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cion del concilio, en la cual el auctor no quiere que se mos haberse usado la una y la otra manera , y princihaga otra cosa mas que una procesion y la misa de palmente cuando el metropolitano es cardenal ó prinpontifical con su sermon. El Pontifical romano no pone cipe del imperio , y parece comunmente se ha usado de procesion en concilios provinciales, y aun el Ceremonial la primera forma, la cual se entiende agrada mas en romano en los concilios generales la pone por arbitraria. Roma, aunque la postrera me parece mas conforme a A lo menos ni debria ser muy larga ni durar mucho derecho, á razon y á lo antiguo, como lo prueba Alava tiempo por dar lugar á otras cosas, porque conforme en el tratado De concilio , parte 1.", cap. 10, númeá lo que en el Pontifical romano se ordena y en la órden ro 9.o; porque el metropolitano no tiene tanta autoride celebrar los concilios de Isidoro, Burcardo y Yvon, dad en el concilio provincial como el papa en el general, quieren que el primer dia, ultra de las demás ceremo- por ser sobre todo el concilio y valer su volo solo mas nias, se bagau otras cosas y en especial se lean los que el de todos los perlados del concilio; pero en el concánones antiguos que disponen acerca de la celebra- cilio provincial lo que la mayor parte vota aquello se cion de los concilios, y se baga la confesion de la fe, ha de seguir , dado que el metropolitano fuese de paque es lo que arriba se dijo se habia de liacer en la recer contrario; y esta auctoridad ó libertad del conprimera sesion ; y aun parece mas conveniente por evi- cilio provincial mejor se declara formando los decrelos tar prolijidad y para no multiplicar las sesiones que, en su nombre que si se hiciesen en nombre del metrodado caso que no haya en esto número determinado, politano; y no parece ser inconveniente que el concilio pero el Pontifical no pone ceremonias sino para tres provincial se llame sancta synodus , cosa usada en mudias, y conforme á esto no debrian, como dice este chos concilios así antiguos, Conc. tolet. III, initio, capiauctor, acabada la procesion, dejar los prelados los tulos 17 et 22, et Conc. tolet. VI, capítulos 3.° et 7.", copluviales y las mitras, sino tenellas hasta que todo mo de los que en nuestro tiempo se han hecho, pues fuese acabado, pues consta que en las sesiones y cuan- decimos la sancta 'hermandad, la sancta cruzada, esla do se pronuncian los decretos, todos los prelados han sancta iglesia, la sancta Inquisicion, que aunque tenga de estar parados de pluviales y de mitras.

la auctoridad que tiene, no es concilio general, y harlo Las ceremonias de la procesion y de la misa pontifi- se distinguen entre sí estas dos maneras de concilios o cal, pues por la mayor parte son arbitrarias las que este sínodos, llamándose la una provincialis , la otra geauctor pone , se podrian usar de las que suele en seme- neralis oecumenica et in spiritu sancto legitime congrejantes solemnidades guardar esta sancta Iglesia , por gata. Deste parecer es Cussano, lib. 11, in concordia catener representacion de mayor autoridad y grandeza. tholica, cap. 8.°, allegat. 16, de cap. ista prima annolaVerdad sea que los que han de ministrar la misa de pon- tio; y debríase tener mas ojo en este concilio á procurar tifical debrian ser menos en número de los que comun- se guardase lo que en los antiguos cánones está establemeule se acostumbra , porque no hobiese lanta gente cido, principalmente en el concilio de Trento, que á lafuera de los conciliares en la capilla mayor y todo pro- cer nuevos decretos, lo cual se debe excusar cuanto fuere cediese con mayor quietud y silencio.

posible y procurar se lome á los perlados cierta manera

de residencia de cómo hacen su oficio y guardan lo que SOBRE LA PREGUNTA VIGESIMACUARTA.

son obligados, y que vayan inuy animados á hacello adeBien parece que las aclamaciones que suelen hacerse lante mas perfectamente. Y si juntamente con esto se en la disolucion y remale del concilio son propia ce- diese órden como para este efecto se juntase cada tres remonia de los concilios generales, dado caso que en años los concilios provinciales, como se ordena en el concilios provinciales ó nacionales hallamos haberse concilio de Trento, seria la salud de toda la provincia y usado antiguamente algunas veces. Podríanse en lugar aun por ventura de toda España, porque cada uno mide las aclamaciones dar las gracias a los presentes y raria diligentemente como vive, entendiendo que habia que se han lallado á la celebracion y prosecucion del de venir á cuenta. Lo mismo entiendo de los sínodos, concilio, como en el sínodo de Augusta hallamos que que para este mismo efecto se debria procurar se celeen nombre del presidente lo hizo el cancelario ó secre- brasen cada año por todos los obispos, cada cual en su tario del concilio, y algun rastro de esto hay en el Con- diócesi. cilio toled. V, cap. 9.°

Debrianse tambien en este concilio resumir todos los La forma de los decretos puede ser en una de dos decretos del Concilio toledano pasado que se hobieren de maneras, conviene á saber , o diciendo : Nos, Gaspar guardar de aquí adelante, para efecto de que no se mulcardinalis, de consiliò el assensu reverendissimorum tipliquen libros y leyes que muchas veces no sirven sino dominorum coepiscoporum nostrorum in provinciali de enlazar con escrúpulos las consciencias de las persynodo toletana statuimus, elc., ó de esta : Sancta sopas temerosas. toletana synodus provincialis staluit, etc. En el concilio general, como lo dice el Ceremonial romano, cuan

ADICION SOBRE LA PREGUNTA DÉCIMANONA.. do el papa está presente se usa de la primera forma en Dijose sobre la pregunta décimanona, conforme a la el hacer los decretos, como se ve en el Concilio cons- opinion del auctor de la Instruccion susodicha, que los tanciense despues de la eleccion de Martino V; cuando procuradores de los obispos ausentes no tienen en el está ausente usa de la segunda manera , como en el concilio voto definitivo, lo cual es opinion de JacobaConcilio basiliense y en el de Trento. En los concilios tio, lib. 11 De concilio , art. 9.o, en el versículo Attaprovinciales no lencmos cosa cierta de lo que se ha de men hic occurrit, donde dice que los dichos procuradohacer en esta parte, porque en diversos concilios halla- res no tendrán voto decisivo, sino fuese con particular licencia del sumo pontifice ó permision y tolerancia del voto con los demás obispos, ó como está dicho, se hizo concilio, en los cuales casos dice él que procede y se por permision y tolerancia de todo el concilio; que si verifica solemente la opinion del dominico de San Ge- esta opinion es verdadera, como yo la tengo por ciere miniano y Antonio 'de Rosellis, que parecen sentir lo ta , manifiesto es que los capítulos, sede vacante (que contrario. Con Jacobatio siente tambien Alava de con- es otrą dificultad que al presente se ofrece), no podrán cilio prima , p. cap. 9.', núm. 2.°; y aun el Ceremonial enviar al concilio procuradores que tengan en él volo romano, lib. 1, sec. 19, cap. 2.', entre los que tienen decisivo; porque dado caso que succedan al obispo ea voto definitivo, no pone los procuradores de los obis- los actos de juridiccion, pero claro está que no han de. pos. El fundamento principal desta opinion es que sien- tener mas poder que tuvieron sus obispos si fueran vie klo negocio gravísimo el determinar y dar juicio en los vos, y que solamente podrán enviar como los demás negocios que en el concilio se tratan, depende de la pru- cabi!dos procuradores que tengan voto consultivo. Verdlencia que cada uno tiene y de la conferencia que en dad es que cuanto a la manera de cilar , parece deben el concilio se hace; por donde así como la prudencia y ser los dichos cabildos, sede vacante, llamados en parjuicio no se puede comeler á otro , así tampoco no se ticular , y aun por ventura compelidos á que envien sus puede delegar el acto que della depende. Verdad es que procuradores, lo uno porque como suceden en el poder en el sínodo sélimo general, como se ve, cap. conve- yjurisdiccion episcopal, así parece justo sucedan en las nientib. 1, 9.7, Apocrisarii apostolicarum seduum obligaciones anejas al obispo; lo otro para efecto que si orientalium, conviene á saber , como la glosa alli dice hay alguno ó algunos en aquellas diócesis que de derede Alejandría, Antioquia y Hierusalem tuvieron volo cho deban venir

al concilio, los dichos cabildos se lo incomo los demás obispos. Pero á esto se responde, o que timen, supliendo en esto como en lo demás la falta del esta se hizo por la aucloridad de aquellas iglesias, que obispo difunto. son patriarcales, que como los legados del papa tuviesen

LO QUE SE DEBE TRATAR

EX EJECUCIOX

DE LA SESS. 25 DE REGULARIB. ET MONIAL. CONC. TRID.

PARA Lralar en el concilio provincial de las cosas to- de centenares de ducados. Lo tercero que manda es que cantes á regulares en ejecucion del Concilio Tridentino, los bienes muebles de que usao conveniant statui pausess. 25 De regularibus et monialibus, parece que al pertalis , lo cual parece que no se guarda , pues se engunas cosas pueden reformar los prelados en los mo- liende que muchos regulares, así hombres como muDasterios de las monjas á ellos sujetas, otras en que el jeres, tienen cosas superfluas y de valor; lo cuarto, cerca santo Concilio sujeta á los regulares á los prelados, co- de la pena que pone contra los contravenientes que mo en el confesar y predicar, otras tamquam sedis biennio careant voce passiva et activa, parece que no so apostolicae delegati en defecto de sus superiores, y guarda.Loquinto que para todo esto y todo lo demás que otras en que el concilio provincial lia de suplir episco- cerca de la pobreza se lia de guardar es necesario que los porum negligentiam el eam coercere. En todas las regulares sean proveidos en particular de todo lo necedesta sesion in defeclum capitulorum generalium, con- sario en salud y en enfermedad, lo cual significa este cilia provincialia per deputationem aliquorum ejusdem mismo capítulo en aquellas palabras: Nihil etiam quod ordinis debent providere ; que sou palubras de la dicha sit necessarium eis deneguetur ; y en el cap. 3.° que se sesion, cap. 22.

sigue se manda en aquellas palabras: In praedictis cuEn el cap. 2.° la primera cosa que se manda es que tem monasteriis, quod is tantum numerus constitualos regulares no posean bienes muebles ni raíces tur qui, redditibus propriis monasteriorum, ex eleecomo propios ni en nombre del convento, sed statim mosynis consuelis sustentari valeat. Locual se entiensuperiori tradantur, conventique incorporentur. A eslo de que no se guarda, que es causa de que no se pueda fe hu de ver si se satisface cou la ceremonia que las dar lo necesario á los religiosos. monjas hacen á cierlos tiempos de manifestar á los su- En el cap. 4.° se advierte qué órden se puede dar jeriores lo que tienen y pedir licencias. Lo segundo que para que se guarde lo que manda el santo Concilio, que se manda es que para adelante los superiores no puedan ins religiosos no estén en los estudios y universidades dar licencia para tener bienes raíces. Esto parece que fuera de sus conventos, y que alioquin ab ordinariis no se guarda , que las monjas tienen censos, y algunos contra eos procedatur. En el cap. 5.o lo primero se manda á los obispos, sub obtestatione divini Judicis in- ! porque es necesario que mandándose lo uno se provea Icrminalione maledictionis aelernae, que en todos los lo otro. Lo segundo se ha de advertir sobre aquellas monasterios de monjas, así sujetos como no sujetos, palabras : Quod nemini santimonialium liceat post prohagan que se guarde clausura. Sobre esta clausura se fessionem exire à monasterio etiam ad breve tempus ha de advertir que hay dos motus proprios, uno de nisi ex aliqua legitima causa ab epistola aprobanda; Pio V y otro del papa Gregorio, donde extienden esta que pues lay motu proprio en el cual se especifican las c'ausura á los monasterios de terciarias ó de peniten- causas por las cuales se debe dar licencia para salir, cia, mandando que a las profesas se les haga guardar seria bien que el concilio delerminase si se han de exclausura, y á las no profesas, si no la quisieren guardar, tender á otras semejantes, porque se duda mucho en se les quite la facultad de recibir mas para que los tales ello, y los doctores no se resuelven en lo que se debe monasterios se extingan. Hase de ver si hay algun mo- hacer. Lo tercero se advierta sobre aquellas palabras : nasterio en la provincia de las dichas terciarias y si en Ingredi autem intra sexta monasterii nemini liceat este número se han de comprehender los monasterios sine episcopali superioris licenția obtenta; que os nede las beatas que salen fuera. Tambien se ha de adver- cesario declarar si el superior se entiende la abadesa ú lir si es contra la dicha clausura lo que en algunos mo- otro su superior, y en qué casos podrán entrar siu linasterios sc usa que salgan las monjas á una sala donde cencia in septis personas lales como médico, barbero, entran los seglares á hablar con ellas, perque parece cousesor, etc. Lo cuarto en este mesmo capítulo se está vedado expresamente en el motu proprio del papa mande que los monasterios de monjas que están fuera Gregorio, en el cual tambien se vela que non liceat del lugar se metan dentro si ila viderclur expedire; que traducere ostium per quod ex monasterio introiri pos- parece que en esto no se ha hecho nada hasta ahora, y sit in ipsarum monialium ecclesiam exteriorcm. Tam- en caso que pareciese deber mudar algun monasterio, bien se advierta que en los dichos motus proprios se da se vea lo que la congregacion de los cardenales sobre el cierta forma para proveer de lo necesario á las monjas concilio ha respondido sobre esto. porque no tengan ocasion de quebrantar la clausura,

FIN DE LOS ESCRITOS SUELTOS.

M-11.

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CATÁLOGO DE LAS OBRAS DE MARIANA.

Historia general de España, publicada en Toledo el Joannis Marianae septem tractatus , publicados el año año 1592. Hiciéronse de esta obra durante la vida del an- 1609 á costa de Antonio Hierato. Contiene esta obra, como tor otras cuatro ediciones, dos en latin y dos en castellano. indica su mismo titulo, siete tratados, cuyos títulos son: Añadióla MARIANA en los dos primeros diez libros, retocóla

De adventu B. Jacobi Apostoli in Hisp. y corrigióla en las últimas. La primera edicion de la tra

Pro editione vulgala. duccion española se hizo en Toledo en 1601. - Posteriormente publicó el mismo autor, primero en latin y despues

De spectaculis.

De monetae mutatione. en castellano, un Sumario que sirve de complemento á la

De die mortis Christi. obra, y abraza desde el año 1515 hasta el año 1621. (Véase

De annis arabum. nuestro juicio crítico sobre este libro, que forma parte de

De morte et immortalitate. esta coleccion, en la division tercera de nuestro Discurso preliminar.)

En el primero, De adventu B. Jacobi Apostoli in Hispa

niam, se propone defender que vino el apóstol Santiago á De rege el regis institutione, impresa por primera vez España contra todas las objeciones presentadas hasta su en 1598, por segunda en 1640. No existe de ella mas que tiempo. Corrobora su opinion con los testimonios de los una traduccion en lengua vulgar, publicada en esta corte antiguos, los de los breviarios eclesiásticos, los de esel año 1843 por los editores de la Biblioteca de jurispru- critores españoles y extranjeros y la autoridad de los dencia y legislacion. La hemos traducido nuevamente para pontifices. Consagra un capítulo á probar que el cuerpo esta Coleccion, donde la incluimos, a pesar de no haber de Santiago está en España, y da como por apéndice el sido escrita por el autor en castellano, en virtud de su mu- famoso voto de Ramiro I. Lo mas notable de este tratado chisima importancia. Nos hemos tomado la libertad de su- es la introduccion, donde se bace cargo de la diferencia primir dos capítulos, el de la moneda y el de los espectá- que niedia entre la religion y la supersticion, habla de las culos, por estar las ideas contenidas en los dos mas am- muchas supersticiones que existen eulire los cristianos, y pliamente explicadas en dos tratados especiales que pu- maniliesta la necesidad de destruirlas.-(Véase sobre este blicó MARIANA en español, y vienen tambien reproducidos punto la division primera de nuestro Discurso preliminar.) en esta BIBLIOTECA. - (Véase la exposicion y jnicio cri- En el segundo tratado , Pro editione vulgata , empieza tico de esta obra en la division segunda de nuestro Dis- MARIANA por consignar que se ban hecho de las sagradas es. curso preliminar.)

crituras diversas traducciones, que no están entre sí acor

des. Prueba con testimonios irrecusables que vienen muDe ponderibus et mensuris, tratado publicado en Toledo chas cosas en el texto hebreo que no hallamos en la version el año 1599.--Este libro corto, pero lleno de noticias, está de los Setenta, y muchas en esta version que no vienen en el destinado á dar a conocer los pesos antiguos y las medi- texto hebreo. Aduce al mismo efecto una porcion de citas das, ya para áridos, ya para líquidos, ya para superficies. entresacadas de los escritos de los apóstoles y los evangeDa ante todo policia del as, de la libra, de la onza, del listas. Pregunta si hay algo en la Biblia escrito en sentido sexlario y del pie romanos, fija su valor, y los toma como humano, y se resuelve por la afirmativa, fundándose en lo puntos de partida para sus investigaciones. Se ocupa luego que han dicho los mismos autores de los libros sagrados. de los pesos hebreos, de los griegos, de los romanos y de Prueba que los códices hebreos han sido viciados antes y loş toledanos de su tiempo. Sigue el mismo órden con res- despues de la venida de Jesucristo, que la traduccion de pecto a las medidas, y acaba por dar veinte y dos tablas, la Biblia al caldeo está plagada de errores, que lo está la en que vienen comparados los pesos y medidas antiguas traduccion siriaca, que lo están todos los códices griegos, con los toledanos, tablas curiosísimas, que son de una que la Vulgata está sacada, parte de la version de san Jerógrande utilidad para esta clase de estudios. Habla tambien pimo, parte de otra traduccion latina que existia. Prepaalgo de las monedas de su tiempo, pero solo con relacion rado ya el terreno, entra en la cuestion y se decide por lo á la idea de peso. -No viene incluido en esta COLECCION que tantos otros teólogos de su tiempo, á saber, que la por no haberlo traducido su autor al castellano.

Vulgata no es de una autoridad irrecusable sino tratán,

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