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ciones y tiendas que llevaban. Acudió el Rey con todo, que estaba doliente en Segovia. Desde allí al fin por su campo. Los franceses llevaban ventaja y se daban contentalla y aplacalla mandó aprestar una armada en priesa, y la acogida, que tenian cerca; así, no les pudo Laredo para llevalla luego que el tiempo abriese á dar alcance, si bien se metió dentro de Francia , don Flándes, do ya era llegado su marido el Archiduque á de los nuestros ganaron á Leocata y otros lugares de cabo de tantos meses que en Francia y en Saboya se aquella comarca. Esto era en sazon que la infanta do entretuvo.. ña Isabel nació en Lisboa á los 24 dias de octubre, que

CAPITULO V. fué emperatriz adelante y reina de España. Pocos dias despues vinieron embajadores de Francia, por cuyo

De las rotas que dieron los de España á los franceses

junto al Garellano. medio se concertaron treguas por espacio de cinco meses entre los dos reyes y sus reinos, fuera de lo que El campo francés que estaba en Italia marchaba la tocaba al reino de Nápoles; con esto se dejaron las ar- | vuelta del reino muy despacio. Pasó por Florencia y mas. Quedó por general de aquella frontera don Ber por Sena sin hallar impedimento alguno. Llevaba por nardo de Rojas, marqués de Denia , y en su compañía general al marqués de Mantua. El de la Tramulla por mil hombres de armas, dos mil jinetes y tres mil peo- estar doliente de cuartanas se quedó atrás, si bien senes. Por alcaide de Salsas don Dimas de Requesens. guia á los demás con parte de la gente. Apretóle la inHecho esto, el Rey dió la vuelta a Barcelona. Dende disposicion, y no pasó adelante de Roma, en la cual despachó á Francia por sus embajadores á Miguel ciudad no acogieron el campo francés, solo dieron luJuan Gralla y Antonio Agustin por estar así tratado, y gar que pasase el Tiber por el puente Molle, que está á juntamente para que procurasen tomar algun asiento dos millas de Roma. El Gran Capitan se hallaba en gran en las cosas del reino de Nápoles, que tenian puesto en cuidado cómo podria continuar el cerco de Gaeta y mucho cuidado al rey Católico por el socorro que iba atajar el paso á aquella gente que le venia de socorro. de franceses y sobre todo por las nuevas que le vinie Acudióle muy á tiempo el embajador Francisco de Roron de la muerte del papa Pio III, y de la eleccion del | jas con dos mil soldados que pudo recoger en Roma cardenal de San Pedro en pontífice, que fué á 1.° de entre españoles, alemanes é italianos, y cien caballos noviembre, y se llamó en su pontificado Julio II. Era | ligeros, y puso en órden otros docientos alemanes y ginovés de nacion, de aficion muy francés, y de inge- quinientos italianos para enviallos en pos de los primenio bullicioso; temíase no fuese parte para revolver á ros. Iba con esta gente don Hugo de Moncada, que dejó Italia. Tuvo gran parte en esta eleccion el duque Valentin; una conducta de cien hombres de armas que tenia del por la mala voluntad que tenia al cardenal don Ber duque Valentin, con deseo de servir á su Rey y acudir nardino Carvajal y entender que tenia parte en los vo en aquel aprieto. Fué este socorro muy á tiempo por tos, procuró con los que eran hechura del papa Alejan cuanto el cerco de Salsas impedia que de España no dro, que sacasen por papa al que salió. Esto era en sa pudiese acudir alguna ayuda de gente ni de dineros. El zon que el Archiduque partió de Saboya para ir á verse Gran Capitan, luego que supo que los enemigos eran con su padre que le persuadió no insistiese en llevar pasados de Roma y que llegaban á los confines del adelante la paz que se concertó en Francia. Ofrecia reino, arrancó con todo su campo de Castellon en busca otrosi, si el rey Católico le proveia de dinero, de hacer dellos. Llegó el primer dia á ponerse en la ribera del la guerra por la parte de Lombardía; empresa sobre Garellano. Dejó allí á Pedro de Paz con buen golpe de que le hacian instancia don Juan Manuel y Gutierre Go gente para guarda de cierto paso, y él fué adelante camez de Fuensalida, embajadores del rey Católico en mino de San German. Llegó en sazon que el campo Alemaña. El rey Católico no se aseguraba de la condi francés alojaba en Pontecorvo, lugar de la Iglesia, discion del César ni de su constancia ; y hacia mas funda tante de allí solas seis millas. Era fama que en el se mento en su dinero para todo lo que sucediese que en contaban hasta mil almetes, dos mil caballos ligeros y el socorro que por aquella parte le podia venir. Con es nueve mil infantes, la mayor parte italianos. Tenian to sin concluir nada se pasaba el tiempo en demandas treinta y seis piezas de artillería, las diez y seis gruey respuestas. En la princesa doña Juana se veian gran sas, las demás girifaltes y falconetes. Adelantose con des muestras de tener ya turbado el juicio, que fué una parte de la gente Pedro Navarro para combatir el casde las cosas que en medio de tanta prosperidad dió tillo de Monte Casino, que todavía se tenia por los franmayor pena á sus padres, y con razon. ¡Cuán pobre de ceses. Tomóse por fuerza de armas, que fué gran befa contento es esta vida! Daba grande priesa que se que para los franceses por estar á vista de su campo y no se ria ir á su marido. Entreteníala su madre con buenas atrever á socorrelle. Publicóse que el de Mantua se jacrazones por no ser el tiempo á propósito. Llegó tan taba que deseaba verse en campo con aquella canalla adelante, que un dia se quiso salir á pié de la Mota de 1 ó marranalla. El Gran Capitan con su hueste se puso Medina, do la entretenian. No tuvieron otro remedio si á una milla de Mantua y á su vista. Envióle desde allí no alzar el puente. Ella, visto que no podia salir, se á requerir con la batalla, pues tanto mostraba deseaquedó en la barrera; y en una cocina alli junto dormia lla. El respondió que en el Garellano se verian, que él y comia sin tener respeto al frio ni al sereno, que era pasaria á su pesar. Este famoso rio tiene su nacimiento grande. Ni fueron parte don Juan de Fonseca, obispo en el Abruzo, y pasa por entre San German y las tierde Córdoba, que se halló en su compañía, ni el arzobis- ras de la Iglesia muy recogido. Lleva tanta agua, que po de Toledo, que para este efecto sobrevino, para que apenas se puede vadear. No tenia por allí otra puente volviese á su aposento hasta tanto que vino la Reina, sino la de Pontecorvo. Hace con su corriente grandes

revueltas y muchas, por donde con estar Gaeta desta ganar la puente. En esto llegó el Gran Capitan con todo parte del rio como se va a Roma, para socorrella por el campo, y con su llegada hizo pegar fuego á una parte camino mas breve era menester pasalle por dos veces. de la puente, que era de madera, y asentó su real junto Acudió desde Gaeta el señor de Alegre con hasta tres á su entrada. Aquí hobo gran desórden en la gente de mil hombres para juntarse con el campo francés. Dabas España, que por ser el tiempo tan recio y no estar los él priesa que pasasen el rio y viniesen á las manos, sin soldados pagados, se desmandaban en robar por los quedar escarmentado de la batalla de la Cirinola, como poblados y. caminos; demás que muchos, así de los queda apuntado. Pasó pues el campo de los franceses | hombres de armas como de la infantería, desamparaban el rio por el vado de Ceprano un domingo mediado oc- ! las banderas, y aun los mas principales capitanes eran tubre. El primer lugar que encontraron de los que se de parecer que el campo se retirase. Un dia llegó el netenian por España, pasado el rio, era Rocaseca. Esta- ! gocio á tanto rompimiento, que un soldado sobre el ban en él de guarnicion los capitanes Cristóbal Villalva, 1 caso puso la pica en los pechos al Gran Capitan; pero Pizarro y Zamudio con mil y docientos soldados. Con él llevaba todo esto con grande esfuerzo y corazon. esta gente dieron en la avanguardia de los franceses Juntó el dinero que pudo, con que socorrió á cada solque venian mal ordenados, y mataron y prendieron mas dado con cada dos ducados; y á los capitanes que le de trecientos dellos. Acudieron los franceses á comba- i instaban en una junta con grande porfía que se retiratir aquella plaza. Los de dentro mostraban lanto ánimo, i se, respondió : «Yo sé muy bien lo que al servicio del que, no contentos con defender el lugar, salieron a pe- Rey importa esta jornada, y estoy determinado á ganar lear con los franceses, y aun dellos mataron sobre do antes un paso, aunque sea para mi sepultura, que volver cientos, vá los demás hicieron retirar dentro de sus re- alrás, aunque fuese para vivir cien años. Aquí se ha de paros. Otro dia les entraron tres mil hombres de so- į rematar esta contienda como fuere la voluntad de Dios corro con Próspero Colona y Pedro Navarro. Por otra y como pluguiere á •su majestad; nadie pretenda otra parte marchaba el Gran Capitan con todo su campo cosa. » Los coloneses fueron los que hicieron mas inspara acudir á los cercados. Los enemigos, si bien hicie tancia que el campo se retirase.' Sospechose y dijose ron ademan de querer volver al combate, por miedo de que por inteligencias secretas que traian con los franperder la artilleria si les sucediese algun desman y ceses, de que resultaron disgustos y enemistades por ser el tiempo muy lluvioso, alzado su campo, volvie- formadas. Todavía se fue mucha gente del campo esron á alojarse de la otra parte del rio. Desde á dos dias pañol y quedó muy menguado, con que los franceses segunda vez pasaron el rio, y fueron á asentar su campo | tuvieron lugar de echar sin ser sentidos una puente en Aquino, que está seis millas de San German, donde bien trabada sobre ciertas galeras y barcos, por la cual era vuelto con su gente el Gran Capitan. La tempestad hasta mil y quinientos franceses pasaron los primeros, y de agua era tan grande, que impidió que se viniese á por estar los de España descuidados y tomalles de sobrélas manos. Retrajéronse los franceses hácia Pontecorvo. salto, les ganaron un reparo como fuerte. Dieron alarma El Gran Capitan por atajalles el paso del rio, que pre en el campo, que era todo de pocos caballos y como tendian ponelle de por medio, caminó en su seguimiento cinco milinfantes. Subió el Gran Capitan en un caballo, hasta de la otra parte de Aquino, do les tornó á pre y puesta en órden su gente, se apeó, y con una alasentar la batalla. Ellos se cerraron en un sitio asaz barda fué el primero que comenzó á pelear con los consuerte con la artillería, y los de España fueron forzados | trarios, que ya eran pasados hasta el número de cinco á dar la vuelta á San German. Los franceses tornaron á mil, y continuaban á pasar con muy buen órden, y la pasar el Garellano en sazon que entrado noviembre se artillería francesa que tenian plantada de la otra parte concertaron los Ursinos con los coloneses en Roma en del rio no cesaba de jugar contra los nuestros. Sin servicio del rey Católico por medio de los embajadores | embargo, fué tanto el denuedo de la infantería espade España y de Venecia, ca á los venecianos desplacia / ñola y su coraje y cargaron tan furiosamente sobre la prosperidad de Francia, y no querian tener por ve- ! los contrarios, que les forzaron á dar las espaldas y recino príncipe tan poderoso. Obligáronse los Ursinos de cogerse á la puente. Con la priesa del pasar quedaron servir con-quinientos hombres de armas á tal que el rey muertos y ahogados mas de mil y cuatrocientos homCatólico les acudiese con sesenta mil ducados por año. bres. Llegó el Gran Capitan sin miedo de la artillería Por su parte Bartolomé de Albiano, principal entre los' i hasta la entrada de la puente, y aun algunas de sus banUrsinos y que se halló en toda esta faccion del Gare deras y compañías á vuelta de los franceses pasaron de llano, ofrecia de servir en aquella guerra con tres mil la otra parte del rio. Al retirarse recibieron algun daño de á caballo y de á pié. Fabricio Colona con golpe de i de la artillería enemiga, en que murieron algunos homgente española que le dieron combatió y tomó por fuerza .bres de cuenta, a otros hirieron; en particular el capiá Roca de Vandra con grande afrenta del campo francés į tan Zamudio quedó mal herido de un tiro. Sobre todos que lo veia, y no pudo socorrer á los cercados; antes es de alabar el ánimo del aliérez Hernando de Illescas, rio abajo se fué á poner diez y ocho millas de San Ger- que perdida de un tiro la mano derecha, tomó con la man, y doce no mas de Gaeta, con intento de pasar el izquierda el estandarte, y llevada de otro tiro tambien rio por una puente de piedra que allí hay. Pedro de la izquierda, se abrazó con los brazos dél, sin moverse Paz, puesto para guardar aquel paso con mil y docien- de un lugar hasta tanto que los franceses fueron echatos infantes y algunos jinetes, con su gente y con otros dos. Varon digno de inmortal renombre y de las merdocientos jinetes que llegaron de socorro peleó tres | cedes que su Rey le hizo grandes á instancia y por indias y tres noches con los franceses sin que le pudiesen formacion del Gran Capitan. Esta rota desanimó mu- .

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cho á los franceses, tanto, que no se tenian por segu

CAPITULO VI. . ros con tener el rio de por medio. Guardaban con cuidado la puente , no para pasar ellos, sino porque los

Que la ciudad de Gaeta se rindió. contrarios no pasasen de la otra parte do ellos aloja Quisiera el Gran Capitan aprovecharse de la turbaban. Demás desto, por diferencias que resultaron entre el cion y miedo de los franceses para subir con su gente, marqués de Mantua y el señor de Alegre, el Marqués se que iba en el alcance, en el monte Orlando que está resolvió de dejar el campo y oficio de general y volver sobre Gaeta y la sojuzga. El dia fué tan áspero por lo atrás con color que no podia sufrir la arrogancia de los mucho que llovia, y los soldados venian tan fatigados franceses, que allegaban á desmandarse en palabras y del camino y de la hambre por no haber comido la noHamalle bougre, nombre de injuria muy grave entre los che pasada ni todo aquel dia, que parece solo el herir franceses, si ya no fué capa, que no quiso aventurarse y matar los sustentaba , que le fué forzoso desistir por por ver el juego mal parado. En su lugar hasta tanto entonces de aquel intento y volver con su campo á que su Rey fuese avisado y proveyese como fuese su Castellon, do antes alojaba. Tenian los franceses acorvoluntad, nombraron los capitanes por general al mar dado de fortificarse en Mola con la artillería menuda qués de Saluces, que era venido á esta empresa en fa que les quedaba, por temor no les acometiesen ante vor de Francia con cargo de visorey. Tras esto el Gran todas cosas en aquel lugar. Pero el Gran Capitan luego Capitan, si bien tenia menos gente que los contrarios, que tuvo la gente refrescada y descansada , revolvió se resolvió de pasar el rio y dalles la batalla. Para eje sobre Gaeta, que era lo mas principal, por aprovecharse cutarlo mandó labrar una puente y echalla siete millas del miedo y desmayo que tenian los contrarios. El mas arriba de la que tenian los franceses sobre ciertas combate fué aun mas fácil de lo que se pensaba , ca por barcas y carros. 'Dió cuidado de hacer esto á Barto la batería que la artillería hizo los meses pasados se lomé de Albiano. Luego que la puente estuvo en órden, Halló tan poca resistencia, que sin dificultad les ganaron salió de Sesa en que alojaba, y un jueves, 28 de diciem el monte, y los que le guardaban apenas se pudieron bre, pasó con dos mil peones españoles y mil y quinientos recoger á la ciudad. Con esto acabaron de perder lo alemanes. Dejó otrosi órden á don Diego de Mendoza que les quedaba de la jornada pasada. Tomáronles otros y don Fernando de Andrada que recogiesen aquella mil caballos y dos cañones que hicieron todo el daño noche la caballería que tenian alojada por aquella co á los nuestros en el primer cerco. Lo que mas es, permarca, y con ella al amanecer estuviesen con él. Luego dieron de todo punto el ánimo, en especial cuando vieque los de España pasaron el rio, los franceses se reti ron que los de España pasaron sus alojamientos junto á raron de sus estancias y tomaron una loma de una

los adarves de la ciudad sin que les pudiesen ir á la sierra. Rindiéronse Suy y Castelforte, que se tenian en mano. Salieron luego á rendirse cincuenta hombres de aquella ribera del rio por los franceses. Quedóse aquella armas de Lombardía, cuyo capitan era el conde de la noche nuestra gente en el campo delante de Monforte, Mirandula. Tras esto, aquella misma noche acudieron y el dia siguiente fué el rio abajo con intento de dar la de la ciudad tres personajes á tratar de parte del marbatalla. Los franceses con parte del artillería enviaron qués de Saluces de algun concierto. Pidieron en priá Pedro de Médicis para que en unas barcas la llevase | mer lugar que los prisioneros se rescatasen por dineá Gaeta. Llegó á la boca del rio, quiso pasar adelanteros. Respondió el Gran Capitan que no se podia hacer. puesto que el mar andaba alto; porfía perjudicial, hun Pasaron adelante con la plática; vinieron á ofrecer que diéronse las barcas con la artillería, y él mesmo se por los prisioneros franceses é italianos serian contenaliogó. La demás gente un hora antes del dia, desampa- l tos de entregar la ciudad y castillo de Gaeta y la Roca rado el puente y la artillería gruesa, las tiendas y parte' de Mondragon, plaza asentada en las ruinas de la andel fardaje, se apresuraron por meterse en Mola, que tigua Sinuesa, dermás de dar libertad á los prisioneros está junto á Gaeta. Supo el Gran Capitan el camino é españoles é italianos que tenian de nuestra parte. El intento que Hevaban; envió delante á Próspero Colona Gran Capitan oyó de buena gana esta oferta. Todavía con los caballos ligeros para que los detuviesen hasta no venia en soltar los prisioneros italianos, especial al tanto que llegase la infantería. Luego que llegó al marqués de Bitonto, Mateo de Acuaviva y Alonso de puente de Mola, se trabó la pelea, que no fue muy larga. Sanseverino, primo del príncipe de Bisiñano, cuyas En breve espacio los contrarios fueron rotos y se pu culpas y deslealtad eran mas notables , y pretendia resieron en huida. Siguieron los vencedores el alcance, y servar al rey Católico el conocimiento de su causa. ejecutáronle hasta las puertas de Mola y de Gaeta, donde Anduvieron demandas y respuestas, y los franceses parte de los vencidos se recogió. Muchos quedaron en lo que tocaba a los prisioneros italianos aflojaron. muertos en todo el camino; perdieron treinta y dos pie- | Al fin á 1.o de enero del año de nuestra salvacion zas de artillería; tomáronles mil y quinientos caballos. de 1504 fueron de acuerdo que el señor de Aubeni Una parte de los franceses que echaron por la via de con los demás franceses se pusiesen en libertad. CuanFundi y otros que por allí alojaban fueron muertos y to á los italianos, que no se pudiese hacer justicia de presos de los villanos de la tierra, que salieron coutra ninguno dellos, ni el rey Católico determinase sus cauellos y les atajaron los pasos de suerte, que fueron muy sas antes que el de Francià tuviese lugar de enviar á pocos los que dellos se salvaron. Señaláronse mucho España embajador sobre el caso para interceder por de valerosos en estos encuentros y toda esta jornada ellos. Con esto se permitió á los soldados que se fueBartolomé de Albiano y don Hugo de Moncada. sen con sus bagajes y armas. A los naturales de Gae

| la que quedasen con sus haciendas, y que á todas las

demás ciudades de aquel bando no fuese en algun | con oferta de ayudalle para recobrar el reino. La postiempo imputado ni parase perjuicio el haber seguido trera consideracion y mas grave fué que se tuvo por el partido de Francia. Tomado este asiento, a la hora cierto se concluiria la plática tantas veces movida ense comenzaron á embarcar á toda priesa los que que- | tre los dos reyes de la restitucion del rey don Fadrique. rian ir por mar. Teodoro Trivulcio salió luego con que el Papa apretaba con todas sus fuerzas; nueva que la gente italiana y francesa que pretendia ir por tierra. para las cosas de aquel reino hizo increible daño, ca Hecho esto, miércoles, á 3 de enero, se liizo la entrega los aficionados a la parte de España se encogian y aun de la ciudad y castillo de Gaeta, y los prisioneros de se retiraban como los que pensaban tener en breve otro nuestra parte se pusieron en libertad. El cargo del cas dueño; y los aversos se desenfrenaban en palabras y tillo y gobierno de aquella ciudad se encomendó á Luis aun en obras. Sobre todo que los pagamentos se detede Herrera , premio muy debido a sus servicios. La te nian á causa que las comunidades y oficiales querian nencia de Taranto que él tenia se dió á Pero Hernandez reservar aquel dinero para el rey don Fadrique, si allá de Nicuesa. Dos dias despues de la entrega llegó allí volviese; así, la falta y necesidad apretaba de cada dia monsieur de Aubeni y lasta mil y docientos prisioneros mas. Por esto, concluido lo de Gaeta, con deseo de franceses. El de Aubeni se embarcó luego, los demás acabar antes que hobiese alguna novedad que desbacon salvoconducto se encaminaron por tierra. Los mas ratase todo lo hecho, luego despachó al duque de Termurieron por el camino; el mismo marqués de Saluces mens para gobernar el Abruzo y allanar en él las tierfalleció en Génova. El señor de la Paliza, uno de los ras del marqués de Bitonto. A Bartolomé de Albiano prisioneros franceses no entró en esta cuenta por estar contra Luis de Arsi, que todavía se hacia fuerte en Veyu puesto en libertad a trueque de don Antonio de Car- nosa. Contra el conde de Conversano fueron el conde dona, hermano de don Hugo, que prendieron los fran- | de Matera y Pedro de Paz. Sitiaron dentro de Laurino ceses los meses pasados. Fué don Antonio muy buen al conde de Capacho, Gil Nieto y Pedro Navarro, que caballero, y sirvieron él y sus hermanos muy bien. Por le dieron licencia para que con su mujer, hijas y ropa esto el rey Católico le hizo merced de la Padula, que comun de su casa se fuese á Trana, que se tenia por era del conde de Capacho, con título de marqués. Al venecianos; pero que dejase los ganados, artillería y gunos fueron de parecer que el Gran Capitan no se de- | municiones. En Calabria Gomez de Solís despojó al biera apresurar tanto en el asiento que tomó, y que no príncipe de Rosano de su estado. Solo le quedaba Sansué buen consejo por una ciudad poner en libertad tan severina y la ciudad de Rosano, sobre la cual estaba la gran número de prisioneros, y entre ellos personas de gente de España, y en ella le tenian cercado. Pretendia mucha calidad. A la verdad ¿quién podrá conlentar á

otrosí el Gran Capitan acometer el estado que el Pretodos, enfrenar los juicios y lenguas de tantos ? Decian | fecto tenia en el reino. Previno él este daño, ca luego que con paciencia, pues era señor del campo, pudiera se vino á reducir, é hizo alzar las banderas de España sujetar aquella plaza y las demás, y no ponerse al riesgo en todos sus lugares. Recibióle el Gran Capitan en su de que tales capitanes podian ser ocasion si la guerra gracia, si bien entendia cuán francés era y que vese renovase. A esto el Gran Capitan respondia que de nia á la obediencia mas forzado que de grado; en que pólvora y balas se gastaria mas de lo que importaba no se tuvo respecto á sus deméritos, sino a ganar ó aquel peligro. Que era mas conveniente cerrar aquella entretener al Papa, su tio, para que no hiciese algun dallaga presente que recelar las que el de Aubeni y los ño. La ciudad de Rosano al fin se rindió a partido por otros prisioneros podrian hacer con sus lanzas; que los naturales, donde fué preso el Príncipe con otros perro muerto no ladra , y huido no hace mal; que de muchos barones. Sanseverina hizo poco despues lo ser muertos, o idos, no podian los prisioneros escapar. mismo. A Conversano tomó Pedro de Paz por combate. En fin, los grandes caudillos tienen sus razones que les

Con esto toda la Calabria quedó llana; para gobernalla hacen fuerza, y nadie sabe dónde les aprieta el calza- | nombraron en lugar del conde de Ayelo, poco á prodo. Las razones principales que se puede entender le pósito por su vejez, á don Hugo de Moncada. movieron eran : la primera la falta de dinero para pagar y socorrer á los soldados, y de bastimentos para

CAPITULO VII. sustentallos; recelábase por esta causa de alguna nue

De las treguas que se asentaron entre Espacia y Francia. va borrasca, y deseaba concluir y asegurar su partido; la segunda que el Papa era muy francés, y en Civita Dado que hobo asiento á las cosas de Gaeta y dejavieja tenia armadas dos naves para enviar a los cerca-l do órden que aquella ciudad por excusar el gasto de dos municiones y bastimentos, fuera de otras dos car guardalla , que fuera mucho, se poblase de españoles, racas que estaban á la cola en Aguasmuertas para lo el Gran Capitan se fué sin dilacion á Nápoles, donde mismo. Sobre todo se sabia que daba todo favor á los le recibieron con tan pública alegría y fiesta como si angevinos, y que tenia enviado el marqués del Finalá fuera su rey natural muy amado y que entrara victo Francia con intento de casar el hijo del duque de Lo- ! rioso. Allí hizo llamamiento general de los barones del rena con una hija suya, y procuraba por el derecho que | reino y universidades, porque muchos, aunque dieron pretendia tomase la conquista del reino, y para ello obediencia al Rey, no prestaron los homenajes. A los le ofrecia de ayudalle hasta echar los españoles de todo que sirvieron bien en aquella guerra daba las gracias él y aun para cobrar á Sicilia. Cuando este casamiento y los gratificaba ; en particular á Bartolomé de Albiano no se concertase, remontaba en su fantasía de casar el señaló en el principado de Bisiñano ocho mil ducados * Prefecto, su sobrino, con hija del rey don Fadrique, de renta, y entre sus deudos repartió otros dos mil y dôcientos conforme á los méritos de cada cual. Estos Asentóse, entre otras cosas, que la dicha tregua se prefavores que hacia á los Ursinos escocian a los colone- gonase en Nápoles á los 23 de febrero; no se hizo emses grandemente, tanto, que entraron en algunos des- pero á causa que el Gran Capitan quiso se notificase gustos. Mas enemigos engendra la envidia que la in- | primero a los que quedaban rebeldes. El príncipe de juria. Pasó esto tan adelante, que Próspero Colona se Rosano no la quiso aceptar; antes porque el comendadetermino ir á España para dar allí sus quejas y hacer dor Solís, sabido el asiento, aflojó en el cerco de Romudar el gobierno. Fabricio desde Roma envió å pe-' sano, él se fué con su gente á poner sobre Cherintia, en dir al Gran Capitan licencia para servir a la señoría de que hizo daños y robos. Luis de Arsi, sin embargo que Florencia. El la dió, porque no se la tomase y fuese aceptó la tregua, robó los ganados de Andria y Barleta mayor el rompimiento. Tratóse muy de veras de po- | y tomó los prisioneros que pudo. Pretendian los nuesner en órden lo que tocaba á la buena ejecucion de la tros que conforme a las capitulaciones de la tregua se justicia , negocio muy necesario, porque las revuel- | podia tomar emienda de los barones que de nuevo hi-. tas, enemistades y roturas del tiempo pasado dieran ciesen algun exceso; así, apretaron al uno y al otro y ocasion á que se hiciesen muchos agravios y grandes. | tomaron á Venosa con su castillo con facilidad á causa Procuraba con agrado de los pueblos que el Rey fuese que Luis de Arsi les dejó poco recado cuando pocos dias servido con alguna suma de dineros para ayuda a los | antes determinó retirarse á Trani y de allí por mar á grandes gastos pasados y presentes, y pagar la gente Francia; lo cual hizo con sus soldados, banderas tenque pretendia conservar y entretener y la repartia por didas y á son de sus cajas y pífanos para muestra de los lugares en que cuidaba darian menos molestia. | braveza. Quedaban con esto por Francia solos seis Algunas compañías de españoles que sabia era gente pueblos en aquel reino, todos apartados de la inarina. muy perdida y de poco provecho y costaban mucho

El rey de Francia pretendia que todo lo que tomaron los envió en dos naves á España con algun dinero que les españoles despues del dia señalado para pregonar la dió y* las vituallas necesarias; que fué descargar aquel tregua se debia volver como lugares mal ganados, y reino, como cuerpo enfermo, de malos humores. Jun sospechaba que la dilacion del pregon se hiciera con tamente con esto entendia en reparar los daños de la malicia, y que no era razon les valiese; en conclusion, guerra , igualar los muros, fortificar los castillos, en se tenia por cosa cierta que en todas maneras no guarespecial los de Nápoles, en que puso gran cuidado, y daria la tregua, y que solo pretendia entretener a los el de Gaeta. A Capua fortificaba de tales reparos y ba contrarios para tomallos desapercebidos. Todo se poJuartes, que se tenia por mas fuerte que si la ciñeran dia muy bien presumir á causa que al mismo tiempo de muros; todo á propósito de estar apercebido si los que se tomó aquel concierto nombró por su general enemigos de nuevo acometiesen alguna novedad en en Italia á Juan Jacobo Trivulcio, persona que ninguna aquel reino, en que tenia tanta autoridad, que todo lo cosa menos deseaba que la concordia. Esperábanse hallaba fácil, y salia con todo lo que intentaba; y aun 2/22/2/2/2/2/2 ņēmēģēti2m2?Â?Â?Â?Â?Â?Â2Ò2Â ēģti22/2/2/2/2/2/2/2 en toda Italia ganara tanta reputacion, que á porfía las cia el de Aubeni y el de Alegre. El marqués de Mantua ciudades della se le ofrecian para pasarse al servicio del y el duque de Ferrara alistaban toda la gente italiana España, en especial Génova, en conformidad de las dos que podian. El Gran Capitan en esta sazon se hallaba parcialidades de adornos y fregosos queria concertarse muy aquejado de una dolencia que le puso á punto de con España, y con dos mil soldados que les enviase | muerte. Con esto y con la nueva que se tornó á divulofrecian levantarse contra Francia. Julian de Médicis, gar de la restitucion del rey don Fadrique, y aun se hermano de Pedro de Médicis el que se ahogó en el decia que el Papa pretendia viniese por general del Garellano, ofrecia por ser restituido en Florencia, de campo francés, se dió ocasion á largos discursos en madonde andaba forajido, de servir cada un año entre él teria de estado y revoluciones; y brotaron no pocos y los suyos con cien mil ducados. La comunidad de disgustos que muchos tenian contra el Gran Capitan Pisa por defenderse de florentines, con quien traian en sus pechos cubiertos, particularmente los coloneguerra, ofrecia darse por vasallos ó meterse debajo ses se dejaron decir palabras y razones descompuestas; de la proteccion del rey Católico, como él mas qui- pero todo se sosegó ó reprimió con la mejoría que siese. Lo mismo pretendia la ciudad de Arezo en Tos tuvo el Gran Capitan, con gue atendió luego á hacer cana por salir de sujecion de florentines; y aun por todas las provisiones que pudo y le parecieron neceeste tiempo el señor de Pomblin se puso y fué rece sarias para la guerra, que á juicio de todos muy brava bido en la proteccion de España; ciudad, aunque pe amenazaba á aquel reino, donde, y por toda Italia y queña , importante, llave y escala para la defensa del España se padeció grande hambre; y á 5 de abril, que reino. Finalmente Pandolfo de Petrucis, por sí y por fué viernes Santo, hobo en Castilla y Andalucía granSena, su ciudad, y Pablo Ballon, por sí y por Perusa, des temblores de tierra, que hicieron notable estrago movieron los mismos tratos, Hasta de Milan se le ofre- en los edificios; la mayor fuerza destos daños cargó cieron séiscientos ciudadanos della de ayudar y servir, en algunos pueblos que están ribera de Guadalquivir. si quisiese conquistar aquel estado y hacer guerra en De Lisboa partió para la India con una gruesa armada Lombardía. Pero todas estas pláticas se atajaron con Lope Suarez Alvarenga para llevar adelante aquella la tregua que los embajadores Gralla y Antonio Augus | navegacion y trato. Este mismo año el rey. Católico hizo tino asentaron en Francia por espacio de tres años, en su mayordomo mayor á don Bernardo de Sandoval y que se comprehendia el reino de Nápoles. Juróla el rey Rojas, marqués de Denia, en lugar de don Enrique, tio Católico en la Mejorada, do estaba por fin de enero. que era del mismo Rey, y suegro del Marqués, donde

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