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esclavos, con que se juntó buena suma de dineros. | guna , villa del mismo Arzobispo en el reino de Toledo, Costó la victoria sangre a los portugueses, ca murió de sitio y tierra apacible. Cárlos, duque de Guiena, muclia gente noble, en particular los condes, el de Mon en esta sazon sin hacer caso del casamiento de doña tesanto, llamado don Alvaro de Castro, y el de Marialva, Juana, por no saberse cuya hija era y andar el dole en por nombre don Juan Coutiño, cuyo cuerpo muerto co balanzas, trataba de casarse con hija del duque de Bormoel Rey le viese, vuelto a su hijo: «Ojalá, dijo, Dios te goña á instancia del padre de la doncella y lainbien por laga tal y tan grande soldado.» Con el aviso de lo que su voluntad. Así, luego que esto vino á noticia del rey pasó en Arcilla, espantados los moros de Tánger, á la don Enrique, desile Segovia , do estaba , al principio hora, desamparada la ciudad, se huyeron; encomendøla del año 1972 enderezó su camino a Badajoz para verse el Rey á Rodrigo Merlo para que la guardase. En Arcilla con el rey de Portugal. El conde de Feria , en cuyo poy en Alcázar dejó á don Enrique de Meneses, conde de der estaba aquella ciudad, por odio del Maestre no quiso Valencia, y concluidas en breve tiempo cosas tan gran

| dar en ella entrada al Rey, que sué una grandemengna y des, volvió triunfante con su armada entera á su tier desacalo. El suceso de loilo el viaje no luvo mejor eficTa. Hizo en esta jornada á don Alonso Basconcelo con to. La habla con el rey de Porlugal sué entre aquella de de Penella en recompensa de muchos servicios que ciudad y la de Yelves; Iralaron en ella que el rey de le hizo. En Calaluña la ciudad de Girona después de la Portugal casase con la princesa doña Juana , que era la muerte del duque de Lorena volvió á poder del rey de principal causa de aquella jornada. No que.ló a entada Aragon por entrega de los ciudadanos. Los enemigos cosa alguna. El Portugués no se aseguraba ni del Rey que restaban, cuyos principales capitanes eran Reiner, por su condicion fácil, vi del maestre de Santiago, por hijo bastardo del duque de Lorena, y Jacobo Galeoto, estar acoslumbrado á fácilmenle seyuir el partido que fueron parte apretados con cerco que los de Aragon á él en particular mejor le venia , mayorincìle que de pusieron sobre un pueblo, llamado San Adrian, á la ri cada dia crecia la aficion que la gente levia á Jos prinbera del rio Bese; otra parte yendo desde Barcelona, 1 cipes don Fernando y doña Isabel, á que ayudaban muque cae cerca, á dar socorro á los cercados, fué en una cho, así sus virludes y ser de suyo muy ainables, como pelea muy brava vencida y desbaratada por don Alon- | la industria del arzobispo de Toledo, que no cesaba de so de Aragon, que era general en aquella guerra por su granjear todas las ciudades que podia. Disiinulose por padre. El Rey, aunque se hallaba en tan larga edad, no evlonces con el conde de Feria y con su desacato; pecesaba de perseguir á los enemigos con gran diligencia ro no mucho despues el rey don Enrique desde Madrid, en la comarca de Ampúrias. Tenia sus reales cerca de do volvió despues de la habla que tuvo con el rey de Toroella; vió en sueños, segun dicen, la imágen de un Porlugal, enderezo de nuevo su camino para el Anduvaliente soldado que murió en aquella guerra; amones- lucía con intento de reprimir los señores de aquella tábale no moviese de allí sus reales, que de olra mane tierra y castigar a quien lo mereciese. Llegó á Córdora corria peligro. El Rey, por no hacer caso de cosas ba; á Sevilla no quiso pasar á causa que el duque de semejantes, como casuales, partió de alli con sus gen- Medina Sidonia eslaba apoderado de aquella ciudad con tes, y ganado que hobo á Roses, en el cerco que tenia buen número de gente de á caballo por miedo, como sobre la villa de Peralada, de noche en una encumisada él decia, del Maestre, que en muchas ocasiones se le con que dió sobre él el conde de Campobaso, capitan | mostrara contrario. Por esta causa y porque la ciudad de los contrarios, estuvo á punto de perecer. La priesa de Toledo de nuevo andaba alborotada, se volvió el Rey y sobresalto fué tal, que muertas las centinelas, des- | sin hacer en el Andalucía cosa de momento. La revuelarmado y medio desnudo fué forzado á recogerse para la de Toledo fué por esta ocasion; el conde de Cifueusalvarse dentro de la villa de Figueras. Sin embargo, tes se apoderó del alcázar de San Martin, que á la sazon el dia siguiente volvió al cerco y dió la tala á los cam- cra muy fuerte, y juntamente prendió al asistente. Apepos, con que últimamente los cercados fueron forzados nas se sosegaron estas alteraciones de Toledo, que fueá rendirse. Allanada toda aquella comarca, pasó con ron grandes, con la presencia del Rey y por el esfuersus reales sobre Barcelona. Fué este cerco de la ciudad zo y armas de los canónigos de Toledo, cuando vino de Barcelona muy largo. El de Aragon estaba determi aviso que Segovia asimismo ardia eu llamas de discornado de no usar de fuerza y antes ganar aquella gente dias, nueva que puso al Rey en mucho cuidado y te con maña. Mas ¿qué le prestara destruir, saquear y que forzó á acudir luego allá por causa de sus tesoros y remar aquella nobilísima ciudad? ¿A qué propósito darla cáinara que volviera á aquella ciudad. Ningun género en prenda a los soldados, y no mas aina con la clemen- | de mal se puede pensar que no padeciese aquel reino en cia y conservar la vida y riquezas de sus ciudadanos, aquellos tiempos tan miserables, robos, muertes, agraganar para sí gloria inmortal y provecho muy colmado? vios; la disolucion en todas maneras de deshonestidaEn Castilla la Vieja los reyes don Fernando y doña Isa- | des y libertad para todo género de maldades andaban bel procuraban atraer á sí muchos pueblos; algunos se sueltas y volaban por todas partes. Las cosas sagradas les entregaron , y entre ellos Sepúlveda. Determinaron' eran menospreciadas no menos que las profanas. La con esto de llamar al arzobispo de Toledo, que se entre- | moneda, ó era falsa, ó baja de ley, cosa de gran perjuicio tenia en Castilla la Nueva, y conforme a lo que mandó su para los mercaderes y para la contratacion. Muchas vepadre, el rey de Aragon, le prometian de poner á sí y ces se daban al Rey memoriales para suplicalle alená sus cosas en sus manos, y para mas obligalle luego diese al remedio destos daños; pero cualquier diligenque le tuvieron aplacado, en su compañía con buen nú cia era en vano. Llegó esto á tanto, que Hernando de mero de caballos que les seguiau se fueron á Tordela- Pulgar, hombre conocido en aquel tiempo por su inge

nio y por lo que escribió , trovo unas coplas muy arti

CAPITULO XVIII. ficiosas, que se llaman de Mingo Revulgo, en que, ca

Cómo el cardenal don Rodrigo de Borgia vino por legado llado su nombre por el peligro que le corriera, en per

á España. sona de dos pastores en lengua castellana, á manera de égloga y con libertad yogudeza de sátira , se lamenta El obispo de Sigüenza pretendia por medio del Rey del descuido y flojedad de don Enrique, de las mañas alcanzar del Papa le hiciese cardenal, honra debida á de los grandes y de los trabajos que todo el reino pade- su nobleza y á sus servicios notables; la tardanza que cia. Los nombres de los pastores, Domingo y Gil, de en esto hobo le desgustó de suerte, que comenzó á bajo de semejanza y de que hablan entre si de sus ga mostrarse muy desabrido. Llegó á tanto, que, aunque nados y haciendas, con aquella parábola dan razon del de ordinario hacia su residencia en la corte, no quiso estado miserable de la república y males que padecia. | acompañar al Rey vi en la jornada de Portugal ni en Este mismo año falleció á 12 de mayo Cárlos, duque de la del Andalucía. Trataron de aplacalle por ser persona Guiena, en Burdeos, en coyuntura que se apercebia pa- de tanta importancia para los negocios y tener muchos ra emprender una nueva guerra junto con los duques de hermanos y deudos muy ricos y poderosos. El maestre Borgoña y Bretaña, hecha liga entre si contra el rey | de Santiago, por muerte de su primera mujer viudo, de Francia. Con la muerte deste Principe se desbarata casó segunda vez con hija del conde de Haro y de dona ron grandes tramas, los casamientos, las guerras, las María de Mendoza; así, con este casamiento emparentó. alianzas; asimismo la Guiena volvió a poder del Fran- | con los Velascos y con los Mendozas, y los volvió de su cés y se puso en su sujecion, dado que el de Borgoña parte; en particular los Mendozas dejaron al duque de por hacelle olioso le achacaba mató con yerbas á su Medina Sidonia, con quien estaban muy aliados. Con hermano por medio de sus mismos criados que tenia eslo el Maestre, como hombre astuto que era , y de inpara este efecto negociados. Llegó el desgusto á que genio muy dicstro para granjear los hombres y evitar cl Rey y el Borgoñon volvieron de nuevo á las armas, y cualquier peligro, se aseguró muclio contra la envidia de una y de otra parte se tomaron algunas plazas de poca de los que llevaban mal que él solo pudiese mas que jinportancia, y acomelieron, aunque en vano, oiros ma todos. Para facilitar estos Iratos dieron al de Sigūcuza vores lugares. El Borgoñon se mostraba mas enojado; grande esperanza del capelo luego que llegase el carel rey de Francia tenia mas fuerzas y mas maña. Mu denal don Rodrigo de Borgia , valenciano de nacion, chas veces asenlaron treguas, y muchas las quebranta | de quien tenian aviso venia por legado del nuevo Ponron antes del dia señalado. Mas el suceso de toda esta ❤L2 /§Â§2§Â§\§ētiò§§??22/22/2/2/2/2/2/2 /ņēò§2§2ņēmū– guerra y cómo destos principios el duque de Borgoña tria suya y de sus pasados, a los 20 de junio. Fué en sc despeñó en su perdicion, y últimamente, cinco años aquella ciudad muy festejado; de allí por tierra pasó á adelante fué desbaratado y muerto en una batalla que Tarragona para hablar con el rey de Sicilia don Fertrabó con los esguízaros en Lorena , junto a la ciudad nando, que por el mismo tiempo era ido a Barcelona á de Nanci, dejaremos para que se entienda de los histo verse con su padre, y despues que le habló volvia do riadores franceses como cosa propia de su nacion. Gas dejó su mujer. Allí le entregó el Legado la dispensacion ton, conde de Fox, pertenece á la historia de España sobre su matrimonio, que el papa Sixto comelia al arpor la pretension que tenia á ser rey de Navarra por zobispo de Toledo. Desta jornada de don Fernando se parte de doña Leonor, su mujer, si viviera mas tiempo; dijeron muchas cosas; la verdadera causa fué el deseo atajóle empero la muerte y falleció este año en Ronces que tenia de avisar á su padre cómo se trataba de casar valles al pasar de Francia á Navarra; príncipe que fué | á don Enrique, duque de Segorve, con la princesa dona de los muy señalados en esta era por las muchas guer Juana , negocio que el liijo pretendia se debia atajar y ras en que se halló en Francia y por aumentar mucho desbaratar. El padre no lo creia como viejo experimensu estado. Tuvo un hermano, que se llamó Pedro, viz- tado y muchas veces eugañado con reportes y nuevas conde de Lautreque, de igual esfuerzo y renombre, que falsas, además que tenia aficion á don Enrique por ser le acompañó y ayudó en todas las guerras, y fué princi su sobrino y huérfano, hijo de su hermano. En conclupio y cabeza de la casa y linaje nobilísimo de Lautreque. sion, don Fernando desde Tarragona pasó á Valencia, Falleció en Miranda, pueblo de Francia, los años pasa de allí se apresuró para volver á Castilla por recelo quo dos, y dejó su mujer preñada de un hijo, que se llamó con su ausencia alguna mala gente, que eran asaz y Juan. Este tuvo dos bijos, el uno llamado Odeto, y el en gran número, no alterasen mas las cosas. El Cardeotró Andrés Esparroso, ambos capitanes señalados y de nal legado llegó á Barcelona á verse con el rey de Arafama. El postrero se señaló en la guerra de Navarra al gon á tiempo que los cercados, bien que cansados con tiempo que despues de la muerte del rey don Fernando los trabajos de tan largo cerco y aligidos por la falta el Católico se levantaron las comunidades en Castilla; de todas las cosas, no aflojaban en su obstinacion como el primero se aventajó mucho en las guerras que los 1. hombres cabezudos y animosos contra los males. Mufranceses hicieron en Italia. Fuera destos dos tuvo el chas veces los convidaron á que se redujesen; ellos hadicho Juan otro tercero hijo, llamado Tomás Lescuño, cianse sordos á amonestaciones tan saludables. Visto que no menos se señaló en las guerras de Francia. Ode esto, el rey de Aragon por último remedio acordó esto tuvo un hijo, llamado Enrique, que vivió mas tiem- cribilles una carta para muestra de su buen ánimo y do po que otros sus hermanos y llegó basta cerca de nuese su clemencia. En ella les decia que pues las cosas se tra edad.

hallaban en tal término que ni con sus fuerzas ni con - las ajenas podian conservarse mas liempo, era justo se

moviesen por el peligro que corria de ser destruida, demás pueblos harian lo mismo y se le rendirian sin quemada y saqueada aquella hermosa ciudad, cabeza diticultad. El Cardenal legado partió de aquellos estade aquella nacion, y que no daba ventaja á ninguna de dos para Castilla. En Madrid le recibieron con grande las de España en nobleza, hermosura y arreo; que es acompañamiento y solemnidad debajo de un palio; los taba determinado de no usar de miedo ni de fuerza, grandes y prelados iban delante, y el Rey le llevaba á si no fuese forzado de la necesidad, de lo cual y deste su mano derecha; cortesía, conforme a la costumbre su buen ánimo para con ellos ponia por testigo á Dios; de España, de mucha honra. Tratóse de cierta suma de que nunca los tuvo sino en lugar de hijos, ni los ten dineros que el Pontífice queria se recogiese de las rendria jamás en otra figura; antes determinaba, si ellos tas eclesiásticas para gastalla en la guerra contra los no lo impedian, remediar los daños de aquella provin- | turcos. Ofrecíanse en esto graves dificultades, y la princia y principado con todas las fuerzas suyas y de su rei cipal que con la revuelta de los tiempos todos se hano. Ablandados los de la ciudad con esta carta y per Naban gastados y pobres. Todavía el Legado salió con didla la esperanza de poderse defender, acordaron de lo que pretendia por su buena diligencia y maña y porentregarse. Señalaron personas que hiciesen las ca que el Rey le ayudaba. Decretose pues el subsidio que pitulaciones y determinasen todas las diferencias. La pedia el Pontífice, si bien algunos murmuraban ser guarnicion de franceses con su capitan el hijo del du- aquella concesion en perjuicio de la libertad de las que de Lorena dejaron ir libremente. Otorgóse perdon iglesias, y principio para llevar las riquezas de España general á todos los que en aquella guerra tomaron las fuera della. La ignorancia se apoderara de los eclearmas contra el Rey; solo quedó excluido deste per- siásticos en España en tanto grado, que muy pocos se don el conde de Pallas, el cual desde ciertos lugares hallaban que supiesen latin, dados de ordinario á la que tenia en las cumbres de los Pirineos y con ayu gula y deshonestidad, y lo menos mal á las armas. La da de Francia dió por largo tiempo en qué entender avaricia se apoderara de la Iglesia, y con sus manos y se conservó en aquella parte. Todas las cosas que los robadoras lo tenia todo estragado. Comprar los beneciudadanos hicieron por espacio de diez años y todo ficios en otro tiempo se tenia por simonía, en este lo decretado por ellos despues que se dió principio á por granjería. No entendian los príncipes ciegos y los aquella guerra las ratificó el Rey y las aprobó. Desta prelados que esta sacrílega manera de contratacion manera y con estas condiciones se rindió aquella ciudad. mucho enoja y ofende á Dios, así bien el disimulallo El perdon se dió a los postreros de octubre; señalado como el hacello. En la junta que se hizo de los eclesiásejemplo de clemencia y de templanza que este Rey dejó ticos para acudir á lo que el Legado pedia se trató de á sus descendientes en conservar aquella ciudad, que le poner remedio á estos daños. Entre otras cosas acorhizo tantos deservicios, trofeo y blason mas esclare daron de hacer inslaucia con el Papa para que en las cido que todos los demás que ganó. A la verdad arre iglesias catedrales se proveyesen por voto del obispo y pentido de la muerte de su hijo el príncipe don Cárlos, del cabildo dos canonicatos, el uno á un jurista , y el consideraba que si tomaron las armas, fué con buen otro á un teólogo. La deinanda era tan justificada, que ánimo, primero por la defensa, despues en venganza el Padre Santo otorgó con ella; sobre que expidió una de su hijo y no en favor de gente extraña. En Nápoles bula suya, que ingiriéramos aquí de buena gana si la se concertaron dos casamientos, de don Fadrique, hijo primera que se ganó se hallara, y si un pedazo que de don Fernando, rey de Nápoles, con doña Juana, hija della está en otra segunda que dos años adelante se exdel rey de Aragon, que adelante no tuvo efecto. Asen pidió sobre el mismo caso, y le pusimos en nuestra listose otrosi que doña Leonor, de quien dijimos la te toria latina, se pudiera cómodamente trasladar en nian concertada con Galeazo María Esforcia , casase lengua casteliana con todos los requisitos y condiciosin embargo con Hércules de Este, duque de Ferrara. nes que en los proveidos y provision manda miren y Esto en Nápoles. En Navarra la princesa doña Leonor guarden. residia en Sangüesa, pueblo de Navarra. Allí, despues

CAPITULO XIX. de la muerte de su marido, que sucedió como poco an

Del cerco de Perpiñan. tes queda dicho, á persuasion del rey de Francia le entregó los castillos de Navarra por entender era esto La diligencia de que el Cardenal legado uso para apamuy á propósito para asegurar en aquel estado la suce ciguar y sosegar las alteraciones y diferencias de Cussion de sus nietos, que tambien á él le tocaban por ser tilla, muy grande, fué toda de poco efecto por estar las sus sobrinos, hijos de su herinana. Esta negociacion voluntades enconadas, y él mismo, como era cosa nadió mucho desabrimiento al rey de Aragon. Por esto y tural, de secreto mas aficionado al partido de don Ferpor los demás agravios que por todo el tiempo de la nando, que con todas sus fuerzas pretendia adelantar. guerra de Cataluña recibió de Francia determinó to Con este intento partió para Alcalá, do estaban el rey mar las armas para efecto de recobrar lo de Ruisellon don Fernando y doña Isabel, su mujer, con el arzobisy de Cerdania. Partió con esta resolucion de Barcelona po de Toledo. Desde allí pasó á Guadalajara no con á los 29 de diciembre, fin deste año en que vamos y otro deseño sino de granjear la casa de los Mendozas principio del siguiente 1473. Elna y Perpiñan luego y apartallos del rey don Enrique y del maestre de Sanque llegó le abrieron las puertas. Estaba comunmente tiago. Iba confiado de salir con esto por su grande inaquella gente cansada del gobierno y mando de Fran genio, acostumbrado á fingir y disimular, propio tércia, y por las victorias ganadas casi todos favorecian mino de cortesanos. A un mismo tiempo en las ciudaal rey de Aragon. Deste principio entendian que los des y pueblos se levantaron alborotos contra los que

M-u.

descendian de judíos, hombres que eran dados á la co- | antes desto por industria del Maestre y á ejemplo del dicia y acostumbrados á engaños y embustes. Comen Andalucía se levantó un alboroto contra los que deszóse esta tempestad en Córdoba. El pueblo furioso se cendian de judíos. Procuró Andrés de Cabrera atajalle; embraveció contra aquella miserable gente sin mie- y apenas con su buena maña .pudo sosegar la canalla, do alguno del castigo. Hiciéronse robos y muertes sin no sin riesgo de su persona y grande ofension del puenúmero y sin cuento. Las personas prudentes echaban blo encarnizado. Al obispo de Sigüenza trajo el capelo eslo y decian era castigo de Dios por causa que muchos un embajador particular que para este efecto envió el dellos de secreto desampararon y apostataron de la re Papa. Diósele en Madrid, y para que la merced fuese ligion cristiana, que antes mostraron abrazar. A Cór-. mas cumplida, vino el Rey en que se llamase cardenal doba imitaron otros pueblos y ciudades del Andalucía; de España. Al duque de Segorve don Enrique no delo mas recio desta tempestad cargó sobre Jaen. El con- jaron entrar en Madrid , antes se le dió órden que en destable Iranzu pretendió amparar aquella gente mise- | Getafe, un aldea muy larga allí cerca puesta en el carable para que no se les hiciese alli agravio y hacer | mino por do se va a Toledo, se entretuviese. En el camrostro al pueblo furioso; esto fué causa que el odio y l po de aquel lugar habló con el Rey. Acordose en la envidia de la muchedumbre revolviese contra él de tal habla que de Getafe se pasase á Odon, que es otra alguisa, que con cierta conjuracion que hicieron un dia dea no lejos de allí. Estaban mudados de parecer ; tole mataron en una iglesiu en que oia misa. La rabia y maron por achaque y por color para dilatar el casafuria fué tan arrebatada y tal el sobresalto, que ape miento que era menester que el Padre Santo dispensanas dieron lugar para que doña Teresa de Torres, su se en el parentesco, por ser los casamientos que se mujer, y sus hijos se recogiesen al alcázar. Por su hacen entre deudos, no solo inválidos, sino desgraciamuerte se repartieron sus oficios; el de chanciller mayor dos. Desta manera quedó burlada la esperanza de aquel que tenia se dió al obispo de Sigüenza; el conde de Principe, llamado vulgarmente por esta desgracia don Haro. Pero Fernandez de Velasco fué nombrado por Enrique Fortuna. El rey don Enrique se partió para condestable, dignidad que, como antes se acostumbra Segovia. Pretendia proveerse de dinero á causa que se á dar á diferentes casas y linajes, en lo de adelante | Andrés de Cabrera acudia con escaseza por dar en esto siempre se ha continuado en los sucesores de aquel su desgusto al maestre de Santiago , de quien sabia muy estado y en su linaje. Fué esta una graft lástima , y el bien pretendia para sí el alcázar de Segovia, como poco rey don Enrique perdió una grande ayuda para sus co antes le quitara el de Madrid con color de asegurarse. sas por la señalada y muy constante lealtad de Iranzu Además que de secreto se inclinaba á don Fernando, y sú valor. Por la industria del maestre de Santiago así de su voluntad como por estar casado con doña don Juan Pacheco se buscaron otros reparos; uno fué | Beatriz de Bobadilla, que se crió en servicio de la inconcluir que don Enrique, duque de Segorve, viniese fanta doña Isabel. El nuevo Cardenal asimismo creció desde Aragon, como lo hizo, por tierras del reino de en renta y autoridad por la muerte de don Alonso de Valencia á Castilla con intencion cierta que le dieron Fonseca, prelado de grande ingenio y de ánimo ardiende casalle con la princesa doña Juana. Venia en su te; falleció en Coca, villa en que dejó fundado el macompañía su madre doña Beatriz Pimentel. Salióle al vorazgo asaz rico de los Fonsecas, y á instancia y por encuentro hasta Requena el mismo Maestre para rece suplicacion del Rey el Cardenal fue nombrado en su lubille y acompañalle; no respondió la prueba á lo que de gar por arzobispo de Sevilla con retenciou de la iglesia su persona pensaban. Esto fué causa que al que por la de Sigüenza, que fué cosa nueva y ejemplo no de alafama estimaban, luego que le vieron, le menosprecia bar. La soltura de aquel tiempo y el estrago era tal, sen, en especial le notaron de asaz arrogante, pues á los l que lo que á cada cual se le antojaba, eso le parecia ser grandes que llegaban á hacerle mesura extendia la lícito, y si podia lo ejecutaba. En el condado de Ruimano para que se la besasen, sin estar efecluado lo que | sellon sobre la villa de Perpiñan, á 9 de abril, se puso un pretendia y sin recelarse él de que las cosas podrian ejército francés, en que se contaban coino veinte mil trocarse. De aquí procedió que por industria del mismo infantes y mil hombres de armas debajo de la conducta Maestre se impidió aquel casamiento, junto con que de Filipo de Saboya. El rey de Aragon se metió dentro, de secreto no estaba nada aficionado á don Enrique, determinado de ponerse á cualquier riesgo antes que por entender que si venit á ser Rey, recobraria los desamparar aquella plaza, que es muy fuerte y está á pueblos que fueron de su padre. Recelábase asimismo la entrada de Francia. Para animar mas á los cercados del conde de Benavente, lio de don Enrique, el cual los juntó en la iglesia, y allí les hizo juramento de no se lenia por muy agraviado á causa del maestrazgo que partirse ni dejallos antes que el cerco se alzase; granle quiló. Estas eran las verdaderas causas, dado que de resolucion y demasiada confianza para aquella su usaba de otros colores, como era decir tenian nece edad, y hecho que no sé yo si se debe aprobar, pues sidad de algun gran príncipe y de mayores fuerzas en el riesgo de su persona le corria todo aquel estado para sosegar las alteraciones del reino. Al Rey pa si fuera preso por el enemigo dentro de aquel pueblo. recia cosa recia faltar en su palabra y hacer burla de | El favor del cielo ayudó para excusar aquel daño, y los aquel Principe. A esto replicaba el Maestre que por lo moradores se señalaron en esfuerzo ; todos por estar á menos para hacer la guerra seria necesario apercebirse vista del Rey hacian con todas sus fuerzas lo que pode niucho dinero. Esto se enderezaba á armar otro lazo dian. La lealtad de Pedro de Peralta , condestable de á Andrés de Cabrera, que tenia á su cargo en el alcá-| Navarra, en este caso se señaló mucho, que en hábito zar de Segovia los tesoros reales. En aquella ciudad de fraile francisco y ayudado de la lengua francesa, que sabia muy bien, por medio del ejército y reales de los constante al servicio del rey don Enrique. Por el conenemigos pasó y entró en aquella villa para hacer com- trario, el conde de Treviño por estar aficionado al par. pañia al Rey en aquel peligro y trạnce. Era justo, de | tido de Aragon le hacia resistencia, al cual y á su casa quien tenia todo lo que era y valia , por su servicio lo de tiempo antiguo tenian los vizcaínos mas aficion. Con aventurase. De los tres hijos del rey de Aragon, donesto se hacian talas y robos por toda aquella tierra de

pimpañaba a su padre, el arzobispo de Zara- | suyo estéril y falta. En Toledo se levantaron nuevos algozà se puso en la ciudad de Elna, que está allí cerca, borotos. El conde de Fuensalida, confiado en que el con buen número de soldados á propósito de hacer lo maestre de Santiago le hacia espaldas, y con intento que le fuese mandado. El rey don Fernando , avisado que tenia de apoderarse de aquella ciudad, se resolvió de lo que pasaba, partió de Talamanca con cuatrocien- de entrar en Toledo con gente armada para echar della tos de á caballo que de Castilla llevó de socorro; por el á Hernando de Rivadeneyra, mariscal, y aficionado al camino se le juntaron otros ciento. Con esta gente por | servicio del rey don Enrique. Este atrevimiento repriel mes de junio llegó a ponerse sobre Ampúrias; el mie- mió el pueblo con las armas, y la venida del Rey, que do que con esto puso á los enemigos fué tal, que alza avisado del peligro acudió á gran prisa para atajar el do el cerco y poco despues hechas treguas que durasen alboroto; así las alteraciones del pueblo se sosegaron; hasta el mes de octubre, desembarazaron la tierra. Por dióse perdon á los culpados, con que los malos quedaesta manera concluida esta guerra, el rey de Aragon ron mas animados. Despues deste caso el maestre don hizo finalmente su entrada en Barcelona á manera de Juan Pacheco con deseo de quietud se partió para Petriunfo debajo de un palio , en un carro cubierto de ñafiel, donde tenia su mujer, además que por los mubrocado morado, tirado de cuatro caballos blancos; ! chos años que anduvo de ordinario en la corte sospeacompañábanle al uno y al otro lado la nobleza y ma- chaba, como era la verdad, que tenia á muchos cansagistrados con grande muchedumbre del pueblo que sa dos; enfado que queria remediar con ausentarse. En su lið á este espectáculo y se derramó por aquellos cami lugar envió a su hijo don Diego, en cuya persona, como nos y campos. Entró por la puerta de San Daniel; su arriba queda dicho, tenia renunciado y traspasado el aspecto muy venerable por sus canas y por la vista re marquesado de Villena. Recibió el Rey al Marqués con cobrada y por sus grandes hazañas. El cuerpo sin fuer- tan grandes muestras de amor como si su padre le huzas sustentaba el brio y valor de su ánimo. Su hijo biera hecho señalados servicios. Tenia buen parecer, el rey don Fernando era partido para Tortosa con in la edad en su flor, y el trato y arreo era conforme a sus tento de tener Cortes á los aragoneses y presidir en lu riquezas. De Toledo volvió á Segovia el Rey; allí se augar de su padre; pero desistió deste intento por una mentó el amor y privanza con el trato y familiaridad dolencia que le sobrevino y porque de Castilla , en que ordinaria. Llegó esto á tanto, que en persona iba cada resultaban muchas novedades, le hacian grande instan dia á visitar al Marqués, que tenia su aposento en el cia que apresurasé la vuelta. Por el mismo tiempo los Parral de Segovia, monasterio de jerónimos. Tratose huesos de don Fernando, maestre de Avis, de quien se con don Andrés de Cabrera se reconciliase con los Padijo murió cautivo en Africa, cierto moro de la ciudad checos y que se pusiese en las manos del Rey y entrede Fez, en que estaban, los hurtó y los trajo á Portu gase el alcázar de Segovia con los tesoros que allí tenia. gal. Diéronles sepultura en Aljubarrota entre los se En recompensa le ofrecian la villa de Moya, que está pulcros de sus antepasados. Las exequias y honrasque | cerca de la raya de Valencia y no lejos de Cuenca, pa

le hicieron, á la manera que entre cristianos se usa y tria y natural de don Andrés. Daba él de buena gana · acostumbra, fueron solemnes y grandes.

orejas al partido; pero como se entendiese esta nego

ciacion, los de aquella villa se agraviaron y alborotaron. CAPITULO XX.

Pasaron en esto tan adelante, que hicieron venir en su Del concilio que se tuvo en Aranda.

defensa y recibieron soldados aragoneses de guarni

cion, cuyo capitan Juan Fernandez de Heredia acudió En las demás provincias de España á esta sazon nin- del reino de Valencia, y se apoderó de aquella villa en guna cosa aconteció que de contar sea, salvo lo que es | nombre de la princesa doña Isabel. Recibió desto pesamas importante, que gozaban de una grande y alegre dumbre el rey don Enrique. Doña Isabel, en ausencia paz; solo el reino de Castilla no sosegaba, antes cada de su marido, desde Tordelaguna, villa en el reino de dia resultaban nuevos miedos y asonadas de guerra. Toledo, acudió á Aranda de Duero, llamada de comun Las diferencias continuas de los grandes eran ordina- | consentimiento por los moradores de aquella villa por rias; el pueblo, perdida por su ejemplo la modestia y el aborrecimiento que tenian á la reina doña Juana, cutodo buen respeto, se alteraba. Las villas y ciudades

ya era antes, por su poca honestidad, de que todo el andaban divididas en bandos. Las fuerzas de don Fer

reino se ofendia, y el mismo Rey, mas que nadie, como nando y doña Isabel iban en aumento ; muchos se les

al que aquella mengua mas tocaba. Pero bay personas arrimaban y seguian su partido; las del rey don Enri- que si bien se ofenden de la maldad, no tienen ánimo que desfallecian y se disminuian por su poquedad y por para reprimirla ni castigarla; tal fué la condicion deste tener al pueblo disgustado. Sin duda como en el cuer Príncipe por todo el tiempo de su vida. Tenian á esta po, así en la república aquella enfermedad es la mas sazon á la Reina y á su hija doña Juana en el alcázar de grave que se derrama y tiene su principio de la cabeza. Madrid á cargo del marqués de Villena y en su poder. En Vizcaya se veian alteraciones á causa que el nuevo Agreda, que es una villa situada cerca del sitio en que Condestable pretendia reducir aquella gente feroz y l antiguamente estuvo otro pueblo de los pelendones, llum

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