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España aun no igualaba á la de Francia, que llegaba da la gente que podia, y aun nombro por general de entre naves y galeras y otros bajeles á treinta velas; Ruisellon á don Fadrique de Toledo, duque de Alba. por otra parte, el Gran Capitan procuraba con todas No faltaba quien aconsejase al Rey que gañase por la sus fuerzas traer los Ursinos al servicio del rey Católi- mano y con sus huestes hiciese la guerra en Francia. co, plática que se movió primero por el conde de Piti- La poca satisfaccion que de los reyes y reina de Navarllano, que era el mas principal de aquella casa y ofrecia ra se tenia todavía continuaba á causa que toda aquede servir con cuatrocientas lanzas; lo cual se conclu- lla casa era muy francesa , tanto, que el señor de Vanes, , y fué por capitan de los Ursinos Bartolomé de Al- hermano de aquel Rey, seguia con su gente el partido biano, caudillo que los años adelante se señaló grande- de Francia en el reino de Nápoles, y su padre el señor - mente en las guerras de Italia, y en las cosas prósperas de Labrit de nuevo fue nombrado por gobernador de y adversas que por él pasaron , dió muestra de valor. la Guiena, que era hacelle por aquella parte frontero de Tratabase asimismo que el César rompiese la guerra España. Demás desto, el señor de Lusa con gente que por Lombardía; para facilitar le ofrecian cantidad de tenia junta pretendia entrar en el valle de Anso, que es dineros, y juntamente se procuraba que el Papa se de- parte de Aragon, para combatir el castillo de Verdun; clarase por España, ca en este tiempo se mostraba lo cual no podia hacer si no le daban entrada por el neutral; negociacion que la traian muy adelante, si se val de Roncal, que pertenece a Navarra. Pretendian podia tener alguna confianza del ingenio del duque Va- aquellos reyes descargarse de todo lo que se les oponia; lentin. Desbaratólo la muerte del Papa , que le sobrevi- y para quitar aquella mala satisfaccion, enviaron, como no á los 18 de agosto de veneno con que el duque Va- queda apuntado, á su hija la infanta doña Madalena Jenlin pensaba matar algunos cardenales en el jardin para que se criase en compañía de la reina doña Isabel. del cardenal Adriano Corneto, donde cierto dia cena- Bien que esta prenda no era ya de tanta consideracion, ron y conforine al tiempo se escanció asaz. Fue así, que por cuanto este mismo año les nació hijo varon, que se por yerro los ministros trocaron los frascos, y del vino llamó Enrique, y les sucedió adelante en aquellos estaque tenian inficionado, dieron á beber al Papa y al Du-dos. Por esta mala satisfaccion proveyó la reina Católique y al dicho Cardenal. El Duque, luego que se sintió ca desde Madrid, do residia , que el condestable de Casherido, ayudado de algunos remedios y por su edad tilla y duque de Najara con sus vasallos y quinientos caescapó. En particular dicen que le metieron dentro del ballos que de nuevo les envió se acercasen á las fronvientre de una mula recien muerta, aunque la enferme- teras de aquel reino, dado que don Juan de Ribera, que dad le duro muchos dias. El Papa y Cardenal, como de tiempo pasado tenian allí puesto, no se descuidaba, viejos, no tuvieron vigor para resistir a la ponzoña. antes ponia en órden todo lo necesario; ca todos tenian Tal fué el fin del pontifice Alejandro, que poco antes por cierto que la guerra se emprenderia por estas parespantaba al mundo y aun le escandalizaba. Muchas tes. Así fué que el rey de Francia determinó de juntar cosas se dijeron y escribieron de su vida, si con verdad todas las fuerzas de su reino y con ellas hacer todo el ó por odio, no me sabria determinar, bien entiendo mal y daño que pudiese por la parte de Ruisellon, que que todo no fué levantado ni todo verdad. Con su

pensaba hallar desapercebido para resistir á un ejército muerte nuevas esperanzas y pretensiones se tramaron, tan grande, que llegaba á veinte mil combatientes eny muchos acudieron para sucedelle en aquel alto lu- tre la gente de ordenanza y de la tierra, bien que toda gar, que hacian mas fundamento en la negociacion que la fuerza consistia en diez mil infantes y mil caballos. en las letras y santidad. Sucedió esto en el mismo tiem

El general de toda esta gente monsieur de Rius, mapo que el rey don Fadrique se vió en Macon con el de

riscal de Bretaña, luego que le tuvo junto, en fin de Francia , do se le dieron grandes esperanzas de volvelle agosto asentó su campo en los confines de Ruisellon en su reino, y las mismas pláticas se movian por parte de un lugar que se llama Palma. Detuviéronse algunos dias España; palabras que todas salieron al cabo vanas. Se- en aquel alojamiento. Desde allí tomaron la via de Salcretario del rey don Fadrique y compañero en el des- sas, la infantería por la sierra y los caballos por lo llatierro fué Actio Sincero Sanazario, insigne poeta deste no; dejaban guardados los pasos porque los nuestros no tiempo. Este y Joviano Pontano, que fué asimismo se- les atajasen las vituallas que les venian de Francia. Con cretario de los reyes pasados de Nápoles, escribieron este órden se pusieron sobre el castillo de Salsas, sábacon la pasion muchos males y vituperios del papa Ale- do, á 16 dias de setiembre. Era ya el duque de Alba jandro. El rey de Francia hizo muchos favores á Sana- llegado a Perpiñan; tenia mil jinetes y quinientos homzario, y por su intercesion se le restituyeron los bienes bres de armas y seis mil peones; y otro dia despues que que por seguirá su señor en el destierro dejó perdidos; llegó don Sancho de Castilla, que era antes general de y alcanzó finalmente licencia de volver al reino de Ná- aquella frontera , se fué á meter dentro de Salsas. Saliepoles.

ron los del Duque por su órden á reconocer el campo CAPITULO III.

del enemigo y dalles algun rebate y alarma. El misDel cerco que los franceses pusieron sobre Salsas.

mo Duque con su gente salió de Perpiñan y se fue

á poner en Ribasaltas sobre Salsas y sobre el camGrandes rečelos se tenian que la guerra no se em- po francés. No podia allí ser ofendido por la fragura prendiese en España por la mucha gente que de Fran- del lugar, y estaba alerta para no perder cualquiera cia acudia á las partes de Narbona. Con este cuidado el ocasion que se ofreciese de dañar al enemigo o dar 50rey Católico fué á Barcelona para desde mas cerca pro- corro á los cercados hasta llegar á presentar la batalla veer en todo lo necesario ; y para la defensa alistaba to- al enemigo, que fué arriscarse demasiado por tener

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mucho menos gente, si los franceses ia aceptaran ; ver- de Arimino ó poco mas; que lo mal adquirido de ordad es que el lugar en que el Duque se puso era muy dinario se pierde tan presto y mas que se gána. aventajado. A la sazon que los franceses se pusieron sobre el castillo de Salsas y hacian todas sus diligen

CAPITULO IV. cias para ganar aquella plaza, los cardenales en Ro

Que se alzó el cerco de Salsas. ma se cerraron en su conclave para elegir sucesor en lugar del papa Alejandro. Muchos eran los que preten- Hacian los franceses sus minas, y con la artillería badian у. la negociacion andaba muy clara. El cardenal tian los muros del castillo de Salsas con tanta furia, que de Ruan se adelantaba mucho, así por causa del campo derribaron una parte de la torre maestra y de un ba francés, que marchaba la vuelta de Roma, como porque luarte que no tenian aun acabado. Cegaron las cavas, de Francia trajo en su compañía para ayudarse dellos con que tuvieron lugar de llegar á picar el muro. Graná los cardenales de Aragon y Ascanio Esforcia,

que

hi- de era el aprieto en que los de dentro estaban; acordazo con este intento poner del todo en libertad. El car- ron desamparar aquel baluarte, pero en ciertas bóvedenal de San Pedro Julian de la Rovere se le oponia, das que tenian debajo pusieron algunos barriles de dado que en lo demás era muy francés; queria empero pólvora con que le vularon á tiempo que le vieron mas mas para sí el pontificado que para otro. Asimismo al lleno de franceses, que fué causa que murieron mas de cardenal don Bernardino de Carvajal daba la mano el cuatrocientos dellos, parte quemados, parte á manos Gran Capitan; y para este efecto hizo que el cardenal de los que salieron á dar en ellos. Acudian al duque de Juan de Colona, que se hallaba en Sicilia por la perse- Alba cada dia nuevos soldados, con que llegó á tener cucion del papa Alejandro contra aquella su casa , vi

cuatrocientos hombres de armas, mil y quinientos jiniese al conclave. Y juntamente despachó con gente netes y hasta diez mil infantes. Con esta gente un desde Castellon á Próspero Colona y don Diego de Men- viérnes, 13 de octubre, llegó á ponerse junto al real de doza con voz que no permitiesen que por la parte de los franceses y estuvo allí hasta puesta del sol. No quiFrancia se hiciese alguna fuerza á los cardenales. Nin- sieron los contrarios dejar su fuerte ni salir á dar la baguno destos pretensores, ni el cardenal de Nápoles que talla. Por ende nuestra artillería descargó sobre ellos asimismo estuvo adelante, pudo salir con el pontifica- | y les hizo algun daño. En esta sazon el Rey acudió á do, si bien detuvieron la eleccion por espacio de trein- Girona para recoger la gente que le venia de Castilla, ta y cinco dias. Concertaron los cardenales entre sí que no menos en número que los que tenia en Perpiñan y cualquiera que saliese papa dentro de dos años fuese mejor armados que ellos. Publicaba que queria acoobligado de juntar concilio general para reparar los da- meter á los franceses dentro de su fuerte si no querian ños, y despues se celebrase cada tres años perpetua

salir á la batalla. Tenia asimismo apercebida en aquemente. Juraron esta concordia todos los cardenales. llas marinas una armada para acudir á lo de Ruisellon, Hecho esto, se conformó la mayor parte del colegio en y por su general Estopiñan, que aun no era llegado por nombrar por pontífice al cardenal de Sena Francisco falta de tiempo. Como las fuerzas del Rey acudian á Picolomino, que tenia muy buena fama de persona re- aquella parte, diez y nueve fustas de moros tuvieron formada. Hizose la eleccion á los 22 de setiembre; lla- lugar de hacer daño en las costas de Valencia y de móse Pio II en memoria de su tio el papa Pio II, her

Granada. Encontró con ellas Martin Hernandez Galinmano que

fué de su madre. Tuvo gran deseo de refor- do, general por mar de la costa de Granada; pelearon mar la Iglesia, y en particular la ciudad de Roma y la cerca de Cartagena, los moros quedaron vencidos y curia. Con este intento en una congregacion que jun- las fustas tomadas ó echadas á fondo. El Rey, alegre con tó antes de coronarse declaró su buena intencion, esta nueva, partió de Girona con su gente, llegó á Perademás que para juntar concilio no queria esperar los piñan un jueves, 19 de octubre. Allí visto el aprieto en dos años, sino dar priesa desde luego para que con to- que los cercados se hallaban, acordó abreviar y que da brevedad se hiciese. Sus santos intentos atajó su po- parte de su ejército se pusiese por las espaldas de los ca salud y la muerte que le sobrevino muy en breve á contrarios á la parte de Francia, resuelto con la demás cabo de veinte y seis dias despues de su eleccion. A los gente de combatillos por la otra banda. Para que esto demás dió contento la eleccion deste Pontífice, y les pa- mejor se hiciese, el mismo dia que llegó hizo combarecia muy acertada para reparar los daños pasados, en tir un castillo de madera que los franceses tenian levanparticular al rey Católico; otros sentian de otra mane- tado en el agua para impedir a los contrarios el paso ra, y entre ellos el Gran Capitan, que se recelaba por porque no les atajasen las vituallas que de Francia les lo que tocaba al marqués de Lochito, su sobrino, no venian. La pérdida de aquel castillo, la llegada y resose pusiese de la parte de Francia, con que las cosas de lucion del Rey puso gran espanto en los franceses, tanEspaña en el reino de Nápoles empeorasen. En este to, que aquella noche sin ruido y sin que los del Rey lo conclave tuvo poca parte el duque Valentin á causa de l pudiesen entender sacaron su artillería al camino de su indisposicion, que le trabajó muchos dias; y aun los Narbona, y el dia siguiente levantaron su campo, deseñores de Romaña y barones de Roma que tenia des- jando parte de sus municiones y bagaje; y dado que pojados, con tan buena ocasion hicieron sus diligencias bajaron á lo llano y dieron muestra de querer la batalla, para recobrar sus estados, y salieron con ello. Los ve- mas luego revolvieron la vuelta de Narbona. Acomenecianos asimismo se apoderaron de algunas de aque- tieron la retaguardia los jinetes de Aragon y gente de Nas plazas, de suerte que en pocos dias no quedó por el á caballo de Cataluña. Diéronles tal carga , que les fué Duque en la Romaña sino solos los castillos de Forli y forzado desamparar parte de la artillería, de las municiones y tiendas que llevaban. Acudió el Rey con todo que estaba doliente en Segovia. Desde allí al fin por su campo. Los franceses llevaban ventaja y se daban contentalla y aplacalla mandó aprestar una armada en priesa, y la acogida, que tenian cerca; así , no les pudo Laredo para llevalla luego que el tiempo abriese á dar alcance, si bien se metió dentro de Francia, don- Flándes, do ya era llegado su marido el Archiduque á de los nuestros ganaron á Leocata y otros lugares de cabo de tantos meses que en Francia y en Saboya se aquella comarca. Esto era en sazon que la infanta do- entretuvo.. ña Isabel nació en Lisboa á los 24 dias de octubre, que

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CAPITULO V. fué emperatriz adelante y reina de España. Pocos dias despues vinieron embajadores de Francia, por cuyo

De las rotas que dieron los de España á los franceses

junto al Garellano. medio se concertaron treguas por espacio de cinco meses entre los dos reyes y sus reinos, fuera de lo que El campo francés que estaba en Italia marchaba la tocaba al reino de Nápoles; con esto se dejaron las ar- vuelta del reino muy despacio. Pasó por Florencia y mas. Quedó por general de aquella frontera don Ber- por Sena sin hallar impedimento alguno. Llevaba por nardo de Rojas, marqués de Denia , y en su compañía general al marqués de Mantua. El de la Tramulla por mil hombres de armas, dos mil jinetes y tres mil peo- estar doliente de cuartanas se quedó atrás, si bien senes. Por alcaide de Salsas don Dimas de Requesens. guia á los demás con parte de la gente. Apretóle la inHecho esto, el Rey dió la vuelta á Barcelona. Dende disposicion, y no pasó adelante de Roma, en la cual despachó á Francia por sus embajadores á Miguel ciudad no acogieron el campo francés, solo dieron luJuan Gralla y Antonio Agustin por estar así tratado, y gar que pasase el Tiber por el puente Molle, que está á juntamente para que procurasen tomar algun asiento dos millas de Roma. El Gran Capitan se hallaba en gran en las cosas del reino de Nápoles, que tenian puesto en cuidado como podria continuar el cerco de Gaeta y mucho cuidado al rey Católico por el socorro que iba atajar el paso á aquella gente que le venia de socorro. de franceses y sobre todo por las nuevas que le vinie- Acudióle muy a tiempo el embajador Francisco de Roron de la muerte del papa Pio III, y de la eleccion del jas con dos mil soldados que pudo recoger en Roma cardenal de San Pedro en pontífice, que fué á 1.° de entre españoles, alemanes é italianos, y cien caballos noviembre, y se llamó en su pontificado Julio II. Era

ligeros, y puso en órden otros docientos alemanes y ginovés de nacion, de aficion muy francés, y de inge-quinientos italianos para enviallos en pos de los primenio bullicioso; temíase no fuese parte para revolver á ros. Iba con esta gente don Hugo de Moncada, que dejó Italia. Tuvo gran parte en esta eleccionel duque Valentin;

una conducta de cien hombres de armas que tenia del por la mala voluntad que tenia al cardenal don Ber- duque Valentin, con deseo de servir á su Rey y acudir nardino Carvajal y entender que tenia parte en los vo- en aquel aprieto. Fué este socorro muy á tiempo por tos, procuró con los que eran hechura del papa Alejan- cuanto el cerco de Salsas impedia que de España no dro, que sacasen por papa al que salió. Esto era en sa- pudiese acudir alguna ayuda de gente ni de dineros. El zon que el Archiduque partió de Saboya para ir á verse Gran Capitan, luego que supo que los enemigos eran con su padre que le persuadió no insistiese en llevar pasados de Roma y que llegaban á los confines del adelante la paz que se concertó en Francia. Ofrecia reino, arrancó con todo su campo de Castellon en busca otrosí, si el rey Católico le proveia de dinero, de hacer dellos. Llegó el primer dia á ponerse en la ribera del la guerra por la parte de Lombardía; empresa sobre Garellano. Dejó allí á Pedro de Paz con buen golpe de que le hacian instancia don Juan Manuel y Gutierre Go- gente para guarda de cierto paso, y él fué adelante camez de Fuensalida, embajadores del rey Católico en mino de San German. Llegó en sazon que el campo Alemaña. El rey Católico no se aseguraba de la condi- francés alojaba en Pontecorvo, lugar de la Iglesia, discion del César ni de su constancia ; y hacia mas funda- tante de allí solas seis millas. Era fama que en él se mento en su dinero para todo lo que sucediese que en contaban basta mil almetes, dos mil caballos ligeros y el socorro que por aquella parte le podia venir. Con es- nueve mil infantes, la mayor parte italianos. Tenian to sin concluir nada se pasaba el tiempo en demandas treinta y seis piezas de artillería, las diez y seis gruey respuestas. En la princesa doña Juana se veian gran- sas, las demás girifaltes y falconetes. Adelantose con des muestras de tener ya turbado el juicio, que fué una parte de la gente Pedro Navarro para combatir el casde las cosas que en medio de tanta prosperidad dió tillo de Monte Casino, que todavía se tenia por los franmayor pena á sus padres, y con razon. ¡Cuán pobre de ceses. Tomóse por fuerza de armas, que fué gran befa contento es esta vida! Daba grande priesa que se que- para los franceses por estar á vista de su campo y no se ria ir á su marido. Entreteníala su madre con buenas atrever á socorrelle. Publicóse que el de Mantua se jacrazones por no ser el tiempo á propósito. Llegó tan taba que deseaba verse en campo con aquella canalla adelante, que un dia se quiso salir á pié de la Mota de ó marranalla. El Gran Capitan con su hueste se puso Medina, do la entretenian. No tuvieron otro remedio si- á una milla de Mantua y á su vista. Envióle desde allí no alzar el puente. Ella, visto que no podia salir, se á requerir con la batalla, pues tanto mostraba deseaquedó en la barrera; y en una cocina allí junto dormia lla. El respondió que en el Garellano se verian, que él y comia sin tener respeto al frio ni al sereno, que era pasaria á su pesar. Este famoso rio tiene su nacimiento grande. Ni fueron parte don Juan de Fonseca, obispo en el Abruzo, y pasa por entre San German y las tierde Córdoba, que se halló en su compañía, ni el arzobis- ras de la Iglesia muy recogido. Lleva tanta agua, que po de Toledo, que para este efecto sobrevino , para que apenas se puede vadear. No tenia por allí otra puente volviese á su aposento hasta tanto que vino la Reina, sino la de Pontecorvo. Hace con su corriente grandes revueltas y muchas, por donde con estar Gaeta desta ganar la puente. En esto llegó el Gran Capitan con todo parte del rio como se va á Roma, para socorrella por el campo, y con su llegada hizo pegar fuego á una parte camino mas breve era menester pasalle por dos veces. de la puente, que era de madera, y asentó su real junto Acudió desde Gaeta el señor de Alegre con hasta tres á su entrada. Aquí hobo gran desórden en la gente de mil hombres para juotarse con el campo francés. Daba España, que por ser el tiempo tan recio y no estar los él priesa que pasasen el rio y viniesen á las manos, sin soldados pagados, se desmandaban en robar por los quedar escarmentado de la batalla de la Cirinola, como poblados y caminos; demás que muchos, así de los queda apuntado. Pasó pues el campo de los franceses hombres de armas como de la infantería, desamparaban el rio por el vado de Ceprano un domingo mediado oc- las banderas, y aun los mas principales capitanes eran tubre. El primer lugar que encontraron de los que se de parecer que el campo se retirase. Un dia llegó el netenian por España, pasado el rio, era Rocaseca. Esta- gocio á tanto rompimiento, que un soldado sobre el ban en él de guarnicion los capitanes Cristóbal Villalva, caso puso la pica en los pechos al Gran Capitan ; pero Pizarro y Zamudio con mil y docientos soldados. Con él llevaba todo esto con grande esfuerzo y corazon. esta gente dieron en la avanguardia de los franceses Juntó el dinero que pudo, con que socorrió á cada solque venian mal ordenados, y mataron y prendieron mas dado con cada dos ducados; y á los capitanes que le de trecientos dellos. Acudieron los franceses á comba- instaban en una junta con grande porfía que se retiratir aquella plaza. Los de dentro mostraban tanto ánimo, se, respondió : « Yo sé muy bien lo que al servicio del que, no contentos con defender el lugar, salieron á pe- Rey importa esta jornada, y estoy determinado á ganar lear con los franceses, y aun dellos mataron sobre do- antes un paso, aunque sea para mi sepultura, que volver cientos, ya los demás hicieron retirar dentro de sus re- atrás, aunque fuese para vivir cien años. Aquí' se ha de paros. Otro dia les entraron tres mil hombres de so- rematar esta contienda como fuere la voluntad de Dios corro con Próspero Colona y Pedro Navarro. Por otra y como pluguiere á su majestad; nadie pretenda otra parte marchaba el Gran Capitan con todo su campo cosa.» Los coloneses fueron los que hicieron mas inspara acudir á los cercados. Los enemigos, si bien hicie- tancia que el campo se retirase. Sospechóse y dijose ron ademan de querer volver al combate, por miedo de que por inteligencias secretas que traian con los franperder la artillería si les sucediese algun desman y ceses, de que resultaron disgustos y enemistades por ser el tiempo muy lluvioso, alzado su campo, volvie- formadas. Todavía se fué mucha gente del campo esrón á alojarse de la otra parte del rio. Desde a dos dias pañol y quedó muy menguado, con que los franceses segunda vez pasaron el rio, y fueron á asentar su campo tuvieron lugar de echar sin ser sentidos una puente en Aquino, que está seis millas de San German, donde bien trabada sobre ciertas galeras y barcos, por la cual era vuelto con su gente el Gran Capitan. La tempestad hasta mil y quinientos franceses pasaron los primeros, y de agua era tan grande, que impidió que se viniese á por estar los de España descuidados y tomalles de sobrelas manos. Retrajéronse los franceses hácia Pontecorvo. salto, les ganaron un reparo como fuerte. Dieron alarma El Gran Capitan por atajalles el paso del rio, que pre- en el campo, que era todo de pocos caballos y como tendian ponelle de por medio, caminó en su seguimiento cinco mil infantes. Subió el Gran Capitan en un caballo, hasta de la otra parte de Aquino, do les tornó á pre- y puesta en órden su gente, se apeó, y con una alasentar la batalla. Ellos se cerraron en un sitio asaz barda fué el primero que comenzó á pelear con los confuerte con la artillería, y los de España fueron forzados trarios, que ya eran pasados hasta el número de cinco á dar la vuelta á San German. Los franceses tornaron á mil, y continuaban á pasar con muy buen órden, y la pasar el Garellano en sazon que entrado noviembre se artillería francesa que tenian plantada de la otra parte concertaron los Ursinos con los coloneses en Roma en del rio no cesaba de jugar contra los nuestros. Sin servicio del rey Católico por medio de los embajadores | embargo, fué tanto el denuedo de la infantería espade España y de Venecia, ca á los venecianos desplacia ñola y su coraje y cargaron tan furiosamente sobre la prosperidad de Francia, y no querian tener por ve- los contrarios, que les forzaron á dar las espaldas y recino príncipe tan poderoso. Obligáronse los Ursinos de cogerse á la puente. Con la priesa del pasar quedaron servir con quinientos hombres de armas á tal que el rey muertos y ahogados mas de mil y cuatrocientos homCatólico les acudiese con sesenta mil ducados por año. bres. Llegó el Gran Capitan sin miedo de la artillería Por su parte Bartolomé de Albiano, principal entre los hasta la entrada de la puente, y aun algunas de sus banUrsinos y que se halló en toda esta faccion del Gare- deras y compañías á vuelta de los franceses pasaron de llano, ofrecia de servir en aquella guerra con tres mil la otra parte del rio. Al retirarse recibieron algun daño de á caballo y de á pié. Fabricio Colona con golpe de de la artillería enemiga, en que murieron algunos homgente española que le dieron combatió y tomó por fuerza bres de cuenta, á otros hirieron; en particular el capiá Roca de Vandra con grande afrenta del campo francés tan Zamudio quedó mal herido de un tiro. Sobre todos que lo veia, y no pudo socorrer á los cercados; antes es de alabar el ánimo del alférez Hernando de Illescas, rio abajo se fué á poner diez y ocho millas de San Ger- que perdida de un tiro la mano derecha, tomó con la man, y doce no mas de Gaeta, con intento de pasar el izquierda el estandarte, y llevada de otro tiro tambien rio por una puente de piedra que allí hay. Pedro de la izquierda, se abrazó con los brazos dél, sin moverse Paz, puesto para guardar aquel paso con mil y docien- de un lugar hasta tanto que los franceses fueron echatos infantes y algunos jinetes, con su gente y con otros dos. Varon digno de inmortal renombre y de las merdocientos jinetes que llegaron de socorro peleó tres cedes que su Rey le hizo grandes á instancia y por indias y tres noches con los franceses sin que le pudiesenformacion del Gran Capitan. Esta rota desanimó mu- . cho á los franceses, tanto, que no se tenian por segu

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CAPITULO VI. ros con tener el rio de por medio. Guardaban con cuidado la puente, no para pasar ellos, sino porque los

Que la ciudad de Gaeta se rindió, contrarios no pasasen de la otra parte do ellos aloja- Quisiera el Gran Capitan aprovecharse de la turbaban. Demás desto, por diferencias que resultaron entre el cion y miedo de los franceses para subir con su gente, marqués de Mantua y el señor de Alegre, el Marqués se que iba en el alcance, en el monte Orlando que está resolvió de dejar el campo y oficio de general y volver sobre Gaeta y la sojuzga. El dia fué tan áspero por lo atrás con color que no podia sufrir la arrogancia de los mucho que llovia, y los soldados venian tan fatigados franceses, que allegaban á desmandarse en palabras y del camino y de la hambre por no haber comido la nollamalle bougre, nombre de injuria muy grave entre los che pasada ni todo aquel dia , que parece solo el herir franceses, si ya no fué capa, que no quiso aventurarse y matar los şustentaba , que le fué forzoso desistir por por ver el juego mal parado. En su lugar hasta tanto

y

que su Rey fuese avisado y proveyese como fuese

su Castellon, do antes alojaba. Tenian los franceses acor

voluntad, nombraron los capitanes por general al mar- dado de fortificarse en Mola con la artillería menuda qués de Saluces, que era venido á esta empresa en fa- que les quedaba , por temor no les acometiesen ante vor de Francia con cargo de visorey. Tras esto el Gran todas cosas en aquel lugar. Pero el Gran Capitan luego Capitan, si bien tenia menos gente que los contrarios, que tuvo la gente refrescada y descansada , revolvió se resolvió de pasar el rio y dalles la batalla. Para eje- sobre Gaeta, que era lo mas principal, por aprovecharse cutarlo mandó labrar una puente y echalla siete millas del miedo y desmayo que tenian los contrarios. El mas arriba de la que tenian los franceses sobre ciertas combate fué aun mas fácil de lo que se pensaba , ca por barcas y carros. 'Dió cuidado de hacer esto á Barto- la batería que la artillería hizo los meses pasados se lomé de Albiano. Luego que la puente estuvo en órden, Halló tan poca resistencia, que sin dificultad les ganaron salió de Sesa en que alojaba, yun jueves, 28 de diciem- el monte, y los que le guardaban apenas se pudieron bre, pasó con dos mil peones españoles y mil y quinientos recoger á la ciudad. Con esto acabaron de perder lo alemanes. Dejó otrosi órden á don Diego de Mendoza que les quedaba de la jornada pasada. Tomáronles otros y don Fernando de Andrada que recogiesen aquella mil caballos y dos cañones que hicieron todo el daño noclie la caballería que tenian alojada por aquella co- á los nuestros en el primer cerco. Lo que mas es, permarca, y con ella al amanecer estuviesen con él. Luego dieron de todo punto el ánimo, en especial cuando vieque los de España pasaron el rio, los franceses se reti- ron que los de España pasaron sus alojamientos junto á raron de sus estancias y tomaron una loma de una los adarves de la ciudad sin que les pudiesen ir á la sierra. Rindiéronse Suy y Castelforte, que se tenian en mano. Salieron luego á rendirse cincuenta hombres de aquella ribera del rio por los franceses. Quedóse aquella armas de Lombardía, cuyo capitan era el conde de la noche nuestra gente en el campo delante de Monforte, Mirandula. Tras esto, aquella misma noche acudieron y el dia siguiente fué el rio abajo con intento de dar la de la ciudad tres personajes á tratar de parte del marbatalla. Los franceses con parte del artillería enviaron qués de Saluces de algun concierto. Pidieron en priá Pedro de Médicis para que en unas barcas la llevase mer lugar que los prisioneros'se rescatasen por dineá Gaeta. Llegó á la boca del rio, quiso pasar adelante ros. Respondió el Gran Capitan que no se podia hacer. puesto que el mar andaba alto; porfía perjudicial, hun- Pasaron adelante con la plática; vinieron á ofrecer que diéronse las barcas con la artillería, y él mesmo se por los prisioneros franceses é italianos serian contenaliogó. La demás gente un hora antes del dia, desampa- los de entregar la ciudad y castillo de Gaeta y la Roca rado el puente y la artillería gruesa, las tiendas y parte de Mondragon, plaza asentada en las ruinas de la andel fardaje, se apresuraron por meterse en Mola, que tigua Sinuesa , demnás de dar libertad á los prisioneros está juulo á Gaeta. Supo el Gran Capitan el camino é españoles é italianos que tenian de nuestra parte. El intento que levaban; envió delante á Próspero Colona Gran Capitan oyó de buena gana esta oferta. Todavía con los caballos ligeros para que los detuviesen basta no venia en soltar los prisioneros italianos, especial al tanto que llegase la infantería. Luego que llegó al marqués de Bitonto, Mateo de Acuaviva y Alonso de puente de Mola, se trabó la pelea, que no fué muy larga. Sanseverino, primo del príncipe de Bisiñano, cuyas En breve espacio los contrarios fueron rotos y se pu- culpas y deslealtad eran mas notables, y pretendia resieron en huida. Siguieron los vencedores el alcance, y servar al rey Católico el conocimiento de su causa. ejecutáronle hasta las puertas de Mola y de Gaeta, donde Anduvieron demandas y respuestas, y los franceses parte de los vencidos se recogió. Muchos quedaron en lo que tocaba a los prisioneros italianos aflojaron. muertos en todo el camino; perdieron treinta y dos pie- | Al fin á 1.o de enero del año de nuestra salvacion zas de artillería; tomáronles mil y quinientos caballos. de 1504 fueron de acuerdo que el señor de Aubeni Una parte de los franceses que echaron por la via de con los demás franceses se pusiesen en libertad. CuanFundi y otros que por allí alojaban fueron muertos y to á los italianos, que no se pudiese hacer justicia de presos de los villanos de la tierra, que salieron coutra ninguno dellos, ni el rey Católico determinase sus cauellos y les atajaron los pasos de suerte, que fueron muy sas antes que el de Francià tuviese lugar de enviar á pocos los que dellos se salvaron. Señaláronse mucho España embajador sobre el caso para interceder por de valerosos en estos encuentros y toda esta jornada ellos. Con esto se permitió a los soldados que se fueBartolomé de Albiano y don Hugo de Moncada. sen con sus bagajes y armas. A los naturales de Gae

ta que quedasen con sus haciendas, y que a todas las

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