Imágenes de páginas
PDF
EPUB

CAPITULO IX.

| sar de la una y de la otra parte del rio con toda como

didad. Plantaron la artilleria, con que derribaron parte Que muchos pueblos se ganaron de moros.

de la muralla. Aparejábanse para dar el asalto y entrar Iban las cosas de los moros de caida. Trabajábaplos por la batería la ciudad, cuando los cercados, el noveno no menos las discordias de dentro que el miedo de fuera. | dia despues que el cerco se puso, se rindieron á partido En la misma ciudad de Granada, Boabdil, llamado por de salir libres y sacar y llevar consigo lodo lo que pula gente de su parcialidad, se apoderó del Albaicin , Y , diesen de sus bienes y preseas. Salió Boabdil á los reacon su llegada vinieron a las manos en las mismas calles o les, v puestos los hinoios en tierra protestá tuvo de la ciudad unos ciudadanos contra otros con grande pre el mismo ánimo; que no era razon le cargasen por coraje y rabia. Todavía cuando los nuestros les hacian lo sucedido de desleal, y pensasen hacia de voluntad lo guerra se concerlahan entre sí y acudian á la defensa. que era necesidad y fuerza. Aceptáronse estas escusas, El miedo de mayor peligro los hacia apaciguarse. Pa- | y fuéle dado perdon, especial que, aunque fuera culpado, sada la tempestad, luego volvian á sus acostumbrados era muy á propósito disimular con él para fomentar las debates y á las puñadas. Estaban las cosas en este tér discordias que entre los moros andaban. Hecho esto, mino, cuando un alfaquí, llamado Mozer, hombre tenido el rey don Fernando fortificó aquella ciudad. Dió el por santo, como por divina inspiracion andaba dando vo cargo de guardalla á Alvaro de Luna, señor de Fuente ces por las calles y plazas.'« Hasta cuándo, decia, lo tidueña, nieto que era del condestable don Alvaro de quearéis? Hasta cuándo seréis frenéticos, que es locura Luna, con que pasó ú combatir otros pueblos. Eu aigumas grave ? ¿Será justo que por ayudar á las codicias nos pocos hicieron resistencia los moros, mas en vano, de otros y á la ainbicion os mostreis olvidados de vos y los mas se rendian sin dificultad; entre los otros tomó mismos, de vuestras mujeres, hijos y patria ? Cosa es á llora á 28 de junio, y consiguientemente á Zagra, á pesada decillo; pero si no lo ois de mí, ¿qué remedio Baños y á Moclin. Fué mucho lo que se obró, á causa tendrán nuestros males? ¿Por qué no volveis vuestros que algunos destos pueblos eran tan fuertes por su silio ánimos á lo que es razon ? Y si no os mueve la infamia, y murallas, que se pudieran entretener largo tiempo, y á lo menos muévaos el riesgo en que todo está. ¿Por están á la vista de Granada ó muy cerca della, de donde ventura leneis por legitimos eslos reyes que, apodera podian ser socorridos; pero el miedo era mayor que las dos del reino malvadamente, no son parte para reme causas de temer. Illora se enca:gó á Gonzalo Fernandez diar estos znales, y fuera del nombre de reyes, ni tienen de Córdoba, hermano de don Alonso de Aguilar. Desvalor ni fuerza? Por ventura la sombra destos vos am los principios tan flacos ¿cuáu grande y señalado capiparará? Si no sacudis de presto esta cobardía, yo os tan en breve será en Italia? Solian los ciudadanos de anuncio que está muy cerca vuestra perdicion. » Mo Granada llamar á Illora el ojo derecho, y á Moclin el víase el pueblo con estas palabras; los mismos que no escudo de aquella ciudad; y así, con la pérdida destos quisieran las dijera, juzgaban que decia verdad. A ins jugares casi de todo punto perdieron la esperanza de tancia pues así deste alsaquí como de otros de la misma poderse valer, mayormente que los vencedores pusiecalidad que acudieron a concertar los reyes, se hizo ron fuego en la vega de Granada y la corrieron; los lloentre ellos avenencia con estas condiciones : que el tio ros, muertes y estragos por todas partes eran sin cuense quedase con Granada y con Almería y con Málaga, y to. Todavía Abolardil envió parte de su caballería á la todo lo demás fuese de Boabdil, su sobrino; el cual yo. puente de los Pinos, muy conocida por los muchos daentiendo que se tenia en esta sazon en el Albaicin, dado ños que en nuestra gente hicieron los moros en aquel que las historias lo callan por el gran descuido de los lugar los años pasados, y esto para que impidiesen á los que las escribieron. Lo que principalmente se preten fieles el paso del rio Genil. Quedóse él mismo en la ciudia en esta confederacion era que por cuanto el rey Chi dad por recelo no sucediese alguna novedad dentro quito tenia confederacion con el rey don Fernando, della. No pudieron impedir los moros el paso de aquel quedasen á su cargo y en su poder todas aquellas pla rio, solamente con gran voceria, á su costumbre, carzas sobre que se entendia los nuestros darian primera garon sobre el postrer escuadron de los que quedaban mente. Eutendieron este artificio los cristianos. Junta por pasar, en que iba por capitan don Iñigo de Mendoza, das de todas partes sus gentes, acordaron de ir sobre duque del lufantado. Defendiéronse los nuestros valienLoja con mayor esperanza de ganalla que antes y ma temente; mas como estuviesen rodeados de gran moyor deseo de vengar el daño pasado. Buabdil, sea for risma, que eran no menos que mil de á caballo y diez zado de la necesidad de conservar su reputacion entre mil de á pié, y se hallasen muy apretados, fueron ayulos suyos, ó con intento de mudar partido, con quinien dados de los demás escuadrones que acudieron á socortos de á caballo salió de aquella ciudad para impedir el relloz. Retiráronse con tanto los moros, y como los paso á los nuestros, que iban por caminos fragosos. Pero nuestros les fuesen picando por las espaldas, de nuevo no obstante estas dificultades, llegaron a los arrabales. se encendió la pelea en los olivares de la ciudad. En do tuvieron una escaramuza con los moros, y con

esta refriega don Juan de Aragon, conde de Ribagorza, muerte de algunos dellos, sorzaron a los demás á reti se señaló de muy valiente, y fué gran parte para que la rarse dentro de la ciudad. Para cerrar mas el cerco victoria se ganase. Acudia á todas partes con su caballo asentaron sus reales en tres partes. Demás desto, rom y armas resplandecientes, que era ocasion de que lodos pieron la puente de la ciudad para que los enemigos no los contrarios le pretendiesen herir. Libróle Dios, si bien pudiesen bacer salidas; y por dos puentes que fabric le mataron el caballo; y por lo mucho que hizo aquel caron de madera podian los cristianos libremente pa- | dia, pareció á todos igualar en el esfuerzo y valor á su M-11,

15

padre. Estaba ya el estío muy adelante, cuando el rey

CAPITULO X. don Fernando, puestas. guarniciones en las plazas que

La ciudad de Málaga se ganó. se tomaron, nombró por gobernador para las cosas de la guerra y de la paz á don Fadrique, su primo, hijo del Tratábase en Córdoba y consultábase sobre la maneduque de Alba, para quitar la competencia que los se- | ra que se debia tener en hacer la guerra á los moros. ñores del Andalucía tuvieran entre sí y el agravio que los pareceres eran diferentes; unos decian que fuesen formaran si cualquiera dellos fuera antepuesto á los de sobre Baza, otros que sobre Guadix. El Rey se resolvió más. Los gallegos á esta sazon se alteraban á causa que de marchar la vuelta de Málaga por ser aquella ciudad el conde de Lemos, sin embargo de lo que el Rey le te- á propósito para venir á los moros socorros de Africa, nia mandado y contra su voluntad, se apoderó de Pon- | como les venian, á causa que el mar es angosto y el ferrada, villa muy fuerte en aquella comarca, y echó paso estrecho por aquella parte. Con esta resolucion, della la guarnicion que la tenia por el Rey. Esto forzó á sin dar á entender lo que pensaba hacer, salió de Córlos reyes, dejadas las cosas del Andalucía , de acudir á ! doba á 7 de abril. Llevaba doce mil de á caballo y cuasosegar estos bullicios. Hízose así; luego que alli lles renta mil infantes. Llegados que fueron á tierra de garon, los vecinos de aquella villa les abrieron las puer moros, el Rey descubrió lo que pretendia. Dijo en potas. Los soldados se excusaban con el Conde, que les cas palabras á los soldados que los llevaba á do tedió á entender lo hecho era órden del Rey y su voluntad. nian la victoria cierta, á causa que hallarian los enemiAceptose su excusa , y juntamente al Conde fué dado gos desanimados por la discordia que tenian entre sí y perdon porque acudió en persona y se puso en manos por el miedo, y las fuerzas que les quedaban, las tenian del Rey; solo le penó en quitalle aquel pueblo y algu- | repartidas en muchas guarniciones. Que si con la alenos otros, que quedaron por la corona real. Desta ma- | gría acostumbrada y su buen talante se diesen priesa, nera á un mismo tiempo los moros eran combatidos con i sin duda saldrian con aquella empresa muy honrosa gran fuerza, y los señores por lo que al Conde pasó que | para todos y de aventajado interés, lo cual hecho y sudaron escarmentados, y comenzaron á allanarse para i jetada con esta traza gran parte de aquella provincia, no hacer, como lo tenian de costumbre, fuerzas, robos demás de los otros pueblos y ciudades que ya les pagani agravios. Sobre todo los reyes, despues de cumpli ban tributos y les reconocian homenaje, ¿qué le quedaria das sus devociones en la ciudad y iglesia del apóstol Sun | al enemigo últimamente fuera del nombre de rey? Que tiago, vueltos á Salamanca, en que se detuvieron algu por sí mismo caeria, aunque ninguno le hiciese fuerza; y nos dias, al principio del año 1487 acordaron de poner con todo eso la gloria de dar fin á cosa tan grande se en Galicia una nueva audiencia con sus oidores y pre atribuiria á los que se hallasen en la conclusion y residente y suprema autoridad, á propósito de reprimir mate. Mirasen cuánto era el aplauso v cuán gran conaquella gente de suyo presta á las manos y mover bu curso de gente acudian á animallos para aquella jornallicios, sin hacer caso de las leyes ni de los jueces ordi da; y era así, que por do quiera que iban, hombres, ninarios. En este medio don Fadrique, hijo del duque de ños, mujores les salian al encuentro de todas partes por Alba, ardia en gran deseo de mostrarse y ganar re aquellos campos, y les echaban mil bendiciones; llamáputacion, acometer alguna hazaña señalada. Gran nú banlos amparo de España, vengadores de las injurias mero de cristianos que tenian encerrados en las maz hechas á la religion cristiana y de los ullrajes ; que en morras en el castillo de Málaga daban intencion que si sus manos derechas y en su valor llevaban puesta la salos fieles sobreviniesen, quebrantarian las prisiones y lud comun y la libertad de todos; que Dios les diese les darian entrada en aquella plaza. Seiscientos de á bueno y dichoso viaje y muy presto la victoria deseada caballo que envió para este efecto, por ir los rios muy de sus enemigos. Hacian sus votos y plegarias á los crecidos á causa de las continuas aguas, no pudieron santos para tenellos propicios, y á ellos convidaban pasar adelante ni salir con lo que pretendia n. Dentro | á porfía, y cada uno les hacia instancia que tomasen de la ciudad de Granada andaba no menos debate que dél lo que les fuese necesario. Al contrario, la modesantes entre los dos reyes moros, tanto, que Abohardil tia de los soldados era tan grande, que ni queriun ser con soldados que hizo venir de Guadix y Baza aco cargosos ni detenerse ni apartarse de las banderas metió el Albaicin y le entró. Acudió Boabdil al peligro para recebir refresco ni regalo. Sabida pues la voluny rebate con los suyos, y forzó al enemigo á retirarse. tad del Rey y su determinacion, con mayor esfuerzo y Pelearon con gran fuerza en la plaza de la mezquita alegría respondieron que los llevase á la parte que fuese mayor; ensangrentóse la ciudad inalainente; murieron su voluntad y merced, que por su mandado y debajo de muchos de la una y de la otra parte. Llegó á esta sazon su conducta no esquivarian de acometer cualquier peel rey don Fernando desde Salamanca, y entró en Cór ligro y afan. Comenzó á marchar el ejército; pareció doba á 2 de marzo. Desde allí, subido el aprieto en que que debian primero combatir á Vélez, que es un buen se hallaba aquel Rey su confederado, le cuviú gente pueblo cerca de Málaga. Con esta resolucion hicieron de socorro con el capitan Hernando Alvarez de Gadea, sus estancias junto al rio que por allí pasa. Salieron á alcaide de Colomera. Con esta ayuda cobró tanto ánimo, escaramuzar los del pueblo y dieron sobre los gallegos, que no cesaba, no solo de defender su partido, sino tam gente, aunque endurecida con los trabajos y poco rebien de acometer al enemigo con gran ventaja suya y galo de su tierra, pero no acostumbrada á pelear en orespanto de los contrarios, y no inenos estrago de los denanza, sino repartidos por diversas partes y de trociudadanos, que pagaban á su cosla la locura de aque- pel como sucedia juntarse; usi fueron maltratados. AcuHos dos reyes con la pasion desatinados y sandios. ' dieron otros á su desensa, con que los del pueblo mal su grado se retiraron dentro de las murallas. Ganaron | mandaba, pagaba con la vida; castigo con que prelenlos arrabales y plantaron la artillería para batir los adar dian escarmentar a los demás. Perdida pues esta espeves. Acudieron los aldeanos del contorno para dar so ranza, el Rey hizo traer tiros mas gruesos de Antequecorro á los cercados; mas fué el ruido que el provecho. ra, y con ellos adelantó sus reales y los puso, á 15 de Abobardil, luego que supo en Granada el intento de los mayo, á vista de Málaga. Está aquella ciudad asentada cristianos, determinó socorrer aquella ciudad, en cuyo en un llano si no es por la parte que se levanta un repeligro consideraba se ponia á riesgo todo su estado. cuesto en que están edificados dos castillos; el mas Con esta resolucion envió á Roduan Vanegas, gober bajo se llama Alcazaba, y el que está en lo mas alto se nador de Granada y capitan valeroso, para que fuese llama Gebalfaro. La ciudad es pequeña de circuito, pero delante, y con él algunas banderas de soldados á la li muy hermosa, y conforme á su grandeza llena de gente. gera, y espaldas de trecientos de á caballo. Prometió Tiene puerto y atarazanas por la parte que es bañada les que dentro de pocos dias iria él mismo en persona del mar; por las espaldas se levantan ciertos montes y y los seguiria. Hizose así. Pretendia Roduan de noche collados plantados de viñas y de huertas, en que los sin ser sentido dar sobre los nuestros y enclavar la ar- | ciudadanos tienen muchas casas de placer. Del un castillería. No pudo salir con su intento. Acudió el rey tillo al otro van dos muros tirados con que se juntan Moro y asentó sus reales en cierta fragura que hay cerca entre sí y se pasa del uno al otro. La campiña es herde aquella villa. Tenia veinte mil hombres de á caballo, mosa, el cielo alegre, la vista del mar muy ancha, y en y de á pie otros tantos. Todavía su ejército ni era tan aquel tiempo era rica y muy noble por el comercio y grande ni tan fuerte como el contrario; confiaba empe contratacion de Africa y de levante. Hallábanse en los ro se podria sustentar con la fortaleza del lugar en que reales del Rey y en su compañía el maestre de Santiase puso. No le valió su traza á causa que los cristianos go, el almirante de Castilla, el de Villena, el de Benacargaron sobre él y le entraron los reales y saquearon vente, el maestre de Alcántara y don Andrés de Cabrera, el bagaje. El rebato fué tal, que todos los moros se pu- marqués de Moya; demás destos casi todos los señores sieron en huida, cada cual como pensó ó pudo salvarse. del Andalucía y muy buenos socorros que acudieron de Lo que fué peor, que como vieron á este Rey vencido, aragoneses. Pareció cercar aquella ciudad de mar á mar los que le eran aficionados le desampararon, y porque con foso, con trincheas y albarradas y poner golpe de volvia sin su ejército, los de Granada cerraron las puer- gente en el collado en que está el castillo menor. Hízose tas al miserable y desgraciado. Hecho esto, alzaron por lo uno y lo otro; dióse cuidado de los que pusieron en rey de comun consentimiento y dieron la obediencia á el collado al marqués de Cádiz. La Reina otrosí vino al Boabdil, su competidor, que á los que huyen todos les cerco, y en su compañía el cardenal don Pero Gonzalez ❤ēmână?Â2Ò2ÂÂÂÂ2Ò2 Âēr2titi2ti\/2\/2/2/2/2/2/2ņēti2ti 2m de Mendoza y fray Hernando de Talavera, por su buena se defender, por medio de Roduan y á su persuasion, y santa vida de fruile de san Jerónimo, como queda dica tenia familiaridad con el conde de Cifuentes desde el cho, promovido en obispo de Avila. Antes que se acatiempo que estuvo preso en Granada, se rindieron basen los fosos y valladar salieron algunas veces á escaá 27 de abril á partido y con condicion que tuviesen li- ramuzar los moros; al contrario, los cristianos asimisbertad de irse do les pluguiese y llevar consigo sus bie mo acometian las murallas. En uno destos rebates fué nes. Luego que los nuestros quedaron apoderados de muerto Juan de Ortega, soldado que se señaló mucho aquella plaza sin derramar sangre ni perder gente, un en esta guerra, así bien en la toma del castillo de Alpueblo, llamado Bentome, que cae allí cerca, á ejemplo hama como en muchas otras empresas memorables. de Vélez se entregó y recibió dentro guarnicion de sol A 29 de mayo salieron tres mil moros de la ciudad con dados. El gobierno y guarda deste pueblo se entregó á intento de acometer las estancias del marqués de Cádiz. Pedro Navarro, hombre que de bajo suelo y marinero Mataron las escuchas, rompieron el primer cuerpo de que fué, salió capitan señalado, mayormente los años | guarda, y hecho esto, entraron en los reales. El maradelante. Con esto los de Málaga cobraron gran miedo; qués de Cádiz, sin perder el ánimo por aquel sobresaldudaban de poder entretenerse mucho tiempo a causa to, con su gente puesta en ordenanza salió al encuenque no tenian esperanza, á lo menos muy poca, de que tro á los enemigos. La pelea fué brava, muchos de los les viniese socorro. Así, el alcaide y gobernador, llamado fieles cayeron muertos, el mismo Marqués quedó heAbenconnija, salió de la ciudad a tratar de rendirse por rido; el estrago de los enemigos fué mayor, si bien los intervencion de Juan de Robles, que estuvo mucho tiem mas escaparon por tener la acogida cerca. Sucedió que po cautivo en Málaga. Tuvieron noticia destos tratos y en la ciudad por la gran cuita en que se veian puestos, práticas cierto número de soldados berberiscos que allí algunos se resolvieron de matar al Rey; en particular tenian de guarnicion para defender aquella ciudad; te- | un moro, tenido por santo entre aquella gente, para mian no les entregasen á los enemigos, y juntamente salir con este dañado intento se dejó prender; pidió le indignados de que sin dalles parte se tratase de cosa llevasen al Rey. Fué Dios servido que á la sazon reposemejante, acometieron el castillo principal que está saba; mandó la Reina le llevasen á la tienda del marsobre aquella ciudad, y se llama el Alcazaba, y se apo- qués de Moya. El moro por el arreo y riquezas que veia, deraron dél; echaron fuera y degollaron los soldados se persuadió que era aquella la tienda real. Puso mano que tenia de guarnicion, y entre ellos un hermano del á un alfanje, que por poca advertencia no le quitaron, mismo Abenconnija. Tras esto acuden a las murallas, y con él se fué denodado, feroz y con aspecto y rostro cierran las puertas para que nadie de los ciudadanos espantable para don Alvaro de Portugal, que acaso espudiese tener habla con los cristianos. Si alguno se des taba hablando con la marquesa doña Beatriz de Bobadilla. Don Alvaro, abajado el cuerpo, huyó el golpe. El

[graphic]

CAPITULO XI. moro sué preso y muerto por la gente que acudió al

En Aragon se asento la hermandad entre las ciudades. ruido. Desta manera por merced de Dios se evitó este peligro. Aumentose el número de la gente con la veni | Los moros de Granada se hallaban apretados y á punda del duque de Medina Sidonia. Asimismo desde Flán- to de perderse por la guerra que les hacia el rey don des, Maximiliano, duque de Austria, que poco despues Fernando. Los portugueses, por el contrario, con las fué césar y rey de romanos, envió dos naves gruesas navegaciones que hacian y flotas que enviaban cada un cargadas de lodos los pertrechos y municiones de guer año, se abrian camino para las ciudades de levante, ra, y por capitan á don Ladron de Guevara. El número empresa grande á que dió principio, como arriba queda de los enemigos asimismo se acrecentó á causa que al- dicho, el infante don Enrique, que hizo los años pasagunos moros, por los reparos que caian junto al mar, dos descubrir las marinas exteriores de Africa. Contise metieron en la ciudad para socorrer á los cercados. nuóse esto los años siguieptes sin cesar de llevallo Apretábalos la bambre, y con todo esto los berberiscos siempre adelante. Pero como quier que el provecho no no se doblegaban á querer partido. Los ciudadanos, respondiese á tan grandes trabajos y gastos, trataban cuyo asi riesgo como miedo era mayor, se inclinaban á de pasar á las ricas provincias de la India con intento rendirse. Uno dellos, persona en autoridad y riquezas de encaminar á su tierra las riquezas de aquellas parde los mas principales, llamado Dordux, salió á los rea- | | les, de que era grande la fama; y el cielo con mano les á tratar de conciertos. Respondió el Rey que en nin- liberal repartió mas copiosamente de sus bienes con gun partido vendria si no fuese que entregasen la ciu- l aquellas gentes que con otras todo género de drogas y dad á su voluntad. Esto en público; mas de secreto y especias, piedras preciosas, perlas, oro, marfil, plata, en puridad prometió á Dordux que si terciaba bien y sin otras cosas, que mas la ambicion de los hombres Jealmente, daria libertad á él y a todos sus parientes que la necesidad ha hecho estimar en mucho. Nunca se sin que recibiesen algun mal, demás de las mercedes, refieren las cosas puntualmente como pasan; siempre que le haria muy grandes. Dió el Moro la palabra de la fama las acrecienta y pone mucho de su casa. Decíase hacello así. Llevó consigo gente del Rey, y dióles en- que tenian bosques de árboles muy grandes y en extretrada en el castillo y puso el estandarte real en lo mas mo altos de canela , cañafístola y clavos, grande abunalto de la torre del homenaje. El espanto de los ciudu-l dancia de pimienta y jengibre, animales de formas exdanos por esta causa y de los africanos fué grande, bien trañas y hombres de costumbres y rostros extraordinaque mezclado con alguna esperanza. Persuadianse los rios. Parecia a las personas prudentes cosa de grande mas que lo que se asentara con Dordux guardarian los locura acometer y pretender con las fuerzas de Porluvencedores con los otros. Con esta persuasion enfarde gal, que eran muy pequeñas, de pasar á aquellas reJaban resueltos de partirse. Engañóles su pensamiento; giones y gentes, puestas en lo postrero del mundo por acudieron los nuestros y les quitaron todos sus bienes tan grande espacio de tierra y de mar; vencia empero junto con la libertad. Lo mismo se ejecutó con los sol todas estas dificultades la codicia de tener y el deseo dados que tenian de guarnicion en los castillos, y por de ganar honra. Con esta resolucion los años pasados semejante verro para irse se salieron al mar. En parti- el rey de Portugal envió á Bartolomé Diaz, piloto muy cular los africanos con su capitan Zegri fueron presos. experimentado, para que fuese al cabo de Buena EspeLos que de los cristianos se pasaran á los moros, que ranza, en que hiácia la parte de mediodía muy adelante eran muchos, pagaron con las vidas, A los judíos que de la equinoccial adelgazándose las riberas por la pardespues de bautizados apostalaron de la religion cris- te de poniente y por la otra de levante, se remala la tiana quemaron. A los demás, así judíos como moros grande provincia de Africa , tercera parte del munnaturales de aquella ciudad, se les hizo gracia que se do. Este pues, pasado aquel cabo, llegó hasta un rio, Jibrasen por un pequeño rescate y talla; la toma de que llamaron el rio del Infante. Fué este grande acoaquella nobilísima ciudad sucedió á los 18 de agosto. metimiento y porfía extraordinaria. Fray Antonio, de Hiciéronse alegrías en toda España por esta victoria, la orden de San Francisco, iba en compañía de Bartoprocesiones y rogativas para dar gracias por tanta mer- lomé Diaz , y era persona diligente, sagaz y atrevida: ced á Dios nuestro Señor. Averiguóse que aquella ciu- Este desde allí por tierra, considerada gran parte de la dad en tiempo de los godos tuvo obispo propio; y así, Africa y de la Asia, llegó á Jerusalem; últimamente, con bula que para ello se ganó del pontisice Inocencio, | él por tierra, y Bartolomé Diaz por el inar, vueltos á le fué restituida aquella dignidad. Enturbiose algun Portugal, dieron aviso al Rey y á los portugueses de lo tanto esta alegría con un aviso que vino de levante que que vieron por los ojos. Animados pues con tan buen el gran turco Bayazete con una gruesa armada que te-principio, cobraron mayor ánimo para llevar al cabo lo nia junta, pretendia bajar á Sicilia para divertir las | comenzado. Para mejor ejecutar esto escogieron dos fuerzas de España y hacer que aflojasen en la guerra personas de grande ánimo y experiencia, y sobre todo de Granada; y aun se rugia que para esle efecto y que muy diestros y ejercitados en la lengua arábiga para dar desembarazado hizo paces con el gran soldan de que pasasen adelante; el uno se llamaba Pedro Covillan Egipto.

y el otro Alonso Paiva. Por excusar el gran gasto que se hiciera si los enviaran por el mar con armada, les ordenaron que por la tierra fuesen á ver y atalayar las partes mas interiores de Africa y de Asia. Con este órden salieron de Lisboa á los 15 de mayo, pasaron á Nú

Poles, tocaron á Rodas, visitaron á Jerusalem, dieron mor y castigasen con severidad los insultos y maldades. vuelta á Alejandría y llegaron al Cairo, ciudad la mas Sacose otrosí por condicion que el capitan y superior de principal de Egipto. Allí se apartaron, Pedro Covillan toda esta hermandadle nombrase el Rey; pero que fuese para Ormuz, que es una isla á la boca del seno Pérsi- | uno de tres ciudadanos de Zaragoza que señalase el seco, dende pasó á Calicut; Alonso de Paiva tomó cuidado nado y regimiento. Diéronles asimismo ordenanzas para de mirar y calar las partes interiores de Etiopia, en quel que se gobernasen, en razon que no usasen mal de le sobrevino la muerte. Por esta causa y por cartas que aquel poder que se les daba. Esto se efectuó por princivinieron de su Rey á Pedro Covillan en que le mandaba pio del año siguiente de 1488 en los mismos dias que un no volviese á su tierra antes de tomar noticia de todas embajador del rey de Nápoles, llamado Leonardo Tocaquellas provincias, pasó á Etiopia. Pagáronse de sus co, griego de nacion y del linaje de los emperadores costumbres y su ingenio Alejandro, al cual vulgarmente griegos, al cual los turcos quitaron un gran estado y llaman Preste Juan, y Nahu y David, sus sucesores; no forzaron á buirse á Italia, vino a tratar del casamiento le dejaron por ende partir, antes le casaron, heredaron que los años pasados se concerto entre don Fernando, y dieron con que se sustentase. Visto que no podia vol príncipe de Capua y nieto del rey de Nápoles, y la inver, desde allí envió por escrito al rey de Portugal una fanta doña Isabel, hija del rey don Fernando. Esta deinformacion de todo lo que vió y halló. Avisaba que Ca manda no hobo lugar, ni se efectuó el casamiento á Jicut era una plaza y mercado el mas rico y famoso de causa que el Rey pensaba casar su hija con el rey de todo el oriente, los naturales de color bazo y de mem Francia ó con el principe de Portugal para que fuese, brillo, poco valientes y de costumbres muy extravagan como se persuadia, un vínculo perpetuo de concordia tes. Que de la cinta arriba andaban desnudos, vestidos entre aquellas naciones. Bien que ofrecieron en su lusolo de la cintura abajo, los mas con mucho oro y se gar á la infanla doña María con tal que desistiesen aqueda, y los brazos cargados de perlas, de los hombros los príncipes del primer concierto y los primeros desfiada una cimitarra con que peleaban; lo que mas es posorios se diesen por ningunos. De Zaragoza pasaron panta, que una mujer casaba y casa con muchos mari- los reyes á Valencia; sobrevino sin pensallo Alano, pados, por la cual causa , como quier que nadie conozca dre de Juan de Labrit, rey de Navarra. El deseño y inze su padre ni sepa con certidumbre quién le engendró, lento era que el Rey les ayudase para defender su estalos hijos no heredan, sino los sobrinos, hijos de herma- do del rey de Francia, que les tornara gran parte del nas. Avisaba otrosí que en Etiopia hay muchas nacio pasados los montes, y para sosegar á los navarros de nes muy extendidas, todas de color negro, y que tienen aquende, que andaban alborotados. En particular los nombre de cristianos, la antigua religion en gran parte biamonteses estaban apoderados de gran parte de Naestragada y mezclada con ceremonias de judíos y er | varra, sin dar lugar á los reyes que pudiesen entrar en rores de herejías. Todas obedecen á un rey muy pode su reino, si bien tres años antes tornaron asiento con roso, que tiene grandes ejércitos de á pié y de á caballo, el conde de Lerin, por el cual á él y á sus deudos y aliay siempre se aloja en los pabellones y reales. Que cui dos fueron dados los cargos y pueblos que tuvieron sus daba se podria reducir aquella gente, si con embajadas antepasados, y aun le añadieron de nuevo otros muchos que se enviasen de la una á la otra parte se asentase para ganalle; pero la deslealtad y ambicion no se docon aquellos reyes alguna confederacion; pero lo mas blega por ningunas mercedes. Demás desto, pretendia desto sucedió los años siguientes. Volvamos con nues- que el Rey amparase á Francisco, duque de Bretaña, tro cuento al rey don Fernando. Despues de tomada con cuya hija, llamada Ana, por no tener hijo varon, Málaga, ya que pretendia pasar adelante, las alteracio- | muchos deseaban casar. En especial Carlos VIII, rey nes de Aragon le forzaron á ir allá para atajar grandes de Francia, le hacia guerra por esta causa. De parte del insultos, robos y muertes que se hacian. Particular Duque estaba el dicho monsieur de Labrit y el duque de mente en Valencia, don Filipe de Aragon, maestre de Orliens. A Maximiliano, que ya era césar y rey de roMontesa, vuelto de la guerra de Granada, mató á Juan manos, tenian preso con guardas que le pusieron. Los

de Valterra , mozo de grande nobleza y que era su com de Brujas, ciudad de Flandes, con grande atreviiniento • petidor en los amores de doña Leonor, marquesa de l le acometieron y prendieron dentro de su mismo pala

Cotron , hija de Antonio Centellas. Desta muerte resul cio. Ponia esto en nuevo cuidado, porque aquel Printaron grandes alborotos en aquella ciudad. Para acu cipe era amigo de los españoles; y el dicho Labrit, que dir á todo esto los reyes don Fernando y doña Isabel venia á dar aviso de todo esto, su confederado. Por parlieron de Córdoba. Por sus jornadas llegaron á Za conclusion, á instancia de Alano, que no rehusaba cuaragoza á los 9 de noviembre. En aquella ciudad se mudó lesquier condiciones que le pusiesen, se hizo entre el la manera de nombrar los oficiales y magistrados. An- | Rey y él alianza y liga contra lodos los príncipes, extiguamente lo hacia el regimiento y el comun del pue cepto solo el rey de Francia. No era seguro que Alano blo, de que resultaban debates. Ellos mismos pidieron y su hijo se le mostrasen contrarios al descubierto por les quitasen aquella autoridad y la tomase el Rey en sí Lener su estado todo, parle sujeto, parte comarcano á á propósito de evitar los alborotos que sobre los nom la corona de Francia; todo era disimulacion; la intenbramientos se levantaban; demás desto, á ejemplo de cion verdadera de valerse de las fuerzas de España conde Castilla, se ordenaron ciertas hermandades entre las tra Francia. Pásose por condicion, entre otras, que se ciudades que acudiesen cada cual por su parte con di hiciese una armada y se levantase gente en las marineros para la paga de ciento y cincuenta de á caballo l nas de Vizcaya, que se envió finalmente á Bretaña deque anduviesen por toda la tierra y reprimiesen por te- bajo de la conducta y regiiniento de Miguel Juan Gralla,

[graphic]
« AnteriorContinuar »