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que ganó asimismo gran fama por su esfuerzo; y por con cierto número de enemigos, en un rebate mataron morir su primo sin hijos, heredó aquel estado, y junto á don Gutierre de Sotomayor, conde de Benalcázar, en con el suyo le dejó á sus descendientes, con tal condi- la flor de su edad, y que tenia por mujer una dueña pacion que alternativamente el uno de los sucesores se rienta del Rey, con una saeta enherbolada que le tiraron. llamase marqués de Pescara, y el siguiente marqués del Despues desto dejaron en Alhama trecientos caballeros Vasto, y que esto se guardase perpetuamente, como de Calatrava por cuenta de Garci Lopez de Padilla, vemos que hasta hoy se guarda.

maestre de aquella órden, al cual eligieron en lugar de

Rodrigo Tellez Giron y por su muerte, con gravámen CAPITULO VI.

que se encargase de la defensa de aquel pueblo. El Rey Que Abohardil se alzó con el reino de Granada.

con la demás gente pasó hasta dar vista á Granada; allí

asentó sus reales en un lugar fuerte. Tenia seis mil de A esta misma sazon los soldados de Andalucía y los á caballo; los infantes apenas eran diez mil. En la ciudad capitanes, así de su voluntad como por mandado de la

se decia tenian setenta mil combatientes, gran número Reina, trataban con mucho calor de hacer guerra á los y que no se puede creer; siempre es mas lo que se dice moros. Persuadianse que pues los principios procedian

| en estas cosas que la verdad; la misma mentira empeprósperamente y casi sin tropiezo, que lo demás suce ro da á entender que la muchedumbre era grande. Sin deria como deseaban. Con este intento no cesaban de

embargo, el rey don Fernando, talado que hobo toda cspiar los intentos de los enemigos, sus pretensiones y

aquella vega y puesto grande espanto á toda la moriscaminos, sin aflojar vi descuidarse en cosa alguna ni ma, gastados en esto cincuenta dias, volvió con su ejérdejar á los enemigos alguna parte segura. No descan cito sano y salvo, y alegre por los despojos de los moros saban de dia ni de noche, ni en invierno ni en verano, que llevaba a tierra de cristianos. Para la defensa de antes ordinariamente hacian correrías y todo mal y Alora dejó á Luis Fernandez Portocarrero, y por genedaño en todos los lugares que podian. Tratábase en

ral de las armadas y del mar nombró á don Alvaro de Córdoba de hacer una nueva jornada, y consultaban Mendoza, conde de Castro, persona de grande esfuerzo por qué parte seria mejor acometer. Y dado que el y prudencia. Pretendia con esto que de Africa no pumaestre de Santiago era de contrario parecer, los mas diese venir socorro á los moros; que por pequeños desse conformaron con el marqués de Cádiz, que debian cuidos se suelen perder empresas muy grandes. Pasaacometer á Alora, que es un pueblo puesto casi en me dos los calores del estío, volvieron a la guerra con el dio del camino que hay desde Antequera á Málaga. Un mismo denuedo que antes. Batieron un castillo cerca de rio pequeño que pasa junto a él, algunos piensan que Málaga, llamado Septenil, fuerte y enriscado. Sucedió los antiguos le llamaron Saduca. Era esla villa mas lo misino que en Alora, que espantados los de dentro fuerte por su sitio, ca está por la mayor parte asentada con el ruido y estruendo de la artillería, rindieron la sobre peñas, que por las murallas ó otra fortificacion. plaza , con libertad que se les dió para irse donde quiEstaba el ejército con esta resolucion á punto de mar siesen con el dinero que les dieron por el trigo y los char, cuando el rey don Fernando, que partió de Tara bastimentos que allí dejaban, conforme a lo que ciertas zona á postrero de mayo, continuado su camino, so personas señaladas juzgaron que podia todo valer. Tras brevino para hallarse en persona en aquella guerra por esto se enderezaro'n los nuestros la vuelta de Ronda, ser su presencia de tan grande importancia para todo. ciudad puesta entre montes muy altos y ásperos, y por Parecióle bien el acuerdo que los suyos tomaron, si esta causa, aunque pequeña, inaccesible ysuerte, en esLien para mayor disimulacion y desmentir á los con pecial que la mayor parte está rodeada del rio que por trarios que no entendiesen su intento dió muestra de ir alli corre, y lo restante de peñascos enriscados. Los de nuevo á guarnecer á Alhama de gente. Como llegó á moradores de aquella ciudad cran diferentes en el traje Antequera, torció el camino y dió al improviso con to- | y vivienda de los demás; moros muy feroces y arriscadas sus gentes sobre Alora. Fué grande el miedo de los dos, y para todo lo que sucediese, guarnecidos de sol. , moradores y la turbacion. Púsose sitio; combatieron dados y de armas, bastecidos de vituallas, tanto, que las puertas y murallas de aquellugar, y con la artille- | á los lugares comarcanos, que son de la misma aspereza, ría abatieron parte de los adarves con tanto mayor es proveian ellos de todo lo necesario para su defensa y panlo de los moros, que no estaban acostumbrados á guarnicion. Todo esto ponia en los fieles mayor deseo cosa semejante. Rindiéronse á partido que los dejasen de acometer aquella ciudad por entender que, quitado ir libres y llevar todas sus albajas. La toma deste pue aquel baluarte, todo lo demás hasta Málaga quedaria blo fué á 21 de junio; la alegría y provecho mas colma muy llano. Llegaron á vista de los muros y de aquel sido á causa que ningunos de los nuestros fueron muer tio tan bravo; dieron el gasto á los olivares y huertas, tos, y que los moros se pudieran entretener mucho que las hay por allí muy buevas. No continuaron estos tiempo; que no les podian quitar el agua del rio por ir buenos principios; la falta del dinero para hacer las cogido entre peñas y por estar la gente acostumbrada pagas les sorzó á no detenerse mucho en aquel lugar; á sustentarse con poco y usar de la comida y de la be- daño que muchas veces impide y desbarata grandes embida mas para sustentar la vida que para regalo y delei presas. Enviada la gente a los invernaderos, el Rey y te. Venciéronse estas dificultades mas con ayuda del la Reina se partieron para Sevilla; llegaron á aquella cielo que por industria humana. Acometieron otros ciudad á 2 del mes de octubre, alegres por los buenos pueblos comarcanos, y por el demasiado brio cerca de sucesos y por la esperanza que tenian de dar fin á aqtieun lugar, llamado Cazarabonela, do vinieron a las manos | Ila empresa cual todos deseaban. Era tan grande esle

deseo, que en medio del invierno, por el mes de enero, jadores, todos los caminos para que no les pudiesen año de 1485 tornaron á la guerra. El invencible ánimo entrar socorro ni provision de parte alguna. Lo que hizo del Rey no sabia sosegar; tenia esperanza de tomar la mucho al caso, que se hallaban pocos dentro á causa ciudad de Loja de rebato y de noche; mas desistió desta que parte de los ciudadanos eran idos á bacer correrías empresa por las muchas aguas y temporales del invier por los campos comarcanos del Andalucía. Por esta DO, que forzaron á los nuestros á volver atrás, además ocasion los moros, movidos del grande riesgo en que se que un soldado muy plático, llamado Juan de Ortega, veian y de los sollozos y lágrimas de las mujeres y aleles avisó, no solo ser temeridad, sino locura, intentarmorizados por la diligencia de los cristianos, que de dia cosa semejante. Cada dia acudian nuevas compañías de nide noche no reposa ban, se hobieron de rendir, á 23 dias Castilla y señores. Entre otros, el condestable Pero Fer- | de mayo, á partido. Entre otras cosas y condiciones, á nandez de Velasco, el duque de Alburquerque don Bel- los mas principales ciudadanos dieron ciertas tierras y tran de la Cueva, Pedro de Mendoza, adelantado de Ca- posesiones en Sevilla, de Gonzalo Pizon y de otros, cuzorla, don Juan de Zúñiga, maestre de Alcántara, cada yos bienes tenian los inquisidores por sus deméritos cual con su particular banda de gente. Acudieron otrosi confiscados. Hecho esto, pusieron guarnicion en aqueel maestre de Santiago y el duque de Najara, que se ha- | lla ciudad. Rindiéronse al tanto otros pueblos por aquellaron en las empresas pasadas. Con estos socorros lle lla serranía, entre ellos los mas principales fueron Cagaron á nueve mil de á caballo y veinte mil infantes. zarabonela y Marbella, que está cerca del mar. Era Pareció, pues el ejército era tal, volver a la guerra I grande el espanto que habia entrado en los moros. En con mayor denuedo y resolucion que antes. Al mismo sus reyes tenian poca ayuda; el uno andaba huido, y tiempo los ciudadanos de Almería tomaron las armas Albohacen, por su vejez, enfermedad y poca vista, poco contra su rey Boabdil ; aborrecíale aquella gente como les podia prestar. Forzados deste peligro, se determiá renegado, y decian que por su cobardía sucedieran los naron de nombrar por su rey á Muley Abohardil, que males pasados. Acometieron el palacio, y en él mataron residia en Málaga , hombre de gran corazon y prudenun hermano de Boabdil, y prendieron á su madre, cia. La nacion de los moros es mudable y desleal, y principal causa y atizadora de aquella discordia tan per no se refrena ni por beneficios ni por miedo, ni aun tiejudicial que entre padre y hijo antes se levantó. El mis-, ne respeto a las leyes y derecho nalural; así, el Moro mo rey Moro, por estar á la sazon ausente de aquella Juego aceptó la corona que le ofrecian. Partióse para ciudad, luego que le avisapon de aquel desastre, perdi- Granada con este intento. Llegó mas soberbio que anda toda esperanza de prevalecer, con algunos pocos, tes, por matar de camino noventa hombres de á cabaque le acompañaron se fué á Córdoba. Por otra parte, lo de los coutrarios; salieron estos de Alhama á robar, los moradores de Ronda , que eran pocos y menos que | y llegados hasta la Sierra Nevada, estaban alojados con ser solian, tenian cobrado gran miedo. Un moro, llama mucho descuido, que fué causa de su perdicion. Hizo do Juzef, jerife, dió desto aviso al marqués de Cádiz; pa pues su entrada en Granada á manera de triunfo. Los reció seria conveniente acudir en primer lugar á aque ciudadanos, luego que llegó, con gran voluntad y granlla empresa, bien que primero acometieron otros luga des gritos le apellidaron y alzaron por rey. Albohacen res, como fué Cohin , que caia cerca de Alora, el cual | al principio desta revuelta se partió para Almuñecar, do pueblo tomaron por fuerza y le echaron por tierra, por tenia sus lesoros. Allí su cruel hermano le hizo matar, que á causa de ser inuy ancho el circuito de los muros, no por otro delito mas de por tener nombre y corona de era dificultoso ponelle en defensa. Murió en la batería rey, y por la aficion que todavía le tenian algunos, los Pedro Ruiz de Alarcon, que en esta guerra dió muestra, que aborrecian la deslealtad del tirano y su ambicion, como antes en la de Villena, de esfuerzo singular, y aca y por compasion de aquel viejo trataban de acudille. bó grandes hazañas. Ganaron otrosí á Cartama, pueblo Para librarse deste peligro y cuidado cometió aquel que conserva su apellido antiguo solamente mudada parricidio, en que se mostró no menos cruel que desuna letra, ca en tiempo de romanos se llamaba Cartima, leal. y dél toma nombre todo aquel valle en que este pueblo está, que se llama el valle de Cartama. Rindiose á Pe

CAPITULO VII. dro de Mendoza, y dióse el cargo de defendelle al maes

Que nació la infanta doña Catalina , hija del rey don Fernando. tre de Santiago, á pedimento del mismo. Hecho esto, con todo el ejército pasaron á Málaga, do residia Abo Quedó el Moro muy ufano despues que muerto su hardil, hermano de Albohacen, en quien y en su valor mismo hermano se hobo alzado con su reino. La fama ballo que en aquella sazon tenian los moros puesta su del caso se extendió por todas partes; el poder y manesperanza, por la grande reputacion que ganó cuando do alcanzado por malos medios y con crueldad suele en el Ajarquia, que así se llaman los montes de Mála- ser poco durable, y semejantes maldades pocas veces ga, destrozó, como se dijo, gran número de cristianos. pasan sin castigo. Los cristianos, cuanto era mayor la Poco efecto se hizo en aquella parte, fuera de cierta es esperanza que tenian de echar por tierra las fuerzas de caramuza de menor cuenta. Dieron pues la vuelta por aquel estado, tanto se encendian mas en deseo de salir el mismo camino que fueron, y revolvieron sobre Ron con ello. Recelábanse que con la mudanza del caudillo da. Para cercar la ciudad por todas partes dividieron los enemigos no recobrasen nuevos brios, y la guerra las gentes en cinco reales ó estancias. El mismo Rey por esta causa se hiciese mas dificultosa. Acordó el rey con la mayor parte del ejército se puso en frente del don Fernando para acudir a todo esto emprender una castillo. Atajaron con gente de guarda, que Haman ata- ! nueva jornada y hacer prueba del ánimo que los suyos tenian y de sus fuerzas. Los mas eran de contrario | tiembre, el mismo dia en que en tiempo del rey don parecer, y pretendian convenia dejar descansar á los Pedro los moros se apoderaron de aquellas plazas, como soldados por estar aquejados con tan continuos traba- | ciento y veinte años antes deste tiempo. El rey don jos. Todas las dificultades venció la constancia del Rey Fernando, ganadas tantas victorias y tomados tantos y el ejemplo del esfuerzo que daba a todos.en no excu | lugares, y los mas sin derramar sangre, comenzó á ser sar él mismo ningun afan ni riesgo, antes era el primero mas temido y nombrado. No se hablaba de otra cosa en que salia á la pelea, y el primero que acudia á la fortifi todas partes, Envió á invernar el ejército, y con tanto cacion de los reales. Es así, que á los hombres desagrada él y la Reina se partieron para Alcalá de Henares. En comunmente que les manden de palabra , y todos obe- este viaje en Linares, á las haldas de Sierramorena, fadecen fácilmente al caudillo que con el ejemplo les va lleció don Alonso de Aragon, duque de Villahermosa y delante. Ordenó que la masa de las gentes se hiciese en hermano del rey don Fernando, caudillo esclarecido en Alcalá la Real por estar aquel pueblo cerca de la fronte aquel tiempo tanto como el que mas, como quier que tera; él mismo se partió para allá desde Córdoba á 1.° de se halló en muchas guerras. Su cuerpo fue primero de setiembre , si bien los calores eran grandes por ser positado en Baeza , despues le trasladaron á Poblete, aquella region mas cálida que lo demás de España. El entierro de sus antepasados. Dejó muchos hijos. En Maconde de Cabra, encendido en deseo de acometer al ría Junques fuera de matrimonio tuvo á don Juan, conguna grande hazaña, movido así de su esfuerzo co de de Ribagorza, y á doña Leonor; de otras concubimo de las muchas cosas en que los otros señores se nas á don Alonso, que fué los años adelante obispo de señalaran, hizo instancia de ser el primero á entrar en Tortosa, y despues arzobispo de Tarragona; tambien á tierra de moros, como lo liizo, con las gentes de su re don Fernando y á don Enrique. Fuera desfos, de su legimiento y banderas de su cargo, que eran setecientos gilima mujer tuvo á don Alonso y á doña Marina. La caballos y hasta tres mil infantes. Diósele órden que lle- hija casó con Roberto, principe de Salerno, y deste vase en su compañía á Martin Alonso de Montemayor matrimonio nació don Fernando, que fué el postrer y que se pusiese sobre Moclin, que es un pueblo cer príncipe de Salerno, y por su mal órden vivió en trabaca de Granada, fuerte por su sitio y murallas; prometió jos, desgracias y destierro hasta nuestra edad. Don Alonel Rey para asegurallos que les acudiria con todo el so fué duque de Villahermosa, cepa de que descienden ejército. El Conde de dia y de noche apresuró su cami aquellos duques de Villahermosa y condes de Ribagorza. no por tomar de sobresallo al nuevo rey Abohardil, de En Toledo á los que dejada la religion cristiana que requien tenia aviso que tenia sus alojamientos allí cerca, cibieron, se tornaban á la secta judaica, castigaban los con mil y quinientos de á caballo y mayor número de inquisidores con mucho rigor y severidad. Verdad es gente de a pié. No se le encubrió este intento al enemigo; que á otro mayor número desta gente, porque se reduantes avisado dél, pasó sus gentes á un collado, y al jeron, pidieron misericordia y confesaron sus culpas, amanecer entre ciertos caminos ásperos y estrechos dió les fue otorgado perdon. Estos se llaman hoy los de la sobre los cristianos con tal furia, que murieron en el gracia. Tratamos los hechos de España sin salir della; rebate los mejores soldados y la mayor parte del peo á las veces empero es forzoso por la trabazon que las naje. El Conde entre los demás perdió á don Gonzalo, cosas tienen entre sí y para cumplir con lo que se presu hermano, y él mismo, recebidas algunas heridas, tende en esta obra tocar asimismo algunas de fuera. con algunos de á caballo se fué huyendo hácia do en Abrasábanse los señores napolitanos con una guerra que tendia hallaria á Garci Lopez de Padilla , maestre de levantaron contra don Fernando, su rey, conjurándose Calatrava, que iba en pos de los que se adelantaron. El y haciendo liga entre sí con intento de vengar los agrarey don Fernando, luego que supo el estrago de los su vios muy graves y ordinarios que pretendian les hacia. yos, por la tristeza estuvo algun tiempo retirado; des Ayudábalos el pontífice Inocencio y animábalos, si bien pues sosegada la pasion, «Por la imprudencia , dice, mas los favoreció con el nombre que con fuerzas, á causa del Conde y demasiada confianza de los demás se ha de su vejez y de otros cuidados que dél cargaban. Las recebido este revés; rero yo pretendo con presleza sa cabezas de la conjuracion eran tres principes, el de Satisfacerme yrecompensalle aventajadamente; con vues lerno, llamado Antonelo, y el de Besiñano, que se llamatro esfuerzo, soldados, tomaré venganza de la muerte ba Jerónimo, y el de Altamura por nombre Pirro Baude nuestros ciudadanos y soldados, varones esforzados cio; demás destos Pedro de Guevara, marqués del Vasmas que venturosos. » Caian junto a la frontera de los | to, y otros, sin embargo de estar muy obligados por las enemigos por la parte de Jaen dos castillos y pueblos, muchas mercedes que recibieron del Rey. Llegó á tanto, el uno llamado Cambil y el otro Albalar; el rio Frio que por la fama cargaban asimismo á don Fadrique, pasa por en medio de ambos, que aunque lleva pocą hijo del Rey, de que con esperanza de suceder en el agua, especial en aquel tiempo del año, por ser las ri reino favorecia de secreto á los parciales, cosa que si beras muy estrechas con dificultad se puede vadear. fué verdad ó mentira, aun entonces no se pudo averiSobre estos dos pueblos se puso toda la gente con inten guar. La principal causa del odio que se levantó contra to de tomallos. Albahar, que está de la otra parte del I el Rey era don Alonso, su hijo, duque de Calabria, por rio, tiene un padrastro ó montecillo, que se levanta á sus malas costumbres y soltura tan grande en todo, que manera de pirámide. Sobre aquel montecillo por man igualmente en deshonestidad y crueldad mucho se sedado del Rey, bien que con grande trabajo, se plantó la ñalaba. El Rey por su grande prudencia y mucha expeartillería. Puso esto tanto espanto á los cercados, que riencia de cosas determinó sosegar aquellas alteraciones siu dilacion rindieron los castillos y pueblos á 23 de se- | mas con maña que con fuerzas. Así, á instancia del Pontífice, que veia las cosas no sucedian prósperamente, y ¡ y su memoria para siempre sea aborrecible y detesde Pedro, cardenal de Fox, el cual con este intento se table. partió para Roma al llamado del Papa para terciar en

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.. CAPITULO VIII. el caso, fué dado perdon general á los alborotados.

De las alteraciones de Aragon. Desde España otrosí el rey don Fernando envió para sosegar aquellas alteraciones por su embajador al con- En Aragon hobo algunas ligeras alteraciones; los alde de Tendilla, que para asegurar á los barones en nom | borotos que en Cataluña se levantaron fueron mayores, brede su Rey y debajo de su palabra real con pleito ho- con mayor porfía y de mayor riesgo. La prudencia del menaje que hizo, recibió en su salvaguarda y debajo de su rey don Fernando y su mucha autoridad hizo que todo amparo aquellos señores alborotados, á tal que, dejadas se allanase. La ciudad de Zaragoza está asentada en un las armas, se redujesen á la obediencia. Mas el rey de Hano á la ribera del río Ebro; en hermosura de edisiNápoles, luego que calmó la tempestad, hizo poco caso cios, muchedumbre de ciudadanos, riquezas, arreos, de aquellas promesas; su larga edad le inclinaba á creer gala y anchura igual ó casi á cualquiera otra de Espalo peor; su condicion ejecutiva á vengarse de los que se ña, guarnecida de armas, soldados y murallas, acosle atrevian, confiado para todo lo que le podia sucedertumbrada á un gobierno muy templado, y por ende en las muchas riquezas que le dejó su padre, y él mismo | muy leal para con sus reyes, si no le quebrantan sus fuecon el mucho tiempo de su reinado las aumentó mucho ros y sus libertades que le dejaron sus antepasados; ca mas. Determiņado pues, despues de tomado el asiento, por guardar su libertad hallamos haberse muchas veces de castigar á sus contrarios, con ocasion de ciertas bo | alborotado con un increible coraje y furor encendido. das que se celebraron en Castelnovo, hizo prender al Están aquellos ciudadanos recatados por lo que han conde de Sarno, que era uno de los parciales, con algu visto en otros, y por entender que de pequeños princinos otros, que todos pagaron con las cabezas. Otros mu- / pios muchas veces resultan grandes tropiezos y accidenchos en diversos tiempos y en diversas coyunturas y tes muy pesados, como aconteció en este tiempo. Juan ocasiones, entre ellos los principes de Altamura y de de Burgos, alguacil del Rey, como es esta suerle de genBesiñano, le vinieron a las manos; á estos hizo morir en te insolente, dijo ciertas palabras descomedidas á Pedro prision. El rey de Castilla don Fernando no dejaba de Cerdan, cabeza de los jurados y del Senado. Acudieron agraviarse por sus embajadores, y protestar que no otros y prendieron al Alguacil. Puéstaleacusacion y suspermitiria que ninguno hiciese burla de su palabra y de tanciado su proceso, por sentencia lę ahorcaron, sin tesu fe. Menudeaban las quejas; mas ninguna cosa bas- / ner respeto al desacato que en aquello se cometia contra taba para doblegar el ánimo obstinado del rey de Ná la majestad real. Tenia el Rey á punto su gente para hapoles, olvidado de la inconstancia de las cosas y muy | cer entrada en el reino de Granada, como queda dicho, descuidado de lo que sucedió adelante, que a la verdad que la hizo al principio deste año, cuando avisado de la muerte destos señores y el odio que resultó por esta lo que pasaba, mandó á Juan Hernandez de Heredia, causa en los naturales abrian las zanjas y echaban los ci gobernador de la general gobernacion del reino, que mientos de su daño y de perder aquel reino, como se vió castigase aquel atrevimiento con severidad y rigor en algunos años adelante. Volvamos la pluma atrás. En Al- los que hallase culpados. Sin embargo, á los embajadocalá de Henares la reina doña Isabel á 16 de diciembre res que vinieron de parte de la ciudad sobre el caso desparió una hija , que se llamó doña Catalina, muy cono- pidió con palabras blandas. Díjoles que mandaba no se cida por casar con dos hermanos, hijos del rey de In- les hiciese algun agravio, como principe que era astuto glaterra, y por las desgracias que últimamente le so-y sagaz y de un ingenio muy bondo para disimular y finbreyinieron, y duraron siempre, así á ella como por esta gir todo lo que le parecia á su propósito. No pudieron ocasion á toda la nacion inglesa. ¿Cuán grandes olas prender a la cabeza de los jurados, que le amparó el de desventuras padecerá solo por la torpe deshonesti- l justicia de Aragon, que conforme á sus fueros y leyes dad de su marido y su deslealtad? Padecerá y llevará tiene en esta parte suprema y inayor autoridad; bicieron la pena de la culpa ajena. Tal fué la voluntad de Dios; justicia los ministros del Rey de Martin Pertusa, que era las discordias de aquella nacion y las maldades abrieron y tenia el segundo lugar entre los jurados, y fué el que camino para males tan grandes. Fué así, que presos y mas se señaló en hacer se diese la muerte al Alguacil muertos Eduardo y Ricardo, legítimos herederos de real. La ejecucion fué presta y sin tardanza, sacáronle á aquella corona, Ricardo, tio de aquellos mozos, se apo- justiciar con las cartas del Rey, que llevaban en una lanza deró violentamente del reino. Los medios y remates del para efecto de reprimir el pueblo que se alborotaba, y su reinado fueron conformes á estos principios; su go- queria en su defensa tomar las armas. El castigo de uno bierno tiránico. Por esta causa Enrique, conde de Ri- | puso escarmiento en los demás, y los hizo advertir que · quemonda, que primero estuvo preso en Bretaña , des- los impetus de los reyes son bravos y grandes sus fuerpues puesto en libertad venció al tirano en batalla y le zas. Con esto se sosegó esta revuella. Mas poco despues quitó la vida, con que el mismo se quedó en su lugar con se revolvió aquella ciudad y alteró por una maldad mas el reino que adquirió por este inedio. Hijo deste Enri-| grave que la pasada. Hacia olicio de inquisidor en aques que fué Enrique VIII, rey de Inglaterra, muy conocido lla ciudad Pedro Arbue, y conforme á lo que hallaba, por sus desórdenes. El repudio que dió á la dicha doña castigaba á los culpados. Ciertos hombres homicianos de Catalina, su mujer, y juntamente el apartarse, como se mala raza, con color de volver por la libertad ó aquejados apartó, de la religion católica de sus antepasados, ade- / de su mala conciencia y por temer de ser castigados, se, más de sus grandes torpezas, hicieron que su nombre resolvieron entre sí de dar la muerte al dicho loqui

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sidor. Pensaron primero matalle de noche en su cama; ¡ tentos, presto se cansa y amaina. Acudieron á pedir .no pudieron salir con esto á causa que las ventanas por justicia á los reyes, primero á don Alonso, que fué do pretendiao forzar el aposento tenian muy buenas re- tainbieg rey de Nápoles, despues á don Juan, su herjas de hierro, que no pudieron arrancar. Acordaron eje | mano, y últimamente á don Cárlos, príncipe de Viana. · cutar su rabia en la iglesia mayor á la hora de los maiti | Todos mandaron que aquellas iinposiciones se moderanes, en que acostumbraba á hallarse. Un miércoles, 14 de | seu en cierta forma. No bastaba, mal pecado, sa autosetiembre (quién quita deste número un dia , quién le ridad y mandado para refrenar el atrevimiento y codiañade, de cuyas opiniones nos hace apartar la razon cia de la nobleza, que estaba determinada á defender con del cómputo eclesiástico), como pues estuviese de rodi | las armas lo que sus antepasados les ganaron y deHlas delante el altar mayor junto a la reja, le dieron de jaron por juro de heredad. Era menester para allanallos puñaladas. El primero que le hirió en la cerviz fué Vi- las fuerzas y autoridad del rey don Fernando; él, visto dal Duranso, gascon, uno de los sacomanos, que con ros | que se continua ban ya algunos años los alborotos de tro muy fiero y encendido y palabras descompuestas le aquella gente, con la ventura que tuvo en lo demás, su acometió; acudiéronle los otros con sus golpes hasta prudencia y buena maña , lo sosegó todo y con el buen acaballe. No falleció hasta la noche siguiente del jueves, órden que dió en aquellos debates. Hallábase en Alcalá á los 15, en el cual espacio no se ocupó en otra cosa si | de Henares en este tiempo. Desde allí pasó con la Reina, no en alabanzas de Dios. Hiciéronle muy solemnes hon- su mujer, á Segovia y á Medina del Campo; en este viajo ras y enterramiento; su cuerpo sepultaron en el mismo | visitó en Alba á don García de Toledo, que ya se llamalugar en que le dieron las heridas. Díjose que su sangre. ba duque de Alba por merced del Rey, y por su edad se derramada hervia por todo aquel tiempo, si ya no fué retiró á aquella su villa , en su lugar para que sirviese que los ojos se engañaron y se les antojaba á los que en la guerra de Granada quedó don Fadrique, su hijo. miraban. Poco despues por mandado de la ciudad fué Pretendia el Rey en esto, fuera de honralle, reconcilialle, puesta una lámpara sobre su sepulcro; honra que no se como lo hizo, con el condestable Pero Fernandez de suele hacer sino con los santos canonizados, así el em Velasco; al cual y á don Alonso de Fonseca, que ya era perador Cárlos V procuró adelante que se hiciese con arzobispo de Santiago, pensaba dejar para el gobierno autoridad del papa Paulo III y que se celebrase fiesta á de Castilla, resuelto de volver en persona a la guerra de los 15 de setiembre, como hoy se hace todos los años; Granada. Con esta determinacion pasó á nuestra Señotodo á propósito que la virtud y méritos de aquel nota ra de Guadalupe. Allí, á 28 de abril, pronunció sentencia ble varon fuesen honrados como era justo. Los que le en el negocio de los pageses y en favor suyo, en que mataron, hombres perdidos y malos, dentro de un año declaró ser aquella servidumbre muy pesada para cristodos con diversas ocasiones sin faltar uno perecieron, tianos y que no se usaba en ninguna nacion. Por tanto, que fué justo juicio de Dios y muestra de su venganza, mandaba que se revocase y se mudase en otra cosa mas de que aquellos malos hombres no pudieron escapar, Hevadera. Esto fué que cada cual de los vasallos pagase magüer que no cayeron en manos de jueces ni fueron á su señor cada un año sesenta sueldos barceloneses, por ellos justiciados. Además que la conciencia de los tributo, aunque muy grave, pero que aceptó aquella malos tiene dentro de sí no sé qué verdugos, o ella mis gente de muy buena gana, tanto mas, que les dieron lima es el verdugo que quita á los hombres el enten bertad de poder franquearse y redemir esta carga con padimiento. Resultó que en adelante para seguridad de gar de una vez á razon de veinte por uno. Desta manera, los inquisidores les fué concedido que morasen dentro despues de largas alteraciones que en aquella parte de del alcázar que se llama del Aljafería. Esto en el reino España largamente continuaron, todo se sosegó. En Porde Aragon. En el principado de Cataluña, y par tugal con la muerte de aquellos señores conjurados, de ticularmente en la comarca de Ampúrias, los vasa que arriba se habló, las cosas se hallaban en sosiego, y llos, que vulgarmente llamaban pageses, eran maltra el Rey ocupado en ennoblecer su reino, en particular tados de sus señores, poco menos que si fueran esclavos, Azamor, que es una ciudad de la Mauritania Tingitana, desafuero que no se podia sufrir entre cristianos. Las puesta a la ribera del Océano Atlántico al salir de la boimposiciones que los moros al tiempo que eran señores ca del estrecho de Cádiz a mano izquierda, plaza que mandaban pechar á los cristianos, que eran muy gra- | algunos piensan los antiguos llamaron Timiaterium, coves en demasía, hacian aquellos señores que se las pa mo quier que los años pasados fuese tributaria á los res gasen á ellos. Valíanse para esto yalegaban la costum yes de Portugal, de nuevo hizo juramento de estar á su bre inmemorial. Sentiase mal comunmente de lo que devocion y obediencia, y en señal de homenaje pechaen aquella provincia pasaba. Las historias catalanas no ria y enviaria á Portugal por parias cada un año diez declaran qué imposiciones eran estas; tampoco es razon mil alosas , cierto género de pescado de que hay alli adevinar; solamente dicen que por ser muy graves las mucha abundancia ; reconocimiento muy honroso para llaman los Malos Usos, y que ninguno se podia eximir si aquella nacion y para sus principes, pues no solo por las no compraban la libertadá dineros como si fueran escla armas y esfuerzo pudieron los años pasados mantenervos. Por esta causa muchas veces los naturales, tomadas se en libertad y fundar aquel reino, á que no tenian delas armas, intentaban ó librarse de aquella servidumbre, recho muy claro, sino que de presente se adelantaron o con la muerte poner fin á miserias tan grandes. Los á sujetar naciones y ciudades apartadas, y se abrieron impetus que nacen de la fuerza y necesidad son muy camino para alcanzar mayor gloria y mayores riquezas bravos. Por el contrario, la muchedumbre sin fuerzas y que antes. sin cabeza comuinente tiene poca eficacia en sus in-1

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