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eran de cuatro colores, con los cuales significaban y que son enemigos del deleite la ambicion, la ira, la representaban los cuatro tiempos del año y los cuatro avaricia; los demás vicios, hechos un escuadron, se apoelementos, a los cuales eran consagrados los tales jue- derarán del alma. Dio Dios, criador y padre del género gos y colores.

humano, al hombre conocimiento y apetito, con los CAPITULO IV.

cuales se mueve á obrar de su voluntad sin que nadie le

haga fuerza, de donde entre las demás pasiones, como Del deleite de los sentidos.

la tristeza nace de la adversidad, así de la prosperidad, Grande es el poderío del deleite y sus fuerzas increi- cuando alcanzamos lo que deseamos, ó nos entretenebles, porque dado que blando y halagüeño, en poco mos con esperanza de alcanzallo, se engendra el deleite tiempo, si no se usa de recato, vence y se apodera de como cierto reposo del alma cumplido el deseo y remate todas las partes y potencias del alma , resuelve el vigor de los trabajos; en el cual ingirió Dios grande suavidad, de las virtudes, y el alcázar, puesto en lo alto, la ra- ó por mejor decir, todo él es suavidad, para que fuese zon y entendimiento le derriba y despeña en todo géne- como salsa y sabor, con cuyo gusto nos despertásemos ro de vicios. Bien y sabiamente dijo Platon que el de- | á cumplir todos los oficios de la vida humana , por difileite aun á los hombres de gran corazon los vuelve de cultosos que ellos fuesen. De aquí viene que cuanto es cera; de suerte que, á manera de cera blanda, se dejan mas dificultosa la obra que se debe hacer, tanto es de vencer de los vicios y deshonestidad; y en otro lugar mayor deleite, como se ve en la generacion de los hijos, dijo que el deleite es yesca y cebo de todos los males, porque no faltasen las especies y casta, haber mezclado ni de parte alguna hay mayor peligro que de los delei- en los cuerpos un 'ardentísimo deseo, con que el uno tes que nos cercan por todas partes. Así de todo tiempo sexo apetece al olro grandemente, para que se pudievemos los que ni sus enemigos pudieron vencer, ni al- sen engendrar y multiplicar los animales; la cual incliguna injuria del calor, frio ó hambre quebrantar, haber nacion y apetito como se vea en todos los animales, en el sido vencidos y derribados miserablemente con el ha- hombre tiene mayores aguijones, y esto, o por ser ma-. lago del deleite; porque ¿qué otra cosa trastornó á Sa- yor el conocimiento que el hombre tiene y la carne mas lomon, persona de tanta sabiduría y bondad? Qué á Ani- blanda, ó para que la virtud, de la cual solo el hombre bal el Africano y á sus ejércitos hizo pudiesen ser ven- es capaz , pelease con mas fuerte deleite como con enecidos del enemigo, sino los deleites y regalos de Capua? migo doméstico; porque el que debe ser incentivo para Lós vinos y los convites de Campania vencieron al in- la virtud, y para este efecto fué ordenado por el Criavencible; lo cual harto cosa clara es haber tambien dor, si pasa de término, es muy cierta peste de la misma acontecido á los romanos, que fueron siempre vence- virtud. Los demás animales, ciertamente fuera del dedores de las gentes, hasta tanto que gustaron las co- leite de la generacion y de la comida, ningun otro ó modidades de Asia, y se corrompieron con los demás apenas sienten, ó á lo menos á estos se refieren; las deleites de aquella provincia. Los cuales deleites, como operaciones y deleites de los otros sentidos miran para dice Séneca en la epíst. 52, son muy semejantes á apetecer las cosas de que se han de sustentar, oyen para cierto género de ladrones , llamados por los egipcios fi- huir los peligros y poder juntarse; el odorato sirve para listas, los cuales abrazaban y besaban á los que querian la comida, porque la suavidad de las flores, de los otros matar, como tambien lo hizo Joab con Amasas, su con- olores y drogas de todo punto no la sienten ni gustan trario; ingenios de hierro el deleite como ablandados con della; mas al hombre fuéle dado infinito deleite, el cual el suego los doma del todo y los quebranta; y como en el se recibe por todos los sentidos, para que la virtud le hombre no haya cosa mas excelente que la virtud, á este reprima cuando inclinase al vicio, pues la fornicacion, divino don no hay cosa tan contraria como el deleite, adulterios y todas las maldades no con otro cebo, sino porque, dominando él, ningun poder tienen la temperan- con el deleite, se despiertan; mas hay diferencia, que cia, la fortaleza , la liberalidad y las demás virtudes, ni el demasiado deleite del manjar y de la carne se repredebajo de su imperio puede estar parle alguna de hones- hende y se cuenta por vicio, pero no el deleite que por tidad, siendo, como es, vicioso y acarreador de muerte, los ojos, orejas y olfato se recibe , lo que ha sido á muarmas de aquel cuyo intento y oficio solo es vencer las chos ocasion de yerro, pensando que de ver los juegos, almas de los hombres y ensuciallas con las manchas de oir el canto y música , ninguna reprehension merece; los vicios. Es el deleite fabricador de muerte, y como porque bien dice Aristóteles, aquellos solamente llaDios llama al hombre á la vida por trabajo y sudor, por marse incontinentes, los cuales se dejan vencer del deestar la virtud situada en lugares ásperos y enriscados, leite del tacto , y usan sin medida del deleite carnal, y así corremos a la muerte por deleites y suavidades; procuran la delicadeza de los manjares, semejantes á cierto al verdadero bien lleva el camino áspero, los ma- Filoxena, el cual deseaba tener el cuello de gralla para les y vicios á la perdicion por bienes y deleites engaño- deleitarse mas tiempo con el sabor del madjar; pero a sos. Conviene pues huir todos los placeres y deleites los que en ver o oir no tienen medida, e quién llamará de los sentidos como lazos, porque presos con aquella intemperantes? La causa desto es porque los primeros blandura, no vengamos nosotros y nuestras cosas á deleites son comunes á los hombres con los demás anirecaer en el señorío de la muerte. Si te venciere el de- males, por los cuales el hombre degenera en la condileite, serás vencido del dolor, trabajo, molestia, por- cion y naturaleza de las bestias, lo que no acontece en los deleites de los otros sentidos, ó por ventura porque riñones quemados con su gordura ; otros luny de los cualos primeros son mas agudos y fuertes, y por consi- les no podemos carecer lolalinente, como del gusto, guiente mas dañosos si no se les pone freno; por donde ojos y oido, lo cual figura la gordura del vientre y hinecesaria cosa es ponerles sus términos y que la virtud gado que se habia de quemar en el fuego, no el vientro los reprima , cuyo oficio es seguir lo saludable, apartar mismo ó el hígado. Resta que los demasiados deleites y rebatir lo contrario. Esto dicen, pero no obstante to- se deben cortar como cebo de los vicios y que los fue do esto, en los deleites de los otros sentidos puede ha- mentan, y que si una vez se les da lugar, no paran ber tambien cierto género de incontinencia menos co- hasta provocar á placeres torpes, y en medio de lus ennocida por ventura del vulgo , pero verdaderísima; el trañas despertar aguijones de la lujuria y inflamar aquel deleite de las orejas y de los ojos que se recibe de mirar natural ardor sin parar hasta tanto que lleven y eirelos juegos, de la suavidad del canto y de la inúsica, no den á todo el hombre en los lazos de la muerte elcrua. es menos vicioso ni menos dañoso que los olros placeres; En ninguna cosa mas en esta vida se pecả que en alenporque ¿quién dirá que no seria lujurioso y perdido el tar que los dias enteros estuviese sentado en el teatro, ó por saludable á muchos enfrenalle al principio, los cuales mayor comodidad y mas gusto tuviese los mismos fa- con su caida es razon á lo menos hagan á los demás randuleros con toda su jarcia y aparato y los sustentase avisados para que no se dejen inficionar de esta tiña y en su casa? Cierto, todos los deleites corporales son peste, por mucho que poco á poco con blandura se ille incentivos de vicios, y tienen gran fuerza para corrom- sinúe, y engañe con máscara de honestidad ó de peceper las almas y aseallas coa torpeza , porque del tacto, sidad y provecho, como acontece muchas veces. como de fuente comun, todos los deleites de los sentidos se derivan, y cuanlo con él son mas conjuntos, lan

CAPITULO V. to son mas vehemenles; como los sentidos todos están

Por qué deleitan tanto las representaciones. en la carne, por la cual el deleite del tacto se derrama, y della como por cinco arroyos se reparte en todos los Lo cual, si es verdad que los deleites de los sentidos sentidos. Y así, los demás deleites nacidos de la carne apetecidos por aquellos, que como jumentos obedescen á ella mesma se vuelven, y como de las cosas exteriores al cuerpo, están entre si trabados en tal manera, que enturbiadas revolviéndose en sí toda la carne y por ella de

de uno nace otro mas torpe y seo, qué pensarémos que el alma ivficionan, para que no pueda con entendimien- acontecerá á los que tienen por costumbre de agotar en to sosegado ejercitarse en lo bueno ó contemplar en el teatro por los ojos y orejas toda la torpeza? ¿Por venDios, como lo dice san Basilio en el libro de la Virgini- tura diremos que los tales sean templados y sanctos, dad, de donde se lomó todo esto. Sin duda este mal ó mas presto que se revuelvan en el cieno y en la muerapetito con ninguna cosa se contenta, á manera de fuego te, la cual está en el deleite, como la vida eterna se alcuanto mas le damos, tanto mas pide; y muchas veces canza por la virtud? Pero antes que pasemos adelante comenzando del deleite honesto, en un momento pasa es justo maravillarse y inquirir por qué causa las repreá lo ilícito, y de un deleite saltando en otro diferente, sentaciones y comedias en tanta manera arrebatan á lo3 acaba en torpeza. Esto dieron á entender los griegos hombres que, menospreciados los otros oficio de la cuando dijeron ser el deleite semejante á la bidra, la vida, muchos concurren á esta vanidad, y todos los dias cual lingieron estar escondida en una laguna y tener gastan en este deleite, muchas veces con tamla vole. muchas cabezas; fábula liarto á propósito, porque el mencia concilados con furor, que no es menor maravi. deleite plantado en la carne, en muchos sentidos y co- Ila ver lo que bacen y dicen sus mencos y visajes, grite. mo cabezas se derrama con gran peligro, si con un ria, aplauso y lágrimas de los que vinicron á ver que los golpe vo se mala del todo y reprime; porque el que mesmos representantes. La causa es que estos hombrez obedeciendo al apetito corla como una cabeza, con por su interese han juntado en urlo lodas las maneras é aquel regalo se levanta mas fuerte y tiene mayores brios; invenciones, para deleitar el pueblo, que se pueden pencon suego se ha de matar, ayuda, digo, del cielo y favor sar, como cualquiera dellas tenga fuerza para suspender de caridad mas que con hierro, quiero decir, con in- los ánimos de los hombres, porque primeramente se dustria humana. De lo cual tambien en las divinas le- cuentan historias de acaecimientos extraordinarios y tras era figura así, la gordura de los animales que se admirables, que se rematan en algun finy succeso mas mandaba ofrecer todo á Dios, dando á entender que maravilloso, como lo vemos en las tragedias y comedias; no una parte del deleite, sino todo él, en cuanto fuese cosas increibles componerse y afeitarse de manera, quo posible se debe renunciar, como el becerro que se ofre- no parecen fingidas, sino acaecidas y hcchius; y es procia por el sacerdote, cuya gordura que estaba sobre pio de nuestra naturaleza maravillarnos de cosas extralas entrañas (en el griego sobre los intestinos y el vien- ordinarias, menospreciar lo que pasa ca la dia; y son tre y el redario del hígado ) demás desto, los dos riño- principalmente maravillosas y acarrean muy grande nes con su gordura mandaba la ley que se ofreciese deleite aquellas que succedei fuera de lo que se espera, para ser cebo del fuego. Conviene á saber; entre los y son de mayor peligro; que si con la simple narracion deleites hay algunos de los cuales polemos carecer de de cosas ordinarias muchas veces nos entretenemos, y todo punto, cuales son los venéreos, figurados por los | la luistoria, de cualquier manera que esté escripta, nog deleita, por ser como somos naturalmente curiosos. Aun ojos rostros que irritan, proponense el cebo y yesca de las consejas y fabulas de las viejas dan gusto, ¿qué será los vicios , y con la imágen , representacion y memoria cuando se juntase á esto la bermosura de las palabras destas cosas despiértase el apetito; y con los amores y elocuencia? ¿Cuánta gracia se acrecentará á la narra- fingidos, como si fuesen verdaderos, los que miran, se cion, que és la segunda causa por que deleitan tanto las revuelven en el torpe deleite como en un cenagal; lo representaciones, principalmente cuando de palabras cual si es razon que se disimule, ó antes que se evite y escogidas y graves sentencias está sembrado lo que se que con týdo cuidado se aparte este peligro, procuradice, como el prado de flores y el oro esmaltado de pe- rémos en esta disputa se declare y entienda. drería? Allende desto, los versos numerosos y elegantes bieren los ánimos y los mueven á lo que quieren, y con

CAPITULO VI. su hermosura persuaden con mayor fuerza á los oyentes

La diferencia de la comedia antigua y de la nueva. y se pegan mas á la memoria; porque

los

que estamos compuestos de números, mas que con ninguna cosa nos De todos los espectáculos que usaron antiguamente deleitamos con ellos, y la oracion compuesta de núme- los romanos y los griegos, habiéndose desusado los ros, cuales son los versos, mas vehementes movimientos demás, casi solos han quedado entre nosotros los essuelen despertar y moverá la parte que quieren. Allégase cénicos, los cuales mas que todos se debieran desterá esto flautas, cornetas, vihuelas, la suave melodía de rar y desarraigar de todo punto de nuestras costumbres las voces, las cuales, añadidas á lo demás, no pequeña y república, porque en los demás juegos habia cierto suavidad tienen consigo, pues consta que muchas destas ejercicio y escuela de virtud, con las burlas se ejercitacosas á solas sin fastidio bastan á entretener mucho ba el cuerpo para las verdaderas peleas y guerras, titiempo. Represéntanse costumbres de hombres de lo- rando, luchando, corriendo caballos y jugando el arco das edades, calidad y grado con palabras, meneos y ó ballesta; en los teatros asentados los dias enteros vestidos al propósito , remedando el rufian, la ramera, mancan y mancaban el cuerpo en el ocio y el ánimo el truhan, mozos y viejas, en lo cual hay muchas cosas con la torpeza. Pero antes de hablar de nuestras repredignas de nolar y muy graciosas, porque, no solo se rc- sentaciones, quiero declarar en qué se diferenciaban fieren con palabras, sino que se ponen delante los mes- la antigua comedia de la nueva, tomando el principio mos ojos, y lo que tiene muy mayores fuerzas, añá- de mas arriba en esta manera. Solitarios vivian antiguadense burlas y dichos graciosos para mover la gente á mente los hombres sin lugar o ciudad alguna donde se risa, cosa que por sí sola deleita mucho, principalmente recogiesen; antes , á manera de fieras, no reconocian si se tocan y muerden las costumbres ajenas y la vida. superior ninguno; solo por natural inclinacion cada faY en conclusion, lo que es mayor cebo, muchachos muy milia honraba sobre todos al que era de mas edad; la hermosos, ó lo que es peor y de mayor perjuicio, mu- cual, cuando crecia en número, representaba cierta jeres mozas de excelente hermosura salen al teatro y se forma de pueblo, de donde nacieron las aldeas, y demuestran, las cuales bastan para detener los ojos, no llas, cuando muchas para ayudarse entre sí y no ser solo de la muchedumbre deshonesta , sino de los hom- sujetadas de los mas poderosos, escogida una cabeza, bres prudentes y modestos. ¿Hay por ventura flor 6 se juntaban en un lugar, se fundaron las ciudades cou animal que en hiermosura se pueda comparar con la de mayor número de vecinos y mayor policía en trato y los hombres ? Hay por ventura cosa que nas alraiga los vestidos; añadiéronse los juegos para atraer y entre

tener to mas que los atavíos de todo punto reales, hechos á la guardó en todas las tierras. Los atenienses tambien, manera antigua ¡Cuánta hermosura, cuán gran deleite antes que Teseo los juntase en forma de ciudad, con matraen consigo para atraer y entretener la mucheduinbre! nera y costumbre grosera y agreste , habiendo por los el raso, la púrpura, el brocado, las guarniciones y bor- campos hecho sus sacrificios, por remate tenian por daduras de recamados ! No hay cosa por hermosa y pre- costumbre de morder y picar con apodos y burlas, así ciosa que sea, que no sirva á las comedias y leatro. á los que se habian hallado á los sacrificios como a los Seria cosa prolija de declarar todo esto por menudo У que estaban ausentes; los cuales lambien los rústicos nunca acabar, si quisiese tratar y dilatar este punto, en Italia imitaban despues de la miés, habiendo hecho como se pudiera hacer, y aun todo esto corre hablando sus sacrificios, se burlaban unos de otros con semejande las comedias honestas y tragedias, en las cuales, si te libertad, usando algunas veces de palabras torpes y hay lantas cosas que causen deleite, ¿qué será si se refieren cada una dellas á la torpeza y deshonestidad? El llas, los cuales versos se llamaban fescénicos, por hacual deleite mas que todos ata á los hombres de tal berse primero usado aquella torpeza en una ciudad de manera, que con solo la memoria los arrebata, iqué será Toscana, llamada Fescenina, y della haber pasado á si la fábula trata de las caidas y engaños de las doncc- las demás. Dió gusto esta manera de juego a los de la llas, de los amores y artes de las rameras, de la torpeza ciudad, y los que eran ejercitados en hablar comeny desgarros de los rufianes? ¿Por ventura puedese zaron en Grecia y en Italia á tractar en verso semejanto pensar que haya deleile mas poderoso que este? No por argumento; desta manera, excluidos los rústicos, los cierto; porque se preponen al entendimiento y á los ingenios de los ciudadanos se comenzaron á ejercitar

reu deshonestas , otras de versos y coplas á manera de pu

en motejar las costumbres ajenas, no solo componiendo que lo mismo hiciesen los representantes en sus comeversos, sino saliendo tambien en público, en represen- dias por eslas palabras: Pero á los poetas solamente taciones picaban satíricamente, y mordian así á los pre-quisistes fuese concedido inventar indignas fábulas de sentes como á los ausentes, algunas veces con gran do- los dioses y burlas malvadas. ¿Qué vuestros pantomimos, lor y pena de los que notaban, por donde de buen prin- qué los histriones, que aquella muchedumbre de reprecipio augmentada esta libertad, como los poetas muchas sentantes y mozos torpes y sucios? ¿por ventura á proveces sirviesen á sus pasiones particulares, y los oyentes pósito de sus ganancias, no abusan de vuestros dioses, no sufriesen de buena gana burlas tan pesadas y riñe- y las maneras de dar deleite y placer no las sacan de las sen sobre ello, por ley se proveyó que no fuese lícito injurias y baldones divinos? Están asentados en los esnombrar en el teatro á persona alguna. Desta manera pectáculos públicos los colegios de todos los sacerdotes cesó aquel género de comedia, la cual se llamó antigua y magistrados, los pontifices máximos, los curiones; comparada con la nueva, y aun no se permitió mucho están asentados los quindecim laureados y los sacerdotiempo lo que los poetas comenzaron á usar de herir y tes y flámines con sus insignias, los agoreros, que tienen notar, callando el nombre del que mordian, pero de por oficio declarar lo que Dios quiere y siente; demás manera y con tales circunstancias que los otros lo en- desto, las castas virgines que encienden y conservan el tendiesen; así, cesando y vedada la comedia antigua, fuego perpetuo; está sentado todo el pueblo y senado, sucedió la nueva, en la cual se trataba de caidas de los padres consulares, los reyes augustísimos, y muy doncellas, matrimonios de mancebos, engaños de ra- cercanos á los dioses; y lo que fuera maldad oillo, la mameras, no tocando a persona alguna ni aun disimula- dre de aquella gente guerrera, engendradora de aquel damente, en las cuales representaciones, dado que tra- pueblo reinador, Vénus en ligura de enamorada la dantasen cosas muy torpes, no usaban empero de palabras zan , y por todos los afectos y bajeza de las rameras con deshonestas y sucias, como lo dice sao Augustin en el deshonesta imitacion la representan hacer locuras. segundo libro de La ciudad, de Dios cap. 8.°La antigua Danza tambien la gran madre adornada de sus sagradas comedia se entreluvo y usó todavía en Grecia , no obs-vestiduras, y contra el decoro de su edad, aquella Dinditante las leyes en contrario, y las pesadumbres y des- mene de Pesinunte se representa, que se alegra la malgracias que de semejante libertad de morder las cos- vada en los abrazos de un vaquero; demás desto, aquel tumbres ajenas habia nacido, como se saca de una ora- hijo de Júpiter, Hércules, preso en las redes de cion de Arístides, sofista, en este propósito, de la cual sụ desórden , se representa por Sofocles en los trachitornarémos á tratar otra vez. Roma, usando de mayor nios dar miserables gritos, quebrantarse con la violenseveridad de costumbres, siguió y usó el postrero gé- | cia del dolor y consumirse y espirar últimamente derranero de las comedias; y era antiguamente vedado por madas sus entrañas con extrema miseria; y lo que mas ley de las Doce Tablas componer verso malo, con el cual es, aquel reinador del cielo, sin ningun miedo de su la fama de otro y la vida se afea ; y es cierto que los jue- deidad ni majestad, es inducido en las fábulas hacer gos no se recibieron en los primeros cuatrocientos años el oficio de adúlteros, y para poder engañar la castidad despues de la fundacion de Roma, y que primeramente de las madres de familias ajenas, mudar su rostro ense hicieron, siendo cónsules Tito Sulpicio, Potito y Cayo gañoso, y en semejanza de los maridos succeder en su Licinio Estolon. Estando el pueblo afligido con peste, lugar con el cuerpo mentiroso y fingido que toma; por voto que se hizo, por lo que en los libros sibilinos hasta aquí son palabras de Arnobio. Desta manera tehallaron escriplo, y dado que esta fué la costumbre de nian por mas fácil injuriar á los dioses que á los homRoma, lodavía algunas veces personas graves y insignes bres, engañados con necia presuncion, sin que por esta de callada eran notados por los representantes como causa se biciese castigo alguno, y sin que por esto sucPompeyo Magno, del cual Difilo, representante, exten- cediese alguna pesadumbre en el pueblo, lo cual confediendo hacia él las manos, pronunció aquellas palabras samos estar quitado todo de las costumbres del pueblo de su fábula : Por nuestra miseria es grande Valerio cristiano, y sabemos que á ninguno le seria lícito con Máximo, lib. vi, cap. 2.° Otro representante, como libertad de palabras motejar ó injuriar en el teatro á Jo reliere Julio Capitolino, pronunció ciertos versos los verdaderos sanctos que están en el cielo. Lo que predelante Maximino, emperador, motejándole de muy tendemos probar es que los que tratan cosas torpes en cruel, y diciendo: El elefante es grande y le matan, el sus representaciones, con la memoria de tales cosas leon es fuerte y le matan, el tigre es fuerte y le matan; no hacen menos daño ni son menos dignos de ser ahuteme á muchos, si no temes á cada uno. Esta era la dife- yentados que los que habia antiguamente, y que no es rencia de la antigua comedia y de la nueva de la grie- justo les permitan que estén mas hozando en el cieno ga y de la latina comun, tacha de entrambas, que lim de su torpeza. bremente baldonaban á sus dioses dignos por cierto de

CAPITULO VII. . semejantes honras y adoradores. Pero mejor será repreliender esta fealdad con las palabras de Arnovio al

Que las comedias no son á propósito para honrar á los sanctos. fin del lib. iv contra los gentiles, donde redarguyendo Cosa dificultosa es desarraigar una mala costumbro la licencia de los poetas, los cuales en sus versos de- de mucho tiempo, y con grande aplauso de la mucheclaraban las afrentas de los dioses, reprehende tambien dumbre arraigada, la cual suele celebrar las fiestas mayores con comedias y representaciones, y hay peligro sanctidad sufrimos que se haga tan grande sementera no se entienda que con esta disputa queremos diminuir de malad? ¿Por ventura, culregarianos los hijos á Ja honra de los sanctos; no sin alguna sospecha de impic- maestrus torpes para que los enseñasen? Porque esta dailbase empero de procurar, porque en ninguna cosa se excusa suelen traer en las comedias, declararse varios yerra mas gravemente que en honrará Dios con mancras acaecimientos de la vida humana, descubrirse engaños, improprias; y quiero comenzar de donile mas fácilmente darse avisos, con los cuales los mozos se hagan mas repienso quedarán convencidos los contrarios. Digo que catados; en lo cual pretendo probar y afirmo que de conviene honrar á Dios inmortal y a todos los sanctos con todo punto gerran, pues el borracho no es bueno para to la muestra de alegría, con volos, sacrilicios, cancio- enseñar la teinplanza, ni el deshonesto será buen macsnes, flores, ramos liermosameule compuestos y entre- tro de la castidad; porque ¿cómo podrian los tales hatejilos, y no dejar cosa alguna de las que se entiende cer á sus dicípulos que dejado el vicio, sigan la virtud, que puedan augmentar la religion y piedad en los áni- dejada la locura, sigan la razon, dejada la crueklad, se mos de los mortales; los cuales, como se gobiernan por bagan mansos y bevignos? El cuilado de nuestra puerta los sentidos, se mueven principalmente por el exterior no fiamos de cualquiera, porque no aconlezca alguna aparato de las cosas, ornato y pompa. Pretendo empero cosa en casa con que quedemos afrentados, sino de perque los faranıluleros se deben de todo punto desterrar sona conocida y aprobada. Y ¿será justo que los lijos y de las fiestas del pueblo cristiano y de los templos, lo las mujeres y toda la muchedumbre de la ciudait los encual, antes de confirmarlo por la vileza de sus personas Ireguemos para ser enseña los á liombres de vida y cosy con otros argumentos, quiero decir que Aristides, tumbres desbaratadas? Y los que aun estando templados solista, ni de nuestra religion ni de nuestras costum- no les dariamos lugar para hablaroos ¿cómo nos confiabres, compuso y publicó una oracion, con la cual en rémos de los mesmos estando borrachos y locos, ó cóSmirna, ciudad de Jonia, procuró persuadir esto mismo, mo pensarémos que los dias de fiesta por su ministerio no convenir las comedias á las fiestas de los dioses, ni se lagan mas solemnes? Afuera tal afrenta y maldad, de burlas representar en ellas cosas que no sean hones- digna que con todo cuidado se destierre. Pero dejados las y sanclas; y dado que su intento es contra las co- los argumentos que de Aristides se han referido brevemedias que usaban en Grecia, donde se decian baldo- mente, pasemos á san Augustin, el cual en el lib. II nes contra presentes y ausentes, contra el cual desór- de La ciudad de Dios, cap. 13, escribe de los anden se enderezun los mas de sus argumentos, no poco tiguos romanos, porque teniendo a los liislriones por tambien hacen á nuestro propósilo, como se verá, por infames, con todo esto honraban á los dioses cou colo que iréinos diciendo. Ninguna oblacion ni sacrificio, médias y representaciones; porque ¿qué razon hay de dice él, es mas agradable á los dioses que traer el ánimo afrentar y tener por infames aquellos por los cuales se muy bucio y muy pacisico. Las fiestas de los dioses de augmenta el culto divino? Las mesmas palabras de Au. ben ser vínculo de benevolencia y amistad de unos con gustino son estas : Pero respondanme, dịce, ¿con qué olros, de lo cual los dioses tienen muy gran cuidado. razon excluyen á los faranduleros de lodas las hunras, Prescile algun amigo, persona grave, nadie se atreve- y los juegos escénicos se mezclan con las honras de los rú á decir baldones ni los querrá oir; pues ¿cómo se su- dioses? Mucho tiempo la virtud romana no supo que fre tractar á los dioses con menos reverencia? Eu lodo cosa eran las artes leátricas, las cuales, dado que para tiempo se deben decir y senti: cosas buenas y honestas; placer y deleite de los hombres se buscasen, y por la mas en las fiestas principalmente que pertenecen á la corrupcion de las costumbres se introdujesen, los dioreligion, donde el pregonero amonesta á todos al prin- ses pidieron que se les liiciesen; pues į cómo se descipio del sacrificio que digun y. hablen cosas buenas; echa el representaule por el cual es honrado Dios? Y pues ¿cómo será convenieyle para lionrar á los sancios ¿con qué cara es nolado el que ejercita aquella fealdad decir palabras muy torpes, lo que no se sufre decir ni teátrica si es adorado el que la pide? En lo cualdice hahacer en los burdeles, cantallo en medio de los lem- ber sido muy mas pruden!es los griegos, los cuales de plos, ofrecer en sacrificio aquellas cosas que están ve- la escena y del teatro levantaban los representaules á dadas por la ley? Es cosa impia querer honrar á los dio- honras y magistrados supremos, como consagrados á ses con el arte y ministerio de aquellos en los cuales no los dioses y muy agradables á los mismos. Pero haber se halla parte alguna de bondad. Și entre los cantores sido algun tiempo lambien los histriones ccbados por alguno hace disonancia, es echado con vergüenza, pues los romanos de los templos, como arte que no cuadra¿cómo sufriremos que todo el coro se desentone y des- ba con el cullo divino, Cornelio Tácito, en el lib. xiv, lo ordene, principalmente estando presentes muchachos da á entender con estas palabras : No pequeña porsia del y doncellas, los cuales en casa y en las escuelas debe- pueblo se encendió porque los pantomimos, dado que mos procurar que hablen y oigan cosas honestas ? Por restituidos a la escena, eran excluidos de las contiendas ventura, ¿será, justo suframos oigan en público lo que sagradas. Pues ¿con qué cara los cristianos faranduleros si en particular, sin ser castigados, se dijese se corrom- tomados de la plaza y de los mesones los meten en los perian y pervertirian las costumbres? ¿Qué nos maravi- templos para que por ellos se augmente la sagrada aleJamos que tan grande abundancia de males haya y gría de las fiestas? Y pues las leyes eclesiásticas en la prevalezca en la república, pues en la mesma casa de la distinccion 23, can. maritum., los desechan de las sa

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