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CAPITULO XIII.

ciones : la infanta doña Isabel sea declarada y jurada

por heredera del reino y por princesa; para su acostaQue ofrecieron el reino de Castilla a la infanta doña Isabel.

miento le entreguen las ciudades de Avila y Ubeda, las La muerte del infante don Alonso fué ocasion que mu- villas de Medina del Campo, Olmedo y Escalona, que chos se redujesen al servicio del rey don Enrique; pero son pueblos muy apartados entre sí, con tal condicion la paz duró poco, y la guerra que luego resultó fué lar- que jure de no casarse sin consentimiento del Rey; con ga y grave, con que las fuerzas de España quedaron la Reina se hará divorcio con beneplácito del Papa; liequebrantadas. La ciudad de Burgos volvió a la obedien- cho esto, ella y su hija sean enviadas á Portugal; á los cia del rey don Enrique, á ejemplo de Toledo y á per-conjurados sea dado perdon y restituidos todos sus biesuasion de Pero Fernandez de Velasco. Juntamente en nes y oficios y cargos que en tiempo de las revueltas les Madrid el arzobispo de Sevilla, el conde de Benavente quitaron; para que todas estas cosas se efecluasen sey otros grandes le hicieron de nuevo sus homenajes. ñalaron tiempo de cuatro meses. Estas capitulaciones Los parciales, por verse de repente despojados de la no contentaron al marqués de Santillana y á sus lierayuda y arrimno del mal logrado Infante, para tener per- manos, que por el mismo tiempo eran venidos á Madrid, sona en cuyo nombre ellos reinasen, trajeron á la in- y juzgaban les era mas á propósito tener en su poder á fanla doña Isabel desde Arévalo a la ciudad de Avila. la pretensa princesa doña Juana, tanto mas, que por el Allí se resolvieron de ofrecelle el nombre de reina y mismo tiempo la Reina, con ayuda de Luis de Mendoza, las insignias reales. Tomó el arzobispo de Toledo la del castillo en que la tenian, se fué una noche á Buimano y cuidado de persuadille acelase el reino, que de trago á verse y estar con su hija. El sentimiento del derecho y razon decia era suyo. Relató por menudo la arzobispo de Sevilla, que la tenia encomendada, por esafrenta de la casa real, la cobardia , el descuido, la ta causa fué grande. En el tiempo que estuvo detenida deshonestidad, los partos adulterinos, con peligro que parió dos hijos, á don Fernando y á don Apóstol; tienelos que no debian heredasen el reino ajeno, las infa- se por averiguado que secretamente los criaron en Santo mias perpetuas de toda la nacion; para cuyo remedio Domingo el Real, monasterio de monjas de Toledo. Toera menester su autoridad, su sombra y su amparo. mó la prelada de quel convento este cuidado por ser Que no era justo reliusase ponerse á cualquier trabajo parienta de don Pedro, padre de aquellas criaturas, y y peligro por el bien comun de la patria. A todo esto el mismo don Pedro muy cercano deudo del arzobispo respondió ella. «Yo os agradezco muclio esta voluntad de Sevilla. Sin embargo, se señaló el monasterio de y alicion que mostrais á uni servicio, y desco poder en Guisando, que está entre Cadahalso y Cebreros y á la mialgun tiempo gratificalla; pero aunque la voluntad es lad del camino que liay desde Madrid á la ciudad de buena, que estos vuestros intentos no agradan á Dios Avila, para que allí los grandes alterados tuviesen hada bien á entender la muerte de mi hermano mal logra- bla con el Rey. En aquella hablu se hicieron muchos do. Los que desean cosas nuevas y mudanza de esta- conciertos y sacaron grandes condiciones y partidos. do ¿qué otra cosa acarrean al mundo sino males mas Todos se persuadian se quedarian con todo lo que en graves, parcialidades, discordias, guerras ? Por los aquella sazon cada cual alcanzase, y que el Rey y su evitar i no será mejor disimular cualquier otro daño? hermana vendrian en cualquier partido, por estar muy Ni la naturaleza de las cosas ni la razon de mandar su- causados de la guerra y deseosos grandemente de la fre que haya dos reyes. Ningun fruto hay temprano y sin paz. Relieren otrosí que el Rey y marqués de Villena sazon que dure mucho; yo deseo que el reino me venga tuvieron habla en secreto, sin que se sepa lo que en ella muy tarde para que la vida del Rey sea mas larga y su acordaron. Solo por lo que adelante sucedió entendiemajeslad mas durable. Primero es menester que él sea ron se enderezó todo á asegurar sus cosas el de Villena quilado de los ojos de los liombres que yo acometa á to- y aumentar su casa y estados. El obispo Antonio Vemar el nombre de reina. Volved pues el reino á don En- nerio, nuncio del Papa, absolvió á los grandes del horique, mi hermano, y con esto restituiréis á la patria la menaje hecho al infante don Alonso, demás que prepaz. Este tendré yo por el mayor servicio que me podeis tendian por su muerte, alteradas las cosas, cesar la hacer, y este será el fruto mas colmado y gustoso que obligacion que le lenian. Con esto hicieron de nuevo desta vuestra aficion podrá resultar.» Forzó aquella mo- sus homenajes al rey don Enrique; y la infanla dona destia á que, uo solo aprobasen su determinacion, sino Isabel de comun consentimiento fué jurada tambien por que la alabasen , maravillados todos los que presentes princesa heredera del reino. Lo uno y lo otro se hizo á estaban de la grandeza de su corazon, que menospre- los 19 de setiembre, dia lúnes. A los demás conjurados ciaba lo que por alcanzar otros se meten por el fuego y se dió perdon. El enojo que el Rey tenia muy muyor por las espadas; por el mismo caso la juzgaban por contra los dos hermanos Arias, que estaban apoderados mas digna del nombre real que le ofrecian. Pero era de la ciudad de Segovia, ejecutó con aquella ocasion pesada á todos tan larga tempestad de discordias, y así de haber concertado las paces y restituídole las ciudase comenzaron á inclinar á la paz; mayormente que el des, en que al momento les quitó el alcázar de Segovia, rey don Enrique por sus embajadores les ofreció pero que tenian á su cargo, y el gobierno de aquella ciudon si se reducian á su servicio. Con este intento el ar- dad, y le entregó á Andrés de Cabrera; ocasion y escazobispo de Sevilla á ruegos de los grandes y por permi- lon para alcanzar adelante gran poder y muchas riquesion del Rey sué ú Avila, por cuyo medio é ayudado zas. Por este tiempo en tierra de Toledo, en un lugar tambien por su parte de Andrés de Cabrera, mayordo- que se llama Peromoro, corrió de los haces que ciermo de lu cusa real, se asentó la paz con estas capitula- l tos liombres segaban gran copia de sangre, cosa que al presente causó gran maravilla , y adelante se enten- condestable franzu; luego despues desto redujo a su din era anuncio y pronóstico de los grandes males que servicio la ciudad de Córdoba por entrega que della le sobre los pasados a vivieron á España. El marqués de hizo con ciertas condiciones don Alonso de Aguilar. Villena, vuello á la privanza de antes, se comenzó de Sosegados los alborotos que allí andaban entre esto nuevo á apoderar de todo, con disgusto de los demás caballero y el conde de Cabra don Pedro de Córdoba, grandes; gran descuido y poquedad del rey don Enri- venido el estío, pasó á Sevilla. Sucedió lo mismo alli, que; tanto mas, que á persuasion del Marqués, y en su que por autoridad del Rey y con su presencia se sosegacompañía sụ hermana la infanta doña Isabel, se fué á ron las alteraciones de los señores que moraban en Ocaña, casi al principio del año 1469. Tenia el de Vi- aquella ciudad y se compusieron sus diserencias. Los llena intento de casar la Infanta con el rey de Portugal, moros estaban quietos , cosa que hacia maravillar por y á su persuasion vino por embajador sobre el caso don andar los puestros tan revueltos y allerados, que no se Alonso de Noguera, arzobispo de Lisboa, acompaña- aprovechasen de la ocasion que se les presentaba. Es. do de otras personas principales. Por el contrario, el ar- taban los fronteros, que eran capitanes de grande cszobispo de Toledo pretendia casarla con don Fernando, fuerzo, mayormente el Condestable ya dicho, alerta y rey de Sicilia; y despues de partido Pedro Peralta, em- en vela, y no les daban lugar para hacer algun insulto. bajador de Aragon, no cesaba de hablarla en este pro- | Las discordias asimismo que entre los moros se levanpósito, á que ella de suyo se inclinaba; y aun como la taran de nuevo los embarazaban para no acudir á la. hablasen en el casamiento de Portugal, respondió lla- guerra de fuera. Fue así, que Alquirzote, gobernador namente que no era su voluntad ni le queria. Aconse- de Málaga, hombre muy experimentado en la guerra jaba el de Villena que le hiciesen fuerza y por mal la y de gran renombre y fama , como se viese apoderado

de aquella ciudad, se rebeló contra el rey Albohacen, doso de lo que baria , en fin se resolvió en lo que le pa- ayudado de muchos que se tenian por agraviados del reció ser mas seguro, de despedir por entonces los em- Rey, demás que de ordinario aquella gente, por ser do bajadores de Portugal con color que el negocio no es- ingenio mudable, gusta que haya mudanza en el estaba sazonado y que adelante se podria tratar dél. En tado. Vinieron á las armas y diose la batalla: llevó especial que se ofrecia un nuevo partido asaz conside- Alquirzote lo peor por ser sus fuerzas mas flacas, trató rable. El Cardenal atrebatense vino por embajador de de confederarse con el rey don Enrique. Señalaron para

, á

Berri, nueva ocasion para que los grandes se dividiesen y presentes que traia; partiose con no menor confinnza tuviesen sobre este negocio diversos pareceres. Todo por la palabra que el Rey le dió de envialle socorros y era sementera de nuevas discordias, sin estar apenas ayuda, que fué ocasion para que Albohacen con las sosegadas las pasadas; en particular el Andalucía no se

armas hiciese este año y el siguiente muchas veces enquietaba ni queria dejar las armas. Por muerte de don

tradas y rompiese por tierra de cristianos. Llevaron Juan , duque de Medina Sidonia, sucedió en aquel rico los moros grandes cabalgadas de hombres y de ganaestado don Enrique, su hijo bastardo, como heredero, dos, quemaron campos y poblados. Era tan grande su no solo de sus bienes, sino tambien de sus parcialida- indignacion y su avilenteza tal, que hacian lo último des y enemistades. Seguíanle el conde de Arcos y don de poder , y pasaron muy mas adelante de lo que antes Alonso de Aguilar, que todos en nombre de la infanta solian en las talas, quemas y robos. Pero aunque fué doña Isabel alborotaban aquella tierra. Pareció conve- grande el estrago y que se podia comparar con los nia acudir el Rey en persona á sosegar estos bullicios antiguos, ningun pueblo señalado tomaron á los nues. en sazon que el marqués de Villena renunció en su hi- tros; solo diversos escuadrones de soldados moros por jo don Diego Lopez Pacheco el marquesado de Villena toda el Andalucía y por el reino de Murcia hacian corcon intento que el Rey y el Papa le confirmasen á él rerías, mas á manera de salteadores que de guerra conel maestrozgo de Santiago y gozar sin contraste de certada. Volvamos con nuestro cuento á la infanta dona, aquella rica diguidad. Quedóse la Infanta en Ocaña; Isabel, que se quedó en Ocaña; muchos y grandes bíciéronla jurar de nuevo no casaria ni trataria dello príncipes la pedian á un mismo tiempo por mujer. Tesin que el Rey, su hermano, lo supiese y sin su volun- nia grandes partes de virtudes, honestidad, hermosutad. El conde de Benavente y Pero Hernandez de Ve- ra, edad á propósito, sobre todo el dote, que era granlasco fueron á Valladolid para gobernar el reino duran- dísimo, no menos que el reino de su hermano. A los te la ausencia del Rey.

demás pretensores, es á saber , al de Portugal, que era

viudo, y al duque de Berri, mozo extranjero, se la CAPITULO XIV.

ganó finalmente el rey don Fernando, no sih voluntad y Del casamiento y bodas de los principes doña Isabel providencia del cielo. Ayudó mucho la diligencia del y don Fernando.

rey de Aragon, su padre; con muchos presentes que Asentadas las cosas en la manera que dicho es, el rey dió, y mayores promesas para adelante, manera la don Enrique enderezó su camino para el Andalucía. Iban mas segura de negociar y la mas eficaz, granjeó los en su compañía el maestre de Santiago y los prelados criados de la Infanta. El que mas podia con ella y mas de Sevilla y de Sigüenza; llegaron á pequeñas jornadas privaba era Gutierre de Cárdenas, su maestresala , y á Ciudad-Real. Allí se quedó enfermo el de Sevilla. En con él Gonzalo Chacon, tio del mismo de parte de maJaen sué el Rey muy bien recebido y festejado por su dre, mayordomo que era y contador de la Princesa. A

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este prometieron la villa de Casarubios y Arroyomoli- la guerra de Cataluña se partió para Valencia con innos; á Gutierre de Cárdenas la villa de Maqueda , fuera tento de recoger el dinero, que conforme á lo asentado de otras grandes dádivas de presente, y promesas de se obligó de contar á su esposa para el gasto de su casa oficios, encoiniendas y juros para adelante. Por medio y corte. Desde allí, dado que hobo la vuelta á Zaragode los dos, y del arzobispo de Toledo, que entraba á la za, porque el negocio no sufria tardanza, en hábito parte, se concertó el casamiento con ciertas condicio- disfrazado y solo con cuatro personas que le acompanes, que todas se enderezaban á

que
en tanto que

vivie- ñaban pasó á Castilla. En Osma encontró con el conse el rey don Enrique se le guardase todo respeto. Que de de Treviño don Diego Manrique, que tenia parte en despues de su muerte la infanta doña Isabel tuviese aquel trato de su casamiento. Dende acompañado del lodo el gobierno de Castilla, sin que el rey don Fer- mismo Conde y de docientos de á caballo pasó 1 Duenando pudiese lacer alguna merced por su propia au- ñas, villa que era de don Pedro de Acuña, conde de toridad, ni tampoco diese los cargos á extraños, ni Buendia, berinano del arzobispo de Toledo. Allí se vio quebrantase en alguna manera las franquezas, dere- con su esposa , y apercebidas todas las cosas, en Vallachos y leyes del reino; en conclusion, que si no fuese dolid en las casas de Juan de Bivero, en que al presencon voluntad de su mujer, no'se entremetiese en ningu- te está la audiencia real, se desposaron un miércoles na parte del gobierno. Todas estas capitulaciones y el á 18 de octubre. Luego el dia siguiente se velaron con • casamiento se concertaron secretamente. Don Fernan- dispensacion del papa Pio II en el parentesco que tedo, sin embargo, se detuvo á causa de la guerra de nian. Asi ballo que el arzobispo de Toledo dijo estaban Cataluña, en que los enemigos de nuevo tenian puesto dispensados, creo por conformarse con el tiempo para silio sobre Girona , y al fin la forzaron á rendirse. De- que no se reparase en aquel impedimento; invencion más desto , en Navarra se levantó otra tempestad. El suya, como se deja entender por la bula que los años obispo de Pamplona don Nicolás en el camino de Ta- adelante sobre esta dispensacion expidió el papa Sixfalla, que iba á verse con la infanta doña Leonor y á su to IV. Era don Fernando de poca edad, que apenas lellamado, fué muerto por orden de Pedro Peralta. En- nia diez y seis años, pero de buen parecer y de cuerpo viáronse personas que pidiésen justicia al rey de Ara- grande y robusto. Escribieron los nuevos casados sus gon, y le hiciesen instancia para que mandase casti-cartas al Papa y al rey don Enrique y á los demás príncigar tan grave maldad. Recelábanse no crecicse atre- pes y grandes; la suma era excusarse de baber apresuvimiento por falta de castigo, y aquel sacrilegio, si no rado sus bodas. El aparato no fué grande ; la falta de se castigaba , fuese causa que iodo el pueblo lo pagase dinero tal, que les fué necesario buscalle para el gasto con alguna plaga que les viniese del cielo. Quejábanse prestado. Por el mismo tiempo don Enrique, hijo del que el matador por engaño se apoderó de Tudela ; de- infante don Enrique de Aragon, fué hecho duque de más desto, extrañaban que el mismo Rey concediese Segorve por merced del rey de Aragon , su tio, que dió franquezas á muchos lugares con mucha liberalidad tambien á don Alonso, su hijo bastardo, con título de como de hacienda ajena. Pedian suese servido de reco- conde á Ribagorza, ciudad de Cerdania á los confines brar á Estella con todo su distrito, de que todavía esta- yá la raya de Francia. A los 6 de diciembre finó en ban apoderados los de Castilla. El conde de Fox con el Roma don Juan de Carvajal, cardenal y obispo de Pladeseo de mandar andaba otrosí inquieto, y parecia que sencia, su nalural; yace en San Marcello de Roma. Fué lodo esto pararia en alguna guerra, por lo cual no me- auditor de Rota, despues legado de tres papas á divernos era aborrecido del rey de Aragon, su suegro, que sas partes, hombre de negocios, de vida y casa ejempoco antes lo fué el príncipe don Cárlos. El Rey respon- plar. En la Extremadura labró sobre Tajo una famosa dio á los embajadores blandamente y conforme á lo puente, que hoy se llama del Cardenal. que el tiempo pedia, que era temporizar y entretener. A Pedro de Peralta no se dió por ende castigo ninguno

CAPITULO XV. por el delito tan atroz como cometió. La infanta dona Isabel se hallaba congojada y suspensa; temia no la hi

Que dona Juana se desposó con el duque de Berri. ciesen fuerza , si se detenia en Ocaña mas tiempo. Par- Ocupábase el Rey en Sevilla en asentar las diferentióge para Castilla la Vieja , y por no darle entrada en cias que traian alterada aquella ciudad, cuando el Olmedo, que la tenia en su poder el conde de Plasen- maestre de Santiago desde Cantillana, donde se quedó cia , se fué para Madrigal, do residia su inadre. Cosas cerca de aquella ciudad, le envió aviso del casamiento tan grandes no podian estar secrelas : escribió el maes- de su hermana. El desabrimiento que dello recibió fué tre de Santiago sobre el coso at crzobispo de Sevilla, en demasia grande; sin dilacion mandó aprestar lo neque despues de convalecido de la dolencia ya dicha secesario para ir a Trujillo. Pretendia entregar aquel entretenia en Coca; encargábale grandemente se apo- pueblo, que está á los confines del Andalucia , y hacer derase de la persona de la Infanta ; intentos que des del merced á don Alonso de Zúñiga, come de Plusenbarato la presteza con que el de Toledo y el Almirante. cia, en remuneracion de lo mucho que en el tiempo de la acudieron con buen número de caballos. Lleváropla sus trabajos lo sirvió. Cosa lan grande no pudo estar á Valladolid para que esluviése allí mas segura , por ser secreta; los moradores, hombres que son animosos y el pueblo tan grande y estar de su parte el arzobispo esforzados, comunicado el negocio con Gracian Sese, de Toledo y en su compañía. No era menor la congoja alcaide del castillo, se determinaron á coulradecillo. con que don Fernando se hallaba y recelo que tenia Su resolucion era tal, que se resolvieron de defender 00 de burlasen sus esperanzas. Asi , en lo mas recio de con las armas la libertad que sus antepasados les deja

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ron. No era cosa segura usar con ellos de fuerza ; así, cansados, en especial que no estaban del todo apael Rey se resolvió en dar al Conde en trueco la villa de ciguadas. A la verdad, en el mismo liempo que esArévalo, que está en Castilla la Vieja, no lejos de Avila, los trotos andaban en Segovia, don Alonso de Aguiá la ribera del rio Adaja , la cual villa tenia el Conde Jar en Córdoba puso las manos en el mariscal don Dioempeñada, que se la dió en prendas el infante don go de Córdoba, que venia descuidado al regimiento; Alonso hasta que le hiciesen pagado de cierla suma de y esto sin tener cuenta con la amistad que á instancia dineros que le prestara ; y porque el trueco desigual del Rey pusicra poco antes con el conde de Cabra, pay Arévalo no valia tanto, diósele por alguna recompensa dre del agraviado. Mariscal conforme a lo anliguo era tílulo y armas de duque de aquella villa. En aquella lo que hoy es maestre de campo. Llevóle pues preso; ciudad de Trujillo se otorgó perdon al maestre de Al- él, despues que a instancia del Rey fué puesto en libercántara, ca siguió la voz del infante don Alonso, ya Gu. tad, por pensar que a causa de su poca autoridad y su tierre de Cáceres y Solis, su hermano, hizo el Rey natural descuido no haria castigar aquel exceso lan merced de la ciudad de Coria, o se la restituyó, como grave, se reliró á Granada. Alli con consentimiento la tenia del Infante, su hermano. Tal era la condicion del rey Moro reló a su contrario á hacer campo con el, del rey don Enrique, que muchos, por lo que merecian confiado en su mocedad y deseoso de vengarse. Sunaió ser castigados, eran remunerados con grande liberali- para el combate la vega de Granada, y aplazó el dia en dad y demasía. Demás desto, le vinieron cartas de la in- que le esperaria en el palenque. El dia señalado como fanta doña Isabel, su hermana, comedidas, pero graves. don Diego basta puesta de sol hobiese esperado con las En ellas, despues de contar cómo no quiso admitir el armas, y el contrario no compareciese, arrastrú á la reino que le ofrecian por la muerte de don Alonso, su cola de su caballo por afrenta su estatua. Tras esto hermano, se excusaba por su edad y por el olvido del envió cartas á lodas partes afrenlosas coutra don AlonRey de haber apresurado sus bodas. Que por grandes so, y un retrato, que por ultraje representaba todo lo razones debió anteponer el casamiento de Aragon á los que pasó. Por otra parte, los caballeros de Alcántara no demás que le traian. Decia asimismo que no queria hia- querian obedecer á su Maestre; llegó el negocio al cer mencion, antes poner en olvido los agravios que rompimiento y á las armas. El Maestre no tenia basella y su madre muchos y graves recibieran. Ofrecia tantes fuerzas para contrastar él solo con tantos. Hizo que ella y su marido le servirian como hijos, si fuese recurso á la ayuda de Gutierre de Solis, su hermano. servido de tratallos con amor y obras de padre. Leidas Fallábales dinero para el sueldo; prestóles don Garci estas cortas en una junta , no se les dió olra respuesta Alvarez de Toledo, conde de Alba, con quien empasino que, llegado que el Rey fuese á Segovia para don- rentaran, cierta suma, y en prendas hasta que se la de caminaba , tendria cuenta con lo que se le represen- contasen la ciudad de Coria. Con esta ocasion los contaba. Desta manera fué despedido el mensajero. Torna- des de Alba, que despues se llamaron duques, adquiron de nuevo á enviar otros embajadores á Segovia al rieron el señorío de aquella ciudail, que con aprobacion principio del año 1470 para que liciesen instancia con de los reyes hasta este tiempo se ha conservado en su el rey don Enrique diese licencia á los nuevos casados casa. En aquella guerra no sucedió cosa alguna memopara podelle liacer reverencia. Prometian de recom- rable, fuera de que las gentes del Maestre no pudiepensar el disgusto pasado con senalados servicios y

rop pasar el rio Tajo por la resistencia que les hicieayudar con lodas sus fuerzas á remediar los daños del ron los contrarios; con esto, poco despues sin hacer

el tiempo pasado trabajado y afligido. Tampoco algun efecto se desbandaron. El Maestre, despojado á estos embajadores se dió otra respuesta sino que ne- de su estado y afligido de una enfermedad que le ocagocio tan grave se debia comunicar con los grandes. sionó aquella congoja y desabrimiento, en breve falleEsle era el color que tomó, como quier que en liecho ció los años siguientes. En su lugar por voto de los cade verdad, por tenerse por ofendido de doña Isabel, te- | balleros, cuya mayor parte granjearon con dádivas 6 nia vuella su aficion á doña Juana , su hija, como él la con amenazas, fué pueslo don Juan de Zúñiga, hijo del nombraba , la cual con una nueva embajada que el rey duque de Arévalo, que fué el poslrero en la cuenta de Luis de Francia le envió, pedia por mujer para Cárlos, los maestres de Alcáulara por la cesion que hizo adesu liermano, que poco antes, en lugar de los estados que lante de aquella dignidad en la persona del rey don tenia de Bria y de Campaña, hizo duque de Guiena. Las Fernando. El maestre de Sanliago don Juan Pacheco cabezas desta embajada eran el Cardenal albigense, por el mismo tiempo se eplretenia eu Ocaña á causa que primero se llamaba atrebatense, y el conde de Bo- de una dolencia de cuarlanas que le aquejaba;, la prilona. Demás desto, pedia al rey don Enrique juntase con vanza y autoridad era mayor que jamás, lanto que se él sus suerzas para hacer un concilio de obispos de to- decia lenia enheclizado al Rey, cosa que, aunque era do el orbe cristiano contra el papa Paulo, con quien mentira, se hacia probable por causa que despues de andaba encontrado. En esto llanamente no quiso ve- tantos deservicios y agravios como le hizo se ponia á dir el rey de Castilla por ser muy cierto principio y sí y á sus cosas en sus manos para que él lo goberoase seminario de discordias y fuente de algun scisma todo; y aun se rugia y murinuraba pasó la corte á Madesgraciado, de que los años pasados se vieron mu- drid solo para tenelle mas cerca, por lo menos el mis. chos ejemplos; á lo del casamienlo dió por respues- mo Rey salió á recebir al Maestre cuando volvia a la ta le parecia se disiriese para otro tiempo, creo por corle despues de su enfermedad. Hízole otrosí de nuemiedo de nuevas alteraciones. Los grandes y el pue- vo merced de la villa de Escalona; y como los morablo por Jas pasadas lan graves se hallaban muy dores no le quisiesen recebir por señor, sin tener cuenta con la autoridad de su persona, él mismo sué y habella guardado le hizo el Rey la merced de Alcohasta allá para entregársela de su mano, muestra de cer, Valdolivas y Salmeron, villas muy principales del mayor amor. El conde de Armeñac vino á Madrid hui- infantado. Pertenecian al marqués de Villena, como do de Francia por miedo que tenia no le matasen, por dote que eran de la condesa de Santisteban, su mujer; casarse, como se casó, por amores con hija del conde de en recompensa le dieron y en trueque la villa de ReFox sin dar dello parte a su padre. Recibióle el Rey quena con los derechos del puerto, que son de mucho muy bien, é bízole mucha honra. Volvió a su tierra | interés por estar aquel pueblo a la raya del reino de poco despues con seguridad que en nombre del rey de Valencia. Para concluir los desposorios señalaron el Francia le dió el Cardenal albigense. Sus pecados le valle de Lozoya, que está entre Segovia y Buitrago, y llevaban para que pagase en breve con la vida, segun en él el monasterio muy señalado y muy rico de cartuque adelante se verá. Los vizcaínos, de tiempo muy jos, que se llama el Paular. Acudieron allí, como lo teavliguo divididos en dos parcialidades, Oñez y Gam- nian concertado, el Rey y la Reina con su hija. Demás boas, por este tiempo gravemente se alborotaron. Para desto el maestre de Santiago, el arzobispo de Sevilla, sosegarlos envió el Rey á Pero Fernandez de Velasco, el duque de Arévalo, el obispo de Sigüenza y sus herel cual por muerte de su padre, que tenia el mismo manos; el acompañamiento y libreas muy lucidas y nombre y fué enterrado en Medina de Pomar, poco an- costosas. Como estuvieron juntos, en un público auto tes sucedió en el condado de Haro. Este caballero, que para esto se hizo renunciaron todos los presentes Juego que partido de Madrid llegó á Vizcaya, apaciguó los homenajes hechos á la infanta doña Isabel. Tras esaquela provincia, que de mucho tiempo atrás andaba to se celebraron los desposorios de la princesa doña alborotada. Acordó para sósegallo todo desterrar de Juana un dia viérnes á 26 de octubre. El Rey y la Reiloda la tierra las cabezas de los dos bandos, que se lla- na juraron que era su hija legitima; los grandes otrosi malan el uno Pedro de Avendaño, y el otro Juan de le hicieron pleito homenaje, con que quedó jurada por Mojica. Concedió el papa Paulo II en esta suzon jubi- Princesa y por heredera del reino. Desposóse como leo y perdon de los pecados á los que acudiesen con procurador y en nombre del duque Cárlos con la doncierta limosna , los ricos de cualro reales, los media- cella y pretensa Princesa el conde de Bolona. Hizo la nos de tres, y los mas pobres de dos. Del dinero que se ceremonia y desposólos el Cardenal albigense. Conjuntase, las dos partes queria fuesen para el edificio de cluida loda la solemnidad y despedida la junta , se lela iglesia mayor de Segovia , la tercera parte se reserva- vantó un torbellino al volver á Segovia de vientos, do ba para el mismo Papa. Publicóse el jubileo en Segovia. agua y de nieves tan grande, que los embajadores de Acudió desde Madrid el rey don Enrique para ganalle, Francia se vieron en peligro de perder la vida y murieque fué devocion señalada. En Portugal, en la villa de ron algunos de sus criados. Algunos pronosticaban por Selubal, falleció el duque de Viseo á 8 de setiembre, esto que aquel desposorio seria desgraciado, gente cuen edad de treinta y siete años. Dejó por heredero á su riosa y dada á semejantes vanidades. Desde Segovia lijo don Diego. Su cuerpo, del monasterio de San Fran- los embajadores, alegres por dejar concluido lo que cisco de aquella villa, en que le depositaron, traslada- pretendian, se volvieron á Francia; para mas honrallos ron á Beja , ciudad puesta á la raya de Portugal; allí le los acompañó hasta Burgos el obispo de Sigüenza don sepultaron eu la iglesia de la Concepcion, la cual, con Pero Gonzalez de Mendoza, por órden del Rey. Todo un monasterio de monjas que tenia pegado , á su costa era abrir las zanjas para una nueva y gravísima guerra fundó la duquesa dona Beatriz, su mujer. En Vallado- que resultara en España y Francia, si los santos desde lid, á la misma sazon, un grande alboroto se levantó; el cielo con ojos piadosos no desbarataran aquella temel pueblo tomó las armas contra los que venian de raza pestad. Fué así, que al rey de Francia poco antes desto de judíos, dado que fuesen bautizados. Acudieron des- nació un hijo, que se llamó Cárlos, con que el duque de de la villa de Dueñas el rey don Fernando y doña Isa- Guiena perdió la esperanza que tenia de suceder en el bel para enfrenar los alborolados. Poco falló que no les reinado de su hermano; y aun poco adelante, que no perdiesen el respeto los amotinados y les hiciesen al- pasaron dos años, perdió él mismo tambien la vida, gun desaguisado. La parte mas flaca, y que era mas con que se desbarataron estas tramas, segun que se aborrecida por ser de linaje de judíos, llamó en su fa- tornará ú referir en su propio lugar. vor al rey don Eurique, que fué medio para reducir á su servicio aquel pueblo. Para su gobierno y seguridad

CAPITULO XVI. nombró al conde de Benavente; hízole otrosi merced de las casas de Juan de Bivero, persona que, por favo

De la muerte de tres principes. recer grandemente á la otra parcialidad, y seguir con En un mismo tiempo las fuerzas de Aragon se aumengraude aficion el partido de doña Isabel y de don Fer- taron con el casamiento de Castilla, y en olras partes nando, tenia muy ofendido al rey don Enrique. Volvie- andaban trabajadas porque la guerra de Cataluña consouse los priucipes á Dueñas; en aquella villa doña Isa- linuaba en su mayor fuerza; la isla de Cerdeña y el bel, á 2 de octubre, parió una liija, que tuvo su mismo reino de Navarra se alborotaron de nuevo; la ocasion nonbre. Los embajadores que tornaron de Francia fué diferente, la porfía y rabia semejante. Los sardos volvieron a hacer instancia sobre el casamiento de que se movian á contemplacion y debajo de la conducta de se tralo antes; vino el Rey en que se hiciese. El mar- Leonardo de Alagon, hijo que era de Artal de Alagon, qués de Santillana , ya que lo tenian todo á punto, tra- señor de Piva y de Sástago, y de parte de su madre jo consigo á la princesa doña Juana. Por este servicio Benedicta Arborea venia de los Arboreas, casa antigua

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