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contradicion que su reino liacia, por llevar mal que Filipe Vazquez de Acuña tenia oprimido el regimiento lo de Milan y Bretaña se desmembrase de aquella coro- para que no obedeciesen á la Reina; Diego Hurtado de pa, y que todos los estados le suplicaban la casase con Mendoza le echó fuera de la ciudad, y se dió órden que el duque de Angulema, á quien pertenecia la sucesion el regimiento nombrase alcaldes ordinarios que goberde aquel reino despues de sus dias. A lo de las vistas nasen en nombre de la Reina. En Segovia el marqués respondió con palabras generales, que holgaria dellas de Moya tenia cercado el alcázar, y hizo salir de la ciucuando bobiese disposicion para ello. Tuvieron segunda dad todos los vecinos que no eran de su opinion, hasta audiencia los embajadores, en que llegaron á ofrecer al quemar la iglesia de San Roman, en que algunos de sus rey Católico que el César le daria título de emperador contrarios se hicieran fuertes. La Reina no servia de de Italia, y renunciaria en él todos sus derechos que tenia otra cosa mas de embarazar. Para prevenir que el fuesobre aquella provincia y le ayudaria á hacerse señor go no pasase adelante en el Andalucia, se ligaron el della. A esto dijo que no convenia disminuyese el Em- marqués de Priego y conde de Cabra con el conde de perador su autoridad, que de Italia él no queria más Tendilla, capitan general de Granada, y eladelantado de lo que era suyo. Movieron despues desto la plática de 'de Murcia, en servicio de la Reina y para conservar ligarse los principes, Emperador , reyes de Francia y el en justicia aquellas tierras hasta tanto que el rey CatóCatólico con el Papa contra venecianos. A esto dijo que lico volviese. Vino el conde de Ureña á la corte. Precomo los demás se concertasen, no quedaria por él. tendió interponer su autoridad para sosegar los granEntonces envió el Rey al César por su embajador á don des, dado que así bien él como los demás daba sus queJaime de Conchillos, obispo de Girachi, con cargo en jas y tenia sus pretensiones, que venian á parar todas lo público y órden de allanar á los flamencos para que en el alcaidia de Carmona, que le habian quitado, y en admitiesen al Emperador á la gobernacion de aquellos una encomienda que pedia para su hijo ,don Rodrigo. estados, coino á tätor.del príncipe don Carlos, su nieto. Los grandes, sin embargo, se armaban. El Almirante junOlro tenia en el corazón, como queda ya tocado. taba gente para apoderarse de Villada y Villavicencio,

villas que decia le tenia usurpadas el duque de Alba. El CAPITULO V.

duque de Najara andaba en la corte muy acompañado

de gente de armas; y llegó á tanto sú atrevimiento, que : Quc la reina doña Juana parió en Torquemada.

ocupó las posadas qué en Villamediana se dieron á los La reina doña Juana se ballaba en Torquemada, prin- del Consejo, que por esta causa se fueron á Palencia. Don cipio del año de 1307. Allí un jueves, á los 14 de enero, Juan Manuel vino á Torquemada con sesenta lanzas. El parió una hija, que llamó doña Catalina, y adelante fué marqués de Villena y el Condestable asimismo se aperreina de Portugal. Vióse en gran peligro por falta de cebian de gente. El arzobispo de Toledo, vistos estos partera, olicio que hobo de suplir doña María de Ulloa, desórdenes, comenzó á traer gente de guarda , y junto su privada y camarera. Todos eran efectos de su indis- cien lanzas y trecientos alabarderos, y dió órden como posicion ordinaria, que no daba lugar á medicinas ni á de su dinero se pagasen las compañías de las guardas consejos, Hallábanse allí el arzobispo de Toledo, el ordinarias. Y aun por esta causa quiso jurasen obedienCondestable y otros grandes. Los de su Consejo con su cia á la Reina y á él mismo, todo á propósito de enfrepresidente el obispo de Jaen se quedaron en Burgos. nar la insolencia de los grandes por una parte , y por Deseaban los de su Consejo componer las diferencias otra que el Consejo no despachase algunas provisiones que se continuaban entre los grandes y sosegar la llama poco á propósito para tiempos tan revueltos. Alterose de los alborotos que por todas partes se encendia; pero por esta causa el duque de Najara. Juntó mas gente patenian sus provisiones y mandatos poca fuerza, de ra su seguridad. Las cosas llegaron á término, que una suerte que quien no queria obedecer se salia con ello; noche en Torquemada hobieran de venir á las manos todo era violencias y males, miserable estado y avenida los del Duque y los del Arzobispo. Para atajar estos dade escándalos y desórdenes. El alboroto de Córdoba ños se dió órden que en aquella villa solo quedase la contra los inquisidores iba adelante. El motivo princi- gente de la Reina y del Arzobispo, con que el Duque se pal era que los presos, por revolver el pleito, tenian partió mal enojado. Antes que don Juan' se saliese de encartada gran parte de la nobleza como cómplices en Torquemada se juntaron con él en Grijota el Almiransus delitos. El pueblo atribuia esto á la malicia de los té, el de Villena, el de Benavente y Andrea del Búrgo, inquisidores. En Toledo los Silvas y Ayalas se pusieron embajador del Emperador; concertaron de impedir la enarmas; los Ayalasen favor de un pesquisidor que venia venida del rey Católico, si primero no satisfacia á sus nombrado por el Consejo con suspension de varas del demandas y pretensiones. Despues se juntaron algunos corregidor y sus oficiales; los Silvas pretendian que el dellos en Dueñas. Allí acordaron echar fama que elarpesquísidor no entrase y que el corregidor quedase con zobispo de Toledo y Condestable tenian á la Reina presu oficio. Eran gran parle para salir con todo lo que sa; últimamente se fueron á Villalon con intento de querian por tener en su poder las puertas y las puentes; juntar gente para socorrer el alcázar de Segovia que mas prevalecieron los Ayalas porque los seguia el pue- tenia apretado el marqués de Moya. El rey de Portugal blo, y el corregidor don Pedro de Castilla fué echado tenia asimismo sus inteligencias con el marqués de de la ciudad, en que hobo sobre el caso muertos y he- Villena para impedir la venida del rey Católico y proridos. A Madrid traian alborolado don Pero Laso de curar que el Emperador trajese al Principe, y como su Castilla , que estaba por el rey Católico, y Juan Arias, tutor tomase á su mano el gobieruo. Vino por este tiemcabeza del bando contrario. El corregidor de Cuenca po de Roma don Antonio de Acuña, proveido del obis

pado de Zamora. Cometióle el Rey como á deudo que miércoles, á 10 de marzo, se puso sobre la fortaleza de era del marqués de Villena que le asegurase en su ser- Viana, cuya tenencia se habia dado al Condestable , y vicio, y le ofreciese le darian á Villena y Almansa, que tenia dentro para su defensa á don Luis de Biamonte, tanto él deseaba. No bastó esta diligencia, ni fué de su hijo, y yerno del duque de Najara. Otro dia desmayor efecto la que hizo don Alvaro Osorio con el du

pues que llegó esta gente á Viana, por ser la noche que de Najara y con don Juan Manuel, con los cuales

muy tempestuosa, tuvo comodidad el Condestable de se fué á ver para sosegallos y atraellos al servicio del acudir desde Mendavia, que era una su villa á tres lerey Católico. De la provision del obispado de Zamora en guas de allí, á favorecer y proveerá los cercados. Llela persona de don Antonio de Acuña se quejó el Con- vó en su compañía docientas lanzas, y dejó fuera de destable que fuese premiado el mayor enemigo que te- Mendavia en un barranco á la cubierta de un viso hasta nia, y á él no se hiciese merced alguna. Resultó asimis- seiscientos de á pié. Eutró en la fortaleza y basteciólı mo otra nueva revuelta. Los del Consejo por haberse lo mejor que pudo. A la mañana al dar la vuelta fueron hecho aquella provision sin preceder suplicacion de la sentidos. Salieron del campo del Rey hasta setenta lanReina ni del Rey, su padre, como era de costumbre, juz- zas en compañía del duque Valentin, que por la priesa garon que seria en gran perjuicio de la preeminencia iba mal armado. Seguia el Rey con la demás gente, real si se consintiese llevar adelanle. Despacharon sus aunque despacio y no muy en órden. El Duque, como provisiones enderezadas al dean y cabildo de aquella era arriscado, acometió á los que se retiraban, mató y iglesia para impedille la posesion; y si la posesion fue- prendió hasta quince hombres. Adelantose en seguise tomada ; mandahan que no la dejasen continuar ni miento de un caballero hasta el lugar en que tenian la acudiesen con los frutos del obispado á don Antonio, celada. Revolvieron otros cuatro caballeros sobre él; Llegaron las provisiones á tiempo que don Antonio es- hirióle el uno con una lanza sobre el faldar, fué el golpe taba en pacífica posesion. Despacharon al alcalde Ron- tal, que le arrancó del caballo. Acudieron los de la celaquillo que hiciese ejecutar sus mandatos. Don Antonio, da, y sin ser conocido, aunque peleó muy bien á pié con que sobrevino con gente una noche, le prendió dentro una lauza de dos hierros, al fin le mataron, y le desde su posada y llevó á la fortaleza de Formosel. Acu- pojaron en un momento basta de la camisa. Con la dieron el corregidor de Salamanca para castigar aquel muerte del Duque toda la demás gente se volvió con desórden y desacato, y el duque de Alba mandó juntar poca honra á sus estancias. El condestable de Mendasus vasalios para lo mismo. Pero ninguna diligencia via por estar mas seguro se pasó á Lerin. Así acabó sus

y | con su obispado. Todo el reino ardia en alborotos, tra- cuya mano estaba la paz y la guerra de toda ella. Notómas, quejas y pretensiones. Los mejores querian ven- se mucho que muriese dentro de la diócesi de Pamploder lo mas caro que pudiesen su lealtad y servicio, aco- na, que fué el primer obispado que tuvo, y que su muermodar sus cosas; para sí, sus deudos y amigos sacar lo te fuese el mismo dia que tomó la posesion dél, es á que mas pudiesen'. El rey Católico, como quier que no saber, el dia de San Gregorio. Quedó sola una hija del pretendia traer la espada desnuda contra los que le ofen- Duque en poder de su madre y del rey de Navarra , su dieron, así parecia cosa dura y afrentosa comprar con tio. Con todo esto el Rey estrechó mas el cerco de la dádivas lo que de derecho se le debia , bien

fortaleza con su gente y la que de Castilla el Condestaagraviar a los que injustamente padecian, a todos pare- ble le envió de socorro de á pié y de á caballo. Por el cia muy conveniente. En esta sazon los del Consejo contrario, el duque de Najara se acercó á la frontera con 'prorogaron las Cortes por espacio de cuatro meses; gente para ir á socorrer al conde de Lerin; y aun el arcon que los procuradores del reino, que se entretenian zobispo de Zaragoza apercebia gente para ayudalle por en Burgos, se volvieron á sus casas.

que
des-

ser tan servidor del rey Católico y su cuñado. Pero en

fin la fortaleza de Viana se hobo de rendir, y el Rey con CAPITCLO VI.

su gente, que llegaba ya á seiscientas lanzas y ocho mil Que el duque Valentin fué muerto.

infantes, se fué á poner sobre Raga. Los del Consejo

real de Castilla por sosegar aquellos movimientos enLas cosas de Castilla se hallaban en esta confusion, viaron al secretario Lope de Conchillos para requerir y por las fronteras de Navarra se comenzaron á mover al rey de Navarra en nombre de la reina doña Juana n'i algunas novedades. El rey don Juan con la ocasion de procediese por via de fuerza contra el conde de Lerin. la ausencia del rey Católico, que le tuvo siempre enfre- Flacíase instancia que sobreseyese en aquella guerra nado, determinó tomar enmienda de los desacatos que por tiempo de tres meses, en el cual medio se podrian su condestable el conde de Lerin le tenia hechos en mu- concertar quellas diferencias y vendria el rey Católico chas maneras por las espaldas que de Castilla le hacian. para concordallos. El rey de Navarra no venia en ello; Para este su intento vino muy á propósito la huida del la respuesta fué dar grandes quejas contra el conde de duque Valentin, su cuñado. Luego que se acogió á su Lerin , que le tenia revuelto su reino; que no era razon reino, le nombró por su capitan general, con cuya ayu- fuesen favorecidas de ningun príncipe insolencias seda pretendia despojar de todo su estado al conde de mejantes. Todavía se contentaba con que viniese en perLerin y eclialle de todo aquel reino como á notorio sona á pedir perdon de sus yerros y entregalle en su rebelde y enemigo de su corona. Juntó sus gentes, que poder á Lerin, y sus hijos fuesen á serville en su corte, eran docientos jinetes y ciento y cincuenta hombres de y hecho esto, el Conde se saliese de aquel reino. Tratáarmas y basta cinco mil infunles. Con este ejército, un base desto, y el Rey continuaba en apoderarse del es

tado del Conde. Rindiose Raga y todos los demás lu- ! nera el Emperador seria eso mismo forzado de ir allá, gares que el Conde tenia; solo quedó en su poder Le- y los males que dello resultasen se imputarian y estarin, villa en que se hizo fuerte con sus hijos y aliados, rian á cuenta del que diese la causa. Pareció este térplaza que, si bien con dificultad, tambien vino á poder mino mas desafío que voluntad de concierto. Todavía del Rey. I'or esto el Conde se fué á Castilla, y despues se comenzó a tratar por los embajadores sobrediclos pasó á Aragon, sin que le quedase una almena en toda de una parte, y de otra el Gran Capitan, el camarero y Navarra. No le hizo poco daño tener de su parte al du- el secretario del rey Católico de los derechos que cada que de Najara, porque por el mismo caso el Condesta- uno pretendia tener por su parte y de los medios que ble y los mas servidores del rey Católico se declararon se representaban para conformarse. Muchas cosas se por el Navarro, si bien para las turbaciones de Castilla alegaron como en negocio tan grave. Los principales fué á propósito ocuparse el Duque en aquella guerra de puntos en que el rey Católico se fundaba eran ser paNavarra; tanto mas, que el rey Católico á la misma sa- dre y por consiguiente tutor de la Reina, y su voluntad zon ganó á su servicio al conde de Benavente con pro- que siempre dió muestra de querer que su padre gomesas que le hizo de una encomienda y docientas mil bernase, y el testamento de la reina doña Isabel que de juro, é intencion que dió de le otorgar la feria de así lo disponia. De parte del Emperador se oponia que Villalon. Aseguró otrosí al duque de Béjar con prome- en caso que la Reina estuviese impedida, sucedia el telle otras cosas que él mismo deseaba. Así, el partido Principe, su nieto, en cuya tutela debia ser preferido el del rey Católico y de los que deseaban su venida andaba abuelo paterno. Que el rey Católico se casó segunda muy valido, y muy caido el de los contrarios. Morian vez, por do perdió la tutela , especialmente que promeen Torguemada de peste, mal que se embraveció este lió á la reina doña Isabel no lo haria, por lo menos era año muy extraordinariamente, y se derramó por toda cierto que si entendiera se pretendia casar, no le dejara España. Salióse la Reina á Hornillos, aldea muy peque

el gobierno. Lo tercero que los grandes, cuyo consenña, que está una legua de aquella villa, con determina- timiento se requeria, no venian en su gobernacion, y no cion de no salir de aquella comarca sino aguardar allí al era razon poner el reino en condicion de revolverse. Rey, su padre. Tenia mandado que volviesen á su Con- Otras razones alegaron, mas estos eran los nervios funsejo los que estaban en él en vida de la Reina, su madre,

damentales. Pasaron á tratar de medios. Los del Emy los nuevamente proveidos fuesen privados de aquel perador decian que su señor holgaria se cometiese el cargo. Con esto el obispo de Jaen se fué á su casa; los oi- gobierno á veinte y cuatro personas; dellas las diez y dores nuevos, que eran Aguirre, Guerrero, Avila y don seis nombrase él, y las ocho el rey Católico, y que estos Alonso de Castilla, hicieron instancia para que se revo- gobernasen en compañía del Rey, Y cuanto a las provicase aquel mandato; no se pudo acabar con la Reina siones de oficios y beneficios, que de tres partes el Rey por grandes diligencias que se hicieron y medios que proveyese la una, y las dos los del gobierno ; las rentas para ello tomaron. Así, volvieron al Consejo los oidores dividian en cuatro partes, las tres partes para la Reina, y antiguos Angulo, Vargas y Zapata. En Segovia se con- la una para el Rey. Item , para asegurar la sucesion del tinuaba el cerco que tenia el marqués de Moya muy príncipe don Carlos querian que todas las fortalezas del apretado sobre el alcázar; y dado que los de dentro se reino estuviesen en poder del Emperador. Todas eran defendieron muy bien por espacio de seis meses, al fin demasías y exorbitancias á propósito de revolvello todo. con minas que se sacaron por diversas partes re- Pedian otrosí que se enviasen á Flúndes algunos hijos dujeron los de dentro á término, que le rindieron á de grandes y personas principales de Castilla y Aragon los 15 de mayo. Ayudaron al Marqués en esta empresa para criarse con el Príncipe, y que se diese seguridad el duque de Alburquerque, que fué allá en persona, y para los que siguieron la voz del rey don Filipe que no el Condestable, duque de Alba y Antonio de Fonseca serian maltratados ni en algun tiempo les pararia percon gentes que de socorro le enviaron.

juicio. Que la investidura de Nápoles se alcanzase de

manera que no perjudicase á la sucesion del príncipe CAPITULO VII.

don Cárlos. Condiciones tolerables eran algunas destas,

pero pedian otras muchas, que no se debian conceder Que el Emperador y rey Católico trataban de concertarse

ni se pudieran asentar en muchos años. Por esto el rey sobre el gobierno de Castilla,

Católico aprestaba su partida, si bien el Emperador de Los embajadores del César que fueron á Nápoles nuevo le envió árequerir con Bartolomé de Samper, que hacian grande instancia sobre las vistas de los dos prin- de Nápoles sué enviado á Alemaña, sobreseyese hasta cipes consuegros. Ofrecian que el Emperador vendria á tanto que aquellas diferencias estuviesen asentadas. El Niza, ó que el rey Católico fuese a Roma, donde el Cé- Rey todavía continuaba en su propósito, y para despasar en breve pensaba venir á coronarse. Que en un dia charse envió sus embajadores á dar la obediencia al Pase podrian mejor conformar por sus personas que en pa, que fueron Bernardo Dezpuch, maestre de Montemucho tiempo por medio de terceros. El rey Católico sa, Antonio Augustino y Jerónimo Vic, un caballero vadaba diversas excusas para no venir á las vistas, la mas lenciano que iba para hacer oficio de embajador ordiprincipal que los reinos de Castilla padecerian mucho nario en aquella corte en lugar de Francisco de Rojas. daño con aquella tardanza, que forzosamente seria de Dióseles audiencia á los 30 de abril; hizo Antonio Aualgunos meses. Como se resolvió en esto, los embajado- gustino un muy elegante razonamiento en que excusaba res le requirieron no volviese á Castilla sin que primero Ja dilacion que en dar aquella obediencia se tuvo por se concertasen todas las diferencias; que de otra ma- diversos impedimentos que no se pudieron evitar. Ofre

os

ció la obediencia y todas las fuerzas del Rey en favor de de Faenza y Arimino, que tenian los venecianos 'usuraquella santa silla. Respondió el Papa con mucha ale- padas en la Romaña. No se podia hacer esto en poco gría, y en señal de amor dió á los embajadores la rosa tiempo, y las revueltas de Castilla no sufrian tanta dilade oro que se bendice la noche de Navidad, para que de cion. Resolvióse de abreviár su partida de cualquierasu parte la llevasen á su Rey. Juntamente convidaba al manera que fuese. Para prendar mas al Gran Capitan. Gran Capitan para que fuese general de la Iglesia en la otorgó un instrumento en que daba fe de la lealtad que guerra que pensaba hacer á venecianos; el mismo cargo siempre en su persona halló y de su mucho valor y serle ofrecia aquella señoría por entender que era tanto su vicios señalados; cuya copia se envió a todos los prinvalor, que llevaria consigo muy cierta la victoria á cual- cipes, para que si alguno habia del concebido ó sospequier parte que se allegase. Los partidos que le hacian chado otra cosa, quedase con tal testimonio desengamuy aventajados previno el Rey 'con tornar á prome- ñado. Era venido á Nápoles Juan de Lanuza, virey do telle el maestrazgo de Santiago. Y porque no parecie- Sicilia ; á este caballero, por la mucha confianza que hasen palabras, dió comision á Antonio Augustino, cuan- i cia dél y sus buenas partes, determinó dejar por visodo le envió á Roma, para que suplicase al Papa rey de Nápoles. Pero porque antes que el Rey se emdiese resignar en su favor en manos de los arzobispos barcase, él y su hijo Juan de Lanuza , que era justicia de Toledo y de Sevilla y el obispo de Palencia, para que de Aragon, fallecieron, nombró por virey de Nápoles con comision del Pontilice le colasen al Gran Capitan á şu sobrino don Juan de Aragon, conde de RibagorJuego que llegase á Castilla ; que no hacia desde luego za, y á Sicilia envió á don Ramon de Cardona con cargo la resignacion por inconvenientes que alegaba que po- de teniente general. Para el consejo de estado de Nápodrian resultar en ausencia. El Papa venia bien en con- les nombró á Andrés Garrafa , conde de Santaseverina, ferir al Gran Capitan aquella dignidad, pero no quiso | y á Hector Piñatelo, conde de Monteleoni, y á Juan Baudar la comision que se le pedia por no perjudicar á su tista Espinelo, al cual quiló entonces el cargo y nomautoridad. Con esto se dilató aquella resignacion, no sin bre de conservador general por ser muy odioso en aquel grån sospecha que el Rey usó en esto de maña solo reino. Dejó érden al Virey que conservase los Colone- . para sacar al Gran Capitan de Italia , que era duque de ses y Ursinos, y á Bartolomé de Albiano se restituyó su Sesa y de Terranova y gran condestable de Nápoles; estado porque se redujo á la obediencia del Rey. Prograndes estados y mercedes en sí, pero muy pequeñas, veyóse que demás de la gente de guerra docientos gensi con sus méritos y servicios se comparan. Deseaba el tiles hombres residiesen en la corte con nombre de Rey con gran cuidado reformar la capitulacion, hecha Continos y acostamiento por año de cada ciento y cinen Francia sobre la sucesion del reino de Nápoles, que cuenta ducados. A los venecianos que se mostraban caso no tuviese hijos de la reina doña Germana, se de- sospechosos de la voluntad del Rey, para asegurallos volvia á los reyes de Francia. Trataba de remediar este envió á Filipe Ferreras que hiciese con aquella señoría daño, y para esto de tomar por medio al cardenal de oficio de embajador. Proveido lodo esto, el Rey se hizo Ruan con promesa que le hacia de ayudalle para subir á la vela un viérnes, á los 4 de junio, con diez y seis gaal pontificado, si allanaba esta dificultad, como á la ver- leras. Ocho dias antes partió la armada de las naos, y dad el mejor camino fuese alegar que pues el rey de por su general el conde Pedro Navarro. El reino de PorFrancia no cumplia el asiento que tenia tomado de ca- lugal florecia por este tiempo en todo género de pros: sar su hija con el príncipe don Cárlos, con que le quita- peridad, y extendia su fama por todas las partes, merba la sucesion de Milan y de Bretaña, era razon que es- ced de Dios, que les dió un rey tan señalado como el to se recompensase con alzar aquel gravámen en lo dei que mas en valor y prudencia y en noble generacion. la sucesion de Nápoles, pues no era cosa tan grande ni Parió la Reina en Lisboa, á los 5 de junio, un bijo, que tan cierta como lo que se le quitaba, ni aquella condi- se llamó don Fernando. Las grandes esperanzas que. cion servia sino de dejar pleito y debates á sus suceso- dabą su buen natural y aficion á Jas letras cortó la res para adelante. El rey de Francia no daba oidos á muerte arrebatada, que le sobrevino en la flor de sa monada desto, ca estaba desabrido por los homenajes que cedad. Algunos graudes de Castilla, en especial el marse hicieron en Nápoles en nombre de la reina doña qués de Villena, pusieron los ojos en este Principe para Juana, sin hacer mencion de la reina doña Germana, que se encargase del gobierno de aquel reino, con incomo fuera razon, para conformarse con lo que tenian tento de impedir por este modo la venida del rey Catócapitulado.

lico; mas él no quiso aventurar su sosiego por promeCAPITULO VII.

sas de pocos y mal fundadas, si bien de secreto deseaba Que el rey Católico partió de Nápoles.

tener mano en las cosas de Castilla por casar sus hijos

con los de la Reina, y por este medio tomar uno de dos Importaba mucho que el rey Católico abreviase en su caminos, ó como tutor en tal caso del príncipe don Cárvenida para atajar inconvenientes y'sosegar malos hu- los, su yerno, encargarse del diclo gobierno, que le mores que cada dia por acá se levantaban, lo cual él no venia muy á cuento para proseguir la navegacion de la ignoraba; mas las cosas de Nápoles le detenian hasta | India y la conquista de Africa con la ayuda que podia dejallas bien asentadas. Hacia instancia con el Papa por tener de Castilla, ó por lo menos obrar con el Einperamedio de su embajador Jerónimo Vic le diese la inves- dor que tomase á su cargo lo que el derecho le daba, A tidura de Nápoles. Anduvieron sobre el caso demandas esto mismo convidaba al César el rey.de Navarra, y y respuestas. El Pontífice' se resolvió de dársela con aun le ofrecia el paso por su tierra, que decia seria cacondicion que le recobrase con sus gentes las ciudades | mino muy fácil, y esto por estar muy sentido del rey Católico, y aun receloso que si volvia á su antiguo po- á manderecha, el Francés a la izquierda , y en medio der, no pararia hasta apoderarse de aquel reino. Es la Reina, fueron debajo del palio al castillo, do tenian cosa cierta que á estos dos reyes pesaba de la prosperi- lecho el aposento á los huéspedes. El de Francia por dad del rey Católico, y no querian tener vecino tan po- mas honrallos se pasó á las casas del Obispo. El dia de deroso, conforme á la costumbre de todos los príncipes, San Pedro oyeron misa juntos. Los cortesanos á porLa misma instancia hacian al Emperador los grandes fía andaban muy lucidos; en especial los españoles sus aficionados y parciales, y él mismo estuvo muy de- con las riquezas de Nápoles iban en extremo arreados terminado de ponerse en camino y pasar en España, y bravos. Aquella noche cenó la Reina con el rey de como consta de una que escribió desde Constancia, do Francia, su tio, y con el rey Católico dos cardenales, se tenia la dieta del imperio, deste tenor á don Juan el de Santa Prajedis, que vino por legado del Papa á Manuel : « Por otras cartas vos he hecho saber mi de- las vistas , y el de Ruan, legado de Francia. Otro dia » terminacion, que era de ir en persona á esos reinos y cenaron los dos reyes y Reina juntos, y con ellos por » llevar conmigo al príncipe don Carlos, mi nieto; é si cuarto el Gran Capitan, á instancia del rey de Francia, ulas cosas dellos no estuviesen en la pacificacion que que le honró con todo género de favor, palabras y cor» convenia al servicio de la serenisima Reina, mi hija, tesía. Lo mismo hizo el rey Católico con el señor de » daria tal órden que ella fuese servida é obedecida, é la Aubeni, tanto, que entró en esperanza le mandaria >> sucesion del Principe asegurada. Pero despues Le restituir condado de Venafra, que poseia al tiempo >> sido informado que ha habido algunas novedades, por que se rompió la guerra. Grande resolucion fué la del » lo cual me tengo de dar mas priesa para ir á esos rei- rey Calólico ponerse libremente en poder de su compe» nos y llevar conmigo al Principe. E ansí yo partiré de tidor y hacer dél tanta confianza, larga materia de dis» aquí para Bravante de hoy en catorce ó quince dias, cursos, especial para italianos. En estas vistas lo que » é ya he mandado aderezar las cosas que para mi ida á principalmente se trató fué de tomar la empresa contra » esos reinos son necesarias. Entre tanto yo vos ruego y la señoría de Venecia, plática comenzada otras veces. » encargo que os junteis con nuestro embajador y con Despedidas las vistas, continuó el rey Católico su via» los otros servidores del Principe, como hasta aquí ha-je, que por ser los vientos contrarios, la navegacion » beis hecho, y no se dé lugar á que se haga cosa con- fué larga. Llegó al puerto de Cadaques, en Cataluña, á » tra la libertad de la Reina ni contra la sucesion del los 11 de julio; y por luir la peste, de que se herian » Príncipe; que idos allá, habiendo respeto al amor muchos por aquella comarca, no paró hasta llegar á la » que el Rey, mi hijo, que haya santa gloria, os tenia, é playa de Valencia, que fué á los 20 del mismo mes, »á la voluntad que tenia de os hacer mercedes, é á donde dias antes era aportado Pedro Navarro con los » vuestros servicios, se hará con vos lo que el Rey, mi navíos. Fueron grandes las fiestas que en aquella ciu» hijo, deseaba hacer. De la mi ciudad imperial de dad hicieron á los reyes. La Reina entró debajo del pa» Constancia, á 12 de junio de 1507.1)

lio por ser allí su primera entrada. Con la nueva de la

venida del Rey lo de Castilla se allanó con facilidad; CAPITULO IX.

en particular el marqués de Villena de su voluntad se

redujo y puso en las manos del Rey, con promesa que De las vistas del rey Católico con el rey de Francia.

se le hizo de estar con él á justicia y hacelle razon en Hallábase el rey de Francia en Italia, donde abajó todo lo que pretendia estar agraviado. Y dado que los meses pasados con un grueso ejército para sosegar

esta reduccion la hizo mas forzado que de grado, toen su servicio los ginoveses, que con las armas preten- davía se estimó en mucho; y aun su primo el conde dian recobrar su libertad y salir de la sujecion de Fran- de Ureña obró y ayudó muy bien para que se reducia, en que pasaron tan adelante , que el año pasado el | jese á mejor partido; en premio deste buen oficio y pueblo se alborotó contra los nobles. Abatieron las ár- por aseguralle mas le dieron la tenencia del castillo mas de Francia de todos los lugares en que estaban, y

de Carmona, que pretendia se le debia y era suya. sacaron por Duque á un tintorero de seda, por nom- Al duque de Medina Sidonia con el mismo intento bre Paulo de Nove. Para sosegar estos movimientos el por «medio del Condestable se le dió intencion de harey de Francia envió primero su gente; despues él celle recompensa por lo de Gibraltar en dinero y jumismo pasó á Italia. Tratábase con esta ocasion que á

ros. Para todo daba calor el arzobispo de Toledo, muy la vuelta del rey Católico para España los dos reyes se contento, demás de las mercedes recibidas, que el rey viesen. Pareció la ciudad de Saona lugar á propósito Católico le trajese impetrado del Papa el capelo, y el para esta habla. Detuviéronse las galeras en Gaeta y oficio de inquisidor general en los reinos de Castilla y por las costas de Roma y de Toscana algunos dias por Leon por cesion que hiciera de aquel cargo el arzoser el tiempo contrario. Llegó el rey Católico á Gé- bispo de Sevilla, como consta todo por una carta que nova á los 26 de junio. Allí le salió á recebir Gaston le escribió el rey Católico poco antes de su partida de de Fox, señor de Narbona , su sobrino y cuñado, con Nápoles, cuyo original se guarda en su colegio mayor cuatro galeras. Aguardaba ya el rey de Francia en Sao- de Alcalá de Henares. Inquisidor general en la corona na su llegada. Salió el rey Católico vigilia de San Pe- de Aragon era fray Juan de Enguerra, confesor del dro del puerto de Génova para ir allá. Fué grande el Rey. Con estos medios tan fáciles se sosegaron los ánirecebimiento que se le hizo. Salió el rey de Francia á mos de casi todos los grandes, y quedó tan llano lo de la marina y despues de haberse recogido y abrazado Castilla cuanto se podia desear. Una cosa dió mucho con toda muestra de alegría los dos reyes, el Católico que murmurar á todo el reino y maravillarse. Esta fué

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