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recia forzar la voluntad de su hermana; vino empero á Segovia está puesta en los montes con que parten térinstancia de los embajadores en que, pues no tenian mino Castilla la Vieja y la Nueva. Su mucha vecindad bijo varon, la infanta doña Juana, que era la mayor de .por la mayor parte se sustenta del trato de la lana y las hijas y su madre la dejàra en Roa; la restituyese á artificio de ropa muy fina que en ella se lalıra. El insu padre. Con esto el de Navarra, despedido de reco- vierno es riguroso como de montaña ; el estio templabrar su mujer por entonces, acordó coronarse en la .do por causa de las muchas nieves con que los montes iglesia mayor de Pamplona. La ceremonia se hizo á

que la rodean están cubiertos todo el año. Acordó el los 13 de febrero con toda representacion de majestad. Rey por esta razon de Guadalajara irse á aquella ciudad Ungiéronle á suer de Navarra; levantáronle en hombros para pasar en ella los calores, y de camino queria ver en un pavés, y todos los circunstantes en alta voz le el monasterio del Paular, que 'á su cosla en Rascafría, saludaron por rey: Hizo la ceremonia Pedro Marlinez no lejos de aquella ciudad, se levantaba; el mas rico, de Salva, obispo de aquella ciudad. Halláronse presen- . vistoso y devoto que los cartujos tienen en España. Contes el cardenal don Pedro de Luna, legado por el papa signó asimismo á los monjes benitos en. Valladolid el Clemente, y otros caballeros principales. De parte del alcázar viejo para que le desvolviesen y mudasen en un rey Muro vino á Castilla por embajador el gobernador monasterio de su órden, en que en nuestro tiempo de Málaga. Pretendia que antes que espirase el tiempo reside el general de los benitos y en él juntan sus cade las treguas puestas entre Castilla y Granada se pro- pítulos generales. Demás desto, los años pasados el derogasen. Negoció bien, porque presentó largamente votísimo templo de Guadalupe, en que el rey don Aloncaballos, jaeces, paños de mucho precio y otros ado- so, su abuelo, puso sacerdotes seglares, entregó á la bos semejantes. Lo que hobo particular en estas tre- órden de San Jerónimo, acuerdo muy acertado. Estas guas fué que las firmaron los reyes y sus hijos herede- tres insignes memorias hay en España de la piedad desros de los estados. Don Pedro Tenorio, arzobispo de te Rey, demás de algunas leyes que estableció muy reToledo, á sus expensas'edilicaba sobre el rio Tajo una ligiosas, en particular con acuerdo de las Cortes de hermosa puente, que hasta hoy dia se llama la puente Briviesca, tres años antes deste mandó que no sacasen del Arzobispo. Junto á la obra estaban unas pocas ca- las cruces en los recibimientos de los reyes , ni figurasas, por mejor decir chozas, á manera de alquería. sen la cruz en tapicesó otras partes que se pisasen. PaAgradóse el Rey de la obra, que era muy importante y sado el estío, envió al Principe y Princesa á Talavera, de la disposicion apacible de la tierra cuando pasó á para que en aquel pueblo tuviesen el invierno por la Sevilla para hacer guerra á Portugal. Con esta ocasion templanza del aire y la campaña asaz apacible. El se hizo el Arzobispo instancia que diese franqueza á to- encaminó á Alcalá con intento de pasar al Andalucía dos los que viniesen allí á poblar. Otorgó el Rey.con para reprimir los insultos y males que por la revuelta de su demanda, y quiso que el pueblo se llamase Villafran- los tiempos mas allí que en otras partes se desmandaca y que gozase de la misma franqueza Alcolea, en ban. Las leyes tenian poca fuerza, y menos los jueces cuyo territorio se edificaba la puente. Expidióse el pri- para las ejecutar; el favor, el dinero y la fuerza prevavilegio, que está en los archivos de la iglesia de Tole- lecian contra la razon y verdad. Llegaron á Alcalá cindo, en Guadalajara á los 14 de marzo. A su hijo menor cuenta soldados jinetes que llamaban farfanes, crisel infante don Fernando, demás del estado de Lara tianos de profesion, pero que tiraban sueldo del rey de que ya tenia, adjudicó de nuevo la villa de Peñafiel con Marruecos, y así venian muy ejercitados en la manera utulo de duque. Pusiéronle en señal del nuevo estado de la milicia africana , como es ordinario que á los solen la cabeza una corona rasa sin flores, á diferencia dados se pegan las costumbres de los lugares en que de la real, si bien en esta era, no solo los duques, pero mucho tiempo. residen. Señálanse los de Africa en la los marqueses y condes graban en sus escudos y ponen destreza de volver y revolver los caballos con toda genpor timbre ó cimera coronas que se rematan en sus . tileza, en saltar en ellos, em correllos, en apearse y juflores como la de los reyes. El escudo de armas que . gar de las lanzas. Quiso el Rey un domingo, despues de le señalaron fué mezclado de las de Castilla y de Ara- misa, que fué á los 9 de octubre, ver lo que hacian gon, á propósito que se diferenciasen de las de Prín- aquellos soldados. Salió al campo por la puerta de Búrcipe y porque traja su decéndencia de aquellas dos gos, que está junto á palacio, acompañado de sus grancasas. Las Cortes de Guadalajara , que fueron tan cé- des y cortesanos. Iba en un caballo muy hermoso y lebres por las muchas cosas que en ellas se trataron, lozano. Antojósele de correr una càrrera. Arrimóle las se despidieron entrado bien el verano. Por el mes de espuelas, corrió por un barbecho y labrada, tropezó junio se acabaron de asentar, las treguas con Porlugal

el caballo en los sulcos por su desigualdad, y cayó con por término de seis años. Crecian los porlugueses cada tanta furia, que quebrantó al Rey, que no era muy reção dia en fuerzas y reputacion, no sin gran recelo de los ni muy sano, de guisa que a la hora rindió el alma; de Castilla. Maateníanse en la obediencia de los papas caso lastimoso y desastre no pensado. No liay bienande Roma en que muy recio tenian. Asi, Bonifacio IX, danza que dure, ni alegría que presto no se mude en que, como se dijo, al fin del año pasado fué puesto en contrario. ¿Qué le prestó su poder , sus-haberes? ¿Sus lugar de Urbano , erigió la ciudad de Lisboa en.metro- cortesanos que le prestaron para que en la flor de su politana arzobispal. Señalóle por sufragáneo soto.al edad, que no pasaba de treinta y tres años, no le arobispo de Coimbra; mas en nuestros tiempos el papa rebatase la muerte desgraciada y fuera de sazon ? ReiPaulo III le añadió-el obispado de Portalegre, que él nó once años, tres meses y veinte dias. A propósito de mismo erigió de nuevo en aquel reino. La ciudad de despertar á los nobles y cortesanos con el cebo de la honra á emprender grandes hazañas y señalarse en va- gastos en los vestidos; que no era razon al albedrío de lor, á imitacion del rey don Alonso, su abuelo, inventó una mujer se trastornase todo el reino, y que pudiese en lo postrero de sus dias en Segovia, y publicó dia de ella sola mas que las leyes y la nobleza, no sin nota de Santiago cierta compañía y hermandad que trajese por los mismos Rey y Reina, que tal desórden sufrian en su divisa de un collar de oro una paloma colgada á mane- | misma casa. Esto decian por una dama, por nombre ra de pinjante. Ordenó sus leyes, con que los que en- Carroza de Vilaragur, que con su privanza estaba muy trasen en esta caballería se gobernasen, todas endere- apoderada de la Reina, y ella del Rey, mengua de que zadas á despertar el valor de sus vasallos. La muerte resultaba gran parte de los desórdenes y de las quejas tan temprana le atajó para que esta su traza y otras no y odio. Anduvieron demandas y respuestas hasta a punpasasen adelante.

tar que se valdrian de las armas y fuerza, si por bien

no se acudia al remedio de aquellos daños. Pudiérase CAPITULO XIV.

destos principios encender alguna guerra y revuelta,

si no lo atajara la apacible condicion del Rey. Otorgó De las cosas de Aragon.

con lo que aquellos señores le suplicaban. Cercenó las Esto pasaba en Castilla. En Aragon el nuevo rey don demasías y soltura de la casa real. Ordenó premáticas, Juan, primero de aquel nombre, procedia asaz dife- en que se puso tasa y límite á los gastos de la gente, en rentemente de su padre. El padre era de ingenio des- particular despidió de palacio aquella privada de la pierlo, belicoso, amigo de aumentar su estado; en ha- Reina, con órden que no se entremetiese en el gobierno cer guerra y asentar paz tenia mas atencion al útil del reino ni de la casa real. Con esto calmaron los desque á la reputacion y fama; el rey don Juan era de un gustos que amenazaban mayores daños, en sazon que natural afable y manso, si ya no le trocaba algun nota- . de Francia se mostraban nuevos temores y asonadas ble desacato, mas inclinado al sosiego que á las armas. de guerra. Bernardo de Armeñac con golpe de bretones Ejercitábase en la cetrería y montería, y era aficio- rompió por los confines de Cataluña. Mayor fué el ruido nado á la música y á la poesía, todo con atencion á que el daño. Siguióle por ende poco despues su herrepresentar grandeza y majestad; tan excesivo el gasto, mano el conde de Armeñac con mas gente. Tomich, que las rentas reales no bastaban para acudir á estos historiador catalan , atestigua que llegaron á diez y deportes y solaces; dejo otros deleites poco disfraza- ocho mil caballos, mentira que muestra fué el número dos y cubiertos. La Reina otro que tal, como cortada á grande. La causa de hacer guerra era la codicia de rola traza de su marido, aunque dentro de los límites de bar. Pusieron fuego en algunos lugares y granjas, himujer honesta, usaba de entretenimientos semejantes. cieron presas de gente y de ganados; en lo de Ampúrias Así en la casa real todo era saraos, juegos y fiestas y l y de Girona cargó lo mas recio de la tempestad. Acuregocijos. Las damas se ocupaban mas en cantar y ta- dió gente de todo el reino, tuvieron diversos encuenñer y danzar que á su edad y á mujeres convenia. Nin- tros; en uno desbarató Bernardo de Cabrera ocho bandegun instrumento ni ocasion faltaba en aquel palacio de ras de franceses junto á Navarra. En otro Ramon Bages, una vida regalada y muelle. Dábanse muy aventajados caudillo señalado, cerca de otro pueblo llamnado Cavapremios á los poetas que, conforme a las costumbres ñas, deshizo otro buen golpe de enemigos con prision que corrian, componian y trovaban en lenguaje lemo

de Mastin, su capitan. Con estas victorias se alentasin y se señalaban en la agudeza y primor de sus tro- ron los aragoneses y desmayaron los bretones; así lo vas. Lo cual era en tanto grado, que despachó una em- Heva la guerra. El mismo Rey de Girona, donde se es bajada al rey de Francia en que le pedia le buscase con taba á la mira, salió en campaña resuelto de acometer cuidado y enviase algunos de aquellos poetas de los á los enemigos, que de diversas partes se juntaban y se mas señalados. La semejanza de las costumbres y la rehacian de fuerzas. Tienen los franceses los primeros fama que destas cosas corria convido al emperador Wen- | acometimientos muy bravos, pero aflojan con la tarceslao, príncipe muy conocido por su descuido y floje- danza ; así avino en este caso, que los franceses, candad, para que por sus embajadores le pidiese su amis- sados de guerra tan larga y en que les iba lan mal, tad y su hija por mujer, negocio que por entonces se acordaron dar la vuelta sin esperar al Rey ni venir con dilató, y no se efectuó adelante. Los nobles de Aragon, él á las manos. Salieron por la parte de Rosellon, en que indignados por los desórdenes de su Rey, su poca aten- de camino hicieron todo mal y daño. Era asimismo cion al gobierno y los escándalos que dellos resultaban, forzoso al conde de Armeñac acudir a la defensa de su al mismo tiempo que el Rey tenia Cortes en Monzon, se estado contra Marigoto, natural de Alvernia, que a juntaron en Calasanz para comunicarse y acordar en persuasion del rey de Aragon y á su costa le comenzuba qué guisa se podria acudir al remedio. Las cabezas á hacer guerra. A la misma sazon que esto pasaba en principales de la junta eran don Alonso de Aragon, Cataluña, á la primavera en Aviñon 'se concerto casaconde de Depia y marqués de Villena, don Jaime, su miento entre Luis, hijo del olro Luis, duque de Anjou, hermano, obispo de Tortosa, don Bernardo de Cabrera, que se intitulaba rey de Jerusalem y de Sicilia, y que sin otros ricos liombres y varones de mucha cuenta. murió en la conquista de Nápoles, y doña Violante, hija Pareció poner por escrito las quejas y enviallas á las Cor- del rey de Aragon. No pudo el padre de la Infanta hates. Las cabezas principales : que con los regalos y delei- Marse á los conciertos por causa de la guerra sobrediles sin tasa la diciplina militar se estragaba , y la gente cha, que le tenia puesto en cuidado. Hizo las capitulase afeininaba; que las costumbres antiguas se alteraban ciones el papa Clemente á contento de las partes que de todas maneras por el regalo en las comidas y los se 'hallaron allí, el novio en persona, y el de Aragon por sus embajadores; en Barcelona se concluyó, do despues por las plazas y calles de aquella villa , alegría vino el desposado con grande acompañamiento. Lo que destemplada con cuita y pena por haber perdido un buen se pretendia principalmente y lo que capitularon en este rey, y el que le sucedia, demás de su poca edad,

tener casamiento fué que el rey de Aragon ayudase á su el cuerpo muy flaco, por donde vulgarmente le llamayerno para cobrar lo de Nápoles. En Perpiñan otrosí el ron el rey don Enrique el Doliente, y fué deste nombre Rey dió su consentimiento para que se hiciesen los des- el tercero. Acudieron á porfía los señores de todo el posorios entre María, reina de Sicilia, y don Martin, reino á hacelle sus homenajes, besalle la mano, ofrecer señor de Ejerica, sobrino del Rey, hijo de don Martin, á su servicio personas y estados. Muchos, como es orsu hermano, duque de Momblanc. Vina tambien el Papa dinario, con la mudanza del principe y del gobierno se en ellos; que por ser aquel reino feudo de la Iglesia se prometian grandes esperanzas; que tal es el mundo, requeria su beneplácito. En Cerdeña se volvió á las re- unos suben, otros bajan, y mas en ocasiones semejanvueltas pasadas á causa que Brancaleon Doria , sin te- tes. Halláronse presentes á la sazon don Fadrique, duner cuenta con el asiento tomado y olvidado del perdon que de Benavente, don Pedro, conde de Trastamara, que le dieron, por principio del año 1391 acudió á las los maestres de las órdenes don Lorenzo de Figueroa, armas con voz de libertar la gente que tenian oprimida; de Santiago; don Gonzalo Nuñez de Guzman, de Calacolor con que granjeó á loginoveses, y muchos de los trava , don Martin Yañez de la Barbuda, de Alcántara, isleños se le arrimaron deseosos de novedades y can- don Juan Manrique, arzobispo de Santiago y chanciller sados del gobierno de Aragon. Hizo tanto, que se apo- mayor de Castilla. Don Alonso de Aragon, marqués de deró de Sacer, la ciudad mas principal de aquella isla, Villena , se hallaba en Aragon, do se fué el tiempo pay de otros pueblos y castillos. Para atajar estos daños sado mal enojado con el Rey difunto por agravios que mandó el Rey þacer gente de nuevo, y por un edicto alegaba. Ofrecióse volver á Castilla y hacer el reconoque hizo pregonar en Zaragoza ordenó á todos los que cimiento debido á tal que le restituyesen en el oficio de estuviesen heredados en aquella isla acudiesen á la de- condestable que tenia antes. Vinieron en lo que pedia fensa con las armas. En este mismo año el papa Cle- el Rey y la Reina, conformándose en esto con lo que himente dió el capelo á don Martin de Salva , obispo de zo su padre, que le dió aquella preeminencia; sin emPamplona, prelado en aquellos tiempos señalado en bargo, él no vino por impedimentos que le detuvieron virtud y grave, que fué el primer cardenal que aquella en Aragon. Concluida la solemnidad susodicha, acuiglesia luvo.

dieron á Toledo para sepultar el Rey, segun que él lo CAPITULO XV.

dejó dispuesto, en la su capilla real. Hicéronle las hon

ras y enterramiento con toda representacion de trisDe los principios de don Enrique , rey de Castilla.

teza y de majestad; juntáronse tras esto Cortes en MaCuando el rey don Juan de Castilla cayó con el caba- drid de los prelados, nobleza y procuradores de las ciuHo, como queda dicho, hallóse á su lado el arzobispo dades. Pretendian dar órden en el gobierno por la edad don Pedro Tenorio, persona de consejo acertado y pres- del Rey, que no pasaba de once años y pocos dias mas. to. Mandó que a la hora se armase una tienda en el Andaba en la corte doña Leonor, hija única de don mismo lugar de la caida. Puso gente de guarda, hom- Sancho, conde de Alburquerque. El dote y sus haberes bres de confianza y callados. Hacia fomentar y cubrir y rentas eran de guisa , que el pueblo la llamaba la rica de ropa el cuerpo del Rey, y en su nombre ordenaba se hembra; muchos ponian los ojos en este casamiento; híciesen rogativas y plegarias en todas las partes por entre los demás se adelantaba su primo hermano el dusu salud, por demás por estar ya difunto y sin alma, que de Benavente. Engañóle su esperanza, ganósela, y todo á propósito de entretener la gente, y con mensa- fuéle antepuesto el infante don Fernando. Desposáronjeros que despachó á las ciudades, prevenir que no los, mas con condicion que en el matrimonio no se paresultasen revueltas, por los humores y pasiones que sase adelante hasta tanto que el Rey tuviese catorce todavía, aunque de secreto, duraban entre los nobles, años. El intento era que si muriese antes de aquella eclesiásticos y gente popular. A veces publicaban que edad, el Infante con el reino sucediese en la carga de el Rey se hallaba mejor y siempre tingian recados de su casar con la reina doña Catalina, segun que en los asienparte. Pero como el semblante del rostro no decia con las los que se tomaron con el duque de Alencastre quedó palabras, y muchas veces los de palacio se apartasen á todo esto cautelado. Juró los desposorios la novia por hablar y comunicar entre sí, no pudo por mucho tiem- ser de diez y seis años; el infante don Fernando por lo po encubrirse el engaño. La primera que acudió al tris- dicho y por su poca edad no juró. Al tiempo que en las te espectáculo fué la reina doña Beatriz , despojada an- Cortes se trataba de asentar el gobierno del reino, dutes del reino de su padre, y al presente del marido, sin rante la minoridad del nuevo Rey, por dicho de Pero hijos algunos con cuya compañía aliviase sus trabajos, Lopez de Ayala, de quien traen su descendencia los su viudez y su soledad. El sentimiento bien se puede condes de Fuensalida , se supo que el rey don Juan los entender sin que la pluma le declare. El príncipe don años pasados otorgó su testamento. Acordaron que anEnrique, alterado con la muerte de su padre, partió de tes de pasar adelante se hiciese diligencia. Revolvieron Talavera, pero reparó en Madrid acompañado de su her- los papeles reales y sus escritorios, en que finalmente mano el infante don Fernando. Allí el Arzobispo, que ballaron un testamento que ordenó en Portugal al mistodo lo meneaba, dió órden que los estandartes reales mo tiempo que estaba sobre Cillorico, segun que de suso se levantasen por el nuevo Rey, y que le pregonasen por queda declarado. Leyóse el testamento, que causó vatal y le publicasen, primero en una junta de grandes, rios sentimientos en los que presentes se ballaron. Ofen

diales sobre todo la cláusula en que nombraba por tutores y la rabia. Muchos de aquella nacion se valieron de la del Príncipe hasta que luviese quince años á don Alonso máscara de cristianos contra aquella tempestad, que se de Aragon, condestable, á los arzobispos de Toledo y de bautizaron fingidamente; forzaba el miedo á lo que la Santiago, al maestre de Calatrava, á don Juan Alonso de voluntad rehusaba. Pero esto avino despues: AcostumGuzman, conde de Niebla, á Pedro de Mendoza, mayor- braban á juntạrse en cierta iglesia de Madrid los prodomo mayor de la casa real, y con ellos á seis ciudada- curadores del reino y los otros brazos. Entraron en la . nos de Burgos, Toledo, Leon, Sevilla, Córdoba, Murcia, junta con armas el duque de Benavente y el conde de uno de cada cual destas ciudades sacado por volo de sus. Trastamara, acompañados de gente que dejaron en cabildos. "Como no se podian nombrar todos, los que guarda de aquél templo y cómo cercado. Esta demasia dejó de mentar se sentian ellos ó sus aliados. Altercose sintió el arzobispo de Toledo de suerte , que el dia simucho sobre el caso. Algunos pocos querjan que la vo- guiente se salió de la corte la via de Alcalá, y donde fue luntad del testador se cumpliese; los mas juzgaban se á Talavera. Solicitaba por sus cartas desde estos lugadebia dar aquel testamento por vinguno y de ningun res á los pueblos y caballeros á tomar las armas y librar valor, para lo cual alegaban razones y testigos que el reino de los que con color de gobierno le tiranizaban. comprobaban habia descontentado al mismo lo que con Dió noticia de lo que pasaba al papa Clemente, á los aquella priesa sin mucha consideracion dispuso. Este reyes de Aragon y de Francia; que la violencia de unos parecer prevaleció, si bien el arzobispo de Toledo no pocos tenia oprimida la libertad de Castilla; que en las vino en que el testarnento se quemase, por causa de Cortes del reino no se daba lugar a la razon, antes preciertas mandas que en el bacia á la su iglesia de Tole- valecía la soltura de la lengua y las demasías; las bandedo, que pretendia eran válidas, puesto que las demás ras campeaban en palacio, y en la.corte no se veią sino cláusulas no lo fuesen. Tomado este acuerdo , salieron gente armada , la junta del reino no osąba chistar , ni nombrados por gobernadores del reino el duque de Be- decian lo que sentian; antes por el miedo se dejaban navėnte, el marqués de Villena , el conde de Trastama- | llevar del antojo de los que todo lo querian mandar y ra, señores todos de alto linaje y muy poderosos. Arri- revolver, hombres voluntarios y bulliciosos; que la máronles los arzobispos de Toledo y de Santiago, los postrimera voluntad del rey don Juan, que debieran temaestres de Santiago y de Calatrava. De los diez y seis ner por sacrosanta , era menospreciada, con la cual si procuradores de Cortes decretáron que los ocho por tur- no se querian conformar, por haber hecho aquel sų tese no, de tres en tres meses, se juntasen con los demás go- tamento de priesa y con el ánimo alterado, velo con que bernadores con igual voto y autoridad. Lo que la mayor cubrian su pasion, ¿qué podian alegar para no obedecer parte de la junta decretase eso quedase por asentado á las leyes que sobre el caso dejó establecidas un princ y valedero. No contentó al arzobispo de Toledo esta tra- cipe tan sabio como el rey don Alonso ? ¿Si le querian za; en público alegaba que la muchedumbre seria oca- tachar de falta de juicio ó gastado con sus trabajos y sion de revueltas, de secreto le punzaba la poca mano años? Concluia con que no creyesen era público conque entre tantos le quedaba en el gobierno. Pretendia sentimiento lo que salia decretado por las negociaciones se acudiese á la ley del rey don Alonso el Sabio, en que y violencia de los que mas podian; pedia acudiesen con ordena que en tiempo de la minoridad del rey los go- brevedad al remedio de tantos males y á la flaca edad bernadores sean uno, tres, cinco Ósiete. Este era su del Rey, de que algunos se burlaban y hacian escarnio, parecer; mas vencido de las importunidades de los y en todo pretendian sus particulares intereses, sin tegrandes, mezcladas á veces con amenazas, vino en lo her cuenta con el pro y daño comun; que esto les súdecretado. Mandaron que en adelante no corriese cierto plicaba por todo lo que hay de santo en el cielo la magénero de moneda, sino en cierta forma, que se llama- yory mas såna parte del reino. El de Benavente poco 'ba Agnus Dei, y era como blancas, y por las necesida- adelante por desgustos que resultaron y nunca suelen des de los tiempos se acuñara de baja ley. Don Alonso, faltar, á ejemplo del Arzobispo, se salió de la corte y se conde de Gijon, tenia preso en el castillo de Almonacir fué á la su villa de Benavente sin despedirse del Rey. Coel arzobispo de Toledo por órden del Rey; temia él las municóse con el arzobispo de Toledo; pusieron su alianrevueltas de los tiempos, hizo instancia que le descar- za, y por tercero se les allegó el marqués de Vilena, si gaseo de aquel cuidado. Pasáronle á Monterey, y en- bien ausente de Castilla. Los que restaban con el goe" comendaron al maestre de Santiago le guardase hasta bierno despacharon á todos sus cartas y mensajes, en tanto que con maduro consejo se decidiese su causa. que les requerian que, pues era forzoso juntar Cortes En Sevilla y en Córdoba el pueblo se alborotó contra los generales del reino»,»no faltasen de hallarse presentes. judíos de guisa, que con las armas sin poder los jueces Ellos se excusaron con diversas causas que alegaban irles a la mano dieron sobre ellos, saquearon sus casas y para no venir. De parte del papa Clemente vino por su sus aljamas, y los hicieron todos los desaguisados que nuncio fray Domingo, de la orden de los Predicadores, se pueden pensar de una canalla alborotada y sin freno. obispo de San Ponce, con dos cartas que traia endereApellidábalos con sus sermones sediciosos que hacia zadas la una al Rey, la otra á, los gobernadores. La sụma. por las plazas, y atizaba su furor Fernan Martinez, ar- de ambas era declarar el sentimiento que su Santidad cediano de Ecija. Deste principio cundió el daño des- tenia por la muerte desgraciada del rey don Juan, priopues por otras partes de España. En Toledo, Logroño, cipe poderoso y de aventajadas partes. Que aquella desValencia, Barcelona á los 5 de agosto del año adelante, gracia era bastante muestra de cùán inconstante sea la como si hobieran aplazado aquel dia, les robaron sus bienandanza de los hombres y cuán quebradiza suproshaciendas y saquearor las casas; tan grande era el odio peridad. Sin embargo, los amonestaba á llevar cou buen

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ánimo pérdida tan grande, y con su prudencia y confor- Con esta gente acudieron á Valladolid, do el Rey era midad atender al gobierno del reino y soldar aquella ido; hicieron sus estancias a la ribera del rio Pisuerga, quiebra. Lo cual harian con facilidad, si pospuestas las que baña aquel pųeblo y sus campos, y poco adelante aficiones y pasiones particulares , pusiesen los ojos en deja sus aguas y nombre en el rio Duero. La reina doDios y en el bien comun de todos, cosa que a todos estaria ña Leonor de Navarra, de Arévalo en que residia, acubien, y como padre se lo encargaba, y de parte de Dios dió para sosegar aquellos bullicios y atajar el peligro se lo mandaba. Trató el Nuncio, conforme el órden que que todos corriao si se venia á las manos, y el daño que traia, de concertar aquellas diferencias que comenza- seria igual por cualquiera de las partes que la victoria ban entre los grandes. Habló ya á los unos, ya á los otros, quedase.' Puso tanta diligencia, que, aunque á costa de pero no pudo acabar cosa alguna. La llaga estaba muy gran trabajo é importunacion, alcanzó que las partes se fresca para sanalla tan presto. Vinieron en la misma ra- hablasen y tratasen entre sí de tomar algun asiento y zon embajadores de Francia y de Aragon. Lo que saca- de concertarse. Juntáronse de acuerdo de todos en la ron fué que se renovaron las aliauzas antiguas entre villa de Perales en dia señalado personas nombradas aquellas coronas, y de nuevo se juraron las paces. Los por la una y por la otra parte. Acudió asimismo la misembajadores de Navarra que acudieron asimismo, de- ma Reina, hembra de pecho y de valor, y, el nuncio más de los oficios generales del pésame por la muerte del papa Clemente para terciar en los conciertos. El del padre y del parabien del nuevo reino , traian parti- principal debate era sobre el testamento del rey don cular órden de hacer instância sobre la vuelta de la Juan, :si se debia guardar ó no. El arzobispo de Sanreina doña Leonor a Navarra para lacer vida con su' tiago con cautela preguntó en la junta al de Toledo si marido y ofrecer todo buen tratamiento y respeto, como queria que en todo y, por todo se estuviese por aquel era razon y debido. Alegaban para salir con su intento testamento y lo que en él dejó ordenado el rey don Juan. las razones de suso tocadas. La Reina á esta demanda Detúvose el de Toledo en responder. Temia alguna zadió las mismas excusas que antes. Era dificultoso que lagarda , y en particular que pretendian por aquel cael Rey acabase con su tia, mayormente en aquella edad, mino excluir y desabrir al duque de Benavente, que lo que su mismo hermano no pado alcanzar. En este no quedó en el testamento nombrado entre los gobermedio el arzobispo de Toledo juntaba su gente con voz nadores del reino. Finalmente, respondió con cautela de libertar el reino ; que unos pocos mal intencionados que le placia se guardase, á tal que al número de los tenien tiranizado. La gente se persuadia queria con es- gobernadores alli señalados se añadiesen otros tres te color apoderarse del gobierno, conforme á la incli- grandes, es á saber, el de Benavente, el dé Trastamanacion natural del vulgo, que es no perdonar á nadie, ra y el maestre de Santiago, gran personaje por sus publicar las sospechas por verdad, echar las cosas á la gruesas rentas y muchos vasallos. Que esto era convepeor parte , demás que comunmente le tenian por am- niente y cumplidero para el sosiego comun que tales bicioso y por mas amigo de mandar que pedia su estado señores tuviesen parte y mano en el gobierno. Vinieron y la persona que representaba. Acometieron segunda y en esto los contrarios mal su grado , no podian al hacer tercera vez á mover tratos de conciertos entre los gran- por no irritar contra sí tales personajes. Acordaron que des de Castilla; el suceso fue el que antes, ninguna para mayor firmeza de aquel concierto y asiento que tocosa se pudo efectuar por estar tan alteradas las vo- maban se juntasen Cortes generales del reino en la ciuluntades y tan encontradas. Los procuradores del rei- dad de Burgos, para que con su autoridad todo quedano que asistian al gobierno se recelaron de alguna vio- se mas firme. En el entretanto se dieron entre si rehelencia. Parecióles no estaban seguros en Madrid por nones, hijos de hombres principales, es á saber, el hijo ser fuerte aquella villa; acordaron de irse á Segovia en de Juan Hurtado de Mendoza, mayordomo'mayor de la compañía del Rey. El conde de Trastamara , uno de los casa real, de quien descienden los condes de Montagugobernadores, pretendia ser condestable de Castilla. . - do, marqueses de Almazan, el hijo de Pero Lopez de * Para salir con su intento, alegaba que el rey don Juan Ayala , el bijo de Diego Lopez de Zúñiga , el hijo de antes de su muerte le dió intencion de bacelle aquella Juan Alonso de la Cerda, mayordomo del infante don gracia , testigos no podiau faltar ni favores ni valedo- Fernando. Con esta traza por entonces se sosegaron res. A los mas prudentes, parecia que no era aquel aquellos bullicios, de que se temian mayores daños. tiempo tan- turbio á propósito para descomponer á nadie, y menos al marqués de Villena, si le despojaban de

CAPITULO XVI. aquella dignidad. Dióse traza de contentar al de Trastamara con setenta mil maravedís por año que le seña

Que se mudaron las condiciones deste concierto. • laron de las rentas reales, y eran los mismos gajes que Con esta nueva traza que dieron quedó muy válido tiraba el Condestable por aquel oficio, con promesa el partido del arzobispo de Toledo , tanto, que se sospara adelante que si el marqués de Villena no viniese en pechiaba tendria él solo mayor, mano en el gobierno hacer la razon y apartarse de los alborotados, en tal caso que todos los demás que le hacian contraste, lo uno se le haria la merced que pedia, como se hizo poco des- por ser de suyo muy poderoso y rico, que tenia mucho pues. Arrimáronse al arzobispo de Toledo, demás de los que dar, lo otro por los tres señores tan principales ya nombrados, el maestre de Alcántara y Diego de Men- que se le juntaban , como granjeados por su negocia-. doza , tronco de los duques del Infantado, señores hoị cion. Así lo entendian el arzobispo de Santiago y sus dia muy poderosos en rentas y aliodos. Juntaron 'mil consortes; por este recelo buscaban algun medio para y quinientos caballos y tres mil y quinientos de á pié, desbaratar aquel poder tau grande. Comunicaron en

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