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pueblo mayor y mas fuerte, podrian con más seguridad | puso á los reyes en mucho cuidado , y fué que Alboharesolverse en lo que les pareciese mas acertado y cum- cen, rey de Granada, sin respeto de las treguas que se plidero. Que á ninguno pareceria novedad, pues mu- continuaban de algunos años atrás, rompió de repente chas veces semejantes juntas el tiempo pasado se hi- por el reino de Murcia con cuatro mil de á caballo y cieron allí en el palacio del Maestre. Vinieron en esto hasta treinta mil de á pié. Causó aquel acometimiento los caballeros; la Reina por medio de don Alonso de mucho espanto, en especial por estar los fieles seguros Fonseca, obispo de Avila, y de su secretario Hernando y descuidados. Tanto fué el miedo mayor, que á 6 de Alvarez de Toledo, les amonestó que para excusar albo- abril, dia de pascua de Resurreccion, tomó por fuerza rotos viniesen en que aquella orden y dignidad con con- en aquella comarca un pequeño lugar, llamado Ciesa, sentimiento del Pontífice por cierto tiempo se diese en que quemó y derribó

pasados á cuchillo los moradores. administracion al rey don Fernando, su marido. Que Demás desto, hizo grandes presas de ganado mayor y para sosegar las voluntades de los caballeros y apaci- menor, con que los moros dieron la vuelta á su tierra guallo todo no era menester ni bastaria menos autori- sin recebir algun daño, dado que Pedro Fajardo, adedad y fuerzas que las suyas. Tuvieron los caballeros su lantado de Murcia, salió á la defensa. El interés y daño acuerdo sobre esto, y en fin se resolvieron de venir en no era de tanta consideracion cuanto el peligro y molo que la Reina pedia, muchos por ganar con esto su lestia que sin estar apaciguados los alborotos de dentro gracia, los mas á fin que sus contrarios no saliesen con se ofreciese ocasion de nueva guerra y necesidad de lo que pretendian; abuso grande, pero ordinario en vengar aquel agravio. Deseaban para todo abreviar con semejantes elecciones. Este fué el principio de enfla- lo de Castilla. Los dos castillos, que todavía se tenian quecer el poder y fuerzas de aquella caballería, y ejem- por los portugueses, el de Cantalapiedra y el de Casplo que en breve pasó á las órdenes de Calatrava y de tronuño, fueron de nuevo cercados y combatidos con Alcántara, dado que poco despues los reyes concedie- toda la fuerza posible sin cesar hasta que se rindieron, ron á don Alonso de Cárdenas que fuese maestre de primero Cantalapiedra, á 28 de mayo, porque CastroSantiago con cargo de cierta pension para la guerra de nuño por el esfuerzo de su capitan Mendavia se tuvo los moros, no sin gran pesadumbre de los otros seño- mas tiempo; pero al fin hizo lo mismo. Era tan grande res , que se agraviaban fuese este caballero antepuesto el desgusto de los naturales por los daños que de aquel á los demás, sin tener mas méritos que los otros ni castillo recibieron, que acudieron, y porque no fuese mejor derecho ni ser de tanta nobleza, como ellos de- en algun tiempo acogida de ladrones por ser de sitio cian. El rey don Fernando, asentadas las cosas de Cas- muy fuerle, le abatieron por tierra. A los soldados tilla la Vieja y puestas treguas con los contrarios, se destos dos castillos se dió licencia, conforme á lo capifué á Ocaña en sazon que comenzaba el año de nuestra tulado, para que libremente y con su bagaje se fuesen á salvacion de 1477; en el cual tiempo torno de nuevo á Portugal. Demás desto, á Mendavia le contaron siete mil dar perdon y recebir en su gracia al conde de Ureña florines; capitan en lo demás esforzado, y que en pardon Juan Tellez Giron, que parecia reducirse al servi- ticular ganó y merece gran renombre por haber desencio del Rey con entera voluntad. Desde Ocaña fué junto dido aquel castillo tanto tiempo contra el poder y vocon la Reina á visitar á Toledo, donde por voto que los luntad de reyes tan poderosos. La Reina ponia no mereyes hicieran si vencian al de Portugal, mandaron nor diligencia en sujetar á Trujillo, cuyo alcázar se edificar el muy sumptuoso monasterio de franciscos, tenia por el marqués de Villena. Avisaron á Pedro de que hoy se ve en aquella ciudad con nombre de San

Baeza, que tenia allí por alcaide, rindiese aquella fuerJuan de los Reyes, en las casas de Alonso Alvarez de za. Respondió al principio que no lo haria, sino fuese Toledo , contador mayor que fué de los reyes pasados. á tal que al Marqués, su señor, restituyesen á Villena De Toledo pasaron á Madrid; allí se tuvo aviso que di- con las otras villas de aquel estado, segun que tenian versas compañías de portugueses trabajaban las tierras antes concertado; en que dió muestra de persona de de Badajoz y de Ciudad-Rodrigo con grande daño y mucha constancia y valor. La Reina no rehusaba poner molestia de los nalurales. Para remedio y hacer resis- aquellos pueblos en tercería en poder de quien el Altencia á aquella gente, enviado que hobo delante á don caide nombrase, para que pasa dos seis meses se entreGomez de Figueroa, conde de Feria, trató con la Rei- gasen al marqués de Villena; mas él por sospechar alna que repartidos los negocios entre los dos, ella acu- gun engaño se entretenia, y no venia en hacer la endiese, como lo hizo, a las fronteras de Portugal á dar trega. Finalmente, por contentar á la Reina el mismo calor en la defensa de aquella tierra. El rey don Fer- marqués de Villena entró en el alcázar, y apenas pudo nando se detuvo algunos dias en Madrid con esperanza acabar con él hiciese la entrega que pedia la Reina. que tenia de ganar al arzobispo de Toledo; al cual, aun- Grande fué el desgusto que desta resolucion y mandato que le ofrecieron poco antes y dieron perdon, su feroz recibió el Alcaide; no miraba su particular, sino por el ánimo no le dejaba reposar. No quiso verse con el Rey; deseo que tenia del pro y autoridad de su señor. Llegó tan grande era su contumacia; así, el Rey, á 24 de mar- á tanto, que hecha la entrega, se despidió del Marqués zo, dia lúnes, se partió para Castilla la Vieja con deseo y de su servicio, enfadado de su mal término. Quejáde apaciguar los davarros; que de nuevo se tornaban base que ni se movia por lo que á él le tocaba, ni tenia á alterar aquellas parcialidades, y los agramonteses cuidado de la vida y libertad de los suyos. Esto decia poco antes se apoderaron de Estella , y la princesa do-porque con la priesa no se acordo de capitular que al ña Leonor pretendia volvella á recobrar con sus fuer- dicho alcaide y á sus soldados no se les hiciese daño. zas y las de Castilla. Al mismo tiempo un nuevo miedo Deseaba el rey don Fernando por una parte ir al Audalucía, para donde la reina doña Isabel le llamaba ; por portugueses, y con este intento á los ojos de los reyes otra visitará doña Juana, su hermana, antes que se em- tenia puesta guarnicion en Alcalá de Guadaira. Tratose barcase para Italia. Las cosas de Navarra lè entretenian de ganalle y sosegalle; para hacello de noche tuvo á y no le daban lugar para alzar dellas la mano. Hizose á solas habla con el Rey. Tratose que entregase las fortala vela aquella señora por el mes de agosto en la playa lezas que tomara ; dijo que no lo podria hacer si no de Barcelona en una armada en que vinieron para lle- fuese que el duque de Medina entregase al tanto á Nevalla don Alonso, su antenado, y don Pedro de Gue- brija y á Utrera y otros castillos; que sin esto despovara , marqués del Vasto, y otras personas principales. jalle á él de sus fuerzas no serviria sino para que el Tocaron á Génova, en que fué muy festejada; última- | poder y riquezas de su contrario se aumentasen. Paremente aportó á Nápoles. Allí celebraron las bodas con ció pedia razon, y así el uno y el otro entregaron sus toda suerte de juegos, convites, regocijos y galas á castillos al Rey, y á su ejemplo fácilmente vinieron en porfía, así bien los ciudadanos como los cortesanos. lo mismo los otros señores y grandes, especial á la En Sigüenza fundó un colegio de trece colegiales y un misma sazon con el rey de Granada, en quien aquellos monasterio de jerónimos, título de San Anton, Juan señores ponian gran parte de su confianza , se concerLopez de Medinaceli , arcediano de Almazan y canóni- 'taron de nuevo treguas por industria de don Diego de go de Toledo, criado que fué del cardenal Pedro Gon

Córdoba , conde de Cabra, persona señalada en leal"zalez de Mendoza , prelado á la sazon de Sevilla y de tad, y que con aquel rey Bárbaro tenia mucha familiaSigüenza.

ridad y trato. Desta manera se hallaban las cosas del CAPITULO XV.

Andalucía, no lejos de asentarse del todo. Las de Na

varra se empeoraban sin alguna esperanza de reparo, Cómo el Andalucía se apaciguo.

á causa de las parcialidades antiguas que nunca soseLas demás partes de Castilla apenas sosegaban; las gaban. La princesa doña Leonor hacia instancia por alteraciones del Andalucía todavía continuaban á causa remedio, y avisaba que ya casi eran pasados los diez y que los señores cada cual por su parte se apoderaba seis meses señalados en el compromiso que se hizo de ciudades y castillos, y conforme a las fuerzas que para concertar todas aquellas diferencias, al tiempo tenia, robaba la gente, y parece se burlaban de la ma- que los reyes se juntaron en Tudela. Juntamente projestad real. El duque de Medina Sidonia tenia á Sevilla, testaba que pues ni en su padre ni en su hermano hallaba el marqués de Cádiz à Jerez, don Alonso de Aguilar ayuda bastante , que acudiria al socorro de otra parte; estaba apoderado de Córdoba. El color que tomaban culpa de que quedarian cargados los que a hacello la era afirmarse contra los intentos de sus contrarios y necesitaban. Que si no prevenian y se adelantaban, tohacer resistencia á los portugueses por caelles aquel do aquel reino se hallaba á punto de perderse. Las reino cerca. Lo que á la verdad pretendian era acre- cuitas, cuando son extremas, hacen que los miserables centar sus estados con los despojos y daños de la pro- hablen con libertad. Sin embargo, las orejas parecia vincia; cosa que ordinariamente acaece cuando los. estar sordas a sus peticiones tan justificadas, por batemporales andan revueltos, que se disminuyen las llarse los reyes léjos y á causa de las grandes dificultariquezas públicas y crecen las particulares. Resultaba des que los tenian enredados. Al de Aragon, fuera de asimismo otro daño, que dentro de aquellas ciudades la andaba la gente dividida en parcialidades. En la ciudad Cerdeña y de Sicilia. Era virey de Sicilia don Ramon de Sevilla unos seguian al duque de Medina Sidonia, Folch, conde de Cardona, que fué en compañía de la otros al marqués de Cádiz; en Córdoba traian bandos reina doña Juana á Nápoles, y de allí pasó a su cargo al don Alonso de Aguilar y el conde de Cabra, muy gran- tiempo que por muerte de don Juan de Cabrera, que des y muy pesados. La reina doña Isabel, aunque mu- falleció de poca edad, su condado de Módica , herencia chos se lo desaconsejaban por no tener bastante gente de sus antepasados, recayó en su hermana doña Ana; para si fuese necesario usar de fuerza , acudió primero inuchos pretendian aquel estado; unos la excluian de á Sevilla ; allí se apoderó del castillo de Triana y de las aquella herencia, otros se querian casar con ella. El atarazanas que tenia el duque de Medina Sidonia con rey de Aragon , por ser de importancia que tomase mamayor ánimo y esfuerzo que de mujer se esperaba. El rido á propósito por sus muchas riquezas y estado, rey don Fernando, desamparadas las cosas de Navar- estuvo determinado de casalla con don Alonso de Arara y en alguna manera asentadas las de Castilla la Vie- gon, hijo bastardo de su hijo el rey don Fernando. No ja , nombró por gobernador de Galicia á Pedro de Vi- tuvo esto efecto , antes adelante don Fadrique, hijo y Jlandrando, conde de Ribadeo; de lo demás de Castilla heredero del almirante de Castilla, se la ganó a todos, á su hermano don Alonso de Aragon y al Condestable. y por medio deste casamiento junto con su casa y meHecho esto, se resolvió de ir en persona al Andalucía tió en ella aquel principal condado. En Cerdeña copara dar en todo el orden que convenia. De camino en menzó á alborotarse Leonardo de Alagon, marqués de . nuestra Señora de Guadalupe hizo sus.votos y devo-Oristan; nunca del todo sosegara, y de nuevo alegaba ciones; dió otrosí órden al duque de Alba y al conde agravios que el virey Nicolás Carroz de Arborea le hade Benavente fuesen en su compañía, ca se recelaba bia hecho sin respeto de las condiciones y del asiento dellos, y tenia aviso que entre sí y con otros grandes antes tomado. Ni la flaca y larga edad del rey de Aratrataban de poner sus alianzas. Llegó á Sevilla á 13 de gon, ni tan grandes cuidados eran parte para quebranseptiembre. Allí halló que se sentia mal del marqués de talle, antes como desde una atalaya proveia a todas Cádiz, y se decia que se inclinaba a dar favor á los partes. Fué puesta acusacion al marqués de Oristan,

y por sentencia que se dió en Barcelona, á los 15 de danos por este hecho y acudieron a las armas. Prenoctubre, le privaron de aquel estado. Demás desto, pa- dieron á Salviato, arzobispo de Pisa, sabidor y parra ayuda se envió una nave con soldados, socorro ni ticipante de aquella conjuracion, en el palacio de la grande ni fuerte para aquella guerra; así duró mu- Señoría, donde acudió para desde allí mover al pueblo chos dias. Al rey don Fernando despues que apaciguó á que defendiesen su libertad. Llevaba el rostro turbado; el Andalucía, todavía le ponia en cuidado lo de Portu- echáronle mano, y sabido lo que pasaba , le ahorcaron gal; la esperanza y el temor le aquejaban. De una par- de una ventana; que fué un espectáculo cruel y de poca te se alegraba que el rey de Portugal, si bien era vuelto piedad por ser la persona que era. El cardenal de San por el mar á su reino con dispensacion que el pontifice Jorge, que se ballaba en Florencia y se decia favorecia Sixto últimamente le dió para casar con doña Juana, á los conjurados , corrió gran peligro de que con el mispero no traia algunos socorros de fuera. Por otra le mo ímpetu le maltratasen. Valióle el miedo que tuviecongojaba que el arzobispo de Toledo, segun se decia, ron del Papa , su tio, y el respeto que mostraron á su le tornaba á llamar; temia no hobiese de secretoalguna dignidad. De que resultó una nueva guerra, con que zalagarda y trato. Verdad es que aquel Prelado por su por algun tiempo fueron trabajados los florentines por Jarga edad no lenia mucha advertencia en lo que hacia; las armas y fuerzas del Papa y de Nápoles. Quedaron en especial la ira, enemiga de consejo, y la ambicion, los de Florencia descomulgados por la muerte del Arenfermedad desapoderada, le lacian despeñarse y le zobispo. Hizo instancia el rey de Francia por la absocegaban los ojos para que no advirliese cuán pocas lucion; alcanzó lo que pedia del Papa , mas por miedo fuerzas tenia el rey de Portugal. Decíase del por fama, y que de grado, á causa que en una junta que se hacia era así , que, perdida toda esperanza de ser socorrido, en Orliens trataba de restituir y poner en uso la pragdespechado, de noche se partió de Paris para ir en ro- mática sancion en gran perjuicio de la Sede Apostólica. meria á Roma y á Jerusalem y meterse fraile en aque- Finalmente, se les diú la absolucion y se concertaron llas partes, mas por el desgusto que tenia que de en- las paces, sin que por entonces se tocase en la libertad tera voluntad. Prosiguió su viaje algunos dias; desde de aquella ciudad. el camino, de tres criados que solos llevaba , á uno dellos envió con una llave para que abriese un escrito

CAPITULO XVI. rio que dejó en Paris, ballaron en él dos cartas; la una

Nació el principe don Juan, hijo del rey don Fernando. para

el

rey de Francia, en que le daba cuenta de su intento; en la otra amonestaba á su hijo que sin espe- La guerra se hacia en Cerdeña cruel, sangrienla y rar mas se coronase por rey; que no tuviese algun cui- dudosa ; las fuerzas de aquella isla divididas en dos dado dél, pues de los santos y de los hombres se halla- | partes iguales; los revoltosos peleaban con mas coraje ba desamparado. Que confiaba en Dios le perdonaria que los del Rey, como los que aventuraban en ello la sus pecados, y para adelante se aplacaria y tomaria en vida y la libertad. La esperanza de la victoria consistia cuenta de penitencia aquel su trabajo y afrenta; que en las fuerzas y socorro de fuera. Los ginoveses, á los era todo lo que podia desear. Su hijo, leida esta carta, cuales corria obligacion de ayudar al marqués de Orismagüer que con sollozos y lágrimas, en fin se coronó tan por las antiguas alianzas que tenia con ellos, se por rey á 11 de noviembre, cinco dias, y no mas, an- detuvieron á causa de ciertas treguas que se concertates que su padre á deshora llegase á Cascais. Fué así, ron en Nápoles entre aquellas dos naciones, aragoneque el rey de Francia á toda diligencia envió tras él ses y ginoveses. Por el contrario, desde Aragon y desde personas que le hicieron volver. Venido, le aconsejó Sicilia acudieron nuevos socorros á los reales, tanlo; que, mudado parecer, volviese á su tierra, como lo hi- que el mismo conde de Cardona , virey que era de Sizo. Venia triste y flaco extraordinariamente. Su hijo le cilia , se embarcó en una armada para acudir al pelisalió á recebir con muestra de grande alegría, y á la gro. Hobo algunos encuentros y escaramuzas en muhora le restituyó el reino y la corona. Este suceso tuvo chas partes ; últimamente, se juntaron los campos de aquel viaje del rey de Portugal, y sus intentos, cuyos una parte y de otra cerca de un castillo, llamado Macoímpetus al principio fueron muy bravos, por conclusion mera. Allí se dió la batalla , en que el Marqués quedó quedaron burlados. El año siguiente, que se conta- muerto y su campo desbaratado. Su hijo, llamada Artal, ba 1478, fué señalado y alegre porque enél, á 23 de ene- como quier que pretendiese huir por la mar en una barro, en Flándes, de madama María , heredera de Cárlos ca que halló á la ribera, cayó en manos de dos galeras el Atrevido, mujer que era de Maximiliano, duque de aragonesas , y preso le llevó á España Villamarin, geAustria, nació don Filipe, que adelante fué dichoso por neral de la armada. Fué puesto él en el castillo de Jálos grandes estados que alcanzó y por la sucesion que tiva, y sus estados quedaron confiscados con todos sus dejó, dado que poco le duró la prosperidad á causa de pueblos, que los tenia muchos y grandes en Cerdeña y su muerte, que le arrebató en la flor de su juventud. tambien en tierra firme. En particular los marquesados Poco despues por el mes de abril sucedió en Florencia, de Oristan y de Gociano se aplicaron para que estuvieciudad á la sazon libre, que en el templo de Santa Li- sen siempre en la corona real, y desde entonces se cobrada, ciertos ciudadanos conjurados contra los dos menzaron á poner en las provisiones reales entre los hermanos Médicis por entender querian tiranizar aque- otros títulos y nombres de los principados reales. Dióse Ila ciudad, al uno llamado Julian de Médicis, mataron; esta batalla á 19 de mayo. La victoria, no solo de preel otro llamado Lorenzo de Médicis, se salvó dentro de sente fué alegre, sino para adelante causa que todo se la sacristía de aquella iglesia. Alleráronse los ciuda- asegurase, con que aquella isla, sobre la cual lantas veces y con tanta porfía con los de fuera y con los de i gon, se diese á don Alonso, su nieto, al cual su hijo el dentro se debatiera, de todo punto quedó sujeta al se- rey don Fernando en Cervera, pueblo de Cataluña, ñorío de Aragon. El rey don Fernando, sin embargo hobo de una mujer fuera de matrimonio. Ofrecíanso que no tenia de todo punto asentadas las cosas del An- dos dificultades: la una que no era legitimo, y por esta dalucía y que su mujer quedaba preñada, fué forzado fácilmente pasaba el pontifice Sixto; la segundu su pedar la vuelta al reino de Toledo por dos causas : la queña edad, que no tenia mas que seis años, en ninprimera para reducir al arzobispo de Toledo y acabar

guna manera la queria suplir. Entre las demandas y con él no liciese entrar de nuevo al rey de Porlugal respuestas que andaban sobre el caso, por el mucho en el reino, como se rugia que lo trataba ; la segun- tiempo que aquel arzobispado vacaba , le coló el Papa da para dar calor á las hermandades que para castigar los robos y muertes, como queda dicho, los años pa- llevaria bien, atento los grandes servicios de su deudo sados se ordenaron entre las ciudades y pueblos. El el maestre de Montesa. No fué así; antes mostró senejercicio de las hermandades aflojaba, y la gente se tirse en tanto grado, que se apoderó de los bienes y rencansaba por el mucho dinero que era menester para el tas del Cardenal y maltrató á sus deudos. Con esto y sueldo de los soldados, que se repartia por los vecinos, por la instancia que el rey de Nápoles hizo por lener sin exceptuar á los hidalgos. Graveza mala de llevar, gran cabida con el Pontífice, el de Aragon sulió últipero de que resultaba gran provecho para la gente, ca mamente con lo que pretendia , que aquella iglesia se no solo por esta via se reprimian las maldades, sino diese á don Alonso, su nieto, con título de administratambien en ocasion acudian al Rey con sus fuerzas y cion perpetua. Ejemplo malo y principio de una pergentes en las guerras que se ofrecian. Por esta causa judicial novedad. La importunidad del Rey venció la se tuvieron Cortes generales en Madrid, en que de co- constancia del Pontifice, daño que siempre se tachará mun consentimiento y acuerdo se confirmaron las di- y siempre resultará, por querer los principes meter chas hermandades por otros tres años. Con el arzobispo tanto la mano en los derechos de la Iglesia, en espede Toledo no sucedió tan bien , dado que se puso dili- cial que en aquel tiempo tenian introducida una cosgencia en quitalle la sospecha que tenia de que se tra- tumbre, que ningun obispo fuese en España elegido tara de matalle. Despedidas las Cortes, el rey don Fer- sino á suplicacion de los reyes y por su nombramiento; pando dió la vuelta á Sevilla ; la reina doña Isabel le ocasion con que poco despues resultó otra contienda hacia instancia por estar en dias de parir. Alli vinie- sobre la iglesia de Tarazona. Por muerte del cardenal ron embajadores de parte del rey de Granada para pe- Andrés Ferrer la dió el Pontífice á uno, llamado Andrés dir toruase á conceder las treguas que antes entre las Martinez; bizo resistencia el rey don Fernando con indos naciones se concertaron. La respuesta fué que no tento que, revocada aquella eleccion, se diese aquel se podrian hacer, si demás de la obediencia y home- obispado al cardenal de España, como últimamenle se naje no pechasen el tributo que antiguamente se acos- hizo. Acabóse este pleito con otra reyerta semejante. tumbraba. Despachó el Rey sus embajadores á Granada El pontilice Sixto confirió cuatro años adelante el obispara tratar este punto. Respondió aquel rey Bárbaro pado de Cuenca que vacaba á Rafael Galcoto, pariento que los reyes que pagaban aquel tributo muchos años suyo ; opúsose el rey don Fernando, y en tin acabó antes eran muertos ; que de presente en las casas de la que se diese aquella iglesia de Cuenca á don fray Alonso moneda de la ciudad de Granada no acuñaban oro ni de Burgos, su confesor, que ya era obispo de Córdoba. plata , sino en su lugar forjaban lanzas, saetas y alfan- Juntamente se expidió una bula en que concedió el jes. Ofendióse el rey don Fernando con respuesta tan Papa á los reyes de Castilla para siempre que en los soberbia ; no obstante esto, forzado de la necesidad, obispados fuesen elegidos los que ellos nombrasen y otorgó las treguas que le pedian, que es gran cordura pidiesen , como tambien cuatro años antes deste en que acomodarse con el tiempo. En tanto que estas cosas se vamos, á instancia del rey don Enrique, él mismo tralaban, á la Reina sobrevinieron sus dolores de par- otorgó otra bula en que mandó no se diesen de allí to, de que nació un niño, que llamaron el principe don adelante á extranjeros expectativas para los beneficios Juan, á 28 de junio, domingo, una hora antes de medio de aquel reino, pleito sobre que de atrás hobo grandes dia, que heredara los estados de sus padres y abuelos reyertas. Diego de Saldaña, embajador de aquel Rey, si, por lo que Dios fué servido, no le arrebatara la muer- fué el que'alcanzó esta gracia , segun que consta por la te cruel y desgraciada en la flor de su edad, como se misma bula , cuyo traslado no me pareció poner aquí. relatará adelante. Baulizóle el cardenal don Pero Gon- Fué este caballero persona inuy principal. Pasóse á zalez, arzobispo de aquella ciudad. El rey de Aragon, Portugal con la pretensa princesa doña Juana, cuyo aunque cansado, no solo de negocios, sino de vivir, con mayordomo mayor fué, y dél hay hoy descendientes en el grande vigor que siempre tuvo pedia le enviase este

aquel reino, fidalgos principales. Don fray Alonso de niño para que se criase á la manera y conforme á las Búrgos, de Cuenca trasladado últimamente al obispado costumbres de Aragon; además que por su larga ex- de Palencia, edificó en Valladolid el monasterio muy periencia se recelaba que si le entregaban á alguno pa- célebre de San Pablo, de su orden de Santo Domingo, ra que le criase, lo que sucedió los años pasados, no si bien en tiempo del rey don Alonso el Sabio, y mas fuese ocasion que en su nombre se revolviesen las co- adelante con ayuda de su nuera la reina doña María, sas en Castilla. Tenia el mismo rey de Aragon otro de- señora de Molina, se comenzó. La iglesia sin duda que bate muy grande sobre la iglesia de Zaragoza. Preten- hoy tiene la fabricó los años pasados el cardenal Juande dia, por estar vaca por la muerte de don Juan de Ara- Turrecremata , hijo que fué de aquel convento y casa. CAPITULO XVII.

sen'castigados con cualquier otro género de pena. EnEl santo oficio de la Inquisicion se instituyó en Castilla.

tre otros, fué deste parecer Hernando de Pulgar, perso

na de agudo y elegante ingenio, cuya historia andaimMejor suerte y mas venturosa para España fué el es- presa de las cosas y vida del rey don Fernando. Otros, tablecimiento que por este tiempo se hizo en Castilla cuyo parecer era mejor y mas acertado, juzgaban que de un nuevo y santo tribunal de jueces severos y gra- no eran dignos de la vida los que se atrevian á violarla ves á propósito de inquirir y castigar la herética pra- religion y mudar las ceremonias santísimas de los pavedad y apostasía, diversos de los obispos, á cuyo car- dres ; antes que debian ser castigados, demás de dago y autoridad incumbia antiguamente este oficio. Para lles la muerte, con perdimiento de bienes y con infamia, esto les dieron poder y comision los pontifices romanos, sin tener cuenta con sus hijos, ca está muy bien proy se dió órden que los principes con su favor y brazo veido por las leyes que en algunos casos pase á los hilos ayudasen. Llamáronse estos jueces inquisidores, jos la pena de sus padres, para que aquel amor de los por el oficio que ejercitaban de pesquisar y inquirir ; hijos los haga a todos mas recatados. Que con ser secostumbre ya muy recebida en otras provincias, como creto el juicio se evitan muchas calumnias, cautelas y en Italia, Francia, Alemania y en el mismo reino de fraudes, además de no ser castigados sino los que Aragon. No quiso Castilla que en adelante ninguna confiesan su 'delito ó manifiestamente están dél connacion se le aventajase en el deseo que siempre tuvo del vencidos. Que á las veces las costumbres antiguas de la castigar excesos tan enormes y malos. Hállase memo- Iglesia se mudan conforme a lo que los tiempos deria antes desto de algunos inquisidores que ejercian es- mandan; que pues la libertad es mayor en el pecar, es te oficio, á lo menos á tiempo, pero no con la manera justo sea mayor la severidad del castigo. El suceso y fuerza que los que despues se siguieron. El principal mostró ser esto verdad y el provecho, que fué mas avenautor y instrumento deste acuerdo muy saludable fué tajado de lo que se pudiera esperar. Para que estos el cardenal de España , por ver que á causa de la gran- | jueces no usasen mal del gran poder que les daban ni de libertad de los años pasados y por andar moros y cohechasen el pueblo ó hiciesen agravios, se ordenajudíos mezclados con los cristianos en todo género de ron al principio muy buenas leyes y instrucciones. El conversacion y trato, muebas cosas andaban en el rei-tiempo y la experiencia mayor de las cosas ha hecho no estragadas. Era forzoso con aquella libertad que al- que se añadan muchas mas. Lo que hace mas al caso gunos cristianos quedasen inficionados, muchos mas, es que para este oficio se buscan personas maduras en dejada la religion cristiana que de su voluntad abraza- | la edad, muy enteras y muy santas, escogidas de toda ran convertidos del judaismo, de nuevo apostataban y la provincia, como aquellas en cuyas manos se ponen se tornaban á su antigua supersticion, daño que en Se- las haciendas, fama y vida de todos los naturales. Por villa mas que en otra parte prevaleció; así, en aquella entonces fue nombrado por inquisidor general fray Tociudad primeramente se hicieron pesquisas secretas y más de Torquemada, de la orden de Santo Domingo, penaron gravemente a los que hallaron culpados. Si los persona muy prudente y docta y que tenia mucha cadelitos eran de mayor cantía, despues de estar largo bida con los reyes por ser su confesor y prior del motiempo presos y despues de atormentados, los quema- nasterio de su órden de Segovia. Alprincipio tuvo solaban. Si ligeros, penaban a los culpados con afrentamente autoridad en el reino de Castilla ; cuatro años perpetua de toda su familia. A no pocos confiscaron sus adelante se extendió al de Aragon, ca removieron del bienes y los condenaron á cárcel perpetua ; á los mas oficio de que allí usaban á la manera antigua los inquiechaban un sambenito, que es una manera de escapu- sidores fray Cristóbal Gualbes y el maestro Ortes, de la Jario de color amarillo con una cruz roja á manera de misma órden de los Predicadores. El dicho Inquisidor aspa, para que entre los demás anduviesen señalados mayor al principio enviaba sus comisarios á diversos y fuese aviso que espantase y escarmentase por la gran- lugares conforme a las ocasiones que se presentaban, deza del castigo y de la afrenta, traza que la experien- sin que por entonces tuviesen algun tribunal determicia la mostrado ser muy saludable, magüer que al nado. Los años adelante el Inquisidor mayor con cinco principio pareció muy pesada á los naturales. Lo que personas del supremo Consejo en la corte, do están los sobre todo extrañaban era que los hijos pagasen por los demás tribunales supremos, trata los negocios mas delites de los padres, que no se supiese ni manifestase graves tocantes á la religion. Las causas de menos moel que acusaba, ni le confrontasen con el reo ni hobiese mento y los negocios en primera instancia están á carpublicacion de testigos, todo contrario a lo que de an- go de cada dos o tres inquisidores, repartidos por ditiguo se acostumbraba en los otros tribunales. Demás versas ciudades. Los pueblos en que residen los inquidesto, les parecia cosa nueva que semejantes pecados se sidores en esta sazon y al presente son estos: Toledo, casligasen con pena de muerte, y lo mas grave, que | Cuenca , Murcia, Valladolid, Santiago, Logroño, Sepor aquellas pesquisas secretas les quitaban la libertad villa, Córdoba, Granada, Ellerena; y en la corona de de oir y hablar entre sí, por tener en las ciudades, Aragon, Valencia, Zaragoza, Barcelona. Publicó el pueblos y aldeas personas á propósito para dar aviso dicho Inquisidor mayor edictos en que ofrecia perdon de lo que pasaba; cosa que algunos tenian en figura de a todos los que de su voluntad se presentasen. Con esta una servidumbre gravísima y á par de muerte. Desla esperanza dicen se reconciliaron hasta diez y siete mil manera entonces hobo pareceres diferentes. Algunos personas entre hombres y mujeres de todas edades y sentian que á los tales delicuentes no se debia dar pena estados ; dos mil personas fueron quemadas, sin otro de muerte; pero fuera desto confesabau era justo fue- | mayor número de los que se huyeron a las provincias

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