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podrá tomar parte de sus haciendas, como se hace to- | do á acuñar el metal á su costa, antes siento, y esta das las veces que se baja la moneda, pues les dan por muy puesto en razon, que por el cuño se añada algun mas lo que vale menos; y si el príncipe no puede echar | poco al valor nalural y toda la costa que tiene el acupechos contra la voluntad de sus vasallos ni hacer es ñar, y no seria muy injusto que por el señoraje quetanques de las mercadurías, tampoco podrá hacerlo por dase algun poquito de ganancia al príncipe, como lo este camino, porque todo es uno y todo es quitar á los dispone la ley que en esta razon se hizo en Madrid, del pueblo sus bienes por mas que se les disfrace con año 1556, acerca de acuñar los cuartillos, y aun InoJar mas valor legal al metal de lo que vale en sí mismo, cencio sobre el cap 4De jur. jur. lo da á entender, que son lodas invenciones aparentes y doradas, pero si no lo dice claramenle. Pero digo y me afirmo en esque todas van á un mismo paradero, como se verá mas | lo, que estos valores deben ir muy ajustados. Esto se claro adelante. Y es cierto que como á un cuerpo no le saca de Aristóteles, lib. i De las políticas, capílupueden sacar sangre, sca á pausas, sea como quisie lo 6.", donde dice que al principio los hombres trocaren, sin que se enflaquezca ó reciba daño, así el prin- | ban unas cosas por otras; despues de comun concipe, por mas que se desvele, no puede sacar hacienda sentimiento se convinieron en que el trueque seria ni interés sin daño de sus vasallos, que donde uno ga á propósito si se hiciese con estos metales de lierna, como citau de Platon, forzosamenle otro pierde. ro y oro en que excusaban los portes de las mercaAsi ballo en el cap. 4.' De jur. jur. que el papa loocen durías pesadas y de lėjas tierras. Así trocaban una cio III da por ninguno el juramento que hizo el rey oveja por tantas libras de cobre, un caballo por tantas de Aragon don Juiine el Conquistador por conservar de plala. Hallábaşè dificultad de pesar cada vez el mecierla moneda por un tiempo que su padre el rey don | tal, é introdújose que con autoridad pública se señalaPedro II labró baja de ley; y entre otras causas apun se, para que conforme á la señal se entendiese qué ta esla : porque hizo el lal juramento sine populi con- | peso tenia cada pedazo. Este fué el primer uso y mas sensu, sobre la cual palabra Panormitano é Inocencio legitimo de la moneda ; lodas las demás invenciones y notan lo que de suso se dijo, que ninguna cosa que sea trazas salen de lo que conviene y de lo antiguo. Asi se en perjuicio del pueblo la puede el príncipe hacer sin verá por nuestras leyes por dejar las antiguas; y que consentimiento del pueblo ( llámase perjuicio tomarles siempre se luvo respecto á ajustar estos valores de alguna parte de sus haciendas). Y aun sospecho yo que plata y oro no hay duda, porque de un marco de plata nadie le puede asegurar de incurrir en la excomunion se acuñan por ley del reino sesenta y siele reales, el puesta en la bula de la Cena; pues, como dije de los es marco mismo sin labrar vale por las mismas leyes setanques, lodas son maneras disfrazadas de ponerles senta y cinco reales; de suerte que por el cuño y segravezas y tributos y desangrarlos y aprovecharse de foreaje solo se les añaden dos reales, por donde cada sus haciendas. Que si alguno pretende que nuestros real tiene de plata casi treinta y tres inaravedís. De un reyes tienen costumbre inmemorial de hacer esla mu- marco de oro se acuñan sesenta y ocho coronas; poco danza por sola su voluntad, digo que no ballo rastro de menos vale el oro en pasta, y por él le labran. Vengatal costumbre, antes lodas las leyes que yo hallo en es mos á la moneda de rellon en que parece bay mayor ta razon de los Reyes Católicos, del rey don Felipe Il y dificultad. Digo que por ley de los Reyes Católicos, lede sus antecesores, las mas muy razonables, se hallará cha en Medina del Campo, año de 1497, se mandaron que se hicieron en las Cortes del reino.

labrar de un marco de cobre, en que entran siete gra

nos de plata , que es como real y medio, noventa y seis CAPITULO.IV.

maravedís; en lo cual se ve que el dicho marco lle

va cincuenta y un maravedís de plata y el valor de De los valores que tiene la moneda.

ocho onzas de cobre y la labor, que por lo menos monDos valorcs liene la moneda, el uno intrínseco na- i taba mas de otros cuarenta maravedís, por donde el tural, que será seguo la calidad del melal y segun el | valor legal se ajustaba mucho con el palural del metal peso que tiene, á que se llegará el cuño, que todavía y cuño. Y adelante el rey Felipe I1, en el año 1560, en vale alguna cosa el trabajo que se pone en forjarla; el Madrid, estableció por ley que á un marco de cobre se segundo valor se puede llamar legal y extrinseco, que mezclasen cuatro granos, que es como peso de un real, es el que el príncipe le pone por su ley, que puede ta y se acuñaseu cicuto diez maravedís; de manera que sar el de la moneda como el de las demás mercadurías. | bajó en los quilates medio real, y en valor subió caEl verdadero uso de la moneda y lo que en las repúblic torce maravedís. Debió de tener consideracion á que cas bien ordenadas se ba siempre pretendido y practia las costas de la labor eran crecidas, despues de los Recado es que estos valores vayan ajustados, porque co yes Católicos mas de al doble, y demás de esto á que mo seria injusto en las demnás mercadurías que lo que se hiciese alguna granjería, con la cual, aunque harto vale ciento se lase por diez, así es en la moneda. Trata pequeña, alentados muchos, ganaron licencias para laeste punto Budellio, lib 1, núm. De monet., capítu brar la dicha moneda , labor de que sacaron grandes 1o 67 y otros, que lodos llaman la contraria opinion cuantías de paravedís, y aun fué una de las granjeirrazonable , ridícula y pueril; que si es lícilo apartar rías mas gruesus de nuestros tiempos. Pero todavía se estos valores, lábrenla de cuero , lábrenla de cartones ve que poco discrepaba el valor legal del patural, pues ó de plomo, como en ocasiones se hizo, que todo sc el marco llevaba un rcal de plata y lo que valia el cosaldrá á una cuenta y será de menos costa que de co- | bre y la costa de acuñarle, que debia de ser mas de bre. Yo no soy de parecer que el príncipe esté obliga- | sesenla maravedís ó al pié de ellos, mayormente que de ordinario se acuñaban blancas, cosa prolija y ensa- | otras, y pareee bien que los que andan-en el gobierno dosa. En la moneda que al presente se labra no se no son personas muy eru litas, pues no han llegado á mezcla plata ninguna, y de un marco de cobre se acu- su noticia las turbaciones y revueltas que en todo tiemñán doscientos ochenta maravcdis; la costa que tiene po ban sucedido por esta causa entre las otras paciode labrar es un real, la del cobre cuarenta y seis mara- | nes y dentro de nuestra casa y con cuánto tiento se vedis, que todo llega á ochenta maravedís; de suerte debe proceder en materias semejantes. El arbitrio de que en cada marco se gana doscientos maravedís, que

bajar la moneda muy fácil era de entender que de es de siete partes las cinco, y en la misma cantidad se presente para el rey seria de grande interés y que mua parta el valor legal del valor natural o intrínseco de la chas veces se ha usado de él; pero suera razon juntamoneda dicha , daño que es contra la naturaleza de la mente advertir los malos efectos que se han seguido y moneda, como queda deducido, y que no se podrá lle

cómo siempre ha redundado en nolable daño del pucvar adelante. Demás que, de todas partes la gente la

blo y del mismo principe, que le ha puesto en necesidail falseará alentada con tan grande garancia; porque es

de volver atrás y remediarle á veces con otros mayolos valores forzosamente con tiempo se ajustan, y na

res, como se verá en su lugar. Es como la bebida dada die quiere dar por la moneda mas del valor intrínseco al doliente fuera de sazon, que de presenle refresca, que liene, por grandes diligencias que en contrario se mas luego causa peores accidentes y aumenta la dolenhagan, Veamos, ¿podria el príncipe salir con que el cia. Para que se vea el cuidado que se tenia para que sayal se vendiese por terciopelo, el veintedoceno por no se alterasen estos fundamentos de la contratacion, brocado? No por cierto, por mas que lo pretendiese y es cierto y autores muy graves lo dicen, y yo lo probé que cuanto a la conciencia fuese licito; lo mismo en la bastantemente en el libro De pond. et mens., capimala moneda. En Francia muchas veces han bajado los tulo 8.°, que la onza antigua de romanos y la nuestra es suellos de ley; por el mismo caso subian nuestros rea la misma, y por consiguiente lo mismo se ha de decir Jes, y los que se gustaban por cuatro sueldos en mi de los otros pesos mayores y menores. tiempo llegaron á valer siete y ocho, y aun creo que llegaron á mas; que si baja el dinero del valor legal,

CAPITULO VI. şuben todas las mercadurías sin remedio, á la misma

Muchas veces se ha bajado la moneda. proporcion que abajaron la moneda, y todo se sale á una cuenta, como se verá adelante mas en particular. Opinion es muy ordinaria entre los judíos que las

monedas, medidas y pesos del santuario eran al doble CAPITULO V.

mayores que las mismas de que el pueblo usaba, el El fundamento de la contratacion es la moneda, pesos y medidas,

batho, el gomor, el siclo con todas las demás monedas,

pesos y medidas. La causa de esto es que no fué basNo hay duda sino que el peso, medida y dinero son tante la diligencia de que se usó de guardar las mues. el fundamento sobre que estriba toda la contratacion tras de todo eslo en el sautuario, para que el pueblo y los nervios con que ella toda se traba , porque las mas por diversas ocurrencias no bajase sus pesos, medicosas se venden por peso y medida, y todas por el di- / das y monedas la mitad por medio, con la cual distinnero. Lo que pretendo decir aquí es que como el ci- cion se concuerdan muchos lugares de autores antimiento del edificio debe ser firme y estable, así los pe- guos, que parecen coutradecirse entre sí ó decir lo sos, medidas y moueda se deben inudar, porque no contrario de la Escritura divina. Entre los romanos es bambolee y se confunda todo el comercio. Esto tenian cicrto, y así lo atestigua Plinio, lib. 33, cap. 3.°, que los antiguos bien entendido, que para mayor firmeza el asse, moneda de cobre, que valia como cuatro mahacian , y para que hubiese mayor uniformidad acos ravedis, primero sué de una libra, despucs, al tiemtumbraban á guardar la muestra de todo esto en los po de la primera guerra cartaginense, la bajaron á templos de mayor devocion y majestad que tenian. dos onzas, que llamaron asses sextantarios, porque Así lo dice Fanio en el libro De pesos y medidas ; pesaban la sexta parte de la libra romana, que era de hay ley de ello de Justiniano, enperador, authent. once onzas, como hoy lo es la de Italia y Francia; desde collat. coll. 9, y en el Levitico, cap. 27, núm. 25, pues, por causa del aprieto en que los puso Anníbal en se dice: Omnis aestimatio siclo sanctuarii pondera tiempo de la segunda guerra cartaginesa , la bajaron tur. Algunos son de parecer que el siclo era una mo á una onza, el dozavo de lo que anles corria, y últineda como de cuatro reales; se guardaba en su pu- | mamente á media onza. El denario, que era moneda ridad y justo precio en el templo para que todos acu de plata de valor de cuarenta maravedís, al princidiesen á aquella muestra y nadie se atreviese á bajarla pio se acuñó de plata acendrada; Druso, tribuno del de ley ni de peso. Es cosa lan importante que en estas pueblo, lo mezcló de liga, la octava parte de cobre, cosas no haya alleracion, que ninguna diligencia te así lo dice el mismo Plinio en aquel lugar; y aun adenian por sobrada, y aun santo Tomás, lib. 11 De regim. | Jante se debió bajar mas, pues hallamos hoy algunas princ., cap. 14, aconseja que los principes no fácilmen- | de estas monedas de romanos muy bajas de ley, que te por su antojo alteren la moneda, por donde no se muestran tener mas de la tercera parte de cobre. La tiene por acertado lo que estos años se hizo por causa moneda de oro se acuñaba muy subida de quilates, y de los millones, que fué alterar el azumbre, medida del en tiempo de los emperadores primeros era de dos vino y del aceite. Causa esto grande consusion para ochavas justamente; despues el tiempo adelante se baajustar lo antiguo con lo moderno y unas naciones con tian de una onza seis, que llamaban sueldos, y eran

del peso de un castellano, de que hay una ley de Justi- | otras monedas que le valian las bajaban de ley o de niano, capítulo De suscep. prepos., que comienza: Quo- l peso, por donde el marco parecia subirse en valor. To. tiescumque. Plauto, autor lan antiguo, en un prólogo dos estos valores del marco ó los mas se tomaron de da á entender la costumbre que los romanos teniau de Antonio de Nebrija, en sus repeticiones. A la verdad, bajar la moneda; sus palabras son : Qui utuntur vino las monedas que de estos reyes se hallan casi todas vetere sapientes puto, nam novae quae prodeunt die son negras y muy bajas , que dan muestra de lo que se multo sunt nequiores quam nummi novi. Y por las usaba entonces; pero esta desórden y variedad ten mismas monedas que hoy se hallan se ve ser verdad grande desde el tieinpo de los Reyes Católicos acá es, todo esto. Lo mismo se ha usado de tiempos mas mo-| los cuales por la ley citada de suso establecieron que dernos en todos los reinos y provincias de la cristian el marco acuñado se valuase en mil doscientos setenta dad, que los principes con el beneplácito del pueblo ó y ocho maravedis justamente, por acuñar en dos mil sin él «han bajado infinitas veces sus monedas.» En lo doscientos diez , valor que trasta hoy se ha conservado; que toca á los cristianos, no me quiero detener , pues porque dado que el rey don Felipe II bajó de ley los hay tanto de esto en Castilla. En la Crónica del rey maravedis, no fué tanto que mudase el valor que el don Alonso el Onceno, cap. 14, se dice que el rey don marco de plala anles tenia. La mudanza que al presente Fernando el Santo y su hijo don Alonso el Sabio y el rey se hace es tan grande, que sospecho forzará á que el don Sancho el Bravo y el rey don Fernando el Em valor del marco se mude y suba á mas de cuatro mil plazado y el rey don Alonso el Onceno todos bajaron maravedís de estos que al presente se labran; el tiempo la moneda de ley, de sucrle que en todo el tiempo que lo dirá si lo comenzado se lleva adelante. reinaron estos cinco reyes, que fué largo, poco la dejaron reposar que no se hiciese mudanza, que es un

CAPITULO VII. puntó muy notable. Del rey don Pedro, que sucedió á

Los inconvenientes que hay en acusar esta moneda. don Alonso XI, su padre, no ballo que hiciese mudanza, antes sospecho que avisado por los inconve Bien será que por menudo se consideren las comonientes que se vieron en tiempo de su padre, no solo didades que trae consigo esta moneda y los daños que 110 bajó la moneda, antes la hizo batir de buena ley, de ella resullaren para que se vea cuáles son de mayor como se ve por algunas monedas de plala que se hallan consideracion y peso, y el juez desapasionado y prusuyas. El rey don Enrique el segundo, su hermano, por dente dé sentencia por la verdad, que es lo que aquí so las grandes sumas que debia á los que le ayudaron á pretende. La primera comodidad es el ahorro de gran ganar el reino y la corona , acudió á este postrer re cantidad de plata que sin ningun provecho en esta momedio de bajar la moneda; acuñó reales en valor de neda de vellon se consumia, la cual se ahorra con bajarla tres maravedis, y cruzados en valor de uno; así lo de ley. De bajarla en el peso resulta la segunda comodidice su Crónica, lib. iv, cap. 10. Viéronse en esla traza dad, que es de los acarreos, poderla llevar con menos

graves inconvenientes, y sin embargo, los reyes que le costa dos tercios de lo que antes se hacia donde quiera · sucedieron la imitaron por aprietos en que se debieron que su ducño para sus pagas y compras se quiera de ella de ballar; en especial don Juan el Primero, que para | servir. La tercera que no la sacarán del reino y habrá en pagar al duque de Alencastre batió una moneda, que se él para el comercio gran cantidad de moneda, de que rellamó blanca , baja de ley; valia un maravedi, y poco sullará que por ser lau embarazosa, quien la tuviere 50despues valió á seis dineros, que es casi la mitad; correrá con ella al que la quisiere para pagar sus deudas, consta esto por las Cortes de Briviesca, año de 1387. para hacer sus labores de toda suerte, criar ganados Continuóse esto de bajar la moneda de ley y subirla de seda , de que procederá abundancia de frutos y mercavalor hasta los tiempos de Enrique IV, que fueron los durías, con que todo abaratará, donde el tiempo pasa. mas desbaratados. Esto, dado que su Crónica no lo do, si no era á costa de grandes intereses, nadie 6 muy diga, se averigua ser así por la variedad que hubo en pocos hallaban el socorro de dinero prestado. Item, el valor del marco de plata, que en tiempo del rey don que por este camino se excusará este reino de tantas Alonso el Onceno valió ciento veinte y cinco marave mercadurías como de fuera vienen , las cuales no serdis, como se nota en su Crónica, cap. 98 ; en tiem vian sino de llevarse la plata nuestra y de pegarnos po de don Enrique II el real valia tres maravedís, y sus costumbres y vicios, por lo menos con su regalo de por consiguiente el marco como doscientos marave hacer muelle la gente y poco á propósito para las ardís; en el reinado de don Juan el Primero subió á dos

mas y para la guerra. Digo que vendrán menos extrancientos cincuenta, el real cuatro maravedis, la dobla jeros, lo uno porque con las labores que se avivarán cincuenta ó doce reales ; Cortes de Burgos, ley 1., tendrémos mas copia de casi todo lo necesario a la viaño 1388. Al lin de su reinado y principio del de su da; lo segundo porque los extraños no querrán á truebijo don Juan el Segundo subió á cuatrocientos ochen- | que de sus mercadurias llevar á su tierra esta moneda, ta , o lo mas cierto á quinientos maravedís, y mas ade y por lo menos la emplearán en otras mercadurías de la lante en este mismo reinado de don Juan el Segundo tierra, que llevarán á sus casas á trueque de las suyas. llegó á mil maravedis, en que se pasó tan adelante, que Por conclusion, que el rey sacará por este camino gran en tiempo de don Enrique el Cuarto subió a dos mil vál interés, con que socorrerá sus necesidades, pagard dos mil quinientos. Toda esta variedad y puja sin duda sus deudas, quitará los juros que le consumen, sin haprocedia, no de la variedad del marco, que siempre fué cer agravio á ninguna persona. No hay duda sino que el ocho onzas con alguna liga, sino de que et maravedí ó | interés de presente será grande. Así dice Plinio en el lugar ya citado que los romanos con el bajar la mo- l justo cuatrocientos maravedis, valor del escudo que neda de cobre, que era los ases, se socorrieron y pa- hoy se usa en Castilla; y así ha quedado siempre que garon sus deudas; lo mismo refiere la Crónica del rey : el inara vedi, dado que mudado de ley y hecho de plata, don Alonso el Onceno, cap. 98; lo mismo la de don y despues de cobre, siempre la valido y vale diez diEnrique Il, año 4.o, cap. 10, que salió del aprielo en neros de baja ley como los maravedís. El maravedi que se hallaba por las grandes sumas que debia, en vale hoy dos blancas, seis cornados, diez dineros, seespecial á Beltran Claquiu y otros extranjeros, por este lenta meajas. La diferencia entre el sueldo de oro y el camino y con esta Iraza. Añado que así los romanos maravedí era poca; así en las Leyes Góticas se adantiguamente como los mas reyes tiranos del poniente vierte que donde las de los emperadores penan los deliusáron y de presente usan de moneda de vellon muy los en tantos sueldos de oro, cllas ponen mararedís, baja , toda de cobre, sin alguna mezcla de plata ni de que se entienden de oro. Las mas monedas que hoy so otro metal mas rico; y aun debió de ser la inus ordina hallan de godos de muy bajo oro son medios mararia moneda, pues los romanos por el nombre de cobre, vedis, que llamnamos blancas, y en latiu semises, o la y en Castilla por el de maravedís entendemos el dinero tercera parte, que llamamos tremises. El tiempo adey la hacienda cuando decimos vale tantos mil mara lante hallamos en Castilla maravedís de oro, que por vedis lo que Fulano tiene de caudal ó de renta. Y es otro nombre llumaron maravedis buenos, item, maaveriguado que en España se usaron maravedis de oro ravedis viejos y maravedis corrientes. Del valor de antiguamente. Pues como se le quitaron con el tiem- los corrientes se dirá en primer lugar, por cuanto de su po, que en todo tiene gran vez, nadie se debe maravi- | averiguacion depende la de los otros. Este valor fué vallar si lo mismo se hace con la plata, que es quitalla á rio, y se ha de sacar del valor del marco de plata, que los maravedis , pues de ninguna cosa servia ni persona | siempre fué de la bondad de hoy, poco mas o menos, alguna se aprovechaba de ella para siempre; comodi- como lo dan á entender los cálices que hay en las igledades todas de consideracion, y que por no privarse desias de tiempo muy antiguo. Quiero asimismo advertir ellas, es justo que se atropelleu cualesquier incon que si bien el valor del marco y del naravedí andaba venientes que de lo contrario se representen, pues nin- vario, pero siempre una dobla valió doce reales, un guna cosa hay en este mundo que no los tenga , y el franco, moneda francesa , diez reales, un florin , araolicio del sabio es escoger lo que los tuviere menores, gonés, siele reales : esto se saca, antes lo dice clumayormente que siempre se suelen encarecer mucho ramente la ley del rey don Juan I, que hizo en Búrmas de lo que son de verdad y realmente.

gos, año de 1338. Añado yo que el marco de plata

valió cinco doblas, poquito mas, y reales sesenta ó seCAPITULO VIII.

senta y cinco. El mas antiguo valor que se halla del

marco de plata sué el que corria de ciento veiote y ciuQue ha habido en Castilla maravedis de muchas maneras.

co maravedis en tiempo de don Alonso XI; así lo dice Antes que se trate de los inconvenientes que de la su Crónica , cap. 98; por el consiguiente el real valió brarse la moneda presente resultan ó se temen, me pa dos maravedís. Por esta cuenta el maravedi de aquel rece declarar las diferentes suerles de maravedís que tiempo valió diez y siele de los nuestros y algo mas; en Castilla ban corrido y sus valores. El maravedí de de lo cual se ve que el maravedí era de plata , que de oro es el primero que corrió en tiempo de los godos, co- otra suerte no valiera tanto. Eu liempo de don Enrimo consta del Fuero Juzgo. Los romanos en los liem que II valió el real tres maravcdís, así lo dice su Crónipos mas modernos de los emperadores acuñaron, como ca, año 4.', cap. 2.°; por el consiguiente, el marco vaqueda dicho, una moneda de oro, de menor peso que lia como doscientos maravedis de los que corrian á la los escudos antiguos : de una onza forjaban seis , de un sazon. Así el maravedi de aquel tiempo valió como once marco cuarenta y ocho, poquito mayores que mas de los nuestros. Verdad es que por la mudanza grande ravedis castellanos; esta moneda llamaron sólidos ó que hizo de la moneda, por algun tiempo llegó el marco sueldos, cada cual valia doce denarios romanos, que de plata al valor de mil y quinien!os maravedis, pues la contado el denario á củarenta maravedis, montaban Crónica dice que upa dobla llegó á valer trescientos cuatrocientos ochenta de los nuestros, poquito mas, maravedís; pero esta desórden se reformó, y las moque es el valor del castellano. De aquí quedó que los nedas volvieron á sus valores. En tiempo de don Juan! sueldos, aunque se bajaron de ley, y los forjaban de pla- subió el marco de plata á doscientos cincuenta maraveta aun con mucha liga , siempre se ha conservado que dis, pues el real valió cuatro maravedis, y la dobla cinvalgan doce denarios ó dineros, asimismo bajos y faltos cuenta, como se dice en aquella su ley de Burgos, año de ley, en la misma proporcion que el sueldo se bajó. 1 de 1388. Así valió el maravedí nueve o diez de los Así se hace en Francia y en Aragon, que el sueldo vale nuestros, que es la proporcion de los valores del marco doce dineros. Cuando los godos entraron en España de plata de ahora y de entonces; por donde en una ley loda ella estaba sujeta á los romanos, y aun despues de de este Rey, hecha en Briviescà, año de 1387, do mansú entrada todavía quedaron señores de gran parte de da que el que denostare á sus parientes peche seiscienella, de que resultó que los godos lomaron muchas de tos maravedís, los que en tiempo de los Reyes Católicos sus costumbres y usaron al principio de su moneda; recogieron entre las demás leyes esta , lib. vm. Ordiwudáronla adelante algun lanto, porque en lugar del nat. tit. 9.', lib. 1. , añaden que los seiscientos maravesueldo de romanos acuñaron otra moneda , que llama- dis sean de los buenos, que valen seis maravedís de ron maravedís, y valian diez denarios, que montaban el esta moneda. Esto viene muy bien con el valor que tuvo el marco de plata en lo postrero del rey don Enri- | Enrique III valdrá cinco; si de don Alonso XI, diezy que IV de dos mil quinientos maravedís, que debió siete. Cuando la moneda se bajaba, los maravedís de de continuarse hasta el año de 1497 cuando los Reyes los reyes precedentes siempre se llamaban viejos co. Católicos hicieron sus leyes en esta razon y bajaron el mo los de don Enrique III, respecto de los de su hijo marco acuñado á dos mil doscientos setenta y ocho ma- don Juan II, lo mismo en los demás reyes; y aun adravedís, y el por labrar á dos mil doscientos diez mara- | vierto que á las veces cl maravedi viejo se llamaba buevedís. En tiempo de don Enrique III llegó á valer el no, como en aquella ley 1.a, lib. vur, tít. 8.o del Ordemarco á cuatrocientos ochenta ó á quinientos mara nam., donde dice que seiscientos maravedis que pone de vedís; conforme á esto valió el maravedí como cuatro pena don Juan I al que denuesta á sus padres son de ó cinco de los nuestros. En el de don Juan II subió el buena moneda, que valen seis mil de los de ahora. marco á mil maravedís y el maravedi valió dos y me Cierto es que no habla de los maravedís de oro que se dio de los nuestros; pasó este crecimiento adelante, y llamaban buenos, que valian mucho mas, sino de los en el tiempo de don Enrique IV llegó el marco á valer viejos, cuyo valor fué vario segun los tiempos. Añado dos mil y aun dos mil y quinientos maravedís, que de á lo dicho que en una ley del rey don Juan II, fecha en bió ser á lo último de su reinado. Así el maravedí valió

Guadalajara , año de 1 109, que está lib. viii, Ordinat.,' lo que vale el nuestro, poco mas o menos. Supuesto todo tít. 5.", ley 1.", se ordena que el que se dejare estar des. esto que sacamos lo mas de Antonio de Nebrija en una de comulgado treinta dias, pague cien maravedís de los sus repeticiones y de las crónicas y leyes de estos reinos,

buenos, que hacen seiscientos de los viejos; y si lledigo que el maravedí de oro bueno de aquel tiempo va

gare á seis meses, pague mil maravedís de la dicha molió seis de los del tiempo de dou Alonso el Sabio. En las neda buena, que hacen seis mil de la vieja. Digo que Leyes del estilo, ley 144, se dice que el dicho Rey los la moneda vieja se entiende del tiempo de don Alonhizo pesar, y halló que seis de los suyos pesaban tanto so XI, y dende arriba , cuando un maravedí, como quecomo uno de los de oro, no que los del rey don Alonso da dicho, valia seis de los corrientes, que si parece grafuesen de oro, sino que pesados los unos y los otros y ve pena la de inil mara vedis de aquella moneda, que comparada la plata con el oro, halló el dicho valor. montan tres mil reales, mayor pena es tener al descoLo mismo don Alonso XI en las Corles de Leon, era mulgado que lo está un año por sospechoso en la fe, de 1387, peticion 2.", dice que cien maravedis de la como al presente se bace. Añado otrosí que en la Cróbuena moneda valian seiscientos de los que á la sazon nica de este mismo rey, año 29, cap. 141, se cuenta que corrian. De todo esto se averiguan dos cosas: la una es para acudir a la guerra de Aragon y de Navarra, con el que desde el rey don Alonso el Sabio liasta el rey don acuerdo de las Cortes, que se juntaron en Burgos, Alonso el Onceno no se mudó el valor del marco de plata mandó labrar blancas de la ley, peso y talla de las de ni del maravedí, pues en un tiempo y en otro un ma don Enrique, su padre; sin embargo, se labraron de ravedí bueno valia tanto como seis de los que corrian; metal mas bajo, de que debió de resultar la carestia y Jo segundo que pues el maravedí de entonces, como otros daños que adelante se declararán. Llamáronse queda averiguado, valia diez y siete de los nuestros y los procuradores á engaño y quereilárouse, como se reaun algo mas; que el maravedi de oro bueno ni valia fiere en el año 42 del reinado de este Rey, cap. 36; treinta y seis maravedís de los nuestros, como di- mandóse ensayar la moneda, halláse verdad lo que los cen algunos, ni sesenta, sino tres reales de plata y procuradores alegaban, dióse traza que un mararedi algo mas, opinion que, aunque parece nueva , á mi ver viejo valiese uno y medio ó tres blancas de las nuevas. es muy fundada y muy cierta. Sospecho que estos ma- | Así se debe entender cuando en la dicha Crónica se diravedís de oro eran los tremises de tiempo de godos, ce que para servir al Rey repartieron lantos maravedis que todavía parece corrian en tiempo de aquellos reyes de la moneda vieja. Ilem, se advierte que de este lugar de Castilla ; la razon, porque el valor concuerda, que debieron enmendar su opinion los que dijeron que el valen de tres á cuatro reales cada pieza ; item, que de maravedí viejo valiese uno y medio de los puestros, estos se hallan muchos, y de los maravedis propios de como quiera que solo debian sacar que uno del rey don aquellos reyes uno solo no parece. Resta decir del ma Enrique III valió uno.y.medio de los que acuñó su hijo ravedí viejo, del cual personas muy doctas dicen que l el rey don Juan el Segundo; y aun sospecho que valia valia maravedí y medio de los que al presente corren; en rigor dos, como se saca de los valores del marco de los que son mas versados en las leyes del reino podrán plata en tiempo de estos reyes, que si lo comparamos mejor averiguar la verdad; podria serque para los plei con nuestros maravedis, el maravedí del rey don Juan tos y tasas de las penas que en las leyes se ponen fuese valia cinco blancas de las nuestras; el de don Enriverdadera esta opinion, como tambien al maravedí de | que III, cuatro ó cinco maravedis de los nuestros, por oro unos le levantan en sesenta , otros en treinta y scis | lo que de suso queda dicho y probado. de los nuestros. Mas hablando en rigor, yo entiendo que el maravedí viejo no fué siempre de un valor, sino de

CAPITULO IX. diferentes, conforme á los tiempos de que las leyes hablan, porque si las leyes hablan del tiempo de los Reyes

Los inconvenientes que resultan de esta labor. Católicos, como las mas se recopilaron entonces, y las Yo deseo en materia tan grave como esta no liablar leyes de don Juan II, el maravedí viejo valdrá como | solo especulativamente ni por razones, que si bien pados maravedís y medio de los nuestros, que son los rece tienen fuerza , todavía pueden engañar, sino por mismos que de los Reyes Católicos; si fuese del rey don | la experiencia nuestra ó de nuestros antepasados, que

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