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villoso Dius en sus juicios! ¡Grande inconstancia y va- y de que sus privados usaban mal; enemigo de negocios, riedad de las cosas humanas y de toda su prosperidad! aficionado á deportes, inuy sujeto al parecer de los que ¿Qué de esperanzas mal fundadas cayeron por tierra y tenia en su casa y á su lado. En el mes de agosto se vió se acabaron? Qué de trazas conienzaron de nuevo? Fué un cometa, por espacio de ocho dias, que revolvia con de estatura mediana , rostro blanco y colorado, poca su llama entre poniente y mediodía. Entendióse desbarba, belfo, ojos medianos, cabello largo, toda la com- pues del desastre que amenazaba a la cabeza deste posicion de su cuerpo muy honesto y muy amable; el Príncipe y que pronosticaba se seguiria con su muerte ánimo muy generoso; la condicion fácil, falta notable, en sus reinos alguna gran revolucion y mudanza.

LIBRO VIGÉSIMONONO.

CAPITULO PRIMERO.

llase quien les fuese á la mano ni quien pusiese remeQue el rey Católico supo la muerte del rey don Filipe.

dio á los males que amenazaban. La Reina, á quien es

to mas que á nadie tocaba por ser señora legilima, imCon la muerte del rey don Filipe las cosas del reino pedida por su indisposicion. Su hijo el príncipe doa y los ánimos de los principales y del pueblo grandemente Cárlos era niño y criado fuera de España. Si entraba en se alteraron. Repentina mudanza, confusion y peligro, lugar de su madre, era forzoso que los que por él gouno de los mayores en que jamás Castilla se vió. ¿Quién bernasen fuesen extranjeros , en gran perjuicio del reipudiera creer ni pensar que un gobierno fundado con no y de los naturales. De dos abuelos que tenia, el Emtantas fuerzas y por tan largo discurso de tiempo, perador lejos, y de su gobierno se podia temer con razon continuado en paz y justicia, en que ninguna nacion el misino inconveniente de ser Castilla gobernada por en el mundo se le aventajaba, en un instante de tiempo los que ninguna noticia de sus cosas ni de sus humores se hallase en términos de desbaratarse de todo punto y alcanzaban. Restaba solo al rey don Fernando, de cuya trocarse en una tiranía y revuelta miserable ? Incons- prudencia y valor, aun los que le desamadan, no duda

y muestra clara de nuestra fragilidad. Lo que en muchos desgustado por los malos tratamientos pasados; sobre años se gana, en una hora se pierde; y la nave cuanto todo que los que fueron desto causa; por su mala cones mayor y mas fuerte, tanto corre mas peligro si le fal- ciencia se recelaban que si volviese sus demasías seta el gobernalle, como le sucedió al presente á este rei- rian castigadas, y couforme á la costumbre de los lionno. Los grandes desconformes, y aun en gran parte bres, tomado el mando, querria satisfacerse de los que le descontentos; porque ¿quién pudiera satisfacer á la maltrataron. Este era el mayor recelo que tenian, y por ambicion y hartar la codicia de tantos? Gran parte de esta causa remontaban su pensamiento algunos á cosas las tenencias y de los cargos del reino en poder de fla- y medios extraños, tanto, que el dia antes que muriese mencos en recompensa de sus servicios y de haber des- el rey don Filipe, por entender que no podia vivir, boamparado su patria; estos buscaban todas las maneras bo gran alboroto y escándalo entre los grandes, que ainey caminos que podian para allegar dineros, aunque nazaba guerra civil y sangrienta. Por prevenir eslos infuese con gemido y agravio manifiesto de la gente vul- convenientes se juntaron el Condestable y Almirante y gar; y como no pensaban arraigar en España largo duque del lofantado, que luego se declararon por el rey tiempo, con deseo de enriquecer todo lo ponian en Católico, con el duque de Najara y marqués de Villena, venta, y de todo procuraban sacar interés. Los pueblos, cabezas del bando contrario en la posada del arzobispo ofendidos con esto y por persuasion y á ejemplo de los de Toledo, y conferido el negocio, fueron de acuerdo grandes, comenzaban á dividirse en parcialidades; los que para todas las diferencias nombrasen por jueces al mas suspiraban por el gobierno pasado, y aun se queja- mismo Arzobispo con otros seis que escogieron de la ban del rey Católico que hobiese dejado á los que le una parcialidad y de la otra, y que todos pasasen por lo desampararon y ellos mismos pusieron en necesidad de que ellos ordenasen. Con esto, 1.° de octubre, capitulasalirse afrentosamente del reino. Todos estos desabri- ron una concordia y la bicieron jurar á los grandes, que mientos y pasiones enfrenaba la presencia y autoridad durase por todo el mes de diciembre, fin deste año, en de su Rey, aunque mozo; mayormente que no podian que, entre otras cosas, mandaban que ninguno hiciese quejarse sino de sí mismos que entregaron el gobierno levas de gente; que las personas, tierras y castillos de al que menos convenia, y quitaron la vara al que tantos los unos estarian seguros que no recebirian daño de los años los gobernara, honrara y acrecentara con grandes otros; item, que ninguno se apoderaria de la Reina, que reinos y estados que ganó. Muerto el rey don Filipe, quedó en Burgos, ni del infante don Fernando, que á la luego comenzarou á brular las pasiones, sin que se ha- Sazon se criaba en Sinancas. Su ayo eca Pero Nunez de Guzman, clavero de Calatrava; él, por prevenir lo que dos; que él no les podia faltar, y dejado órden en las podia acontecer y porque aun antes que el Rey falle- cosas de Nápoles, daria la vuelta en breve, resuelto de ciese, don Diego de Guevara y Filine Ala con cartas abrazar y hacer mercedes á todos como era razon y sus que traian del Rey, á lo que se entendió fingidas, quisie- servicios lo merecian. ron sacar al Infante de poder de su ayo, acudió al presidente y oidores de Valladolid ; ellos fueron á Siman

CAPITULO II. cas, y trajeron al niño á aquella villa, y allí le pusieron

Que cl rey Católico entró en Nápoles. á buen recado en el colegio de San Gregorio que fundó don Alonso de Burgos, obispo de Palencia, de la orden Partió el rey Católico de Portofi, y si bien el tiempo de Santo Domingo; diligencia con que se atajaron in- no era favorable, llegó con toda su armada á surgir en tentos no bien encaminados. El mismo dia que se ordenó el puerto de Gaeta. Allí y en Puzol se entretuvo algunos y capituló la concordia entre los grandes en Burgos, el dias para dar lugar á los de Nápoles, que nunca se perrey Católico aportó al puerto de Génova. La navegacion suadieron llegara allá, especialmente despues que se fué larga por ser el tiempo contrario, que le forzó á supo la muerte del rey don Filipe, que aprestasen el tocar en Palamós y Portuvendres y en Tolon, desdo recibimiento, que pretendian fuese con toda la magnifidonde siguió despacio la via de Saona y de Génova. An- cencia posible. De Puzol se pasó á Castel del Ovo. Alli, tes que el rey Católico llegase á aquella ciudad, se jun- á 1.° de noviembre, aderezadas todas las cosas necesató con él el Gran Capitan, que venia en busca suya con las rias, salieron del muelle de Nápoles veinte galeras y galeras de Nápoles. Acogióle el Rey muy graciosamente; muy en orden llegaron do el Rey los atendia, que se y con gran contentamiento acabó de desengañarse y en- entró en la capitana. Dispararon primero la artillería tender que todo lo que se habia dicho y sospechado de las, galeras, despues los castillos de la ciudad y naves la lealtad de aquel caballero era invencion y falso. Dijo que en el puerto se hallaban. Hecha esta salva, las gaen público y en secreto grandes alabanzas de su perso- Jeras se acostaron al muelle. El Rey y la Reina desemna ; que no era razon que la fama de un tan valeroso ca- barcaron en una puente de madera que tenian para esto pitan quedase injustamente manchada. La gente, parti- hecha. Salieron á recebillos el Gran Capitan y toda la cularmente los italianos, no acababan de creer pi per- nobleza de aquel reino. Llegaron al arco en que se resuadirse que persona tan prudente y que podia tomar mataba la puente, hasta donde el Gran Capitan llevó partidos tan aventajados se pusiese en manos y en po- de la mano á la Reina; y el Rey juró allí los privilegios der de un Rey tan sagaz y en remunerar servicios limi- de aquella ciudad. Hecho esto, subieron á caballo detado. Hizo aquella ciudad muchos regalos al Rey, dado bajo de un palio que llevaban los electos del pueblo. El que no quiso saltar en tierra; solo avisó á los ancianos Rey iba en un caballo blanco con una ropa de terciopeque le vinieron á visitar sosegasen la ciudad, que an- lo carmesí; la Reina en una hạcanea con cota de brodaba muy alborotada y para mudar el gobierno; aper- cado y un capote sembrado de lazos verdes. El estancibióles que en cualquiera ocurrencia acudiria con to- darte real llevaba Fabricio Colona, que le dió el Rey de das sus fuerzas á su hermano el rey de Francia. Esto su mano, y le nombró por su alférez mayor; en su fué de tanto efecto, que los que estaban para tomar las compañía los reyes de armas. Seguíase el Gran Capiarmas y para rebelarse se enfrenaron por entonces con tan con ropa de raso carmesí aforrada en brocadlo, y á temor de la armada de España, si bien poco despues se su mano derecha Próspero Colona. Tras ellos los demás alborotaron de manera, que forzaron al rey de Francia grandes y embajadores. Los que mas alegria dieron á á volver á Italia para sosegallos. De Génova siguió su todos fueron los prisioneros, que ya iban puestos en viaje, y por continuar los vientos contrarios le fué for- libertad. Cerraban todo este acompañamiento muy luzado detenerse en Portofi; en aquel puerto, á los 5 del cido y grande los cardenales de Borgia y de Sorrento, mes de octubre, le llegó la nueva de la muerte del rey que se seguian despues del palio. Con este órden los don Filipe, su yerno. Escribíale el arzobispo de Tole- llevaron por las calles principales y por los sejos, do do y todos sus servidores sus carlas en que le bacian los aguardaban los caballeros y damas de Nápoles, painstancia que, olvidados todos los desgustos pasados, radas muy ricamente con música de voces y instru-, diese la vuelta á Castilla, en que le ofrecian lo ballaria mentos y toda muestra de alegria. Llegaron á la igles todo tan llano como en Aragon; que no diese lugar pa- sia mayor, en que la clerecia y órdenes los recibieron ra que con la dilacion las cosas se empeorasen y se en procesion. En Castelnovo, do fueron á parar, les sapusiesen en término que despues no tuviesen remedio. lieron al encuentro las dos reinas de Nápoles y la reina Lo mismo le suplicaba don Alvaro Osorio, que iba en de Hungría. Otro dia el Rey salió por toda la ciudad su compañía con cargo de embajador del rey don Fili- acompañado de todos los grandes y barones, y por mas pe; pero fué tan grande su corazon, que sin embargo honrar al Gran Capitan, se apeó en su posada. Luego se destos ruegos y del peligro que mejor que nadie cono- comenzó a dar asiento en las cosas y tratar de resticia corrian las cosas de Castilla, y que volver al gobier- tuir sus estados á los barones, segun que lo teniau acore no de Castilla era todo lo que podia desear, determinó dado. Celebróse parlamento general. Dióse orden que pasar adelante en su viaje. Escribió á los prelados, jurasen al Rey y á su hija la reina doña Juana y á sus grandes y ciudades el sentimiento que tenia de la muer- sucesores, sin hacer mencion de la reina doña Geriate del Rey, su hijo, y que los encargaba continuasen en na; que fué notable resolucion y contra lo capitulado la lealtad que aquellos reinos siempre guardaron a la con Francia. El color que se tomó fué que la Reina se corong real y obedeciesen á la Reina como erau obliga- | hallaba indispuesta y que ya en Valladolid In jururou

en

por reina de Nápoles. En este comedio Castilla se abra- con el rey Católico, y al de Villena que el duque de saba en disensiones y parcialidades de secreto, puesto Alba. El conde de Benavente queria le concediesen la que en lo público todos se enfrenaban; y no era mara- feria de su villa de Villalon , como se la concedió el rey villa por estar el reino sin cabeza. La Reina ni podia ni don Filipe, sin embargo que era en perjuicio de Mequeria atender al gobierno; las provisiones del Consejo dina del Campo. Otros tenian otras pretensiones, presreal no eran obedecidas sino de quien queria. Algunos tos de acudir a la parte de donde se les diese mas espepara nombrar gobernadores eran de parecer que se ranza dellas sin tener respeto al bien comun, si se aparjuntasen Cortes del reino. En esto hacian gran sunda- taba de sus particulares. Para prevenir estos inconvemento el arzobispo de Toledo, el Condestable y Almi- nientes el arzobispo de Toledo y los deputados con él rinte; acudieron á la Reina , pero no pudieron acabar para componer todas las diferencias acordaron que los con ella firmnase las provisiones convocatorias que lle- grandes jurasen que hasta tanto que se juntasen las vaban los de su Cousejo ordenadas. Acordaron tomar, Cortes no llamarian algun príncipe ni se concertatestimonio deslo, y que los del Consejo las convocasen rian con él en manera alguna; y aun el. rey Católico para Búrgos, como lo hicieron. No venian en esto, en desde Nápoles escribió á los mas de los grandes, y les especial el duque de Alba , aunque no se hallaba en la prometió las mas de las cosas que pretendian, con decorte, decia que solo el Rey podia juntar Cortes. Por seo de ganallos y de sosegallos en su servicio; en paresto dado que acudieron algunos procuradores al lla- ticular al marqués de Villena prometió daria á Villena mado del Consejo, en fin no se hizo nada. Todo es- y Almansa, .y al duque de Najara las alcabalas de la taba suspenso y lleno de consusion; los pareceres de merindad de Najara. Mas en el entre tanto la poca conJos grandes eran muy diferentes y contrarios; los mas formidad que los grandes que andaban en la corte entre venian en que el rey Católico. debia tener el gobierno; sí teniau dió ocasion á que por mal gobierno sucedielos principales eran el arzobispo de Toledo, el Condes- sen notables desórdenes. Uno sué que por el mismo table, el Almirante y los duques de Alburquerque y de tiempo que en Nápoles se aprestaba la entrada del rey Béjar. Entre estos, los unos no querian que se encarga- Católico, el duque Valentin una noche se descolgó de se del gobierno si no venia en persona; otros juzgaban la Mota de Medina, que

le tenian preso , y aunquc que podia gobernar en ausencia. Con esto se confor- fué sentido de los de dentro, no lo pudieron impedir. maba el arzobispo de Toledo, tanto, que procuraba le Recogióse primero al estado del conde de Benavente, enviuse poderes tan bastantes para todo como cuando con cuyo favor se libró; despues se fué á Navarra; caso le envió á concertar las diferencias que tenia con el rey que pudiera ser de grande inconveniente, especial para don Filipe; y aun por otra parte trató con la Reina que las cosas de Italia, donde tanta mano tenia. Otro desórella se los diese. El duque de Najara y don Alonso Té- den fué que el duque de Medina Sidonia don Juan de Hez, hermano del de Villena , y don Juan Manuel juz- Guzman envió a su hijo don Enrique con gente sobre gaban que la reina doña Juava por su impotencia se dé- Gibraltar

, plaza de que hiciera merced á su padre el rey bia tener por muerta; y para que esto se declarase don Enrique, y los Reyes Católicos se la quitaron; en pretendian se debian juntar las Cortes. Con esto suce- lo cual pretendia estar agraviado, y queria por fuerza dia su hijo el principe dou Cárlos; mas tampoco estos restituirse en el señorío de aquella plaza. El alcaide no concordaban en todo, ca el Duque pretendia le tra- que estaba en el castillo por Garci Laso por una parte, jesen á España para que en su nombre gobernasen los y por otra el conde de Tendilla desde Granada y otras que el reino señalase; don Alonso sundaba en dere- comunidades del Andalucía hicieron sus diligencias cho que la gobernacion pertenecia al César como abuelo para socorrer á los cercados; así el cerco se alzó, en paterno del principe don Carlos, y por consiguiente especial que el arzobispo de Sevilla prometió acabaria tutor suyo, la cual opinion andaba mas valida que la con la Reina y con el Rey, su padre, estuviesen con el del Duque; y aun el mismo Emperador tuvo gran deseo Duque á justicia. Despues se juntaron estos personajes de tomar á su cargo el gobierno hasta dar intencion de en Tocina con los condes de Ureña y Cabra y marqués venir á España, pospuestas todas las olras cosas que de Priego, en que se concertaron entre sí y hicieron de dél cargaban. No faltaban personas que querian llamar comun acuerdo una escritura de concordia en que se para el gobierno al rey de Portugal y casar al infante obligaron de acudir á lo que fuese servicio de su alteza don Fernando con su hija doña Isabel con intenta, de y pro del reino, obedecer las cartas que viniesen firalzallos por reyes de Castilla , por estar hostigailos del madas de la Reina ó de su Consejo. Cuanto a las Cortes gobierno de extranjeros. Quién acudia á los reyes de que tenian llamadas, protestahan que si lo que en aquel Navarra, y querian se hiciese el matrimonio que pre- ayuntamiento se determinase.no fuese servicio de Dios tendian entre hija del rey don Filipe y el príncipe de y de su alieza, pro y bien comun del reino, no se Viana para entregalles el reino y su gobierno; ¿con qué tendrian por obligados á pasar por ello. Sucedió demás título, con qué color? Mas se gobernaban por sus an- desto que don Rodrigo de Mendoza, marqués de CeneLojos, y miraban mas sus intereses que la razon. Del te, pretendia casar con doña María de Fonseca. LeArzobispo decian pretendia el capelo para sí, y para su vantóse pleito sobre este matrimonio. En tanto que se compañero fray Francisco Ruiz una iglesia. Ei dugué sentenciaba por el juez eclesiástico, los Reyes Católidel Infantado queria el obispado de Palencia para un cos depositaron aquella señora en diversas partes para hijo suyo. El duque de Alburquerque que el alcázar de aseguralla de toda violencia. El Marqués con las revuelSegovia se volviese al marqués de Moya. Al duque de tas la sacó por fuerza de las Huelgas de Valladolid, donNajara pesaba que el Condestable luviese tanta mano de últimamente la tenian puesta , que fue otro nuevo

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desórden. En Toledo se levantó un grande alboroto tario se entretuviese, llamó á cuatro del Consejo para por causa que el conde de Fuensalida tomó la vara de que hiciesen despachar aquella provision. A los mismos su alguacilazgo mayor para quitar del gobierno á don juntamente dió órden que quedasen en el Consejo los. Pedro de Castilla, que pretendia no se debia lener por que lo eran en vida de los reyes, sus padres, y los decorregidor. Acudieron soldados que envió desde Ocaña más se tuviesen por despedidos. Acudieron los procuHernando de Vega ; con esto y que los Silvas se arrima- radores del reino el mismo dia que se partió, que fué ron al Corregidor, el de Fuepsalida desistió por enton- el luego siguiente. Dijéronle entre otras cosas, si fuese ces de su intento, y la ciudad se apaciguó. En Madrid se servida, enviarion dos dellos á suplicar al rey Católico pusieron en arma los Zapatas y don Pero Laso de Cas- viniese para ayudalla en el gobierno. Respondió que tilla, servidores del rey Católico de una parte, y por holgaria mucho con la venida del Rey, su señor, para su otra Juan Arias con los del bando contrario. En Sego- consolacion; y en lo del gobierno no dijo palabra ; aules via se apoderaron de las puertas y iglesia mayor los les mandó se fuesen á sus posadas, y no entendiesen en marqueses de Moya, que pretendian recobrar el alcázar cosa alguna de las Cortes sin su mandado, que fué descuya tenencia les guitaron. Todo ardia en alborotos y baratar aquellos ayuntamientos y alajar los inconvedisensioues, sin que nadie fuese parte para apagar el nientes que dellos, á juicio de muchos, podian resultar. fuego.

Fué la Reina al monasterio de Miraflores un domioCAPITULO III.

go, 20 de diciembre. A la tarde sacaron el cuerpo del

Rey y pusiéronle en unas andas. Acompañáronle los La reina dona Juana salió de Burgos.

obispos de Jaen y Mondoñedo y el de Málaga, que era La indisposicion de la Reina era de suerte, que mas don Diego Ramirez de Villascusa. Poco despues salió la era inpedimento que ayuda para remediar los daños. Reina , y en su compañía el marqués de Villena , y el Tuvo la fiesta de Todos Santos en el monasterio de Mi- embajador Luis Ferrer y el Condestable, que acudió raflores, y oida la misa y sermon, despues de comer luego con otros muchos. El camino era de noche y con mandó abrir la sepultura en que yacia el cuerpo del Rey, hachas. Llegaron á media noche á Cavia. Desde allí su marido; entró dentro, y mandó al obispo de Burgos fueron á Torquemada, do reparó la Reina. En Burgos abriese la caja en su presencia. Miró y tocó el cuerpo quedaron los del Consejo real, el arzobispo de Toledo, sin alguna señal de alteracion ni echar lágrima. Esto el Almirante y el duque de Najara. Espiraba el tiempo hecho, aquel mismo dia se volvió a la ciudad. Enten- que en la concordia que capitularon los grandes en Búrdiose tenia recelo no le hobiesen llevado á Flándes la gos se señaló. Sobre si se debia alargar hobo diferengente flamenca de su casa , que hacian instancia por ser

cias. El Condestable no venia en que se prorogase, por pagudos, y que para esto se vendiese alguna parte de ser en perjuicio de la Reina. El Almirante queria que se la recámara del disunto con que se pudiesen volver á su hiciese la prorogacion , y deste parecer era el arzobispo tierra. Propusieron esto á la Reina; ninguna otra res- de Toledo, que hacia asimismo mucha fuerza en que el puesia dió a su peticion tan justa, sino que ella tendria Consejo real fuese favorecido y obedecido, pues no cuidado de rogar á Dios por su marido. Tratose diver- quedaba otro camino para entretener el gobierno liassas veces de sacalla de Burgos, donde estaba por una ta tanto que el rey Calblico viniese. Otros grandes, por parle en poder del Condestable, en cuyas casas posaba, impedir su venida , trataban de casar á la Reina. El de y tenia la ciudad toda de su mano; por otra don Juan Villena queria casalla con el duque de Calabria. AsimisManuel tenia mucha mano en aquella ciudad por estar mo se puso en plática que la casasen con don Alonso de cu su poder el alcázar; de la cual tenencia y de las de Aragon, hijo del infante don Enrique, que era el que otros muchos castillos le hizo merced el rey don Filipe. quedaba solo de la casa real de Aragon y Castilla por liTomaban color para sacalla que la peste comenzaba á nea legítima de varon. Llegó el negocio á que ofreciesentirse y picar en aquella ciudad; el marqués de Ville- ron grande estado á doña María de Ulloa, que tenia muna hacia instancia la llevasen á la su villa de Escalona. cha cabida con la Reina, si lo acabase con ella. La ReiSu condicion no daba lugar á que le persuadiesen otra na no vino en ello, antes lo rechazó y echó muy léjos. cosa mas de lo que se le ponia en la cabeza. Tenia en No faltaba quien la quisiese casar con el rey de Inglasu compañía á doña Juana de Aragon, su hermana, que terra, el cual dado que era de edad, lo deseó grandela hizo volver á palacio, luego que falleció el rey don mente. Divulgóse otrosí que el Rey, su padre, la Filipe, y á la marquesa de Denia, á la condesa de Sali- pretendia casar con Gaston de Fox, su cuñado y sonas con su nuera dona María de Ulloa , con las cuales brino, señor de Narbona , rumor que alteró á muchos, holgaba de hablar y se entretenia. Sentíase cargada con y fué causa que los servidores del rey Católico y su su prenez, salióse á la casa de la vega. De allí determi- partido algun tanto enflaqueciese. nó partir de aquella ciudad y llevar consigo el cuerpo del Rey, su marido, á Torquemada , con voz que de allí

CAPÍTULO IV. • le queria enviar á Grapada. Con esta resolucion un dia

Que los barones angevinos fueron restituidos en sus estados. antes que partiese de Burgos, es á saber, á los 19 de diciembre, mandó á Juan Lopez de Lazarraga, su se- Con la ida del rey Católico á Italia grandes humores cretario, ordenase una provision en que revocaba todas se removieron. Acudieron á Nápoles embajadores de los las mercedes que el Rey, su marido, hizo despues de la mas príocipes y potentados de Italia. Tratóse por medio muerte de la reina doña Isabel, cosa que á muchos to- del rey de Francia de impedir al Emperador que no se caba , y tenia grandes inconvenientes. Como el secre- apoderase del gobierno de Flandes; traza con que se M-1,

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aseguraba que ni el principe don Carlos ni el Empera- tonto; los condes de Conza , Morcon y Monteleon , dedor podrian venir á España , el Principe por estar dete- más destos Alonso de Sanseverino. Compróse el ducado nido en lo de Flandes, el Emperador por estar tan lé- de Sesa, que se dió al Gran Capitan, recompensa muy jos. Por otra parte, el de Francia pretendió que con él debida á sus servicios; el principado de Teano, el cony con el Papa.se ligase el rey Católico para recobrar dado de Cirinola y Montefosculo y la barouía de Flume, de venecianus lo que le tenian usurpado de sus estados. todo del duque de Gandía, que poseia muy grande esDaba el rey Católico oidos á esto por recobrar lo que tado en aquel reino. A mychos italianos y españoles se poseian en aquel reino de Nápoles. Parecíale empero quitaron los pueblos que tenian en remuneracion de sus era necesario asentar primero las cosas de Castilla y de servicios. Entre estos fueron de los principales el emsu gobierno, y entre tanto conservarse en la buena | bajador Francisco de Rojas, Pedro de Paz, Antonio de amistad que tenia con aquella señoría. Para todo mu- Leiva, Hernando de Alarcon, Gomez de Solís y Diego cho ayudó la buena industria de Lorenzo Suarez, su García de Paredes; todos llevaron de buena gana que embajador, que falleció los dias pasados en Venecia su Príncipe, por quien pusieron á riesgo sus vidas tancon gran sentimiento de aquella señoría, como lo mos- tas veces, en aquel aprieto los despojase de sus hacientró en el enterramiento y exequias que le hicieron con

das. Era mas fácil de llevar este daño, que por preaparato extraordinario. Quedó en aquel cargo su hijo tender los mas volverse á sus tierras, cualquiera reGonzalo Ruiz de Figueroa. Pretendia el Papa echar de compensa en España anteponian á mayores riquezas en Bolonia á Ju: Bentivolla que tenia tiranizada aque- aquella tierra que ellos ponian á cuento de destierro, Jla ciudad. Y puesto que hacia principal fundamento dado que á algunos ninguna recompensa se hizo; en para eslo en la ayuda del rey de Francia, que le envia- parlicular los herederos y deudos del embajador Franba gente de á pié y.de á caballo para esta empresa, y el cisco de Rojas, condes al presente de Mora, pretenden mismo Papa fué á ello en persona, todavía se quiso va- que por la ciudad de Rapola que le dieran por sus serJer de la sombra del rey Católico, que hizo avisar á Juan vicios y otros pueblos en el principado de Melli, y en de Bentivolla' que no podia faltar al Pontífice, antes esta ocasion se la quitaron, ninguna cosa se le dió en pondria su persona y estados por la restitucion del pa- España ni en otra parte. El privilegio original tienen trimonio de la Iglesia. Entonces ofreció el tirano que los dichos condes. Túvose muy particular cuenta de recebiria al Papa en la ciudad con ciertas condiciones. contenlar y conservar los Coloneses y Ursinos, casas las Envió el Papa desde Imola, do estaba , al arzobispo de mas nobles y ricas de Roma. Junto con esto, se hizo Manfredonia , y fué en su compañía el embajador Fran- gran fundamento en ganar á los Seneses y al señor de cisco de Rojas para tomar asiento con aquellos ciuda- Pomblin, fuerzas de importancia para todo lo que pudanos; con que el tirano se salió de la ciudad última- diese suceder en las cosas de Italia. Llegaron a esta samente, y el pueblo prestó la obediencia al Pontifice y zon á Nápoles el obispo de Lubiana y Lúcas de Reinalle entregó las fuerzas y castillos. Envió el rey Católico dis, que enviaba el Emperador para tomar algun asiento á Antonio de Acuia á dalle el parabien de aquella vic- con el rey Católico sobre el gobierno de Castilla. Estos, toria y suceso. Juntamente pretendió confederarse en - habida audiencia , dieron al Rey el párabien de su lleestrecha amistad con él mismo, con intento que le diese gada á aquella ciudad y reino. Despues le pidieron la investidura del reino para sí y para sus sucesores, sin diese algun corte sobre el gobierno de Castilla; que al embargo de la concordia que tenia asentada con Francia; Emperador , su señor, parecia seria buen medio queque los reyes á ninguna cosa tienen respeto sino á lo dasen con aquel cargo los que estaban diputados por que les viene á cuenta. Esto se trataba muy en secreto, gobernadores. Asimismo hicieron instancia que no se si bien en fin deste año envió á Boloña, donde el Papa restituyesen los estados á los barones angevines, por se ballaba, á fray Egidio de Viterbo, vicario general de el gran daño que seria tener dentro de su casa tantos Ja órden de San Agustin y excelente predicador, para enemigos. Item, que el Rey procurase se efectuase el ofrecelle şus fuerzas en defensa de su persona y dignidad matrimonio concertado del principe don Carlos con y juntamente para hacer guerra á los turcos, en que el Claudia , hija del rey de Francia; que para asentar todo mucho deseaba emplearse, y en particular, queria ayu- esto seria bien que se viesen. Pretendia el César pasar dar á despojar á los tiranos que tenian usurpadas algu- á llalia; la voz era para coronarse; el intento principal pas tierras de la Iglesia. En este mismo tiempo se trata- resistir al rey de Francia, de quien avisaban queria ir á ba muy de veras que los barones angevinos fuesen res- Roma para hacerse coronar emperador y dar el pontifitituidos en sus estados. Empresa era esta muy dificul

cado al cardenal de Ruan, sospechas de que se quejó tosa por estar repartidos entre los que sirvieron en la gravemente el Emperador en una dieta del imperio que conquista de aquel reino. La prudencia del Rey y su juntó en Constancia. Oidos los embajadores, el Rey, sin presencia fué bien necesaria para allanar las dificulta- pedir tiempo, respondió luego que la Reina, su hija; des. Quitó á unos los pueblos que tenian , á los cuales era á quien tocaba el gobierno de Castilla; y caso que no recompensó en otros pueblos ó juros que les dió. Com- quisiese ó no estuviese para gobernar, pertenecia á pró estados enteros á dinero. Todo esto no fuera bas- solo él como á su padre, y que lo mismo seria en caso tante segun eran muchos los despojados, si no supliera que muriese; que hasta entonces ningunos gobernadocon estados que sacó para este efecto de la corona real. res tenian nombrados en Castilla. A lo de los barones resLos principales que fueron restituidos eran los princi- pondió que tenia prometido de volvelles sus estados, y • pes de Salerno, Bisiñano y Melli, el duque de Trageto, no podia fallar á su palabra; cuanto al casamiento del el duque de Alri, que se llamaba antes marqués de Bi- Principe, que el rey de Francia le envió á avisar de la

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