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de su madre hubiese pasado de repente á la luz, go- | dad podian defender sus riquezas y sus libertades, biebernó siempre deslumbrado, alucinado. Abrumábale, nes que así se pierden por sujedad y cobardía como Ja multitud de negocios, y esluvo siempre bajo el im por exceso de temeridad y alrevimiento; y para alcanperio de sus cortesanos, que es el mayor daño que pue zar que todos tuvieran aquellas dos virtudes establede venir á una república, y fué entonces causa de cou ció por un lado las luchas que habian de procurarle tinuos y graves alborotos.

la fortaleza del cuerpo y la del alma, por otro ejerci. Pero denunciar los vicios es muy fácil; ¿quién po cios músicos y literarios que templasen sus costumdrá corregirlos? Quién podrá persuadir al príncipe de bres y les hiciesen buenos. No por otra razon estaque aun en la infancia los balagos son para la mujer bleció lo misrno Licurgo en la Lacedemonia, donde y los trabajos para el hombre? Quiéu se lia de atrever á brilló la virlud mas que en ninguna otra nacion, por decirle que es perniciosa una vida muelle y delicada de- haber mas que en ninguna olra un gran cuidado en lante de hombres que miden la majestad del imperio por ejercitar y en robuslecer el cuerpo. Es admirable lo la liviandad y los placeres y creen que el mayor premio que nos cuentan acerca de la moderacion y compostura del mando es poderse entregar á los deleites sensuales de la juventud de Esparta. Estaban alli educados los sin perdonar el estupro y el incesto, que creen liacer" | jóvenes de modo que ni levantaban en público los ojos, un grande obsequio á los príncipes satisfaciendo sus ni volvian jamás la cara , ni daban señal alguna de ligeantojos, o que ven por lo menos en esto una ancha en reza y de inconstancia ; miraban solo lo que leuian detrada al honor y á la riqueza ?

Jante, llevaban envueltas las manos en sus mismos iraDecimos esto, no para que se escaseen al príncipe ni jes, cedian el paso á los ancianos, no pronunciaban la comida ni el traje, cosa contraria á nuestras leyes palabra alguna obscena ni indecorosa, no oian en sus españolas. Sígase el ejemplo general de la naturaleza, | primeros años ni en sus coros ni en sus cánticos cosa en la cual vemos á lodos los demás séres animados alguna torpe ni lasciva. Conforme al pensamiento de procurando abundantes alinentos á sus hijos. No hay Solon, prescribió tambien Aristóteles que se instruciertamente cosa mejor para aumentar sus cuerpos y yese á los niños en las letras, en la gimnástica y en la robustecer sus fuerzas. Cuidese, sin embargo, de que música, añadiendo que se les enseñase el dibujo, no el principe no limite sus deseos á tener buena mesa y tan solo para que no saliesen engañados cuando qui. muy lucidos trajes, como sucede con los hijos de la siesen comprar alliajas, pues á nadie conviene menos gente pobre; procúrese hacerle levantar mas alto el que al príncipe hacer servir los estudios en su provepensamiento y aspirar á mayores cosas, á fin de que, chio y adquirir solo por espíritu de ahorro el conocidejados á un lado los mayores cuidados, salga grande miento de las artes, sino tambien para que ocupasensus de espíritu y no se arredre ante las mas difíciles em ratos de ocio, que son los que mas predisponen a los vipresas. Sea abundante la comida, y el vestido menos cios, ya en pintar, ya en componer , ya en trabajar do delicado que elegante, no sea que lejos de robustecer algun modo los metales, y sobre todo, para que pulas fuerzas, languidezca el cuerpo en el deleite, y el alma diesen conocer el mérito de las obras llenas de arte, de se debilite entre la liviandad y el vicio. De la escasez las imágenes que revelan ingenio, de los cuadros, de como del exceso pueden resullar males y perjuicios los vasos cincelados de oro y plata, de los grandes é graves para las naciones. Mas bastante llevamos diclio imponentes edificios, cuya estructura parece haber de. ya sobre este punto; vamos á decir algo sobre el ejer | bido superar las fuerzas de los hombres, inostrándosc cicio del cuerpo.

peritos en todos estos estudios no menos que en las de

más artes que adornan la vida y sirven para gobernar CAPITULO V.

bien la república, así en la paz como en la guerra. Del ejercicio del cuerpo.

Mas dejemos por ahora esto y no nos ocupemos aun

de las letras ni de la música, de que hemos de tratar en Conviniendo ya en que no se deba dar á los princi- ftros capítulos. Por lo que toca al objeto de este, digo pes una educacion aseminada ni hacerles vivir oscura- que han de establecerse para el príncipe todo género menle á la sombra de sus palacios, es innegable que se de luchas entre iguales, en las que ha de intervenir, no les debe ejercitar el cuerpo en continuos trabajos, á ya solo como espectador, sino como parte activa, profin de que se robustezca. y excitar de continuo su alma | curando por de contado que sea sin mengua de su digJiaciéndole audaz é inflamándole en amor á las glorias nidad y su decoro. Elijanse jóvenes, ja del mismo pa. militares , cosas todas con que se asegura la salud del lacio, ya del resto de la nobleza, é inventense simucuerpo y se dispone el ánimo á cumplir todos los de- , lacros á manera de luchas, donde, ya cuerpo á cuerberes que impone el pudor, la humanidad y la modes. po, ya divididos en bandos, combatan entre sí, ora con lia. Nada liay mas pernicioso que un príncipe perezoso palos, ora con espadas. Contiendan entre sí sobre y cobarde, consideracion que movió al sabio y pru quién ha de ser mas veloz en la carrera ó mas diestro dente legislador de los atenienses á dictar una ley, por en gobernar un caballo, ora disparándole en línea recla cual habian de ser cuidadosamente instruidos sus ta, ora volviéndule y revolviéndole en mil variados gi. súbdilos en la lucha , en las letras y en la música. Vió ros; lénganse premios para el vencedor, á fin de encenese eminente varon de la Grecia que para ser felices der mas el certámen, y peleen á la mancra de los modebian los ciudadanos procurar adquirir las fuerzas fi- ros,segun la cual parte de uno de los dos bandos arresicas y las intelectuales; vió que solo conteniéndose mele contra el contrario, y despues de haber disparado dentro de los limites de la moderacion y de la huinani- cadas, á mancra de dardos, retrocede cediendo al empuje del enemigo, que es recibido por la parte del siempre cierta moderacion y regla. Así manda que se bando opuesto que quedó como de rescrva, y se va así | observe Aristóteles, asegurando que los que en su repiliendo la lucha hasta que se da uno de los bandos tierna edad ejercitaron violentamente el cuerpo han por vencido. Aprendan á montar además á caballo, po- adelantado poco por tener debilitada la salud y queniéndose con ligereza en la silla , bien vayan sin armas, brantadas las fuerzas, como dejaban ver los juegos bien cubiertos de hierro, ejercicio que en las derrotas olinpicos, en los cuales era raro que alcanzasen el presirvió de mucho, no ya solo á simples soldados, sino mio en su edad viril los que habian salido vencedores tambien á príncipes y á grandes capitanes. Fernando el en su adolescencia. Jóven, rey de Nápoles, despues de liaber sido venci De todas estas clases de luclias ha de escoger para sí das y puestas en fuga sus tropas, perdió el caballo en el príncipe las que, además de ejercitar su cuerpo, pueque iba montado por haber sido herido; y á buen se- den darle honra y fama por llevar en ellas ventaja á loguro que no hubiera salido tan fácilmente del peligro | dos sus iguales, consideracion que deberá guardar aun si armado como estaba de piés á cabeza , no hubiera | mucho mas si ha de celebrarse el combate a presencia podido pasar de un salto á un caballo que le ofreció | de muchos, pues ataca indudablemente el prestigio ile uno de sus súbditos, víctima de ese rasgo de desinte- I la majestad real que salga el príncipe vencido y sea rés, pero víctima noble, de grata memoria para los tenido por débil y cobarde. No entre nuaca en certáhombres y mas para los dioses. En tiempos mas anti | men ni juego sino despues de haber medido bien sus guos, en el año 1208, Pedro, rey de Aragon, perdió fuerzas, pues la de evitar ante todo que en lugar de el caballo peleando contra los moros en las fronte- alabanzas no recoja el desprecio de sus súbditos. El ras de Valencia; y hubiera caido tambien indudable principe y sus profesores deben además estar persuadimente en poder del enemigo si Diego de Haro, que dos de que no todos los juegos convicnen á la digni'lad estaba con los infieles, olvidando en aquel momen real. Asi, por ejemplo, no luchará mano á mano con to las injurias recibidas del monarca de Aragon y sus rivales, ni permitirá que cualquiera pueda manode otros reyes cristianos, principalmente de los desear su cuerpo ni torcerle ni derribarle, pues ha de ser Leon y de los de Castilla , no le hubiese prestado un ca considerado como cosa menos que santa y han de eviballo, a pesar de saber que habia de alraerse con esto tarse estos hechos por mas que el juego loz tolere y los el odio de los moros.

consienta. En público no deberá tampoco el príncipe No será menos útil que haya lucha sobre quién da tomar parte en el baile ni aun con máscara, pues los mas en el blanco, ya con flechas, ya con armas de fue liechos de los reyes no pueden nuncil estar ocultos. go, señalando premios para el que primero acierte. Lu ¿Cómo ha de convenir que mueva y agite sus miembros chen entre sí á brazo partido y ostenten así sus fuerzas á manera de bacante? Mucho menos le ha de convenir á la vista del príncipe; y siendo él el justipreciador, no aun salir á la escena, representar farsas, tocar el laud estará oculta ni la cobardía ni la pericia de nadie. Son ni lomarse ninguna de las libertades que tanto fueron todos estos combates imitacion y simulacro de la guerra, acusadas en Domicio Neron, cuya ruina apresuraron inmuy á propósito para ejercitar las fuerzas del cuerpo, dudablemente, por creer sus pueblos iueplo desde luego muy útiles para fomentar la audicia , alejar de si el te para el mando al que habia degenerado en comediante. mor y adquirir destreza. Conoció el elegante poela la No debe tampoco asistir á representaciones ejecutadas tino cuán importantes son esas luchas cuando fingió por cómicos asalariados, porque seria invertir muy mal que los hijos de los fundadores de Roma se dedicaban el tiempo y pareceria olvidarse de su dignidad persoá estos ejercicios antes de fundarla, y nos dió en es nal sancionando con su presencia un arte tan infame y tos cuatro versos una viva y animada imágen de la ju | pernicioso, de donde se recoge tan abundante cosecha ventud bien educada.

de vicios. Sean pues los ejercicios del principe honesAnte urbem pueri et primaevo fore iuventus

tos, sean frecuentes, pero no violentos, y mírese por Exercentur equis, domitantque in pulvere currus

su salud, aliéndase á robustecer las fuerzas de su ánimo Aut acres tendunt arcus, aut lenta lacerlis

y de su cuerpo procurando que, lejos de rebajarse en Spicula contorquent, cursuque ictuque lacessunt.

nada su majestad, sirvan los mismos juegos para dar Añádase á estos juegos la caza; enséñeseles á perse mas brillo y grandeza á nuestra monarquía. guir las fieras en campo abierto y á trepar por los montes; hágase que fatiguen el cuerpo con sed, con bam

CAPITULO VI bre, con trabajo. Procúrese que dediquen algun tiempo

. De las letras. á danzas españolas, acostumbrándoles a tomar el compás al sonido de la flauta. Déjeseles jugar á la pelota y Conviene ejercitar el cuerpo del príncipe, robustecer otros juegos, permítaseles que se diviertan y se rian con un trabajo asiduo su salud y sus fuerzas, alimentar con tal que no haya nada obsceno que pueda irritar su en él la fortaleza y la audacia, hacerle perder en todo géliviandad, nada cruel que desdiga de las costumbres y nero de luchas el miedo a los peligros, de modo empepiedad cristianas. Con esas luchas tingidas se instruyen ro que no se descuide el cultivo de su alma, en que se para las verdaderas; mas debe tambien procurarse que ha de poner mayor cuidado por ser el espíritu de mejor por querer ejercitar demasiado el cuerpo no se agoten condicion y ser por consiguiente su cultivo de muchilas fuerzas de los niños, y menos las del príncipe. Deben sima importancia. Nos esmeramos mas en educará nuesser los ejercicios mas bien frecuentes que pesados; en tros hijos que á nuestros criados, cuidamos mucho mas estos, como en los demás aclos de la vida, ha de haber! de nuestros caballos de regalo y de nuestras yuntas para la labranza que de nuestros perros, y acostumbramos podria instruir en lo mas selecto de las artes. No se dar á cada cosa su mas o menos valor, segun sea mas contentó con escribirle, realizó además su pensamiento. o menos noble, ó para nosotros mas o menos útil. Nada Salió Alejandro de la escuela de Aristóteles tan gran hay en el hombre mas excelente que su entendimienlo; varon como debe creerse que suese el que unció bajo mas y, mayores cosas llevamos á cabo con nuestras su yugo á todo el mundo, y dió leyes y gobierno á facultades intelectuales que con nuestras fuerzas. Debe innumerables naciones, y las convirtió de salvajes en pues procurarse que ya desde la infancia vayan infila | civilizadas. La doctrina de tan gran filósofo le templó trándose insensiblemente en el ánimo del príncipe los el carácter, que era acre, violento y estaba inflamado preceptos de nuestra santa religion y piedad cristiana, de un modo extraordinario por el amor á la gloria. No cuidando empero de que no se los dén de golpe y no | debe atribuirse sino á la prudencia de su profesor el suceda que como todo vaso de boca estrecha rechace que haya llenado la tierra con la fama de su nombre, ni el líquido introducido en él con exceso. Procúrese deben atribuirse mas que a la vehemencia del carácter que en sus criados y en cuantos le rodean no vea si del alumno los actos de furor y de locura á que muchas no ejemplos de virtudes y no oiga mas que las reglas | veces se entregó, siendo generalmente mas esclarecido de buen vivir, á fin de que permanezcan en su me durante la guerra que despues de la victoria. Si no hay moria impresas para toda la vida. Cuéntase de nues- moderacion en el valor, no es ya este virtud, temeridad tra española doña Blanca, reina de Francia, que edu ha de llamarse. có á su hijo Luis infundiéndole la idea de que vale ! En los primeros años de la juventud suelen disper. mucho mas morir que llegar á concebir un crímen; tarse los deseos; y para enfrenar la liviandad es indueducacion con que no es extraño que llegaso aquel á dable que ha de servir de mucho el estudio, pues es tanser santificado por la Iglesia. No hace muchos años he to el recreo que experimenta el ánimo cuando se eleva sabido por el mismo duque de Montpensier que cuan al conocimiento de las cosas, que ni se sienten las modo era niño no oia tampoco de boca de su madre otras lestias del trabajo, ni los halagos de los placeres que palabras. Aunque pues sea aun el niño de tosco inge- tanto nos distraen y enajenan. No sin razon los poetas, nio, enséñesele á conocer que hay un Dios en el cielo, despues de haber sujetado á los dioses al imperio de por cuya voluntad se gobiernan las cosas de la tierra, 1 Vénus, quisieron que nada pudiese Cupido ni con Mique con él no son comparables en fuerzas ni en po | nerva ni con las musas que presiden todo género de der ni los reyes ni los mas grandes emperadores, que estudio. Seria cosa larga y enojosa querer descender á es preciso obedecer sus santas leyes, que conviene que detalles; mas á la temeridad, á la avaricia, á la ambioiga y aprenda de memoria.

cion, á toda clase de liviandades y torpezas ¿qué les Excítense luego en su ánimo centellas de amor a la ha de poner freno sino son las letras ? Hágase que el gloria, no á la gloria vana, pero sí á una gloria prove- príncipe oiga y lea ejemplos, y se irá fortificando su chosa y duradera; hágasele ver cuán grande es el bri ánimo en las verdaderas virtudes. llo de la virtud, cuán grande la sealdad del vicio. Há- | Deben pues echarse con el mayor cuidado los primeblese en su presencia y para que él lo oiga de lo bella ros fundamentos de la enseñanza. Aprenda el niño á que es la justicia, de lo repugnante de la maldad, de la i leer con desembarazo cualquier género de letra, ya esté vida futura, de la inmortalidad, de los premios y cas bien, ya mal escrita; adquiera el conocimiento de los tigos que aguardan á los hombres segun la vida que nexos y hasta de las abreviaturas para que no tenga han llevado acá en la tierra.

nunca necesidad de que otro le lea las cartas ni los exTrascurridos ya los primeros años, se le debe dar una pedientes que de todas partes vayan á sus manos, cosa tintura de aquellas artes que, si empezase á conocer que le ha de ser muy útil para que no haya de vender mientras es niño, aprenderia con mas facilidad cuando nunca sus secretos. Aprenda á escribir, y no descuidaya jóven; y no bien llegue á los siete, cuando se le podrá! damente, como acostumbraron á hacer la mayor parte dar un maestro, que quisiera se escogiese entre los mas de los nobles, sino elegantemente y con gracia, para grandes filósofos, pues para que un principe no tenga que haciéndolo con mas gusto y sin fatiga, no deje en todo sino una instruccion mediana, es preciso que el 1 de escribir por pereza en los dias de su vida. Por profesor sea de aventajada fama por la excelencia v inas que parezca esta enseñanza de poca importancia, es severidad de sus doctrinas. Alcanzariamos así mas fá preciso que ponga en ella el profesor toda su habilidad cilmente lo que deseamos y es de todo punto necesario, y cuidado, y aun si conviniere, que consulte a los perialcanzariamos que se redujese toda su enseñanza á un tos en el arte y hasta implore la ayuda ajena para que brevísimo compendio. Ha de ser este profesor, no solo correspondan los frutos al trabajo y no queden burladas docto y elocuente sino muy morigerado para que pueda sobre la erudicion del príncipe las esperanzas de los ciuinstruir al príncipe en lo mejor de las artes y en la mas dadanos. Dénsele los primeros rudimentos de la grapura doctrina y le eduque en todos los deberes propios mática, sin cargarle la memoria con las inoportunas de los hombres de gobierno. No puedo menos de en sutilezas de los que de ella han escrito, pues solo así se carecer á la verdad la conducta de Filipo, rey de Mace evitarán la dilacion y el tedio; déjense á un lado los predonia, el cual puso tanto interés en educar a su hijo ceptos inútiles, y no se le baga aprender sino lo neAlejandro, que escribió á Aristóteles, el gran filósofo | cesario, procurando aun que esto lo haga movido por la de aquellos tiempos, que no agradecia tanto á los dio- | dulzura de los elogios y la cortesía de sus profesores. En ses inmortales haber tenido un hijo de su mujer Olim-| lo que debe ponerse mas ahinco es en expricar 10 sau pia como haberle tenido en una época en que él le tores y en hacerle escribir y hablar en latin, pues con ejercicios masqué con preceptos, y solo con un uso nun- tes. Traduzca del latin al español y del español al latin, ca interrumpido se ha de lograrque le sea la lengua latina que le servirá de mucho para aumentar su facilidad y tan familiar como la de Castilla. Entre los autores histó soltura en hablar las dos lenguas; le dará las verdadericos creo que podrán explicarse con ventaja al príncipe ras formas del discurso, en que estará versado, le proá César, Salustio y Tito Livio, que en la narracion de los porcionará facundia de lenguaje, y le enseñará á compohechos suelen ilustrar con muchas y muy luminosas nery á usar figuras, que léjos de ser rebuscadas, nazcan sentencias la elegancia del estilo. Fortalecido ya en el con espontaneidad del tesoro de su entendimiento; se estudio, y cuando tenga mayor pericia, añádase á la conformará así, por fin, tanto en el escribir como en el explicacion de los autores dichos la de Tácito, de difícil hablar, á los buenos modelos de la gravedad y de la eley erizado lenguaje, pero lleno de ingenio, que contiene gancia antiguas. Quiero que no se contente con escriun gran caudal de sentencias y consejos excelentes para bir, que oiga hablar latin y lome parte en eruditas conprincipes, y revela las mañas y los fraudes de la corte. versaciones, que hable no poco ni pocas veces con sus En los males y peligros ajenos que describe podemos iguales, medios con que podrá adquirir facilidad para recontemplar casi como en un espejo la imágen de nues volver las historias antiguas, entenderá los oradores extras propias cosas; así que es autor que no deberiaa tranjeros, que hablan casi siempre el latin, contestar en dejar nunca de la mano ni los príncipes ni los cortesa pocas palabras, pero graves y selectas. No quisiéramos á nos, y le habrian de estar repasando dia y noche. la verdad que el príncipe perdiese mucho tiempo, ni lan

No deberá tampoco el príncipe dejar de leer los poe guideciese en los estudios; mas esto podrá alcanzartas. Aprenda á admirar el ingenio y los graves y elegan se fácilmente, con tal que el profesor cuide de que por tes conceptos de Virgilio; aprenda á admirar las senten una constante práctica llegue á ser para él la lengua cias, urbanidad y finos y admirables chistes de Horacio, latina una lengua familiar, cuasi su lengua patria. Para evite tan solo leer y oir á los que pueden corromper las esto convendria no poco que se le diesen en número no costumbres, por recordar cosas feas y lascivas, y son escaso compañeros de escuela , pues no apruebo que obscenos é insolentes, a pesar de escribir con mu aprenda solo ni con pocos; y á mi modo de ver, seria de cha elegancia y dulzura , poetas que desgraciadamente desear que ya desde un principio se acostumbrase á abundan y han de dañarle si les presta atento oido. El estar con muchos y á no temer los juicios de los hoinveneno de los versos lascivos gana pronto los ánimos; bres para que no se deslumbrase ni cegase, como es neenvuelto bajo hermosas formas, antes produce la muer cesario que suceda , al pasar de las tinieblas á la luz del te que pueda pensarse en el remedio. Si grandes filóso trono. Si recibe la enseñanza solo, no aprenderá sino sos han prescrito que se alejen de la vista de los jóvenes lo que directamente le enseñen; mas si en la escuela, todas las pinturas que puedan excitar sus torpes a peli aprenderá lo que se enseñe á él y á los que le rodeen. tos, ¿qué no deberémos decir de los versos obscenos?

Procúrese que todos los dias se aprueben unas cosas en Porque una poesía es una pintura viva, que nos impele unos, y se corrijan otras en otros, y no dejará de sermucho mas al vicio que los cuadros de los mas eminen virle de provecho ver alabada por una parte la aplicates artistas. Los poetas que consagran su pluma á cantar cion, reprendida por otra la desidia. Se dispertará en él solo placeres, no solo del palacio, sino de todo el reino, la emulacion, empezará á tener por indecoroso saber serian alejados si se me creyese á mí, que los tengo por menos que sus iguales, por glorioso aventajarles, y se el peor contagio que puede existir, así para corromper l irá así encendiendo y levanlando su ánimo. Es la amlas virtudes como para depravar el ánimo.

bicion un vicio; mas, como dice elegantemente Fabio, No hay ahora para qué hablar de los escritos de Cice vicio que es frecuentemente causa de virtudes. Llamó ron. Es sabido que este grande hombre, sobre ser el Augusto, dice Suetonio, á Verrio Flaco para que fuese padre de la elocuencia romana, dejó á la posteridad l profesor de sus nietos, y Flaco se trasladó con toda su muy saludables preceptos para el gobierno del Estado. escuela al palacio de los emperadores. Tiene esto, adeSe han perdido sus libros De republica; pero en otras más de las dichas, otras muchas ventajas. Apenas conmuchas de sus obras se conservan aun importantísimos viene azotar al principe, por ser ya esto servil y verconsejos para la direccion de los negocios, y sobre todo gonzoso; mas ¿será tan malo quo oiga y vea como ya so en aquella carta que dirige á su hermano Quinto, y ¡ reprende a los demás, ya se les castiga en casos necesaempieza Elsi non dubitabam, admirable en su género rios con golpes o de otra manera, capaz de atormentar y digna de ser apreciada como una explicacion la mas el cuerpo ? Con las faltas ajenas ¿cómo no ha de hacerso · amplia y juiciosa. El príncipe debe esmerarse en imitar mas instruido y cauto? Podrá suceder además que enla gracia y elegancia de esos autores, y como en todas l tre sus compañeros haya uno que otro práctico en halas cosas de su vida levantar muy alto sus deseos, pues blar latin; y es indudable que si se les hace emplear adelantará así mucho mas que si aspira á una simple esta lengua en todas las conversaciones familiares, se medianía, desesperando de hacer grandes progresos. tendrá mucho adelantado para que hable el príncipe Escriba mucho y muy distintas cosas, ya cartas, ya dis en lalin como podria hablar en castellano. Es extraorcursos, ya versos, si se lo permiten sus disposiciones dinario lo que se puede adelantar por este medio. intelectuales y sus horas de ocio, procurando puntuarlo Persuádase, por fin, al alumno de que las letras nos todo bien y no escribir letras mayúsculas sino donde desdicen de la dignidad de un príncipe; procúrese halo pidiere la significacion de las palabras y el lugar que cerle ver que con ellas, sobre todo si se las adquiere en ocupen, pues no se ha de mirar con descuido en aque los primeros años, puede granjearse una grande ayuda lla edad nada que no pueda enmendarse en las siguien- para administrar los negocios en el resto de su vida.

No ignoramos ála verdad que principalmente en España el delcite, sino tambien para excitar de diversa manera han existido grandes principes, que en su menor edad | los afectos, fenómeno de que tenemos una prueba en han cultivado poco ó pada las lelras. Tenemos ahora lo que cuentan sucedió ú Alejandro el Grande, que esrecienlemente el ejemplo de Fernando el Católico, que tando un dia en la mesa oyendo á Timoteo que canno solo ha logrado arrojar á los moros de toda España, | laba las hazañas de Ortio, entrando de repente en fusino tambien sujetar á su imperio muchas naciones; ror, al arma, al arma, exclamó, y se salió dejando mas į quién duda que si á su excelenle índole se hubiese olvidados los platos que para él habia preparados. Añíañadido el estudio hubiera salido mucho mas grande dese que le calmó al instante Timoteo mudando de tema y aventajado ? Justa y prudentemente su tio Alfonso, y tono, cosa que no me detendré ahora en averiguar si rey de Aragon y Nápoles, honra y lumbrera de Es- debemos tener por fabulosa ó cuando menos por cxapaña, habiendo oido de cicrto monarca español que no gerada. Conviene, sin embargo, recordarque Plutarco, convenia el estudio de las letras á los príncipes; dijo en su libro últiino sobre la música, asegura que tumulque aquellas no eran palabras de rey, sino de buey, y tos populares y enfermedades agudas han sido mas de conociendo de cada dia mas la importancia de las cien- una vez calmadas con el auxilio de la música. ¿No consta, cias, no solo las tuvo en mucho, sino que tuvo tambien por otra parte, en la Escrilura que con solo tocar David en nucho á los que en ellas se aventajaban; y auuque el arpa redujo a la sana razon el entendimiento del ya de edad muy avanzada, se ponia en sus manos para rey Saul, poseido de malos y funestos arrebatos? Cala que le corrigieran y enmendaran. Traló familiarmente mnado a la verdad su afan con la dulzura de la música, á Lorenzo Valla , á Antonio Panhormita, á Jorge Tra ¿cómo habian de tener igual poder los espíritus maligpezunto, varones inmortales, y sintió mucho la muerle nos para atormentarle? Las imágenes de nuestros afecdel malogrado Bartolomé Faccio, de quien existen aun tos están expresadas por los distintos compases de la los comentarios sobre el reinado de ese inismo Alfonso. música de una manera mucho mas viva que por la pin

tura muda, inmóvil, inerte, sin grande influencia en CAPITULO VII.

nuestros ánimos. La imágen de un hombre airado pin

tada en una tabla no nos inflamará por cierto en ira, De la música.

cosa que podemos afirmar hasta de las demás figuras, Tiene además la música grande influencia , ya para por grande que sea la destreza con que están represendeleitar los ánimos, ya para excitar en nosotros los inas ladas en el lienzo; mas con la música se expresan de contrapuestos deseos, cosa nada extraña si se atiende | una manera tal nuestros aseclos, que se excitan á la vez á que estamos musicalmente organizados, como consta por cierto poder admirable en los ánimos de todos los por las pulsaciones de las arterias, la formacion de) oyentes. felo en el úlero, el parlo mismo y otros fenómenos Por uno y otro motivo creo que la música debe ser constantes de la vida. Se recitan versos; y sujetas las | tenida en mucho, y como tal enseñada al jóven príopalabras á compás y á medida, halagan con increible cipe, á no ser que se apruebe la fiereza de aquel rey de suavidad nuestros oidos. A la manera del aire que pasa los escitas, que estando en la mesa y habiendo mancomprimido por las estrechuras de la flaula, se desar- | dado cantar á Ismenia, dijo a los demás que la oian con rollan con placer los conceptos de nuestro entendi sumo placer y encarecian las altas facultades del armiento por entre las angosturas del verso y de la rima. tista que para él era mucho mas agradable el relinSe canta expresando los variados afectos y movimientos cho del caballo que todos los cantos de Ismenia, palade nuestra alma, y nos sentimos al instante bañados en

bras con que no liizo mas que revelar cuán rudos y una gran dulzura, y se nos mitigan con aquel deleite fieros habian de ser su ánimo y carácter. No sin razon los cuidados, y se nos suavizan las mas ásperas costum grandes filósofos, autores de instituciones públicas, bres del mismo modo que se ablanda el bierro con elca quisieron que se ejercitase la juventud en aquel arte lor del fuego.

para que, suavizadas las costumbres con la dulzura de Refiere Polibio en el lib. iv de su Historia Romana la armonía, fuese aquella mas social y humanitaria. que los árcades, pueblo del Pelopoueso, trataron de Conviene pues que se enseñe la música á los principes, dulcificar con la música la dureza que imprimia en sus i primero para que sus asiduos trabajos vayan mezclados costumbres el rigor del clima, la tristeza de su hoe con suaves y agradables placeres y puedan mezclar lo rizonte y los grandes trabajos á que debian dedicar- | festivo con lo grave, único medio de alcanzar que no se para cultivar los campos; que para este objeto se les rindan el cansancio ni la faliga. Abrumado además ejercitaban en ella los ciudadanos hasta la edad de el ánimo por graves cuidados y acostumbrado el cuerpo treinta años, y que los cinetenses, parte de ese mismo ¡ á los ejercicios de la caza y de la guerra, seria muy fápueblo, por haber despreciado ese medio se precipi cil que se hiciesen los reyes ásperos y crueles si las artaron á grandes crímenes y se a trajeron por la fiereza monías de la música no resucitaran en ellos esa benig, de sus costumbres un gran número de calamidades. No nidad y mansedumbre que tan útiles son para que se quisieron, por otra parte, sino significar esta misma in capten la benevolencia de los ciudadanos. Pero hay aun fluencia de la música los antiguos poetas, cuando su- 1 mas, porque en el canto pueden aprender los principes pusieron que Orfeo amansaba las fieras con el cauto, y cuán fuerte es la influencia de las leyes, cuán úlil el Amfion con su citara habia hecho concurrir las piedras Órden en la vida, cuán suave y dulce la moderacion del à la construccion de los muros de la ciudad de Tebas. ánimno. Así como pues unidos de una manera casi inComo llevamos dicho ya, no solo sirve la música para | definida por sonidos medios los sonidos graves y los

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