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de pasar. Cayó el de la Paliza con su caballo al salir, muro, tornaron los de España á acometer. Los de denque fué causa de quedarse con la mas gente; solo fué tro se defendian muy bien, y el combale fué muy sanun su teniente, por nombre Mota, con setenta, parte griento; mas en fin, los de España entraron por fuerza. hombres de armas, parte archeros, á hacer la correria. Murieron docientos franceses, y quedaron heridos otros Cayeron en la celada, y de todos no se salvaron sino muchos. El señor de la Paliza con una herida en la cados que no fuesen 'muertos ó presos. Entre los demás beza al salir del lugar, ca pretendia salvarse, fué preso. quedó en poder de don Diego de Mendoza Mota, te El teniente del duque de Saboya se retiró al castillo niente del Capitan. Este en pláticas que tenia se ade para defenderse hasta que llegase el socorro; pero lantó a decir mal de la nacion italiana: Volvia Iñigo como se plantase la artillería para batille, se rindió á Lopez de Ayala por los italianos y defendíalos con merced. Fueron asimismo presas otras personas de buenas razones. El Francés con el calor y porfía se ar cuenta que hacian grande falta en el campo francés. rojó á decir que si diez italianos quisiesen hacer arinas De los vencedores murieron pocos. Don Diego de Mencon otros tantos franceses, que él seria uno dellos, y les doza á la entrada fué herido en la cabeza con una pieprobaria ser verdad lo que decia. Llegó esta plática á | dra que le sacó de sentido; pero todo el daño quedó en orejas de los italianos que estaban allí en servicio de el almete. Con esta victoria y con el saco se retiraron España. Quejáronse al Gran Capitan, y pidieron licen luego los nuestros porque no cargase la gente francesa, cia para volver por su nacion. El se la dió de buena que no estaba lejos, mayormente que el de Nemurs, gana. Hobo demandas y respuestas sobre asegurar el avisado que fué de la resolucion del Gran Capitan, sin campo y sobre el número de combatientes; en fin, se tomar á Castellaneta dió la vuelta para juntarse con el ñalaron el campo entre Andria y Cuarata. Juntamente principe de Melfi yacorrer á Rubò. Su venida fué tarde, acordaron que de cada parte peleasen trece. Salieron á por donde ni en lo uno ni, en lo otro hizo algun efecto; los 13 de febrero los unos y los otros, y el Gran Capi y desde este tiempo sus cosas comenzaron á ir de caitan, por lo que pudiese suceder, se puso con toda su da, en especial que un Perijuan, caballero de San Juan, gente cerca de Andria. Los jueces señalaron los pues provenzal de nacion, el cual con cuatro galeras y dos tos á los unos y á los otros. Hacia grande viento y ayu- fustas era venido de Rodas en favor de franceses y imdaba á los italianos. Pidieron los franceses que el viento pedia á los nuestros las vituallas y aun tomaba los base dividiese; no se acordaron los jueces en esto. En- jeles que andaban desmandados por aquellas riberas de contráronse con las lanzas, y dado que casi á todos los la Pulla, fué desarmado por los nuestros. Lezcano, cabo franceses se les cayeron por el gran viento, ningun ca de cuatro galeras que andaban por aquellas costas de ballo fué muerto ni caballero derribado. Vinieron á los Pulla, hombre diestro en el mar, las reforzó de remeros estoques y hachas, en que los italianos se aventajaron y puso en ellas quinientos soldados para acometer al tanto, que en espacio de una hora á los franceses todos enemigo. Fué en su busca la vuelta de Brindez; él, aunecharon del campo y los rindieron; quedó uno dellos que tenia mas número de bajeles, no se atrevio á pemuerto, y otro muy mal herido. De los italianos uno | lear, metiose en el puerto de Otranto, fiado en el amsolo quedó herido ligeramente. Con esta victoria en- | paro de venecianos. Lezcano no se curó desto; tomó traron aquellos caballeros aquella noche en Barleta, los primero una nao y una carabela que halló fuera del doce prisioneros delante. Fué grande el contento de puerto con otros bajeles; con esto fué tanto el miedo todos, y mas del Gran Capitan, que para mas honrallos de Perijuan, que sin aventurar á defenderse, de noche los hizo cenar consigo. A la misma sazon salieron de sacó la gente y la ropa que pudo, y echó á fondo Jas gaTaranto Luis de Herrera y Pedro Navarro con su gente; leras y fustas con la artillería porque dellas no se apro

tomarou por trato á Castellaneta y otros muchos luga vechasen los enemigos. El almirante Vilamarin se tenia .. res por aquella comarca. Ofrecíase otra empresa de en el puerto de Mecina con algunas galeras para ase

mayor importancia; alojaban el señor de la Paliza, que gurar aquella costa y acudir a la parte que fuese necese llamaba virey del Abruzo, y el lugarteniente del du sario. Para reforzarse aguardaba la venida de Luis que de Saboya en un pueblo, que se llama Rubo, diez Portocarrero. Por otra parte, pretendia el Gran Capiy ocho millas distante de Barleta ; tenian pasados de tan viniese á surgir en algun puerto de la Pulla, porque quinientos soldados entre hombres de armas y arche no se detuviese en lo de Calabria, como lo hizo Manuel ros. Deseaba el Gran Capitan dar sobre ellos. Tuvo aviso de Benavides, contra el órden que él tenia dado, es á que el duque de Nemurs iba á recobrar á Castellaneta, saber, que fuese á juntarse con él. Este mismo órden se y que con el príncipe de Melli quedaba en Canosa la dió á Luis de Herrera y Pedro Navarro que guardaban fuerza del ejército francés, y que de nuevo otros ciento á Taranto; y á Lezcano, que desarmado el contrario y cincuenta soldados eran idos á Rubo por asegurar luego desembarcó los quinientos soldados, y al obispo mas aquella plaza. Con este aviso un miércoles, á 22 de de Mazara, que estaba en Galipoli , que con sus gentes febrero, salió al anochecer el Gran Capitan con milca- acudiesen á Barleta; todo á propósito de rehacerse de ballos y tres mil infantes y algunas piezas de artilleria. fuerzas para dar la batalla de poder a poder a los franCon esta gente y aparato amaneció sobre Rubo. Ases ceses y de una vez concluir con aquella guerra. taron la artillería. Los soldados, antes que el muro es

CAPITULO XVIII. tuviese abatido del todo, sin órden acometieron con deseo de tomar el pueblo á escala vista. Fueron por los

Que el marqués del Vasto se declaró por España. de dentro rebatidos, y retiráronse, aunque sin daño. 1 El mismo cuidado de rehacerse de fuerzas tenia el Prosiguieron la batería, y derribada buena parte del duque de Nemurs en Canosa, tauto mas, que los espa

ñoles en diversos encuentros le mataban mucha de su gobierno de la isla de Iscla con la tenencia de la fortagente; ca en San Juan Redondo el capitan Arriaran, leza, rentas de la isla y minas de los alumbres. Her, que se tenia en Manfredonia, pasó á cuchillo docien- | mana destos dos caballeros fué doña Costanza Davalos. tos franceses; Luis de Herrera y Pedro Navarro cerca condesa de la Cerra, y despues duquesa de Francavila. de las Grutallas mataron otros docientos y prendie- Tuvieron asimismo otro hermano, que se llamó don ron cincuenta que les tenian tomado un paso al salir Martin, y fué conde de Montedorosi', sin otros dos que de Taranto, segun que les fuera ordenado. Mas ade- se nombraron en otro lugar. Concertó el Gran Capitan lante estos dos capitanes y Lezcano, entre Conversano que se le daria al Marqués todo lo que antes tenia , y de y Casamaxima desbaratáron y prendieron al marqués | nuevo se le hizo merced de la isla de Prochita, 'demás. de Bitonto, el cual con obra de quinientos hombres de de una conducta que le ofrecieron de cien lanzas y doá pié y de á caballo se iba á juntar con el duque de Ne- cientos caballos ligeros, y á su sobrino se concedió el murs. Murieron en la refriega, entre otros muchos, marquesado de Pescara y el oficio de gran camarJuan Antonio Acuaviva, tio del Marqués, y un hijo su | 'lengo; además que si los españoles fuesen echados de yo. Lo mismo sucedió al capitan Oliva, que se encontró aquel reino, se les prometia recompensa de sus escon una compañía de franceses y los desbarató con tados en España , condiciones lodas muy aventajadas. muerte de treinta dellos. Don Diego de Mendoza dió Gastóse algunos meses en concedellas, y por esto tardó sobre cincuenta caballos y setenta de á pié que salieron tanto el Marqués en declararse, como en lo demássuese de Viseli contra los forrajeros del campo español, encu. muy español de aficion y muy averso de Francia. Hijo ya guarda él iba. Los caballos se retiraron á Viseli; los deste marqués fué don Alonso, muy valeroso capitan los de á pié á una torre, en que fueron combatidos y muer- | años adelante, y que heredó el marquesado de Pestos. Movido destos y otros semejantes daños el duque cara por muerte de su primo don Fernando, que no de Nemurs, envió á avisar al señor de Aubeni y á los dejó hijo alguno. Nieto del mismo fué don Fernando príncipes de Salerno y Bisiñano que dejado el mejor ór- Davalos, marqués de Pescara, al cual los años pasaden que pudiesen en Calabria, se viniesen á juntar con dos vimos virey de Sicilia, casado con hermana del él para dar la batalla á los contrarios. No obedecieron duque de Mantua. Alzó el Marqués en Iscla las bandeellos por entonces á este órden por causas que para ello | ras por España el mismo dia de pascua de Resurrecalegaron. El Gran Capitan tenia el mismo deseo de ve cion. Por el mismo tiempo que el Marqués se pasó á la nir á las manos, y los unos y los otros eran forzados á | parte del rey Católico, el comendador Aguilera desaventurarse por la gran falta de bastimentos que pade embarcó: en Cotron con trecientos soldados que envió cian; y retirarse de los alojamientos en que estaban últimamente desde Roma el embajador de socorro. El fuera perder reputacion, que temian que la tierra se les comendador Gomez de Solís al tanto socorrió el castillo rebelase. Verdad es que una nave de venecianos á esta de Cosencia y entró por fuerza la ciudad; echó al consazon llegó á Trana cargada de trigo, que vino á poder de de Melito que allí estaba con cuatro tanta gente que de los nuestros, y otras cinco en dos veces arribaron

la que él llevaba. Sobre los prisioneros.que se tomaron de Sicilia con seis mil salmas de trigo, ayuda con que

en Rubo hobo duda; y entre franceses y españoles el Gran Capitan se pudo entretener algun tiempo junto anduvieron demandas y respuestas. Tenian concercon las presas que de ordinario de ganados se hacian. tado que se hiciesen guerra cortés, y para esto entre Traia de dias atrás sús inteligencias con las ciudades otras cosas acordaron que los prisioneros de á caballo del Abruzo, y en particular con la ciudad del Aguila; perdiesen armas y caballo, y se rescatasen por el cuarpor otra parte Capua, Castelamar, Aversa y Salerno tel del sueldo que ganaban. Prendieron los franceses se le ofrecian. Acordó con todas que luego que saliese los dias pasados en cierto encuentro á. Teodoro Bocalo, en campaña se levantarian por España. Recibió á con capitan de albaneses, y á Diego de Vera, que tenia car-. cierto al conde de Muro, dado que fué el primero á al go de la artillería, y á Escalada, capitan de infantería zarse por los franceses en Basilicata, do tenia su esta española, con otros hasta en número de treinta. Soldo. El de Salerno trató de pasar a la parte de España, taron a los demás conforme a lo concertado. Detuy aun ofrecia de casar con hija del Gran Capitan. Poco vieron los tres con color que eran capitanes y que no se podia fiar de su constancia ni de la del príncipe de se comprehendian en el concierto ni era justo que paMelli, que al tanto daba muestra de querer reducirse. sasen por el orden que los otros. Sin embargo, al preLa cosa de mas importancia que en este propósito se seme hacian instancia que los prisioneros de Rubo se hizo fué que don Iñigo Davalos se declaró del todo por rescatasen conforme a lo que de los demás tenian asenel rey Católico con la isla de Iscla, en que se entretenia tado, sin mirar que eran los mas gente muy principal y á la sagon. Era el origen deste caballero de España, ca muchos capitanes. Avisaron al Gran Capitan que'aquedon higo Davalos, hijo del condestable don Ruy Lopez la ley guardada en la milicia neapolitana cuanto a los Davalos , gran camarlengo del reino de Nápoles, casó prisioneros de á caballo que se rescatasen por el cuarcon Antonela de Aquino, hija heredera de Bernardo tel de su sueldo no se extendia a los que en batalla Gaspar de Aquino, marqués de Pescara. Deste matri campal eran presos ó en lugar que se tomase por fuerza monio nació don Alonso Davalos, marqués de Pescara, de armas. Consultóse el caso con soldados y caballeros al que mató sobre seguro un negro en un fuerte de Ná- l ancianos de la tierra; y corno quier que todos confor-' poles, y dejó un hijo niño, que se llamó don Fernando.|| masen en este parecer, conforme a él se respondió á Nació asimismo don Iñigo, á quien el rey don Fadrique los franceses, y los prisioneros quedaron para rescahizo marqués del Vasto, y le dió por toda su vida el tarse cada cual segun su posibilidad y como se concer

tasen con los que los rindieron y los tenian en su poder. daban con su parte, y quitaban al rey Católico la suya, El principal intento fué entretenellos para que no pu- pues le forzaban á sacar los españoles de aquel reino; diesen servir al duque de Nemurs en la batalla que se- y por el segundo se quedaban las cosas en la misma gun el término en que las cosas se hallaban se entendia reyerta que antes. Esto se trataba en sazon que el rey no se podia excusar.

Católico era vuelto á Zaragoza para dar conclusion en

Jas Cortes que allí se continuaban. En ellas al principio CAPITULO XIX.

del mes de abril en presencia suya fué acordado que

Aragon sirviese para aquella guerra por tres años con • De las paces que el Archiduque asento con Francia.

.docientos hombres de armas y treeientos jinetés á sus *Al tiempo que el Archiduque partió de Madrid bizo expensas, con tal que los capitanes y gente fuesen nagrande instancia con el Rey, su suegro', para que le turales del reino. Pusiéronse en breve en órden, y fué declarase su determinada voluntad en lo que tocaba á acordado que marchasen la via de Ruisellon, por asotomar algun medio de paz con Francia, y que le diese nadas de guerra que de Frantia se mostraban, para decomision para tratar della; caso que el rey de Francia fender aquella -frontera si intentasen de romper los viniese en lo que era 'razon. Rehušó el rey Católico de franceces por aquella parte, como se temia, a causa que hacer esto al principio, sea por no fiarse del todo de él mariscal de Bretaña, capitan general de Francia, y su yerno, y menos de los que tenia a su lado, que eran el señor de Dunoes y el gran Escuyer se acercaban á Cartenidos por muy franceses, ó por no desanimará los casona con los pensionarios del Rey, y otras muchas que se tenian de su parte en Italia si se entendiese que gentes se esperaban allí de diversas partes. Por esto el el Archiduque por su órden y con su beneplácito pasa- Rey proveyó que su gente se acercase á Figueras, y ba por Francia. Sin embargo, la jostancia fué tal, que don Sancho de Castilla , capitan general de Ruisellon, finalmente le dió la comision con una instruccion muy apercebia todas aquellas plazas para que no le hallasen limitada, que prometió, de no exceder en manera al descuidado. El mismo Rey acordó acercarse á aquellas guna , y aun despues con fray Bernardo Boil, abad de fronteras. Llegó á Poblete, cuando por una del abad San Miguel de Cuja, le envió el poder para concluir con fray Boil tuvo aviso de la premia que al Principe se hanueva instruccion. Dióle órden que no diese parte á ná cia para que asentase la concordia contra el orden que die que llevaba aquel poder, sino solo al Archiduque, llevaba. Respondióle el Rey lo que debia hacer. Todo debajo de juramento que lo tendria secreto; y que si no prestó nada, que las pacos se publicaron; y el Arno se guardase la instruccion, no diese el poder hasta chiduque despachó á Juan Edin, su aposentador madar aviso de todo lo que pasaba. Llegó él Archiduque yor, y el, Rey de Francia un Eduardo Bulloto, ayuda á Leon por el mes de marzo en sazon que la guerra se de cámara, para que cada cual por su parte avisasen al hacia en la Pulla y Calabria con el calor que queda Gran Capitan'y al de Nemurs cómo quedaban las paces mostrado; y en Alcalá de Henares la Princesa parió concluidas, y que por tanto sobreseyesen, y no se paun bijo, que se llamó don Fernando, á los 10 de aquel sase mas adelante en la guerra. Con tanto, el Archidumes ; bautizóle el arzobispo de Toledo; fueron padri que se partió de Leon la via de Saboya para verse con nos el duque de Najara y el marqués de Villena. Estaba su hermana madama Margarita, con quien y con aquel en Leon el legado del Papa, el cardenal de Ruan y el Duque tuvo las fiestas de Pascua. Apresuraron Juan mismo Rey. Comenzóse a tratar del negocio, pero muy Edin y Eduardo su camino por Roma publicando que diferente de la instruccion que llevaban de España. El las paces eran hechas. Llegaron á Barleta en sazon que abad avisó al Archiduque que no se debiá pasar ade- los dos generales se aprestaban á toda furia para venir Jante sin avisar primero á su Rey. No dieron lugar á á las manos, en especial el Gran Capitan, despues que ello ni comodidad de despachar un correo, como lo pe- | dos mil y quinientos alemanes que se embarcaron en dia; antes le pusieron tales temores, que le convino en 1 Trieste y sin contraste pasaron por el golfo de Venecia, tregar el poder que tenia, y aun al Principe estrecha á los 10 de abril a portaron á Manfredonia, socorro que ròn tanto sobre el caso, que buenamente no se pudo esperaba con grande deseo. Dióle Juan Edin la carta excusar por estar en poder del rey de Francia y por | que le llevaba del Archiduque, en que le encargaba y que los de su consėjo eran de parecer que concluyese, mandaba de parte del Rey que sobreseyese él y todos los sin tener cuenta con la instruccion que llevaba. Cre d emnás en todo auto de guerra , porque esto era lo que yóse que los franceses con dinero que les dieron los convenia. Estaba el Gran Capitan prevenido por cartas cohecharon y ganaron. La suma desta concordia fué de su Rey, en que le avisaba de la ida del Archiduque que se tomasen uno de dos medios , ó que el rey Cató- por Francia; y porque della podria resultar que se hilico renunciase la parte que le pertenecia del reino de ciese algun asiento de paz ó tregua, le ordenaba que Nápoles en su nieto don Carlos, y el de Francia la 'suya puesto que el Archiduque le escribiese alguna cosa en en su hija Claudia; que tenia concertados; que entre este propósito, po hiciese lo que le ordenase sin su estanto que los dos no se casaban, la parte del rey Cató pecial mandato. Así, respondió que no se podia cumlico se pusiese en terceria en poder del Archiduque y plir aquel órden sin que primero el Rey, su señor, fuese de los que él nombrase, y la otra quedase en poder de informado del estado en que las cosas de aquel reino franceses ; 6 que el Católico tuviese su parte, y el de se hallaban; que los franceses rompieron la guerra á Francia la suya , y la Capitinata sobre que contendian tuerto , y que al presente, que tenian perdido el juego, se pusiese en tercería. Eran estos medios muy fuera no podia ni debia aceptár semejante paz; que él sabia de propósito , pues por el primero los franceses se que- bien lo que debia.hacer, y en persona iria á dar la respuesta al duque de Nemurs. Como lo dijo, así lo cum- | notable ventaja, los prudentes capitanes se deben plió. El rey Católico asimismo no quiso venir en esta aprovechar de la ocasion, que si la dejan pasar, pocas concordia , si bien para cumplir con todos tornó á mo- veces vuelve. Mas don Fernando se excusó con el orden ver la plática de restituir el reino al rey don Fadrique ; que llevaba de no dar en manera alguna la batalla. Famas el Francés no quiso oir al embajador que para este lleció finalmente Portocarrero; su cuerpo depositaron efecto le enviaron, antes le despidió afrentosamente en la iglesia mayor de Mecina enfrente de la sepultura por el sentimiento que tenia grande de que la concor de don Alonso el Segundo, rey de Nápoles. Por su dia no se guardase.

muerte resultó alguna diferencia entre los capitanes 50

bre quién debia ser general. Acordaron de remitirse CAPITULO XX.

al virey de Sicilia , el cual se conformó con la voluntad

del difunto, y tornó á nombrar á don Fernando de AnQue el señor de Aubeni suè vencido y preso.

drada, Sintiéronse desto y agraviáronse don Hugo y don Con la armada que se aprestó en Cartagena partió Juan de Cardona que un caballero mozo y de poca expeLuis Portocarrero mediado febrero. La navegacion riencia fuese antepuesto a los que en nobleza no le recoconforme al tiempo fue trabajosa en el golfo de Leon, nocian ventaja, y en las cosas de la guerra se la hacian y despues en el paraje de la costa de Palermo tuvieron muy conocida; pero no por eso dejaron de acudir con dos tormentas muy bravas. Llegaron en veinte dias al los demás, ca venció el deseo de servir á su Rey y hacer puerto de Mecina con la armada entera y junta, dado que lo que debian al sentimiento y pundonor. Tenia toda la hombres y caballos padecieron mucho. Tratose allí á gente española mucho deseo de venir á, las manos; las qué parte del reino irian á desembarcar; algunos eran estancias muy cerca de las de los contrarios. El de Au-, de parecer que conforme a los avisus del Gran Capitan beni mostraba no menor voluntad de querer la batalla, pasasen á la costa de Pulla para juntarse con la masa'y envió un trompeta á requerilla. Los españoles la redel ejército español; á Luis Portocarrero pareció que | husaban por el órden que tenian. Cobró avilenteza con la navegacion era muy larga para gente que venia can esto, y por entender que nuestros soldados estaban dessada y maltratada del mar. Pasó á Rijoles con su arma contentos, porque no les pagaban. Salió de Rosano y da con intento de hacer la guerra por la Calabria con Joya para acercarse á los contrarios, tanto, que se adeforme al órden que traia de España. El señor de Aube lantó á dar vista á Semenara. Pasó el rio y entró por la ni, despues de la rota que dió á Manuel de Benavides y á vega adelante, que fué grande befa. Habian estado los don Hugo de Cardona, tenia sus alojamientos en la Mota gallegos poco antes amotinados porque no les pagaban. Bubalina con esperanza de tomar por hambre à Gira- | Podíase temer algun desman. El virey de Sicilia con alchi, que está distante tres leguas, y buena parte de los gun dinero y los capitanes con las joyas y płata que vencidos despues de la rota se recogió á aquella plaza. vendieron, los aplacaron en breve. Los franceses eran Era ido el príncipe de Bisiñano á su estado, y el de Sa- | trecientos hombres de armas y seiscientos caballos lilerno y conde de Melito se partieran para Nápoles. De- geros y mil y quinientos infantes y mas de tres mil villaterminó Portocarrero de salir en campaña, y con este nos. Los españoles con buen órden salieron de Semenaintento hizo alarde de su gente en Rijoles cuando le rå en número ochocientos caballos y cerca de cuatro sobrevino una fiebre mortal. Antes que falleciese fué mil peones. Retiróse el de Aubeni á Joya sin atreverse avisado que algunos capitanes de cuenta se entraron en á esperar la batalla. Siguiéronle los contrarios con inTerranova, lugar que con otros muchos desampararon , tento de combatir el lugar. Pasaron algunas cosas de los franceses luego que supieron que la armada eralle- menor cuenta , hasta que un viérnes de mañana, á 21 de gada. Supo mas que el de Aubeni, sabida la enfermedad, abril, los unos y los otros, como si la batalla estuviera acudió á ponerse sobre ellos, y los tenia muy apretados aplazada, sacaron sus gentes al campo. El de Aubeni por ser aquel lugar flaco. Con este aviso Luis Porto- animaba a los suyos, traíales á la memoria la victoria carrero nombró en su lugar á don Fernando de Andra- que los años pasados ganaran en aquel mismo lugar y da para que con la gente de á pié y de á caballo fuese á puesto del rey don Fernando de Nápoles y del Gran socorrer á los cercados, y al almirante Vilamarin dió ór Capitan: «Si contra ejército tan pujante y capitanes den que enviase sus galeras delante Joya para desmentir los mas valerosos de Italia salistes con la victoria y á los franceses que entendiesen iba el socorro por mary distes muestra de la gentaja que hacen los franceses á por tierra. Apresuráronse los españoles, porque tenian las demás naciones, ¿será razon que contra unos pocos entendido que los de Terranova padecian gran falta de y mal avenidos soldados perdais el ánimo, perdais el bastimento. Llegaron á Semenara; tuvo el de Aubeni prezy gloria que poco ha ganastes? No lo permitirá Dios, noticia del socorro que iba, alzóse del burgo de Terra ni vuestros corazones tal sufrirán; morir sí, pero no nova, do alojaba, y pasóse á los Casales. Don Fernando, volver atrás. Acordaos de vuestra nobleza, del nombre contento de haber socorrido á los cercados, se detuvo v gloria de Francia.» Esto decia el de Aubeni. Adelantáen Semenara. Allí le acudieron otras compañías de gen banse los campos por aquella llanura al son de sus atamte, en particular Manuel de Benavides, Antonio de bores y trompetas. Cada parte pretendia aventajarse Leiva, Gonzalo Davalos , don Hugo y don Juan de Car en tomar el sol. Pasaron los de España con este intento dona, cada cual con su gente, con que formó un buen el rio un poco mas arriba. Antojóseles á los franeeses ejército bastante para romper al enemigo al tiempo del que se retiraban. Arremetieron con poco órden, y con retirarse la via de Melito. Deste parecer era don Hugo que menos dispararon el artillería antes que la contraria, le acometiesen; pues todas las veces que se reconoce que no hizo daño alguno ni desbarató la ordenanza que los de España llevaban, los cuales a la mano izquierda | Con este órden comenzaron los franceses á picar en pusieron la infantería, á la derecha los jinetes, en me | nuestra retaguardia. Parecia cosa imposible llegar los dio los hombres de armas. Rompieron los caballos con de España á la Cirinola, do teniun fortificados sus reatanto denuedo en los contrarios, que casi no quedó hom les, sin perder el carruaje y aun mucha parte de la bre dellos á caballo. Con esto el segundo escuadron de l'infantería, que quedaban tendidos por el suelo por la los enemigos, en que iba la gente de á pié, sin aventu sed y calor grande. En este aprieto el Gran Capitan no rarse se puso luego en huida. Siguieron los españoles perdió el ánimo; antes hizo que los de á caballo tomael alcance basta las puertas de Joya, do la mayor parte sen en las ancas los peones que tenian necesidad, y él de los vencidos se retiraron. Fueron presos casi todos mismo hacia lo que ordenaba á los otros, y daba con los capitanes de los franceses, y dentro de Joya se rin su mano de beber á los que padecian mas sed. Con este dieron Honorato y Alonso de Sanseverino, el primero órden llegaron al fin á sus estancias sin que se recibiese hermano, y el segunilo primo dei principe de Bisiña algun daño dos horas antes que se pusiese el sol. En no; al de Aubeni en la Ruca de Angito, donde se reti esto asomó la caballería enemiga. Los de España sin ró, apretaron de manera, que se rindió al tanto por pri- l. dificultad dentro de sus trincheas se pusieron en ordesionero. Con esta victoria, que fué una de las mas se nanza. El miedo muchas veces puede mas que el trabañaladas que se ganaron en toda aquella guerra, toda la jo. Entonces el Gran Capitan comenzó á anirnar á los Calabria en un momento quedó llana por España. suyos con estas razones : « La honra y prez de la mili

cia, señores y soldados, con vencer á los enemigos se CAPITULO XXI. I

gana. Ninguna victoria señalada se puede ganar sin alDe la gran batalla de la Cirinola.'

gun afan y peligro. Los que estáis acostuinbrados á

tantos trabajos no debeis desmayar en este dia, que es Hallábase el Gran Capitan en tal aprieto por falta de en el que habeis de coger el fruto de todo el tiempo pavituallas, que no tenia provision para mas que tres dias sado. La causa que defendemos es tan justificada, que ni órden para proveerse y traellas de otra parte; temia cuando nos hicieran ventaja en la gente, se pudiera esno se rebelasen los lugares de aquella comarca forzados perar muy cierta la victoria, cuanto mas, que en todo de la hambre que todos padecian igualmente. Acordó nos adelantamos y mas en el esfuerzo de vuestros code salir á buscar al enemigo, y en primer lugar ende razones acostumbrados á vencer; la gana que mostrarezarse contra la Cirinola, pueblo muy flaco, pero que bades de venir á las manos y el talante ¿será razon que tenia en el castillo bastante número de soldados, yalo en tal ocasion la perdais ? Este dia, si sois los que dejado á seis millas todo el campo francés, por donde se- beis y soleis, dará fin á todos nuestros afanes.» Tras ria forzoso venir á las manos. Antes de partir socorrió eslo se comenzó la batalla. El de Nemurs, por ser tan á los hombres de armas con cada dos ducados, y á los tarde, quisiera dejalla para el otro dia. Elseñor de Aleinfantes con cada medio. Los soldados estaban muy gre hizo instancia que no se dilatase, ca tenia por cieranimados, y no hacian instancia por ser pagados. El ta la victoria. De cada parte habia trece piezas de artiprimer dia por bajo de la famosa Canvas, á la ribera llería; los franceses jugaron la saya primero sin hacer del rio Ofanto, se fueron á poner á tres millas del cam- algun daño en nuestros escuadrones. La española, que po francés. El dia siguiente prosiguieron su viaje la como de lugar mas alto sojuzgaba a los contrarios, hivuelta de la Cirinola muy en órdeu por tener los enemi zo en ellos grande estrago. No pudo tirar sino una vez gos tan cerca. Fabricio Colona y Luis de Herrera iban por causa que un italiano, pensando que los españoles con los corredores, que eran hasta mil caballos ligeros. eran vencidos, puso fuego a dos carros de pólvora que La avanguardia se dió á don Diego de Mendoza con dos llevaban. La turbacion de la gente fué grande, y la llamil infantes españoles. Con los alemanes y algunos hom- ma se esparció tanto, que se entendió eran todos perdibres de armas y caballos ligeros quedó el Gran Capitan dos. Estuvo el Gran Capilan sobre sí en este trance, en la retaguardia para hacer rostro á los contrarios, si que dijo a los que con él estaban con rostro alegre : los quisiesen seguir. La tierra era muy seca, el dia muy «Buen anuncio, amigos, que estas son las luminarias caluroso, la jornada larga; fatigóse tanto la gente, que de la victoria que tenemos en las manos.» Por el daño murieron de sed algunos hombres de armas y peones que nuestra artillería: hizo el duque de Nemurs quiso de los alemanes y españoles. Tuvieron los franceses luego trabar la pelea; arremetió con ochocientos homaviso desta incomodidad. Acordaron aprovecharse de | bres de armas contra los que estaban en ordenanza, la la ocasion y sacar la gente de su fuerte, en que se te infantería por frente, y los hombres de armas por los nian muy pertrechados, á dar la batalla. Erau los fran costados. Tenian el arce y la cava delante, reparo que ceses quinientos hombres de armas, dos mil caballos los franceses no advirtieron; por donde les fué forzoso ligeros y cuatro mil suizos y gascones, reparlidos enes sin romper lanza dar el lado para volver á enristrar. Enta forma. El príncipe de Salerno llevaba en la avan tonces los arcabuceros alemanes que cerca se hallaron guardia docientos hombres de armas y dos mil infan descargaron de tal manera sobre los contrarios, que tes. La retaguardia se dió al príncipe de Melli con una | hicieron grande estrago en aquel escuadron. Seguíase compañía de hombres de armas , mil villanos y algunos | tras los hombres de armas el señor de Chandea, corogascones. Con lo demás en la batalla iba el duque de | nel de suizos y gascones con su infantería. Contra esNemurs. Los de España se aventajaban en la infantería, | tos salieron los españoles y les dieron tal carga, que al sino fuera tan fatigada. Los contrarios se señalaban en punto desmayaron. Adelantáronse los principes de Sala caballería, que la tepian muy buena y muy lucida. l lerno y Melli que venian este dia en la reguardia. ReciM-I.

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