portugueses poca agraviase de las injurias y injusticias que le hacian, el sangre la victoria; no falta quien escriba faltaron dos Rey al descubierto, y de callada la Reina. El Justicia le mil de los suyos. El rey de Castilla , sacadas fuerzas de amparo, como á despojado violentamente, en la poseflaqueza, sin tener cuenta con su poca salud, por la sion de aquel oficio, y preeminencia hasta el conocifuerza del miedo caminó toda la noche sin parar hasta miento de la causa , debate que tuvo principio el año Santaren , que dista por espacio de once leguas. De allí

presente, y se concluyó el siguiente. Volvainos á tratar el dia siguiente en una barca por el rio Tajo se enca- lo que sucedió en Castilla y en Portugal despues de minó á su armada, que tenia sobre Lisboa, y en ella al- aquella memorable y famosa jornada. zadas las velas se partió sin dilacion. Llegó á Sevilla cubierto de luto y de tristeza , traje que continuó al

CAPITULO X. gunos años. Recibióle aquella ciudad con lágrimas

Que los portugueses hicieron entrada en Castilla. mezcladas en contento, que si bien se dolian de aquel revés tan grande, holgaban de ver á su Rey libre de Nueva causa de temor y de cuidado, sobre las pérdidas aquel peligro. Esta fué aquella memorable batalla en

pasadas y el sentimiento muy grande, sobrevino al rey que los portugueses triunfaron de las fuerzas de Casti

de Castilla y á los suyos; muestra de las alteraciones á lla, que llamaron de Aljubarrota porque se dió cerca de que están sujetas todas las cosas debajo del cielo, y araquella aldea, pequeña en vecindad, pero muy celebra- gumento de que las adversidades no paran en poco, de da y conocida por esta causa. Los portugueses cada un un mal se tropieza en otro sin poderse reparar. Los poraño celebraban con fiesta particular la memoria deste tugueses, como hombres denodados que son, resueltos dia con mucha razon. El predicador desde el púlpito de ejecutar la victoria y seguir su buena ventura, acorencarecia la afrenta y la cobardía de los castellanos; daron lo primero de enviar una solemne embajada á lopor el contrario, el valor y las proezas de su nacion con glaterra para hacer liga con el duque de Alencastre, palabras á las veces no muy decentes á aquel lugar. pretensor antiguo de la corona de Castilla por via de su mujer. Que las fuerzas de Castilla con dos pérdidas sola la reputacion y autoridad, sino la libertad, la vida muy grandes y juntas quedaban quebrantadas, los áni- y todo su estado, de que sin duda , si fuesen vencidos, mos otro que tal, muy flacos y muy caidos. Que si jun- serian despojados. Los grandes de Francia que presentaba sus fuerzas con las de Portugal podia tener por · tes se hallaron con su acostumbrada nobleza todos muy muy segura la victoria y por concluida la pretension. de corazon'y voluntad, consultados, respondieron que Entre tanto que andaban estas tramas y se sazonaban, se debia dar el socorro que aquel Rey, su aliado y amipor no estar ociosos y no dar lugar á los contrarios de go, pedia. En particular acordaron que fuese de dos mil rehacerse y alentarse, acordaron otrosí de continuar caballos , y por capitan dellos Luis de Borbon , tio del la guerra; el nuevo rey de Portugal para sujetar lo que rey de Francia de parte de madre, y cien mil florines restaba, correr por todo el reino las reliquias y restante para las primeras pagas. Añadieron que si este socorro de los castellanos, como lo hizo muy cumplidamente. no bastase para la presente necesidad, prometian que Su condestable Nuño Pereira con buen púinero de gen- el mismo Rey en persona acudiria con todas las fuerte rompió por las tierras del Andalucía haciendo corre- zas y poderes de Francia y tomaria á su cargo la quererías, mal y daño, presas por todas partes. Salieron al lla. El pontífice Clemente eso mismo desde Aviñon esencuentro Pero Muñiz, maestre de Santiago, y Gonzalo cribió al rey don Juan una carta en que le consolaba Nuñez de Guzman, que ya era maestre de Calatrava, y el con razones y ejemplos tomados de los libros sagrados conde de Niebla, y con lo que quedaba de la pérdida y de historias antiguas. Don dro, conde de Trastapasada encerraron a los enemigos que traian menos mara, primo hermano del Rey, que se pasara en tiemgente, y los cercaron como con redes cerca de un lu- po de la guerra de Portugal del ejército real á Coimbra gar llamado Valverde. Ellos , visto su peligro, comen- y de allí á Francia, volvió á esta sazon á España ya perzaron á temer y pedir partido; mas tambien la forluna donado. Poca ayuda era toda esta por estar ya las fueraquí les favoreció por un caso no pensado, que al prin- zas apuradas. La tardanza de los ingleses dió entoncipio de la refriega mataron el caballo al maestre de ces la vida, con que la llaga se iba sanando. El rey do Santiago y despues á él mismo. Por tanto atemorizados Portugal se armó de nuevo y puso cerco sobre Coria. los demás rehusaron la pelea como cosa desgraciada, y No la pudo ganar á causa que le entró gente de socorlos portugueses se volvieron sin daño a su tierra, ale- ro; solo volvió a su reino cargado de despojos. Eu Segres y ricos con la presa que llevaban. Al condestable govia se tornaron á juntar Cortes de Castilla á propósito Nuño Pereira por sus buenos servicios le dió el nuevo de dar órden en las derramas que convenian hacerse Rey el condado de Barcelos. En lugar de Pero Muñiz para recoger dinero. En estas Cortes publicó el Rey hizo el rey de Castilla maestre de Santiago á Garci Fer- un escrito en forma de ley, en que pretende aniinar y nandez de Villagarcía. Restaba la guerra que amenaza- unir sus vasallos para tomar las armas en su defensa y ba de parte de los ingleses, que ponia al rey de Castilla deshacer la pretension del duque de Alencastre. Entre cn mayor cuidado de cómo se defenderia. Vínose de Se- otras razones que alega, una es la violencia de que usó villa á Valladolid para hacer Cortes. El deseo de ven- el rey don Sancho el Bravo contra sus sobrinos los liiganza y reputacion suele calmar en semejantes aprietos; jos del infante don Fernando; el deudo que él mismo acudió don Cárlos, hijo del rey de Navarra, príncipe tenia con su mujer, en que en su vida nunca fué dispenvaleroso y agradecido para con su cuñado. Acordaron sado; la ilegitimidad de las hijas del rey don Pedro, que se hiciesen de nuevo levas de gente en mayor nú- como babidas en su combleza durante el matrimonio mero que hasta allí; que se armasen los vasallos con- de la reiva doña Blanca; por el contrario, funda su deforme á la posibilidad de cada cual; que se hiciesen ro- recho en el consentimiento del pueblo, que dió la corogativas para aplacar á Dios en lugar del luto que traia na á su padre, y en la sucesion de los Cerdas, despojael Rey y le templó á suplicacion de las Cortes; que den-dos á tuerto. La verdad era que la Reina, su madre, fué tro y fuera del reino procurasen ayudas y tambien di- nieta de don Fernando de la Cerda , hijo menor del innero, de que padecian gran falta. Para esto juzgaban fante don Fernando, y nieto del rey don Alonso el Sabio, que en Francia tendrian muy cierto el favor y amparo. y por muerte de otros deudos quedó sola por heredera Despacharon embajadores, personas muy nobles, sobre de sus estados y acciones. No debió de hacer cuenta de esta razon. Llegados al principio del año de 1386, en don Alonso de la Cerda, hijo mayor del dicho Infante, Paris delante del Rey y sus grandes con palabras lasti- ni de su sucesion por la renunciacion que él mismo los mosas declararon el trabajo de su patria; que demás años pasados hizo de sus derechos y acciones. Aceptó de los daños pasados, tales y tan grandes, de Inglater- el de Alencastre el partido que de Portugal le ofrecian, ra se les armaba de nuevo otra tempestad , la cual si á resuelto de aprovecharse de la ocasion que el tiempo los principios no se atajaba , á marrera de fuego que de le presentaba. Intentó pasar por Aragon; y el de Casuna casa salta en otras, primero abrasada toda España, .tilla, desque lo supo, de impedillo; sobre lo cual de enpasaria dende a Francia; que les pesaba mucho de es- trambas partes se enviaron embajadores á aquel Rey. tar reducidos á tal término, que fuesen compelidos á ser- Despedido pues de tener aquel paso, en una armales tantas veces cargosos, sin merecerlo sus servicios; da pasó de Inglaterra á España. Aportó a la Coruña á que confesaban ser ningunos ó cortos por no dar lugar los 26 de julio. Entró en el puerto, en que halló y tomó á ello los tiempos; que tenian en la memoria que don seis galeras de Castilla; el pueblo no le pudo forzar á Ehrique, su señor, adquirió aquel reino con las fuerzas causa que el gobernador que allí estaba , por nombre de Francia ; la merced hecha al padre era justo conti- Fernan Perez de Andrada , nalural de Galicia , le denualla en su hijo y pensar que desta guerra no dependia fendió con mucho valor y lealtad. Eran los ingleses M-11.

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