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muy arraigado. Huyeron los dos de Constancia , pren- ron entre los dos diferencias; acudió Pedro Barba con diéronlos en el camino personas que para ello enviaron, tres naves por orden del Rey. Esle.compró á dinero las y trạidos á la ciudad, los quemaron públicamente; cas- islas de Menaute, y las vendió á Pedro de Peraza , ciutigo por ellos bien merecido, pero en que muchos duda- dadano principal de Sevilla , cuyos descendientes las ron si fuera mas expediente que se les guardara la segu- poseyeron hasta los tiempos del rey don Fernando el Caridad que les dieron, si bien constaba cometieron en la tólico, que las acabó de sujetar finalmente, como queciudad, y por el camino delitos por que no se les debia da de suso declarado, y las incorporó en la corona de guardar. Castigados los herejes y condenadas sus here- Castilla. Esto es lo que toca a España. Las desgracias jías, volvieron su pensamiento á componer las revueltas de Francia se encaminaron desta manera : Enrique, de la Iglesia. A Benedicto, que de los tres pontifices quinto deste nombre , rey de Inglaterra , pidió á Cártodavía continuaba en su contumacia, le descomulgaron los VI, rey de Francia, le diese por mujer a su hija maá los 26 de julio, y le despojaron del pontificado y de- dama Catarina. No vino en ello el Francés, de que el recho que podia tener á las llaves de san Pedro. Publi- Inglés se tuvo por agraviado. Para vengar esta afrenta cada esta sentencia, dieron orden en nombrar de confor- pasó en una armada muy gruesa á Normandía. Gans midad un nuevo papa. Hallábanse presentes veinte y dos ụna grande victoria de los franceses, en que prendió á cardenales de las tres obediencias de los papas depues- los duques de Orliens y.de Borbon. Púsose otrosí sobre tos. Juntaron con ellos otros treinta electores , parte Ruan, cabeza de Normandía , que al fin ganó, aunque obispos, parte personas principales: Encerráronse los con trabajo y tiempo. No pararon en esto las desgracias, unos y los otros en conclave. Vinieron todos sin faltar antes la reina Isabel de Francia se parlió de su marido, uno de conformidad en nombrar por pontifice al carde- y con su hija Catarina se retiró, á Turon. Desde allí llanal Oton Columna, natural de Roma. Hizose la eleccion mó al duque de Borgoña en su favor, que acudió luego á los 11 de noviembre. Llamóse en el pontificado Marti- con gente por no perder la ocasión que se le presentano V. ĘI contento que resultó desta eleccion, así en la ba de satisfacerse de los disgustos pasados. A poderóse, ciudad de Roma como en las demás naciones por cuan- no solo de la Reina y de su hija , sino del mismo Rey y to se extendia la cristiandad, fué cual se puede pensar. de la ciudad de Paris. Restaba Cárlos, el Delfin, hereParecíales que despues de muy espesas tinieblas les dero de aquella corona, el cual con gentes que pudo junamanecia una mañana muy clara, y una luz muy alegretar, reparaba aquellos daños y hacia rostro á los ingle. se mostraba á las tierras ; ca todos; olvidadas las aficio- ses y borgoñones. Para divertir al duque de Borgoña

nes pasadas, se conformaron y prestaron obediencia al procuró verse con él. Señalaron de acuerdo para la hanuevo. Pontifice. Solamente el rey de Escocia y el con- bla una puente del rio Secuana, en aquella parte en que de de Armeñaque tuvieron recio por algun tiempo con el rio Icaunà desagua en él. Para mayor seguridad ataBenedicto y algunos pocos cardenales que lo acompa- jaron la puente con una verjas de madera; solo dejaron ñaron cuando se salió de Perpiñan; pero tambien le un postigo por do se podia pasar, pero bien cerrado y dejaron poco adelante. Disolvióse con tanto el Conci- asegurado. Concertaron otrosí que acompañasen á los lio; bien que para adelante dejaron aquellos padres de principes cada diez hombres armados. Acudieron al crelado que dende á cinco años se juntase concilio ge- tiempo aplazado. El Delfin saludó al Duque con rostro neral la primera vez, la segunda desde a otros siete ledo y alegre semblante, y convidole á pasar do él esaños, el tercero se celebrase diez años despues del se- taba. Aseguróse el Duque del buen talante con que le gundo, y así se guardase perpeluamente que cada diez hạbló; abierto el postigo, pasó como se le rogaba. Traaños se juntase concilio general. Despachó el nuevo bóse cierta pasion y riña entre los soldados, si acaso, Pontífice dos monjes del Cistel para avisar á Benedicto si de propósito , no se averigua. Resultó que el Borg se conformase con la voluntad de todos los prelados, y ñon quedó muerto, cuya vida si fyé perjudicial pura á sus cardenales procurasen le desamparasen. En Be- Francia, no menos lo fué su muerte, á causa que el dunedicto no pudieron hacer mella por su condicion. Los que Filipe por satisfacerse de la muerte de su padre ene cuatro cardenales que tenia, con promesa que les hi-tregó al Inglés los rey y reina de Francia con su bija cieron de conservallos en aquel grado de cardenales y Catarina y la ciudad de Paris, de que procedieron mahacelles nuevas gracias, todos españoles, le dejaron les sin cuento y sin término, enemigas, quemas, muerluego y se fueron al nuevo y verdadero Papa, que ha- tes y, robos. Pero estas cosas avinieron algun tiempo laron en Florencia. El mas principal erá dop Alonso adelante, y por ser extrañas no nos incumben viguereCarrillo,cardenal de San Eustaquio y obispo de Sigüenza, mos particularizallas mas. deudo del otro cardenal don Gil de Albornoz, y tio de don Alonso Carrillo, que adelante fué arzobispo de To

CAPITULO X. ledo. Este mismo año fué muy desgraciado para Francia; para Castilla alegre por la navegacion que por vó

Otros casamientos de principes. luntad de la reina de Castilla y licencia que dió el rey La reina doña Leonor de Aragon despues de la muerte don Enrique antes de su muerte se torno de nuevo á ha- del Rey, su marido, se retiró á Castilla, y en Medina del cer a las islas Canarias; camino para sujetallas, como a Campo con la compañía de sus hijos, que le quedaron la verdad se apoderó de las cinco Juan Bentacurt, de na- muchos , y otros honestos entretenimientos pasaba su cion francés, caudillo desta empresa. Sucedióle Menau- viudez y soledad. Comenzóse & mover plática que su hija te, su deudo. El papa Martino proveyó por obispo de la infantà doña María casase.con el rey de Castilla. Exaquellas islas á un fraile , por nombre Méndo. Resulta- .) trañaba la reina duña Catalina , su madre, este casamiento. Excusábase con la poca edad del Rey, como tener sucesion el rey don Alonso, su hermano. El dote quier que á la verdad de secreto se inclinase mas á ca- de presente fueron cuatrocientos y veinte mil florines. salle en Portugal .con la infanta doña Leonor, que de- Púsose por condicion que, caso que doña Blanca mumás de ser su sobrina , parecia así á ella como á los mas riese, puesto que no dejase hijos, su marido despues de de los cortesanos seria á propósito para atar aquellos sus suegros por todo el tiempo de su vida se intitulase dos reinos con un vínculo muy fuerte de perpelua con

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y fuese rey de Navarra. Hiciéronse los desposorios en cordia. Creemos fácilmente lo que deseamos. Desbara- Olite por poderes. El procurador de parte del Insante, tó la muerle estos intentos, que sobrevino de repente que hizo sus veces, Diego Gomez de Sandoval, sobrino

del junio del año 1418. Su edad de cincuenta años, el cuer- yordomo mayor del Infante, su muy privado, y que por po grande y grueso, en la bebida algo larga conforme esta causa adelante alcanzó gran poder y estado, y aun á la costumbre de su nacion , la condicion sencilla y finalmente los vientos favorables se le trocaron en conliberal; virtudes de que se aprovechaban para sus par- trarios y corrió fortuna , como se notará en otro lugar. ticulares y para malsiuar á otros y desdorallos los que Cuando se celebraron los desposorios de Navarra corle andaban al lado, que los mas eran gente baja. Estos ria el año de nuestra salvacion de 1419. En el mismo el cran sus consejeros y sus ministros, grave daño, y mas gran predicador y varon apostólico fray Vicente Ferrer, en príncipes tan grandes. Sepultáronla en la capilla gran gloria de Valencia, su patria, y de la orden de los real de Toledo en propio lucillo, en que fundó quince | Predicadores, pasó desta vida mortal á la eterna en Vacapellanias, y las asiadió á las de antes para que se hi- nes, ciudad de la Bretaða, á los 5 de abril. Sus grandes ciesen sufragios ordinarios por las ánimas suya y del virtudes y los milagros, muchos y maravillosos, que Rey, su marido. Con la muerte de la Reina se trocaron obró en vida y despues de muerto, le pusieron poco y alteraron las cosas en gran manierą. El Rey, sin em- adelante en el número de los santos. Su cuerpo sepulbargo de su poca edad, salió de la tinieblas en que su taron en la iglesia mayor de aquella misma ciudad. madre le tuvo muy retirado, y comenzó en parte por sí Volvamos á lo que del rey don Juan de Castilla se queda mismo á gobernar el reino, ayudado del consejo de al- atrás. gunos personajes que le asistian. Entre los demás se

CAPITULO XI. señalaba el arzobispo de Toledo, que por ser de gran

De las alteraciones de Castilla. corazon, muy codicioso de honra y entremetido, se a poderó del gobierno, de suerte que en nombre del Rey Los reinos de Castilla se comenzaban á alterar no de lo pretendia todo trastornar á su albedrío. Acudieron otra guisa que una nave sin gobernalle y sin piloto azode Francia dos embajadores para solicitar les socor- tada con la tormenta de las hinchadas y furiosas olas riesen en aquel aprieto en que aquel reino se hallaba. del mar. Los grandes traian entre sí diferencias y paLa respuesta fué excusarse con la poca edad del Rey y siones. El Rey por su poca edad y no mucha capacidad las alteraciones, que unas comenzaban, y otras se le- no tenia autoridad para enfrenallos. Al arzobispo de mian. Volvióse á la plática de casar al Rey. El de Tole- Toledo, que ponia la mano en todo, muchos le envidiado reconocia todo lo que era y valia de los reyes de Ara- ban, y llevaban mal pudiese mas un clérigo que toda gon; así hizo instancia, y finalmente concluyó que el la nobleza. Acudieron al Rey, diéronle por consejo tocasamiento de Aragon se antepusiese al de Portugal. mase la entera y libre administracion del reino; que Celebráronse los desposorios entre el rey don Juan y la la edad de catorce años que tenia era bastante para infanta doña María con grandes fiestas en Medina del ello y legal. Con este acuerdo se juntaron Cortes en Campo á los 21 de octubre. Entre las capitulaciones Madrid, en que se hallaron grandes y muchos persomatrimoniales que asentaron, una fué que la infanta najes de gran calidad. A los 7 de marzo, ya que los doña Catalina , hermana menor del rey don Juan, ca- tenian juntos en el alcázar de aquella villa, el arzobispo sase con uno de los infantes de Aragon. No señalaron de Toledo con un razonamiento muy pensado declaró por entonces alguno dellos á causa que don Juan, el la voluntad que el Rey tenia de salir de tutorías y enmayor de los hermanos por casar, andaba en balanzas cargarse del gobierno. Respondió y otorgó en nombre sin resolverse en qué parte casaria. Primero estuvo con- de los congregados y del reino el almiçante don Aloncerlado con doña Isabel, bija del rey de Navarra. De- so Enriquez. Siguióse el aplauso de los demás que presistió deste casamiento, cebado de la esperanza que se sentes se hallaron á este auto y solemnidad. La poca Je mostró de casar con Juana, reina de Nápoles, enga- edad del Rey tenia necesidad de reparo. Recibió en su fiosa y vana como de suso se tocó, y la infanta casó con consejo y mantuvo á todos los que en tiempo de su pael conde de Armeñaque. Entretúvose por algun tiempo dre y sus tutorías tuvieron aquel lugar. Para despachar el infante don Juan en el gobierno de Sicilia en lugar de las cosas de gracia señaló al arzobispo de Toledo, al la reina doña Blanca, que su padre el rey de Navarra Almirante, al Condestable , y con ellos á Pero Manriprocuró diese la vuelta, por ser la mayor de sus herma- que, adelantado de Leon, y Juan Hurtado de Mendoza, nas y heredera de la corona. Muchos principes preten- su mayordomo mayor, y que Gutierre Gomez de Todieron casar con ella, movidos de sus prendas y.mas del ledo, arcediano de Guadalajara , ordenase y refrendase gran dote que esperaba. El Rey, su padre, finalmente las cédulas reales. Agravióse desto el arzobispo de Toantepuso á los demás competidores al ya dicho infante ledo, que pretendia le pertenecia aquel oficio como á don Juan por sus buenas partes y por la esperanza que chanciller mayorque era de Castilla. Andaban en aquese tenia en junlar lo de Navarra y lo de Aragon, por no. lla corte entre otras personas de cuenta los infantes de Aragon don Juan y don Enrique, maestre de Santiago; ¿En la sombra y entre mujeres secrie á manera de don

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cella aquel cuyo cuerpo debe estar endurecido con el contra sus émulos procuró conquistallos con todo gé- trabajo y comida templada para resistir á las enferme-, nero de caricias y buena correspondencia. Todo se en- dades y sufrir igualmente en la guerra el frio y los caderezaba á continuar en el gobierno, de que era muy lores? ¿Con los regalos quieres quebrantar el ánimo, codicioso y de que estaba asaz apoderado. De Madrid que de dia y de noche ba de estar como en atalaya mifué el Rey con su corte á Segovia, ciudad puesta entre rando todas las partes de la república? Ciertamente esta montes y á propósito para pasar los calores del verano. crianza muelle y regalada acarreará gran daño á los Levantóse de repente un alboroto de los del pueblo con- vasallos; la mayor edad será semejable á la niñez y motra la gente del Rey y sus cortesanos. Esļuvieron á pi- cedad flaca y deleznable, nada á deshonestidad y á los que

de venir á las puñadas, y la misma ciudad de en- demás deleites, como se ve en gran parte en este Prinsangrentarse. Los infantes ya dichos de Aragon poco cipe. Porque muerta la Reina , como si saliera de las se conformaban entre sí; mando y privanza no sufren tinieblas y casi del vientre de su madre de nuevo á la compañía. Andaban como en celos cada cual con in- Juz, perpetuamente anduvo á tienta paredes. Con la tento de apoderarse de la persona del Rey y del go- grandeza de los negocios se cansaba y ofuscaba. Por bierno, cosa que les parecia fácil por su poca edad, y esto se sujetó siempre al mando y albedrío de sus pano querian dar parte a nadie ni aun á su mismo her- Jaciegos y cortesanos, cosa de gran perjuicio y de que mano, Resultaron con esto sospechas, dividiéronse los resultaron continuas alteraciones y graves. Dirá algugrandes y caballeros en dos bandos ; á don Enrique no; reprehender estos vicios es cosa fácil, ¿quién los pofavorecian el condestable don Ruy Lopez Davalos y drá enmendar? Quién se atreverá á afirmar lo que es Pedro Manrique; al infante don Juan asistian don Fa- muy verdadero, que a las mujeres conviene el arreo y drique , conde de Trastamara, y el de Toledo. La edad el regalo, á los principes el trabajo desde su primera del Rey era faca, y que se mudaba fácilmente, sus eno- edad? Quién, digo, se atreverá á decir esto delante de jos repentinos, las caricias que hacia fuera de tiempo; aquellos que ponen la felicidad del señorío, y la miden cosas que la una y la otra á cualquier príncipe están con el regalo, Jujuria y deleites, y tienen por el princimal, por donde mas era menospreciado que temido. El pal fruto de la vida servir al vientre y á las otras partes cuerpo conforme á la edad que tenia era grande y blan- mas torpes del cuerpo? Demás desto, ¿quién persuadirá co, pero de poca fuerza, el rostro no muy agraciado, la esta verdad a los que tienen por généro de muy agracondicion mansa y tratable. Deleitábase en la caza y dable servicio conformarse con los deseos de los prinen justas y torneos; era aficionado a los estudios y le- cipes y con sus inclinaciones para por allí medrar? Detras, y hallábase de buena gana en los razonamientos jemos pues estas cosas, y volvamos a nuestro cuento. en que se trataba de cosas, eruditas. Hacia él mismo En el principio del año siguiente, que se contó de 1420, metros, y trovaba no muy mal en lengua castellana. pasó el Rey á Tordesillas, villa de Castilla la Vieja. Don Estas virtudes, que comenzaron á mostrarse desde niño, Enrique, maestre de Santiago, ó por pretender casarse con la edad llegaron á madurarse y bacerse mayores; con la infanta doña Catalina, ó con intento de sujetar todas empero las estragaba el descuido y poca cuenta sus contrarios, acompañado de los suyos entró en aquel que tenia de las cosas y del gobierno. Oia de mala gana lugar, prendió a Juan Hurtado de Mendoza, mayordoy de priesa; sin oir, ¿cómo podia resolverse en negocios mo de la casa real, y á otros del palacio; con tanto se tan árduos como se ofrecian? En suma no tenia mucha apoderó del mismo Rey á 12 del mes de junio, y le quicapacidad, ni era bastante para los cuidados del go- tó la libertad de ir á parte ninguna o determinar algun bierno. Esto dio á sus cortesanos entrada para adquirir negocio; gran vergüenza y grave afrenta del reino que gran poder, en especial á Alvaro de Luna, que comen- el Rey estuviese cercado, preso y encerrado por sus zaba ya å tener con él mas familiaridad y privanza que vasallos. Movidos desta indignidad los demás grandes los demás. Por temer esto la Reina, su madre, le despi- de la provincia, acudieron a las armas, por su caudillo dió de palacio los años pasados, y le hizo que volviese el infante don Juan de Aragon, que , celebrado que á Aragon, en que acertó sin duda; pero gobernóse im- hobo sus bodas en Pamplona, concluidas las fiestas y prudentemente en tener al Rey, como le tuvo hasta su gastados en ellas no mas de cuatro dias , se partió para muerte , encerrado en Valladolid en unas casas junto al Castilla, movido de la fama de lo que sucediera y por las monasterio de San Pablo por espacio de mas de seis cartas de muchos que le llamaban. En Avila se celeaños, sin dejalle salir ni dar licencia que ninguno le braron las bodas del rey de Castilla con pequeño apavisitase fuera de los criados de palacio. En lo cual ella rato y pocos regocijos por estar ausente gran parte de pretendia que no se apoderasen dél los grandes y re- los grandes y el Rey detenido á manera de preso. Don sultase alguna ocasion de novedades en el reino; mise- Enrique para su seguridad y para fortificarse tenia en rable crianza de rey, 'sujeta á graves daños, que el go- aquella ciudad tres mil de á caballo ; don Juan, su herbernador de todos no ande en público ni le vean sus mano, se entretenia en Olmedo. con igual número de vasallos, tanto, que aun á los grandes que le visitaban, caballos, que tenia alojados por los lugares comarcano conocia ; que quitasen al Príncipe la libertad de ver, nos; concurrianá él de toda la provincia, los menores, hablar y ser visto , y como metido en una jaula le em- medianos y mayores trataban de vengar la injuria del braveciesen y estragasen su buena y mansa condicion, Rey y mengua del reino. Procuróse que los infantes cosa indigna. ¿Como pollo en caporfera me pongas tú á hermanos se viesen; no se dió lugar á esto, ni permiengordar al que nació para el sudor y para el polvo ? ! tieron que el infante don Juan se pudiese ver con el Rey. Eliofante don Enrique, magüer que á la-sazon apode-que en la anchura del mar Océano se podria abrir carado de todo, cuidadoso de lo de adelante, procuro se mino para descubrir nuevas islas y gentes no conocituviesen Cortes en aquella ciudad. Nadie tenia libertad das. Acametió con diversas flotas que envió para este para tratar los negocios por estar la ciudad llena de efecto si podria hacer algo que fuese de provecho. Por soldados, y el lugar en que se juntaban cercado de hom- este modo entre Lisboa y las islas de Canaria, casi en bres armados. Con esto don Enrique por Cortes fué da- medio de aquelespacio, este año hallaron una isla, aundo por libre de toda culpa de lo que hasta allí se le po-. que pequeña, pero que goza de mạy buen cielo y tierra dia imputar; nadie se atrevió á contradecillo'ni hablar, fértil

, como lo mostraban los bosques espèsos que en en tanto grado, que como por galardony pago de aque- ella hallaron á propósito para cortar muy buena madellà hazaña con voluntad del Rey se alcanzó del ponti- ra, de donde se llamóla isla de la Madera. Deste priv-. lice Martino V que el maestrazgo de Santiago con lo- cipio costeando las riberas de Africa, poco á poco parte das sus rentas y estado quedase por juro de heredad & este Infante, y mas. los reyes adelante, llegaron con eslos descendientes de don Enrique, que fuera una nue- fuerzo invencible hasta lo postrero de levante , corrieva plaga de España y un gravísimo daño, si el Rey no l 'ron las marinas del Asia, la India y la China con gran revocara aquel decreto llegado á mayor edad. Lo que gloria del nombre portugués y provecho no menor. solo restaba , la infanta doña Catalina era la que princi-Tenia cercada dentro de Nápoles a la reina doña Juana palmente hacia resistencia á los intentos de don En- Luis, duque de Anjou. La causa de hacelle guerra era rique. Decia claramente no queria por marido el que la enemiga que de antiguo tenia con aquellos reyes y con armas y sieros pretendia alcanzar lo que debiera las deshonestidades poco recatadas de la misma Reina, con servicios, agrado y buena voluntad. Todavía ven- á las cuales como quier que el conde Jaques, su inarido, cida su flaqueza o inconstancia, aquellas bodas se cele- no pudieșe. poner remedio, ni las pudiese sin gran menbraron con grandes regocijos en Talavera, villa prin- gua suya disimular , vuelto á Francia, algun tiempo cipal cerca de Toledo, do el Rey se pasó desde Avila. despues renunciada la vida de señor, se hizo fraile de Diéronle en dote el señorío de Villena con nombre de San Francisco. El que principalmente ayudaba al duque duque. A Alvaro de Luna, el principal entre los pala- de Anjou era Mució Esforcia , capitan de grao nombre ciegos, por lo que en eslo trabajó, le fué hecha dona- en aquella sazon, esto por envidia que tenia á Bracio de cion de Santisteban de Gormaz, principio y escalon para Monton, otro capitan á quien la Reina daba mas faror. subir al gran poder que tuvo y alcanzar tantas riquezas Las cosas y fuerzas de la Reina se hallaban en gran-pecomo juntó adelante. Por este tiempo cada dia en Ca- ligro y casi acabadas cuando don Alonso, rey de AraLaluña bramaba la tierra y temblaba toda desde Tortosa gon, quinto deste nombre, muy esclarecido por la basta Perpiñan. Junto á Girona estaba un pueblo, lla- excelencia de sus virtudes y por haber frescamente mado Amer, en que se abrieron dos bocas de fuego que domado y sosegado á Cerdeña, fué llamado y convidaabrasaba los que se llegaban á dos tiros de piedra. De do á dar socorro á los cercados, con esperanza que le otra boca junto a las de fuego salia agua negra, y á media daban .de que sucederia en el reino de Nápoles por légua se mezclaba con un rio, que debia ser Sameroca, adopcion que la Reina, por no tener hijo ninguno, le con que aquel pueblo se destruyó, y los peces del rio ofrecia hacer de su persona y prohijalle. No dejó pasar murieron. Era el olor del agua tan malo, que las aves ba- la ocasion que sin procuralla se le ofrecia de ensanchar tiap las a las cuando por allí pasaban; extendíase tanto, su reino; así, con una armada que envió desde Cerdeña

que llegaba hasta Girona con estar apartada de allí y dis- hizo alzar el cerco de Nápoles. El premio deste trabajo .. tante cuatro leguas. En Salamanca por el mismo tiempo y desta ayuda fué que en una jurta de señores que se

se edificaba, el colegio de San Bartolomé á costa de don iuvo en aquella ciudad se olorgó y publicó la escritura Diego de Anaya, que en el mismo tiempo del Concilio de la adopcion, á 16 de setiembre, y el Pontíliçe romaconstanciense suéde Cuenca trasladado al arzobispado no algun tiempo despues asimismo la tuvo por buena. de Sevilla. Djóle grandes rentas con que buen número No trato del dereclio que tuvieron para hacer esto, por de colegiales se puiliesen susteptar, á la manera del ser la disputa mas fácil que necesaria. Sin duda deste * colegio de Boloña, que el cardenal don Gil de Albornoz | principio largas y perjudiciales guerras nacieron entre dejó allí fundado para que en el estudiasen mozos es- franceses y españoles, trabadus unas de otras hasta pañoles. Vióle don Diego de Anaya á su pasada por Ita- nuestra edad. El mismo rey don Alonso, sujetado que lias determinóse de hacer otro lanto. Ejemplo de libe- liobó á Cerdeña y desamparado á Córcega para que los ralidad que imitaron personas principales en toda Es- ginoveses se apoderasen della, se apresuró para pasar paña, ca édificaron los años adelante colegios semejan- en Sicilia. Llegó á Palermo en breve; el deseo y espetes, de donde como de castillos roqueros ha salido gran ranza que lenia de asegurarse en la sucesion del nuevo número de varones excelentes en todo género de letras. reino le aguijonaba ; el cuidado era tanto mas enccaEn aquella misma ciudad y universidadse fundaron con dido; que cierto matemático cinco años antes desto le. el tiempo,olros tres, que se llaman mayores; en Valla- dijo, consideradas las estrellas, ó por arte mas oculta: dolid el cuarto, el quinto en Alcalá; los menores apenas «El cielo, rey don Alonso , te pronostica grandes cose pueden contar. En el mismo tiempo se abria puerta sas y maravillosas. Los bados te llaman al señorío de á los aragoneses y porluguesės para adquirir nuevos Nápoles, que será breve al principio; no te espantes, estados. Fue así, que don Enrique, hijo del rey de Por- no pierdas el ánimo. Dásete cierta silla, grandes habe tugal, por el conocimiento que tenia de las estrellas, res, miuchos hombres. Vuelto que seas al reino, serán profesion eo que gastó gran parte de su vida, sospechó / tan grandes las riquezas, que hasta á tus cazadores y.

sa

monteros darás grandes estados. Confiado en Dios pasa radero lo que por fuerza se alcanzaba , ni justo contra adelante á lo que tu fortuna y tu destino tellama, seguro, las leyes y privilegios de los reyes pasados enajenar que todo te sucederá prosperamente y conforme a tu | aquel estado, que poco antes rescataron á dineros porvoluntad y deseo.>>

que no viniese en poder del rey de Aragon. ¿Qué otra

cosa era entregar tan principal estado en la raya del CAPITULO XII.

reino á don Enrique, sino poner á peligro la salud pú

blica y abrir puerta á los aragoneses para hacerse señoCómo fué preso don Enrique, infante de Aragon.

res de Castilla ? De la alteracion de las palabras se proNo pararon en poco las alteraciones y graves desma- cedió y vino á las armas. Don Enrique , como era de su des de Castilla; la flojedad del Rey era la causa y, so- natural arrojado y persona a quien contentaban mas los bre esto tabelle quitado la libertad, de que resultaron consejos atrevidos que los templados, con soldados que discordias civiles y prisiones de grandes personajes y envió se apoderó y guarneció, todos aquellos lugares y miedos de mayores males que desto se siguieron. Es- estado,sacado solo Alarcon, que se defendió por la fortaba' la corte en Talavera, como poco antes queda di- taleza del sitio. Mandále el Rey en esta sazon dejar las cho; el Rey mostraba no hacer caso ni cuidar de su armas y despedir los soldados. No obedeció; por esto y injuria, antes se deleitaba y entretenia en cazar. Con por mandado del Rey y con sus fuerzas le fué quitado esta color salió del lugar á 29 de noviembre y se fué á aquel estado. Revocóse demás desto lo que tenian Montalvan, que es un castillo puesto y asentado en un concertado del maestrazgo de Santiago, es á saber, que ribazo de tierra, casi en medio de Talavera y Toledo, á los descendientes de don Enrique le heredasen. A estos la ribera del rio Tajo, de campos fértiles y abundantes. principios se siguió gran peso y balumba de cosas, Persuadióle que huyese y bízole compañía Alvaro de porque don Enrique, movido del sentimiento de aqueLyna,que ya por este tiempo estaba apoderado del Rey; ila injuria partió de Ocaña, resuelto de ir en busca del otro género de prision.no menos menguada y perjudi- Rey. Llevaba consigo para su guarda y seguridad mil cial. Clevó mal esto el infante don Enrique; recelábase y quinientos de á caballo. Llegó á Guadarrama, pasó de lo que habia hecho”, y por la mala conciencia temia los puertos sin reparar hasta donde el Rey se entretenia lo que merecia. Por esta causa con nuevo atrevimien- en Arévalo. Corria peligro no se viniese á batalla y á to, juntadas arrebatadamente sus gentes, puso cerco á las manos. La reina doña Leonor, cuidadosa de Montalván, bien que no le combatió por tener en esto lud de su hijo don Enrique, hablaba ya á los unos, ya á solo respeto al Rey que dentro se hallaba. Concurrian los otros, y procuraba sosegar aquella tempestad, que los grandes para vengar este nuevo desacato ; estos amenazaba mucho mal. Lo mismo hizo don Lope de eran el arzobispo de Toledo, el infante don.Juan, el Mendoza, arzobispo de Santiago. Persuadieron a don almirante don Alonso Enriquez; pero corria igual pe- Enrique despidiese sus gentes. Decian ser cosa de mala ligro, y se sospechaba de cualquiera parte que vencie- sonada y mal ejemplo querer por armas y por fuerza alse no se quisiese apoderar de todo. En el entre tanto canzar lo que podia por las leyes y justicia. ¿Qué podia comenzó á sentirse falta de mantenimiento en el cas- esperar con tener empuñadas las armas? Como antes tillo, tanto, que se sustentaban de los jumentos y ca- con fieros semejantes cometiese crimen contra la maballos y olros manjares sucios y profanos. Al fin por jestad; que si las dejaba , todo se laria á su voluntad. mandado del Rey, aunque cercado y por miedo de los Avisáronle que á pocos sucedió bien irritar la paciencia que á su defensa acudieron, á los 10 de diciembre se de los reyes, que tienen los ímpetus, aunque tardíos, alzó ei cerco ; don Enrique "se fué á Ocaña, villa de su pero vehementes y bravos. Desta manera se dejaron jurisilicion y maestrazgo, con intento de defenderse por entonces las armas. Doña Blanca, hija del rey de con las armas si le hiciesen guerra y en ocasion volver Navarra, á 29 de mayo parió en Arévalo un hijo de su á sus manas. El Rey, ido don Enrique, dió la vuelta á marido, que del nombre de su abuelo materno se llainó "Talavera ; en el camino le salieron al encuentro los don Cárlos. Sacóle de pila el rey de Castilla, y por su infantes de Aragon don Juan y don Pedro, su hermano; acompañado Alvaro de Luna, al cual quiso el Rey hasaludáronse entre sí, reprehendieron el atrevimiento cer esta honra; ninguna destas cosas por, entonces pade don Enrique, comieron con el Rey en el castillo de recia demasiada por ir en aumento su privanza. Las Villalva, que está cerca de Montalvan , hobo de la una Cortes del reino se convocaron primero para Toledo, y parle y de la ora muchas caricias y cumplimientos, despues para Madrid; cou esta determinacion el Rey y todos engañosos y dobles. Mandoles el Rey que volvie- la Reina partieron para Castilla la Nueva. Llegarou á sen atrás, porque tambien esto le aconsejó Alvaro de Toledo á 23 de octubre. Don Enrique de Aragon , el Luna, que pretendia solo apoderarse de todo y subir á condestable don Ruy Lopez Davalos, el adelaulado por la cumbre para con mayor impetu despeñarse. Mudóse dro Manrique, llamudos á estas Cortes, se excusuban con esto el estado de la cosas y trocóse la fortuna de por las enemistades que con ellos tenian algunas perlas parcialidades. El Rey se fué á Talavera para celebrar sonas principales. Entre tanto que esto pasaba en Caso en aquella villa las fiestas de Navidad al principio del tilla, don Alonso, rey de Aragon, y Luis; duque de ano 1421. De allí se fué á Castilla la Vieja, do tenia ma- Anjou, contendian graodemente sobre el reino de Núyorės saerzas y más llanas las voluntades de los patu- poles; don Alonso se estaba dentro de la ciudad de rales. Don Eurique de Aragon tenia en dote el estado Nápoles; Aversa, que cae alli cerca , se tenia por los de Villena, como poco antes queda dicho, con gran pe- franceses; de una parte y de otra se hacian correrías y sar y desgusto de los paturales, que decian uo era dy-cabalgadas. Cerra, un pueblo cuatro, millas de la ciu

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