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maestresala del Rey, de 'nacion catalan. Otorgáronse nicion de soldados, el Rey mas viejo acudió desde Gualas escrituras de toda esta confederacion y capitulacio- dix con mil de á caballo y veinte mil de á pié. Pretendia nes á 21 de marzo, cuyo traslado no me pareció po- | juntamente con aquella gente ponerse en los bosques ner aquí.

y dar sobre los que de los cristianos se desmandasen, CAPITULO XII.

determinado de excusar la batalla como el que sabia

que sus fuerzas no eran bastantes á causa que su ejér. Que volvieron a la guerra de los moros.

cito era gente allegadiza y no tenia ejercicio en las arComenzaron los reyes á tener Cortes del reino de Va mas. Como los bárbaros rehusasen la batalla , los nueslencia en aquella ciudad, que se acabaron en la ciudad tros con mayor ánimo enviaban de ordinario escuadrode Origüela. Pretendian por este camino castigar los nes de gente para destrozar y talar los campos. El mainsultos y maldades que se hacian en aquella provincia, yor daño cargó en la campiña de Almería, y despues nó con menor libertad que en Aragon. Sosegadas estas en los campos de Baza, tierra que por ser de regadío es alteraciones, el rey don Fernando se apresuraba para de mucho provecho y fertilidad. Las acequias con que pasar por el reino de Murcia, que caia cerca de tierra se reparten las aguas por aquellos llanos embarazaron de moros. Hacíanse nuevos aparejos para proseguir

į á los puestros, y fueron en esta entrada ocasion que leaquella guerra hasta tomar aquel reino, donde Abohar- | cibiesen no pequeño daño. Muchos fueron muertos por dil con grande dificultad sustentaba el nombre de rey, los moros que acudieron, y entre otros don Filipe de si bien se hallaba con mayores fuerzas que su sobrino,

Aragon, maestre de Montesa, mozo feroz y brioso por por tener debajo su jurisdiccion á Guadix, Almería y su edad y por su nobleza. El rey don Fernando por este Baza, con toda la serranía de Granada, que llega hasta rerés y por otros encuentros se hallaba con poca gente. el mar, de que podia recoger mayores intereses á causa | Puso por entonces guarniciones en lugares á propósito, que la guerra, por ser la tierra tan fragosa, no habia lle y con tanto se fué primero á Huescar, pueblo que está gado á aquellos lugares, demás de los grandes prove cerca de Baza ; despues por la ribera abajo del rio Sechos que se sacaban del artificio de la seda, que era y gura pasó á Murcia ; desde allí á Toledo con intento de es la mas fina de toda España. Allegábase que los natu pasar á Castilla la Vieja, ca le forzaban ir allá ocasiones rales andaban desabridos con Boabdil; teníanle por que se ofrecian. Con su partida el rey Moro cargó sobre cobarde y enemigo de su secta ; decian era moro de los pueblos que le tomaron, y los redujo todos á su obesolo nombre, y de corazon cristiano. Demás desto, Abo diencia, parte con promesas, parte con amenazas. En es-hardil ganara reputacion y crédito con una entrada que te comedio los moradores de Gausin, que era un pueblo por bosques y lugares ásperos hizo en la campiña de muy fuerte cerca de Ronda, cansados del señorío de crisAlcalá la Real; la presa y cabalgada fué grande que tianos, ó por su acostumbrada ligereza y poca lealtad, llevó á Guadix, de ganados mayores y menores, por se conjuraron entre sí para matar los soldados, como lo estar la gente descuidada y no pensar en cosa seme- | hicieron , los que tenian de guarnicion y que andaban jante á causa que todo lo que caia por allí de moros por el pueblo descuidados de cosa semejante. No les se tenia por Boabdil, amigo y confederado, atrevimiento duró mucho la alegría deste hecho. Los moros comarde que muy en breve se satisfizo Juan de Benavides, á canos, para mostrar que no tenian parte en aquel insulcuyo cargo quedó aquella frontera. Quemó los campos to y por temor de ser castigados, se apellidaron para de Almería y hizo otros muchos daños. Los apercebi tomar emienda de aquel caso y cercaron á Gausin. Acumientos para la guerra no se hacian con el calor que dieron con nuevas gentes desde Sevilla el marqués de quisiera el rey don Fernando, por cuanto la tierra del Cádiz y el conde de Cifuentes, y recobrado que hobieAndalucía estuvo trabajada con peste este año y el pa ron aquella plaza, á todos los moradores en venganza sado; por lo demás muy deseosos todos de hacer el del aleve pasaron a cuchillo ó los dieron por esclavos. postrer esfuerzo y concluir con guerra tan larga. Por Llegó á Valladolid el rey don Fernando un sábado á 6 de este respeto mandó que acudiesen todas las gentes á la setiembre. Allí se le ofreció una nueva ocasion para ciudad de Murcia, do él quedaba, con resolucion de recobrar la ciudad de Plasencia, que la poquedad de combatir á Vera, que es una villa á la ribera del mar, los reyes pasados la enajenó y puso en poder de la casa y se entiende que es la que Pomponio Mela llamó Vergi de Zúñiga. Fué así, que por muerte de don Alvaro de ó Antonino Varea. No hobo dificultad alguna en tomar Zúñiga , que falleció en aquella sazon, sucedió en aquel la ; los moradores sin dilacion, por estar sin esperanza estado un nieto suyo del mismo nombre, hijo de su made poderse defender, se rindieron á 10 de junio, y á su yorazgo, que falleció en vida de su padre. Pretendia teejemplo hizo lo mismo Mujacra, llamada de los anti ner mejor derecho Diego de Zúñiga, tio del sucesor, guos Murgis , y tambien los dos lugares llamados Vélez por estar en grado mas cercano al defunto. Los deuel Blanco y el Rojo, con otros muchos castillos y pue- dos y aliados estaban repartidos y divididos entre los blos que no estaban bien fortificados ni tenian guarni- dos. Con esto tuvieron ocasion los Carvajales, que eran cion bastante. Tan grande era el miedo que cobraron el bando contrario y muy seguidos en aquella ciudad, y el peligro en que los enemigos se veian, que desani para apoderarse della con las armas. No pudieron ha- . mados y porque no les destruyesen los campos, se cer lo mismo del castillo, que se le defendieron los solrendian sin dificultad. Deseaba el Rey pasar sobre la dados que le guardaban. Acudió luego el rey don Ferciudad de Almería , que está por allí cerca. Impedia la nando con muestra de apaciguar aquellos alborotos.. entrada un castillo, por su sitio inexpugnable, llamado Apoderóse de todo, por causa que el nuevo duque don Taberna, que para fortificalle mas y poner nueva guar- Alvaro se le rindió, y contento con la villa de Béjar y lo

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demás de aquel estado, partió mano de aquella ciudad,

CAPITULO XII. si bien el rey don Juan el Segundo, á trueco de la villa

Tres ciudades se ganaron de los moros. de Ledesma, la dió á don Pedro de Zúñiga, bisabuelo deste don Alvaro. Desto resultó gran miedo a los de | En un mismo tiempo y sazon la corona de Castilla se más señores; recelábanse les seria forzoso restituir al aumentaba con nuevas riquezas y estados, y los turcos, Rey, por tener mas poder y prudencia , lo que por las enemigos continuos y grandes de cristianos, ponian revueltas de los tiempos como por fuerza les dieron los gran temor por el gran poder que tenian por mar y reyes pasados. En Aragon otrosí resultaron nuevos al por tierra. Al fin deste año falleció don Garci Lopez de borotos. La ocasion, que los señores pretendian des- Padilla, maestre de Calatrava; el letrero de su sepulbaratar la hermandad que poco antes se puso entre las cro, que está en la capilla mayor de la iglesia de aqueciudades, como cosa pesada y que los enfrenaba y que lla villa, señala el año pasado. Por su muerte, como era muy contraria á sus particulares intereses y pre- quier que muchos pretendiezen aquella dignidad, el tensiones. No pararon hasta tanto que los años adelan--|| rey don Fernando por bula del pontifice Inocencio la te en unas Cortes que se tuvieron en Tarazona alcan tomó para sí en administracion, y la incorporó en su zaron que aquella hermandad se deshiciese por espacio corona con todas sus rentas y estado, principio que pade diez años. Para librar á Maximiliano de la prision só adelante á los demás maestrazgos por la misma óren que le tenian los de Brujas, los reyes despacharon á den y traza , con que se aumentó el poder de los reyes; Flándes por sus embajadores á Juan de Fonseca y á Al

pero la autoridad de aquellas órdenes y fuerzas se envaro Arronio. Gobernáronse ellos prudentemente ; en flaquecieron á causa que los premios que se acostumfin, concluyeron aquel negocio como se deseaba, y Ma- | braban dar á los soldados esforzados y que servian en ximiliano se apaciguó con sus vasallos. Pretendia él por la guerra, mudadas las cosas, se dan por la mayor parte estar viudo de madama María, su primera mujer, señora a los que siguen la corte. Las revueltas y pretensiones propietaria de aquellos estados, de casar con doña que resultaban en las elecciones de los maestrés y los Isabel, infanta de Castilla. En esto no vinieron sus pa tesoros reales, que estaban gastados, dieron ocasion á dres por estar prometida al príncipe de Portugal, si esto. Verdad es que ordinariamente de buenos princibien dieron intencion que una de las hermanas de la pios las cosas con el tiempo desdicen algun tanto; y do infanta doña Isabel podia casar con Filipe, su hijo y quiera hay lisonjeros que dan color á todo lo que se heredero, luego que tuviese edad para ello. Con este hace. Mejor será pasar por esto, aunque ¿quién podrá deseño de casarle en España su abuelo el emperador dejar de sentir que las riquezas que los antepasados Federico en aquella sazon le dió título de archiduque dieron para hacer la guerra á los enemigos de cristiade Austria, como quier que los señores de aquel estado nos se derramen y gasten en otros usos diferentes? antes deste tiempo solamente se intitulasen duques. En ¿Cuán gran parte de la tierra y del mar se pudiera con Roma hacian oficio de embajadores por los Reyes Cató ellas conquistar? De levante venian nuevas que el gran licos acerca del Papa el doctor Medina y el protonota turco Bayazete juntaba grandes gentes de á caballo y rio Bernardino de Carvajal, poco despues obispo de de á pié, y que tenia cubierto y cuajado el mar con una Astorga, en lugar de don García de Toledo, y adelante gruesa armada. Recelábanse no volviese sus fuerzas

el dicho Bernardino fué cardenal y obispo de Osma, contra las tierras de cristianos, y era así, que no le fal• de Badajoz, de Cartagena , de Sigüenza y de Plasencia taba voluntad de extender su imperio hacia el ponien

sucesivamente. Mandaron los reyes á estos embajado te y vengar el sentimiento que tenia por no le entreres que por cuanto Maximiliano, rey de romanos, en gar, como él lo pretendia , á Gémes, su hermano. Lo vió sus embajadores al Papa suera de lo que se acos que le detenia era el soldan de Egipto, al cual pesaba tumbraba, como algunos pretendian, por ser vivo el mucho que el poder y mando de los turcos creciese Emperador, su padre, que les diesen el primer lugar so tanto. Volvió pues sus fuerzas contra el Şoldan. Solas lamente en caso que los embajadores de Francia hi once galeotas de cosarios apartados de la demás armaciesen lo mismo. Que advirtiesen no los dejasen asen da fueron sobre la isla de Malta , y toda casi la pusieron tar en medio de los de Francia y ellos, sino que si los á saco, y la robaron hasta los mismos arrabales de la de Francia precedian, ellos al tanto tomasen mejor ciudad. Esta isla, por tener dos puertos, es capaz de lugar. Ayudó mucho para poner en libertad á Maxi- cualquiera armada por grande que sea. Divide estos miliano el recelo que los de Brujas tuvieron de la ar dos puertos una punta de tierra, que llaman de San Telmada que el señor de Labrit aparejaba en las mari mo; pareció seria bien edificar alli un fuerte y castillo nas de Vizcaya, como quedó concertado. Pasó á Bre

á propósito de impedir que los enemigos con sus armataña la armada; la pérdida y daño que allí se recibió das no se apoderasen de aquella isla, y desde allí acofué grande; el duque de Orliens y sus confederados que | metiesen á nuestras riberas, como lo comenzaban á daron desbaratados por las gentes del rey de Francia hacer. De Sicilia fué una armada contra estos cosarios; en una batalla que se dió junto á San Albin. El Duque pero llegó tarde el socorro en sazon que el enemigo era y Juan Gralla, que era capitan de los españoles, vinie ya partido con la presa. De España al tanto enviaron ron en poder de los vencedores, desbaratada y destro una nueva armada, por general Fernando de Acuña, zada gran parte de la gente que llevaban, como se dirá que iba de nuevo á ser virey de Sicilia. Pretendian algo mas adelante.

con esto no solo defender nuestras riberas, sino acometer asimismo las de Africa. Demás desto, el rey don Fernando puso confederacion y hizo de nuevo liga con los reyes de Triglaterra y casa de Austria, contra las | de Illueca, mozo de poca edad y muy privado del Rey, fuerzas del rey de Francia. Todas estas práticas se y por sus buenas prendas entre todos señalado, como enderezaban para apoderarse por las armas del reino lo testifica Pedro Mártir Angleria, hombre natural de de Nápoles, con que los señores neapolitanos que an- Milan, que estuvo mucho tiempo en España, y como daban desterrados de su tierra, unos' convidaban al testigo de vista compuso comentarios desta guerra. Los rey don Fernando, otros al Francés, en quien hacian cristianos, tanlos á tantos, no eran iguales á los momas fundamento por ser mayores sus fuerzas y mayor ros en las escaramuzas y rebates, por estar aquella el odio contra los de Aragon. Pasó esto tan adelante, gente acostumbrada á retirarse y volver las espaldas, y que al principio del aio siguiente, que se contaba de luego con una increible presteza revolver sobre los conmuestra salvacion 1489, fueron desde España mil ca trarios, herir en ellos y matallos. Ayudábales el lugar, ballos y dos mil infantes en socorro de Bretaña contra en que eran pláticos, y la manera del pelear, los cristiael poder y intentos del rey de Francia y en defensa de nos eran mas en número y se aventajaban en el esfuermadama Ana que por muerte de su padre el Duque | zo. Desta manera el cerco se alargaba mucho tiempo, habia beredado aquel estado. Iba por capitan desta tanto, que el Rey, congojado de la tardanza , pensaba cente don Pedro Sarmiento, conde de Salinas. Aten- | si seria bien desistir de aquella empresa, pues no se hadiase á esto como quier que la guerra de los moros de cia nada; si esperar el remate, que muchas veces sin Granada ponia en mayor cuidado, y cuanto mayor era | embargo de dificultades semejantes le habia sucedido la esperanza y mas de cerca se mostraba de deshacer prósperamente. Lo que mayor espanto le ponia eran las aquel reino, tanto crecia mas el fervor y el ánimo. Así, muchas enfermedades y muertes de los suyos, á causa los reyes partieron de Medina del Campo á 27 de mar de ser el tiempo caluroso y los manjares de que se suszo para el Andalucía con intento de volver á las armas tentaban no eran muy sanos; demás que la infeccion de v á la guerra. Haciase la masa del ejército en Jaen. Lle- la peste que anduvo los años pasados no quedaba de gados alli los reyes, despues de pasar por Córdoba, liicie- todo punto apagada. El marqués de Cádiz, al cual por ron alarde de la gente; hallaron que eran doce mil de a aquellos dias se dió título de duque, era de parecer caballo y cincuenta mil infantes, los mas escogidos y que se alzase el cerco; decia que no era justo comanimosos soldados de todo el reino. Un buen golpe de prar con el riesgo de tan grande ejército aquella pegente vino de sola Vizcaya y los lugares comarcanos, queña ciudad: «Es así, que cuando los premios y lo que provincia que por ser gobernada con mucha blandura, se interesa es igual al peligro, si la empresa sucede es muy leal á sus reyes, y por tener los cuerpos endu bien, el provecho es mayor, y si mal, inenor la pena y recidos por la aspereza y falta de la tierra es muy á desconsuelo. Si el cerco durase hasta el invierno, cuanpropósito para los trabajos de la guerra. Pareció ir con do los rios van crecidos, ¿cómo se podrán retirar? Foresta gente sobre Baza. En la entrada , para que no les zosa cosa será que todos perezcamos si no miramos hiciese algun embarazo, se apoderaron de un pueblo, con tiempo lo que conviene. Pone espanto solo el penlamado Cujar, aunque pequeño, pero de sitio muy sallo, y el decillo es atrevimiento; parece, señor, que fuerte. Hecho esto, por principio del mes de junio se haceis poco caso de vuestra salud, con la cual lodos vipusieron nuestras gentes sobre Baza, cuyo sitio, des vimos y vencemos. » Todos entendian que el de Cádiz pues que el rey don Fernando le consideró bien, con tenia razon; sin embargo, venció la constancia del Rey pocas palabras animó á los soldados y los mandó aper | y Dios, que en las dificultades acudia á su buen ánimo. cebirse para el combate. Esta ciudad está asentada en Resolviéronse pues de llevar adelante lo comenzado, y Ja ladera de un collado, por do y la llanura que está para apretar mas el cerco rodear todas las murallas coil debajo del pasa un rio pequeño; las otras partes tie un foso y con su valladar y nueve castillos que levanne rodeadas de otros recuestos. Teníanla guarnecida taron á trechos, y en ellos gente de guarda, á propó-, de hombres y arınas, bastecida de alınacen y de trigo sito todo que los enemigos no pudiesen de sobresallo para quince meses. El sitio no daba lugar para arrimarse hacer alguna salida. Las demás gentes se repartieron á la muralla con mantas nicon otros pertrechos de guer por los lugares y puestos que parecian mas convenienra. Salieron de la ciudad los soldados de guarnicion, contes, en particular el de Cádiz con cuatro mil de á caque se trabó una escaramuza muy brava en el llano. ballo se encargó de guardar la artilleria. Desta maneCada cual de las partes peleaba con grande ánimo. Los | ra no podian entrar en la ciudad socorros de fuera, si nuestros, a causa de las acequias por do va el agua en- | bien tenia mucha abundancia de vituallas. Al contrario, cañada y fosos encubiertos, andaban embarazados y no en los reales padecian falta de trigo para sustentarsē, se podian aprovechar del enemigo. Acudiéronles nue- y de dinero para socorrer y hacer las pagas á los so!vas compañías de refresco de los reales, con que cobra dados, puesto que cada dia sobrevenian nuevas comron ánimo, y forzaron a los enemigos á retirarse den pañías. Por el mes de octubre llegaron los duques don tro de la ciudad con mayor daño del que hicieron por Pedro Manrique de Najara y don Fadrique de Alba, vesser mucho menos en número, que no pasaban de mil tido de luto por su padre, que falleció poco antes. El de á caballo y dos mil peones. Desta manera otras mu almirante don Fadrique asimismo acudió y el marqués chas veces con los moros que salian á pelear se hicie de Astorga. Pocos dias despues llegó la Reina con la ron delante de los reales otras escaramuzas. Los nues infanta doña Isabel, su hija , y en su compañía el cartros talaban los sembrados y las huertas con gran denal de Toledo y otros prelados. La venida de la Reisentimiento de los ciudadanos. Murió en estas refriegas na, como yo pienso, fué causa que los cercados perdiedon Juan de Luna, hijo de don Pedro de Luna, señor sen el áninio y el brio por entender se tomaba el cerco

muy de propósito. Trocóse pues de repente el gober y recatado, feroz en la guerra, y despues de la victoria nador de la ciudad, llamado Hacen, el viejo, que tenia manso y tratable. Por medio de Gutierre de Cárdenas, tambien cuidado de la guerra. Por una plática que con comendador mayor de Leon, que sirvió muy bien y él tuvo Gutierre de Cárdenas, comendador mayor de con mucho esfuerzo en esta guerra, se tomó asiento y Leon, dado que se pudiera entretener mucho tiempo, se hicieron las capitulaciones con aquel rey Bárbaro, se inclinó concertarse; comunicó el negocio con su humillado y caido. En virtud del concierto le hizo merRey, que estaba en Guadix. Acordaron de rendir la ciu- ced de la villa de Fandaras, que está en la sierra de dad, muy fuera de lo que los cristianos cuidaban. Con Granada, con otras alquerías, aldeas y posesiones por cluidas las capitulaciones y concierto, que fué á 4 de allí, que rentaban hasta en cantidad de diez mil ducadiciembre, el dia siguiente el Rey y la Reina con mu dos, con que se pudiese sustentar; pequeña recompencha fiesta, á manera de triunfo, entraron en aquella sa v consuelo de la pérdida de un reino. Tanto menos ciudad. La guarda y gobierno della encomendaron á digno era de tenelle compasion por dar, como dió, Diego de Mendoza, adelantado de Cazorla y hermano principio á su reinado por la muerte cruel de su mismo del cardenal de España. Puso esto mucho espanto á los hermano. A los 'moros de nuevo conquistados se concomarcanos, y fué ocasion que muchos lugares de su cedió que poseyesen sus heredades como antes; pero voluntad se rindieron; y para mas seguridad dieron re- que no morasen dentro de las ciudades, sino en los henes y proveyeron de trigo y de todo lo necesario en arrabales, á propósito que no se pudiesen fortificar ni abundancia. Entre estos lugares los principales fueron alborotarse; para lo misino les quitaron tambien toila Taberna y Seron. Lo que es mas, Guadix y Almería, suerte de armas. Publicáronse estas capitulaciones y ciudades que cada una dellas pudiera sufrir un muy concierto en Guadix. Los reyes, por fu de diciembro largo cerco, cosa maravillosa, sin probar á defenderse, se partieron de allí, y por Ecija fueron á Sevilla. Por se entregaron. El mismo rey Abohardil vino en ello, que todo el camino los pueblos los salian á recebir ; y los junto á Almería, donde acudió el campo, salió á verse 'miraban como á principes venidos del cielo; y ellos, con con el rey don Fernando, que le recibió muy bien y le haber concluido en tan breve tiempo cosas tan grandes hizo grande fiesta: Demás deslo, dos castillos fortísimosi representaban en sus rostros y aspecto mayor majestail cerca el uno del otro, y ambos puestos sobre el mar, que humana. Los príncipes extranjeros, movidos por se ganaron; el uno, llamado Almuñecar, en que solian la fama de hechos lan grandes, les enviaban sus embaestar los tesoros de los reyes moros y su recámara; el jadores á dar el parabien, y á porfia todos pretendian otro fué Salobreña, que los antiguos llamaron Selam- su amistad. Sobre todos el rey de Porlugal, cosa trabina, puesto en los pueblos llamados bástulos, sobre tada de antes , pretendia para el príncipe don Alonso, el mar Ibérico, en un sitio muy áspero y muy fortifica- su hijo, á la infanta doña Isabel, hija mayor de los redo, á propósito de tener, como tenian, los moros allí yes, como prenda muy cierta de una paz perpetua que guardados los hijos y hermanos de los reyes á manera resultaria por aquel medio entre aquellas dos coronas. de cárcel. La tenencia deste castillo se encomendó á Envió para este efecto á Fernando Silveira , justicia de Francisco Ramirez, natural de Madrid, general que era Portugal, y á Juan Tejeda , su chanciller mayor; por de la artillería, caudillo que se señaló de muy esforza cuya instancia en Sevilla, á 18 de abril, se concertó este do, así bien en esta guerra como en la de Portugal. Se- casamiento, que a todos venia bien y á cuento, mayorñalóse otrosí y aventajóse entre los demás en el cerco mente que la esperanza de efecluar el casamiento de de Baza Martin Galindo, ciudadano de Ecija, que pre Francia faltaba á causa que aquel Rey queria casarse tendia en esfuerzo y valor semejar á su padre Juan con madama Ana , duquesa de Brelạña. Las alegrías Fernandez Galindo, caudillo de fama y uno de los mas que se hicieron en el un reino y en el otro por estos desvalientes soldados de su tiempo. Concluidas cosas tan posorios fueron grandes, menores en Portugal por grandes, en Guadix se hizo alarde del ejército á pos ocasion que el mes siguiente falleció en Avero la infantrero de diciembre, entrante el año de nuestra salva- ta doña Juana, hermana de aquel Rey, sin casar por no cion de 1490. Hallaron conforme á las listas que falta- querer ella, bien que muchos la pretendieron y ella ban veinte mil hombres; los tres mil muertos á manos tenia partes muy aventajadas. La hermosura de su alma de los moros, los demás de enfermedad. No pocos por fue mayor y sus virtudes muy señaladas, de quo se la aspereza del invierno se helaron de puro frio; géne cuentan cosas muy grandes. Tampoco la alegria de ro de muerte muy desgraciado; los mas que murieron Castilla les duró mucho, si bien la doncella desde Cousdesta manera era gente baja, forrajeros y mochilleros; tantina partió á Portugal á 11 de noviembre. En su así fué menor el daño.

compañía el cardenal de España y don Luis Osorio,

obispo de Jaen, los maestres de Santiago y de AlcánCAPITULO XIV.

tara , los condes, el de Feria don Gomez de Figueroa, Que don Alonso, principe de Portugal, casó con la infanta

y el de Benavente don Alonso Pimentel, con otra mu

cha nobleza , todo á propósito de representar majestad; doña Isabel.

que parece aquellas dos naciones andaban á porsia soEl fin y destruicion de aquella gente bárbara y debre cuál se aventajaria en arreo, librcas y galas. A la aquel reino, que contra razon se fundó en España, se ribera del rio Caya, que corre entre Badajoz y Yelves, llegaba muy de cerca. Apretábalos el rey don Fernan se bizo la entrega de la novia á los señores portugucdo sin faltar punto á la buena ocasion que el cielo le ses que salieron para recebilla y acompañalla. El prinpresentaba, como principe animoso, diligente, astuto cipal el duque don Emanuel, que sucedió adelante en aquel casamiento y en el reino; así lo tenia el cielo de

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CAPITULO XV. terminado. Acudieron el rey de Portugal y su hijo á Estremoz, pueblo de aquel reino; para mas honrar la es

Que los nuestros talaron la vega de Granada. posa la hicieron sentar en medio, y el suegro á la mano Deseaba el rey don Fernando concluir la guerra de izquierda. Allí se hicieron los desposorios, á 24 de no los moros, que traia en buenos términos. Una dificultad viembre, que fué miércoles, y el dia siguiente se velaron muy grande impedia sus intentos; esta era que demás por mano del arzobispo de Braga, que es la principal | de la fortaleza de la ciudad de Granada guarnecida, dignidad de Portugal. Los regocijos y alegrías de la municionada y bastecida asaz, tenia empeñada su paboda por espacio de medio año se continuaron en Ebo | labra en que prometió los años pasados al rey Boahra y en Santaren, do fueron los principes. No hay gozo dil que él y todos los suyos no recibirian agravio ni dapuro ni duradero entre los mortales , segun se vió en no alguno. Ofrecíase una muy buena ocasion para sin este caso. Todos estos regocijos se trocaron en lloro y contravenir al concierto sujetar aquella ciudad. Esto en duelo por un desastre no pensado. Salió el Rey en fué que los ciudadanos, sin tener cuenta con el peligro aquella villa una tarde á la ribera del rio Tajo. El prín- que de fuera les corria, tomadas las armas, como mucipe don Alonso, que iba en su compañía, quiso con chas veces lo acostumbraban , cercaron á su Rey denJuan de Meneses correr en sus caballos a la par. En la tro del Albaicin, y le apretaron tanto, que muy poca carrera su caballo, que era muy brioso, tropezó, y con esperanza le quedaba, no solo de conservar el reino, que su caida maltrató al Principe de manera, que en breve sin obediencia no era nada, sino de la vida y de la liespiró. Cuán grande haya sido el llanto de sus padres, bertad. El pueblo se mostraba tan indignado, que brade su esposa y de todo el reino no hay para qué de maba y amenazaba de no desistir hasta dalle la muercillo. Quejábanse con lágrimas muy verdaderas que te. No era razon desamparar en aquel peligro aquel tantas esperanzas y tantos regocijos en un dia y un mo Principe confederado, mayormente que él mismo pedia mento se trocasen en contrario. Su cuerpo sepultaron le socorriesen. Esto en sazon que de levante se repreentre los sepulcros de sus antepasados. Las honras se. sentaban nuevos temores; el gran soldan de Egipto le hicieron á la costumbre de la tierra muy grandes ; amenazaba que si el rey don Fernando no desistia de acompañaron su cuerpo el Rey y toda la nobleza enlu perseguir, como comenzara, á los moros que eran de tados. La princesa doña Isabel sin gozar apenas del

su misma secta, él en venganza desto haria morir todos principio de su desposorio, y que en tan breve tiempo

los cristianos sus vasallos en Egipto y en la Suria. El se via desposada , casada y viuda , en una litera cu guardian de San Francisco de Jerusalem, llamado fray bierta y cerrada se volvió á sus padres ya Castilla. Desta Antonio Millan, que envió con este mensaje, de camimanera las cosas de yuso y los gozos en breve tiempo no se vió con el rey de Nápoles; vino á España, declase revuelven, y truecan los temporales. La tristeza que ró su embajada, y aun el mismo rey de Nápoles le dió cargó del Rey, su suegro, sué tal, que della le sobrevino cartas en la misma razon; príncipe, como se entendia, una enfermedad lenta, de que cuatro años adelante fa l mas aficionado á los moros de lo que era honesto y lleció. Fundó en Lisboa poco antes de su muerte el lícito á cristianos. La suma era que pues pingun agrahospital Real, que es un principal edificio, y él mismo vio recibiera de los moros, no debia tampoco hacer ni se halló á echar la primera piedra, y debajo della se pu intentar cosa de que resultasen mayores males. Que sieron ciertas medallas de oro, como se acostumbra en si bien aquella gente era de otra secta, no seria razon señal de perpetuidad. No dejó hijo legitimo. Solo que- maltratalla sin alguna justa causa. El rey don Fernan-. dó don Jorge, habido en una dama, llamada doña Ava

do ni se espantó por las amenazas del Bárbaro, ni le de Mendoza, el cual, bien que muy niño, procuro y hizo

plugo el consejo del rey de Nápoles, dado que acabada quedase nombrado por maestre de Avis y de Sanliago | la guerra, envió por su embajador á Pedro Mártir para en Portugal. Por su muerte comenzó en aquel reino que diese razon al Soldan de todo lo que en aquella una nueva línea de reyes; don Emanuel, primo del

conquista pasó y con palabras comedidas le aplacase. Rey muerto, y hijo de don Fernando, duque de Viseo,

Al rey de Nápoles en particular, ya que se aprestaba como pariente mas cercano, sin contradicion sucedió en

para comenzar esta nueva jornada y roinper , escribió aquella corona. Hijo deste Rey fué el rey don Juan el

cartas en que le avisaba de las causas que tuvo para Tercero, nieto del principe don Juan, que por morir emprender aquella guerra. Decíale que era justo desmuy mozo no llegó á heredar el reino. Así sucedió en

hacer aquel reino que antiguamente se fundó contra él á su abuelo el rey don Sebastian, hijo deste Prínci

derecho, y de nuevo nunca cesaba de hacer grandes pe; el cual por su muerte, que los moros le dieron en

insultos y agravios á sus vasallos. Que le ponia en cuiAfrica , dejó el reino de Portugal, primero al carde

reino de Portugal, primero al carde- dado el riesgo que corrian los cristianos de aquellas nal don Enrique, su tio mayor, y despues dél á don Fi partes ; todavía cuidaba que aquellos bárbaros, sabida lipe II, rey de Castilla , sobrino tambien del Carde

la verdad, templarian el sentimiento, y por el deseo de nal, y nieto del rey don Emanuel por parte de su ma vengarse no querrian perder las rentas muy gruesas y dre la emperatriz doña Isabel. Tal fué la voluntad de tributos que aquella nacion les pechaba. El Guardian Dios, á quien ninguna cosa es dificultosa ; todo lo que por su oficio de embajador y por el crédito de santile aplace se hace y cumple. Dejado esto para que otros dad que tenia, no solo no fué mal visto , antes muy relo relaten con mayor cuidado y á la larga, volvamos con galado, y con mucha honra que se le hizo y dones nuestro cuento á la guerra de Granada.

que le presentaron le enviaron contento. Junto con esto el rey don Fernando envió á avisar los ciuda

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