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este lugar quiero recoger en breve y reducillas a cam

CAPITULO XVI.

latinos, y de lo que dellos dice san Agustin en el lib.

de La ciudad de Dios, cap. 8.', que se guardaban do Que no se han de permitir los dichos juegos.

palabras sucias, como otras veces liemos referido. Do Acabado hemos la mayor parte desta disputa , ayu- los que van á semejantes comedias, digo que apenas dando nuestro Señor con abundancia de palabras y de puede acontecer que no pequen mortalmente; porque argumentos al intento que llevamos. Reprobado hemos o son flacos o de mucha virtud y fuerza; si tacos, la locura envejecida con muchas razones, las cuales en cuales son los mozos y la mayor parte del pueblo, pe

can por dos respectos: el primero por el peligro á quo memoria. Hemos dicho que los histriones, cuales son se ponen, así del consentimiento en el acto torpe, lalos que vemos en España, que mezclan cosas torpes biendo tantas cosas que muevan á ello, como está dicon las bonestas por causa de ganar mas, son por de- cho, como tambien por el peligro de la delectacion recho infames, y que no se puede ejercitar aquel arte morosa en los que son mas recatados y modestos, y sin grave pecado por ser de tanta eficacia para estra- no solo por el peligro, sino porque verdaderamente gar las costumbres del pueblo. Los contrarios opo- consienten en ella, metiéndose por su voluntad y sin nen que la vista de una mujer ataviada y afeitada no necesidad que les fuerce en aquellas llamas del deleile es menos perjudicial que los teatros, pi enciende me- torpe; porque ¿qué otro se puede llamar consenso nos el deseo torpe, á la cual con to lo esto no obliga- tácito ó interpretativo del deleite sino aquel con que mnos, so pena de pecado mortal, á quitarse los atavíos y se consiente en la causa de la cual la persona sabe que no usar los afeites. Aguda objccion, pero á la cual ordinariamente le ba de resultar el eucendimienlo del se puede fácilmente responder de santo Tomás, 2.2., tal deleite, de la manera que si uno sabe que tiene la quaest. 179, ait. 2, el cual dice que á las casadas les es cabeza flaca queriendo beber vino, quiere tambien ispermitido el ataviarse para agradar á sus maridos; a las citamente emborracharse; y si tiene costumbre de mademás no de la misma manera; principalmente si con tar cuando está borracho, consiente tambien en el boel hábito pretenden despertar mal deseo en otros será micidio, y se le interpreta y pone á su cuenta , dado pecado mortal; pero si lo hacen por liviandad de cora- que expresamente lo aborreciese ? Esto cuanto a los flazon, solamente seria venial pecado. Y á lo que dice cos; pero si los que van a las farsas son muy visluosos santo Tomás se ha de añadir : Que pecaria mortal- y tienen el pecho de hierro, cuales creo son muy pomente la mujer que no dejase de ataviarse, dado que cos, los tales deben considerar que la lujuria doma supiese que por aquel atavío alguno habia de caer en corazones de hierro, como dice san Jerónimo, y que, mal deseo. Así lo dice Silvestro en la palabra hornatus, dado que no pequen por este respecto , pecan por el al fin del párrafo 4.° Digamos pues que el atavio de la escándalo y mal ejemplo que dan á los del pueblo, cuanmujer no siempre es pecado mortal, porque no consta do ven personas graves por autoridad , letras, profeque ha de parar perjuicio á ningun particular, si no sion ó dignidad ocuparse y favorecer esla vanidad. Les fuese por ventura aquellos que por ser muy desalma- parece que lo mesmo podrian hacer ellos; por donde dos á cada paso, con ninguna ó ligerísima ocasion, son ocasion de caida á muchos flacos; y tanto mas si tropiezan, de los cuales la mujer honesta no está obli- los tales son prelados ó obispos pecan mas gravemengada á bacer caso, pues corren arrebatadamente á la te admitiendo esta gente á sus casas, dado que no remuerle, teniendo aun hecho con ej infierno concierto. presenten en su presencia alguna cosa torpe, porque Como en los teatros acaezca muy al contrario, que el pueblo, no sabiendo lo que allí se representa, movimuchos sin dubda caen, aun de los modestos, porque do por el ejemplo de su pastor, sigue los representan¿quién habrá que en tantas llamas no se abrase? El tes, y va á las comcdias sin mirar si es cosa honesta ó atavío y los meneos, los versos, los dichos agudos, los torpe lo que allí se representa; y tiénese por género de cantares y música, todo se endereza y provoca á tor- servicio y lisonja imitar lo que los principes hacen; peza, por donde veo que los teólogos comunmente fuera de que en todas las cosas mueven mas los ejemcondenan á los histriones que tratan cosas deshones- plos que las palabras. Presupuesto todo lo que se lia tas 6 pecado mortal, y en particular Silvestro en la pa- dicho y probado, antes que pasemos adelante se la de Jabra ludus , párrafo 2.° Y no hay para qué escudarse con tratar una cuestion grave y dificullosa : ¿será bien que decir que los histriones antiguos eran diferentes do los principes para deleite del pueblo disimulen y sufran nuestros representantes, pues está claro que los teó- que estas representaciones se hagan, dado que vanas logos modernos hablan principalmente de los que en y torpes, para que recreados con el tal espectáculo torsu tiempo se usaban, que eran los mismos que en el nen con mas ánimo á sus ejercicios y artes con que la nuestro, y mirada toda la antigüedad, no se hallará di- república se sustenta, los oficiales y labradores y toferencia en nuestros faranduleros y los histriones an- dos los demás, á la manera que las casas públicas ortiguos en lo que toca a este puncto de la deshonesti- dinariamente se permiten para la gente baja por evidad, por donde los condenan los padres autiguos; si ya tar mayores pecados? Pero de las rameras, pues se la no fuesen que los histriones de entonces eran mas re- ofrecido esta ocasion, disputarémos mas adelante un calados y menos deshonestos, como se ve de las co- poco mas á la larga; por ahora tratarémos lo que se ha medias y tragedias de los antiguos, ansi griegos como propuesto, y bay arguinentos por entrambas partes. Ni entiendo importa mucho que cualquiera sienta como bro su De las leyes : Que los versos de los poetas antes le agradare en este puncto, porque ni yo tengo con- que se communicasen con otros ó se publicasen, suefianza que con esta disputa se podrá desarraigar de sen examinados por personas no de menor edad quo todo puncto este mal, por tener, como yo creo, muy

cincuenta años, conviene á saber, de prudencia per ljondas raíces, y muchas personas principales, aun de

secta y conocida bondad; por do se ve cuán mal lialos que gobiernan la república, que es el mayor daño, cen los que el exámen y cuidado destas cosas encargan cstar persuadidos que conviene dar al pueblo esta ma- á hombres mozos, principalmente de costumbres no nera de deleites para recrealle y evitar otros mayores muy aprobadas, lo que sabemos se hace en algunas daños; y no me pareceria haber hecho poco si las per- comunidades, con gran vergüenza y escarnio de lo sonas de buena consciencia quedan con este trabajo que despues pasa y se hace. Despues desto, védese quo avisadas y persuadidas que este deleite es perjudicial las mujeres salgan á representar, ahora sea con hábiy que no se puede pretender sin peligro de la concien- tos de mujer , aliora de hombre, por los inconveniencia; porque por ventura, conocida la verdad, algunos les y daños que este abuso acarrea. No se señale á en particular se aparlarán desta vanidad, y algunos de esta gente cierto teatro ó casa , ni se edifique á costa los que gobiernan desterrarán de la república esla tor- del comun con esperanza de sacar alguna ganancia papeza, teniendo en mas la salud de muchos que el vano ra las necesidades de la república o de los pobres, por deleite. Pero yo mucho me inclino á sentir lo que mu- po participar los que gobiernan en los males que forchos han escripto, y en particular Celio Rodigino, li- zosamente se siguirán. No se hagan estas represenlalyro vili, cap. 7.' y Pedro Gregorio en los Sintagmas del ciones 6 juegos en los dias de fiesta , á lo menos mas derecho, p. 3, lib. xxxix, cap. 25: que seria prove-principales antiguas, ni en los dias de ayuno, cuaresma, choso para la república, si los representantes públicos témporas y vigilias; porque ¿qué tiene que ver la trisque se venden por dinero de todo punto fuesen dester- teza de la penitencia con la risa , vocería del teatro? rados, porque saben todos los caminos de recoger di- Echense de todo puncto y apártense de los templos, s nero, y por esta causa no hay torpeza que no hagan y no se hagan para lionra de los sancios que reinan con cnseñen á otros. Con esta torpe arte barren los dine- Cristo en el cielo en sus fiestas y procesiones; y por ros; y como adormidos los sentidos con el deleite, as- abreviar en cuanto fuere posible, mozos y doucellas no tulamente los van sacando para gastallos no menos se admitan en estos espectáculos, porque no se inticiotorpemente. Son ocasion que los ciudadanos se dén al ne desde los tiernos años y primera edad el seminario ocio y á la percza , raíz y fuente de todos los vicios y de la república, que es mayor daño de lo que se puede males; hacen camino y abren la puerla para todos los encarecer con palabras. Hällense presentes personas vicios y engaños, particularmente para la deshonesti- que tengan cuidado de mirar lo que se representa, y no dad, que por las orejas y ojos se recoge y entra; dismi-permitan que se vea alguna torpeza , y tengan autorinuyen el culto divino atrayendo al pueblo á los espec- dad de reprimir con algun castigo si alguno se hubiero táculos los dias de fiesta , cuando se habian de ocupar deshonestamenle. Y no será necesario hacer del coinun en ir á los templos y oir los oficios divinos y obras se- nuevo gasto; obliguen á los listriones á pagar a las mejantes de piedad, á lo cual seria ruzon se proveye- tales personas el salario que se les señalare. Eu lodas se con toda diligencia. Pero si no alcanzamos que es- maneras enlienda el pueblo que los representantes, tas representaciones y juegos se quilen del todo, y se los cuales no entiendo se podrán refrenar de todo punjuzga no obstante todo lo dicho, que se deben dar es- lo para que dejen las torpezas, no los aprueba la repúa tas recreaciones al pueblo; lo que la razon y el derecho blica ni su arte como cosa lícita, sino que se permiten parece piden deseamos á lo menos alcanzar, que se para deleite del pueblo, y á su instancia, por los mauise de algun recato y circunspeccion, y no se dé liber- gistrados, los cuales cuando no pueden alcanzar lo tad á los representantes de representar lo que quisie- mejor, deben tolerar el menor mal. Así Teodorico, rey ren, sino que se les ponga leyes y limite del cual no de los ostrogodos, en Casiodoro, lib. II, epist. 51, sepuedan pasar sin castigo; porque ¿qué aprovecha sacar ñalando á un cierto cochero muy célebre en aquella leyes si escriptas no se han de guardar? Dado que yo arte salario del pueblo por meses, acaba la epístola cutiendo que el furor desta gente no se puede bastan- con estas palabras: Nosotros favorecemos estas cosas temente enfrenar con algunas leyes. Prudentemente, forzadas de los pueblos que cargan de nos, cuyo deseo como lo demás desto, dijo el pocta lírico con palabras es ocuparse en tales cosas, para con el deleite desque tomó do otro poeta y se pueden aplicar á este pro- echar los cuidados, porque pocos son capaces de razon, pósilo:0 amo, la causa que ni liene modo ni consejo, y á muy pocos deleita lo mejor, y la turba se incliua no se quiere tratar con razon y medida. Con todo esto mas á aquello que se endereza a desechar cuidados; y digo que se podrian señalar en cada ciudad ó diócesi cualquiera coşa - deleitable juzga que pertenece a la examinadores, los cuales viesen y aprobasen todo lo bienaventuranza de los tiempos; por lo cual démos el que se hobiese de representar, no solo las farsas, sino gusto, no siempre dando con juicio. Conviene á las vetambien los entremeses ; que fuesen personas graves ces mostrar de saber-poco para que podamos enderey honestas, de edad madura, en la cual el fervor de la zar los gozos deseados del pueblo. Hasta aqui Teomocedad esté apagado. Así mandaba Platon en el li- dosio.

CAPITULO XVII.

mos; pero pues que esto no se concede, debemos con

vidar á todos á lo mejor, y susrir á los malos y flacos Si conviene que haya rameras.

hasta lanto que se contentan con cometer peca los meHarto se ha dicho de los juegos escénicos y represen- nores, los cuales no perturban la paz de la república, á taciones; pasemos ahora á las casas públicas, en las cua- la cual se ha de mirar principalmente. Estos argumenles públicamente en las ciudades y lugares está puesta tos hay por esta parte; por la contraria hay mas y no en venta la vergüenza de mujeres desdichadas, y se peca menos fuertes. En el pueblo de los jullios antiguamencon grande libertad y menos teinor, no habiendo alguno te y en toda aquella nacion no habia rameras algunas que lo reprehenda ni castigue; de las cuales se pregunta por precepto divino, en el Dcuteronomio 23, donde se si conviene que se conserven ó se derriben desde los ci- dice no habrá ramera de las hijas de Israel, ni fornicamientos como peste muy clara de la república. Grave rio de los hijos de Israel. Asi dice Orígenes antes de la cuestion es esta, tratada de pocos, y por tanto mas disi- mitad del lib. iv contra Celso, haberse guardado liacultosa de resolver, como lo suele ser el camino que no blando de los judius por estas palabras: Ningunas mereestá hollado de nadie; y ¿quién se atreverá á reprehen- trices hubo, pestes de la juventud en su república. La der la costumbre recibida en conformidad de todos los mismo repite antes del lin del lib. v: Ningunos certápueblos y reprimir la libertad basta ahora de ninguno menes, dice, hubo entre ellos, 6 de representantes ó de reprehendida? Cierto de poquísimos. Y es de todo punto i luchadores, ó de circenses, no mujeres que venden la dificultoso lo que carece de toda razon querello con la flor de su edad. Lo mismo enseña Clemente Alejandridisputa reducir á cierta mellida y regla. Probarémos no en el estroma 3.°; y Filon, de nacion judio, escriempero si pudiésemos con alguna manera desterrar el biendo de Josef y de las leyes especiales dice que se error envejecido, y á la evfermedad vieja buscar y ha- tenia por digno de muerle en aquel pueblo ganar torllar algun remedio. Bien sé que los husitas reprehen- pemente con el cuerpo. Pues si el legislador juzgó perdian gravemente á la Iglesia por esta causa que en las tenecerá la sanctidad de aquel pueblo que no tuviese ciudades y pueblos sufria hubiese casas públicas: así lo rameras ni casas públicas, é por ventura pensarémos que refiere Pio II en la Historia de Bohemia , cap. 50. Yo conviene esto menos á las costumbres del pueblo cristiqa cierto con los herejes no quiero tener alguna comuni- no, al cual se le pide muy mayor sanctidad de vila y coscacion, como desde la primera edad siempre haya abor- tumbres ? Por ventura tenian ellos mas fuerzas para parecido todas sectas y bandos; pero como en el concilio sarsin deshonestidad que los cristianos, los cuales tienen de Costancia entre los demás dogmas de los husitas que del cielo tantas ayudas, los sacramenlos,

la sangre

de reprueban los padres no se haga alguna mencion desta su Cristo, los ejemplos de los sanctos mártires? Y no digas acusacion, con razon entendemos haber quedado libre haber sido cosa fácil á un pueblo guardar aquella puridad, el juicio por la una y otra parte, sin interponer alguna dificultoso á la república cristiana, por estar derramada determinacion ó decreto. San Augustin pues, lib. 11 Del por loda la redondez de la tierra; pues a la verilailla Orden , cap. 4.°, fué el primero que parece haber esta- nación de los judíos harlo se habia de multiplicar en blecido y aprobado el uso de las casas públicas por es- número desde el rio de Egipto hasta el rio grande Eutas palabras : ¿Qué cosa se puede decir mas sucia y frate dilató algun tiempo los fines de su imperio , como mas vana, mas llena de afrenta y torpeza que las rame- se le prometió, Génesis, cap. 15, y haberse cumpliras, rusianes y las demás pestes deste género? Quita las do se dice en el lib. i de Esdras cop. 4.', fuera de los rameras de las cosas humanas y turbarás todo el mundo muchos judíos que á manera de colonias estaban reparcon deshonestidades. Movidos por autoridad de san lidos por toilo el mundo). De manera que no hay quo Augustin, los mas modernos, principalmente los teó- excusar la muchedumbre y dilatacion del pueblo crislogos escolásticos, y por no parecer que querian desar- liano, para que no se pueda en el guardar lo que en raigar costumbres recibidas por las provincias de todo aquella nacion se lucia, principalmente que lo que en tiempo, sueron de parecer que las rameras se habian de una nacion se hace, si se usa de diligencia, no veo por tolerar en los pueblos para que sirviesen á manera de que no se pueda hacer en muchas ciudades y provinsentina , á la cual corriesen todas las suciedades. Santo cias. Pero o podrá dudar alguno de lo que decimos? Tomás en el libro 4.° Del gobierno de los principes, ca- Pues 'Tamar, vestida de ramera, tuvo cuenta con su suepítulo 14, lira sobre el Génesis, cap. 19, Deuterono- gro Júdas, lo cual no es maravilla no estando aun promio 24. I De los reyes 17 dice: Yera oficio de los principes mulguda la ley y habiendo otras naciones mezcladas prudentes y de los magistrados disimular costumbres y con los hebreos. Las dos rameras que en el 3.° De los usanza, la cual por su antigüedad no se podia alterar reyes, cap. 3.°, pleitearon sobre el hijo en presencia de sin alborotos y movimientos, porque tan grande mu- Salomon, el Caldeo ciertamente las llama en su interchedumbre de hombres de toda edad y calidad como pretacion bodegoneras; y las rameras públicas cierto han concurrido en la república cristiana ¿quién podrá es que no conciben por tener la madre dañada del mu. hacer que no caigan en pecados? Juzgaron pues que cho uso de la lujuria. Y si esto no agrada, podemos deles debian conceder los menores para que se guardasen cir haber succeilido esto por la corrupcion de los homde los mas graves. Gran bien fuera por cierlo, si todos bres y malicia de los tiempos, no guardando la ley á guardáramos con las obras la sanclidad que profesa- que estaban obligados, de la misma manera que lo que se tiene del segundo libro De los Macabeos , cap. 6.°, y vincias ? Dirás que aquella Icy y costumbre no duro De los evangclios, que habia muchas rameras en aquel mucho tiempo, cierto, por la flojedad de los succesores, pueblo, como tambien otras muchas maldades contra y es cosa muy natural dibilitarse y aflojarse los buenos lo que la ley y la razon pedian. Pues en tiempo de Josias intentos mudados en malas costumbres. A esto pues

,

muchachos que servian al pecado nefando, lo cual el cristiana destruir en todos los lugares las casas públic

quitó derribando las casilla donde moraban cerca del cas, para que el buen olor de la Iglesia sea sobre tolemplo, de lo cual, si alguno quisiese probar que aque- das las drogas, como se dice en los Cánticos, capítulla lorpeza fué permitida a los judíos, iria muy fuera de lo 4.° Y no podemos negar sino que esta libertad du propósito y de camino; pues muchas cosas se pervierten cada dia ó por temeridad del pueblo, ó por descuido nombre, principalmente pasando los judíos y otras nade los que gobiernan. Y no provecn bastantemente al ciones sin ellos; lo que sintió en primer lugar Espenceo peligro del pecado contra natura, permitiendo las ra- en el lib. m De la con'inencia de los sacerdotes , capimeras; pues sabemos que en las provincias o ciudades tulo 4.°; y en segundo, Navarro, muy docto y grave jurisdonde mas se usa aquella maldad haber en ellas ma- la, en su Manual, cap. 17, núm. 195, por estas razones: yor número de rameras, y el apelito de la deshonesti- La primera, que los muchachos en su lieroa edad, la cual dad va creciendo de una cosa en otra sin reparar ni no se deberia tan presto inlicionar con vicios por ser tener algun término. Con lo que mas se refrena es con cosa de tanto perjuicio, con esta libertad y ocasion o el miedo del castigo y la diligencia de los principes; lo de sí mismos ó movidos de otros, corren á las casas, y que en una provincia vimos, en ciudades muy cercanas con aquel dañoso deleite debilitanse las fuerzas, y enentre sí, que en la una se usaba mucho aquel pecado, cendida una vez la lama del deseo torpe , cada dia se los ciudadanos de la otra eran muy mas modestos por hacen mas destemplados. Sin duda donde no hay estas la vigilancia de sus magistrados, tanto, que parece es- casas, los mozos son muy mas castos y menos adultetaban olvidados de aquella suciedad y torpeza muy fea. rios se ven, porque la llama deste deseo no se apaga con Así Lactancio dice que las casas públicas fueron intro- la abundancia y libertad de los deleites, sino antes se ducidas por nuestro enemigo en el lib. vi, cap. 23. Por refrena con el temor de Dios y con huir estos malos cstas palabras y porque no hobiese alguno que por mie- gustos; y ¿quién hay que no sepa cuán grandes sean do del castigo se absluviese de lo ajeno, ordenó lam- las fuerzas de la costumbre, principalmente en este bien casas públicas, y publicó la vergüenza de las mu- propósito, por donde á los casados es muy mas dificuljeres desdichadas para hacer escarnio, así de los que co- loso por la costumbre apagar este fuego que a los que meten como de las que lo padecen. Y san Jerónimo en la no han sido casados? Y bien dice Tertulliano en el liepistola & Océano dijo que César, y no Cristo, Papiniano, broi, á su mujer, comparando la doncella con la viuda: y no Paulo, babia alentado las riendas de la deshones- Podrá la virgen ser tenida por mas dichosa; pero la viutidad á los varones y permitido los burdeles. El mesmo da por de mayor trabajo; aquella porque luvo siempre Agustino, de mayor edad, y por la experiencia mas el bien; esta porque lo ballo para sí; en aquellas se coprudenle, así en el lib. 11 de La ciudad de Dios, capi- rona la gracia; en esta la virtud. No se remedia pucs tulo 20, parece reprueba las casas públicas cuando ha- este mal deseo condescendiendo con él, sino anles se hlando de otras casas ilícitas y perjudiciales: Abundan, enciende mas , de la manera que echando en el fuego dice, las ramcras públicas ó por todos los que quisic- leña, por lo cual no se evitan los adulterios ni los pecaren gozar dellas, ó por aquellos principalmente que no dos mas feos, sino antes se despierta con mayor impelas pueden tener en particular; como tambien en elli- tu el deseo de cosas torpísimas; porque menospreciabro xiv, cap. 18, dice: El uso de las rameras la terrena das las rameras y no haciendo caso de lo que está en la ciudad la ba hecho lorpeza licila. Acude á las leyes ro- mano, el ánimo una vez corrompido con el deleite siemmanas antiguas donde esto se permitia ff. De concub., pre pasa y pretende cosas peores. Demás desto, los lib. xxv, lít. último, el c. de espect , et sceni , et lenon, que suelen y pueden solicitar las doncellas y casadas, lib. II, tit. 40, y en el Código de Teodosio , lib. xv, hombres ricos y poderosos, nunca van á las casas públitit. 18 De leno; lo cual ser todo contrario á las leyes las cuales están abiertas á la gente mas baja, de la divinas y á la ciudad celestial, da san Augustin á en- cual hay menor peligro y menos asechanza á los casatender en aquellas palabras. Consta tambien que san mientos ajenos. Muchos mozos hemos conocido, quu, Luis, rey de Francia, entre otras leyes por las cuales viniendo de lugares donde no habia rameras, eran muy alcanzó la inmortalidad, echó de todo su reino y mandó modestos y compuestos; y despues que en las ciudades que pi hubiese rameras ni casas públicas, y que los bis- populosas ballaron libertad de pecar, súbitamente so triones ó truhanes no luviesen entrada en el palacio mudaron en desvergonzados y deshonestos, perdiendo real: así lo dicen los anales de Francia, Gaguino y Emi- la hacienda, la edad , la salud y el consejo, y quedando lio en el lib. vui. Ojalá vivieras, rey Luis, ó tus succesores, del todo sin ningun provecho. Demás desto, las rané. y todos los reyes imitasen tus ejemplos en castigar y ras, pasada la flor de su edad, se hacen terceras, y por la perseguir la maldad, que si en Francia se puede hacer, larga experiencia saben mil maneras de engañar y la i por qué no se podrá hacer lo mismo en las otras pro- ! cer daño; de suerte que los burdeles son seminarios certisimos desta gente y destos daños. En conclusion, á

cas,

CAPITULO XVIII. las mujeres, las cuales son mucho mas flacas, mozas y

No se puede llevar algun tributo de las casas públicas. viudas, en ninguna parte se les provee de semejante remedio, que haya en público hombres para bartar su Siempre se ha tenido por cosa torpísima llevar de la deseo, que es argumento muy cierto de que lo que se tiene ganancia de las rameras y estiércol de las casas públipor remedio de la lujuria , no lo es, sino incentivo; que cas alguna parte para la república con nombre de trisi queremos condescender con el pueblo ó escuchar á buto; porque ¿qué otra cosa seria que

hacella compalos muy recatados, tambien será necesario tolerar ca- ñera de la maldad y de la torpeza, de cuya ganauci sas de mucbachos, pues sabemos que Alejandro Seve- participa ? Y dado fuese lícito, no seria en alguna maro, en lo demás prudente y casto emperador, no se atre- nera decente ni honesto, por donde en la divina ley sc vió á quitallas, temiendo que vedando la pública afren- mandaba que no se recibiese en el templo el salario ile ta, la volviesen en deseos de particulares, pues los hom- la ramera. En el Deuteronomio 23, no ofrecerás , dice, bres apetecen mas las cosas ilícitas, y con rabia iban salario de rameras ni precio de perro en la casa del Scbuscando lo que les estaba prohibido : las cuales son pa- |ñor, porque á la descencia de la casa del Señor perlelabras de Lampridio escribiendo deste Emperador. Yo nece que no se afee con tal ofrenda ; y juntainente se creo, sin duda, que de las costumbres de los gentiles, proveia que los sacerdotes no diesen favor á la torpeza los cuales nunca pudo la Iglesia del todo desarraigar, por redundalles á ellos della interés, lo cual en nuesquedó esta con otras muchas; pero la cual sin mucha tro liempo tambien se guarda, como lo dice el Tostado dificultad se podria quitar si los principes de un ánimo sobre aquellas palabras, que dones de rameras ó de perquisiesen vacar á esto. En el cual lugar se me ofrece sonas descomulgadas no se recibian en los templos. En el una maravilla , que los antiguos, los cuales dijeron tan- imperio romano de tiempo antiquísimo estaba recibitas cosas contra los espectáculos, hayan dicho tan pocas do, desde cuando no lo sabria determinar puntualmencontra las casas de malas mujeres; pero sin duda en- le, pero cierto estaba recibido, que de los rusianes , ratendieron que paraban mayor perjuicio los espectácu- meras y mozos que ejercitaban el pecado nefando (ansi los, por concurrir á ellos personas de todas edades , ca- entiendo yo las palabras griegas de Ebagrio en el lugar lidad y sexo, y á estas casas, la gente mas baja, de que señalarémos, pues dice que los tales afrentaban cuya virtud ni viene mucha loa, ni de su deshonestidad, la naturaleza) se recogiese cierto tributo, que despues fuera de las ánimas, muy grande pérdida; pero si los con palabra griega se llamó chiesargiro, con grande muchachos nobles, las doncellas y viejos se insicionan, afrenta del pueblo romano; á cuya causa Alejandro forzosa cosa es venga grande daño á la república. De- Serero, principe muy bueno y de grande honestidad, más desto, no liabia quien defendiese estas casas por mandó que no se pusiese en el tesoro sagrado, sino quo su torpeza; pero muchos defendian los espectáculos se diputase para los gastos públicos, reparacion-del teadiciendo ¿qué mal habia en recrear los ánimos apesga- tro del circo, anfiteatro y erario, como lo dice Elio dos de cuidados y trabajos con el deleite de mirar? Cou- Lampridio, por donde se ve la meutira manifiesta de tra los cuales se endereza lo que los sanctos escriben. Zocimo, bistoriador griego, el cual por hacer odioso á Tambien me maravillo como en ningun concilio se ve- Costantino Magno, cuyas costumbres y vida pretendia daron eslas casas, por ventura porque los padres no so manchar, dice que este tributo el primero que le intenatrevieron å alterar lo que con el tiempo se habia endu- 16 fué el dicho Emperador. Lo cierto es que despues recido, principalmente habiendo diversos pareceres, Anastasio, emperador, de todo punto le quitó buscancomo creo que siempre algunos las defendieron con do y quemando los libros donde estaba la razon del tal pretexto de recato, y los hombres quieren perseverar tributo, por la cual causa los historiadores lo dan inen las costumbres antiguas y recebidas, si la experien- mortales alabanzas, Ebagrio en el lib. in, cap. 39, y Nicia no muestra claramente que son malas. Quiero dar céforo en el lib. xvi, cap. 40. Pero mejor será refefin á este capítulo con decir que en los bodegones y rir las mismas palabras de Ebagrio, fraducidas del griemesones públicos no se deben tener rameras para efec- go á la lengua de los romanos : Tal y tan grande esto de atraer mas gente con aquel cebo á la posada , por- taba impuesto un tributo miserable, aborrecible á Dios, que ni se permite esto por las leyes y es participar en el indigno de los mesmos bárbaros, lanto mas del impepecado. Lo mesmo digo de las cantoneras que andan rio cristianísimo, el cual hasta el mismo conviene, á sade noche por las calles y plazas poniendo en venta su ber, Anastasio, por qué causa no lo sabria decir, habiéncuerpo, y de las demás que viviendo en casas particu- dole disimulado él, con real ánimo le quitó. Cobrábase • lares ejercitan la misma torpeza, que deben ser castiga- así de otros muchos que vivian de su ganancia cuotidas, porque como yo entiendo, á lo menos en las mas diana, como de las rameras que en lugares escondidas ciudades y pueblos de España está recibido que las ra- ejercitaban la torpeza , y en los burdeles publicaban su meras solamente que viven en casas públicas se permi- vergüenza; demás desto, de los hombres fornicarios, los tan y toleren. Mucho menos se deben permitir aman- cuales no solo afrentaban la naturaleza, sino tambien cebamientos aunque sea entre solteros, dado que por la república. Añade que cada cualro años cobraban los las leyes antiguas de los emperadores se permitiesen que tenian cargo esle tributo, y le llevaban al goberen el lugar citado de suso, ff. De concubinis,

nador supremo, conviene á saber, una grande muche

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