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señor de todo, mostró no hacer caso ni del juramento que el marqués de Mantua , que servia de general de la que hizo ni de lo por aquellos concilios decretado; que gente vèneciana, se le relajase el juramento con que parecia poco miramiento y poca cuenta con lo que era como tal se obligó á aquella señoría, y se le restituyese razon. Alegábanse muchos desórdenes que en los tiem- un hijo, que para seguridad desto entregó en poder pos, en particular de los papas Alejandro y Julio, se del Papa; que recibiese en su gracia al duque de Ferveian en la corle romana y en el sacro palacio. Desea- rara , y revocase las sentencias que se dieron contra él, ban muchas personas celosas algun remedio para atajar sin que restituyese las tierras que tenia de la otra parte un daño tan comun y un escándalo tan ordinario; pero del Po ni Cenlo y la Pieve , pues se le dieron en dote, no se hallaba camino para cosa tan grande. Este celo, como queda apuntado. Las mismas cosas se pedian al junto con la indignacion que el Emperador y el rey de Papa de parte del Emperador; él empero las tenia por Francia tenian con el Papa , dió alas á los dos cardena- muy graves, y como era de pensamientos tan altos, no les que estaban en Pavia, es á saber, don Bernardino y sufria que nadie para obedecelle y hacer lo que era obliCosencia, y al de Narbona que se junto con ellos, pa-gado le pusiese ley. El rey Católico, visto que no se ra que en su nombre y de otros seis cardenales inten- hallaba remedio para atajar aquel escándalo tan grantasen un remedio muy áspero y de mayores inconve- de, se resolvió de declararse por el Papa con tan grannientes que la misma dolencia que pretendiau curar. de determinacion , que alzó la mano de la conquista de Despacharon sus cartas en Milan,do se pasaron de Pavia, Africa, á que pensaba pasar en persona, y despidió mil en la misma sazon que la guerra de Ferrara andaba mas archeros ingleses que le envió el rey de loglaterra paencendida, para convocar concilio general. En ellas de- ra que le acompañasen. Así desde Cádiz, do llegaron claraban los motivos que tenian y las razones con que por principio de junio, los mand3 volver á su tierra se justificaba aquel medio tan extravagante. Acudié- contentos y pagados. Demás desto ; hizo asiento con ronles el obispo de Paris y otros prelados de Francia; aquel Rey que caso que el de Francia no restituyese á asimismo el conde Jerónimo Nugarolo y otros dos vi- Boloña á la Iglesia ni desistiese de la convocacion del nieron de parte del Emperador, y otros tantos en nom- Concilio, el rey Católico acudiese al Papa; y si en tanbre del rey de Francia para asistilles. Estos despacha- to el de Francia rompiese por las fronteras de España, ron al tanto sus edictos en nombre de sus principes, en y en efecto para que no rompiese, el Inglés le hiciese que decian que los emperadores y reyes de Francia guerra por la Guiena. Con esta resolucion parlió el Rey siempre fueron defensores y protectores de la Iglesia de Sevilla para Burgos. Desde Guadalupe dió órden que romana, y como tales para obviar de presente los escán- el conde Pedro Navarro fuese con la gente que tenia á dulos públicos y procurar el aumento de la fe y paz de Nápoles , do el virey don Ramon de Cardona con color la Iglesia, se determinaban de acudir al remedio coinun, de la guerra de Africa tenia muy en orden toda la gente que era juntar el concilio. En todos estos edictos se de á caballo que tenia en el reino. Proveyóse asimismo señalaba para celebrar el concilio la ciudad de Pisa que Tripol quedase encorporada en el reino de Sicilia para que todos acudiesen y se hallasen 1.° de setiem

para que desde allí los vireyes la defendiesen y provebre. El emperador en todo lo demás se conformaba ; yesen de lo necesario, para cuyo gobierno envió á don solo pretendia que el concilio se trasfiriese á Alema- Jaime de Requesens con una buena armada. Esto se liiña, y se señalase la ciudad de Constancia por caer Pisa zo á causa que pretendia servirse de Diego de Vera, que tan lejos y estar alborotada y falta por la guerra que allí quedó por capitan, en su cargo de capitan general tantos años los pisanos continuaran con los florentines. de la artillería. Gozó poco de aquella tenencia don JaiEl rey Católico, luego que supo tan gran desórden, se me, ca por un alboroto de los soldados que tenia en declaró por contrario á estas tramas, tanto con mayor aquella ciudad, el virey de Sicilia lo saco de allí con voluntad, que los cardenales en sus edictos le querian su caudillo, y envió á trueque por gobernador de Tribacer parte en aquella resolucion. Procuro con el Empe- pol y por capitan á su hermano don Guillen de Monrador desistiese de un camino tan errado; advertiale de cada. los malos sucesos y efectos que de semejantes intentos

CAPITULO IV. otros tiempos resultaron ; que no podia este negocio

Que el Papa convocó concilio para San Juan de Letran. parar en menos que alborotos de la Iglesia y scisma. A su embajador Cabanillas mandó que, aunque con pala- Mucho procuraba el rey Católico de sacar al Emperabras muy corteses en forma de requirimiento suplica- dor de la amistad que tenia con el rey de Francia, que se al rey de Francia de su parte fuese contento que el tan mal estaba á su reputacion. Envió para desengañacondado de Boloña se restituyese al Papa, y no se pro- lle y procurar se concertase con venecianos y ligase con cediese adelaute ni en invadir las tierras de la Iglesia, el Papa á don Pedro de Urrea , y para que sucediese y muclio menos en la convocacion del concilio. Excu- en el cargo de embajador al obispo de Catania don Jaisábase el rey de Francia con que el Papa habia innova- me de Conchillos. El Emperador no acababa de resoldo, y no queria pasar por lo que tenian capitulado; que verse por ser muy vario en sus deliberaciones. Acorel suceso de las guerras está en las manos de Dios, y él do de enviar al de Guisa al Padre Sacto para tomar alda las victorias de su mano á quien le place. Todavía gun asiento, y á don Pedro de Urrea á Venecia. Ofrecia seria contento de aceptar la paz con partidos honestos el Pontífice en nombre de aquella señoría que quedasen y razonables; en particular queria que se guardase la por el Emperador Verona y Vicencia, y lo demás que capitulacion de Cambray ; que los cardenales que salie- pretendia por venecianos. Que por la investidura le rou de la corte romana volviesen á su primer estado; contarian docientos y cincuenta mil ducados, y de peusion treinta mil por año, y las demá diferencias queda- reino de Siam se saca de ciertos animales llamados casen en sus manos y en las del rey Católico para que las brisias, y tiene maravillosa virlud para restañar la echaseu á un cabo; partidos aventajados, pero que el sangre. Llegó la armada á Malaca 1.° de julio. Hobo alde Guisa no quiso aceptar. Ni la ida de don Pedro de gunos encuentros con los de dentro, que se defendieUrrea fué de algun efecto á causa que aquella señoría ron con todas sus fuerzas, pero en fin la ciudad quedó entendia por los humores alterados que andaban que por el rey de Portugal. Desta manera se dilataba el en breve se revolveria Italia, con cuya revuelta ellos po- nombre cristiano en los últimos fines de la tierra. En drian respirar y repararse de los daños pasados. Hacia- Italia la autoridad de la Sede Apostólica andaba en base instancia de parte del Emperador y la princesa Mar- lauzas por el scisma que amenazaba. Acordó el Papa, garita que el rey Católico acudiese con socorro de gen- dejada la guerra, dar la vuelta a Roma; allí por atajar te ó de dineros para contra el duque de Güelures, por- los intentos de los car denales scismáticos publicó sus que confiado en las espaldas que el de Francia le liacia, edictos á los 18 del mismo mes, en que mandaba á los no cesaba de molestar las tierras del señorío de Flán- prelados y á todos los dernás que se deben hallar en sedes y apoderarse de algunos lugares sin que nadie le fue- mejantes juntas acudiesen á Roma para celebrar un se á la mano. Mas el rey Católico estaba tan puesto en concilio general en la iglesia de San Juan de Letran, que acudir á lo de Italia , que poco caso hacia de todo lo al; se abriria lúnes, a los 19 de abril, del año luego siguieny aun el mismo Emperador por no romper con el de te. Publicaba el Papa que en el concilio queria tratar Francia le parecia por entonces disimular. El verano algunas cosas de grande importancia, como era que la iba adelante, en sazon que las cosas de portugueses en reina de Francia no era legilinna mujer de aquel Rey; la ludia se mejoraban asaz por el valor y diligencia de que los estudos de Guicna y Normandía pertenecian al Alonso de Alburquerque. Tuvo los años pasados el rey rey de Inglaterra, y se debia dar a los naturales absoludon Manuel noticia que mas adelante de Goa y Calicut cion del juramento que tenian prestado á los reyes de está situada Malaca , ciudad de gran contratacion. Dió Francia , todo á propósito de enfrenar al Francés y poÓrdená Diego Lopez Siqueira, que partió de Lisboa con nelle espanto. El con este recelo no dejaba de dar oido cinco naves tres años antes deste, fuese á descubrilla. á la plática de la concorlia, y estuvo para concertarse Hizo su viaje en su compañía García Sousa y Hernando con venecianos con las condiciones que ofrecian antes Magallanes. Descubrió primero la isla de Somatra, que al Emperador; mas al fin le pareció mejor continuar el está contrapuesta á Malaca y debajo de la línea equinoc- camino comenzado del concilio de Pisa , que pretendia cial , muy grande y fértil, dividida en muchos reinos, de nuevo el Emperador se trasladase á Verona ó á Trenhabitada parte de moros, parte de gentiles. Contrato to, sobre que bacia grande instancia. El Francés, que con aquella gente, y de allí pasó á Malaca , ciudad gran- era el que guiaba esta danza , no venia en ello por estar de y rica por el mucho trato que tiene, sujeta antigua- Verona malsana, y Trento ser lugar pequeño para tanmente al rey de Siam, y á la sazon tenia rey propio, que la gente como pensaban acudiria; anles solicitaba a se llamaba Mahomad. Tuvo Siqueira sus hablas con es- los cardenales para que sin mas dilacion abriesen el te Rey. Hicieron sus alianzas , y con tanto el Capitan concilio en Pisa, y de los florentines tenia alcanzado puso en una casa á Rodrigo Araoz con cierto número entregasen aquella ciudad en poder de los cardenales. de portugueses para continuar el trato. El Moro, teme- Sin embargo, ellos no aseguraban de entrar en ella roso de los portugueses, intentó de apoderarse de las antes que el Emperador y rey de Francia enviasen sus naves; no le salió esto, prendió los que halló descuida- embajadores y acudiesen algun buen número de prelados dos en la ciudad. No tenian fuerzas bastantes los por- de aquellas naciones; y aun daban muestra de quererse tugueses para satisfacerse de aquel agravio; alzaron las reducir , y pedian seguridad para hacello, y que les sevelas, y con la carga que pudieron tomar, desde Co- ñalase el Papa lugar en que pudiesen retirarse; toilo era chin, do tocaron, dieron la vuelta á Portugal. Alonso de tralo duble y entretener para con el tiempo asentar meAlburquerque, que ya tenia el gobierno de la India, jor sus cosas. Procediase en Roma contra ellos; sustandeterminó juntar su armada para vengar esta injuria. cióse el proceso y cerróse. Venido á sentencia, fulminó Partió de Goa, y llegó á tomar puerto en la isla de So- el Pontífico sus cenzuras, y condenó en privacion de lomatra. De allí enderezó su viaje á Malaca. Sucedió en das sus dignidades á cualro cardenales, es á saber, el viaje que encontró con una nave, acometióla y tomó- Carvajal, Cosencia, Samalo, Bayos; lo mismo preteula; ya que los portugueses la entraban, se emprendió dia hacer con los cardenales Sanseverino y Labrit. Esa tan grande llama , que fueron forzados á retirarse por la sentencia contradijo al principio el colegio. Llegaron no ser quemados. Entendióse despues que aquella llama algunos á excusallos; alegaban que solo pretendian se se hacia con cierto artificio sin que hiciese algun daño. celebrase concilio en lugar seguro , en que se trata e Poco adelante se vió otra nave; embistiéronla los cris- de la reformacion de la Iglesia en la cabeza y en los tianos y tomáronla , dado que un moro que iba en ella, miembros. Y no faltaba quien dijese que el Papa por por nombre Nahodabeguia, grande enemigo de portu- impedir la tal congregacion podia ser depuesto de su gueses, con otros la defendió valientemente hasta tanto dignidad conforinc á lo que el concilio de Basilea decreque de las muchas heridas que le dieron cayó muerto. tú eu la sesivu vucena. Notóse que con estar tan herido no le salia sangre ninguna. Despojáronle, y luego que le quitaron una manilla de oro, brotó la sangre por todas partes. Súpose que en aquella manilla traia engastada una piedra que en el

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CAPITULO V.

sortes; lodas eran trazas en el aire, y muy diferentes De la liga que el rey Católico hizo con el Papa y con venecianos.

de las que el Rey, su consuegro, con mas fundamento

tramaba. Concluyóse pues la liga, que llamaron santiAndaban las pláticas entre el Papa y rey Católico, sima, entre él y el Papa y venecianos á los 4 de octupara concertarse; apretábase el tratado cada dia mas. bre, por la restitucion de Boloña y de las otras tierras El Rey queria se le acudiese con dinero para pagar la de la Iglesia y por la defensa de la Sede Apostólica gente; al Papa se le hacia muy de mal de privarse de contra los scismáticos y el concilio de Pisa. Las conaquella poca sustancia que para su defensa le quedaba. diciones fueron que el Rey dentro de veinte dias desEsto sentia tanto, que a las veces revolvia en su pensa- pues de la publicacion desta alianza enviase mil y domiento y aun movia partidos para concertarse con cientos hombres de armas, mil caballos ligeros, diez Francia; pero como quier que no le sucediese á su pro- mil infantes españoles á esta empresa; el Papa quedó pósito, acudió al socorro de España como á puerto de acudir con seiscientos hombres de armas debajo la mas cierto y mas seguro. Llevóse el negocio tan ade- conducta del duque de Termens; la señoria con su lante, que el Rey determinó enviar á Nápoles buena ejército y con su armada para que se juntase con las parte de la gente que tenia junta para pasar á Africa; once galeras del rey Católico. Mientras la guerra duquinientos hombres de armas, trecientos caballos li- rase, el Papa y venecianos se obligaron de pagar para geros y olros tantos jinetes y dos mil infantes se em- la gente del Rey por mes cuarenta mil ducados y de barcaron en Málaga. Llevaba cargo de toda esta gente dar el dia de la publicacion desta liga ochenta mil por Alonso de Carvajal, señor de Jodar; de los infantes iba la paga de dos meses. Quedó á cargo del Rey nombrar por cabeza el coronel Zamudio. La voz era que iban á general de todo el ejército, y señaló á don Ramon de la conquista de Africa; no venia bien vi se creia, por- Cardona, su virey de Nápoles. En este tratado los veneque al mismo tiempo que esta gente partió de España, cianos renunciaron cualquier cantidad que hobiesen que fué á principio de agosto, el conde Pedro Navar- prestado á los reyes de Nápoles que fueron de la casa ro llegó á Nápoles con hasta mil y quinientos soldados de Aragon. El Emperador no entró en esta liga; declamaltratados y desarrapados, reliquias de las desgra- róse empero en las capitulaciones en particular que se cias pasadas. Entreteniase el rey de Francia con la bizo con su sabiduría y con participacion del rey de plática que movió de casar su hija menor con el infan. Inglaterra. Resolvióse el Papa de venir en estas condite don Fernando, en que daba intencion de alzar laciones, á lo que se entendió , por tres causas : la una, mano de la pretension que tenia á la sucesion de Ni- que estando él doliente, los barones de Roma y el puepoles. El rey Católico, dado que venia bien en el casa- blo se alteraron y pusieron en armas con intento que miento, todavía instaba que Boloña se restituyese á les guardasen sus privilegios y que eran gobernados la Iglesia. El Francés se excusaba por razones que ale- tiránicamente; la otra, que los florentines se tenian por gaba para no hacello. Las cosas amenazaban rompi- Francia , que daba ocasion de temer que cada y cuanmiento. El Francés se concerto con los Bentivollas de do que quisiese podria aquel Rey sin resistencia llegar tomar aquella ciudad debajo de su amparo; y para todo á Roma y enseñorearse de todo Irasta poner pontífice lo que podia suceder, mandó á Gaston de Fox, su so- de su mano; lo que sobre todo le hizo fuerza era el brino, que era duque de Nemurs y le tenia puesto por concilio de Pisa , ca tenia gran recelo no procediesen su general y gobernador de Milan, enviase cuatrocien- á deponelle y á criar antipapa , como se publicaba lo tas lanzas á Boloña, y si fuese necesario , pasase con pretendian hacer. En esta misma sazon Diego Garcia su ejército en persona á socorrella. Por otra parte, un de Paredes, que hizo mucho tiempo oficio de cosario, embajador de Inglaterra , que fué a Francia para este y por esta causa cayó en desgracia de su Rey, andaba efecto, y el embajador Cabanillas bicieron un requi- en servicio del Emperador; y fué por dos veces preso, rimiento en pública forma al rey de Francia sobre la una junto á Verona en cierto encuentro que con los restitucion de Boloña, que era tanto como denuncialle imperiales tuvieron los albaneses; la segunda en Vila guerra, si en cosa tan justa no condecendia. Alterose cencia, do estaba enfermo al tiempo que aquella ciudad mucho el Francés desto; respondió por resolucion que se redujo á la obediencia de la señoría. El almirante determinaba de defender á Boloña de la misma mane- Vilamarin, que era ido con sus galeras á España, por ra que á Milan. Sucedió que el Papa adoleció de guisa, órden del Rey dió vuelta á Nápoles para acúdir á las que se entendia no podia escapar. El Emperador asi- cosas de la liga. Quedó en la costa de Granada Berenmismo vino á Trento por el mes de setiembre; desde guel de Olms con algunas galeras. Por otra parte, Roallí el obispo de Catania se despidió para dar la vuelta drigo Bazan con otros capitanes y gente iban á queá España. Habia este Príncipe entrado en pensamiento mar ciertas fustas que se recogian en el rio de Tetuan. de ser puesto en la silla de san Pedro en lugar del Pa- Túvose aviso que el rey de Fez venia muy poderoso sőpa. Fomentaba esta imaginacion el cardenal de San- bre Ceuta; acudieron los unos y los otros al socorro. severino, uno de los scismáticos, que andaba en aque- Cuando llegaron a Ceuta supieron que el de Fez era lla corte en ayuda y en nombre de su parcialidad, y le pasado á ponerse sobre Tanger, plaza que tenia por allanaba el camino, no solo para salir con el pontificado, capitan á don Duarte de Meneses, muy buen caballero. siảo. para hacerse señor del reino de Nápoles con favor Acudieron luego á aquella parte, llegaron un sábade los señores de su casa , y aun de toda Italia , si se do, 18 de octubre. Tenian los moros el lugar en mucho determinase ir en persona a dar calor al concilio de aprieto, porque hicieron gran daño con su artilleria l'isa en que ya estaban los otros cardenales sus con- en las murallas y gente, y pasaron sus estancius junto

á las minas que tenian hechas para batir la ciudad, Sa- ga, para lo de adelante importó mucho. El rey de FranJieron del pueblo Rodrigo Bazan y sus compañeros. cia no se descuidaba en dar órden que su general GasDieron sobre una de las estancias de los enemigos, que ton de Fox saliese á combatir el campo de la liga con les hicieron desainparar con muerte de muchos de los toda su gente y la que de nuevo le proveyó de Francia; principales moros que allí estaban. Otro dia salieron y aun de los suizos pretendia levantar gran número y Jos portugueses de á caballo á escaramuzar con los mo- divertilios que no entrasen en la liga ni aun acudiesen ros; hicieronlo tan valientemente y con lanta destreza, á la defensa de la Iglesia como se procuraba por medio como muy ejercitados contra moros, que el rey de Fez del Cardenal sedunense. Juntamente por entretener al perdió la esperanza de salir con su empresa, tanto, que Emperador le ofrecia por medio de Andrea del Burgo el dia siguiente mandó levantar sus reales. Así los ca

de hacelle Papa , si lo quisiese ser , y si no, que se elepitanes de Castilla volvieron á Gibraltar con la honra

giria pontífice de su mano; tan poco miramiento se lede haber socorrido aquella ciudad y librádola de ene- nia en negocio tan grave. Demás desto, que recobraria migo lan poderoso y bruvo.

las tierras que de la Iglesia pertenecian al imperio, y

del reino de Nápoles le daria la parte que en él quisieCAPITULO VI.

se, y el ducado de Milan y ciudad de Génova le acudiLa guerra se comenzó en Italia.

rian perpetuamente con cierlo número de gente siem

pre que tuviese guerra. Las diferencias de Güeldres Apercebiase el virey de Nápoles para salir con su ofrecia se compromelerian en las personas que el misgente. El conde Pedro Navarro iba por general de la mo César nombrase; partidos Lodos tan grandes, que infantería, que tenia alojada en Gaeta y por los lugares nadie se podia asegurar del campliniento. Entonces el de aquella comarca. La caballería muy en órden y to- cardenal de Sanseverino se despidió del Emperador dos prestos para marchar. Excusóse de ir a esta jorna- con poco contento por la poca resolucion que en sus da Próspero Colona; parecíale no lo podia hacer con pretensiones llevaba. Queria el Virey Hevar su ejércilo reputación sin llevar algun cargo principal. Por esta la via de Florencia para de camino asegurarse de aquecausa se dió á Fabricio Colona nombre de gobernador la ciudad, que seguia la voz de los scismáticos y de y teniente general. El conde de Santa Severina Andrés Francia; mas el Papa no lo consintió, y mandó que por Garrafa asimismo no quiso ir. Notose que los que con el Abruzo pasase á la Romaña, y desde allí á Bulova. mas voluntad se ofrecieron fueron los barones de la El tiempo era muy recio y la tierra muy áspera; adoparte angevina. Entre ellos se señalaron el marqués lecieron muchos del ejército, murieron pocos. Llegó de Bitonto, hijo del duque de Alri, el marqués de Ate- con toda su gente á Imola, do se detuvo por esperar la la , hijo único del príncipe de Melfi, el duque de Trage- artillería de batir que venia por mar; y de Manfredonia, to, los hijos de los condes de Matalon y de Aliano. El donde la embarcaron, aportó á Arimino el misino dia príncipe de Bisiñano, dado que se quedó por doliente, de Navidail, principio del año de 1512; de allí se lleró á por ser la guerra contra Francia, envió el collar y órden Imola. El conde Pedro Navarro cou la infanteria se liade San Miguel á aquel Rey; lo mismo hicieron los de llaba mas adelante en Lugo y Bañacabalo; acordó por Melfi y Alri y Matalon. Partió primero el conde Pedro no perder tiempo de pasar á combatir la Bastida, que Navarro con su infantería la via de Pontecorvo; poco era una fortaleza del duque de Ferrara puesta sobre el despues, á 2 de noviembre, salió la caballería, que era Po, y tenia dentro de guarnicion docientos y cincuenta muy lucida gente, en compañía del Virey. En esle me- italianos. Aprobó el Virey esta resolucion del Conde; dio el ánimo del Emperador combatian varios pensa- comenzaron á combalilla posirero de diciembre; demientos y contrarios: por una parte el cardenal San- sendiéronse los de dentro muy bien, pero al tercero severino continuaba en sus promesas mal fundadas; combate fué entrada por fuerza; murieron casi lolos por el contrario, el embajador don Pedro de lrrea ofre

los que tenia en su defensa, con su capitan Vestilelo. cia, si entraba en la liga para atajar los males que Ganose en eslo reputacion á causa que en cinco diaz amenazaban, le ayudarian con el ejército comun y á ganaron aquella fuerza, que se teuia por inexpugnable; su costa para enseñorearse del ducado de Milan y aun entregáronla al cardenal Juan de Médicis, que iba en para allanar lo de Güeldres. Este camino parecia á aquel el ejército por legado del Papa. Descaba el rey de Principe mas.seguro y mas llano, si bien conforme á Francia tener en su poder á don Alonso de Aragon, su condicion nunca acababa de resolverse. Tornaba á hijo segun.lo del rey don Fadrijve. Hizo tantas diliquerer concierto con venecianos con las condiciones y gencias sobre ello que la reina doña Isabel, su madre, partido que ofreció el Papa al de Gursa. Era ya tarde,

aunque era de solos doce años, se le entregó. Public en sazon que los venecianos, demás de estar muy con- caban los franceses que en breve con la armada de fiados en el ejército de la liga , tepian de su parte mil Francia le llevarian al reino de Nápoles, para con esta hombres de armas, fuera de otros docientos con que traza alterar el pueblo y alzalle por rey. Parecia esta fué á servilles Pablo Ballon, caudillo de fama; tenian empresa fácil por quedar Nápoles desnuda de soldados otrosí mas de tres mil caballos ligeros, en buena parte y la gente del reino muy deseosa de ser gobernados albaneses, gente muy diestra, y nueve mil infantes. por sus reyes naturales y propios como

antes; quo Verdad es que el embajador de Roma Jerónimo Vic se siempre lo presente da fastidio , y lo pasado parece á dió tal maña, que concertó treguas entre aquella seño- todos mejor; juicio comun, mas que muchas veces enria y el Emperador; cosa que, aunque no sirvió para gana. que los venecianos se juntasen con el ejército de la li

gente del duque de Ferrara, que era un dos mil gascones

CAPITULO VII.

donde acordaban que se diese la batería. Antes desto

se tuvo aviso que Gaston de Fox, duque de Nemurs, en Del cerco de Bolona.

Parma juntaba su gente, que eran ochiocientas lanzas, Ganada la Bastida, el conde Pedro Navarro con su mil caballos ligeros y tres mil infantes, y que en el final, gente dió vuelta á Imola. En Butri, donde pasó todo el pueblo á veinte millas de Boloña, se juntaria con él la campo, se trató en consulta de capitanes de la manera con que se debia hacer la guerra. Fabricio Colona y los y algun número de caballos con determinacion de hademás de la junta eran de parecer que el ejércilo se cer alzar el cerco. Alojaba Fabricio Colona en Cento y fuese a poner en Cento y en la Pieve, que ganara aquellos en la Pieve con la avanguardia del ejército para impedias Pedro de Paz con los caballos ligeros, y que com- dir el paso á los franceses. Ordenóle el Virey que con batiesen á Castelfranco, plaza importante por ser fuer- Loda su gente viniese á ponerse por la otra parte de la te y estar entre Carpi, do alojaba la gente francesa, y ciudad hacia la montaña. Acordaban de nuevo se paBolona. Decian que desde allí discurriese el ejército sase alli la artillería y se diese la batería por ser el por los lugares del condado de Boloña, y ganados, se muro mas flaco por aquella parte; pero poco despues podia poner el cerco sobre la ciudad, ca siempre las em acordaron que el campo estuviese todo junto en lugar presas se deben comenzar por lo mas flaco; además que que se asegurase la artillería, y se atajase el paso á los se tenia aviso como Gaston de Fox con gente de a pié que venian de socorro. Asentése la artilleria entre San y de á caballo venia en socorro de aquella ciudad, y que Miguel y la puerta de Florencia. Comenzóse 'la bateria estaban dentro el bastardo de Borbon, el señor de Ale- á los 28 de enero, con que abatieron parte del muro, y gre y Roberto de la Marca con trecientas lanzas france- algunos soldados pudieron subir a una torre, en que sas y la gente de la ciudad, que cra mucha y belieosa pusieron sus banderas. Acudieron los de dentro, y al asaz. El conde Pedro Navarro portiaba se debia ir luego fin los echaron fuera. Sacaba una mina el conde Pedro sobre Boloña, pues distaba solas quipce millas; que, di- Navarro. Pegaron fuego á los barrilles para volar los verlirse á otras partes seria periler reputacion. Hacia adarves. Con la fuerza de la pólvora se alzó el muro, de la empresa muy fácil, como lounbre que por su alre- manera que los de dentro y los de fuera se vieron por devimiento tanteaba el suceso de lo demás. Este parecer bajo. Tornó empero luego á asentarse tan á plomo como se siguió por tener el Conde gran crédito entre la gente antes. Túvose por milagro y favor del cielo por una de guerra y aun porque servia de mala gana cuando no devota capilla que tenian por de dentro pegada a la se ejecutaba lo que él queria; propiedad de cabezudos. muralla, y se llamaba del Baracan, que voló y se asentó Salió de Roma el Duque de Termens con la gente del como lo demás. Hallábase sin embargo la ciudad en Papa, y porque murió en el camino , y el duque de Ur- mucho aprieto y peligro de ser tomada, cuando sobrabino no quiso por entonces acelar aquel cargo, aunque vino una nieve, que continuó tres dias. Con esto el cepoco despues envió su teniente, orilenó el Papa á los neral francés tuvo comodidad de meterse una nocho capilaves obedeciesen al Legado, y entregasen la gente dentro de Boloña con gran golpe de gente, no solo sin al Virey, al cual envió la espada y bonete junto con las que le impidiesen los contrarios por estar algo apartabanderas que bendijo en la misa de Navidad. Los ve- dos, sino sin ser sentido de las centinelas. Por esto y neciauos ni acudian con el dinero, segun leuinn concer- por la aspereza del tiempo y las nieves que continuaban, tado, ni con su gente; antes con la sombra de la liga acordaron los de la liga de alzar el cerco y retirarse pretendian recobrar las tierras de su estado que se le- todo el campo con la artillería á San Lázaro, que está nian por el Emperador , y aun si pudiesen, las que por a dos millas de Boloña. La gente del Papa no paró hasta Francia. Salió el Virey de Butri, llegó á poner su campo que llegó á Innola. El Virey se pasó al castillo de San á cualro millas de Boloña, reconoció la tierra, que es Pedro, y los demás capitanes alojaron su gente por muy fuerte, y por el riego muy mala de campear, mayor- aquella comarca. En esto paró aquel cerco tan famoso mente en tiempo de invierno. Otro dia, que fué á 10 de y de tan grande ruido. Los mas, como suele acontecer enero, pasó con toda la gente delaule para reconocer en en casos semejantes, cargaban al General que, sin tener qué parte haria sus estancias. Llegó liasla una casa de consideracion á la aspereza del tiempo, dejó pasar ochin placer, que decian Belpogio, y era de los Beulivollas, á

dias en que se pudiera hacer efecto; que los reales se tiro de cañon de la ciudad. Deutro de Boloña se halla- asentaron muy lejos de donde debian estar; las minas ban ya en esta sazon quinientas lanzas y dos mil solda- y trincheas para batir el muro se sacaron no como dedos, y por capitan principal monsieur de Alegre. Suce- bian; finalmente, que el recato era tan poco, que el enedió que el mismo dia que el Virey partió de Butri, el migo se les pasó sin ser sentido. A la verdad el tiempo duque de Ferrera acudió con gente á la Bastida. Dióle era muy áspero, y ni los suizos vinieron como se cuitanta priesa, que en veinte horas la forzó, y la mandó. daba, ni los venecianos acudieron con su gente. Haechar por tierra. Asentó el Virey con su genle en aquella lláronse en esle cerco con los demás Antonio de Leiva, casa de placer. Mas adelante con parte de la infanteria el capitan Albarado, el marqués de Pescara don Hero se pusieron el marqués de la Padula y el conde de Pópulo, nando Davalos, que fué adelante muy famoso capitan. que se apoderaron de un monasterio, que llamaban San El de Inglaterra se apercebia para luego que el tiempo Miguel del Bosque, y apagaron el fuego que los mismos diese lugar romper con Francia por la parte de Guiena; de dentro le pegaron por quitar aquel padrastro. Alli pretension antigua de aquellos reyes sobre que en nonplantaron algunos tiros de artillería, y los demás se bre del rey Católico hacia instancia don Luis Carroz, pluutaron en un cerro que se levanta mas adelante, por su embajador. Tenia nombrado por general para aque

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