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condes de Montagudo y Ribagorza, el alcaide de los mas encendidá; pasó el Po por Ostia. Halláronse al paDonceles. Acordaron los franceses dejar el cerco y vol- sar mas de nueve mil infantes, y por su general el marverse a Francia por el puerto de Maya. Levantaron sus qués de la Padula. Venia Próspero Colona con pasados reales postrero de noviembre; siguiéronlos el condes- de cuatrocientos hombres de armas y mil infantes para table de Navarra y el coronel Cristóbal de Villalva. Ma- juntarse con el Virey. Procuró el Papa impedille el patáronles alguna gente, y tomáronles trece piezas de so por las tierras de la Iglesia , mas no salió con ello. artillería. Con esto se remató aquella guerra , que fuó Pretendió asimismo por medio del Cardenal sedunense muy reñida. Los agramonteses acabaron de entregar que los suizos no dejasen entrar al Virey en Lombartodas las fuerzas que quedaban en su poder. La ciudad día. Decia que los españoles se querian hacer señores de Pamplona se reparó con todo cuidado, y aun se se- de Italia ; ¿qué prestaria echar los franceses y quedar ñaló lugar en que para su defensa se levantase un casti- en su lugar los españoles, gente pobre y mas mala de Ho. Quedó nombrado por virey el alcaide de los Don- sujetar? Llegó el campo a Verona, do esperaba Rocanceles, al cual se dió titulo entonces de marqués de dulfo, capitan del Emperador , con dos mil alemanes y Comares. Entre tanto que venia á tomar el cargo, dejó cuatrocientos caballos ligeros. Tenia á punto la artilleel duque de Alba para el gobierno á su hijo don Pedro I ríá, que eran scis cañones , una culebrina, veinte pie de Toledo, marqués de Villafranca, que se halló con zas de campo. Partieron todos la via de Bresa. Monlos demás en aquel cerco, y fué adelante muchos años sieur de Aubeni, apretado del cerco de venecianos y virey de Nápoles, persona en valor y prudencia muy del miedo del nuevo ejército que venia , alzó en aqueseñalada.

Ila ciudad banderas por el Emperador. En esta sazon CAPITULO XVI.

llegó Bernardo de Bibiena al campo. Dió al Virey el re

cado que le traia. Respondió el á esta embajada con El Virey ganó la ciudad de Bresa.

palabras comedidas que holgara ser arisado antes de El virey don Ramon de Carlona , concluida con tan- pasar el Po para obedecer aquel mandato; que ya tenia ta prosperidad la guerra de Toscana y asentadas las la empresa tan declarada y adelante, que sin hacer cosas de Florencia muy á su gusto, revolvió con su falta á la reputacion no se podia volver atrás; que acacampo la via de Lombardia. En Modena, que se tenia bada , se hiaria como era razon todo lo que á su Santipor el Emperador , se juntaron con él el de Gursa , don dad pluguiese. Partieron de Verona los de la liga; de Pedro de Urrea y Andrea del Burgo para consultar lo camino rindieron la villa de Pesquera y su fortaleza, que que se debía hacer. La ciudad de Bresa que todavía se se tenian por Francia. Antes que llegasen i Bresa , lenia por Francia, la sitiaban venecianos con esperan- envió el Virey á hacer sus cumplimientos con la seño za de apoderarse della. El Emperador la queria para si; ría y con Pablo Ballon, que tenian por general en aquel Jos suizos porfiaban que se diese al duque Maximiliano cerco. Decia que como general de la liga venia á cumEsforcia, cuya defensa tomaran. Por evitarlos inconve- plir con su obligacion, y pues iba para este efecto y en nientes que desta discordia podrian resultar, acordaron servicio de la liga y queria dar á cada cual lo que era en aquella junta que el Virey eotrase de por medio y suyo, diesen orden como sus gentes se juntasen con él. la tomase por la liga para dalla á quien de derecho per- Los intentos eran muy diferentes, y así no se podian tenecia. Quedóse el de Gursa en Módena; don Pedro concordar. Llegó nuestro campo á ocho millas de aquede Urrea y Andrea del Burgo sueron á Roma para en- Ila ciudad cuando movieron los franceses pláticas de tender del Papa su voluntad y persuadille acudiese concierto. Acordaron que el señor de Aubeni con su con el dinero que concerto para la paga de la gente de gente, que eran cuatrocientas lanzas y dos mil infantes, la liga que de meses atrás no se pagaba. El Papa no ve- con sus armus, caballos y bienes se fuesen donde por nia en ello; excusábase con que desde que se dió la ba- bien tuviesen, á tal que no se recogiesen al castillo de talla de Ravena espiró aquella obligacion y raga; to- Milan ni otros lugares que se tenian por Francia; holdavía daba intencion de proveer de dinero, si dejada la rado asiento para tener sobre si dos campos. El de Gurempresa de Lombardia, el Virey revolviese sobre Fer

sa fué el todo para que se les concediese. Con las misrara, de la cual en todas maneras pretendia apoderar- mas coudiciones se obligaron los del castillo de entrese. Con este intento el duque de Urbino era salido en gar aquella fuerza con la artillería y municiones, si dencampaña, y tenia dos mil suizos en Luco y Bañacaba- tro de veinte y un dias no fuesen socorridos bastantelo; poca gente para aquella empresa, si no era ayuda- mente. El mismo dia que se concluyó este asiento, que do, mayormente que por no pagalla la mas se despidió fué á los 23 de octubre , se hizo alarde de la gente de brevemeule. Daban don Pedro de Urrea y su compa- armas y de la infanteria española en Castanetola, que ñero al Papa buenas palabras sin concluir nada; acor- está junto á Bresa. Halláronse mas de ocho mil insando de enviar á Bernardo de Bibiena, que fué adelante tes con los que llegaron a esta sazon en compañía de cardenal, para que avisase al Virey de su volunlad.

Próspero Colona. Quedó en el gobierno de aquella ciuLlegó á la sazon á Módena el marqués de Pescara, libre dad el comendador Solís con hasta mil soldados que papor rescale du la prision en que franceses le tenian. recieron bastantes para su defensa; lo demás del camDiéronle cargo de la compañía de hombres de armas de po acudió sobre el castillo de Bérgamo, que la ciudad Gaspar de Pomar, que mataron en Milan en cierto ruido, ya estaba rendida. De Nápoles partió el almirante Vilay era la mejor gente que a la sazon de españoles se marin con siete galeras para juntarse con las del Papa , hallaba. Partió el Virey para la Mirandula 1.° de octu- que esperaban en Civitavieja, é ir á Génova y poner

al mismo tiempo que la guerra de Navarra andaba cerco sobre el castillo de la Lanterna , que se tenia por

bre,

Francia. Iallaron en aquel puerto otras tres galeras de dos. Los embajadores de los suizos le presentaron las la señoría de Venecia, enviadas para el mismo efecto. llaves de la ciudad con grande ceremonia. Concluidas Teuia el duque de Génova otras cuatro galeras, pero las fiestas, se trató de allanar lo que quedaba por Franmuy fallas de gente y de artillería ; todo procedia lloja- | cia. El marqués de la Padula sué con la infantería espamente; por esto el cerco iba á la larga. Los franceses ñola contra Trezo, castillo muy fuerte á la ribera del rio tenian en Marsella solas seis galeras y un galeon; ar- | Abdua, y le rindió en pocos dias; el de Novara, que mada pequeña. Los cardenales scismáticos en Leon de era mas importante, se entregó a la gente del Duque. Francia continuaban su concilio; ofrecian á los princi- Tratábase de concluir las paces entre el Emperador y pes grandes partidos como si en su mano lo tuvieran venecianos; y por cuanto la tregua asentada espiraba lodo. El virey de Sicilia don Hugo de Moncada con una por todo el mes de enero, concertó el conde de Cariati buena armada que juntó pasó á la ciudad de Tripol que se prorogase por todo febrero y despues hasta en fin para dar órden en la fortificacion de los castillos y de- de marzo. El de Gursa venia en las condiciones que le jar en buena defensa aquella ciudad por lo que impor- ofrecia el Papa el año pasado de parte de venecianos; laba para proseguir la conquista de Berbería. El duque pero ellos no aceptaban ningun partido si no les daban de Urbino se hallaba en la Romaña entre lo de Ravena á Verona. Pareció seria necesario hacelles la guerra y Boloña con quinientos hombres de armas y mil suizos. con las fuerzas del Emperador, de España y de Milan, La gente italiana, que tenia en mayor número, cada dia sin hacer mencion de los suizos, por tener entendido en se desmandaba; la tierra y los naturales eran robados, breve se concertarian con Francia por medio de monsin que se hiciese efecto de alguna consideracion. sieur de la Tramulla, que fué enviado para este efecto;

principio de nuevas revoluciones. Pretendia el Virey CAPITULO XVII.

que ante todas cosas se asegurasen del estado de Milan,

en que á los franceses quedaba la mayor parte; y TriQue Maximiliano Esforcia entró en Milan.

vulcio tenia juntos cinco mil infantes para volver á Entretúvose Maximiliano Esforcia algunos meses en aquella empresa, y cada dia se le junlaban mas. Por Trento y en el Veronés. Esperaba que los franceses esto puso á Próspero Colona en Aste con buen número acabasen de salir de aquel su estado, en especial pro- de gente para atajar á los franceses el paso. El rey Calócuraba se ganasen los astillos de Milan y de Cremona, lico quiso valerse de Inglaterra para enfrenar el poder de que se tenian por Francia. Pretendia otrosi que los mi- Francia ; y visto por lo que pasó el año pasado, que los laneses contentasen á los suizos, los cuales, dado que ingleses no hacian buena mezcla con otra gente, por se mostraban mucho de su parte y no venian en que ser tal su condicion que mal se concierta con nadie, se desmembrase parte alguna de aquel ducado, sino hacia instancia con aquel Rey que por la parte de Caque se le diese lo de Placencia y Parma, que tenia el Pa-lés acometiese lo de Normandía, y él ofrecia con su pa, y lo de Aste, que pretendia, y lo de Cremona y Gera- gente tomar la empresa de Guiena para entregalla al dada, que se dió los años pasados á venecianos; todavía inglés luego que fuese ganada; partido honroso y proqueriau lener parte en la presa. Concertaron los mila- vechoso, si se cumpliera; así lo entendia aquel Rey. ncses de dalles en dos años ciento y cincuenta mil du- Con este intento aprestó una armada de cincuenta nacados, y perpetuamente por año cuarenta mil. Para se- vos, en que pensaba pasar á Francia nueve mil infantes, guridad de la paga ofrecieron que tuviesen en su poder gente bien armada y lucida , y aun hacia instancia con tres fortalezas de aquel ducado. Las voluntades de los el rey Calólico le enviase otras cincuenta naves desde principes no iban conformes, y las trazas eran contra- España para ayudarse dellas en aquella guerra. No era rias. El Emperador quisiera mas lo de Milan para uno fácil cosa acudir á tantas partes, porque demás de ser de sus nietos; no se aseguraba empero de podello sus- las empresas muy graves , el rey Católico andaba enlentar contra el poder de Francia y de toda Italia, que fermo y la Andalucía alhorotada. La ocasion de la dodeseaban se pusiese señor propio y natural en aquel es- lencia fué cierta bebida extravagante que le liizo dar la tado. Llegó este deseo comun á término, que el obispo Reina en Medina del Campo por el deseo que tenia de de Loui, hijo bastardo del duque Galeazo, se puso en concebir; así lo refieren el doctor Carvajal en sus MeJa fantasía de hacerse duque de Milan. No le desa yuda- morias y Pedro Mártir como cosa que se tenia por La el Cardenal sedunense para esto por conservarse en averiguada. Lo que resultó fué que se debilitó el Rey cl gobierno que de aquel estado tenia y en nombre de manera, que ninguna cosa apetecia sino andarse por ajeno mandallo todo. Persuadíase que cuanto el Duque los bosques. Aumentábase el mal de cada dia mas con fuese mas flaco, tanto tendria mayor necesidad de su desmayos ordinarios y muestras de hidropesia. La Anayuda; ni al Papa le desplacia en lo secreto aquella tra- dalucía se alteró por la muerte de don Enrique, duquo za , por no asegurarse del duque Maximiliano, que ve- de Medina Sidonia. Tenia una hermana de padre y mania muy prendado del Emperador y rey Católico. Por dre, por nombre doña Mencía , casada con don Pedro cortar todas estas tramas despues que se acabó lo de Giron, y un hermano de padre, que se llamaba don Bresa , se dió órden en la ida de Maximiliano Esforcia Alonso Perez de Guzman. Nombró en su testamento ú Milao. Entró en aquella ciudad a los 29 de diciembre, por sucesora en el estado á su hermana, afirmando que principio del año 1513. Acompañíronle el Cardenal se- el segundo matrimonio de su padre no fué válido. Con dunense, el virey de Nápoles, el de Gursa y don Pe- este supdamento tan slaco pretendió don Pedro Giron lodro de Urrea. Fué recebido con toda la majestad y mues- mar posesion de aquel rico estado, y se apoderó de Me. tra de alegría con que se solian recebir los duques pasa- dina Sidonia. Doña Leonor de Zúñiga, madrastra de doo Enrique y de doña Mencía, hacia las partes de su hijo, determinase. Hizo Julio de Médicis mucha honra á estos que demás de ser justificadas á juicio de todos, le ayu- cardenales y al señor de Solier, que venia con ellos por daba el favor del Rey, que pretendia casar al nuevo he- embajador del rey de Francia. Por medin dellos se deredero con doña Ana de Aragon, hija del arzobispo de claró por servidor de aquel Principe, que fué principio Zaragoza. Llegaron las cosas á término de guerra , á de mayores males y daños. Con la vacante del Pontilicausa que cada cual de los pretensores tenia sus valedo- cado y con la sombra del Virey tuvo el nuevo Duque res, y les acudian señores y caballeros sus aliados. Don comodidad de apoderarse de Piacencia y procurar de Pedro era un caballero muy brioso y que estuvo á pun- hacer lo mismo de Parma. Acudió el Virey á aquella to de aventurallo todo; todavía prevaleció la razon, y parte con su campo por estar receloso del poder do el estado quedó por el hermano del difunto. En Bu- Francia, que se juntaba en daño de Milan, y por enlongia estaba por capitan Gonzalo Mariño, y en Oran Mar- ces no era sazon de comeаzar la guerra contra veneciatin de Argote, como teniente del marqués de Comares. nos. La falta de dinero para la gente era grande, y no Sucedieron con los moros algunas revueltas, en que no se hallaba camino para socorrerse en aquella necesidad, se hizo cosa de momento, mas de que Muley Abdala mayormente que se continuaba la plática de asentar las con gente que traia consigo llegó á dar vista á Bugia paces entre el Emperador y venecianos, y para cony quemó el arrabal de aquella ciudad; el daño fué gran- cluir eran idos á Alemaña, primero el cardenal de Gurde, no quedó en pié sino una torre, en que se recogie- sa, y despues don Pedro de Urrea y el conde de Cariaron los judíos. La causa deste desman fué el mal órden ti. No se conformaban en las condiciones de la paz porde Gonzalo Mariño, por romper el primero los capítulos que el César queria quedarse con Bresa y Verona; los de la paz que con los moros tenia puesta ; que fué causa venecianos pretendian recobrar todo su estado como de removelle de aquel cargo, y en su lugar fué proveido le tenian antes de la guerra. Entró de por medio el rey por capitan don Ramon Carroz. pitan don Ramon

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de Francia y concertose con aquella señoría; terció

Andrea Griti en favor del Francés, ya puesto en liberCAPITULO XVIII.

tad , y tambien Bartolomé de Albiano. Las condiciones De la muerte del papa Julio.

fueron : que aquella señoría quedase con todo el esla

do que antes tenia , excepto Cremona y Geradada, que Traia asimismo el papa Julio muy quebrada la salud. fuesen del rey de Francia, y se volviesen á incorporar Su flaqueza y cuidados le acarreában diversas enfer- en el ducado de Milan. Obligábanse para recobrar aquel medades; divulgóse que de aquella no escaparia y que ducado y las tierras de venecianos que la señoría acu-' no podria vivir muchos dias. Teníase gran recelo que diria con mil lanzas y con seis mil infantes, y por su los cardenales scismáticos con su muerte no intentasen capitan Bartolomé de Albiano, y el Rey con mil y doalguna novedad, por lo menos quisiesen hallarse en el cientas lanzas y dice mil infantes , y por capitan genecouclave. Dióse aviso al duque de Milan, á Florencia, ral de la infantería nombró á Roberto de la Marcha, y Sena y Luca que mandasen guardar los pasos. Falleció por lugarteniente de general al señor de la Tramulla, y el Papa á los 20 de febrero. Alteróse el pueblo romano, en su compañía Juan Jacobo Trivulcio. Luego que se como suele, en las vacantes, y mas entonces por que- publicó esta avenencia, Trivulcio con la gente italiana dar comunmente todos resabiados del gobierno pasado que tenia alistada por el rey de Francia se puso deny muy encontrados los coloneses, aborrecidos el Papa tro de la ciudad de Aste. Bartolomé de Albiano acudió y los Ursinos, sus allegados. Saqucaron el monasterio de al ejército de la señoría para acometer á Verona ó paSan Pablo, que es de monjes benitos, y hicieron otros sar á juntarse con los franceses. Esta novedad junto insultos. Ayudó mucho la industria y autoridad del con la ausencia del Virey causó tan grande mudanza, embajador Jerónimo Vic para que se sosegasen. Entra- que los mas pueblos de Lombardía se declararon contra ron los cardenales en conclave a los 4 de marzo, el duque Maximiliano. ¡Cuán grandes son los vaivenes biendo primero enviado á su padre el hijo del marqués desta vida! Apenas era entrado en posesion de aquel de Mantua, que estaba en rehenes, y á los 11 de confor- estado, cuando todo se le volvia al revés; así sucede á los midad de casi todos, salió elegido el cardenal Juan de desgraciados. La causa por que el rey de Francia so Médicis, que se llamó Leon X. Declaróse el mismo dia apresuró en concluir esta confederacion fué tener muy que queria perseverar en la liga y hacer que el Empe- adelante otro tratado, que se comenzó los meses pasarador y el Inglés entråsen en ella. Los cardenales Car- dos á persuasion del cardenal don Bernardino de Care vajal y Sanseverino, que se entretenian en Leon con vajal, es á saber, de asentar treguas con el rey Católico menos reputacion que nunca, acordaron de pasar á Ita- para sobreseer de todo auto de guerra desta parte do lia y hallarse en el conclave. Favorecíalos Próspero Co- los Alpes. Venia muy á cuento á estos dos reyes eslo lona, que asimismo pretendia ir á Roma, y ofrecia sa- concierto, al Católico para asegurarse en la posesio: car pontífice de su mano; el Virey empero no le dejó de Navarra, al Francés para recobrar lo de Milan, ca ir por recelo con su ida no se alborotase Roma y se de los interesados el rey de Navarra y el duque Maxiquitase la libertad al conclave. Aportaron los dos car- miliano poco caso se hacia; propia condiciou de podeđenales con un galeon á Liorna. Por las guardas que rosos para con los que poco pueden. Para concertar tenian puestas ya la mira fueron detenidos y llevados á esta tregua enviaron á Francia los meses pasados á don Pisa. Dio aviso luego al Papa Julio de Médicis, su primo; Jaime de Conchillos, obispo de Catania , y á la sazon mandó llevallos a Viterbo , y de alli á Civita Castellana, electo de Lérida. Pasó de Fuente-Rabia á Bayona para que tenia un muy buen castillo, hasta que su causa se verse con Odeto de Fox, señor de Lautreque, que era

ha

capitan general de Guiena. Tralaron con poderes que palabra que dió, lo uno por ser preso de mala guerra, de sus reyes mostraron de concerlarse mediado el mes pues iba como embajador y en servicio de la Sede de marzo. Quedaron desconformes. Juntáronse segunApostólica, lo otro por la muerte del de Longavila , á da vez en el castillo de Ortuvia, que está en el término quien él se obligó personalmente. Por otra parte, el ma. de Francia , dos leguas de Fuente-Rabia. Allí concer- riscal de Navarra, que se llamaba tambien marqués de taron, 1.° de abril, que la tregua entre el rey don Fer- Cortes, rompió por las fronteras de Guipúzcoa con otros nando y sus confederados, el rey de Inglaterra y dos mil hombres; pero la gente de la tierra por orden de príncipe don Carlos, y el Francés con el rey de Esco- don Luis de la Cueva, que guardaba á Fuente-Rabía por cia y duque de Güeldres durase por espacio de un año, su padre, le hicieron resistencia. Acogiase esta gente al á contar desde aquel dia; que en este tiempo hobiese castillo de Maya, que era muy fuerte, puesto en tierra comercio de un reino a otro desta parte de los Alpes devascos, por do se pasa á Guiena. Tuvo aviso el señor por donde se sobreseia de las armas. El rey don Juan de de Ursua, servidor del rey Católico, que el Alcaide esNavarra quedó excluido deste concierto, que era como taba ausente; acudió sobre el castillo con gente, mas entregalle á su enemigo para que con sus agudas uñas como era poca y el Alcaide à la sazon sobrevino, no liciese en él presa. Cuanto al Emperador y rey de lo- pudo salir con la empresa. Proveyó el marqués de Coglaterra, se puso por condición que si dentro de dos mares que Diego de Vera y Lope Sanchez de Valenzuela, meses no firmasen las treguas, fuesen excluidos della, i que envió de nuevo con gente, fuesen á cercar aquel como lo quedaron. Siutiúse mucho el Emperador desle castillo para atajar los daños que los dél hacian por aqueconcierto, tanto mas, que se hizo sin dalle parte, como llas montañas. Hicieronlo así, pero tampoco le pudieron fuera razon. Decia ¿qué manera era aquella de querer tomar; antes por aviso que les vino de que el mariscal correr la misma fortuna con él como siempre el rey Cita acudia al socorro de los cercados con gente y asimismo tólico lo publicaba ? Que con esta lregua en ocho dias el rey don Juan se retiraron, y quedó la artillería en el Francés se laria señor de Milan , y con la ayuda de Azpilcueta á peligro de perderse. El Marqués acordo las potencias de Italia, que luego se le allegarian como de acudir en persona con mas de dos mil soldados y á vencedor, se haria señor del reino de Nápoles y de artillería mas gruesa que la que llevaron antes. Los de todo lo al de aquellas partes; con que revolveria sobre dentro, visto que de Francia no les podia venir socorro los dos, que eran sus verdaderos enemigos y se venga- y que su Rey no tenia fuerzas bastantes para resistir, ria dellos á loda su voluntad. Lo que sobre todo enca- rindieron aquella fuerza dentro de muy pocos dias; nerecia era que por consejo y traza del cardenal Carvajal, gocio de grande importancia , ca con esto quedó llana que en tantas maneras habia deservido, se hobiese to- toda la tierra de vascos y Cisa, que están de la otra mado aquel camino. A la verdad la traza fué muy agu- parte de los puertos. Poseian los condes de Fox de da y como del ingenio de aquel Prelado. Mas era muy tiempo muy antiguo en lo de Cataluña lo de val de Anclaro que si eslo se llevaba adelante , se perderian to- dorra y vizcondado de Castelbó, que cae cerca de Urgel, das las ciudades que en Lombardía se tenian por el Im- y entonces eran de la ya reina de Navarra doña Catalina, perio, que era el mayor sentimiento que en este caso habidos por herencia de sus padres. Esto todo por el el César tenia, si bien alegaba otras razones y agravios. derecho de la guerra perdieron aquellos reyes, y vino á

poder del rey Católico. Por la ausencia del cardenal CAPITULO XIX.

de Sorrento, que fué á Roma al conclave, quedó en el De la guerra de Navarra.

gobierno de Nápoles el almirante Vilamarin. Las pro

vincias de Calabria y Pulla se hallaban sin gobernadoAntes que se asentase la tregua con Francia , mona res, porque Hernando de Alarcon, que lo era de Calasieur de Lautreque en Bayona ponia en orden la gente bria, y el marqués de la Padula, que tenia cargo de Pude guerra que tenia, y juntaba olra de nuevo, y fundia lla, andaban en el ejército. Esto y la falta de gente de artillería con intento, á lo que se entendia, de dar al im- guerra dió ocasion á muchos insultos que por todas proviso sobre San Juan de Pié de Puerto, que no era partes resultaban sin remedio ni sin término; en parplaza muy fuerte; la cual ganadla , pensaba por aquel ticular se levantaban los vasallos contra los barones, paso subir los puertos y meterse dentro de Navarra. Con movidos de los malos tratamientos que les hacian, y este recelo el marqués de Comares envió á Valderron algunos pueblos enteros se alzaron , en que aconteciecal algunas personas para asegurarse de aquella gente, ron cosas notables y enormes delitos. Deinás desto, veque andaba muy recatada, y no se tenia bastante con- nian nuevas que el gran Turco armaba en daño de fianza que no diesen paso por sus tierras al campo cristianos; y puesto que se entendia pretendia pasar á francés. Proveyó asimismo la gente de á pié y de á ca- Rodas, todavia se temia no acudiese á Sicilia ó á lo do ballo que podia Diego de Vera para defender aquella Pulla. Los venecianos otrosí, despues que se ligaron villa. No se pasó mas adelante á causa de la tregua que con Francia, tenian puestos los ojos en recobrar las se asentó, como queda dicho; con que los nuestros lu- ciudades que poseyeron en la Pulla. Era necesario vieron comodidad, no solo de mantenerse en lo que po- acudir á todo esto. Dióse orden como todas aquellas seian, sino de pasar adelante en su conquista, si bien marinas estuviesen bien proveidas y aprestada el are el rey don Juan tenia juntos hasta cinco mil hombres mada del Almirante para todo lo que sucediese. A Bepara hacer el daño que pudiese, y aun hizo sus reque- renguel de Olms, que vuelto á España salió al princiriinientos al obispo de Zamora para que volviese á la pio de abril de Sevilla con cuatro galeras muy en orden, prision; mas el rey Católico declaró estar libre de la con intento de dar sobre ciertas fustas de moros que

muerto con los adornos, y con gente que levantaron Flo

por aviso del capitan general de Portugal, que residia dejado el campo, se fué á meter dentro de Novara. Enen Tanger, se entendió tenian los moros recogidas en el tró allí último de mayo sin recatarse que por aquella rio de Teluan, se le mandó que, pospuesto todo lo al, gente en aquel mismo puesto fué vendido su padre á se encaminase á Italia para juntarse con el Almirante y los franceses. El Virey mostraba voluntad de juntarse con la armada de allá. Por este mismo tiempo el estado con el Duque; pero como quier que de Roma no le ende Génova grandemente se alteró. Los adornos, que viaban dinero segun que el embajador Vic lo prometia, andaban desterrados de aquella ciudad y hasta aquí se y por otra parte tepia aviso de España que se volviese mostraban aficionados a la corona de Aragon, concer- al reino, no se atrevia á empeñarse mucho en aquella taron con el rey de Francia de echar los fregosos de guerra. Tomó por resolucion de estarse á la mira y Génova y volvella á su sujecion. Súpose que el conde con su presencia dar algun calor a la defensa de Lomde Flisco y sus hermanos tenian parte en esta prática. bardía. Llamó al comendador Solis para que tuviese Los hermanos del Duque matarou al Conde por esta cargo de la infantería por la ausencia del marqués de causa dentro de palacio. Juntáronse los hermanos del la Padula, que fué proveido por capitan general de

Florencia. Envió en su lugar á Luis Icart para la dese acercaron á Génova. La armada francesa en su ayuda fensa de Bresa. En guarda de Cremona puso la gente bizo lo mismo por mar. Salió el Duque con sus galeras del Papa , y despues para mayor seguridad envió allá en seguimiento de aquella armada, que no le osó es- á Ferramosca con cuarenta boinbres de armas, treperar. Mientras seguia el alcance, los adornos y fliscos cientos soldados españoles y quinientos italianos. No se apoderaron de la ciudad, y el Duque fué forzado á bastó esta diligencia para defender aquella ciudad; retirarse á Pomblin. Su armada se recogió á Portove- luego que Albiano llegó allí con su campo, la entró con nere. Entonces nombraron por duque de Géneva á Oc- muerte de todos los hombres de armas, que llegaban á taviano Fregoso, que era á gusto de todo el comun, y docientos, y á los españoles quitó las picas. Con la hermano del arzobispo de Salerno y aun tenia deudo Queva deste suceso los franceses se determinaron de con el Papa. Duró poco esta prosperidad a los adornos.

sitiar á Novara. Eran por todos ochocientas lanzas y Los fregosos se concertaron con el Virey que los resti- ocho mil infantes, los tres mil alemanes, los demás tuyese en sus casas con promesa de poner aquella ciu- gente soez y de poca cueuta. Hicieron ademan de comdad y señoría en la proteccion del rey Católico. Hi- batir la ciudad. Vino aviso que los suizos venian en cieron sus capitulaciones. Envió el Virey con gente al favor del Duque hasta llegar á doce mil en número, y marqués de Pescara, que cumplió lo que se concertó que el baron de Altosajo traia olros cinco mil. Por esta con aquel linaje y parcialidad. Cuanto al Duque de causa los franceses se volvieron a su fuerte, que tenian aquella señoría no pareció se hiciese mudanza. Sucedió entre Gaya y Novara. Luego que llegó el primer socsto algunos dias adelante; volvamos á lo que se nos corro, cobraron tanto ánimno los suizos, que sin esperar queda atrás.

alde Altosajo, salieron en busca del enemigo. Quisieran CAPITULO XX.

los franceses excusar la batalla, mas no podian. SalieLos suizos vencieron a los francescs junto a Novara.

ron de mala gana á la pelea. Los hombres de armas y

caballos ligeros de Francia no curaron de pelear. La La masa del ejército francés se hacia en Aste y en el batalla, que duró dos horas, fué muy reñida entre la Piamonte. Su general monsieur de la Tramulla se apresa gente de a pié. Los alemanes se defendieron ferocisitaba con todo cuidado, y de Francia le vinieron hasta mamente, pero sinalmente el campo quedó por los suicuatrocientos caballos ligeros. Tenia en su compañía á zos. Murieron de la parte de Francia pasailos de siete Juan Jacobo Trivulcio y á Sacromoro, vicecómite, que mil, y entre ellos todos los alemanes, y de gente princidesamparado el duque de Milan, en cuyo servicio an- pal Coriolano Trivulcio y Luis de Biainonte. Despues duvo, se pasó á la parte de Francia. Bartolomé de Al

desta victoria, que fué á los 6 de junio, llegó el baron de biano asimismo con el ejército de la señoría se ponia en Altosajo, y se levantaron por el Duque Milan y Pavía; órden para sitiar á Verona. Era cosa maravillosa que

у casi todo aquel estado se puso en su obediencia. En fuera destos dos campos en un mismo tiempo se halla- la prosperidad todos acuden. El Virey envió al Dugue ban otros tres en diversas partes de Lombardia , mues- cuatrocientas lanzas con Próspero, porque tenia gran tra de su abundancia, en que no tiene par. Dentro de falta de gente de á caballo, y la caballería enemiga Verona se contaban cinco mil ludescos y seiscientos quedó entera. El resto de su campo se quedó como le caballos ligeros, que corrian la tierra hasta cerca de tenia antes junto al rio Trebia, cerca de Placencia. EnVicencia no de otra guisa que si fueran señores del tendióse hizo grande efecto para alcanzar aquella viccampo. Junto á Placencia alojaba el Virey con mil y cua- toria el impedir, como impidió, que Albiano no pudiese trocienlos hombres de armas, ochocientos caballos li- ir á juntarse con el campo francés. Albiano, luego que geros y siete mil infantes, gente muy escogida y lucida. tuvo aviso de la rota de Novara, se retiró con su genle, El duque de Milan se hallaba acompañado de los suizos, que era por toda mil lanzas y trecientos caballos ligeque eran basta ocho mil, y esperaba otros cinco mil ros y cinco mil infantes los mas número, gente vil. que pasasen en su ayuda los Alpes. Sin embargo, los de Aquella señoría se hallaba muy apretada y falla de diMilan y casi todas las demás ciudades de aquel estado nero, lanto, que se socorria con la décima de las rentas cobraron tanto miedo, que se rebelaron contra el Du- de los particulares y uno por ciento del dinero que que y alzaron banderas por Francia. El mismo Duque empleaban en mercaderías. De camino ganó Albiano á no se confiaba de venir á las manos con los enemigos, y Liñago, que guardaba el capitan Villada con docientos

no se confiaba de venir á

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