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bar y talar aquellos campos, como lo hicieron muy guerra de los moros. Hizo un público auto, en que cumplidamente, sin reparar hasta dar vista á la ciudad aceptó la sucesion y el reino que nadie le ofrecia; junde Málaga. Los daños eran grandes y mayor el espan tamente despachó por sus embajadores á Fernan Guto. Mandó el rey Moro que todos los que fuesen de tierrez de Vega, su repostero mayor, y al doctor Juan edad se alistasen y tomasen las armas, diligencia con Gonzalez de Acevedo , personas inteligentes y de maña, que juntó gran número de gente , si bien estaba re para que en Aragon hiciesen sus partes; que él mismo suelto de no arriscarse segunda vez, y solo se mostra- | no quiso alzar la mano del cerco por la esperanza que ba para poner miedo por los lugares cercanos, mas se tenia de salir en breve con la empresa, y se aumentó guros por su fragura ó la espesura de árboles. Los cer por cierta refriega que parte de su gente trabó cerca cados padecian necesidad, y lo que sobre todo les de Archidona con los moros, y la venció. De cuyo suaquejaba era la pooa esperanza que tenian de ser so- ceso y de la ocasion será bien decir alguna cosa, tocorridos. Rendirse les era á par de muerte; entrete- | mado de la historia elegante que Laurencio Valla escri. nerse no podian; ¿qué debian hacer los miserables ? bió de los hechos y vida deste infante don Fernando, Avino que trecientos de á caballo de la guarnicion de que fué poco adelante rey de Aragon. Jaen entraron con poco órden y recato en tierra de moros; que todos fueron sobresaltados y muertos. Este

CAPITULO XXII. suceso de poca consideracion animó á los cercados pa

De la Peña de los Enamorados. ra pensar podria haber alguna mudanza y suceder algun desman á los que los cercaban. Al tiempo que esto Apoderábanse los cristianos de diversos pueblos por pasaba en Antequera, falleció en Boloña de Lombardia aquella comarca, como de Coza , Sebar , Alzana , Mara, Alejandro, el nuevo y tercero pontifice, á 3 de mayo. de unos por fuerza , y de otros que por miedo se renSepultaron su cuerpo en San Francisco de aquella ciu dian. Temian los moros no fuese lo mismo de Archidodad. Juntáronse los cardenales que le seguian; y á 17 na, villa principal distante de Antequera por espacio del mismo mes sacaron por papa á Baltasar Cosa , diá de dos leguas. Con este cuidado-metieron dentro buen cono cardenal, natural de Nápoles, y que á la sazon era golpe de soldados para que la defendiese, con la provilegado de aquella ciudad de Bolona. Llamóse Juan XXIII. sion y municiones que pudieron juntar. Hecho esto y Era hombre atrevido, sagaz, diligente, acostumbrado á animados con este buen principio, corrian los campos valerse, ya de buenos medios, ya de no tales, como las comarcanos, hacian alzar las vituallas para que los que pesas cayesen y segun los negocios lo demandasen. Di- | estaban 'sobre Antequera padeciesen necesidad y menchoso en el pontificado de su predecesor, en que tuvo gua. Tenian mas gente de a caballo que los nuestros, mucha mano; en el suyo desgraciado, pues al fin le der | que era la causa de llevar adelante sus intentos. Supieribaron y despojaron de la tiara. Siguióse la muerte del ron que todos los dias salian de los reales los jumentos rey don Martin de Aragon, que falleció de modorra, y caballos , que los llevaban,á pacer con poca guarda al postrero de aquel mes en Valdoncellas , monasterio de rio Corza , que por allí pasa. Con este aviso acordaron monjas pegado á los muros de la ciudad de Barcelona. | dar sobre ellos de rebato y aprovecharse de aquella Su cuerpo sepultaron en Poblete con enterramiento y ocasion. Una centinela, desde un peñol que llaman la honras moderadas por estar la gente afligida con la Peña de los Enamorados, avisó con ahumadas del pepérdida presente y lo que para adelante los amenazaba. ligro que corria la escolta, los mochileros y los forrajeTepianse á la sazon Cortes en Barcelona de aquel prin ros, si no les acorrian con presteza. Los cristianos, tocipado, no sin sospechas de alteraciones y desasosie- madas las armas, salieron de los reales y cargaron sobre gos. Acordaron que de todos los brazos se nombrasen los moros con tal denuedo, que los forzaron á retirarse personas principales que visitasen al Rey en aquella do hácia Archidona. No se pudieron recoger tan presto por Jencia y le suplicasen que para excusar reyertas deja- estar muy trabada la escaramuza y refriega, en que a se nombrado sucesor. Hizose así; llevó la habla con bè-l vista de la misma villa quedaron desbaratados los conneplácito de los acompañados Ferrer, cabeza de los ju trarios con muerte de hasta dos mil dellos y otros murados ó conselleres de aquella ciudad. Preguntóle si chos que quedaron presos. Fué este encuentro tanto mas era su voluntad que sucediese en aquella corona el que importante, que de los fieles solos dos faltaron y pocos á ella tuviese mejor derecho; abajó la cabeza en señal | salieron beridos. El lugar y la ocasion desta victoria pide de consentir con la demanda. A otras preguntas que le se dé razon del apellido que aquella peña tiene, puesta hicieron no le pudieron sacar palabra ni respuesta. entre Archidona y Antequera, y por qué causa se llamó Con su muerte se acabó la sucesion por línea de varon la Pena de los Enamorados. Un mozo cristiano estaba de los condes de Barcelona, que se continuó primero cautivo en Granada. Sus partes y diligencia eran tales, en Cataluña, y despues en Aragon por espacio de seis- su buen término y cortesia , que su amo hacia mucha cientos años. Añublóse la buena danza de Aragon y su confianza del dentro y fuera de su casa. Una hija suya al prosperidad muy grande. Despertáronse otrosí las espe tanto se le aficionó y puso en él los ojos. Pero como quier ranzas de muchos personajes para pretender la corona que ella fuese casadera y el mozo esclavo, no podian en aquella, como vacante de aquel reino. En semejan pasar adelante como deseaban, ca el amor mal se puede tes ocasiones suele ser la presteza muy importante, y encubrir; y temian, si el padre della y amo del lo sabia, la diligencia, como dicen, madre de la buena ventura. | pagarian con las cabezas. Acordaron de huir á tierra El infante don Fernando, á quien Dios tenia reser de cristianos, resolucion que al mozo venia mejor por vada aquella grandeza, le tenia á la sazon ocupado la volver á los suyos, que á ella por desterrarse de su pa

tria; si ya no la movia el deseo de hacerse cristiana, lo virtió don Fernando que lo alto de cierta torre le falque yo no creo. Tomaron su camino con todo secreto | taba por estar echado por tierra; parecióle bacer por hasta llegar al peñasco ya dicho, en que la moza can- | aquella parte el último esfuerzo, y que arrimadas las sada se puso á reposar. En eslo vieron asomar á su pa escalas , los soldados escalasen la muralla. Hizose así, dre con gente de á caballo, que venia en su seguimien aunque con dificultad y peligro por causa del gran esto. ¿Qué podian hacer ó á qué parte volverse ? Qué fuerzo con que los de dentro defendian la subida y la consejo tomar? | Mentirosas las esperanzas de los hom- | entrada de su ciudad. Finalmente, los nuestros subiebres y miserables sus intentos ! Acudieron á lo que so ron y forzaron a los moros que se recogiesen al castillo lo les quedaba , de encumbrar aquel peñol trepando con esperanza de entretenerse en él ó rendille con por aquellos riscos, que era reparo asaz flaco. El padre partidos aventajados. El dia siguiente se levantó concon un semblante sanudo los mandó bajar; amenazá- | tienda entre los soldados sobre quién fué el primero á bales si no obedecian de ejecutar en ellos una muerte subir la muralla. Muchos salieron a la demanda, que muy cruel. Los que acompañaban al padre los amo- | fué asaz porfiada por los valedores que acudian á cada nestaban lo mismo, pues solo les restaba aquella espe cual de las partes, deudos, amigos ó naturales de la ranza de alcanzar perdon de la misericordia de su padre misma tierra. Temian no resultase algun motin por con bacer lo que les mandaba y echársele á los piés. aquella causa. Los jueces que señalaron sobre el caso, No quisieron venir en esto. Los moros puestos á pié oidas las partes y examinados los testigos, pronunciaacometieron á subir el peñasco; pero el mozo les de- , ron que Gutierre de Torres, Sancho Gonzalez, Serva, fendió la subida con galgas, piedras y palos y todo lo Chirino y Baeza fueron los primeros á acometer la sudemás que le venia a la mano y le servia de armas en bida; pero que se adelantó y se la ganó á los demás aquella desesperacion. El padre, visto esto, hizo venir Juan Vizcaíno, que perdió la vida en la misma torre, y de un pueblo alli cerca ballesteros para que de léjos los tras él Juan de San Vicente, que llevó el prez á todos flecbasen. Ellos, vista su perdicion, acordaron con los otros. El Infante los alabó á todos y los premió lisu muerte librarse de los denuestos y tormentos mayo beralmente con razon, pues tomada aquella ciudad, los res que temian. Las palabras que en este trånce se di enemigos, no solo perdieron una plaza tan principal, jeron no hay para que relatallas. Finalmente, abraza sino se quebrantaron las esperanzas de aquella gente. dos entre sí fuertemente, se echaron del peñol abajo Ganose Antequera á los 16 de setiembre. Los que se por aquella parte en que los miraba su cruel y sañudo recogieron al castillo dende á ocho dias le rindieron a padre. Desta manera espiraron antes de llegar á lo bajo partido de salir libres con sus personas y haciendas, con lástima de los presentes y aun con lágrimas de al- l que se les guardó enteramente, y juntos se pasaron á gunos que se movian con aquel triste espectáculo de Archidona. Los vencedores hicieron procesion para aquellos mozos desgraciados; y a pesar del padre, co- dar gracias a Dios por merced tan señalada. La mezmo estaban, los enterraron en aquel mismo lugar; cons- quita del castillo se consagró en iglesia para celebrar tancia que se empleara mejor en otra hazaña, y les fuera en ella los oficios divinos. Quedó nombrado por alcaide bien contada la muerte, si la padecieran por la virtud del castillo y gobernador de aquella ciudad Rodrigo de y en defensa de la verdadera religion, y no por satisfa Narvaez, que hizo sus homenajes al rey de Castilla. cer á sus apetitos desenfrenados. Volvamos al cerco de Tomáronse algunos pueblos y otros castillos por aquella Antequera, en que despues de la refriega de Archidona | comarca, talaron los campos de los moros muy á la no cesaban con la artillería de batir las murallas y apor- larga; con tanto, casi pasado el otoño, dieron la vuelta. tillallas por diversas partes. Los de dentro de noche re á la ciudad de Sevilla, que los recibió con grandes hacian con toda diligencia lo que de dia les derribaban, muestras de alegría y contentamiento universal. por donde con mucho trabajo se adelantaba poco. Ad

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CAPITULO PRIMERO.

radera, pero necesario para enfrenar á la gente. Las'

ciudades y pueblos y campos asolados con el fuego y Del estado de las provincias.

furor de las armas, profanadas las ceremonias, menosTEMPORALES ásperos, enmarañados y revueltos , guer- preciado el culto de Dios, discordias civiles por todas ras, discordias y muertes, hasta la misma paz arrebo- partes, y como un naufragio comun y miserable de todo lada con sangre afligian no solo á España, sino a las el cristianismo, avenida de males y daños, si causados demás provincias y naciones cuan anchamente se ex de alguna maligna concurrencia de estrellas, no lo satendia el nombre y el señorío de los cristianos. Ninguna | bria decir, por lo menos señal cierta de la saña del cievergüenza ni miedo , maestro, aunque no de virtud du- lo y de los castigos que los pecados merecian. A Italia

traia alborotada el scisma continuado por tantos años za y en poder. El punto principal de la diferencia era y la ambiciou desapoderada de tres pontifices, preten acordar si en aquella sucesion se habia de tener cuenta sores todos de la silla y cátedra de San Pedro. El des- con las personas que pretendian ó con el tronco que cada cuido y flojedad de los emperadores de Alemaña, que cual representaba, y por el cual le venia el derecho de debian , por el lugar que tenian, principalmente atajar | la sucesion. Muchas juntas se tuvieron sobre el caso, estos daños; por una parte las armas de Ladislao , rey que al principio ninguna cosa prestaron. Estas revuelde Nápoles, en favor del pontífice Gregorio XII la tra tas eran causa que el partido aragonés empeorase en bajaban; por otra les hacia rostro Luis, duque de An- | Cerdeña , si bien Pedro de Torrellas le sustentaba con jou, á persuasion de los pontifices de Aviñon, de los del poca esperanza de prevalecer, por ser sus fuerzas flacas su valía y obediencia. En la Lombardía en particular | y no acudille socorros de España. En Sicilia asimismo "Galeazo Vicecomite , duque de Milan, se aprovechaba don Bernardo de Cabrera hacia grandes demasías, hasta para ensanchar grandemente su estado de la ocasion tener cercada la misma Reina viuda dentro del castillo que aquellas revueltas le presentaban. Apoderóse antes | de Siracusa sin ningun respeto de la majestad real. El desto de Bolona, ciudad rica y abastada; aspiraba á ha rey de Navarra, avisado del peligro que corria su hija, cer lo mismo de las otras ciudades libres de Lombar- | á la vuelta del viaje que hizo á Francia pasó por Bardía. Por la muerte del emperador Alberto, que fallen celona, do llegó á los 29 de diciembre, entrante el año ció 1.° de junio , la vacante del imperio en Alemaña da- de 1411, para tratar en aquella ciudad, como lo proba , como es ordinario, ocasion de revueltas, además curó, que la Reina, su hija, diese la vuelta , que pues de la flojedad.de Wenceslao, antes emperador que fué no tenia hijo alguno, no era razon gobernase aquel y á la sazon rey de Bohemia , con que los decretos anti- | reino de Sicilia con su riesgo y en provecho de otros. guos y sagradas ceremonias en aquel reino alteraban en En Castilla, por la minoridad del Rey, gobernaban aquel gran parle gente novelera y sus cabezas y caudillos reino la reina doña Catalina, su madre, y el infante don principales Juan Hus y Jerónimo de Praga. Recelábanse Fernando, su tio, divididas entre si las ciudades y parno cundiese el daño y á guisa de peste se pegase en las tidos que debian acudir a cada cual; traza poco acertaotras provincias. El imperio de levante gozaba de al- da y que pudiera acarrear graves daños, en especial gun sosiego despues que el gran Tamorlan con su fa que no faltaban, como es ordinario, personas mal inmosa entrada sujetó muchas naciones y abatió algun | tencionadas que torcian las palabras y hechos de don tanto el orgullo de los turcos. Mas todavía ponian en | Fernando para ponelle mal con la Reina. La prudencia cuidado despues que soldada aquella quiebra y pasado del Infante y su mucha paciencia fué causa que todo el estrecho de Tracia , se entendia pretendian apode procediese bien, sin tropiezo y sin inconveniente. Derarse de Europa, por lo menos conquistar aquel impe bíanle todos en comun lo que cada cual á sus padres, y rio de Grecia. Emanuel Paleologo, emperador griego, concluida tan á gusto la guerra contra moros, quedó antevista la tempeslad y el torbellino que venia á des con mas renombre y fama. Asentó con aquella gente cargar sobre su casa, para apercebirse de lo necesario treguas en Sevilla por término de diez y siete meses; pasó por mar á Venecia, y dende por tierra á Francia con tanto, ordenadas las demás cosas del Andalucía, á solicitar algun socorro contra el enemigo comun. Poco dió vuelta para Castilia. En esto resultaron nuevas sosprestó esta diligencia y viaje ; fuera de buenas palabras pechas de revueltas á causa que don Fadrique, duque no pudo alcanzar otra ayuda, á causa que la misma de Benavente, escapó de la prision en que le tenian de Francia ardia eu discordias y revoluciones despues de años atrás en el castillo de Monreal, muerto que hobo la muerte que dió Juan, duque de Borgoña, á Luis, á Juan Aponte, alcaide de aquella fuerza. Puso este caso duque de Orliens, á tuerto. Grandes revueltas, inten- en gran cuidado al Infante, que temia, por ser persona tos y pretensiones contrarias, asonadas de guerra por poderosa y de sangre real, no fuese parte para turbår todas partes, miserable avenida de males y tiempos al

la paz. Mandó con .presleza atajar los caminos, tomar terados, en tanto grado, que el pueblo de Paris, divi- || los puertos á la raya de Portugal y por aquellas partes. dido en parcialidades, unos contra otros trataban pa- | No prestó esta diligencia, porque el Duque, ó acaso ó sion, con que la ciudad muchas veces se ensangren- | confiado en la amistad que tenia con su cuñado el rey taba. Los mismos carniceros, ralea de gente por el ofi- , de Navarra, acudió á valerse dél. Engañóle su esperancio que usa desapiadada y cruel, entra bun á la parte za , ca don Fernando envió sus embajadores á requerir con las armas en favor del Borgoñon. El Rey, si bien se le entregasen, en que vino aquel Rey; y puesto el en su dolencia y alteracion tenia algunos lucidos inter Duque en el castillo de Almodovar, tierra de Córdoba, vallos, no era bastante para atajar tantos males, ocasion en aquella prision feneció sus dias. Solo Portugal Nomas aína del daño que remedio. Los ingleses á cabo recia con los bienes de una larga paz, y el nuevo Rey de tanto tiempo por aprovecharse desta ocasion anda con obras muy señaladas recompensaba la falta de su bao sueltos por Francia con mayor porfía y esperaňza nacimiento. Levantó un monasterio de dominicos en que tuvieron jamás. En Aragon por la muerte del rey Aljubarrota, que se llama de la Batalla, para memoria don Martin los naturales, por no conformarse en un de la que allí venció contra los castellanos. A la ribera parecer sobre la sucesion de aquel reino, se hallaban de Tajo fundó y pobló la villa de Almerin, en Sintra un alterados asaz y divididos. La discordia amenazaba al palacio real, sin otros edificios, muchos y magníficos, guna guerra civil, puesto que con todo cuidado se tra- | que á sus expensas levantó en diversas partes. Señalóse taba de asentar por las leyes y en juicio aquel debate. en el celo grande de la justicia, con que enfrenó las deLos preteusores erau priucipes muy señalados en noble- | masías, y tuvo trabados los mayores cou los dienores. Llegó en esto á tanto, que á Fernan Alfonso de Santa- de cada cual de las naciones concurriese un voto, aquello ren, teniente de camarero mayor, hizo sacar de la igle- fuese valedero y firme. Tomado este acuerdo, los de sia y quemar porque se atrevió a doña Beatriz de Castro, Aragon nombraron por su parte á don Domingo, obispo dama de la Reina, que despidió asimismo de palacio en de Huesca , y á Francisco de Aranda y á Berenguel de pena de su liviandad. Hallábanse tan pujantes los por- | Bardax. Los catalanes señalaron á Sagariga , arzobispo tugueses, que se determinaron á emprender nuevas de Tarragona, y á Guillen de Valseca y á Bernarilo conquistas y pasar en Africa, principio y escalon para 1. Gualbe. Por Valencia entraron en este número fray Visubir á grande alteza. Este era el estado en que se ha- cente Ferrer, de la orden de Santo Domingo, varon selaban las provincias. El scisma de la Iglesia tenia sobre ñalado en santidad y púlpito, y su liermano fray Bonitodo puesta en cuidado la gente en qué pararia aquella facio Ferrer, cartujano, y por tercero Pedro Beltran. division, qué remate tendria y qué salida ; puesto que Resolucion maravillosa y nunca oida que pretendiesen en España con mayor calor se altercaba sobre la suce por juicio de pocos hombres, y no de los mas poderosion en la corona de Aragon y cuál de los pretensores sos, dar y quitar un reino tan importante. Los jueces, mas partes y mejor derecho tenia.

luego que aceptaron el nombramiento, se juntaron, y

despacharon sus edictos con que citaron los pretensoCAPITULO II.

res con apercibimiento, si no comparecian en juicio, de

tenellos por excluidos de aquella demanda. Vinieron Que en Aragon nombraron nueve jaeces.

algunos, otros enviaron sus procuradores. Por el inLos catalanes, aragoneses y valencianos, naciones y fante don Fernando comparecieron Diego Lopez de provincias que se comprehenden debajo de la corona de Zúñiga, señor de Béjar, el obispo de Palencia dóu SanAragon, se juntaban cada cual de por sí para acordar lo cho de Rojas, que en premio deste v semeiantes viajes que se debia hacer en el punto de la sucesion de aquel dicen adquirió á su iglesia el condado de Pernia, que reino y cuál de los prelensores les vendria mas á hoy poseen sus sucesores los obispos de Palencia. Las cuento. Los pareceres no se conformaban, como es or- partes del conde de Urgel hacia don Jimeno, de fraile dinario, y mucho menos las voluntades. Cada cual de francisco á la sazon obispo de Malta, y que alcanzaba los pretendientes tenia sus valedores y sus aliados, que gran cabida con aquel Principe. A estos todos hicier n pretendian sobre todo echar cargo y obligarse al nuevo jurar pasarian y tendrian por bueno lo que los jueces Rey con intento de encaminar sus particulares, sin sentenciasen. Luis, duque de Anjou, no quiso compacuidar mucho de lo que en comun era mas cumplidero. recer, sea por no fiarse en su derecho, sea por estar Los catalanes por la mayor parte acudian al conde de Ur- l resuelto de valerse de sus manos. Todavía recusó cuagel, en que se señalaban sobre todos los Cardonas y los tro de los jueces como sospechosos y parciales. De don Moncadas, casas de las mas principales; y aun entre los Fadrique, conde de Luna, no se hizo mencion alguna; aragoneses, los de Alagon y los de Luna se le arrimaban; su edad era pequeña, los valedores ningunos, además en que pasaron tan adelante, que Antonio de Luna por de su nacimiento, que por ser bastardo habido fuera de salir con su intento dió la muerte á don García de He matrimonio, no les parecia con aquella mengua amanredia, arzobispo de Zaragoza, con una celada que le. cillar la nobleza y lustre de los reyes de Aragon. Don paró cerca de Almunia, no por olra causa sino por ser Alonso de Aragon, duque de Gandia , y muerto él en lo el que mas que todos se mostraba contra el conde de mas recio deste dabate, su hijo don Alonso y su herUrgel y abatia su pretension. Pareció este caso muy | mano don Juan, conde de Prades , que le sucedieron atroz, como lo era. Declararon al que le cometió por en la pretension, fácilmente los excluyeron por tocar á sacrilego y descomulgado, y aun fué ocasion que el los reyes postreros de Aragon en grado de parentesco partido del conde de Urgel empeorase; muchos por mas a partado que los demás competidores. Restaban el aquel delito tan enorme se recelaban de tomar por rey conde de Urgel y el infante don Fernando, que por diaquel cuyo principio tales muestras daba. Los nobles versos caminos pretendian vencer en aquel pleito y en de Aragon asiinismo acudieron á las armas, unos para aquella reyerta tan importante. Por parte del conde de vengar la muerte del Arzobispo, otros para amparar el Urgel se alegaba que las hembras, conforme a la cosculpado. Era necesario abreviar por esta causa y por tumbre recebida de sus mayores y guardada, debian ser nuevos temoros que cada dia se representaban; asona excluidas de aquella corona y de aquella pretension. das de guerra por la parte de Francia, y de Castilla Que se membrasen de los alborotos que resultaron en compañías de soldados que se mostraban á la raya para tiempo del rey don Pedro, no por otra causa sino por usar de fuerza , si de grado no les daban el reino. Las pretender dejar en su lugar por heredera á su hija doña tres provincias entre sí se comunicaron sobre el caso Costanza. Despues de la muerte del rey don Juan expor medio de sus embajadores que en esta razon des- , cluyeron, como incapaces, dos hijas suyas, las infantas pacharon. Gastáronse muchos dias en demandas y res- | doña Juana y doña Violante. Que no era razon por conpuestas; finalmente se convinieron de comun acuerdo templacion de nadie alterar lo que tenian tan asentado, en esta traza. Que se nombrasen nueve jueces por to ni moverse por ejemplos de cosas olvidadas y desusadas, dos, tres de cada cual de las naciones; estos se juntasen sino mas aína abrazar la costumbre mas pueva y fresca. en Caspe, castillo de Aragon, para oir las partes y lo Excluidas las hembras, no seria justo admitir á sus hique cada cual en su favor alegase. Hecho esto y cer- jos, pues no les pudieron traspasar mayor derecho que rado el proceso, procediesen á sentencia. Lo que deter- / el que ellas mismas alcanzaran , si fueran vivas. Finalminasen por lo menos los seis dellos, con tal empero que ' mente, que don Martin, rey de Aragon, nombró al fin

de sus dias por gobernador del reino y por su condes- | tencia vulgar : « No es bueno que haya muchos gotable al conde de Urgel; muy cierta señal de su volun- | biernos, solo uno sea el rey.» Al principio del mundo, tad y de su parecer que al Conde y no á otro alguno cuando todos vivian en libertad y sin reconocer hometocabu la sucesion despues de su muerte. Estas eran naje á alguna cabeza, para valerse mejor, defenderse y las razones en que aquel Príncipe fundaba su derecho. | tomar emienda de los muchos desaguisados que unos Los procuradores del infante don Fernando, conforme a otros se hacian, los pueblos y gentes por sus votos, á la instruccion é informacion que llevaban de don Vi.. | para que los acaudillasen, pusieron en la cumbre y en cente Arias, obispo de Plasencia , tenido en aquella el gobierno aquellos que por su edad, prudencia y era por jurista señalado y de fama en España, sin hacer otras prendas se aventajabaná todos los demás. Dudóse mencion del derecho que por via de hembra competia adelante si seria mas á propósito y mas cumplidero á al Infante, como flaco, tomaron diferente camino, es á los pueblos, muerto el príncipe que eligieron, dalle por saber, que el reino se hereda por el derecho que llaman sucesores á sus hijos y deudos, ó tornar de nuevo á esde sangre; así, en caso que falte la línea recta de ascen coger de toda la muchedumbre el que debia mandar á dientes y descendientes, y que se hayan de llamar á la todos. Guardóse esto postrero por largo tiempo, que corona los parientes trasversales, entre los tales, puesto las mas naciones se mantuvieron en no permitir que se que estén en el mismo grado de consanguinidad, se debe heredasen los reinos. Recelábanse que el poder del tener consideracion al sexo de cada cual y á la edad para rey, que ellos dieron para bien comun, con la contiefecto que el varon preceda a la hembra, y al mas mozo nuacion del mando y seguridad de la sucesion de hijos el de mas edad, sin mirar el tronco y la cepa de donde á padres no se estragase y mudase en tiranía; sabian procede. Que esto era conforme al derecho comun y muy bien que á las veces los hijos por los deleites, de que observado en el particular de Aragon. Por este camino hay gran copia en las casas reales, y por el demasiado don Alonso, nieto del rey don Ramiro, heredó aquella regalo se truecan y no salen semejables á sus antepasacorona; y el testamento del mismo en cuanto llamó á dos. En España por lo menos se mantuvieron en esta coslas hijas á la sucesion , de grandes juristas fué tenido | tuinbre por todo el tiempo que los godos en ella reinaporinválido y de ningun valor. A la verdad qué razon | ron, que no permitian se heredase la corona. Mudadas sufre que para lieredar el reino, en que se requieren las cosas con el tiempo, que tiene en todo gran vez, se partes tan aventajadas, no se anteponga á los demás el alteraron con las demás leyes esta, y se comenzó á suque supuesto que viene de la alcuña y sangre real, y ceder en el reino por herencia, como se hace en las mas ninguno en grado mas cercano, en todas buenas cali- | provincias de Europa. El poder de los principes codes y partes se adelanta á los que o son menos parien menzó a ser grande, y los pueblos á adulallos y rentes del rey muerto, ó menos á propósito, solo porque | dirse de todo punto á su voluntad; y aunque la expedescienden por línea de varon ? Todavía porque esta riencia enseñaba lo contrario, todavía confiaban lo que dificultad, puesto que ventilada muchas veces, forzo- | deseaban y era razon, que los hijos de los príncipes por samente segun las ocurrencias se tornará á disputar, el la nobleza de su sangre y criarse en la casa real, escuela lugar pide que en general tratemos brevemente del de- de toda virtud, semejarian á sus mayores. Engañóles recho de la sucesion entre los deudos trasversales y en su pensamiento y su esperanza á las veces, que por este qué manera se funda.

camino hombres de costumbres y vida dañada y per

judicial se apoderaron de la república. Verdad es que CAPITULO III.

este inconveniente y peligro se recompensaba con otras Del derecho para suceder en el reino.

muchas comodidades y bienes, cuales son los siguien

tes: que la reverencia y respeto, fuente de salud y de Grave disputa es esta , epmarañada, escabrosa, de vida, es mayor para con los que descienden de padres y muchas entradas y salidas; pleito, en que si bien mu- abuelos reyes que el que se tiene a los que de repente chos ingenios han empleado su tiempo en llevalle al se levantan de estado particular. Que los hombres mas cabo, ninguno del todo ha salido con ello ni ha podido se gobiernan por la opinion que por la verdad, y no apear su dificultad. Tocarémos en breve los puntos puede el principe tener la fuerza y autoridad conveprincipales y los piervos desta cuestion tan reñida , lo niente si los vasallos no le estiman ni le tienen el resdemás quedará para los juristas. No hay duda sino que | peto debido. Además que es cosa muy natural á los el gobierno de uno, que llamamos monarquía, se hombres sobrellevar antes y sufrir al príncipe que heaventaja á las demás maneras de principados y seño redó el estado, aunque no sea muy bueno, que al que ríos. Va mas conforme á las leyes de naturaleza, que por votos del pueblo alcanzó la corona y el mando, dado tiene un primer movedor del cielo y un supremo go que tenga partes mas aventajadas. Lo que mucho imbernador del mundo , no muchos, traza que abrazaron porta, que por esta manera se continúa un mismo gélos primeros y mas antiguos hombres, gente inas ati nero de gobierno, y se perpetúa en cierta forma, como nada en sus determinaciones, como los que caian mas tambien la república es perpetua. Y el que sabe que ha de cerca del primer principio y mejor origen del mundo, dejar á sus hijos el poder y el gobierno, con mas cuiy por el mismo caso tenian cierto resabio de divini dado mira por el bien comun que el que posee el sedad, y entendian con mas claridad la verdad y lo que ñorío por tiempo limitado solamente. Finalmente, no, pedia la naturaleza. Las otras formas de gobierno ell es posible por otro camino excusar las tempestades y tiempo las introdujo y las inventó y la malicia de los alteraciones que resultan forzosamente en tiempo de hombres. De que procedieron aquellas palabras y sen- | las vacantes, y las enemistades y bandos que sobre se

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