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que con toda el

aquel reino. Por otra parte con Juan Lopez de Verga- vieso, el cual cargo era verdadero que el rey Católica

ra, secretario del Gran Capitan, le envió una cédula en con este color despachó sus cartas á diversas partes que le prometia debajo de juramento y de su real pala- para apercebirse de gente en caso que llegasen á rombra de dalle luego que llegase á España el maestrazgo pimiento; y aun el duque de Alba tenia levantado golde Santiago. Parecia á muchos que para engañalle; pe de gente en el reino de Leon para acudir al rey Caporque, por el contrario, dió órden á Pedro Navarro, á

tólico; que solo entre todos los grandes se tuvo siempre quien diera el condado de Olivito, y de quien hacia por él, si bien veia el peligro que sus cosas corrian por mucha confianza, que fuese en compañía del Arzobispo esta causa , y que todos desamparaban al rey Católico; y con su buena traza y valor le prendiese dentro de hasta el mismo Condestable, que era su yerno, y el Castelnovo; extraña resolucion, que desbarató Dios Almirante, que era su primo, acordaron que les estaba porque no se descompusiese por este modo un caba

mejor acudir al rey don Filipe y hacelle compania. llero que era la honra de España. La causa de mudar No se contentó el rey Católico con intentar de hacer parecer y templarse fué una carta que á la sazon llegó juntas de gentes en Castilla , sino que despachó un cadel Gran Capitan en que con muy discretas razones, y ballero aragonés , por nombre Jaime Albion , para dar sobre todo con la verdad, que al cabo tiene gran fuerza cuenta de todo lo que pasaba al rey de Francia y le pepara convencer, aseguró al Rey y le juró como cris- dir que por medio del duque de Güeldres y obispo do tiano y hizo pleito homenaje como caballero de guar- Lieja diese á su yerno guerra en Flándes, para con dalle toda lealtad, y en cualquiera ocurrencia acudille este torcedor hacer se humanase mas en lo que tocaba y tener en su nombre aquel reino. Sin embargo, pro- á Castilla y á las diferencias que con él tenia. Sin emmetia que seria muy presto en España, con que sosego bargo de todo esto, se continuaba la plática de las vispor entonces esta nueva borrasca, de que podian resul- tas. La resolucion se dilataba. El rey don Filipe se detar grandes males.

terminó de salir de la Coruña la via de Santiago. Las

compañías de los alemanes marchaban delante con su CAPITULO XIX.

artillería tan en orden como si entraran por tierra de

enemigos y de conquista. Aquel mismo dia, que fué á Que el rey Católico mandó juntar gente para poner a su hija en libertad.

los 28 de mayo, partieron el rey Católico y la Reina

para Betanzos. Estaba don Alonso de Fonseca, arzoApenas los grandes y señores llegaron á la Coruña, bispo de Santiago, declarado de parte del rey Católico cuándo entre ellos mismos nacieron competencias y re- tanto como el que mas; por esta causa los del rey Arpuntas, y con los flamencos envidias y poca conformi- chiduque no vinieron en que allí fuesen las vistas, ni se dad. El marqués de Villena se adelantaba á los demás, quisieron detener allí mucho, antes tomaron la via de y como mayordomo mayor, cuando el rey don Filipe Orense, que era torcer el camino , y el rey Católico reoia misa, se ponia junto a la cortina de la una parte, y paró en Villafranca. Entonces el rey don Filipe envió de la otra monsieur de Vere, como mayordomo mayor á decir al Rey, su suegro, que si le enviase al arzobispo por Flándes. En las vistas de los reyes no se concorda- de Toledo con poderes, esperaba se asentarian bien y ban; los castellanos pretendian impedillas porque los á gusto los negocios. Hizose así, y el Arzobispo trabajó reyes no se concertasen ; los flamencos, como gente mas lo que pudo para concordar las diferencias; pero poco sin doblez, juzgaban que sería bien se viesen sin dar se hacia por la contradiccion que halló en los grandes, lugar á tantos misterios. El que mas en esto se señala- á quien pesaba que aquellos principes se concertasen. ba y insistia era el señor de Vere, bien que los mali- El rey Católico de Villafranca se pasó á la Bañeza, y de ciosos entendian que lo hacia por la envidia que tenia allí á la Matilla en sazon que muchos de los prelados y á don Juan Manuel y á su privanza con aquel Príncipe, de los caballeros que iban con él le dejaron, inducidos dado que él daba mas muestras de descontento en esta por los grandes que se mostraban muy declarados consazon que de privanza , y con la ida de tantos grandes tra él. Esta soledad y desamparo hizo que el rey Catóandaba como turbado y deslumbrado, y parecia temer lico perdiese la esperanza de poder resistir, si las difeno le echase alguno el pié adelante y le hiciese caer. rencias llegaban á rompimiento; así, procuró por cualEn lo que todos se concordaban era en dar quejas del quier manera concertarse con su yerno. Con este inrey Católico; quién tenia por cosa grave que quisiese tentó le escribió una carta en que le pedia que sin dar llevar la mitad de las rentas reales, y no trajese á par- lugar á mąs pláticas y malicias luviese por bien que se ticion lo que rentaban los maestrazgos; quién encare- viesen. Lo que respondió fué dar grandes quejas , como cia que: cómo se podian sufrir tres reyes en Castilla? de que juntaba el rey Católico gente contra él, y ponia Y aun don Juan Manuel mostraba una escritura otorga- mala voz en sus cosas con decir que traia presa á la da en Francia en que el rey Católico se intitulaba rey de Reina, y que ponia estorbo en el ejercicio del oficio de Castilla ; quién extrañaba que las fortalezas y guardas la Inquisicion y favorecia á los deudos de los que ella se luviesen en nombre del rey Católico, sin que el rey tenia presos; todo á propósito de hacelle malquisto con don Filipe en mucho tiempo pudiese proveer ninguna los pueblos y con sus vasallos. El punto de la dificulde aquellas plazas, y que él mismo continuase á pro- tad de las vistas consistia en que los del rey don Fiveer corregidores en diversas ciudades. Sobre todo ex- lipe querian saber el pecho del rey Católico en lo que trañaban que hacia levas de gente con voz de poner en tocaba á la concordia , y si vendria en que se alterasen libertad la Reina, su hija, ca por su indisposicion la te- algunos capítulos de la de Salamanca y cuáles; en fin,

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que todo esto estuviese asentado antes de las vistas. El una alquería que se llama Remesa!. Partieron los reyes rey Católico iba en esto muy recatado sin descubrir su de sus posadas segun que dejarou acordado, bien que pecho a nadie antes de verse con su yerno.

con muy diferente acompañamiento; el rey Católico

con los suyos , que eran basta docientos, en traje de paz CAPITULO XX.

y en mulas y desarmados; el rey don Filipe á punto De las vistas que hobo entre los reyes suegro y yerdo.

de guerra. A la parte de la Puebla quedaban en orde

nanza hasta dos mil picas, sin la gente de la tierra y Trataban el arzobispo de Toledo por una parte, y por buen golpe de gente de a caballo de los que fueron en la otra monsieur de Vila y don Juan Manuel,

companía de los grandes. Pasaron delante hasta mil rian entre sí por comision de sus principes de confor- alemanes como para reconocer el campo. Despues desto mallos y tomar algun asiento en las diferencias que seguian los cortesanos del rey don Filipe, y él á la postenian. Las intenciones eran muy diversas, y así no se tre en un caballo y con armas secretas. A su mano deacababan de concertar. El Arzobispo procedia con sin- recha venia el arzobispo de Toledo, y á la siniestra dos ceridad y verdad como lo pedia su dignidad y la bue- Juan Manuel. Antes que él llegase , el rey Católico se na fama de su vida ; los otros con cautela pretendian puso en un alto para ver los que pasaban. Llegaron los hacer la concordia muyá ventaja de su amo, por lo me-grandes y señores á besalle la mano, que él recogia de nos entretener el liempo; que, segun eran muchos los

y confe

muy buena

cia. Echó los brazos al conde de Benaque acudian al nuevo Rey, tenian por cierto que el rey vente; sintió que iba armado, díjole riendo: Conde, Católico se veria en breve tan solo, que le seria forzoso ¿cómo habeis engordado tanto? El respondió: Señor, el dejar el reino desembarazado y retirarse á su tierra. tiempo lo causa. A Garci Laso dijo: García, ¿ y tú tamLlegó el Arzobispo por la poca confianza que tenia de bien? El respondió: Señor, por Dios así veninos todos. concluir cosa alguna á aconsejar al rey Católico se re- En esto llegó el rey don Filipe, que, aunque con semtirase al reino de Toledo; ofrecia le mandaria allí en- blante de algun sentiiniento, hizo muestra de querer tregar todos sus lugares y castillos; que segun la dis- echarse del caballo y besar la mano á su suegro; él le tancia y tiempo que seria menester para llegar allá y previno y abrazó y besó con muestra de mucho amor el sobrado vicio de aquellas gentes, que conforme á su y la boca llena de risa. Para hablarse se entraron en costumbre escanciaban muy largo, el calor y falta de una ermita que allí estaba , y en su compañía el arzobise otros mantenimientos seria causa que recibiesen mucho po de Toledo y don Juan Manuel. El Arzobispo con la daio; y aunque no fuese sino el de la enemistad, que resolucion que solia tener dijo á don Juan: «No es cada dia se descubria mas entre castellanos y flamen- buen comedimiento que los particulares se hallen precos, laria mucho efecto; en fin, que el tiempo y dila- sentes á la habla de sus principes: vamos de aquí encion suelen adobar muchos daños. El rey Católico no trambos.» Don Juan no osó replicar. Como estuviesen venia en esto, y aun sospechaba no quisiese el Ar- junto a la puerta, díjole el Arzobispo que se saliese, zobispo como los demás faltalle y acomodarse con el que él queria servir de portero. Con esto cerró la puertiempo; que esto aventuran á ganar los que tercian en ta , y asentose en un poyo que allí halló. Los reyes dessemejantes negocios. Resolvióse de verse en todas ma- pucs de las palabras ordinarias de cumplimiento, enneras con su yerno, que en este tiempo era llegado á traron en materia. Tomó la mano el rey Católico como Verin; dende envió á don Diego de Guevara al rey Ca- era razon, y liabló en esta sustancia: «Si yo mirara tólico, que esperaba en Rionegro, para rogalle sobrese- solo mi contento y sosiego, y no lo que era mas pro y yese en su ida por cuanto esto era lo que convenia para cumplidero, no me hobiera puesto á la afrenta y des. los pegocios. Mas no dejó el rey Católico persuadirse, víos que he pasado; pero el amor, y mas de padre, es antes persistia en lo que tenia determinado. Decia que muy sufrido, y pasa por todo á trueque que sus hijos su yerno no se podia agraviar de que le fuese á ver, sean mejorados. Lo que yo y la Reina, mi mujer, pretenpues iba desarmado, y él venia á punto de guerra. Vis- dimos, ella en encargarme el gobierno destos reinos, la esta resolucion, desde Nellasa, do era llegado el rey y yo en conformarme á tiempo con su voluntad, no fué don Filipe, determinaron monsieur de Vila y don Juan deseo de hacienda , que, Dios loado, no tengo falta de Manuel de ir á verse con el rey Católico y concertar el ella ni de desautorizar á nadie. Porque ¿qué se podia dia y lugar para las vistas, pues no se podian excusar. interesar en hacer mal á nuestros hijos? Vuestra edad Para seguridad de don Juan fué enviado el duque de y la poca experiencia que teneis de los humores desta Alba al rey don Filipe, si bien la voz era que iba para gente nos hizo temer no os engañasen y usasen mal ayudar á dar buena conclusion y corte en los negocios. de vuestra noble condicion para acrecentarse y enriPusáronse en el entre tanto los reyes don Filipe á la quecer á costa destos reinos y vuestra á los suyos, de puebla de Sanabria y el Católico á Asturianos, que están que resultasen disensiones y revueltas semejables á las distantes poco mas de dos leguas. Venidos don Juan y que por la facilidad de los reyes se levantaron los años monsieur de Vila á Asturianos, el Rey les habló dulce y pasados. Mas Pues esta nuestra voluntad no se reciamorosamente sin dar queja alguna ni muestra de sen- be como fuera razon, lo que yo siempre pretendí hacer timiento. En lo de la concordia y particulares della encaminadas las cosas muy fácilmente alzaré desde respondió de manera que se entendió no quedaria por luego la mano del gobierno, ca mas estimo la paz que él que no se concluyese muy á gusto de su yerno. Acor- todo lo al; que no falta á qué acudir, cosas no menos daron que las vistas fuesen otro dia en un robledal que forzosas y que piden nuestra presencia. Solo os quiero está entre la puebla de Sanabria y Asturianos, cerca de advertir y amonestar que desde luego pareis mientes

quiénes son de los que debeis hacer confianza. Que si, remitirse á su virtud y conciencia; que si él era padre,

, lo yo no querria, en aprietos y pobrezas muy grandes. respetos tenia por muy cierto escogeria lo mejor y mas Este Arzobispo he hallado siempre hombre de buen ce- honesto, lo cual le rogaba afectuosamente. De Tordesilo y bien intencionado y de valor; dél y de otros se- llas se pasó el rey Católico á una aldea junto de Vallamejantes os podeis servir seguramente. Y advertid que dolid, que se llama Tudela , y el rey don Filipe se fué á 110 es oro todo lo que lo parece, ni virtud todo lo que se Mucientes. Procuraba por el camino atraer los grandes nuestra y vende por tal. » El rey don Filipe respondió á su opinion, y sacaba dellos firmas para encerrar á la en pocas palabras como venia enseñado de sus priva- Reina. Envió á pedir al Almirante hiciese lo mismo, dos. Mostró estimar los consejos que le daba el Rey, sú respondióle que si su alteza mandaba firmase aquel pasucgro; y con tanto se despidieron, sin que en dos ho- pel, le dejase ver la causa con que se justificaba aquella ras que estuvieron solos, ni el rey Católico hiciese men- | resolucion), y para esto le diese lugar de ver y hablar á cion de su hija por excusar desabrimientos, ni el rey la Reina. Respondió que decia muy bien, y así fueron don Filipe le ofreciese que la viese; sequedad extra- el Almirante y el conde de Benavente á la fortaleza de ña, que dió mucho que maravillar, y aun que murmu- Mucientes, do tenian á la Reina. Halláronla en una sala rar; y fué ocasion que se despidieron y volvieron a los muy escura, vestida de negro, y un capirote en la cas pueblos de que salieron mas disgustados que antes. beza que le cubria casi el rostro, y debia ser el chapeFueron estas vistas un sábado á 20 del mes de junio ron que se usa en Francia; á la puerta de la sala Garci deste año en que vamos.

Laso, y dentro con ella el arzobispo de Toledo. Le

vantóse al Almirante, y hízole la cortesía que le hiciera CAPITULO XXI.

su madre, salvo que se quedó en pié. Preguntóle que

si venia de donde su padre estaba y cómo lo dejó. Que los reyes se vieron segunda vez en Renedo.

Respondió que otro dia antes se partió de Tudela, y quo Prosiguieron los reyes su camino a tres y cuatro le- ledejó muy bueno y de partida para sus reinos de Aragon. guas el uno del otro. Llegó el rey don Filipe á Bena- Dijole que Dios le guardase y que holgara mucho de vente la víspera de San Juan; el rey Católico por su ca- velle. Pasó el Alinirante algunas pláticas con la Reina, mino apartado no dejaba de solicitar que el tratado de y nunca respondió cosa que fuese desconcertada. El rey la concordia se continuase y concluyese. Concordaron don Filipe instaba que luego se encerrase. El Almirante los comisarios en que el rey Católico desembarazase el le dijo que mirase lo que hacia, que ir sin la Reina á Vagobierno á su yerno, y se fuese á Aragon con retencion Hladolid seria cosa de grande inconveniente y seria mal de los maestrazgos y que se cumpliesen los demás le- contado. Que la gente estaba alterada y á la mira , y gados que le hizo la reina doña Isabel. Con esto hacian los grandes tendrian ocasion de alborotar el reino con confederacion entre si de amigo de amigo, y enemigo de voz de poner en libertad á su Reina. Que su parecer era enemigo sin alguna excepcion. Juró esta concordia el no la aparlase de sí; y pues el principal mal eran celos, rey Católico en Villafafila, donde estuvo á los 27 de ju- encerralla seria aumentar la enfermedad y pasion. nio, presentes el arzobispo de Toledo, don Juan Manuel, Comunicólo el Rey con los de su Consejo; salió decreel de Vila, y luego otro dia la juró el Rey, su yerno, en tado que la llevasen á Valladolid. Pero antes que esto se Benavente. Asiento para él muy aventajado, tanto mas, hiciese, acordaron que los dos reyes se viesen segunda que de secreto hicieron y firmaron una escritura en vez en Renedo, que es una aldea á legua y media de que se declaraba la impotencia de la Reina para gober- Tudela , y dos y media de Mucientes. Avisó el rey Canar, que era lo mismo que alzarse el Rey, su marido, con tólico á su yerno que por no dar que decir procurase todo y quedar él solo con el gobierno sin competidor. que estas vistas fuesen con mas muestras de amor quo Hizo sus protestaciones el rey Católico de secreto, pre- las pasadas, pues á todos venia á cuento para la reputasentes Tomás Malferit y Juan Cabrero y su secretario cion se entendiese quedaban muy conformes. A 5 del Miguel Perez de Almazan, declarando que venia for- mes de julio, despues de comer, partieron los reyes zado en aquel concierto por estar en poder de su yerno para Renedo. Llegó primero el rey Católico, apeóse en sin armas, y él rodeado de gente de guerra y no poder la iglesia, y allí esperó á su yerno. Las muestras de hacer otra cosa. Hecho esto, se partió para Tordesillas. amor fueron muy grandes. Estuvieron dentro de una Desde allí despachó sus cartas y las publicó, su da- capilla por espacio de hora y media. Avisó el rey Catóta 1.° de julio, en que daba cuenta de su recta intencion, lico á su yerno mas en particular de lo que debia hay que siempre la tuvo de dejar á sus hijos el gobierno cer y de lo que se debia guardar para gobernar sin luego que llegasen á Castilla ; que en conformidad y tropiezo aquellos reinos. Por fin de la plática llamaron para muestra desta su voluntad, se salia destos reinos al arzobispo de Toledo, y en su presecia se dijeron papara tener cuenta con los que á su cargo estaban y por labras de grande benevolencia. Con esto se despidiesu ausencia padecian. Envióle el rey don Filipe á avi- ron, y el rey Católico sin tratar de negocios algunos sar antes que partiese de Tordesillas diversas cosas ni aun de ver á su hija, se partió de Renedo y continuo que pasaron entre él y la Reina en Benavente, y á su- sucamino de Aragon. Suplicóleelduque de Alba le dejase plicalle inapdase como padre poner en ello remedio. A acompañalle lasta Nápoles, donde pensaba ir en breve; esta embajada, por ser materia, tan peligrosa y tener mas aunque hizo mucha instancia, no lo consintió, entendido que el rey don Filipe la pretendia encerrar, antes le dijo recibiria mas servicio se quedase en Casno quiso responder en particular cosa alguna mas de tilla para acudir á sus cosas como sobrestante de los á quien las dejaba encomendadas, que eran don Gutierre querellaban del inquisidor de Córdoba, llamado Diego Lopez de Padilla, comendador mayor de Calatrava, y Rodriguez Lucero, el cual y los demás oficiales pre

tendian se debian remover de los oficios. Favorecian á dir en el consejo de las órdenes, y Luis Ferrer, que dejó los presos el conde de Cabra y marqués de Priego. Llepor su embajador; á todos los cuales mandó obedecie- garon los del pueblo á tomar las armas. Prendieron al sen al Duque como á su misma persona. Esta salida del fiscal y á un uotatio de la Inquisicion, y aun entraron rey Católico, que pareció á todo el mundo muy afren- 'en el alcázar, do residian los inquisidoreș. Quejíbanse tosa , llevó él con la grandeza de ánimo que solia las asimismo del ingusidor mayor, que era el arzobispo de demás cosas. A los grandes que vinieron a despedirse Sevilla don Diego de Deza y de los del consejo de la recibió con inuy buena gracia sin dar muestra de algun grande Inquisicion, que eran el doctor Rodrigo de Mersentimiento. Si alguno le hablaba de la ingratitud que cado, el maestro Azpeilia, el licenciado Hernando de mostraron á quien debian lo que eran, respondia que Montemayor, el licenciado Juan Tavera , que adelante antes de todos ellos. tenia recebidos muchos servicios, fué cardenal y arzobispo de Toledo, y el licenciado y que los tenia muy presentes en su memoria para gra- Sosa, todos personas muy aprobadas, y en esta sazon tificalles en lo que pudiese. Finalmente, su partida fué residian en Toro, donde tenian presos buen número de como si dentro de pocos dias pensara volver. A la ver- judaizantes, personas ricas y principales. Otra nodad, conocida la condicion del Principe y los huinores vedad fue que de una vez se removieron todos los corde la gente, claramente se dejaba entender que las co- regidores de las ciudades y los alcaides de las fortalesas de Castilla no durarian mucbos dias en un ser, y que zas hasta los generales de las fronteras, en que lobo en breve sentirian el daño, y aun clamarian por el go- tres daños notables : el uno, que se proveyeron en las bierno del que tantos años con su valor los mantuvo en tenencias y oficios muchos flamencos; el segundo, que paz y justicia.

como eran tantas las provisionės, no se pudieron hacer

las diligencias para poner personas idóneas en los goCAPITULO XXII.

biernos; solo el favor de los cortesanos y grandes era

bastante para poner cada cual sus criados, allegados y De las novedades que sucedieron en Castilla.

deudos sin mirar otras partes y el dinero con que liaApenas el rey don Fernando volvió las espaldas, cuando cian seria y mercado de los oficios, en particular los en Castilla se vieron grandes novedades. Por donde flainencos, que pensaban por esta via medrar; el terlos naturales comenzaron á entender cuánta falta hacia cero daño fué que los depuestos se tuvieron por agrael gobierno pasado, ca es de grande importancia para viados les quitasen sín algun demérito el premio dado lodo una buena cabeza. Tenia el rey don Filipe con- por sus servicios, que era cantera de enemigos y quevocadas Cortes para Valladolid. Intentó de nuevo llevar josos. La indignacion destos y la poca habilidad de los adelante su traza, que era encerrar á la Reina con color nuevos oficiales y ministros, sobre todo la fama de que de su enferineduil y que no queria entender en el go- andaban en venta los oficios y judicaturas, y el mal trabierno. Los grandes tenia el negociados y venian en tamieuto de la Reina fué ocasiou que los pueblos se alello, y aun el arzobispo de Toledo pretendia que se la borotasen en gran parte y aun comenzasen á apellientregasen), y buscaba votos para salir con ello. Solo el darse para poner reinedio en aquellos daños presentes, almirante de Castilla de los que allí se hallaban sué el y prevenir olros mayores que se esperaban. Casi todos primero que lo contradijo, y no quiso dar consenti- echaban ya de ver la falta que el rey Católico les hacia, miento á tan grande novedad. Habló con los procura- y piaban por él con tanto despecho, que si volviera á dores de Cortes; díjoles que no viniesen en cosa tan fea, Castilla, se entendia le acudiera la mayor parte della y que era grande deslealtad tratallo. Ellos le ofrecieron casi todos. Con esto comenzaban á tener en poco al que lo larian así y seguirian su consejo, si algun nuevo Rey, lanto, que prelendió hacer presidente del grande les, asistiese. Entonces el Almirante les hizo consejo real á Garci Laso, y despues nombralle por ayo pleito homenaje de estar con ellos a todo lo que suce- del infante don Fernando, y los grandes no consintiediese por aquella querella. Con esto lo contradijeron la ron lo uno ni lo otro, y don Juan Manuel hacia oficio mayor parte, y solo juraron lo que en las Cortes de To- de presidente hasta tanto que aquella plaza se proro, es á saber, á dona Juaną por reina propietaria de veyese. En la Andalucia se juntaron el duque de Medina aquellos reinos, y por rey al Archiduque como á su le- Sidonia, el conde de Ureña, el marqués de Priego y gitimo marido, y por principe y sucesor en aquella conde de Cabra. Entendióse que pretendian tratar do corona despues de los dias de su madre á don Cárlos, que la Reina se pusiese en libertad, Touos eran nublasu hijo. Sirvió el reino en aquellas Cortes con cien dos que amenazaban grande tempestad. Partieron el cuentos, pagados en dos años, para la guerra de los mo- Rey y Reina por el mes de agosto de Valladolid para ros, si bien la derrama desta suma se tuvo por muý Segovia por causa que los marqués y marquesa de Moya grave á causa de la hambre que se padecia en Castilla no querian, como les era mandado, entregar la tenentmuy grande, tanto, que de Sicilia se proveia España de cia de aquel alcázar á don Juan Manuel; pero como sutrigo, la Mancha y reino de Toledo por el puerto de pieron la determinacion del Rey y que se juntaba gento Carlagena, y por Málaga el Andalucía, cosa inaudita. de guerra para ir contra ellos, obedecieron á aquel Olra novedad fué que los del Consejo comenzaron á en- | mandato; y el Rey antes de llegar á aquella ciudad con tremeterse en los negocios de la Inquisicion como si este aviso dió la vuelta á Tudela de Duero con intento fueran profanos. Daban oidos en particular á los que se de pasar á Búrgos, y de alli á Victoria, porque se publicaba que gente francesa venia para acometer aque- guna; antes se fué à un lugar del marquesarlo de ManIla frontera. Para asegurarse por la parte de Navarra lua, acompañada de Luis de Gonzaga', su sobrino , hijo hizo el rey don Filipe dos cosas: la una, que en lugar de de Antonia de Baucio , su hermana , con acostamiento don Juan de Ribera nombró por general de aquella de diez mil ducados que le ofreció el rey de Francia cafrontera al duque de Najara; la otra, que hizo confede- da un año. Envió el rey Católico á Cárlos de Alagon á racion con aquellos reyes muy estrecha por los reinos Nápoles para avisar de su ida, con órden de asegurar en de Castilla y de Leon, sin hacer mencion del Rey, su particular á Ins coloneses que no serian agraviados y suegro, ni del reino de Aragon; que fué traza muy no- que se tendria mucha cuenta con sus servicios. Hecho table, y en que contravenia á la concordia que se asentó esto, desde Barcelona se hizo á la vela á los 4 de secon el Rey, su suegro, en Villafalila , y aun á todo el tiembre; en su compañía la reina doña Germana y las buen respeto que debe el hijo a su padrc.

dos reinas de Nápoles, madre e hija , demás de un gran

número de caballeros castellanos y aragoneses que le CAPITULO XXIII,

hicieron compañía en aquel viaje. La armada era muy

gruesa, en que iban las galeras de Cataluña, y por su De la muerte del rey don Filipe.

general don Ramon de Cardona; y las de Sicilia, cuyo Salió el rey Católico de Castilla por Montagudo, y en- capitan era Tristan Dolz, fuera de otras muchas naos. tró en Aragon por Hariza la via de Zaragoza , donde Las galeras de Nápoles quedaron en aquel reino de resprimero la Reina y despues el Rey fueron recebidos con pelo para que el Gran Capitan se embarcase en ellas y grande alegría como de gente que esperaba por medio viniese en busca del Rey. Así lo hizo, que a los 7 del de aquel matrimonio tener su rey propio y ser gober-. mismo mes salió de Nápoles por tierra, por ser el tiemnadus con la moderacion é igualdad que pedianı sus le- po contrario para salir las galeras. Detúvose en Gaeta yes y lo usaron los reyes pasados. Antes que saliese de hasta los 20 de aquel mes; traia en su compañía al Castilla y desde el camino hizo diversas veces instan- duque de Termens y muchos caballeros italianos y escia con el Rey, su yerno, le entregase al duque Valentin pañoles, y por prisioneros al príncipe de Rosano, al como prisionero suyo para tenelle á buen recado en al- marqués de Bitonto, á Alonso de Sanseverino y Fabrigun castillo de Aragon o llevalle' consign á Nápoles cio de Jesualdo, sin otros que dejó enfermos en Nápor ser de tanta importancia para las cosas de Italia, do poles. En este mismo tiempo el rey don Filipe, luego pensaba pasar en breve, y con este intento se apresta- que llegó á Burgos y se aposentó en las casas del Couba en Barcelona una armada. El rey don Filipe se in- destable, lo primero que hizo fué mandar salir de palaclinaba á entregársele; mas los de su Consejo fueron cio á doña Juana de Aragon, mujer del Condestable, á. de parecer que se debia primero averiguar cuyo prisio- fin que la Reina, su hermana, no laviese con quien conero era , pues fué preso y enviado á España por el municar sus cuitas. Comenzaron asimismo á hacer proGran Capitan y en vida de la reina doña Isabel. Este ceso coutra el duque de Alba, y se mandó al Almiparecer se siguió, que fue otro nuevo disfavor y muy rante que para asegurar al Rey le entregase una de notable desvío. Ciecian las sospechas que se tenian sus fortalezas, porque se comenzó á tener de él alguna contra el Gran Capitan. Daba ocasion á los maliciosos descontianza. El, comunicado el negocio con el marqués ver que se detenia tanto y nunca acababa de arran- de Villena , duque de Najara y conde de Benavente, se car. Quién decia que esperaba la venida del César, que excusaba de hacello. Amenazaban las cosas alguna gran se queria embarcar en el golfo de Venecia con ocho mudanza, y parece se enderezaban á disensiones y remil alemanes para apoderarse de aquel reino; quién le vueltas, cuando al rey don Filipe le sobrevino una cargaba que traia secretas inteligencias con el rey de fiebre pestilencial, que le acabó en pocos dias. Algunos Francia

por

medio del cardenal de Ruan; quién con el tuvieron sospecha que le dieron yerbas; sus mismos méPapa por medio del cardenal de Pavía , y que delibera- dicos, y entre ellos Ludovico Marliano, milanés, que desba de aceptar el cargo de general de la Iglesia que le pues fué obispo de Tuy, ayeriguaron la verdadera cauofrecian para echar de Boloña á Juan de Bentivolla, sa, que fue ejercicio demasiado. Estuvo la Reina siemque tenia tiranizada aquella ciudad. No faltaba quien pre con él en su dolencia, y aun despues de muerto no dijese que trataba de emparentar con Próspero Colona se queria apartar de su cuerpo, dado que los grandes y casar una hija suya con el hijo de Próspero con inten- se lo suplicaron, y que demás de su ordinaria indisposito de favorecerse de los coloneses para se conservar. cion quedaba preñada. Falleció á lós 25 de seliembre, Cada cual se persuadia que queria todo lo que podia, una hora despues de medio dia, en edad de veinte y ocho midiendo por ventura por su corazon el ajeno. Envió el años. Mandóse enterrar en Granada. Depositároule en Gran Capitan á España á Nuño Ocampo por la posta para Miraflores, monasterio de cartujos cerca de Burgos. Tal descargarse y certificar al Rey de su venida; pero como fué el fin que tuvo aquel Príncipe en el misino principio lo que decia era tanto y por tantas partes, no se asegu- de su reinado, sio poder gozar de la gloria que se puraba con esto, antes determinó partir para allá con toda diera esperar de su buen natural. ¿Qué le prestó su nobrevedad. Nombró por virey de Aragon al arzobispo de bleza? Qué su edad y gentileza, que fué gran le? Qué. Zaragoza, y de Cataluña al duque de Calabria, dado que las riquezas y poder, en que ningun príncipe cristiano Je quitó los criados italianos que tenia, y algunos dellos se le igualaba? Qué la casa real y tanto número de cormandó que fuesen en su compañía á Nápoles, y aun pro- tesanos ? Todo lo acabó la muerte cruel arrebatada y curó con el rey de Francia le enviase la Reina, madre del fuera de sazon. Sola la virtud no falta , que tiene muy Duque, con sus hijos. Ella no quiso venir en manera al- cierto su galardon y muy bondos sus cimientos. ¡ Mara

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