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los estados que

quc era la silla de su obispado. Respondia el Cardenal que con resolucion de venir á las manos; los primeros á Oran nunca fué cabeza de obispado; que Auria estaba acometer fueron los venecianos. Trabóse la pelea, que mas oriental, y pertenecia á la provincia cartaginense estuvo al principio muy dudosa á causa que la infantoen Africa. Que Oran y toda aquella comarca se com- ría italiana cargó con mucho esfuerzo sobre la de Franprehendia en la provincia tingitara, que caia mas al cia. Tenia el Rey planlada la artillería entre unos maponienle. Esto se siguió. Demás desto el rey Católico torrales. Llegaron los venecianos descuidados de selos meses adelante en un capítulo que tuvo en Vallado- mejante suceso; recibieron gran daño de las balas que lid á los caballeros de Santiago, ordenó que se pusiese con una furia infernal descargaron sobre ellos. Acudió en Oran convento de aquella orden para que alli fuesen la caballería francesa, cuyo ímpetu no pudieron sufrir Jos caballeros á tomar el hábito. Con este intento im- los contrarios, y todos se pusieron en huida. Losinuerpetró del Papa que se le anejasen las rentas de los con- tos fueron muchos; escapó el conde de Petillano con ventos de Villar de Venas y de San Marlin, que son en pocos; quedó preso con olros el general Bartolomé de las diócesis de Santiago y Oviedo. Resolucion muy Albiano. Esla victoria, que se llamó de la Geradada, acertada, și se pusiera en ejecucion; pero nunca faltan fué muy famosa, en cuya memoria hizo aquel Rey ediinconvenientes y impedimentos que no dan lugar á que ficar en el lugar de la batalla una ermita con avvocalos buenos intentos se lleven adelante, como tampoco cion de Santa Maria de la Victoria. Juntamente fué de se ejecutó que en Bugia y Tripol de Berbería, que ganó grande consideracion , porque con ella quedaron las el año siguiente el conde Pedro Navarro de moros, se fuerzas de aquella señoría tan quebrantadas, que sin puisiesen otros dos conventos de Calatrava y Alcántara, dificultad se dieron al Francés las ciudades de Crema, segun que el mismo rey Católico lo tuvo determinado, Cremona, Bergamo y Bresa , que era todo lo que podia y lo hiciera, si las guerras de Italia no lo eslorbaran. pretender conforme a lo capitulado. Denís desto, ta

gente del papa Julio y su general Frantisco María de CAPITULO XIX.

la Ruvere, su sobrino, ya duque de Urbino por muerte

de su tio materno Guido Ubaldo, que rompió la guerra De la guerra contra vcnecianos.

por el mismo tiempo por la Romaña, ganó á Solarolo En la confederacion de Cambray quedó acordado y primero, y despues á Faenza, en cuyo condado está So. cápitulado que los principes confederados comenzasen larolo, y Arimino, sin parar hasta apoderarse de Rala guerra contra venecianos cada cual por su parte, y vena y de Servia, que era lo que los venecianos tenian todos á lo mas tarde á 1.o de abril. Apercebia el rey de la Iglesia y todo lo que el Pontífice podia dellos Católico una armada en España, en que envió al coro- pretender. El conde de Ribagorza , magüer que despanel Zamudio con dos mil infantes, gente escogida, para cio, juntaba su gente en Nápoles para dar sobre las ciuquecon los que tenia en el reino de Nápoles, se suplie- dades de la Pulla. Estuvo el ejército en orden por fin so el ejército hasta en número de cinco mil. Pero todo de mayo. Iban con el Virey Próspero y Fabricio Coloprocedia despacio por la condicion del conde de Riba- na, el príncipe de Melfi, el duque de Atri, los condes gorza, que se tenia por persona poco á propósito para de Morcon y de Nola. Al conde de Petillano, que era nguella empresa y aun para el gobierno, y por cierto abuelo del de Nola, y á Bartolomé de Albiano antes que aviso que tuvo de que los barones de aquel reino se fuese preso se hizo requerimiento que, so las penas que confederaban entre sí con intento de sacudir el yugo incurren los feudatarios inobedientes, acudiesen á serdel señorío español; demás desto, por consejo de Fa- vir á su Rey; pero ellos no quisieron dejar la conducta bricio Colona, que pretendia no se debia emprender de Venecia. El cargo de la artilleria se dió al conde de la guerra contra las ciudades que los venecianos tenian Santaseverina, y el de proveedor general á Bautista enla Pulla', antes que la armada estuviese en orden pa- Espinelo, conde de Cariati. Tenia el almirante Vilamara impedir que la veneciana no les pudiese ayudar, rin, conde de Capacho, en Mecina doce galeras y diez consejo que se tuvo por trato doble, por lo menos por naves bien en órden, esperando la armada de Francia muy errado. El primero que rompió la guerra fue el que venia, y por su general al duque de Albania, para rey de Francia, que envió al de Tramulla á levantar acudir á las costas de la Pulla, dado que ninguna destas número de suizos, y la demás genle hizo pasar los Al- diligencias fué menester , porque luego que el Virey pes luego que el tiempo dió lugar. El mismo el 1.° de se puso sobre Trana , con cuyos ciudadanos lenia semayo hizo su entrada en Milan, donde tenia por su ge- cretas inteligencias para que la rindiesen, como al fin neral y gobernador á Luis de Amboesa, señor de Cha- lo hicieron, la señoría envió los contraseños para que monte y gran maestre de Francia, sobrino del car- los gobernadores que tenia en Brindez , Otranto, Tradenal de Ruan;. iba en su compañía el duque de Lore- na, Mola, Poliñano y Monopoli rindiesen sin ponerse en na. Junto que tuvo su ejército, que llegaba á cuarenta defensa todas aquellas plazas. El duque de Ferrara y mil hombres, rompió por tierra de venecianos. Ganó el marqués de Mantua ocuparon asimismo algunas les con facilidad los lugares que poseían en la ribera tierras de venecianos á que pretendian tener derecho. de Abdua ó Adda. Los venecianos tenian alistados hasta Parece que todos los elementos se conjuraban en daño cincuenļa mil hombres, y por sus generales el conde de aquella ciudad, que estuvo á punto de acabarse. El de Petillano y Bartolomé de Albiano, grandes caudillos aprielo en que aquella señoría se via fué tan grande, entrambus de la casu ursina y vasallos del rey Cató. que se dijo trataba de slarse á Ladislao, rey de Hun. gría, para que con sus fuerzas los sacase de aquel pe

CAPITULO XX. ligro. Restaba el Emperador, el cual por principio del mes de junio estaba á siete leguas de Inspruch, camino

Que los venecianos cobraron á Padua. de Italia ; á los 8 del cual mes los florentines á cabo de Luego que el rey de Francia acabó su empresa con guerra tan larga sujetaron la ciudad de Pisa y toma- lanta reputacion y presteza, dió la vuelta á Milan y ron la posesion della. Llevaba el Emperador por ge- desde allí á su reino. Dejó mil y quinientas lanzas reneral de la gente de armas italiana a Constantino Co- partidas por las ciudades de nuevo conquistadas, y por minato, príncipe de Macedonia. Servíanle en esta jor- general Carlos de Amboesa , señor de Chamonte y gran nada Luis de Gonzaga, primo del marqués de Mantua, maestre de Francia, oficio mas preeminente en aquel el conde de la Mirandula y otros caballeros italianos; reino que el de condestable. La mayor parte de la gente asimismo los mil y quinientos españoles que solian imperial cargó sobre Treviso y el Frivoli, que no se servir al rey de Francia. Luego que llegó á Esteran, querian rendir , y no le quedaba á aquella señoría otra trataron los venecianos de concertarse con él, liasta cosa en tierra firme por la parte de Italia. Con esta ocaenvialle carta en blanco, segun se decia por la fama, sion y por el descontento grande que los de Padua tepara que les pusiese la ley que quisiese, á tal que nian de los gobernadores y gente que dejó el Emperalos amparase y defendiese en aquel trance tan peligro- dor en aquella ciudad, los venecianos tuvieron tratos so en que sus cosas estaban. Como se iba su ejército secretos con algudos de aquellos ciudadanos. Resultó acercando á las tierras de venecianos, así se le rendian que Andrea Grili con mil hombres de armas y alguna todas sin contraste, primero los que están cerca del la- | infantería se apoderó de las puertas; y con los de su dego de Garda, y tras ellos se dieron sin ponerse en de- vocion que luego acudieron cargaron sobre los alefensa Verona, Vicencia y Padua; que casi no quedaba manes de guisa, que los sorzaron á recogerse á la fortaá aquella señoría almena alguna en Italia fuera de su leza , y otro dia se la ganaron. Desta manera se recobró ciudad, que el Emperador pretendia asimismo sujetar aquella ciudad cuarenta y dos dias despues que se percon ponelle cerco por mar y por tierra. Con este inten- dió. Cuando llegó la nueva desta pérdida al Emperador to queria se juntasen las armadas de España y de Fran- que se hallaba en Marostica , pueblo á la entrada de los cia para combatilla por mar; y que por la Brenta su Alpes, á veinte y cuatro millas de Padua, por no tenerse gente y la de Francia le liiciesen el daño que pudiesen por seguro que no le ata jasen el paso, se fué á un casy le alajasen las vituallas. Pasó en esto tan adelante, tillo, que se llama Escala , junto á los confines de su que remontaba su pensamiento á que, ganada aquella condado de Tirol. Con la misma facilidad tomaron a ciudad, se dividiese en cuatro partes con otros tantos Asula , do pasaron a cuchillo ciento y cincuenta espacastillos para que cada uno de los principes confede- ñoles que allí hallaron de guarnicion. Lo mismo hicierados tuviese el suyo; traza muy extravagante, cuales ron de otros docientos que hallaron en Castelfranco, eran algunas de las que este Príncipe tramaba. El rey en que prendieron al capitan Albarado. En esta furia Católico al principio dió oidos á esta plática, y con este de los mil y quinientos españoles que del servicio del intento, despues de entregadas las ciudades de la Pulla, rey de Francia en fin se pasaron al Emperador, los mas si bien mando despedir los soldados españoles, fuera de fueron muertos ó presos. Verona asimismo pretendia quinientos de las guardas ordinarias que dió órden al

rebelarse, mas previno el señor de la Paliza este inconcoronel Zamudio trajese á España, todavía quiso que veniente, que acudió con gente y la aseguró en tanto Ja armada se quedase en Italia. Despues ni el Papa ni él

que el Emperador proveia; que se detuvo algunos dias vinieron en que aquella señoría se destruyese, porque

por esperar gente que le venia de Flandes y de Alemamirado el negocio con atencion , demás de ser la tra

ña. Con esto y con las demás gentes que se le allegaza cual se la dicho, advertian que todo lo que se pa

ron formó un campo de treinta mil hombres. Enviásase adelante de lo que tenian capitulado seria en ronle el rey de Francia mil y trecientas lanzas, y el pro de solo el rey de Francia, que por cacr tan cerca Papa treciuntas, y despues otros mil soldados espael estado de Milan, y las tierras de los otros príncipes ñoles. Con toda esta gente movió contra Padua, y se tan lejos , no dudaria , vueltas las espaldas, de apo- puso sobre ella á los 6 de setiembre. Entraron en la ciuderarse con la primera ocasion de toda aquella ciudad, dad el conde de Petillano y todos los principales capi

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y por el mismo caso hacerse señor de toda Italia, y tanes de aquella señoría. La gente mas útil eran

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mil caballos albaneses por causa que con sus correrías no; miedo de que el Pontífice estuvo con gran recelo hacian grande daño á los imperiales. Plantóse la artino lo quisiese efectuar en su vida del mismo Papa, y llería , derribaron un lienzo del muro. Pretendian por le dió grande pesadumbre cuando supo que el cardenal la batería entrar la ciudad , mas fueron rechazados dos de Ruan fué a Trento á verse con el César y que se tra- Veces por gentes que cada hora entraban a los cercados tase de que tuviesen vistas el Emperador y rey de Fran- por la Brenta, hasta llegar á número de veinte y cinco cia; negociacion que él procuró impedir con todas sus mil combatientes. En el primer combate murieron mufuerzas; lo mismo el rey Católico por medio de su em-chos españoles en un baluarte que ganaron, ca le tebajador don Jaime de Conchillos, á la sazon obispo de nian minado con barriles de pólvora. Eran estos á la Calania.

sazon los mejores soldados que se hallaban en Italia, como quier que eran las reliquias del ejército del Gran Capitan. Con esto los imperiales desmayaron, y deseaban alguna honesta ocasion para sin vergüenza levantar el cerco. Hiciéroplo finalmente principio del se tenia la guerra por declarada, dado que don Luis mes de octubre. Esta retirada del

tan. pretendia con las arınas apoderarse de su estado y refuera de sazon y con tan poca reputacion fué causa cobralle. Trataban asimismo de concordarse el Emque las cosas se trócasen. Los de Vicencia cobraron perador y'rey Católico sobre lo del gobierno de Casavilenteza, y con gente que hicieron venir de Padua tilla , concierto que el rey Católico, aunque estaba muy tomaron las armas; y á Gaspar de Sanseverino, que con arraigado en la posesion , deseaba mucho concluir por tres mil alemanes tenia por el Emperador aquella ciu- sosegar á los grandes, que todavía muchos deseaban dad apretaron de manera , que se dieron muy vergon- novedades. Verdad es que no se contentaba ya con que zosamente. La gente de venecianos asimismo no se la cláusula del testamento de la reina doña Isabel se descuidaba, antes salieron a combatir los lugares que cumpliese, antes queria conservar-e en el gobierno por cerca de Padua les tomara el duque de Ferrara. Entrc- todos los dias de la vida de su hija la Reina , pues toda gáronse luego Este, Monsilice y Montañana. Por otra razon le daba aquella tutela, al cual derecho no preparte, acudieron á poner cerco á Ferrara con una buena tendió pi pudo perjudicar la Reina, su mujer; mas caso armada que enviaron por el Po arriba. La gente que que muriese, olrecia que entregaria el gobierno al iba por tierra ganaron todo el Poles y Robigo, que el Príncipe luego que cumpliese los veinte años, segun mismo Duque les tenia tomado. Estrecharon el cerco de que la reina doña Isabel lo mandó y por las leyes esFerrara basta tanto que con gente que vino de socorro taba establecido. Acordaron de nombrar por jueces árdel Papa y de Francia, el Duque y el Cardenal, su her

bitros para esta concordia al rey de Francia y al cardemano, salieron al campo, y con su artillería , que plan- nal de Ruan, con que pretendian ganallos y obligallos. taron en la ribera del Po, hicieron mucho daño en el Para concluir y capitular volvió a España Andrea del armada de venecianos, tanto, que de diez y siete gale- Burgo, y fue muy bien recebido. Acerca del Emperaras perdieron las quince, y fueron forzados con alguna dor entendia en eslo mismo el obispo de Catania. Por quiebra de su reputacion alzar el cerco. Antes desto el medio destos dos embajadores se convinieron los prinmarqués de Mantua Francisco de Gonzaga á tiempo que cipes en los capítulos siguientes : que el rey Católico con gente de á caballo pasaba á su ciudad fué atajado luviese la gobernacion perpetua de la manera que quey preso por Andrea Griti. Trataban de trocalle por Bar- da diclio; todavía , caso que tuviese hijo varon, se dietolomé de Albiano, persona de quien hacian grande se seguridad que la sucesion del príncipe don Carlos en estima, si bien le cargaban comunmente que por su los reinos de Castilla no se perturbaria. Sobre la manepriesa y temeridad se perdió la jornada de Abdua. Ve- ra de seguridad hobo debates; pero en fin se vino en rona audaba en balanzas, y queria asimismo entregarse que en tal caso de nuevo el Príncipe fuese jurado en á venecianos. Estaba en ella don Juan Manuel con dos Cortes, y en las primeras se ordenó jurase el rey Catómil españoles mal pagados, pequeño reparo. Acudieron lico de gobernar aquel reino bien y como era razon. soldados franceses, con cuya venida se aseguró aquella Pedia el Emperador que se acudiese al Príncipe con plaza. Iba por capilan desta gente el señor de Aubeni, las rentas del principado de Asturias, pues era sayo. El sobrino del que se señaló tanto en la guerra de Nápo- Rey decia que nunca fué costumbre que se diesen á les. El gran Maestre con la fuerza del ejército francés ningun principe de Castilla antes de ser casado; solo tenia su alojamiento entre Bresa y Verona, presto para vino en acudille con treinta mil ducados por año, y auacudir adonde fuese necesario. Juan Jacobo Trivulcio mentar esta suma cuando se casase como pareciese jusestaba en Bresa. El cargo de don Juan Manuel, por ins- ticia. Pretendia el Emperador de las rentas reales se tancia que él mismo hizo, se dió á cierto Luis de Bia- le diesen á él de contado cien mil ducados. El Rey se monte, que de años atrás andaba en servicio del rey de excusaba con que la hacienda de la corona real se haFrancia.

Ilaba adeudada en ciento y ochenta cuentos; vino, sin CAPITULO XXI.

embargo, en que los cincuenta mil ducados que debian

los florentines por la entrega de Pisa se diesen al EmQue el Emperador y rcy Católico se concertaron.

perador. Demás desto, ofreció que ayudaria para Despues que el conde de Lerin, condestable de Na- guerra contra venecianos con trecientos hombres de varra falleció, tanto con mayor calor el rey Católico, armas, pagados por cuatro ó cinco meses. Acordaron al mismo liempo que la guerra de Lombardia andaba asimismo que cada y cuando que el príncipe don Cármas encendida , hacia instancia con el rey de Navarra los quisiese pasar á estas partes se le enviaria armada por don Luis de Biamonte, hijo del difunto, para que en que viniese, en que luego que llegase , partiria para le restituyese sus estados, por ser don Luis su sobrino Flándes el infante don Fernando. Con esto hicieron eny viva su madre. No se pudo acabar cosa alguna con tre sí una nueva confederacion y liga, que pretendieron aquel Rey, si bien se alegaba que de los cargos que se desbaratar don Juan Manuel y los otros caballeros case' hacian al difunto ninguna culpa tenia su hijo. Llega- tellanos que andaban en Alemaña; pero no pudieron, ron los de Sangüesa á desvergonzarse y hacer entrada ni se les dió parte, antes para excusar inconvenientes, en las fronteras de Aragon con color de apoderarse de la conclusion se remitió á la princesa Margarita , con Ul y Filera, pueblos que decian pertenecelles. Por el cuya intervencion de todo punto se concordaron aquecontrario, los aragoneses para satisfacerse rompieron llas diferencias, si bien por manera de cumplimiento por tierra de Sangüesa , y les talaron la vega hasta dar acordaron que se llevasen al rey de Francia para que vista á la misma villa. Principios eran estos de rom- juntamente con el cardenal de Ruan, como jueces árpimiento; pero como eran querellas particulares, no bitros, las confirmasen. Acudieron á Bles, donde re

sidia aquella corte, por parte del César Mercurino de propósito dar calor a la conquista de Africa, que con Gatinara, presidente de Borgoña, y Andrea del Burgo, tan buen principio tenian comenzada. El conde Pedro que hizo en lo de adelante en Francia oficio de emba- Navarro en el puerto de Mazalquivir tenia trece naos jador ordinario. Por parte del rey Católico intervinie- muy bien artilladas y armadas. Embarcóse en ellas con ron Jaime de Albion, su embajador ordinario en aque- gente muy escogida la vuelta de Ibiza, donde con otra lla corte, y Jerónimo de Cavanillas que le sucedió en parte de la armada le esperaba Jerónimo Vianelo. Deaquel cargo. Vieron el Rey y Cardenal el tratado, y tuviéronse allí algunos dias por ser lo mas áspero del dieron su sentencia como jueces árbitros á los 12 de invierno. Publicóse que la armada iba sobre la ciudad diciembre. Hecho esto, a los que siguieron el partido de Bugia. Salieron de Ibiza 1.° de enero del año que se del Emperador y del Príncipe se restituyeron sus bie- contaba de nuestra salvacion de 1510. Los principales nes patrimoniales , y don Pedro de Guevara fué puesto capitanes Diego de Vera, los condes de Altamira y en libertad, segun que se capituló entre las demás con- Santisteban del Puerto, Maldonado y dos hermanos diciones de aquella concordia ; ocasion con que algu- Cabreros. La gente hasta cinco mil hombres, la arlillenos caballeros se salieron de Castilla con voz de ir á ría mucha y muy buena. Está Bugia puesta en la cosla servir al Principe ; entre los demás el que mucho se se- de Numidia, no muy distante de los confines de la Mauñaló en esto fué don Alonso Manrique, obispo de Ba- ritania Cesariense. Fué antiguamente del reino de Túdajoz. En esta sazon el conde de Pitillano, general de nez; despues de los reyes de Tremecen, que la posevenecianos, falleció de enfermedad en Lonigo, tierra yeron hasta que la recobró Abuferriz, rey de Túnez. de Vicencia. Proveyó asimismo el rey Católico que el Este la dejó á un hijo suyo, llamado Abdulhazis, con conde de Lemos, que no acababa de sosegar y traia in- título de nuevo reino. Deste rey Moro descendia Ahteligencias en Portugal y en Flándes, entregase las for- durrahamel, que era el que de presente la poseia, dadlo talezas de Sarria y de Monforte al señor de Poza , go- que la quitó á un sobrino suyo, por nombre Muley Abbernador á la sazon de Galicia. En lugar del conde de dalla, hijo de su hermano mayor, y por consiguiente leRibagorza fué proveido por virey de Nápoles don Ra- gítimo rey. Su sitio es å las faldas de una alta montaña

se con una buena fortaleza á la parte mas alta. Cenia la

Hugo de Moncada. Muchas cosas se dijeron desla mudanza de virey de Nápo- lia tener mas de ocho mil vecinos, y era la principal les; los mas cargaban al conde de Ribagorza de poco universidad de filosofia en Africa. Su lerritorio es mas hábil para cosa tan grande; otros decian que los Ursi- á propósito para frutales y jardines que para semennos le hicieron mudar; á la verdad ¿quién podrá enfre- tera, por ser muy áspera la tierra y doblada. Llegó la nar las lenguas de la gente? Quién atinar los deseños y armada á Bugia víspera de los Reyes. No pudo la gente trazas de los principes ? Sus disgustos, sus aficiones desembarcar aquel dia por ser el viento contrario. El ¿quién las sabrá averiguar ?

rey Moro por lo alto de la sierra se mostró con diez mil

peones y algunas cuadrillas de á caballo. Comenzaron CAPITULO XXII.

á bajar hacia la marina para impedir que los nuestros

no saltasen en tierra; pero la artillería de la armada los Que Bagia y Tripol se ganaron de los moros,

hizo arredrarse y dejar libre el desembarcadero. OrdeGrande deseo mostraba el rey Católico de emplear nó el Conde su gente repartida en cuatro escuadrones. sus fuerzas contra los infieles; empresa de mayor hon- Subió la sierra para pelear con los moros, mas ellos no ra y provecho que las que contra cristianos se intenta- se atrevieron á aguardar, antes se metieron en la ciuban con tanta porfía. Por esto siempre hizo instancia dad. Los nuestros, parte por una ladera de la ciudad que, concluida la guerra contra venecianos y recobra- vieja que hallaron despoblada, otros por lo alto de la dos los estados que cada cual de los confederados pre- sierra con grande orden se arrimaron al muro y le estendia, no se pasase a destruir de todo punto aquella calaron en breve espacio. Dentro de la ciudad no baseñoría; antes era de parecer se recibiese en la liga para Haron resistencia á causa que como entraban los crisque con las fuerzas de todos acometiesen por mar y por tianos, el Rey y los soldados moros se salian por la otra tierra al Turco, comun enemigo de cristianos. Era di- parte. Puso esta victoria gran espanto en toda Africa,

ficulloso conformar voluntades tan diferentes y tan en- mayormente que Moley Abdalla, el legitimo rey, se sol, contradas y juntar en uno intenciones tan contrarias. to de la prision en que su tio le tenia , y se vino á poner

Trato con sus fuerzas y con la ayuda con que los otros en poder del Conde. Tomada la ciudad, el Conde salió príncipes le acudiesen de encargarse de aquella santa al campo, y acometió á los reales de Abdurrahamel, que guerra y pasar en persona á levante. Comunicó este estaban á ocho leguas de la ciudad, y le bizo huir seintento con el Papa, que venia bien en ello y se ofrecia gunda vez con toda su gente. Con esto muchas ciudade ayudar de su parte. El reino de Nápoles y el de Si- des de aquella costa á porfía se ponian en la obediencia cilia eran de gran comodidad para emprender esta con- del Rey. La primera sué Argel, mas occidental que Buquista por la facilidad de se proveer de gente y man- gia, llamada de los moros Gezer, que significa isin, tenimientos. A los que con atencion miraban todos los por la que tiene delante en el mar, terror adelante de particulares les parecia no llevaba camino que el Rey España, rica y poderosa con los despojos de nuestras en la edad que tenia y la poca seguridad que se podia desgracias. Tras Argel, el rey de Túnez y la ciudad de tener en su ausencia que lo de Castilla no se alterase, Tedeliz hicieron lo mismo. Hasta el rey de Tremecen se apartase tan léjos destos reinos. Pareció era mas á y los moros de Mostagan trataron de pouerse y se pu

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sieron en la obediencia del Rey; tan grande era la cia Juan Ramirez, sué de los primeros que subieron en reputacion que ganaron los nuestros. Con todos se hi- el muro. No quedó con esto rendida la ciudad, ancieron capitulaciones, en que se les mandaba diesen tes fué menester ganalla palmo á palmo y pelear por libertad a todos los cristianos , y acudiesen con ciertas las calles con los moros que se defendian como gente parias cada un año. En asentar estas cosas se deluvo desesperada, y que no pretendian vencer, sino dejar algun tiempo el conde Pedro Navarro, sin descuidarse sus muerles vengadas. Murieron cerca de cinco mit de aparejar lo necesario para pasar adelante en la con- moros, y quedó preso el jeque. De los nuestros falquista, en el tiempo que en la India de Portugal Alon- taron algunos muy valientes soldados, entre ellos uno so de Alburquerque, por comenzar con buen pié, se de los Cabreros, sobrinos del camarero del rey Catóapoderó de la ciudad de Goa , nobilísima por ser la silla lico; y el coronel Ruy Diaz de Porres y Cristóbal Lodel imperio portugués en la India. Esta ciudad está en pez de Arriaran, que era el almirante de la armada. una isleta del mismo nombre que hace un rio al des- Dieron la ciudad á sacomano; los despojos se dieron á aguar con su corriente en el mar. Boja cincoleguas po- los que pelearon ; á los que quedaron en guarda de la co mas. Era sujeta á Zabaim Idalcan; y á la sazon tenia armada consignaron los cautivos y las mercaduriasque pequeña guarnicion por causa que su señor para otras en la ciudad se hallaron; traza del Conde á propósito guerras que tenia - llevó de allí la gente de guerra. Dió que todos quedasen contentos y ricos. . aviso desto al Gobernador un cosario, por nombre Timoya, que andaba con catorce fustas robando por aque

CAPITULO XXIII. llos mares. Halló el Gobernador ser verdad lo que el

De lo poco que se hacia en la guerra de Italia. cosario le dijo. Entró con su armada en el puerto , y sin dificultad se apoderó de la ciudad, en que entró á La guerra contra venecianos se llevaba adelante, Jos 16 de febrero. Muy diversa suerte fué la de su pre- aunque con poco calor; la causa, que el rey de Francia decesor Francisco de Almeida, que no pudo llegar á se reliró á su reino, cohradas las ciudades que le perPortugal á causa que antes de doblar el cabo de Buena tenecian; el Emperador se fué á Alemaña sin dejar acaEsperanza, como saliesen algunos de sus navios á hacer bada su empresa, porque todavía le quedaba par ganar agua y proveerse de algun refresco, se levantó cierta lo de Treviso y del Frioli y lo de Aquileya, Padua recuestion con los cafres, que así se llaman los naturales belada. Verona con su comarca en poder de franceses de la tierra. Acudió Almeida á socorrer á los suyos, y empeñada por sesenta mil ducados con que el Francés fué en la pelea muerto miserablemente. Esta notable socorrió al Emperador y á sa pobreza, que era grande. desgracia sucedió 1.° de marzo. Tenia el rey. Católico Púsose condicion que se quedase con la prenda , si proveido por general para la conquista de Africa á don deutro de un año la deuda no se pagase. Acordóse que García de Toledo, hijo mayor del duque de Alba, con los principes confederados ayudasen con gente, conintento que aquella guerra se hiciese con mayor repu- forme á las capitulaciones de Cambray, hasta tanto que tacion, y porque queria servirse del conde Pedro Na- el Emperador quedase entregado en todo lo que le pervarro en la guerra de Italia. Detúvose algunos meses tenecia de venecianos. Era general de los imperiales antes de partir de España. El Conde, por no perder el príncipe de Analth, poca la gente y menos la repula-tiempo y porque Bugia se picaba de peste y dolencias, cion, y no tenia dineros para pagalla. De parle de Fransalió á 7 de junio con ocho mil hombres la vuelta de cia le asistia con buen número de soldados Cárlos do Faviñana , que es una isleta puesta delante de Trapana, Amboesa, gran maestre de Francia, con cuya ayuda se ciudad de Sicilia. Allí acudieron, como lo tenian orde- recobró por el César la ciudad de Vicencia, que se rinnado, las galeras de Nápoles y Sicilia, que eran once por dió á voluntad y merced del vencedor. De Nápoles por todas, sin otros muchos bajeles, de suerte que llegaba órden del rey Católico acudió el duque de Termens la gente á catorce mil hombres. Con toda esta armada Vincencio de Capua, persona de valor y confianza, llegaron en pocos dias á vista de Tripol, ciudad de la cuatrocientos hombres de armas, muy lucida gente, loprovincia que antiguamente se llamó Africa, mas ade-. dos españoles escogidos de los que en aquel reino lelante de la Numidia, sujeta a los reyes de Túnez, aun- nian. El Papa no acudió, sea por no tenerse por oblique de presente alzada con su propio señor, que lla- gado á pasar adelante, sea por el disgusto que tenia con maban jeque. La mayor parte está rodeada de mar, y el rey de Francia por el favor que daba al duque de por la tierra tenia una cava muy ancha llena de agua Ferrara, su cnemigo, en que muy declarado se mostracon su cerca bien torreada. Acudieron muchos alára- ba. Llegó el negocio á término que el Papa dió la ahsobes y otros moros á la defensa , que entre todos llega- lucion de las censuras en que venecianos incurrieran, ban á catorce mil. Desembarcó el Conde con su gente, y se confederó con ellos, ca no queria que aquella noque dividió en dos partes, la una para pelear con los bilísima república se acabase de destruir, cosa en què moros que salieron á la marina para impedir que no se conformaba el rey Católico; además que se pretendia saltasen en tierra; á los demás mandó combatir la ciu-valer de sus fuerzas para despojar de su estado al duque dad. Fuera desto, por la parte del mar salieron algunos de Ferrara, con quien estaba muy indignado, tanto, soldados y marineros con escalas para entralla por que le hizo citar, y en rebeldía le condenó por senlenaquel lado. La pelea fué muy brava. En dos horas que cia fuese privado de aquel feudo; razones ¿cuándo á duró los moros de fuera se pusieron en huida , y la ciu- los príncipes faltarún para ejecutar su saña ? Et prindad por junto a la puerta que llaman de la Victoria se cipio destos disgustos fué la sal que el Duque hacia en citró á escala vista. Un infanzon aragonés, que se de- | Comaquio en perjuicio de la que se beneficiaba en Core

con

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