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danos de Granada que si, dejadas las armas, quisie- / vasallos de Abohardil andaban alborotados y no le quesen entregarse , serian tratados de la misma manera rian obedecer, el rey don Fernando, conforme a lo caque los demás que se le babian rendido. Movió este pitulado, de grado vino en que se pasase en Africa con aviso á ambas las parcialidades para que, sosegados los muchas riquezas y tesoros que le dió en recompensa de odios, tratasen de lo que a todos tocaba, tanto mas, que lo que dejaba. el rey Moro sabia muy bien que el rey don Fernando,

CAPITULO XVI. aunque de palabra se mostraba por él, todavía mas

Del cerco de Granada. querria pretender para sí, y que no desistiria hasta tanto que se viese apoderado de aquella ciudad. Los Pasaron los reyes el invierno en Sevilla; llegada la alfaquíes y otras personas lenidas por venerables en ►ētiņtiņ2/2/2/2/\2 2\\2\\22\§Â2âÒÂētiņ–2ņ222 222mtiò tre aquella gente no dejaban de exhortar, ya los unos, se quedó en Alcalá la Real para acudir á todo y proveer ya los otros á la paz, rogallos y amonestallos lo que les de lo necesario, y en breve, como lo hizo, pasar adelanconvenia, es á saber, que, ora pretendiesen volverá laste y ser participante de la honra y del peligro de aquella armas, ora concertarse con los cristianos, un solo re- empresa. Acudieron los grandes ; los concejos y comuparo les quedaba, que era tener ellos paz entre sí; si la nidades de las ciudades enviaron compañías de soldadiscordia iba adelante, los unos y los otros se perderian. dos á su sueldo, con que y las demás gentes el rey don Con esta diligencia se tomó cierto acuerdo y se hizo Fernando en tres dias legó á vista de Granada un sacierto asiento entre los moros. Los fieles, sin embargo, bado, á 23 de abril, año de nuestra salvacion de 1491. entraron en la vega de Granada á robar y talar debajo Asentó su campo y sus reales á los ojos de Guetar, la conducta del Rey, que la Reina se quedó en Moclin. que es una aldea legua y media de Granada. Desde allí Destruyeron y quemaron los sembrados con gran sen envió al marqués de Villena con tres mil de á caballo timiento de los ciudadanos, que temian no los tomasen para correr los montes que allí cerca' están. Prometióle por la hambre y necesidad. El príncipe don Juan acom de seguille él mismo con la fuerza del ejército para sopañó en esta jornada á su padre , que para mas anima correlle si los moros de aquellos montes, gente enlle le armó caballero en aquella sazon. Volvieron a durecida en las armas, ó los de la ciudad por las espalCórdoba con la presa, contentos de la gran cuita en que das le apretasen. Cumplió la promesa; adelanlóse hasta Jos moros quedaban y con la esperanza que ellos co llegar á Padul, y rechazó los moros que salieron de la braron de concluir con aquella empresa. El cuidado de ciudad para cargar el escuadron del Marqués. Con tanto, la frontera quedó encomendado al marqués de Villena el Marqués pudo ejecutar fácilmente el órden que llevaen recompensa de que en aquella jornada perdió á don ba sin tropiezo; quemó nueve aldeas de moros, y carAlonso, su hermano, y de una lanzada que por librar, gado de mucha presa, se volvió para el Rey. Pareció que como principe valeroso y que tenia gran experiencia conforme aquel principio seria lo demás. Acordaron de en las armas, á uno de los suyos rodeado de moros le pasar juntos adelante y hacer la tala en lo mas adentro dieron, de que el brazo derecho le quedó manco. Ape- de la sierra. Hízose así; todo sucedió prósperamente. nas los moros se vieron libres deste miedo, cuando de Dieron sacomano, quemaron y abatieron otras quinco bajo de la conducta de Boabdil, ya declarado por enemigo | aldeas. Demás desto, buen golpe de moros de á pié y de cristianos, acometieron el castillo de Alhendin, en de á caballo, que por ciertos senderos en lugares estreque los nuestros poco antes dejaron puesta guarnicion, chos y á propósito pretendian atajar el paso á los nuesy tomado, le echaron por tierra. Este atrevimiento ven tros, fueron desbaratados y echados de allí. La presa gó el Rey con una nueva entrada que hizo para destro

fue muy grande por estar aquella gente rica á causa que zar el panizo y el mijo, semillas tardías, en que sola- | de las guerras pasadas no les habia cabido parte, ni de mente los de Granada tenian puesta la esperanza para sus daños, y por ser la tierra á propósito para proveerá sustentar la vida el año siguiente. Esta tala se hizo el la ciudad de bastimentos, era forzoso procurar no lo pumes de setiembre por espacio de quince dias. Por otra | diesen hacer. Concluidas estas cosas sin recebir algun parte, los moros de Guadix se alborotaron, y tomadas daño y sin sangre, dentro de tres dias volvieron los sollas armas, pretendian matar a los que quedaron en el dados alegres al lugar de do salieron. En aquel puesto castillo de guarnicion. Salieron sus intentos vanos; acu fortificaron sus reales con soso y trinchea por entonces. dió muy á tiempo el marqués de Villena ; daba mues Pasaron alarde diez mil de á caballo y cuarenta mil intra de ir contra Fandarax, que estaba alzado contra fantes, la flor de España, juntada con grande cuidado, Abohardil, pero revolvió sobre Guadix con buen núme gente de mucho esfuerzo y valor. En la ciudad asimisro de gente de á pié y de á caballo. Entró dentro, Ý mo se hallaba gran número de gente de á pié y de á cacon color de querer hacer alarde de los moros, los sacó ballo, soldados de grande experiencia en las armas, tofuera de la ciudad y les cerró las puertas , con que de dos los que escaparan de las guerras pasadas. La muchepresente y para adelante se remedió aquel peligro. Tor- | dumbre de los ciudadanos poco podian prestar, gente nó otra vez el rey don Fernando al fin deste año á dar que comunmente bravean y se muestran feroces en la tala y destruir los campos de Granada. Al contrario tiempo de paz, mas en el peligro y á las puñadas cobarBoabdil tenia puesto cerco sobre Salobreña, que le des. La ciudad de Granada por su sitio, grandeza, fordefendió Francisco Ramirez con gran esfuerzo y dili- | tificacion, murallas y baluartes parecia ser inexpugnagencia. Entendíase otrosí queria el rey don Fernandoble. Por la parte de poniente se extiende una vega como acudir á dar socorro; así el Moro fué forzado á alzar de quince leguas de ruedo, muy apacible y muy fértil, el cerco y volverse á Granada. Demás desto, porque los así de sí misma, como por la mucha sangre que en ella se derramara por espacio de muchos años, que la en- j apenas se puede creer. Lo que pone mas maravilla es lo grasaba á fuer de letame, y por regarse con treinta y seis que los embajadores de don Jaime el segundo, rey de fuentes que brotan de aquellos montes cercanos, mas Aragon, se halla certificaron al pontifice Clemente V en fresca y provechosa de lo que fácilmente se podria en el concilio de Viena , es á saber, que de docientas mil carecer. Por la parte de levante se empina la sierra de almas que á la sazon moraban en Granada, apenas se Elvira, en que antiguamente estuvo asentada la ciudad hallaban quinientos que fuesen hijos y nietos de moros. de Miberris, como lo da á entender el mismo nombre de En particular decian tenia cincuenta mil renegados y Elvira; la Sierra Nevada cae á la banda de mediodía, que treinta mil cautivos cristianos. De presente sin duda hay con sus cordilleras trabadas entre sí llega hasta el mar en aquella ciudad veinte y tres parroquias y colaciones. Mediterráneo; sus laderas y haldas vo son muy ásperas, | Del número de vecinos por la grande variedad no hay y así están muy cultivadas y pobladas de gentes y ca- que tratar, mayormente que en esto siempre la gente se sas. La ciudad está asentada parte en llano, y parte so- | alarga. Tambien es cierto que en tiempo de los reyes bre dos collados, entre los cuales pasa el rio Darro, i moros las rentas reales que se recogian de aquela ciuque al salir de la ciudad se mezcla y deja su agua y sudad y de todo el reino llegaban á setecientos inil ducanombre en Jenil, rio que corre por medio de la vega y dos, gran suma para aquel tiempo, pero creible á cayJa baña por el largo. Las murallas son muy fuertes con sa de los tributos é imposiciones intolerables. Todos mil y treinta torres á trechos, muy de ver por su mu pagaban al rey la setena parte de lo que cogian y de chedumbre y buena estofa. Antiguamente lenia siete sus ganados. Del moro que moria sin hijos, el rey era puertas; al presente doce. No se puede sitiar por todas | su heredero; del que los dejaba , entraba á la parte de partes por ser muy ancha y los lugares muy desigua- la herencia y llevaba tanto como cualquiera dellos. Este les. Por la parte de la vega , que es lo llano de la ciudad era el estado y disposiciones en que se hallaban las coy por do la subida es muy fácil, está fortificada con sas de Granada. El cerco entendian iria á la larga; así torres y baluartes. En aquella parte está la iglesia ma- la Reina con sus hijos vino á los reales, ca el rey don yor, mezquita en tiempo de moros de fábrica grosera, Fernando venia resuelto de poner el postrer esfuerzo al presente de obra muy prima, edificada en el mismo y no desistir de la empresa hasta sujetar aquella ciudad. sitio. Por su majestad y grandeza muy venerada de los Con este intento hacia de ordinario talar los campos a pueblos comarcanos, señalada é ilustre, no tanto por fin que los de la ciudad no tuviesen cómo se proveer de sus riquezas, cuanto por el gran número y bondad de vituallas; y en el lugar en que se asentaron los reales hizo los ministros que tiene. Cerca deste templo está la plaza edificar una villa fuerte, que hasta hoy se llama de Santa de Bivarrambla y mercado, ancho docientos piés, v tres Fe. La presteza con que la obra se hizo fué grande, y tanto mas largo; los edificios que la cercan tirados á todo se acabó muy en breve. Dentro de las murallas tecordel, las tiendas y oficinas cosa muy hermosa de nian sus tiendas y alojamientos repartidos por su órden, ver, la calle del Zacatin, la Alcaicería. De dos castillos sus cuarteles con sus calles y plazas á cierta distancia que tiene la ciudad, el mas principal está entre levante con una traza admirable. Eu el mismo tiempo diversas y mediodía, cercado de su propia muralla y puesto so- bandas de gente que se enviaban a robar, muchas veces bre los demás edificios; llámase el Alhambra, que quie escaramuzaban con los moros que salian contra ellos de re decir roja , del color que la tierra por allí liene, y es la ciudad. En una resriega pasaron tan adelante, que gatan grande, que parece una ciudad. Allí la casa Real y naron a los moros la artilleria, prendieron a muchos, y monasterio de San Francisco, sepultura del marqués forzaron á los demás á meterse en la ciudad. El denuedon Iñigo de Mendoza, primer alcaide y general. Las do de los cristianos fué tal, que se arriscaron á llegar á zanjas deste castillo abrió el rey Mahiomad, Mamado la muralla de mas cerca que antes solian y apoderarse Mir; prosiguieron la obra los reyes siguientes; acabóla de dos torres que servian á los contrarios de atalayas y de todo punto el rey Juzef, por sobrenombre Bulbagix, | de baluartes por tener en ellas puesta gente de guarnicomo se entiende por una letra que se lee en arábigo cion. El alegria que por estos sucesos recibieron los del sobre la puerta de aquel castillo en una piedra de már Rey se hobiera de destemplar por un accidente no penmol, que dice se acabó aquella obra en tiempo de aquel sado. Fue así, que á 10 de julio, de noche, en la tienda Rey, año de los moros 747, conforme á nuestra cuenta del Rey se enrprendió fuego, que puso a todos en gran el año del Señor de 13 16. Este misino Rey hizo la mu ❤ti2222222ưņģ2/2/2/2/2/2 /22/2ņēmēģ222 ?Â?Â2Òâņēmēģēmēņ22–2–2?Â2Ò2 rala del Albąicin, que está en frente deste castillo. El alojamientos por la mayor parte eran de enramadas, que gasto fué tal, que por no parecer á la gente bastaban por estar secas corrian peligro de quemarse, la Reina sus rentas y tesoros, corrió fama que se ayudó del arte acaso se descuidó en dejar una candela sin apagar; así, del alquimia para proveerse de oro y plata. Entre estos la tienda del Rey como las que le caian cerca comendos castillos del Alhambra y del Albaicin está puesto lo zaron de tal manera á abrasarse, que no se podia remedemás de la ciudad, el arrabal de la Churra y calle de diar. El Rey sospechó no fuese algun engaño y ardid de los Gomeles por la parte del Alhambra ; por la opuesta los enemigos que se querian aprovechar de aquella ocala calle de Elvira y la ladera de Zenete, de mala traza sion. En los ánimos sospechosos aun lo imposible paJo mas; las calles angostas y torcidas, por la poca cu rece fácil. Salió en público desnudo embrazada una riosidad y primor que tenian los moros en edificar. Fue rodela y su espada. Para preveoir que los moros con ra de la ciudad el Hospital Real y San Jerónimo, sump tan buena ocasion no acometiesen los reales, el martuoso sepulcro del gran capitan Gonzalo Fernandez. Re- qués de Cádiz se adelantó con parte de la caballería , y fieren tenia sesenta mil casas, número descomunal que estuvo toda la noche alerta en un puesto por do los inoros habian forzosamente de pasar. La turbacion y ruido. cion, engaño y asechavzas. Que Boabdil y los princifué mayor que el peligro y que el daño; así, el dia si- pales de la ciudad solo tenian nombre de moros, que guiente volvieron a las talas. Los dias adelante asimis- de corazon favorecian a los contrarios. «Yugo de permo diversas compañías fueron á los montes á robar. No 1 petua esclavonía es el que ponen sobre vos y sobre dejaban reposar á los enemigos, ni les quedaba cosa vuestros cuellos; mirad bien lo que haceis, calad que segura, si bien en todas partes se defendian valiente- | os engañan y se burlan de vos. Que si es cosa pesada mente, irritados con la desesperacion, que es muy fuerte sufrir las miserias, cuitas y peligros presentes, mayor arma. La cuita de los moros por todo esto era grande, mengua será por no sufrir un poco de tiempo los tratanto, que cansados con tantos males, y visto que nuncabajos trocar los menores y breves males con los que aflojaban, se inclinaron á tratar de partido. Bulcacin han de durar para siempre y son mas pesados. Mas Mulch, gobernador y alcaide de la ciudad, salió á los i ¿qué seguridad dan que nos guardarán lo que promelen reales á tratar de los conciertos y capitular. Señaló el y la palabra ? No trato de los bienes que con la misma Reỹ para platicar sobre ello á Gonzalo Fernandez de vanidad dicen nos los dejarán, como si los nuevos ciuCórdoba, que despues fué gran capitan, y á Hernando dadanos se hobiesen de sustentar de otras heredades. de Zafra, su secretario. Ventilado el negocio algunos'| ¿Por ventura ignorais cuánta sed tienen de vuestra dias, finalmente fueron de acuerdo y pusieron por es- | sangre? ¿Dejarán de vengar los padres y parientes que crito estas capitulaciones, que se juraron por ambas en gran parte han perdido en el discurso destas guerpartes á 25 de noviembre. Dentro de sesenta dias los ras? No quiero tratar de lo pasado; un año ha que nos moros entreguen los dos castillos, las torres y puertas tienen cercados, y si nos han aquejado, ellos, no ban de la ciudad. Hagan homenaje al rey don Fernando, y sufrido menores daños. Muchas veces han quedado jureu de estar á su obediencia y guardalle toda lealtad. tendidos en el campo, y no menos han estado ellos cerA todos los cristianos cautivos pongan en libertad sin cados dentro de sus estancias que nos en la ciudad, y algun rescate. Entre tanto que estas condiciones se aun para defenderse han tenido necesidad de edificar cumplen, dén en rehenes dentro de doce dias quinien- | un nuevo pueblo. Serian insensibles y de piedra si entos hijos de los ciudadanos moros mas principales. Qué tregada la ciudad no hiciesen las exequias de sus muerdense.con sus heredades, armas y caballos; entreguen tos con derramar vuestra sangre, de que están muy solamente la artillería. Tengan sus mezquitas y liber sedientos á manera de fieras muy bravas. La verdad es tad de ejercitar las ceremonias de su ley. Sean gober que no somos hombres, y si lo somos, sufrámonos un Dados conforme á sus leyes, y para esto se les señalarán poco, que Dios nos ayudará y nuestro profeta Maliode su misma nacion personas con cuya asistencia y por ma. Las profecías antiguas y las estrellas nós favorecen, cuyo consejo los gobernadores puestos de parte del Rey pero si mostramos esfuerzo; que contra los cobardes harán justicia á Jos moros. Los tributos de presente por las piedras se levantan. Si decís que hay falla de manespacio de tres años se quiten en gran parte, y para tenimiento, con repartille por tasa y hacer cala y cata adelante no se impongan mayores de lo que acostum de lo que los particulares tienen escondido, nos podebraban de pagar á sus reyes. Los que quisieren pasar á mos entretener muchos dias, y acabadas todas las viAfrica puedan vender sus bienes, y sin fraude ni en

tuallas, ¿qué inconveniente hay que 'nos sustentemos gaño se les hayan de dar para el pasaje naves en los de los cuerpos y carne de la gente flaca que no son á puertos que ellos mismos nombraren. Concertaron propósito para pelear? Diréis seria cosa nueva, grande otrosí que á Boabdil restituyesen su hijo y los demás y espantable maldad. Respondo que si no tuviésemos rehenes que el tiempo pasado dió al Rey, pues entre ejemplo de los antiguos que se valieron desto en segada la ciudad y cumplido todo lo al del asiento, no era mejante peligro, yo juzgaria seria muy bueno dar prinpecesaria otra prenda ni seguridad. En cumplimiento i cipio y abrir camino para que nuestros descendientes los trajeron del castillo de Moclin en que los tenian para | en otro tal aprieto nos imitasen. Mi resolucion es que se los entregar. Hobo la iglesia de Pamplona á los 12 de si no podemos evitar ni excusar la muerle, excusemos setiembre César Borgia, por muerte de don Alonso Car- siquiera los tormentos y afrentas que nos amenazan. rillo, su prelado.

Yo á lo menos no veré tomar, saquear y poner á fuego

y á sangre mi patria , ser arrebatadas las madres, las CAPITULO XVII.

doncellas, los niños para ser esclavos y para otras des

honestidades. Que si os contenta esto mismo, sed homog 100 De un alboroto que se levantó en la ciudad.

bres, tomad las armas, desbaratad este mal concierto. " Concertúse la entrega de Granada con las capitula No debeis usar de recato ni dilacion, donde el dete

ciones que acabamos de contar; lo cual todo puso en nerse es mas perjudicial que el resolverse y arrojarse.» cuentos de desbaratarse cierta ocasion que avino, ni Predicaba estas cosas con ojos encendidos, con rostro muy ligera ni muy grande. El vulgo, y mas de los mo espantable y á gritos por las calles y plazas, con que ros, es de muy poca fe y lealtad, mudable, amigo de amotinó veinte mil hombres, que tomaron las armas alborotos , enemigo de la paz y del sosiego, finalmente y andaban como locos y rabiosos. No se sabia la causa poco basta para alteralle. Un cierto moro, cuyo nom del daño ni lo que pretendian, que hacia mas dificulbre no se refiere, como si estaviera frenético y fuera toso el remedio. Boabdil , llamado el rey Chiquito , por de sí, con palabras alborotadas no cesaba de persuadir no tener ya autoridad ninguna y temér en tan gran al pueblo que tomase las armas. Decia que debajo de' revuella no le perdiesen el respeto, se estuvo dentro capa de amistad y de mirar por ellos les tramaban trai- | del Alhambra. La muchedumbre y canalla tiene las acometidas primeras muy bravas; mas luego se sosiega,

CAPITULO XVIII. mayormente que estaba sin cabeza y sin fuerzas, y sus

Que Granada se gano. intentos por ende desvariados. Así, el dia siguiente, aleun tanto sosegada aquella tempestad, pasó al Albai- ! Esta carta llegó a los reales el dia de año nuevo, la cin, do tenia la gente aficionada. Juntó los que pudo y cual como el rey don Fernando leyese, bien se puede hablóles desta manera : «Por vuestro respeto, po por entender cuánto fué el contento que recibió, Ordenó el mio, como algunos con poca vergüenza han sospe que para el dia siguiente, que es el que en Granada se chado, he venido á amonestaros lo que vos está bien, | hace la fiesta de la toma de aquella ciudad, todas las de que es bastante prueba que con tener en mi poder cosas se pusiesen en órden. El mismo, dejado el luto el castillo del Alhambra, no quise llamar al enemigo y que traia por la muerte de su yerno don Alonso, prinentregaros en sus manos, magüer que me lo teníades cipe de Portugal, vestido de sus vestiduras reales y pabien merecido. Ni aun antes de ahora en tanto que con ños ricos, se encaminó para el castillo y la ciudad con vuestras fuerzas os defendíades ó esperábades socorro sus gentes en ordenanza y armados como para pelear, de otra parte, ni en tanto que en la ciudad duró la pro- | muy lucida compañía y para ver. Seguíanse poco desvision , os persuadí que tratásedes de paz. Bien confie pues la Reina y sus hijos, los grandes, arreados de so haber en muchas cosas errado, en fiarme del ene brocados y sedas de gran valor. Con esta pompa y remigo y en alzarme con el reino contra mi padre, pe puesto al tiempo que llegaba el Rey cerca del alcázar, cados que los tengo bien pagados. Perdida toda la es Boabdil, el rey Chiquito, le salió al encuentro acompaperanza , hice asiento con el enemigo, si no aventaja- | ñado de cincuenta de á caballo. Dió muestra de quererse do, á lo menos conforme al tiempo y necesario. No apear para besar la mano real del vencedor; no se lo puedo entender qué alegan estos hombres locos y san- consintió el Rey. Entonces, puestos los ojos en tierra dios para desbaratar la paz que está muy bien asenta y con rostro poco alegre: «Tuyos, dice, somos, Reyinda. Si de alguna parte hay remedio, yo seré el primero vencible; esta ciudad y reino le entregamos, confiados á quebrantar lo concertado; pero si todo nos falta , las usarás con nosotros de clemencia y de templanza.» Difuerzas, las ayudas, la provision y casi el mismo jui chas estas palabras, le puso en las manos las llaves del cio, já qué propósito con locura, ó ajena si os descon castillo. El Rey las dió á la Reina, y la Reina al Princitenta , ó vuestra si venís en este dislate, quereis des- pe, su hijo; dél las tomó don Iñigo de Mendoza, conte peñaros en vuestra perdicion? De dos inconvenientes, de Tendilla , que tenia el Rey señalado para la tenencia cuando ambos no se pueden excusar, que se abrace el de aquel castillo y por capitan general en aquel reino, menor aconsejan los sabios, cuales yo me persuadiria y á don Pedro de Granada por alguacil mayor de la ciusois los que presentes estáis, si el alboroto pasado no dad, y á don Alonso, su hijo, por general de la armame hiciera trocar parecer. Todo lo que teneis es del da de la mar. Entró pues con buen golpe de gente de á vencedor, la necesidad aprieta; lo que dejan debeis de caballo en el castillo. Seguíale un buen acompañamienpensar es gracia, y os lo hallais. No trato si los ene- | to de señores y de eclesiásticos. Entre estos los que migos guardarán la palabra; yo confieso que muchas mas se señalaban eran los prelados de Toledo y de Seveces la han quebrantado. El hacer confianza es causa villa , el maestre de Santiago, el duque de Cádiz, fray que los hombres guarden fidelidad, especial que para | Hernando de Talavera, de obispo de Avila electo por seguridad podemos pedir nos dén en relienes castillos arzobispo de aquella ciudad, el cual, hecha oracion coó personas principales; que con el deseo que el enemi mo es de costumbre en accion de gracias, juntamente go tiene de concluir la guerra, no reparará en nada.» puso el guion que llevaba delante de sí el cardenal de Con este razonamiento los ánimos alterados del pueblo Toledo, como primado, en lo mas alto de la torre prin-. se sosegaron. Muchas veces, así los remedios de seme- cipal y del homenaje, á los lados dos estandartes, el jantes alteraciones como las causas, son fáciles. Qué se real y el de Santiago. Siguióse un grande alarido y vohaya hecho del moro que amotinó el pueblo, no se di- ces de alegría, que daban los soldados y la gente prince; puedese entender que huyó. Consta que el rey Chi cipal. El Rey, puestos los hinojos con grande humildad quito, avisado por el peligro pasado y por miedo que dió gracias á Dios por quedar en España desarraigado entre tanto que los dias que tenian concertados para el imperio y nombre de aquella gente malvada y leentregar la ciudad se pasasen, podrian de nuevo re- vantada la bandera de la cruz en aquella ciudad, en sultar revoluciones y novedades, sin dilacion envió una que por tanto tiempo prevaleció la impiedad con muy carta al rey don Fernando con un presente de dos ca hondas raíces y fuerza. Suplicábale que con su gracia ballos castizos, una cimitarra y algunos jaeces. Avisá levase adelante aquella merced y fuese durable y perbale de lo que pasara en la ciudad, del alboroto del | petua. Acabada la oracion, acudieron los grandes y pueblo, que convenia usar de presteza para atajar no señores á dalle el parabien del nuevo reino, é hincada la vedades, viniese aína, pues pequeña tardanza muchas | rodilla, por su órden le besaron la mano. Lo mismo veces suele ser causa de grandes alteraciones. Final hicieron con la Reina y con el Principe, su hijo. Acamente, que muy en buen hora , pues así era la voluntad bado este auto, despues de yantar, se volvieron con el de Dios, el dia siguiente le entregaria el Alhambra y el mismo órden á los reales por junto a la puerta mas cerreino como á vencedor de su mano misma, que no de cana de la ciudad. Dieron al rey Chiquito el valle de jase de venir como se lo suplicaba.

Purchena , que poco antes se ganó en el reino de Murcia de los moros, y señalaronle rentas con que pasase, si bien no mucho despues se pasó á Africa; que los que

se vieron reyes no tienen fuerzas ni paciencia bastante grave y acertado, la condicion suave y cortés y clepara llevar vida de particular. Quinientos cautivos mente con los que iban á negociar. Fué diestro para cristianos, segun que tenian concertado, fueron sin las cosas de la guerra, para el gobierno sin par, tan rescale puestos en libertad. Estos en procesion luego amigo de los negocios, que parecia con el trabajo desel otro dia despues de misa se presentaron con toda liu cansaba. El cuerpo no con deleites regalado, sino con mildad al Rey. Daban gracias a los soldados por aquel el vestido honesto y comida templada acostumbrado y bien que les vino por su medio. Alababan lo mucho á propósito para sufrir los trabajos. Hacia mal á un caque hicieron por el bien de España, por ganar prez y ballo con mucha destreza; cuando mas mozo se deleihonra y por el servicio de Dios; llamábanlos repara tabá en jugar á los dados y naipes; la edad mas adelante dores, padres y vengadores de la patria. No pareció en solia ejercitarse en cetrería , y deleitábase mucho en los trar en la ciudad antes de estar para mayor seguridad vuelos de las garzas. La Reina era de buen rostro, los apoderados de las puertas, torres, baluarles y casti cabellos rubios, los ojos zarcos, no usaba de algunos Hos; lo cual todo hecho, el cuarto dia adelante, por el afeites, la gravedad, mesura y modestia de su rostro mismo órden que la primera vez, entraron en la ciudad. singular. Fué muy dada á la devocion y, aficionada á En los templos que para ello tenian aderezados can

las letras ; tenia amor á su marido, pero mezclado con taron himnos en accion de gracias; capitanes y solda celos y sospechas. Alcanzó alguna noticia de la lengua dos á porfia engrandecian la majestad de Dios por las latina, ayuda de que careció el rey don Fernando por * victorias que les dió unas sobre olras y los triunfos no aprender letras en su pequeña edad; gustaba empeque ganaron de los enemigos de cristianos. Los reyes ro de leer historias y hablar con hombres letrados. El don Fernando y doña Isabel con los arreos de sus per mismo dia que nació el rey don Fernando, segun que sonas, que eran muy ricos, y por estar en lo mejor de | algunos lo relieren, en Nápoles cierto fraile carmelita, su edad y dejar concluida aquella guerra y ganado tenido por hombre de santa vida dijo al rey don Alonso, aquel nuevo reino, representaban mayor majestad que su tio : «Hoy en el reino de Aragon ha nacido un inantes. Señalábanse entre todos, y entre si eran igua fante de tu linaje ; el cielo le promete nuevos imperios, les; mirábanlos como si fuerau mas que hombres y grandes riquezas y ventura; será muy devoto, aficiocomo dados del cielo para la salud de España. A la ver- | nado á lo bueno, y defensor excelente de la cristiandad ellos fueron los que pusieron en su punto la justi dad. » Entre tantas virtudes casi era forzoso, conforme cia, antes de su tiempo estragada y caida. Publicaron á la fragilidad de los hombres, tuviese algunas faltas. leyes muy buenas para el gobierno de los pueblos y para El avaricia de que le tachan se puede excusar con la sentenciar los pleitos. Volvieron por la religion y por la falla que tenia de dineros y estar enajenadas las renfe, fundaron la paz pública, sosegadas las discordias y tas reales. Al rigor y severidad en castigar, de que asialborotos, así de dentro como de fuera. Eusancharon mismo le cargan, dieron ocasion los tiempos y las cossu señorío, no solamente en España, sino tambien en el tumbres tan estragadas. Los escritores extraños le mismo tiempo se extendieron hasta lo postrero del | achacan de hombre astuto, y que a veces faltaba en la mundo. Lo que es mucho de alabar, repartieron los palabra, si le venia mas á cuento. No quiero tratar si premios y dignidades, que los bay muy grandes y ri- esto fué verdad, si invencion en odio de nuestra nacos en España, no conforme á la, nobleza de los ante cion; solo advierto que la malicia de los hombres acospasados ni por favor de cualquier que fuese, sino con lumbra á las virtudes verdaderas poner nombre de los forme á los méritos que cada uno tenia, con que des vicios que le son semejables, como tambien al contrapertaron los ingenios de sus vasallos para darse á la rio engañan y son alabados los vicios que semejan a las virtud y á las letras. De todo esto cuánto provecho ha virtudes; además que se acomodaba al tiempo, al lenya resultado, no hay para qué decillo; la cosa por sí guaje, al trato y mañas que entonces se usaban. Empamisma y los efectos lo declaran. Si va á decir verdad, rentó con los mayores príncipes de todo el orbe cris¿en qué parte del mundo se hallarán sacerdotes y obis tiano, con los reyes de Porlugal y Inglaterra , y duques pos ni mas eruditos ni mas santos? ¿Dónde jueces de de Austria. Tenia deudo con otros muchos, ca era lio mayor prudencia y rectitud ? Es así, que antes destos de madama Ana, duquesa de Bretaña, hermano de su tiempos pocos se pueden contar de los españoles seña abuela materna, primo hermano de don Fernando, rey Jados en ciencia; de aquí adelante ¿quién podrá decla de Nápoles, tio mayor de doña Catalina, reina de Narår cuán grande haya sido el número de los que en Es varra, hermano asimisino de su abuela. En esto carpana se han aventajado en toda suerte de letras y eru gan sobre todo lo alal rey don Fernando, que sin tener dicion? Eran el uno y el otro de mediana estatura, de respeto al parentesco, solo por la demasiada codicia de miembros bien proporcionados, sus rostros de buen ensanchar sus estados los años adelante echó á esta separecer, la majestad en el andar y en todos los movi ñora y á su marido del reino que heredaron de sus antemientos igual, el aspecto agradable y grave, el color pasados, y les forzó á retirarse á Francia; otros le excu-, blanco, aunque tiraba algun tanto a moreno. En par san con color de religion y con la voluntad del sumo ticular el Rey tenia el color tostado por los trabajos de Pontífice que así lo mandó, de que todavía resultaron la guerra , el cabello castaño y largo , la barba afeitada grandes y largas alteraciones. Enrique Labrit, hijo desá fuer del tiempo, las cejas anchas, la cabeza calva , la tos señores, pretendió recobrar el reino de sus padres boca pequeña, los labios colorados, menudos los dien

los colorados, menudos los dien- | con mayor porfía que venlura; tuvo en madama Martes y ralos, las espaldas apchas; el cuello derecho, la garita, hermana que era del rey Francisco de Francia, voz aguda, la habla presta , el ingenio claro, el juicio | una hija y heredera de sus estados, Hamada Juana, que

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