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llena de agua. Alegaban que en la eleccion de un nuevo siendo muy de observar, que sobrellevan mejor los liomprincipe, como arriba se ha indicado, prevalecen ordi- bres al que nació infeliz del seno de una reina que'al que nariamente los malos, por ser siempre mayores en nú- menos desgraciadamente fue elegido. mero en toda reunion de gentes; que nada minó tanto Hé aquí por qué casi todas las monarquías han sido al los firmes y sólidos cimientos del imperio romano como fin hereditarias, y á naciones perpetuas han sido dados la eleccion de los principes, usurpada al fin por las principes en cierlo modo perpetuos, cosa para todos guardias pretorianas, que con mengua de la majestad sumamente ventajosa. Evítanse así las graves alteraimperial encumbraron al solio á los hombres mas viles, ciones y las turbulentas tempestades que solian estapor haber puesto mayor precio á la república. En Es- llar en cada interregno; ciérrase el paso á las grandes paña cabe apreciar tambien la naturaleza de esta cues- discordias y guerras de sucesion, que han de existir tion por lo que sucedia en muchas poblaciones. Habia forzosamente donde no esté admitida ó se suprima la. hace doscientos años en Castilla no pocos pueblos que

sucesion hereditaria. Los bienes comunes están mejor tenian por antigua costumbre la libertad de elegir á sus administrados; es pues natural que los cuide como proseñores. Elegian algunos de entre todos los ciudadanos, pios el que ha de trasmitir el poder á sus hijos, y es al que creian convenir mas á sus intereses; pero otros sabido que son siempre mirados con cierto descuido reducian el círculo de los elegibles á una sola familia. por los que ven limitada la existencia de su autoridad al Eran conocidos todos por este derecho con el nombre escaso é incierto tiempo de su vida; los cuales suelen de behetrías; y estaban generalmente en ellos tan tras- para ello fundarse en cuán fácil es que sus sucesores, tornadas las leyes y los juicios, que usamos á cada paso siendo tan varios los juicios de los hombres, abandonen de aquella palabra para significar toda reunion desor- ó contradigan sus proyectos y comenzadas empresas, denada en que nada se hace con razon, en que solo do- como vemos que sucede donde quiera que el poder sumina la pasion, la fuerza, los clamores. Estos males es premo nace de los volos de los magnates ó de los del evidente que deben evitarse á toda costa, adoptando, pueblo. siempre que se presente una situacion tal, la sucesion No me propongo ocultar que Aristóteles, uno de los hereditaria, pues cabe prometerse mas órden y con- mayores filósofos, en el lib. II, cap. 11 de su política, cierto de los hijos de los príncipes. Saldrán tal vez bur- desaprueba que los hijos sucedan indistintamente a sus Jadas las esperanzas concebidas por el pueblo, cosa que padres, ni tampoco negar que los descendientes degesucede no pocas veces; mas aun este mal se sabe ya que peran muchas veces y están muy distantes de tener las cslá compensado con mayores bienes. Tiénese mayor virtudes de sus predecesores. Lo acreditan las historespeto á los hijos y nietos de reyes, no solo por los ciu- rias antiguas sagradas y profanas; y á la verdad podadanos, sino hasta por los extranjeros y los mismos driamos aducir innumerables ejemplos de los grandes enemigos; y qué, į ignoramos acaso que la majestad daños que ocasionaron á las repúblicas principes degereal es una garantia de paz, y es hasta la salud de la nerados y destituidos de las prendas de sus antepasarepública ? Bien claramente lo manifestó así por dos ve- dos. Mengua la buena índole de las familias ni mas ni ces Jacob Aben Juzef, primero cuando en Zahara reci- menos que en las plantas y en los ganados mengua y bió á Alfonso el Sabio, que iba á solicitar su poderoso cambia la bondad de las semillus por la influencia del amparo, dejando para él la silla más alta, por conside- cielo, la de la tierra, y sobre todo, la del tiempo. Extinrar que era debida al que habia nacido de linaje de re- guese el ardiente genio de los principes á fuerza- de yes y sido educado desde sus primeros años para go- placeres y de una educacion mala y depravada; y como bernar el reino; luego cuando en Cesariano , ciudad de Todos nacemos para morir, así vemos tambien y nos la Bética , que tenia cercada hacia ya seis meses con dolemos de que los linajes, los sembrados, los animanumerosas tropas africanas, mudando de improviso de les y las familias tengan sus principios y sus progresos pensamiento, levantó el sitio y pasó apresuradamente y envejezcan al fin y mueran, como podemos ver por la el Guadalete, temiendo ser vencido en batalla por San- historia de los últimos reyes de Castilla. Tuvo Enrique, cho, bijo de Alfonso, que estaba acampado allí cerca el matador de su hermano Pedro y el fundador de su con tropas levantadas precipitadamente para salir del dinastía, un ingenio vivo y, sobre todo, un ánimo mapaso. Preguntado entonces por qué habia tomado la yor aun que la nobleza de su cuna. En su hijo Juan no resolucion de huir del enemigo, dicen que contestó: reconocemos ya tan afortunadas prendas, no hay ya «Desciende de cuarenta reyes; cercado de tanto pres- tanta habilidad ni tanto vigor para la direccion de tigio, pelearia á los ojos de todos inspirándonos á nos- los negocios interiores ni exteriores. En su nieto Enolros terror, á ellos confianza; ¿qué habia de poder yo, rique se ve, es verdad, un entendimiento ardiente, que he sido el primero en decorar con la majestad real un alma capaz de abrasar cielos y tierra, pero es débil la familia de los Barramedas ? » De tanta importancia de cuerpo, enfermizo, de una vida corta, que no le es que descienda un príncipe de abuclos y bisabuelos permite desarrollar las grandes virtudes de que aparereyes. La nobléza como la luz deslumbra, no solo á la ció dotado ya en su misma infancia. Juan, segundo muchedumbre, sino hasla á los magnates, y sobre todo rey de éste nombre, es ya mas á propósito para las leenfrena la temeridad de los que tengan un corazon re- tras que para los negocios del gobierno; y en él y su belde. Es, por otra parte, sabido que la naturaleza mis- hijo Enrique IV se ve ya envejecida y hecha el juguete ma de las cosas quiere que las comunidades y las na- de los pueblos la gloria de sus antepasados. La destreciones sean mas gobernadas por la opinion que por los za y la virtud ajenas se abrieron entonces paso hasta hechos. Muere el respeto y con él muere el imperio; el trono, primero con un derecho cuestionable, y luego con ventaja de los pueblos. Todo lo cual se encamina mas ¿por qué no le hemos entonces de destronar á que entendamos que los hijos no pocas veces difieren como han hecho mas de una vez numstros inayores? de sus padres en el ingenio, en la condicion y eu las Cuando, dejados á un lado los sentimientos de humanicostumbres. No podemos empero negar que entre los dad, se conviertan los reyes en tiranos, debemos, como príncipes electivos los ha habido tambien que no han si fuesen fieras, dirigir contra ellos nuestros dardos. sido menos malos ni de hábitos menos depravados, ni | Destronado públicamente el rey don Pedro por sus en número menores. Examinemos los anales de otros crueles hechos, obtuvo el reino su hermano Enrique, tiempos, recordemos la antigüedad, consideremos por aunque bastardo. Destronado su torcer nieto Enriun momento esas heces y monstruos del imperio ro- que IV por su desidia y depravados hábitos , fué promano llamados Oton, Claudio, Vitelio, Heliogábalo y clamado rey por voto de los magnates, primero su otros que no nombro; & podemos creer acaso que su- hermano Alfonso, que estaba aun en los primeros años bieron al trono del imperio mas que por los votos de la de su vida, despues, muerto Alfonso, su hermana Isamilicia, es decir, sobre las lanzas de las guardias pre- bel, que aun á despecho de Enrique se apoderó de la torianas? Mas quiero dejar á un lado los ejemplos que direccion de la república, absteniéndose solo de usar nos ofrecen las naciones extranjeras: ¿habrá alguno tan

el nombre de reina mientras él viviese. No me melere temerario ó tan ignorante de nuestra historia que no ahora en si estuvo bien ó mal hecho; confieso que muconfiese que en España hubo peores reyes que en nin- chas veces se procedió en aquellos tiempos con ligereza gun tiempo cuando apoderados de ella los godos eran é intencion dañada; mas sé tambien que todo grande elegidos de entre todos los ciudadanos los jefes su- ejemplo es casi indispensable que tenga algo de injuspremos de la monarquía ? ¿Se nos ha borrado quizá de to, y considero que las fallas personales quedan comla memoria Witiza y Rodrigo, últimos príncipes go- pensadas con que se haya salvado el reino de manos de

la tiranía.

las desventuras 2 Seria mas feliz

. el mundo si lo que No soy tampoco del parecer de aquellos que preten

empieza bien en un principio perseverase en un mismo den circunscribir el derecho de sucesion hereditaria ser y estado y los fines correspondiesen siempre a los

dentro de una sola familia; creo que teniendo el prínprincipios; pero la desidia , la maldad y el tiempo lo cipe muchos hijos, debe desiguar tambien la ley quién depravan todo; tal y tan triste es la condicion del ha de suceder al padre, á fin de que en lo posible no hombre.

se deje á las pasiones del pueblo lugar por donde queNosolros, que ignorantes é incapaces de apreciar en pa alterarse la tranquilidad pública, que hemos de consu verdadero valor las cosas, estamos denunciando las servar á todo trance. Tampoco apruebo que quiera infaltas del sistema opuesto, sin querer hacernos cargo troducirse en la sucesion á la corona lo que Platon prode los males en que hubiera'n incurrido los antiguos ponia que se introdujese en la sucesion privada, á sasiguiendo otro camino; detestamos los vicios que ve- ber, que pasasen todos los bienes paternos á un solo mos, creyendo siempre que lo pasado ha de ser mucho hijo, pero solo al hijo designado deliberadamente por mejor que lo presente; conducta de que nacen todas la voluntad del padre, medio con el cual.decia se eslas calamidades que afligen á la especie humana. Aun merarán todos los hijos eu satisfacer los deseos de los suponiendo que en otros tiempos hubiesen sido meno- que tantos sacrificios han hecho para criarles y edures la agitacion de las asambleas y los funestos resul- carles. No veo peligro en que así se estableciese para tados de la negra ambicion y la codicia , ¿de qué otro la sucesion privada; mas sí en que la ley no determinamedio podemos sospechar que se hayan valido sino de se hasta el hijo que ha de heredar la direccion del reihaber admitido el sistema hereditario? Para conservar no, omision de que habian de nacer forzosamente la tranquilidad interior no bay indudablemente cosa tan graves discordias como las que tuvieron lugar enmejor que designar por una ley los que han de suceder tre los principes moros de Africa y de España, cuyas á la corona; no se deja así lugar ni á las pasiones de los terribles guerras y destronamientos, no tanto deben pueblos ni al antojo de los príncipes y queda orillado atribuirse á lo dispuestos que estaban siempre aquellos todo motivo de discordia. Esta sola consideracion bas- pueblos á mudar de principes, como á que no estaba ta para que me decida en favor de la monarquia here- determinado por leyes y costumbres cuál de los hiditaria; pero advierto además que es fácil corregir jos habia de heredar la dignidad real cuando bajasen por medio de una buena educacion , sobre todo en la los emires al sepulcro. Veo adoptado en todas las nainfancia, las faltas de los príncipes; que en una buena ciones que los mayores de edad sean preferidos en la educacion encuentran freno hasta las mas depravadas sucesion á los menores , y los varones a las hembras; naturalezas, y gracias a su saludable influencia, sufren mas no dejo de recordar que David entregó el reino á un completo cambio; que si acontece de otra manera Salomon, el menor de sus liijos, cosa que, á ejemplo de y no corresponde el éxito á los deseos ni á los esfuerzos David, no dejaron de hacer otros reyes de aquel mismo de los que están encargados de dirigirle, es útil sobre- pueblo. Consta por las sagradas escrituras que en los llevarlo en cuanto lo permita la salud del reino y las primeros tiempos el patriarca Jacob traspaso á José los corrompidas costumbres del principe queden ocultas derechos que quitó á Ruben, su primogénito; pero es en lo interior de su palacio. Podrá suceder que por sus tambien preciso hacerse cargo de que así quedó castidesaciertos y maldades pongan algunos la república en gada la maldad de Ruben, hombre por demás impío. inminente riesgo, desprecien la religion nacional, re- Tengo, sin embargo, para mí que solo por inspiracion chacen todo freno y se hagan del todo incorregibles; | divina dejó David tan grave ejemplo, y lo dejó, ya pura que lo imitasen en tiempos posteriores otros principes, mas sobresalga á los ojos de los pueblos. Crecen y se ya para que lo imiten aun los nuestros cuando el hijo cnsanchan así los imperios por medio de casamientos, mayor se haya manchado con negros crímenes y so cosa que no se observa en otras naciones regidas por hayan apurado todos los medios para corregirle, ó bien distintas leyes. Si la España ha llegado a ser un tan cuando el menor aventaje en virtud manifiesta a todos vasto imperio, es sabido que lo debe tanto á su valor y sus hermanos. Creo que podrá entonces el padre, sin á sus armas como á los enlaces de sus principes, enlafultar á la justicia, despojar de los derechos de sucesion ces que han traido consigo la anexion de muchas proal primogénito, con tal que no vea que han de resul- vincias y aun la de grandísimos estados. tar de esta medida agitaciones y discordias. El padre que es principe no debe dejarse llevar al instituir he

CAPITULO IV. redero por sus afectos personales, debe siempre aten

De la sucesion real entre los agnados. der, antes de todo, á la salud del reino.

No por ser grave y hasta peligroso el ejemplo de Evítanse graves cuestiones, y lo que es mas, devastaDavid han dejado de seguirlo aquí en tiempo de nues- doras guerras, teniendo en todos tiempos elegido por la tros abuelos el rey de Aragon don Juan II y en nues- ley el que ha de ocupar la silla vacante del imperio, y tros tiempos tu padre, los cuales han desberedado no dejando nunca la sucesion al arbitrio de nadie ni ambos á dos á su primogénito Cárlos. ¿Quién empero aun al del rey padre, á quien creemos la de negarse no ve que el mismo cielo destinaba á reinar á Fernan- hasta la facultad de escoger heredero entre sus hijos. do el Católico , y te destina ahora á tí que has de igua- Mírase con esto decididamente por la tranquilidad púJar en virtudes á tu tatarabuelo y á todos tus antepa- blica, preferible á todo por ser entre los hombres lo mas sados por lo que dejan esperar tu natural ingenio y lu saludable y de mayor provecho. educacion esmeradísima, cuyos efectos contribuimos Las leyes á que está sujeta la sucesion, parte están á desarrollar con nuestros ardientes votos? Es con todo escritas y grabadas en bronce, parte conservadas por más que de hombres resistir la influencia de los afectos los usos y costumbres de cada nacion constituida ; y personales, virtud por lo demasiado grande poco aco- es evidente que a nadie es lícito alterarlas sin consulmodada á nuestra condicion y á nuestras fuerzas; así que tar la voluntad del pueblo, de la que derivan y depenestoy en que deberia ponerse coto á esta costumbre y den los derechos de los reyes. No porque estén escrino dejar al arbitrio del rey el derecho de cambiar la tas las leyes dejan de ocurrir dudas sobre su intelisucesion entre sus hijos, y lo creo tanto mas, cuanto gencia, ni porque estén sancionadas las leyes de los que considero que la reforma de las leyes hereditarias pueblos dejan de ocurrir mudanzas, segun van camno perlenece al rey, sino á la república que le confió el biando las ideas y los sucesos; así que tenemos aun poder bajo las condiciones contenidas en aquellas mis- en pié la cuestion que han oscurecido no poco las divermas leyes, y que por consiguiente no puede tener lugar sas opiniones de los escritores y la polémica á que ha sin el consentimiento de las Cortes.

dado lugar esa misma diversidad de pareceres. Está ya Ocurren tambien dudas sobre si deben ser llamadas generalmente admitido que sucedan los hijos á los paá suceder las hembras cuando hayan muerto todos sus dres, siendo entre aquellos preferidos los varones de hermanos y no hayan quedado de ellos sino hijos va- mayor edad, como queda dicho; pero se ha dudado rones. En muchas naciones está ya determinado que muchas veces si habiendo sobrevivido el padre al mano sucedan, fundándose en que no sirve una mujer yor de sus hijos y dejado este descendencia, ha de ser para dirigir los negocios públicos, ni es capaz de resol- | preferido el nieto al tio, ó al contrario. Pueden presenverse por sí misma cuando ocurran graves aconteci. tarse en favor de una y otra opinion brillantes y numemientos en el reino. Si cuando mandan en familias par- rosos ejemplos, pues tanto en España como en las deticulares anda perlurbada la paz de todo el hogar do- más naciones han ocurrido casos de haber sido llamados méstico, ¿qué no seria, dicen, si se las pusiera al frente a la sucesion los tios, prescindiendo de los vielos, y cade toda una república ? En los diversos reinos de Espa- sos tambien de haber sido llamados los nietos, prescinña no se ha seguido siempre ni una misma costumbre diendo de los tios. Decídense muchos por lo último ni una misma regla. En Aragon unas veces han sido creyéndolo mas conforme á la equidad y á las leyes, admitidas á la sucesion, otras excluidas. Como empero porque, como ellos dicen, los tios no babiendo nacido y leamos en las sagradas escrituras que Débora goberno sido educados con la esperanza de suceder á la corola república judía, y veamos adoptado por muchas na- na, no se les ofende excluyéndolos ni se les despoja en ciones que pase la corona á manos de las hembras rigor de ningun derecho, y parece, por otra parte cruel cuando no haya varones que puedan ceñirlas, y en agravar la desgracia de la muerte del padre privando á Castilla, que es la mas noble region de España, sin que los hijos de la sucesion al reino. en nada ceda a las extranjeras, y hasta entre los Sube aun de punto la diversidad de opiniones cuando vascos vemos seguida desde los tiempos primitivos la se reduce la cuestion á cuál de los agnados debe empucostumbre de no distinguir para la sucesion varones ni nar el cetro cuando han muerto todos los hijos del hembras; no creemos que puedan ser vituperadas con principe ó no ha tenido este descendencia. Supongamos razon las disposiciones de nuestras leyes respecto á este que tuvo antes el príncipe hermanos y hermanas y hapunto, mucho menos cuando no dejan de ofrecer por yan muerto: ¿deberán suceder los hijos de sus hermasu parte muchísimas ventajas y merecen ser siempre nas ó los de sus hermanos, es decir, los descendientes preferidas á que se elija entre todos los varones el que de varon ó los de hembra ? Deberán ser considerados

za

todos los agnados como si fucran hijos, sin atender hijos todo lo que poseen, así en bienes como en deremas que á la diferencia de edad y sexo? Deberán ser chos; pero solo los derechos ya adquiridos, no los que preferidos al tio ó tia paternos los descendientes del hubieran podido tocarles mas tarde á haber sobrevivihermano mayor aun cuando lo scan ya en segundo gra- do; que respecto á la sucesion son llamados de otros tíludo? Hase seguido uno y otro camino en la sucesion los los herederos en estirpes, y el derecho de los hijos es privada por derecho hereditario, siendo cosa sabida igual al que tendrian sus padres si viviesen; que la mujer, que por la ley imperial de sucesion abintestato suce- por fin, cuando desciende por linea recta de saron es den con los tios los nietos de los hijos difuntos, pero preferida al mismo varon cuando desciende por linea solo en estirpes, de modo que toque solo á lodos de la recta de hembra; mas nuestros jurisconsultos, además de herencia lo que habria de percibir el padre si viviese negarlo, sostienen que, aun cuando fuese cierto, no decuando la muerte del abuclo.

beria observarse otro tanto en la sucesion del reino, Lo mismo está dispuesto cuanılo el hermano sucedlc distinta bajo muchos puntos de vista de las demás suceal hermano que murió intestado. Los hijos del olro siones, donde ha de haber naturalmente menos lugar hermano entran á suceder con su lio en estirpes, por- al derecho de representacion, si ha de procurarse que que si así no sucediese, sino que entrasen á participar quede incólume la unidad de la república. Reasumiende la herencia ó los nietos y sobrinos comparados en- do pues la cuestion en pocas palabras : supongamos que tre sí ó los que estuviesen con el difunto en mas re- laya de legítimas nupcias hijos legitimos 'entre los moto grado de parentesco, seria indispensable que se cuales se dispule á quién pertenece la primacía del goles llamase in capita y se distribuyese entre ellos los bierno; siendo igual el grado de parentesco, sostenebienes por iguales parles. En el primer género de he- mos que debe ser llamado á la sucesion del reino , á rederos cabe pues la representacion, no en el se- no ser que prescrilan lo contrario leyes ó costumbres gundo.

nacionales, para nosotros siempre respetables, el que ¿Convendrá ahora que en la sucesion del reino se ob- entre todos los pretendientes tenga mas edad, mas priserven las disposiciones relativas á estos últimos cuan- vilegiado sexo y sobre todo mas virtudes. Y lo sostenedo no habiendo ya vielos ni hijos del disunto sean lla- mos partiendo de los mismos principios de la naturalemados al trono los parientes colalerales ? Se ha agitado у del derecho comun, con los cuales están conforesta cuestion entre los jurisconsultos, dando por resul- mes las leyes y costumbres españolas. tado una increible variedad de pareceres; pero ha sido No ha dejado de haber en todos tiempos hombres inpor los mas y que de mas erudicion están dotados re- fames y ambiciosos, que han confiado á la suerte de las suella en el sentido de que no puede lener lugar el lla- armas los derechos de sucesion á la corona, no siendo mamiento in slirpes á la sucesion de la corona. El rei- raro que haya vencido por tener mas fuerzas el que con no, dicen, se adquiere por derecho de sangre, es decir, menos razon ha entrado en la contienda, pues guardan no por el derecho que da la voluntad del último pose- las leyes silencio entre elestruendo de la guerra, yao hay sor, sino por el que dan las coslumbres, las institucio- quien lie a las decisiones del derecho la facultad que se nes, las leyes ó las disposiciones de un particular fun- ha conquistado en los campos de batalla. Triste y dolodador del vinculo; y es evidente que ha de sufrir una roso es que deba apelarse á tales medios; mas no negasuerte distinta de los demás bienes, que, aunque dados mos que pueden estar controvertidos los derechos de por derecho hereditario, están sujetos á mudanzas. Da- los pretendientes hasta el punto de que los pueblos, 10 do pues igual grado de parentesco, creen estos juris- pudiendo seguir otro camino, deban limitar sus esfuerconsullos que, á no disponer otra cosa una ley especial zos á procurar el triunfo del que mas pueda servirles del reino, debe ser llamado á la sucesion el cogna- en aquellas circunslancias , cosa de que tenemos mudo que aventaja á todos los demás en sexo, en años chos y varios ejemplos en otras naciones del mundo crise y en prudencia. A las mujeres y á los niños, aña- tiano, y principalmente en nuestra España. Muerto Enden, se les permile ya suceder á pesar de oponerse la rique I de Castilla sin dejar por su tierna edad sucesion misma naturaleza á que aquellas entiendan en los nego- directa, fué llamada con preferencia al trono Berenguecios públicos y no tengan los otros edad para sobrelle- la, madre de Fernanılo el Santo, a pesar de ser mayor var lan graves cuidados; y esto, que no deja de ser un de edad su hermana Blanca, reina de Francia y madre gran daño para la república, hemos de procurar

evitarlo de san Luis, la cual, si fué postergada por los proceres con todas nuestras fuerzas , rechazando la representa- del reino, fué indudablemente para impedir que viniesen cion como la ficcion del derecho, ó á lo menos no exten- á reinar en España principes de casas extranjeras, resodiéndula á mas de lo que esté prescrito expresamen- lucion acertada y saludable como manifestaron despues 10 por las leyes ó por las costumbres de los pueblos. las no interrumpidas victorias, la candorosa vida y las Pues qué, ¿por purus ficciones hemos de quitar el reino santas virtudes de Fernando. Muerlo Alfonso el Sabio, á un hombre de aventajadas prendas y confiarle al fué tambien preferido a los nietos del primogénito el que necesita aun de tutor y de quien le dirija y le go-bijo menor don Sancho, al cual, por ser bombre de gebierne? Por puras licciones hemos de precipitar á nio y estar ya con las armas en la mano, hubiera sido ciencia cierta la república á un abismo sin fondo de peligroso negar lo que de tanto tiempo y con tanto abiomales y peligros? ¿Hemos, por fin, de tener en mas los co pretendia. Pero hay aun ejemplos mas recientes. vanos raciocinios y razones que la salud de muchos? Lé- Enrique el Bastardo mató con su propia mano al rey jos de nosotros tanta maldad é iusamia.

don Pedro, que abusaba del poder en perjuicio de los A todo esto se opone que los padres trasmilen á sus pueblos; y luego de haberse apoderado del reino despojó de la herencia paterna á sus desgraciadas bijas, poderes en un corto número de magnates que aventacosa que si se dice que fué injusta, deberemos confe- jan á los demás por sus prendas personales; la repúblisar que injustamente tambien reinaron los primeros ca, propiamente llamada así, por el de ser parlícipes tomonarcas de Castilla. Años despues diose tambien por

dos los ciudadanos de las facultades del gobierno segun rey la Lusitania á Juan, el famoso maestre de Avis, el su rango y mérito; la democracia por el de ser confecual, a pesar de no ser tan ilustre su nacimiento como el ridos los lionores y cargos del Estado sin distincion de de otros reyes ni tener quizá el derecho de su parte, ha méritos ni clases, cosa por cierto contraria al buen senlogrado contra todos los esfuerzos de Castilla dejar á lido, pues pretende igualarse á los que hizo desiguales sus descendientes un reino bien constituido, reino que, la naturaleza ó una fuerza superior é irresistible. Como como estamos aliora viendo, disfruta de gran felicidad y tiene la república por antítesis la democracia, tiene la de todo género de bienes. No tardaron en ser excluidas aristocracia por tal la que llamaron los griegos oligarde la sucesion paterna dos lijas de don Juan, rey de quía, en la cual, si bien los poderes públicos están conAragon, donde es sabido que despues de la muerte des- fiados tambien á pocos, no se atiende ya á la virtud, te principe fué llamado Martin desde Sicilia al trono, sino á las riquezas, y es preferido á los demás el que como parecian aconsejar la agitacion y desórdenes que disfruta de mayores rentas. La tiranía , que es la última tenia, lugar en el corazon de aquellos pueblos. No po

y peor forma de gobierno, autitélica tambien de la demos tan poco pasar en silencio á la reina Petronila, monarquía, empieza muchas veces por apoderarse del hija de Ramiro el Monje, que estando ya de parto,

poder á viva fuerza; y derive de bueno ó mal origen, nombró heredero por testamento al que naciese si fuese

pesa siempre de una manera cruel sobre la frente de varon, y si liembra á su marido Ramon, conde de Bar- sus súbditos. Aun partiendo de buenos principios , cao celona; decision que fué despues revocada por su hijo

en todo género de vicios, principalmente en la codicia, Alfonso, llamando á sus hermanasú la sucesion del reino. en la ferocidad y la avaricia. Es propio de un buen rey Cambian los derechos por la voluntad de los principes

defender la inocencia, reprimir la maldad, salvar á los hasla tal punto, que en el mismo reino de Aragon se nos que peligran, procurar á la república la felicidad y loilo ofrecen casos de haber sido excluidas las hijas siendo género de bienes; mas no del tirano, que hace consistir Juego llamados á suceder los nietos que de ellas nacie- su mayor poder en poder entregarse desenfrenadanienron. Paso aun por alto á Fernando, que desde Castilla,

te á sus pasiones, que no cree indecorosa maldad alguna, donde gobernaba con gran felicidad por el rey Juan, niño

que comete todo género de crímenes, destruye la hade pocos años, pasó á ocupar el trono de Aragon á la

cienda de los poderosos, viola la caslidad, mata á los muerte de Martin I. Podeinos muy bien decir que si

buenos, y llega al fin de su vida sio que haya una sola venció á sus émulos fué mas por la gloria de sus baza

accion vil á que no se haya entregado. Es además el rey ñas y esclarecidas virtudes que por la fuerza del dere

humilde, tratable, accesible, amigo de vivir bajo el cho que le competia.

misino derecho que sus conciudadanos; y el tirano, Bien consideradas las cosas, ¿qué es lo que puede

desconfiado, medroso, amigo de aterrar con el aparato oponerse á que por la voluntad de los pueblos se cam

de su fuerza y su forluna, con la severidad de las cosbie , exigiéndolo así las circunstrancias, lo que para el

lumbres, con la cruellad de los juicios dictados por sus bien público fué establecido por los mismos pueblos?

sangrientos tribunales. Puestos en tela de juicio los derechos de los que pueden

Conviene que sobre la diferencia entre el rey y el suceder a la corona, ¿por qué no hemos de adoptar la

tirano digamos aun algo mas de lo que llevamos insiresolución que nos parezca mas provechosa y saluda

nuado; y para esto hemos de examinar el origen, los ble? ¿Hemos de ser jueces injustos precisamente en la

medios y los adelantos de cada una de esas dos formas causa mas grave y de mas trascendencia? Conviene de gobierno. El rey ejerce con singular templanza el además, observar que los derechos de sucesion al tro- poder que ha recibido de sus súbditos, no es gravoso, no han sido establecidos mas por una especie de con

no es molesto sino para esos infames malvados que conssentimiento tácito del pueblo, que no se ha atrevido á piran temerariamente contra las fortunas y la vida de resistir a la voluntad de los primeros príncipes, que por

sus semejantes; como es para estos severo, es para los el consentimiento claro, libre y espontáneo de todas demás un cariñoso padre, y no bien están ya vengados Jas clases del Estado como, á nuestro modo de ver, era

los crímenes que le obligaron á ser por algun tiempo necesario que se hiciesc.

inexorable, se despoja con gusto de su severidad, prestápdose fácilmente a todos en todas las vicisitudes de

la vida. No excluye de su palacio ni aun de su cámara CAPITULO V.

al pobre ni al desamparado, presta atento oido á las

quejas de todos, no consiente que en ninguna parte del Diferencia entre el rey y el tirano.

imperio se proceda con crueldad ni aun con aspereza. Seis son las formas de gobierno, y vamos á distin- No domina á sus súbditos como esclavos, les gobierna guirlas en brevisimas palabras antes de explicar cuánto como liijos, sabiendo que la recibido el poder de madifieren una de otra la benevolencia del rey y la per- nos del pueblo, procura ante todo que le quieran, y no versidad de los tiranos. La monarquía está esencial- aspira sino á hacerse popular por medios lícitos, meremente determinada por el hecho de presentar concen- ciendo la benevolencia y el aplauso de sus vasallos, trados en un solo hombre todos los derechos públicos; principalmente de los buenos. Defendido así por el arnor la aristocracia por el de estar reunidos esos mismos del pueblo, no necesita inuclio de guardias, ni aun parą

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