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darte, como lo hizo, se arrojó de la puente en el rio .dad, los mas se fueron á sus casas. Quejábanse de la Ebro, que por debajo pasa. Destos principios se vino á fuerza y ponian dolencia en la eleccion; pero todos de rompimiento y á las puñadas. El rey don Enrique nom- comun consentimiento, sea por estar mudados de vobró por general de aquella guerra á su hijo el infante luntad, sea por conformarse con el tiempo, se hallaron don Juan, que rompió por las tierras de Navarra, taló á la coronacion del nuevo Papa , que se hizo á los 18 de los campos, hizo presas de hombres y de ganados, 10- abril, que fue el principal fundamento en que estribó mó á la Guardia y á Viana , quemó á Larraga y Arta

la defensa de Urbano en el scisma gravísimo que luego jona. El odio con que peleaban era implacable; á vin- resultó; porque si fueron forzados, é qué les movió á guna cosa perdonaban en que el fuego y la espada se volver á Roma y hallarse á la coronacion ? Y.si de vopudiesen emplear. Mucho padecian los navarros, pues luntad eligieron, ¿qué desvarío retratar con daño coen un mismo tiempo eran forzados á sustentar la guer- mun y tan grave lo que una vez aprobaron? Alegaban ra contra dos reyes muy poderosos, sin ser bastantes que los caminos estaban tomados y todos los pasos para contrastar al uno solo, á su grandeza y poder. Es- con guardas de soldados. Color y capa que tomaron, to pasaba el año que se contó de Cristo de 1378, ale- como á la verdad no pudiesen levar la severidad del gre para Castilla , para las demás naciones de la cris- nuevo Pontífice, mayor por ventura que podian llevar tiandad aciago. Hallábase el rey de Castilla en Burgos, tiempos tan estragados. Urbano tambien se pudiera presto para acudir a las cosas de la guerra, y alegre por templar algun tanto de suerte que la gente no se altelas buenas nuevas que le venian de Navarra. Junto con rara , acomodarse á lo presente y desear lo mejor para esto celebraba en aquella sazon y ciudad las bodas de adelante. Luego al principio de su pontificado quitó el sus hijos. Don Alonso, conde de Gijon, su hijo bastar- gobierno de la Campania á Honorato Cayetano, conde do, estaba concertado con doña Isabel, hija otrosí fue- de Fundi, ocasion cual deseaban los cardenales mal ra de matrimonio del rey de Portugal; era el Conde contentos para intentar novedades y alterar la paz de mozo liviano y mal inclinado; huyóse con color de no la Iglesia , que con achaque de los grandes calores quererse casar, hízole su padre volver del camino, y y el cielo de Roma malsano se salieron de Roma, y' finalmente se efectuó el matrimonio. Concertó asimis- por diversos caminos se juntaron en Fundi. En esta mo otras dos hijas bastardas que tenia con los dos bi- ciudad, á los 19 de setiembre, nombraron por papa jos de don Alonso de Aragon, conde de Denia y mar- | á Roberto, cardenal de Ginebra, con nombre de Clequés de Villena; la mayor, por nombre doña Juana, mente VII, que fué dar principio al scisma y á los decasó luego con don Pedro, el hijo menor, cuyos hijos bates entre los dos pontífices y á las descomuniones y fueron el famoso don Enrique de Villena y don Alon- censuras que el uno contra el otro fulminaron. El papa so. Doña Leonor, la menor, quedó desposada con don Urbano, para suplir el colegio y consistorio, en un dia Alonso, á la sazon ausente y en poder de ingleses crió veinte y nueve cardenales de diversas naciones, vapor prenda del rescate que su padre concertó cuan- rones todos señalados. Clemente se partió luego para do á él mismo le prendieron en la batalla de Naja- Aviñon con barta duda de la cristiandad sobre cuál fuera; bodas que por entonces se dilataron por esta cau- se el verdadero papa. Los italianos, los alemanes y los sa, y despues nunca se efectuaron. Concertáronse otrosí

ingleses seguian al papa Urbano; los franceses y los desposorios de doña Beatriz , hija legítima del Portu- escoceses à Clemente; los españoles al principio estugués, con don Fadrique , hijo bastardo del rey de Cas- vieron neutrales y á la mira, si bien de la una y de la tilla. En Roma falleció el papa Gregorio XI á los 27 de otra parte les hacian gran instancia con embajadas pamarzo. Hechas las honras al difunto como es de cos- ra que se declarasen. tumbre, se juntaron en conclave los cardenales para nombrar sucesor. Acudieron los senadores y la noble

CAPITULO II, za romana para suplicalles no desainparasen á Roma ni se volviesen á Francia; que pues la Iglesia era Ro

De la muerte del rey don Enrique. ma, nombrasen pontifice de aquella ciudad; las men- En el mismo tiempo que la república cristiana se guas y revueltas pasadas los moviesen á compasion de comenzaba á turbar con el scisma de dos pontifices que la que era cabeza de la cristiandad, origen y albergo se continuó por largos años, los portugueses gozaban de toda santidad. Juntaban con los ruegos amenazas; de una larga y grande paz; cuanto á lo demás las cosas que el pueblo estaba tan alterado, que con razon se de aquel reino no se podian hallar en peor estado. La *podria temer po se descomidiese y resultase algun gra- Reina apoderada del Rey mas de lo que fuera razon; ve escándalo. Hallábanse en el conclave cuatro carde- la fama de su honestidad no tal ni tan buena. Decian nales italianos y trece franceses; los intentos, trazas tenia puestos los ojos y la aficion en don Juan Fernany voluntades de todo punto diferentes y contrarias. La dez de Andeiro, conde de Uren. A sus parientes y aliados vocería y estruendo del pueblo los atemorizaba y aun en- solamente se daban los cargos y gobiernos; la demás frenaba , que con las armas en la mano decia á gritos: nobleza por el mismo caso estaba descontenla y persePor Dios crucificado, dadnos pontifice romano, á lo me- guida, ó de callada, ó al descubierto. Amenazaba ulnos italiano. Con esto á los 9 de abril salió por papa guna gran tempestad, por cuyo miedo el infaute don Bartolomé Butillo, neapolitano, arzobispo de Bari; en Donis, hermano de aquel Rey, se retiró á Castilla, como el pontificado se llamó Urbano VI. Entre el ruido yre- queda dicho de suso. Poco despues hizo lo mismo el gocijo del pueblo algunos cardenales se reliraron al infante don Juan, su hermano. A don Juan, bermano castillo de San Angel, otros se salieron fuera de la ciu- de los mismos, aunque bastardo y maestre de Avis, pusieron en prision y le amenazaron de muerte. El, como se persuadia estuviese el rey don Enriquo olvidarlo, ni prudente, acordó disimular y acomodarse al tiempo y que le faltase voluntad de tornar de todo omienda. Las con algunos servicios y muestras de dolor aplacar el fuerzas no eran bastantes, si se venia á rompimiento y ánimo irritado de la Reina. En Lisboa, cabeza de aquel á las puñadas. Acordó valerse de arte y de maña. Perreino, se fortaleció con muros la parte mas baja de suadió a un moro que con muestra de huir de Granada aquella ciudad, que remata con el mar. Hizo esto el rey se pasase á Castilla y procurase dar la muerte al Rey. don Fernando, así por el daño que por allí se recibió los El moro era sagaz como la pretension lo pedia; proaños pasados como para pertrecharse y apercebirse curó ganar la gracia del Rey, ya con servicios á propara todo lo que pudiese suceder. Los dos pontífices pósito, y con ricas joyas y preseas que le presentaba. no se descuidaban en solicitar por sus legados á los Entre los demás presentes le dió unos borcegules á la reyes de España para que se declarasen. El de Aragon morisca muy vistosos y primos, pero inlicionados de todavía se quiso estar neutral, bien que sentido en par- veneno mortal. Así lo atestiguan autores muy graves; ticular del pontífice Urbano que trataba de desposeelle conseja á que dió crédito la dolencia que desde que se de Cerdeña y de Sicilia; todavía no dió lugar que en los calzó le sobrevino, que en diez dias le acabó en la su reino se leyesen los edictos que Clemente contra él misma ciudad de Santo Domingo; su muerte fuédofulmina ba. Solo proveyó que las rentas eclesiásticas y mingo á 29 del mes de mayo. Bien es verdad que autoaprovechamientos que pertenecen al Papa se pusiesen res mas atentados y graves testifican falleció del mal de en terceria en poder de un depositario que las tuviese gota. Vivió cuarenta y seis años y cinco meses; reinó de manifiesto hasta tanto que la Iglesia determinase despues que se llamó rey en Calahorra trece años y á quién se debia acudir con ellas. Los legados de dos ineses. Varon de los mas señalados, y principe Urbano enviados al rey don Enrique le hallaron en en la prosperidad y adversidad constante contra los enCórdoba, do era ido para proveer a las cosas del cuentros de la fortuna, de agudo consejo y présta ejeAndalucía. Pedian en nombre del que los enviaba cucion, y que el mundo le puede llamar bienaventurado que le tuviese por verdadero pontífice, y declarase por la venganza que tomó de las muertes de su madre á su compelidor por falso , elegido contra los cá- y de sus hermanos con la sangre del matador y con nones y derecho. Ogólos benignamente; pero antes quilalle de la cabeza la corona. Ejemplo finalmente con de resolverse en negocio tan grave, acordó juntar que se muestra que la falla del nacimiento no empece á en Toledo las personas mas señaladas del reino para la virtud y al valor, y que si enfrenara sus apetitos determinar lo que se debia responder. Hallábase en deshonestos en que fué suelto, pudiera competir con aquella ciudad el infante don Juan, su hijo, de vuelta los reyes antiguos mas señalados. La franqueza dede la guerra y con intento de pasar el invierno en aque- masiada de que algunos le tachan desculpa asaz la reHlas partes. Acudieron embajadores del rey de Francia, vuelta de los tiempos y la codicia de los nobles, que no que vinieron á hacer las partes de Clemente. Hízose la se dejaban granjear sino á precio de grandes y excesijunta; los obispos, los ricos hombres y letrados que en vas mercedes. Además que estaba puesto en razon hiella se hallaron, habido su acuerdo, finalmente respon- ciese parte de los premios de la victoria á los que se la dieron no tocaba á ellos el juicio y determinacion de ayudaron á ganar y se hallaron á los peligros y traaquella controversia, mas que estaban prestos de se- bajos. Todavía en su testamento corrigió en gran parte guir lo que la Iglesia en el caso determinase, y en el esta liberalidad con excluir de la herencia de aquellos entre tanto las rentas y proventos pertenecientes al Papa estados que dió á los deudos trasversales, y admitir estarian guardados para el que ella juzgase era verda- solamente a los decendientes , hijos y nietos, traza con dero papa. Con esta respuesta se volvieron los emba- que gran parte de los pueblos que por esta causa se jadores el año de 1379. Don Enrique se fué de alli á enajenaron y de las donaciones enriqueñas han vuelto Búrgos, donde estando apercibiendo las cosas necesa- á la corona real. Hallóse á su muerte don Juan Manririas para la guerra de Navarra, le vinieron embajado- que, obispo de Sigüenza; con él comunicó sus cosas, res de parte de aquel Rey, hombres muy principales, y nombradamente con él envió á don Juan, su hijo, los con muy cumplidos poderes para hacer conciertos de avisos siguientes : que en el scisma que corria no se paz, que se asentó finalmente con estas condiciones: inclinase fácilmente á ninguna de las partes; trajese que saliesen de Navarra todos los soldados ingleses; siempre ante sus ojos el santo temor de Dios y el amque para mayor seguridad veinte fuerzas, y entre ellas paro de su Iglesia; couservase con todas las fuerzas y fuesen las tres, Estella , Tudela y Viana, por diez años con toda buena correspondencia la amistad de Francia,' tuviesen guarnicion de castellanos; que el rey de Castilla de donde les vino en sus cuitas el remedio; pusiese en para ayuda de los gastos hechos en aquella guerra pres- libertad todos los càutivos cristianos; procura se buenos tase al de Navarra hasta en cantidad de veinte mil du- ministros y criados, que son el todo para gobernar bien. cados luego que se firmasen las paces. Concluido el Advirtióle empero que de tres raleas y suertes de genconcierto, los dos reyes se vieron en Santo Domingo de tes que se hallaban en el reino, los que siguieron su la Calzada. Llevaron gran repuesto, y á porsia pretendia parcialidad, los que al rey don Pedro y los que se mancada cual aventajarse en todo género de grandeza, cor- tuvieron neutrales, á los primeros consérvase las merlesía y comedimiento. El rey de Granada por el mismo cedes que él les hizo, mas que de tal suerte se fiase decaso se recelaba no revolviesen las fuerzas de los cris- llos, que se recelase de su deslealtad y inconstancia; á tianos en daño suyo. Acusábale su conciencia por lo los segundos podria cometer cualesquier oficios y carque hizo en tiempo del rey don Pedro en su ayuda; no gos, como a personas constantes, y que procurarian recompensar con sus buenos servicios las ofensas pa- nacion del nuevo Rey, tanto con mayor aficion y vosadas y hacer con toda lealtad y cuidado lo que les en- luntad cuanto mas confiaban que el hijo saldria semejacomendase; a los terceros mantuviese en justicia , mas ble á su padre en todo género de virtud y caballería, no les encargase cuidado alguno ni gobierno del reino, porque era de noble condicion, dócil ingenio, apacibles como á personas que mirarian mas por sus particulares costumbres y un alma compuesta y inclinada à todas que por el pro comun. Llevaron su cuerpo de aquella obras de piedad, no de precipitado ó arrebatado juicio, ciudad en que falleció a la de Burgos. Acompañóle su sino inclinado á oir el ajeno. Era bajo de cuerpo, pero hijo don Juan, ya rey. Depositáronle en el sagrario de la en su aspecto representaba majestad. Luego que tomó iglesia mayor en la capilla de Santa Catalina. Las hon- el cuidado del reino , lo primero en que puso mano fuo ras le hicieron con real aparato y toda muestra de ma- en señalarse por amigo de los franceses, y así hizo pojestad. De allí le pasaron á Valladolid, y al fin del mismo ner luego á punto una armada y enviarla contra Juan año á una capilla que se labró á costa del Rey en To- de Monforte, duque de Bretaña, á quien por el favor ledo en aquella parte de la iglesia mayor que estaba que daba á los ingleses aquel Rey y su consejo le dieron junto á' la torre principal, en que por tradicion de pa- por enemigo de la corona de Francia, y con público dres á hijos se tiene por cierto que puso los piés la sa- pregon adjudicaron sus bienes y estado al fisco real. grada Virgen cuando bajó del cielo para honrar á su Corrió la armada toda la costa de Bretaña y en ella gasiervo Ilefonso. Esta capilla en tiempo del emperador nó una fuerza que llaman Gayo. El Rey pasó en Burgos don Carlos se pasó á otra parte, donde al presente es- lo restante del estío. Esta pública alegría dos cosas que tán enterrados los cuerpos deste Rey, de su hijo y acontecieron, la una la aguó algo, y la otra la aumentó. nieto que le sucedieron, y de las reinas sus mujeres en La primera fué que un judío, llamado Josef Pico, muy seis sepulcros de obra curiosa y prima, cada uno con principal entre los suyos y muy rico, fué muerto por su letrero. Asisten en esta capilla, y en ella celebran engaño y envidia de su misma gente. Era este recoge. Jos oficios treinta y seis capellanes, con muy buenas dor general de las alcabalas reales y tesorero, por donde rentas, que para sustentarse les señalaron y tienen. vino á tener gran cabida y autoridad con todos. AlguMandose sepultar con el hábito de santo Domingo por nos de su nacion judíos, hombres principales, no se el amor y devocion que él tenia á la memoria de aquel sabe por qué, le tenian mala voluntad, y con este odio Santo, su pariente; de cuyo órden tenian otrosi costum- dieron traza de matalle. Para esto por engaño, sin enbre los reyes de tomar confesor. Murió tambien por aquel tender el Rey lo que hacia, ganaron una provision real tiempo el rey Moro, á quien sucedió Mahomad, llamado en que mandaba fuese luego muerto; cogieron de prespor sobrenombre el de Guadix por la curiosidad que to al verdugo real, ó inducido con el mismo engaño, ó tuvo de hermosear y engrandecer aquella ciudad. Este sobornado con dineros, lo cual se puede sospechar, por haber tenido el reino con quietud y sin alteracio- pues tan de rebato usó de su oficio. Acudieron á la casa nes civiles puede ser tenido por mas aventajado y di- de Josef, que estaba bien seguro de tal caso , en que de choso que todos sus antepasados. El rey de Aragon, improviso le acabaron. Conocido el engaño, se hizo aunque viejo y anciano, se tornó nuevamente á casar; justicia de los culpados y se le quitó ú esta nacion la potomó por mujer á Sibila Fortia, que era una dama testad que tenia y el tribunal para juzgar los negocios viuda de gran hermosura, por la cual la prefirió al ca- y pleitos de los suyos; desórden cou que habian hasta samiento con que le convidaban de Juana, reina de allí disimulado los reyes por la necesidad y apretura Nápoles. Tuvo dos hijos deste casamiento, que murie- de las rentas reales y ser los judíos gente que tan bien ron en su tierna edad, y una hija llamada Isabel, que saben los caminos de allegar dinero. Materia de conadelante casó con el conde de Urgel.

tento extraordinario fué el hijo que nació al Rey en

Búrgos á los 4 de octubre, sucesor que fué y heredeCAPITULO III.

ro de sus estados; su nombre don Enrique por memoria De cómo comenzó á reinar el rey don Juan.

de su abuelo y para que remedase su valor y virtudes.

En fin deste año y principio del siguiente, que se conEl rey don Juan, concluido el enterramiento y hon- tó de 1380, las lluvias fueron grandes y continuas en ras de su padre, recibió en Burgos en las Huelgas la demasía; salieron con las avenidas de madre los rios, corona del reino en edad que era de veinte y un años y rebalsaron los campos y las labradas y sembrados, en tres meses. Juntamente con él se coronó su mujer la particular el rio Ebro cerca de Zaragoza rompió los reina doña Leonor. Armó caballeros á cien mancebos, reparos y tomó otro camino , de guisa que para hacelle la flor de la caballería, con las ceremonias que se acos- volver á su curso se gastó mucho trabajo y dinero. De tumbraban en aquel tiempo. Demás desto a aquella no- Búrgos pasó el Rey á Toledo, ciudad en que de nuevo bilísima ciudad, por los gastos que en tal solemnidad le bizo las honras de su padçe y puso su cuerpo, como quefué necesario hacer y en premio de su bien probada da dicho, en su sepulcro de asiento. Partió para el Anlealtad, le hizo donacion de la villa de Pancorvo. Te- dalucía con intento de acudirá la ayuda de Francia connianse Cortes en aquella ciudad, en que se establecie- tra los ingleses. Armó en Sevilla veinte galeras, con ron muchas cosas: una, que el clérigo de menores ór- que el almirante Fernan Sanchez de Tovar, que iba deaes casado pechase; pero que si fuese soltero, co- por general, costeadas las riberas de España y de Franmo trajese abierta la corona y hábito clerical, gozase cia, no paró hasta llegar á Inglaterra, y por el rio Tádel privilegio de la Igiesia. Fueron grandes las alegrías mesis arriba dar vista á la ciudad de Lóndres, cabeza

fiestas que se hicieron por todo el reino por la coro- de aquel reino , con gran mengua y cuita de aquella gente y ciudadanos, que veian la armada enemiga á les y en el cerco que tenia puesto sobre Castronuevo, sus puertas, talados sus campos, quemadas sus alque-pueblo de Bretaña. Su linaje ilustre, sus hazañas esclarías y casas de campo sin poderlo remediar. La discor- recidas; su padre se llamo Reginaldo Claquin, setor dia entre los pontifices andaba mas viva que nunca; de Bronio cerca de Rennes, ciudad muy conocida en castigo de los muchos pecados del pueblo y de las ca- el ducado de Bretaña. El oficio de condestable, que es bezas. El mayor daño y que lacia mas incurable la muy preeminente en Francia y vacó por su muerte, so dolencia, que cada cual de las partes tenia sus valedo- dió poco adelante á Oliverio Clişon. Murió asimismo á res, personas en letras y santidad eminentes basta se- | los 16 de setiembre Cárlos, rey de Francia, en el bosñalarse con milagros. ¿ Qué podia con esto hacer el que de Vincenas, que mandó en su testamento sepultapueblo? Qué partido debia seguir? Ardia el pontilice sen el cuerpo de Claquin junto al suyo en San Dionisio, Urbano en un vivo deseo de tomar emienda de la reina sepultura de aquellos reyes junto á Paris; honra muy de Nápoles, causadora principal de aquel scisma, ca debida á lo mucho que sirvió en su vida y á su valor. si no fuera con su sombra, no acometieran los carde- Sucedió en aquella corona Carlos, hijo del difunto, nales á ejecutar lo que hicieron. Para atender á esto sexto deste nombre. Al rey de Portugal aquejaba ol con mayores fuerzas y mas de propósito hizo paces con cuidado de lo que seria de aquel reino despues de su florentines y perusinos y otros pueblos que no le que- muerte. La edad estaba adelante, no tenia hijo varon rian reconocer homenaje y andaban alborotados. Con- ni esperaba tenelle. Doña Beatriz, habida en la Reina, vidó á Cárlos, duque de Durazo, á pasar en Italia con de la cual adelante se puso en duda si era legitima, en intencion que le dió y promesa de hacelle rey de Nápo- vida del rey don Enrique quedó desposada con su hijo les. Este Cárlos estaba casado con Margarita , su prima bastardo don Fadrique, duque de Benavente. No quiso hermana, hija que fué de su tio Cárlos , duque de Dura- el Portugués despues de muerto el rey don Enrique pazo; marido y mujer eran bisnielos de Cárlos II, rey de- sar por estos desposorios, antes despaclió sus embajaNápoles, como queda deducido de suso. Aceptó las ofer- dores al nuevo rey de Castilla, que volvia del Andalucía tas del Pontifice, ayudóle con gente y dinero Ludovico, para pedille para su liija alinfante don Enrique, si bien rey de Hungria, por el odio que tenia contra la Reina, era niño de pocos meses nacido; acuerdo poco acertapor la muerte que dió a su marido Andreaso, herma- do, sujeto á grandes inconvenientes, por la edad de no del Húngaro. Demás desto, la soltura desta Reina en los novios tan diferente y desigual. Todavía el rey don materia de honestidad era muy conocida. La grandeza Juan no desechó aquel partido por la comodidad que se y la fama de los principes corren á las parejas; así sus presentaba de haber el reino de Portugal por aquel virtudes como sus vicios están á la vista de todos, y camino y juntalle con Castilla. Tratose de las condiciocuanto es mayor y mas alto el lugar, tanto debe ser me- nes, y finalmente en Soria, donde se juntaron las Cornor la libertad, por el ejemplo, que si es malo, cunde tes de Castilla, se concertaron los desposorios, que al y empece mucho. No se le encubrieron a la Reina los cabo no surtieron efecto. Prendieron por mandado del intentos del Pontífice y sus trazas. Sabia muy bien el Rey al adelantado Pedro Manrique; cargábanle ciertas aborrecimiento que comunmente le tenian, ocasionado pláticas y tratos que decian tenia con don Alonso de de la torpeza de su vida. Recelábase por el mismo caso Aragon, conde de Denia, en perjuicio del reino. La verque no tendria fuerzas bastantes para contrastar á tan dad es que murió en la prision sin dejar hijos. Sucediópoderosos enemigos. No tenia sucesion, si bien se ca- le en aquel cargo y en sus estados su hermano Diego só cuatro veces: la primera con Andreaso, al cual ella Manrique, merced que tenia bien merecida por su vamisma dió la muerte; la segunda con Ludovico, princi- lor y los servicios que hiciera en la guerra de Navarra. pe de Taranco, deudos el uno y el otro muy cercanos Era el rey de Francia de poca edad; tenia en su lugar suyos; la tercera con don Jaime, infante de Mallorca; el gobierno de aquel reino Luis, duque de Anjou, por y últimamente tenia por marido á Oton, duque de aventajarse á los otros señores de Francia y por el deuBranzvique. Comunicóse con el otro pontifice Clemen- do que alcanzaba con aquella casa real. Recelábase el te, y habido con él su acuerdo, determinó para desba- rey de Aragon no quisiese con aquella ocasion volver á ratar aquella tempestad y torbellino que contra ella se la pretension del reino de Mallorca por el derecho que armaba valerse de las fuerzas de Francia. Para esto de suso queda tratado. Pero á él otro cuidado le aqueprohijó á Luis, duque de Anjou, príncipe muy podero- jaba mas, que era amparar la reina de Nápoles, y de so. Dióle título de duque de Calabria, que era el que camino asegurar para su casa la sucesion de aquel reitenian los herederos de aquel reino de Nápoles. Nízose no; acudió, sin embargo, el rey don Juan de Castilla, el auto de la adopcion con la solemnidad necesaria en despachó embajadores á Francia para tratar de concierel castillo de aquella ciudad, llamado del Oro, á los 29 de tos. Dió oidos el de Anjou á estas pláticas por quedar junio. Principios de grandes alteraciones y guerras que desembarazado para la empresa de Italia. Asentaron adelante resultaron, en que entró tambien á la parte Es- que vendiese á dinero el derecho que con dinero compaña finalmente, y el primer título que tuvieron aque- prara, en que el rey don Juan puso de su casa buena llos duques de Anjou para pretender con tanta porfía y cantía en gracia de su suegro, y por el deseo que tenia por tanto tiempo el reino de Nápoles; traza enderezada no se alterase el sosiego de que en España gozaban. para defenderse la Reina y juntamente afirmar el par- Despachó otrosí embajadores al soldan de Egipto que tido del papa Clemente, que á la una y al otro prestó de su parte le hiciesen instancia para que pusiese en poco. Falleció por este tiempo á 13 de julio el valeroso liberlan á Leon, rey de Armenia , que tenia cautivo, y caudillo Beltrap Claquin; tomóle la muerte en los rea- ! se le murieran en lu prision mujer y hija. Condescendió el Bárbaro con aquellos ruegos tan puestos en razon. rio, de muy noble alcuña entre los aragoneses, de vivo Soltó al preso, que envió con cartas que le dió sober- y grande ingenio y muy letrado en derechos. Por esta bias y hinchadas en lo que de sí decia, honoríficas para el causa Clemente le envió por su legado á España al prinrey don Juan, cuyo poder y valor encarecia, y le pedia cipio del año de 1381, por ver si con su buena maña ·

У de grandes reyes levantar los caidos, y mas los que se querer resolverse en tan grande duda el Rey y sus gralle vieron en prosperidad y grandeza. Recibióle el Rey y des. Con el rey de Castilla tuvo mayor cabida. Juntáhospedóle con toda cortesia y regalo, y para consuelo ronse en la corte los varones mas señalados del reino, de su destierro y pasar la vida le consignó las villas de y gastados muchos dias para la resolucion Jeste negoMadrid y Andújar con rentas necesarias y bastantes pa- cio, fivalmente en Salamanca, para do trasladaron la ra el sustento de su casa. No paró mucho en España, junta, á 20 de mayo dieron por nula la eleccion de Urantes dió la vuelta á Francia con intento de pasar á In- bano, y aprobaron la de Clemente, que residia en Aviglaterra para concertar aquellos reyes .y persuadilles ñon, como legal y hecha sin fuerza, en que parece atenque dejadas entre sí las armas, las volviesen con tanto dieron á que residia cerca de España y á la amistad mayor prez y gloria contra los enemigos de Cristo los del rey de Francia mas que á la equidad de las leyes. infieles de Asia. En esta demanda sin efectuar cosa al- Muchos tuvieron por mal pronóstico y por indicio de guna le tomó la muerte, y le alajó sus trazas como que la sentencia fué torcida la muerte que vino á esla suele. En la iglesia de los monjes celestinos de Paris, sazon á la reina doña Juana, madre del Rey, santísima en la capilla mayor se ve el dia de hoy un arco cavado señora , y tan limosnera, que la llamaban madre de poen la pared con un lucillo de mármol de obra prima con bres. En su viụdez trajo bábito de monja, con quc tam-, su letra que declara yace en él Leon, rey de Armenia. bien se enterró. Hizose el enterramiento en Toledo

junto á don Enrique , su marido, con célebre aparato, CAPITULO IV.

mas por las lágrimas y sentimiento del pueblo que por Que Castilla dió la obediencia al papa Clemente.

otra alguna cosa. Clemente trabajaba de traer á España

á su devocion, como está dicho, y al mismo tiempo en Estaba el mundo alterado con el scisma de los roma- Italia se mostraban grandes asonadas de guerra. Don nos pontifices, y los principes cristianos cansados de oir Cárlos, duque de Durazo, vino de Hungría á Italia al llalos legados de las dos partes. Los escrúpulos de con- mado del pontífice Urbano; diéronle los florentines ciencia, que cuando se les da entrada se suelen apode- gran suria de dinero porque no entrase de guerra por rar de los corazones, crecian de cada dia mas. El Rey 'la Toscana. En Roma le dió el Pontitice título de senadeterminó de hacer Cortes de Castilla para resolver este dor de aquella ciudad y la corona del reino de Nápoles. punto en Medina del Campo. Grandes fueron las dili- Allí desde que llegó le sucedieron las cosas mejor de lo gencias que en ellas los legados de ambas partes hicie- que él pensaba, que todas las ciudades y pueblos abierron, por entender que lo que allí se determinase abra- tas las puertas le recibian , hasta la misma nobilísima y zaria toda España. No se conformaban los pareceres, gran ciudad de Nápoles. La Reina, por la poca confianunos aprobaban la eleccion de Roma, otros la de Fun- za que hacia así de su ejército como de la lealtad de los di. Los mas prudentes juzgaban que como si hobiera ciudadanos, se hizo fuerte por algun tiempo en Castelsede vacante, se estuviesen á la mira; y que esta causa novo. Oton, su marido, fué preso en una batalla que se se debia dejar entera al juicio del concilio general. En- arriscó á dar á los contrarios, con que la Reina, perdida tre estos dares y tomares parió la Reina á los 28 de no- toda confianza de poderse tener, se rindió al vencedor. viembre un hijo , que llamaron don Fernando, que en Pusiéronla en prisiones, y poco despues la colgaron dc nobleza de corazon y prosperidad de todas sus empresas un lazo en aquella misma parte en que ella hizo dar garexcedió a los príncipes de su tiempo, y llegó á ser rey rote á su marido Andreaso. Muerta la Reina, dieron de Aragon por sus partes muy aventajadas. Vinieron libertad á Oton para que se fuese á su tierra; con esta tambien á estas Cortes gran número de monjes benitos; victoria la parte de Urbano ganó mucha reputacion. quejábanse que algunos señores, á título de ser patro- Parecia que Dios amparaba sus cosas y menguaba las nes de sus ricos y grandes conventos, les hacian en Cas- de su competidor. Habia entrado en Italia el duque de tilla la Vieja grandes desafueros, ca les tomaban sus Anjou con un grueso campo; falleció empero de enferpueblos y imponian á los vasallos nuevos pechos; avo- medad en la Pulla, provincia del reino de Nápoles; con caban á sí las causas criminales y civiles, y todas las su muerte se regalaron y fueron en flor sus esperanzas demás cosas hacian á su parecer y albedrío contra toda y trazas. Don Luis, infante de Navarra, tenia deudo con órden de derecho y contra las costumbres antiguas. Cárlos, el nuevo conquistador de aquel reino, ca estaSeñaláronse jueces sobre el caso, varones de mucha ban casados con dos hermanas, como se tocó de suso. prudencia, que pronunciaron contra la avaricia y inso- No pudo hallarse en esta empresa ni ayudarle por estar lencia de los señores, y decretaron que á ninguno le ocupado en la guerra que en Alica hacia con esperanza fuese lícito tocar á las posesiones y rentas de los con- de salir con el ducado de Atenas y Neopatria, por el ventos, y que solo el Rey tuviese la proteccion dellos, antiguo derecho que á él tenian los reyes de Nápoles; lo cual se guardó por el tiempo de su reinado. Entre los mas los principales de aquella provincia, por traer su cardenales que siguieron las partes de Clemente fué descendencia de Cataluña, se inclinaban mas á los arauno don Pedro de Luna, hechura del pontifice Grego- ! goneses, y no cesaban de llamar, ya por cartas, ya por

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