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que impetró del Papa la iglesia de Santiago para don levante, donde bizo grandes daños; los otros dos desAlonso de Fonseca , mozo de pocas letras; y lo que era de Iscla robaban lo que podian. Un valeroso soldado mas feo, por resignacion que en su favor hizo su mis- catalan, por nombre Michalot de Prats, que envió el mo padre con título que se le dió á él de patriarca de Virey contra ellos, junto á Belveder, tierra del prínAlejandría, negocio de muy mala sonada, que tal igle- cipe de Bisiñano, les tomó las fustas, y ellos se salsia pasase de padre a hijo, especialmente bastardo, y varon la tierra adentro. Apenas hizo esto el Michalot novedad nunca oida. Verdad es que los servicios del pa- cuando por una sobrevienta muy brava se anegó con dre fueron siempre muy grandes, y la revuelta de los una carabela en que iba , sin poder ser socorrido, dado tiempos, y que el mismo don Alonso, el mozo , acom- que estaba á vista de tierra , que fué un caso muy nopañó al Rey en aquel viaje de Nápoles , pudieron excu- table. Por este tienpo Alonso de Alburquerque, que sar algun tanto este hecho, de que sin embargo toda fue el año pasado enviado en compañía de Tristan de la vida tuvo este Príncipe gran pesar. Mas ¿quién hay

Acuña á la India de Portugal para suceder en el cargo que no yerre en algo? ¿En algo digo, y no en muchas á Francisco de Almeida , antes de llegar á verse con él, cosas? Restaba por allanar el duque de Najara y don sujetó la isla de Ormuz, una de las plazas mas imporJuan Manuel, y de nuevo el conde de Lemos, que los tantes de aquellas partes, puesta á la boca del sino Pérdias pasados se apoderó por fuerza en Galicia de la villa sico, y aunque estéril y calurosa en extremo, sin agua, de Ponferrada , que era de la corona real, y de gran

y tan pequeña que boja solas cuatro leguas, por la parte del marquesailo de Villafranca; á lo cual todo, si coolratacion de levante á causa de dos puertos que bien pretendia tener derecho, era grande desacato pro

tiene, muy rica y abundante en toda suerte de regalos ceder por via de hecho. Tratóse en Hornillos, do la y comodidades. En la costa de Africa a la parte del Reina residia , de alajar este daño. Los del Consejo, mar Océano los portugueses se apoderaron de Safo, el Arzobispo y otros grandes acordaron que el duque ciudad grande y abundante, que fué olro tiempo del de Alba y conde de Benavente con gente fuesen con

rey de Marruecos, y á la sazon lenia sus señores partra el Conde. Hizose así, juntaron como dos mil lan

ticulares. zas y tres mil infantes para esto. El duque de Ber

CAPITULO X. ganza dió muestra de querer acudir á socorrer al Con

El rey Católico se vio con la Reipa, su hija. de, inducido por su hermano don Dionis, yerno del Conde , casado con su hija lieredera ; mas el rey de Quedó la reina doña Germana en Valencia con cargo Portugal no dió lugar á ello. Trató empero con el de lugarteniente general, aunque en breve pasó á arzobispo de Toledo que no se procediese por via de Castilla. El conde Pedro Navarro fué delante con la fuerza contra el Conde, sino que le diesen lugar para mayor parte de los soldados que venian en el arınad:1 alegar de su derecho. En fin, el Conde se allanó, res- la via de Almazan. Con tanto partió el Rey de aquella tituyó á Ponferrada y los lugares que tenia tomados del ciudad a los 11 de agosto. Salióle al camino el arzobismarquesado de Villafranca , porque con la nueva de la po de Zaragoza , los duques de Medinaceli y de AlburHegada del rey Católico á Valencia todos le desampara- querque. Llegó á Montagudo, que es el primer pueblo ban, y él mismo con el miedo, que es gran maestro, cayó de Castilla , vo sábado, 21 de agosto. De allí pasó á Alen que iba por camino errado. Do ian Manuel, cau- mazan y Aranda. Acudian por todo el camino á la hila dillo de aquella su parcialidad, resuelto de partirse grandes, prelados y señores para visitalle y hacello para Alemaña y Flándes, do ya eran idos el de Vila y reverencia, los mas con deseo de recompensar con la el de Vere y los demás flamencos, encomendaba el cas

cas presteza los deservicios pasados y con tingida alegria. tillo de Burgos al duque de Najara , y el de Jaen al La Reina estuvo hasta este tiempo en Hornillos con conde de Cabra. Por este tiempo vino nueva al rey harta incomodidad sin querer salir de alli, dado que Católico que el alcaide de los Donceles, que residiu se quemó el lecho de la iglesia , y fué necesario pasar en Mazalquivir, con cien caballos y tres mil infantes el cuerpo del rey don Filipe, que en ella le tenian,

, á que llevó de España, los mas de los que vinieron de palacio. Pero con el aviso que tuvo de la venida del Nápoles, hizo una entrada muy larga en tierra de mo- Rey, su padre, salió de aquel lugar, y fué á parar á Tórros la via de Tremecen, y que al dar la vuelta con toles, allea que está no lejos de Aranda , de do se fué grande presa de ganados y caulivos no lejos de Orán el Rey á Villavela, que está media legua de Tórtoles, do fué roto por el rey de Tremecen, que salió en su se- su bija le esperaba ; y un sábado, 28 de agosto, oidas guimiento con grande morisma. Pelearon los nuestros vísperas, fué á Tórtoles. Salieron al camino el Condesmuy bien, pero no pudieron contrastar á lanta muche- table y marqués de Villena con los otros grandes que dumbre; perdieron la presa toila, y las vidas los mas. asistian con la Reina ; asimismo el arzobispo de ToEl Alcui le cou setenta de á caballo rompió por los ene- ledo y Nuncio apostólico con otros prelados. Llegó el migos, y se melió en Mazalquivir. De lodos los demás Rey á su posada, en que le esperaba la Reina. El Rey solos cualrocicntos se salvaron por los piés, y otros tan- se quitó el bonete, y la Reina el capirote que traia; tos quedaron cautivos, que fué una pérdida muy gran- echóse á los piés de su padre para besárselos, y él hiode. El Rey con la nueva desta rota envió desde Valencia có la rodilla para levantalla. Despues que estuvieron un algunas galeras y naos para socorrer a Mazalquivir , si rato abrazados, entráronse en un aposento. Acabada fuese necesario. En Nápoles Diego García de Paredes la plática, la Reina se volvió a su palacio. Allí el otro dió en ser cosario por el mar, ejercicio soez. Lo mis- dia la vió el Rey, y estuvieron juntos mas de dos horas. mo Diego de Aguayo y Melgarejo. Diego García pasó á Entendióse por el semblante que mostró el Rey no la halló tan falta como se pensaba , y que le encomendo y mandó juntar toda la gente que pudo? Estaba sin dutodo el gobierno del reino. Vióse esto por el efecto, da persuadido que el Emperador muy en breve seria porque luego comenzó á dar orden en todo y proveer en España con gente y traeria en su compañía al prinoficiales como le pareció. Estuvieron en aquel lugar cipe don Cárlos. Por esta confianza , no solo no quiso siete dias, los cuales pasados, se fueron á Santa María jurar la cláusula del testamento de la reina doña Isadel Campo. Quisiera el Rey que en aquel lugar se diera bel tocante á la gobernacion de Castilla en las Cortes de el capelo al arzobispo de Toledo; la Reina no lo consin- Toro, sino de allí adelante no obedecia á los mandatos tió, ca decia no era razon se hallase ella do se hiciesen del Consejo real; y aun dió órden que en sus lugares no alegrías y fiestas. Por esta causa se le dió en la iglesia recibiesen los alcaldes de corte que iban á ejecutallos. de Mahamud; el pueblo era pequeño, la solemnidad Hizo levas de gente en forma de alboroto, y aun so fué grande. Intitulóse cardenal de España, dado que adelantó á publicar que tenia poderes del principe don su título particular era de Santa Balbina. Hallábase en Cárlos, en cuya virtud se llamó virey, y como tal dió la corte en Santa María del Campo Andrea del Burgo, sus provisiones para que los corregidores ejerciesen la embajador por el César, hombre sagaz, atrevido y ma- justicia en su nombre; señaladamente se hizo esto en ñoso en tanto grado, que aun despues de la venida del Ubeda, en que era corregidor don Antonio Manrique, rey Católico no cesaba de solicitar á muchos que se su sobrino. Para prevenir estos inconvenientes y otros declarasen contra su gobierno. Mandole el Rey despe- mayores que podian resultar, partió el rey Católico de dir con color que llevase respuesta de lo que le fué en- Santa María del Campo camino de Burgos. Llegó á comendado. Envió en su compañía & Juan de Albion Arcos; desde allí envió, á los 23 de octubre, á Hernan, para que avisase al Emperador de su parte y de la Rei- duque de Estrada , su maestresala, para que dijese al na le pluguiese de enviar persona por embajador suyo, Duque de su parle le entregase sus fortalezas para aseque tuviese buen fin y celo á la paz de aquellos reinos, gurarse del por aquel medio y para que no fuese neque era lo que a todos convenia. Junto con esto trató cesario pasar á otros remedios mas ásperos. Excusóso de conformar entre sí al Condestable , Almirante y du- el Duque de hacer lo que se le mandaba. El Rey, deque de Alba, y asegurarse dellos y de los otros gran- jando á la Reina en Arcos, porque no queria ir á Búrdes. Procuró otrosi sosegar las alteraciones del Anda- gos, donde perdió su marido , pasó adelante con deterlucía, porque en Córdoba el marqués de Priego tomó minacion de proceder contra el Duque. Llegó el negolas varas á los oficiales de don Diego Osorio, corregi- cio á términos, que el conde Pedro Navarro tuvo órden dor; en Ubeda-los del bando de Molina desasosegaban de ir con su gente y la de las compañías de las guardas la tierra con el favor que les diera el corregidor don y artillería para ocupar todo el estado del Duque y Antonio Manrique, sobrino y parcial del duque de Na- prender su persona. Interpusiéronse los grandes, eu jara; en Sevilla don Pedro Giron, hijo del conde de Ure- particular el Condestable y duque de Alba que suplicaña, por muerte del duque de Medina Sidonia don Juan, ron al Rey templase aquel rigor; y el mismo Duque pretendia que no sucedia en aquel estado don Enrique, con este miedo se allanó á rendir las fortalezas de Nahijo del difunto, sino doña Mencía, su mujer. Dióse ór- varrete, Treviño, Ocon, Redecilla, Davalillo, Ribas den

que los puertos de Vizcaya y de Galicia estuviesen y la tenencia de Valmaseda , castillo de la corona real muy seguros, y que de Galicia saliesen el conde de Le

que tenia en su poder. Todas se entregaron al duquo mos y don Hernando de Andrada , que tenian gran ma- de Alba y á las personas que él señaló por alcaides para no en aquella tierra. Lo mismo se hizo en los puertos que las tuviesen en tercería. Con esto perdonó el Rey de Cádiz, Gibraltar y Málaga ; y aun para asegurarse al Duque los yerros y enojos pasados, y aun no mucho de los moriscos les manduron despoblar la tierra por despues hizo poco a poco entregar las fortalezas á don espacio de dos leguas de la costa del mar del reino de Antonio Manrique, conde de Treviño, hijo del Duque, Grapada por cuanto se extiende desde Gibraltar hasta con que se sosegaron aquellos nublados, que amenazaAlmería, con intento que en aquella parle se hereda- ban alguna tempestad. Para mas obligar al duque de sen' y la poblasen cristianos viejos, dado que esto no Alburquerque trató el Rey de casar á doña Juana do se pudo ejecutar. Tenia en su poder don Juan Manuel Aragon, hija del arzobispo de Zaragoza , con el hijo las fortalezas de Burgos, Jaen, Plasencia y Miravete; mayor del Duque, matrimonio que no se efectuó, y mandó el rey Católico que las rindiesen los alcaides y ella casó adelante con don Juan de Borgia, duque do se las entregasen. El de Burgos, que se llamaba Fran- Gandia. cisco de Tamayo, dilataba la ejecucion y entreteníase

CAPITULO XI. con buenas palabras. Por esto el Rey acordó pasar adeJante camino de Burgos, y juntamente dió órden al

De diversos matrimonios que se trataron. conde Pedro Navarro que con la gente de guerra que Mostrábase el Emperador muy sentido contra el rey traia y la artillería de Medina del Campo fuese á com- de Francia y el rey Católico. Quejábase del rey Católico batir aquella fortaleza. El Alcaide, sabida esta deler- que se apoderase del gobierno de Castilla tan absolutaminacion, sin esperar mas entregó la fuerza; lo mismo mente antes de concordarse con él. Decíase que para se hizo de las demás. Don Juan Manuel por la via de vengarse queria enviar como tres mil alemanes al reiNavarra pasó en Francia con intento de irse á Alema- no de Nápoles para alterar los naturales y ayudar las ña á valerse del Emperador. Restaba el duque de Na- | inteligencias del cardenal de Aragon, que pretendia jara; ¿con qué fuerzas, en cuya confianza, por qué llevar á Nápoles al duque de Calabria, y para alzalle por medios pensaba sustentarse en Najara, do se hizo fuerte Rey ayudarse de cualquiera que pudiese; y aun se tuvo

sospecha del Gran Capitan que ponia la mano en este en posesion del reino de Navarra, á que pretendia tenegocio con intento de casar su hija mayor con el Du- ner derecho, como arriba queda tocado. Y por el mismo que, y que pretendia aceptar el cargo de capitan ge- caso queria satisfacerse de los rey y reina de Navarra, neral de la Iglesia que le ofrecian con sesenta mil du- que en todas las ocasiones mostraban la mala voluntad cados de entretenimiento al año ; pero estas eran sos- que le tenian, en que últimamente echaron el sello con pechas; las demás, sea tramas, sca sospechas, salieron despojar en su ausencia al conde de Lerin, sin tener en vano á causa que el César se declaró en breve que respeto que era casado con su hermana y le tenia dequeria romper la guerra por el ducado de Milan, y con bajo de su amparo, tanto mas que no quisieron venir todas sus fuerzas proseguilla contra la señoría de Ve

en lo que el Rey despues de su vuelta les rogaba, es á necia; y el rey Católico puso mas diligencia en guardar saber, que volviesen su estado al conde de Lerin con al duque de Calabria que traia consigo en la corte. seguridad que estaria á justicia con ellos y pasaria por Juntamente para atajar inconvenientes mandó al conde la pena en que fuese por los jueces condenado. Era ya de Ribagorza hiciese que el Cardenal se partiese de llegado a la corte del Emperador don Juan Manuel; 110 Nápoles para Roma. Del rey de Francia se tenia el Cé- alcanzó empero el lugar y crédito que antes tenia para sar por agráviado por la ayuda que daba continuamen- en las cosas de Castilla; que á los caidos todos les falte al duque de Güeldres, y la guerra que le dió por Bor- tan, y las desgracias comunmente van eslabonadas unas goña al mismo tiempo que el rey Católico pasó en Ita- de otras. Como se vió desvalido, trató de tornarse á lia; en que asimismo cargaba al rey Católico, y tuvo España. Para esto envió á pedir al rey Católico una de por muy sospechosas las vistas que los dos reyes tuvie- dos, o que le volviese lo suyo y tratase como quien él ron en Saona. Sobre todo sentia que el matrimonio en- era, ó que le diese licencia para irse con su mujer y tre el principe don Carlos y Claudia no se efectuase; hijos á Portugal ; donde no, que no podria dejar de haantes por este mismo tiempo se trataba, y aun se cons cer como desesperado las ofensas que pudiese. No se cluyó que casase con el duque de Angulema , delfin de proveyó en lo que pedia, y quedó desterrado de CastiFrancia , lo cual él procuró estorbar por medio del lla, y aunque desfavorecido, con mas mano por su grancardenal de Ruan. Para ello alegaba muchas razones. de agudeza y maña de lo que fuera razon para semHacia

gran fundamento en la concordia que se asentó brar entre aquellos principes disensiones y no dar luen Haguenau, donde se dió la investidura de Milan gar á que se concordasen, especial que se entendia del juntamente al Francés y al Archiduque en favor del cardenal don Bernardino de Carvajal, legado á la sazon matrimonio de sus hijos y para que ellos heredasen el del Papa en la corte del Emperador, que él asimismo estado; que si en lo del casamiento innovasen, la in- no terciaba bien en los negocios, sospecha fundada en vestidura quedaba por el mismo caso revocada. El rey la inquietud de su ingenio, y poca aficion que sus deuCatólico no mostraba hacer mucho caso deste matri- dos en estas ocasiones mostraban al servicio y gobierno monio, á trueco de asegurar la sucesion del reino de del rey Católico. Llegó esto á tanto, que el Rey trató Nápoles en su nieto el principe don Cárlos en recom- con el Papa le removiese de aquella legacía y hiciese pensa de lo de Milan. Coino el Francés no diese oidos volver a la corte romana, como al fin lo alcanzó. á las quejas del Emperador, él volvió su pensamiento á casar el principe don Cárlos con María, hija del rey

CAPITULO XI. de Inglaterra. "Este tratado se llevó tan adelante, que quedó de lodo punto concertado, basta señalar el dote

Tratose que el principe don Cárlos viniese á España. á la doncella de docientos y cincuenta mil escudos de Declaróse el Emperador que los aparejos que hacia oro, y el tiempo y lugar, cuándo y dónde se habian de se enderezaban no para emprender lo del reino de Nácelebrar las bodas. Sacúse por condicion que se pidiese poles, como se sospechaba y decia , sino para romper el consentimiento al rey Católico y á la reina doña Jua- la guerra contra el rey de Francia por el estado de Mina; pero que todavia con él y sin él se hiciese. Desea- lan, dado que por parle del rey Católico y del Papa se ba el rey de Inglaterra que este matrimonio que le ve- hacia instancia para que se asentase la paz entre aquenia tan bien se efectuase; sin embargo, mucho mas los príncipes, por lo menos se concertasen treguas; en alendia á ganar al rey Católico por el gran deseo que que el Emperador no venia sino con partidos muy arentenia de casar él mismo con la reina de Castilla, pre- tajados y que no se admitian. Para el gobierno de Flántension por muchas razones muy fuera de camino yde des, que tenia á su cargo, dejó á la princesa Margarita, órden. El rey Católico le entretenia con buenas espe- su hija. Púsose en camino para pasar en Italia por el ranzas porque no se desbaratase el matrimonio que te- mes de enero, principio del año que se contaba de nuesnian concertado de su hija doña Catalina con el prín- tra salvacion de 1508, y por el ines de hebrero llegó á cipe de Gales; mas el Inglés entretenia esto con maña Trento. En aquella ciudad, hecha cierta ceremonia que con intento que aquella dilacion fuese como torcedor suelen allí hacer los reyes de romanos cuando se van para que el suyo se efectuase, que era una maraña y á coronar, se intituló electo emperador, ca hasta este una complicacion extraordinaria de humores, enfer- tiempo solo se intitulaba rey de romanos. Llevaba por medad muy comun de principes. La muerte, que muy su general al marqués de Brandemburg. La gente en breve sobrevino al Inglés, cortó todas estas tramas. que con él iba era tan poca, que poco efecto se podia Muchos decian que el rey Católico pretendia casar á della esperar. Así en muy breve se desbarató todo el la reina doña Juana con su cuñado Gaston de Fox, y campo. Comenzóse la guerra por el valle de Cadoro, con sus fuerzas y las de su tio el rey de Francia ponelle que era de venecianos. El Emperador tuvo aviso que cinco mil suizos pasaban al sueldo del rey de Francia. Católico no quiso que Andrea del Burgo, que volvia con Para impedir esto dió la vuelta á Suevia , do se le- cargo de Embajador, entrase en España, desvio que el nia dieta de la liga de Suevia, y sin hacer nada acu- Emperador tomó muy mal. Por este mismo tiempo el dió luego á Lucemburg, porque sabia que el rey de rey de Portugal don Manuel con gran gloria de su naFrancia enviaba gente por aquella parte ; vergonzo- cion extendia su fama por todas las partes de levante; sa variedad en príncipe tan grande, que era la causa de continuaba su navegacion con las armadas que cada no acabar cosa alguna. Con su ida la mayor parte de año enviaba, y sus capitanes no cesaban de ganar cada los alemanes que quedaba en Cadoro se derramaron, dia nuevas victorias por aquellas partes tan distantes. y dos mil que restaban, fueron desbaratados y muertos Los reyes de Calicut y Cainbaya eran los mayores conpor la gente de venecianos, que cargó un dia sobre ellos trarios que los portugueses tenian por aquellas tierras, antes del alba. De muy diferente manera encaminaba y por consiguiente declarados enemigos del rey de sus acciones. el rey Católico; no obstante que estaba Cochin y otros reyes pequeños que los acogian eu sus muy arraigado en la posesion del gobierno de Castilla, puertos y contrataban con ellos. no se descuidaba, como el que sabia muy bien las mudanzas que suelen tener las cosas, además que muchos

CAPITULO XIII. obstinados en su opinion antigua deseaban novedades.

Que el rey Católico fué al Andalucía. Eolre estos se señalaban mucho los obispos el de Badajoz, que se llamaba don Alonso Manrique, hijo del Los grandes del Andalucía mostraban estar sentidos maestre de Santiago don Rodrigo Manrique, y el de del rey Católico por el poco caso que dellos hacia, con Catania, hermano de Pero Nuñez de Guzman , clavero ser no menos poderosos en aquella provincia que los de Calatrava, los cuales despues que se declararon por otros grandes en Castilla , a los cuales, gratificó y hizo el rey don Filipe, nunca tuvieron aficion al rey Cató- mercedes para asegurar su venida. Los que mas se selico, conforme al refran: Despues que te erré, nunca ñalaban en este sentimiento eran el marqués de Priego bien te quise. Por el mismo caso no tenian esperanza don Pero Fernandez de Córdoba y el conde de Cabra. de medrar en tanto que el gobierno no se mudase. El Sucedió que por cierto ruidoque en Córdoba se levantó, Papa á peticion del Rey cometió al arzobispo de Toledo la justicia prendió á uno de los culpados. Acudieron ciery obispo de Burgos procediesen contra estos dos pre- tos criados del obispo don Juan de Aza, y con violencia lados. El de Badajoz se quiso huir á Flándes ; preodióle y mano armada quitaron el preso á los oficiales reales. cerca de Santander por órden del Rey Francisco de El rey Católico desde Burgos, donde estaba, envió al Lujan, corregidor de las cuatro villas de la costa en la licenciado Hernan Gomez de Herrera, alcalde de corte, merindad de Trasmiera. Estuvo algun tiempo detenido con gente para hacer pesquisa y castigar aquella fuerza. en la fortaleza de Atienza, despues fué remitido al ar- Comenzó á hacer su oficio segun el órden que

llevaba. zobispo de Toledo conforme al órden del Papa. Hacia El marqués de Priego le envió á decir que no pasase oficio de embajador por el rey Católico en Alemaña el mas adelante, y que hasta tanto que el Rey fuese avisaobispo de Girachi don Jaime de Conchillos, y conforme do, se saliese de la ciudad. El Alcalde no lo quiso hacer, al órden que tenia, hacia grande instancia con el Em- antes de parte del Rey y conforme a la instruccion que perador que enviase al principe don Carlos á España Jevaba, mandó al Marqués y á su hermano que desempara que se criase en ella y aprendiese las costumbres barazasen y se saliesen de Córdoba. Tuvo esto el Marde aquella nacion, que era el verdadero camino para qués por grande injuria; juntó gente armada, comunicó asegurar la sucesion en aquellos reinos tan grandes. el negocio con el ayuntamiento de la ciudad, resolvióse Que en los dias del rey Católico no corria peligro; mas de poner mano en el Alcalde y envialle preso á su forsi Dios le llevase, ausente el Príncipe, nadie podia ase- taleza de Montilla, bien que despues le soltó con mangurar que los grandes no acudiesen al infante don Fer- damiento y debajo de condicion que no entrase en nando que conocian, y que revuelto lo de España , no .Córdoba. Este desacato, que sucedió á los 14 del mes se perdiese lo de Italia. Prevenia el rey Católico con su de junio, sintió el Rey mucho, como era razon, por ser grande seso los inconvenientes que despues resultaron tiempo lan peligroso. Determinó ir en persona á tomar por no conformarse con él en esto el Emperador, que emienda del. Salió de Burgos por fin del mes de julio, nunca quiso dar lugar que el Príncipe viniese á España pasó por Arcos, do la Reina vivia. Entonces sacó de su si no fuese que le diese á él parte en el gobierno y en poder al infante don Fernando para llevalle en su coinlas rentas del reino, con que pensaba remediar su po- pañía con color que convenia así para su salud , puesto breza y acudir á sus empresas, que eran muchas y so- que la Reina lo sintió mucho. Delúrose algunos dias en brepujaban su posibilidad. Para esto, entre otras cosas, Valladolid. Allí dió órden para seguridad de la Reina pretendió que mil y quinientos soldados, que por órden que don Juan de Ribera, frontero de Navarra, se alojase del rey Católico servian de Francia , se pasasen á su con sus compañías cerca de Arcos, y que en cualquiera servicio; pero el rey Católico envió á Alonso de Ome- necesidad hiciese recurso al Condestable ó Almirante des para que sosegasen y no hiciesen alguna nove- ó al duque de Alba, que quedaban por aquella comarca. dad. Obedecieron ellos no obstante que el marqués de Hizo llamamiento de gente para que le acompañasen, Brandemburg los declaró por rebeldes como si fueran y publicó iba en persona á castigar aquel desacato, que vasallos del Emperador. Todo esto se enderezaba a la era en ofensa de la justicia y podia perturbar la paz y pretension que tenia del gobierno de Castilla. Enco- sosiego del reino. En conformidad desto, en Sevilla el náronse los negocios de nuevo por causa que

el

rey asistente don Iñigo de Velasco hizo pregonar que todos los de sesenta años abajo y veinte arriba estuviesen toda muestra de alegría. Llevaba en su compañía á la apercebidos para cuando se les ordenase ir con el Rey Reina, su mujer, y al infante don Fernando. El duque de ó con quien él mandase á castigar al Marqués. El Gran Medina Sidonia don Enrique era de poca edad. Dejóle Capitan, luego que supo aquel caso, escribió al Mar- | concertado su padre con doña Maria Giron, y por su qués estas palabras precisas: «Sobrino, sobre el yerro tutor á don Pedro Giron, hermano de aquella señora y » pasado, lo que os puedo decir es que conviene que á hijo mayor del conde de Ureña, y que tenia por mujer » la hora os vengais á poner en poder del Rey; y si así á doña Mencía , hermana de padre y madre del duque » lở baceis, seréis castigado, y si no, os perderéis.» De- don Enrique. Era este caballero muy brioso y de gran terminaba el Marqués de hacer lo que su tio le aconse- punto. Tenia la tierra alborotada, y aun intentó de jaba. Los grandes procuraban de amansar la ira del acudir con gente á la defensa del marqués de Priego. Rey como negocio que a todos tocaba; y en particular para aplacar al Rey al tiempo que iba camino del Andael Gran Capitan se agraviaba que se hiciese tan fuerte iucia y se detuvo en Valladolid, su padre el Conde ofre'demostracion contra el Marqués, que si erró, ya estaba ció que se le entregarian las principales fuerzas de aquel arrepentido, y en señal desto se venia á poner en sus estado del Duque, y el Condestable se obligó por el Dumanos; que era razon perdonar la liviandad de un mozo que, su sobrino, que se mantendria en su servicio. Con por los servicios de su padrę don Alonso de Aguilar, todo esto el Duque y don Pedro no acudieron a hacer que murió por hacer el deber, ya que los suyos estuvie- la reverencia debida al Rey, antes se tenian en Medina sen olvidados. El Rey iba muy resuelto de no dar lugar á Sidonia, y aunque fueron avisados, no vinieron sino ruegos. El Marqués, sabida la resolucion del Rey y que con grande premia. Mandó el Rey privar á don Pedro no tenia otro remedio, al tiempo que llegaba á Toledo, de aquella tutoría y que saliese desterrado de Sevilla se vino á poner en sus manos. Mandole estuviese á y de todo el estado de Medina Sidonia, yal Duque mandó cinco leguas de la corte y entregase sus fortalezas. entregase sus fortalezas. Huyéronse los dos una noche Obedeció en todo lo que le fué mandado. Llegaron á á Portugal agraviados deste mandato, especial que se Córdoba con el Rey mil lanzas y tres mil peones. Pren- entendia del Rey preteudia casar al Duque con hija del dieron al Marqués; acusóle el liscal de haber cometido arzobispo de Zaragoza. Mandó el Rey á los alcaides enel crimen de lesa majeslad. El Marqués no quiso res- tregasen todas las fortalezas. El de Niebla y el deTrigueponder a la acusacion ni descargarse; solo suplicaba al ros no quisieron obedecer; al alcalde Mercado, que fuó Rey se acordase de los servicios que sus pasados hicie- á requerir que las diesen, cerraron las puerlas de Nieron á aquella corona. Sustancióse el proceso, y llegóse bla. Indignado el Rey, envió gente, que tomó la villa á sentencia. Algunos caballeros que hallaron mas cul- á escala vista, y la saqueó toda. Con este término tan pados fueron condenados á muerte; otros del pueblo riguroso todas las fortalezas y estados se allanaron, justiciados. Derribaron las casas de don Alonso de Car- cuyo gobierno se cometió al arzobispo de Sevilla y á camo y las de Bernardino de Bocanegra, que se halla- otros caballeros, y se dió órden á los del Consejo que ron en la prision del Alcalde. Al Marqués sentenciaron procediesen contra don Pedro Giron. Deste rigor se en destierro perpetuo de la ciudad de Córdoba y todu agraviaron los grandes, en especial el Condestable, que su tierra, y del Andalucía cuanto fuese la volunlad del escribió una carta muy sentida al Rey sobre el caso; Rey, en cuyo poder estuviesen sus fortalezas y casti- pero él tenia determinado de allavar el orgullo de los llos, fuera de la casa fuerte que tenia en Montilla, que grandes y amansar sus brios. Ayudaba el arzobispo de mandaron allanar. Desla sentencia tau rigurosa se agra- Toledo, que se quedó en Tordesillas, el cual dijo divervió el Gran Capitan; decia que todo lo que el Marqués sas veces al Rey que debia continuar aquel camino y tenia estaba fundado en la sangre de los muertos sin hollalle bien, pues era el que convenia para asegurarse los méritos de los vivos. Mucho mas al descubierto el

y sosegar la tierra. Condestable se mostraba sentido por muchas razones: las dos mas principales, que nunca á los grandes se

CAPITULO XIV. puso acusacion, ni los del Consejo real castigaron sus

De las cosas de Africa. delitos, y que pues á su persuasion el Marqués se puso en las manos del Rey, él mismo se tenia por castigado. Detúvose el rey Católico todo el otoño en dar asiento Estuvo tan sentido deste caso, que se quiso salir del en las cosas del Andalucía. Desde alli daba calor á la reino, y se temió no se apartase por esta causa del ser- guerra que se hacia en Africa y enviaba ayuda a los vicio del rey Católico, de que resultasen nuevos bulli- portugueses, que estuvieron en aquellas partes muy cios y males. De Córdoba envió el rey á don Enrique de apretados. Súpose que el reino de Fez andaba alboroToledo y al licenciado Hernando Tello á dar la obedien- tado por disensiones que resultaron entre aquel rey cia en nombre de la Reina, su hija, al Papa. Entonces se Moro

у

dos hermanos suyos. Pareció buena ocasion revocó la legacía al cardenal don Bernardino de Carva- para acometer alguna buena empresa en Africa. Junjal, de quien se tenia sospecha inclinaba á la parte del tóse una buena armada en el puerto de Málaga. Las Emperador. En Nápoles, á 13 de setiemdre, falleció la fustas de Vélez de la Gomera hicieron a la sazon mucho reina de Hungría en tanta pobreza, que el virey hobo de daño por la costa de Granada, como lo tenian de cosproveer cómo se le hiciesen las exequias. Enterróse en tumbre. Salió el conde Pedro Navarro, general de nuesSan Pedro Mártir de aquella ciudad, en que yace el tra armada, en su alcance. Ganóles algunas fustas; dió cuerpo de su madre. Pasó el Rey á Sevilla; fué allí re- caza y corrió las demás hasta llegar a la isla que está en cebido con grande fiesta y aparato, arcos triunfales y frente de Vélez, acogida ordinaria de cosarios. La forta

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