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a placar á los santos y suplicalles con gozo envuelto en tilla que se han quedado atrás y á declarar las causas lágrimas conservasen lo comenzado y diesen perpelui- de una nueva guerra, que se emprendió muy brava eną dod á mercedes tan señaladas. Esto en Aragon y en tre los reyes de España, Francia. Razon será que volvamos á las cosas de Cas

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CAPITULO PRIMERO.

.era doblada, y era igualmente digno de ser por lo uno De la guerra de Aragon.

y por lo otro reprehendido. Estas murmuraciones y di

chos daban gusto á don Alvaro de Luna, y no menos al En sosiego estuvo España los años pasados á causa rey de Castilla, porque, conforme á la coslumbre y inde ballarse cansada de las muchas guerras que mucho clinacion de los principes , llevaba mal que en su reino la trabajaron, y porque los reyes estaban emparentados hobiese ninguno que en honra y titulo se le igualase, y entre sí y trabados en muchas maneras con deudo y á quien debiese tener respeto.Fuele intimado por persoafinidad. Con los moros de Granada tenian treguas ó nas que para esto le enviaron lo que el rey de Castilla guerras y encuentros de poca consideracion y impor- pretendia. La reina doña Blanca, su mujer, al tanto, co. tancia , dado que no faltaba á los nuestros deseo de mo la que barruntaba la borrasca que se levantaba, y desarraigar y deshacer del todo aquella nacion malva- con el cuidado que el amor que á su marido tenia le canda , para lo cual se ofrecia buena ocasion por estar á la saba, envió á Pedro de Peralla por su embajador para sazon los moros divididos entre sí en parcialidades y que de su parte solicitase la parlila ; que asi lo pelian bandos, y por el consiguiente alborotados y á punto de todos los estados del reino de Navarra, y que esto seria perderse; pero desbaraló estos intentos una nueva saludable y á propósito, así para sus particulares inten., guerra que por este tiempo se emprendió entre los tres

tos como para el bien comun de sus vasallos. Llevaba. reyes de España, el de Aragon y el de Navarra de una mal el Navarro los embosses y mañas de don Alvaroilo parte, y de otra el de Castilla , de mayor ruido y porsia Luna; todavía visto que era forzoso sujetarse á la nereque de notable y señalado remate. Lo que aqui preten- sidad, habló con el Rey en Valladolid, do á la sazou so demos es poner por escrito las causas y motivos desta hacian las Cortes de Castilla. Renovúse la confederaguerra, el fin y suceso que tuvo, los juegos de la for- cion en esta habla, puesta entre los tres reyes, el de tuna variable, y la caida con que don Alvaro de Luna Navarra , el de Aragon y el de Castilla. Pusiéronse po: de la cumbre de prosperidad en que estaba comenzó. escrilo las capitulaciones, que por el presenle confirla segunda vez á despeñarse sin saberse reparar, que maron cou sus juramentos y frmas los dos reyes. Aldo fué justo castigo de Dios por ser el principal atizador Aragon, que ausente estaba, para que hiciese lo mismo, y causa de todos estos males y discordias; porque, pre- enviaron un tanto de lo capitulado y de las condiciones iendiendo él conservarse por cualquier camino en el po- * por medio del doctor Diego Franco, liombre prudente der y grandeza que con buenas ó malas mañas alcan- y docto en derechos , demás desto del Consejo real, zara, luego que volvió á la corte y sué restiluido en su Asentadas las cosas en esta forma, el rey de Navarra so primer lugar y privanza , persuadið al Rey que á los partió á su reino; el de Aragon despues de muchas (lle grandes, que debiera aules granjear con servicios, y luciones de que usó, antes de responder a lo que Diego cortesía, los hiciese salir de su casa real y de su corte, y Franco le proponia y representaba, últimamente en Barlos mandase relirar á sus casas y estados; consejo muy celona dió por respuesta que aquellas condiciones no lo errado y muy perjudicial, principalmente al que le da- contentaban, que le parecia se debian reforınar algunas ba. Pedro Fernandez de Velasco y Pedro de Zúñiga y dellas. Junto con esto, pareciéndole aquel embajador don Rodrigo Alonso de Pimentel, conde de Benavente, persona á propósito para sus intentos, envió con el un junto con los maestres de Calatrava y Alcántara, sabida recaudo secreto á don Alvaro, en que le avisaba que la voluntad del Rey, sin dilacion se particron para sus Pedro Manrique era el que alizaba todas aquellas ilie: casas. Queriaban los infantes de Aragon, scîores de sensiones y ponia discoridia entre los infantes, su bure mayor autoridad, que pudiesen fácilmente echallos y manos; que era hombre de dos y aun de muchas curas, despedillos contra su voluntad; mas fué lan grande la y á cada paso mudaba de color como mejor le venia, temeridad de don Alvaro, que se determinó tambien á por ser de su condicion variable yanigo de novedades; embestir y chocar con ellos. Primeramente acometió por tanto, si deseaba mirar por si, por el bien y.pro coal de Navarra, de quien, no solo el pueblo, sino las per- mun y por el Rey, debia echalle de la corle y no permi. sonas principales decian en público y en secrelo que era tir tuviese mano alguna en el gobierno. Desta ofension justo se fuese á su reino; que cuidaba de las cosas aje- del rey de Aragon coutra Pedro Manrique no se sabe Dus, y se descuidaba de las propius, en lo cual la culpa bien la causa, salvo que por el mismo tiempo fué pues

to en prision el arzobispo de Zaragoza, llamado don el primero don Alvaro de Luna, y consiguientemento Alonso Argüello, en que murió. Del género de la muer- don Juan de Contreras, arzobispo de Toledo, don Lote que le dieron hobo diversos rumores; unos decian pe de Mendoza , arzobispo de Santiago , don Fadrique, que en la prision le dieron garrolę, otros que le echa- almirante del mar, dón Luis de la Cerda , conde de Mc'ron en el rio; lo mismo se ejecutó en algunos ciudada- dinaceli, los maestres de Calatrava y Alcántara, don nos de Zaragoza. Achacábanles tratos secretos con don Gulierre de Toledo, obispo que fué adelante de PalenAlvaro de Luna; la verdad era que el demasiailo celo que cia, don Pedro de Zúñiga, Pedro Manrique, don Romostraban de que se manluviesen las paces asentadas drigo Alonso. Pimentel, Sarmiento, y con los demás antes con Castilla les acarrcó la muerte, y mas la liber- Juan de Tovar, şeñor de Berlanga, con otros muchos tad del hablar, ca decian era justo forzar al Rey á guar- señores que acompañaran al Rey, todos á porfia quién dar lo concertado, y no quebrantar las paces para que seria el primero para hacer muestra de su lealtad y obela república no lastase si se hacia lo contrario. Por la diencia; dentre los cuales luego se nombraron cuatro muerte del Arzobispo fué puesto en su lugar don Fran- | capitanes que guardasen las fronteras. Estos fueron el cisco Clemente, obispo que á la sazon era de Barcelo- mismo don Alvaro, el Almirante, Pedro Manrique y pa: Junto con eslo tenian entre sí los reyes hermanos Pedro Fernandez de Velasco, su yerno. Diéronles dos tratos secretos en razon de vengar por las armas los mil de á caballo, que eran mas nombre de ejército que agravios que don Alvaro de Luna les hacia y juntar sus iguales fuerzas á las de Aragon. A Diego Lopez de Zúfuerzas para destruille. Llamó el rey de Aragon al in- \ ñiga encargaron fuese en seguimiento de los demás á fante don Enrique, su hermano, al principio del mes pequeña distancia y de respeto con un nuevo escuade abril, año del Señor de 1429. Tuvieron los dos her

dron de caballos. El mismo Rey con la mayor parte do manos vistas en la ciudad de Teruel; entendióse, por sus gentes tomó cuidado de ir contra la villa de Peñalo que se vió ailelante, que concertaron de levantar liel y sujetalla. Asentó sus reales cerca de las murallas, gente y mover guerra á Castilla. El Navarro no se halló y á voz de pregonero mandó avisar á los moradores quo en esta junta por estar ocupado en diversos negocios se rindiesen, con apercibimiento que si se ponian en de su reino y en coronarse por rey, que hasta entonces

resistencia y usaban de dilaciones, serian dados por se dilatara. Hizose la ceremonia en Pamplona , á 13 de

traidores. Obedecieron los moradores, con que don mayo, en esta manera : el Rey y la Reina vestidos de Pedro de Aragon y con él el conde de Castro don Diego sus paños reales , sus coronas en la cabeza á la manera 'Gomez de Sandoval se recogieron a la fortaleza. Dióse que los godos usaban, fueron levantados en sendos pave- á los moradores perdon de haber cerrado las puertas y ses y puestos sobre los hombros de los grandes. Alzaron no se rendir luego. No pareció por entonces combatir por ellos los estandartes, y fueron en esta forma por un el castillo por no gastar mucho tiempo en el cerco. Los faraute pregovados por reyes. Luego despues desto se reyes de Aragon y de Navarra entraron en las tierras de hicieron de secreto levas de gentes en los dos reinos; Castilla y rompieron por la parte de Cogolludo , villa la voz era para ayudar a las cosas de Francia; la verdad asentada en los confines de la antigua Carpetania y de que estában resueltos de tomar las armas contra Casti- los pueblos que llamaban arevacos. Aseutaron sus realla. No se le encubrió esto ai rey de Castilla ; enviáron- les en lugar Hano y descubierto; los capitanes de Cassc de la una á la otra parte embajadas sobre el easo; no tilla en un collado legua y inedia distante. Eran los araaprovechó nada. Los dos reyes movieron con sus gen- goneses y navarros en número de dos mil y quinientos tes y llegaron lasta Hariza , villa situada en la raya de caballos, mil infantes todos bien armados, soldados Aragon, y de los antiguos llamada Arci, en los pueblos viejos y plálicos en muchas guerras. En los reales de dichos arevacos-; iban determinados de meterse por Castilla se contaban mil y setecientos caballos, cualroaquella parte y entrar por fuerza en las tierras de Casti- cientos infantes. Los reyes , deseosos de pelear, luego lla. Con este intento den Diego Gomez de Sandoval, el dia siguiente, un viérnes, 1.° de julio, movieron orconde de Castro, melió gente de guarnicion en Peña- denadas sus haces. Amonestaron con pocas palabras, fiel, y el infante de Aragon don Pedro, avisado desto, conforme al tiempo, á cada cual de las escuadras y comde Medina del Campo, donde estaba , aeilió al mismo pañías que hiciesen el deber; que por culpa de pocos lugar. El rey de Castilla para resistir á estos intentos ha- andaba el reino de Castilla revuelto, quebrantadas las cia en lodo su reino grandes levantamientos de gentes; leyes, profanadas las cosas sagradas; ellos, á quien mas mandó en particular á los grandes que le acudiesen, y que a nadie tocaba acudir al remedio y procuralle, desnombrailamente llamó al infante de Aragon don Enri- terrados, despojados de sus bienes, de sus hijos, mujeque y á don Fadrique de Castro, duque de Arjona, nieto res y amigos, hasta el derecho comun de contratacion que era de don Fadrique, muestre que fué de Santiago, les quitaban; que ni aun les consentian hablar al rey de y hermano del rey don Pedro. Hizo otrosí que á todos Castilla para amonestalle lo que á él le convenia y dar los estados de nucro se lomase juramento que en aque- de sí razon, por lo cual eran forzados á tomar las arlla guerra servirian con todas sus fuerzas y lealmente, mas y valerse dellas; que del suceso de aquella batalla y que darian aviso si algunos tratasen de otra cosa y dependia la paz pública, la salud y dignidad de la una pretendiesen lo contrario, con pleito homenaje y voto nacion y de la ólra; por tanto, dada la señal, estuvieque hacian, si faltase en lo que promelian, de ir á Je- sen á punto y aparejados para acometer á los contrarios, rusalem á piés descalzos, y que no pedirian en algun que aunque fueran mas, no tendrian dificultad en destiempo relajacion del dicho juramento. En Palencia á baratallos por venir desarmados y ser gente poco ejerlos primeros de mayo se hizo esta diligencia. Juraron citada , y al contrario ellos tan usados en las arinas y en

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pelear; «lanto mas que en número y en esfuerzo les cipe se ve cerca de Carrion, en tierra de Campos, en un haceis ventaja. Ni tienen reales los enemigos, ni están monasterio que se llama Benevivere , con su lucillo y fortificados; el cielo nos ofrece ocasion de grande gloria, letrero que le hizo poner Pero Ruiz Sarmiento, su soel cual á nos es favorable; å los contgarios ha quitado brioo , hijo de su hermana, y primer conde que fué de el entendimiento para que en nada acierten. Animaos Salinas. Entró el rey de Castilla luego por las tierras de pues., y en este dia echad el sello á todas las victorias Aragon con grande espanto de aquella tierra. Los labrapasadas, á los trabajos y honra ganada.» Adelantáron- dores con sus ganados y ropilla se recogian á lugares se al son de los písaros y atambores; llegaron á vista de fuertes; los soldados ponian fuego á las aldeas que quelos enemigos, cuando don Alvaro de Luna, considerado daban yermas y talaban los campos. Llegaron con los el peligro, mandó rodear con los carros el lugar en que reales hasta Hariza, villa fuerte por estar sentada en un alojaban, determinado de no pelear sino con ventaja y alto; recogiéronse los moradores al castillo, y con esto buena ocasion ó forzado. El infante don Enrique por saquearon el pueblo y en gran parte le quemaron. En una parte, y por la otra el adelantådo Pedro Manrique el mismo tiempo, como estaba acordado, hacian tamluvieron habla ; dijéronse depuestos y quemazones sin bien entradas por las tierras de Navarra gentes de Casque otro efecto se siguiese. Acudieron los unos y los tilla debajo la conducta de Pedro Velasco, general de otros á las armas, trabáronse algunas escaramuzas. El aquellas fronteras. Tomaron por fuerza á San Vicente, cardenal de Fox, legado del Papa en Aragon , que an- villa de Navarra , y le pusieron fuego á causa que por daba entre las unas haces y las otras, amonestaba, ora quedar el castillo por los navarros no se podia conserá éstos, ora á aquellos que sosegasen; en fin, les per- var. Por otra parte el obispo de Calahorra y Diego de suadió que pues ya era tarde, dejasen para el dia si- | Zúñiga, su sobrino, se apoderaron de la villa de la guiente la batalla. La dilacion de aquella noche puso Guardia y de su castillo. Fuera desto, el conde de Benaremedio á los males. La reina de Aragon, hembra de vente don Rodrigo Alonso Pimentel, como le era manánimo varonil, llegado que hobo adonde las gentes al). | dado, con pårte del ejército no cesaba de apoderarse jaban, hizo armar su tienda en medio de los dos campos, de los pueblos y castillos que el infante de Aragon don y por su industria con buenos partidos se hicieron las Enrique poseia en Castilla. El, desamparada la villa de paces, y luego que los capitanes de Castilla las hobie- Ocaña, que era cámara de su maestrazgo, se fué á Seron jurado , 'se dejaron las armas. Y si bien las gentes gura , castillo asentado á la raya de Portugal y á la ride Castilla se quedaron en el mismo lugar, los reyes de bera del rio Guadiana. Allí dejó la Infanta ,'su mujer, y Aragon y Navarra sin hacer mal ni daño volvieron atrás. él se volvió á Trujillo por ver si, ya que le tomaron los El ivfante don Enrique los dias pasados estuvo á punto, demás pueblos de su estado, pudiese entretenerse y hapor tratado que tenia, de tomar con engaño y apoderar- cer algun daño por aquella comarca en las tierras del se de la ciudad de Toledo, y por no haber salido con Rey. Acudióle luego su hermano el infante don Pedro, este deseño, poco antes de la refriega se fuera á juntar que por miedo de aquella tempestad se retiró á aquellos con sus hermanos. Al presente , confiado en las capítu- | lugares, mozo de gran corazon y muy diestro en las laciones de la paz, por Sigüenza pasó á Uclés, resuelto, armas por el uso que dellas alcanzó en las guerras de si no le guardaban lo asentado, de mover puevos albo- Nápoles. rotos con ayuda de los de su valía. Sin embargo, el rey

CAPITULO II: de Castilla con la fuerza de sus gentes y ejército apre

Del fin desta guerra. suraba su camino. Llevaba mas de diez mil de á caballo y cincuenta mil infantes, todos número. Fuéronse Mucho se adelantaron las cosas de Castilla, quier para para él la reina de Aragon , su hermana y el cardenal ganar reputacion y mantenerse en su honra, quier pade Fox; avisáronle de los conciertos y amonestáronte ra vengar y. castigar el atrevimiento de los aragoneses dejąse las armas. El, encendido en deseo de satisfacer- y navarros, pues por tantas partes y en tantas maneras se y feroz por la esperanza que llevaba de la victoria, los apretaron. Poner sitio al castillo de Hariza era cosa respondió que las capitulaciones no eran válidas por ser larga, y poco lo que en tomalle se interesaba , que fué hechas sin su mandado, que era justo castigar la inso- la causa porque el rey de Castilla dió la vuelta con sus lencia de los dos reyes. Tenia sus estancias cerca de Be- gentes y soldados á Medinaceli mas alegres por la vicjamazan, pueblo situado á la ribera de Duero. Llegó allí toria que ricos con la presa. Con esto y con poner didon Fadrique, duque de Arjona y conde de Trastama- versas guarniciones en aquellas fronteras deshizo el ra. Llegado que hobo á la presencia del Rey, fué preso; campo y dió licencia á los soldados para irse á invernar Hleváronle al castillo de Peñafiel, que en este comedio y volverse á sus casas. El mismo Rey al fin del otoño era venido en poder del Rey, donde falleció el año si- se partió para Medina del Campo á tener Cortes de su guiente; notable lástima , así por su edad como por ser reino, que para allí tenia aplazadas. Con su partida los de sangre real, como tambien por venir sin esperar enemigos recobraron ánimo. El Navarro se era ido á salvoconducto, creo confiado y asegurado de su buena defender su reino; el de Aragon; juntadas sus gentes, conciencia conļra el crimen de traicion que le carga- se metió por las tierras de Castilla por la parte y coban, es á saber, de sentir con los infantes de Aragon. marca de la ciudad de Soria, por donde antiguamente La discordia civil es madre de sospechas, y contraria se tendian los pueblos llamados celtiberos. A poderóse muchas veces á la inocencia. Los buenos suelen en tal de la villa de Deza, ganó los castillos de Ciria y Boroocasion ser tenilos por mas sospechosos que los malos, via, y con ellos á Bozmediano; el castillo se le entregó en especial si aman el sosiego. La sepultura deste Prin- , el alcaide por dineros. Fué grande la presa de ganadus trigo, tomaron muchos prisioneros; con esto las tiempo recibieron los de Castilla una nueva rota en los gentes y soldados sin recebir algun daño se volvieron a campos de Arabiana, que están á las haldas de MoncaCalatayud, de do salieron. A la raya de Portugal por la yo, harto conocidos y desgraciados de tiempo antiguo parte que corre Guađịada y baña las tierras de Extre- por la muerte desgraciada y desleal ejecutada en las madura, los infantes de Aragon con mayor libertad y personas de los siete infantes de Lara. Ruy Diaz de ganancia hacian sus cabalgadas y presas de ganados, Mendoza , por sobrenombre el Calvo, aunque ciudadade que hay en aquellas comarcas gran muchedumbre no de Sevilla, era capitan de cuatrocientos caballos de por la abundancia de los pastos; los cuales enviaban á Navarra. Este venció en un encuentro á Iñigo Lopez de Portugal no obstante que el conde de Benavente, quien Mendoza, señor de Hita, por arriscarse con menor núesto tenia encomendado, les hacia resistencia, pero no mero de gente á pelear con los contrarios. Pocos fuecra bastante para estorbaltos. Por esta eausa don Al- ron los muertos, porque el Capitan, como vió los suyos varo de Lupa acudió en persona á reparar aquel daño, desbaratados, se recogió con algunos á un ribazo, en y para el mismo efecto, á su llamado, Pero Ponce, señor que se hizo suerte. Los mas se pusieron en huida y se de Marchena , que era un caballero muy poderoso y ri- salvaron á causa que los contrarios no tenian noticia de co en el Andalucía. Enviaron sus reyes de armas á pe- la tierra y por la escuridad de la noche, que cerró. Hadir la presa , emienda y restitucion de los daños, y nin- cíanse las Cortes de Castilla en Medina del Campo por guna cosa alcanzaron fuera de buenas palabras, porque principio del año 1430, y por el mismo tiempo las de el rey de Portugal de secreto les hacia espaldas, y hol- los catalanes en Tortosa , presentes los dos reyes, cada gaba de los trabajos y alteraciones de Castilla por serle cual en su parte. Era grande la falta de dinero para los muy á propósito para afirmarse él mas y arraigarse en gastos de la guerra , que pretendian seria muy larga; y aquel su reino, de que se apoderara. Sucedió á la misma era grande la dificultad que se ofrecia para allegallo. sazon que los infantes de Aragon, por no hallarse con Las rentas de Aragon eran pequeñas, las riquezas de fuerzas iguales á don Alvaro de Luna, quemados los Castilla consumidas con los gastos y poco órden del arrabales de Trujillo, fortificaron aquella plaza, que se Rey y de su casa, como quier que la templanza del tenia por ellos, y en la forialeza pusieron buena guar- principe sirva en lugar de muy gruesas rentas bastannicion de soldados; demás desto, por si mesmos de so- tes para el tiempo de la guerra y de la paz. En ambas bresalto se apoderaron de Alburquerque, villa fuerte y partes se trató de la poca lealtad que algunos grandes de importancia á la raya de Portugal; por todo esto las guardaban á sus reyes. Deseaba el de Aragon sosegará voluntades de sus' contrarios quedaron mas irritadas. don Fadrique, con le de Luna , ca se entendia inclinaba Pareció grave daño, especial la pérdida de Alburquer- | á seguir el partido de Castilla , movido del dolor y senque, porque se temia que los portugueses se fortifica- timienlo que causaba en él habelle quitado el reino; sen en aquel pueblo, puesto que entre Portugal y Cas- demás que no faltaba gente liviana que despertaba su tilla habia treguas, mas no estaban de todo punto con- ánimo inconstante, y le ponia grandes esperanzas de certadas las paces, y menos las voluntades copformes. vengarse y alcanzar mayores riquezas, si se arrimaba Determinó el Rey acudir á aquel daño, convidado á Castilla. No pudo salir el de Aragon con lo que prepor don Alvaro, y esto para que con mayor autoridad y tendia en esta parte, ni le pudo haber á las manos, pefuerza se hiciese todo, y la honra de la victoria que es- ro confiscóle todo su estado, que le tenia muy grande. peraban y de concluir aquella empresa quedase por el Lo mismo hizo el rey de Castilla con los infantes de mesmo Rey. Sucedió al revés de lo que cuidaban, por- Aragon, y aun pasó mas adelante, que, ó por ser de su que si bien tomaron la villa y fortaleza de Trujillo y á condicion pródigo, ó con intento que a aquellos señoMontanges, no hobo órden de apoderarse de Albur- res no les quedase esperanza de reconciliarse con él y querque; así, con dejar allí por capitanes y fronteros al sér restituidos en sus bienes , los pueblos que les quitó maestre de Alcántara y dón Juan, hijo de Pero Ponce, los repartió entre otros caballeros principales. El maesel Rey y don Alvaro dieron la vuelta y se partieron para trazgo de Santiago se dió en administracion á don AlMedina del Campo. En la torna de Trujillo sucedió una varo de Luna, á Pedro Fernandez de Velasco en procosa memorable. Estaba el condestable don Alvaro piedad la villa de Haro, Ledesma á Pedro de Zúñiga dentro de la villa ; la fortaleza se tenia por el infante

(al uno y al otro con título de condes), á Pedro Mandon Eorique. Tralose con el alcaide que la rindiese; rique dió á Paredes, al conde de Benavente hizo merimpedíalo un bachiller Garci Sanchez de Quincoces, ced de la villa de Mayorga , Medinilla fué dada á Pero que tenia gran parte en la guarda. Procuró don Alvaro Ponce. A Iñigo Lopez de Mendoza cupieron del reparliaber habla con él, y aunque con dificultad, al fin al- timiento y del botin algunos lugares cerca de Guadalacanzó que por un postigo á la parte del campo que tie-jara, que erau de la infanta doña Catalina; á.don Gune una cuesta agria viniese á ella solo con un mozo tierre Gomez de Toledo, obispo que fué adelante de de espuelas, que con la mula se quedó tambien á la Palencia, Alva de Tormes, en tierra de Salamanca; á mitad de la cuesta. Salió el bachiller; mas como ni por otros caballeros diferentes dió otros pueblos y lugares promesas ni amenazas se dejase vencer, abrazóse el en gran número. Por este modo de la caida destos inCondestable con él, y ambos fueron rodando la cuesta fantes como de un grande edificio se fundaron en Casabajo, de suerte que antes que de la fortaleza pudiese ser tilla nuevas casas y estados, que permanecen y se con• socorrido, le puso en lugar seguro entre cien hombres servan hasta el dia de hoy, dado que algunos han hede armas que allí cerca tenia puestos en celada, con lo cho mudanza por diversas causas de apellidos y liyacual sin dilacion se rindió la fortaleza. Por este mismo / jes. A don Fadrigue, conde de Luna, que huido de Aragon, por el mismo tiempo llegó á Medina del Cam-' que los partidos fuesen honrosos y tolerables. Ninguno po, despues de labelle honrado y festejado mucho, ignoraba con grande seria el estrago y desventura de dieron primero las villas de Cuellar y Villalon, despues todos si se viniese á las manos de poder a poder. Las tambien Arjona y otras rentas, con que pudiese sus- espadas que una vez se tiñen en sangre de parientes, lentar su casa y estado. Doña Leonor, reina de Aragon, con dificultad y tarde se limpian. No de otra manera sué llamada á Tordesillas y allí puesta en el monaste- que si los muertos y sus cenizas anduviesen por las fario de Santa Clara. Quitárople asimismo tres castillos milias y casas pegando fuego y furia á los vivos, todos suyos que tenia con guarnicion , que ella entregó como sé embravecen, sin tener fin ni término la locura y los lé era mandado, todo á propósito que ne pudiese ayu- males. Punzados por el razonamiento del Obispo, don dar á sus hijos 'ni con liacienda ni de olra manera al- Alvaro y el conde de Benavente respondieron por sí y guna; pero poco despues se revocó todo esto en Búr- por los demás. Llegaron á malas palabras, y parece gos. Despues del rigor suele seguirse la benignidad y buscaban ocasion de pasar adelante. Ramon Perellos, compasion, demás que parecia cosa fea que la madre uno de los embajadores, con loco atrevimiento se ofreinucente pagase los deméritos de sus hijos. Fué puestació á hacer campo y probar con las armas á cualquiera en libertad, y fuéronle restituidos sus castillos con que quisiese salir á la causa , que tenian la razon de su condicion y promesa que hizo de no açudir á sus hijos parte; grande resolucion y brava ; pero por estar el Rey en aquella guerra. Ayudó mucho para tomar esta re- presente no se pasó á mas que palabras. Con esto se solucion uva embajada que vino sobre estas diferencias acabó aquella junta; despues los embajadores de Arade Porlugal, dado que lo que sobre todo con ella se gon hablaron de uno en uno á los grandes de Castilla, y prelendia era que entre los reyes de Castilla y de Ara- hicieron con sus amonestaciones tanto, que los inclinagon se hiciesen Ireguas hasta lanto que jueces señala- ron á la paz. Estaban los reales de Castilla á la puente dos por ambas parles tratasen entre sí y asentasen las de Garay, sitio en que se entiende estuvo asentada la condiciones de la paz. No luvo eslo efecto por no estar antigua Numancia, mas por las medidas y sitio de los aun sazonadas las cosas. En Peñíscola este año el do- lugares que porque haya algun rastro cierto desta antimingo de Ramos, que fué á los 9 de abril, y el jueves güedad. Pasó el Rey con su campo á Majano. Allí por adelaple salió del sepulcro del papa Benedicto tan gran- gran diligencia que los dichos embajadores hicieron de y tan suave olur, que se binchó del todo el castillo; asentaron treguas; por parte de Castilla don Alvaro de así lo testifican algunos autores, como yo picnso, mas Luna y don Lope de Mendoza, arzobispo de Santiago, por alicion que con verdad. Esta fama por lo menos sué que nombraron para tratar de las capitulaciones con ocasion que Juan de Luna, su sobrino, le hiciese trasla- los embajadores de los dos reyes. Concertaron analdar á Illueca, villa suya puesta ent. e Tarazona y Calamente que durasen las tregias por espacio de cinco tayud. La licencia para hacello alcanzó debajo de con- años con estas condiciones: dejadas por ambas partes dicion que ni le hiciesen honras ni fuese enterrado en las armas, se abriese la contratacion como antes; los Jugar sagrado en pena de su contumacia y de haber por infantes de Aragon restituyesen á Alburquerque dentro ella muerlo descomulgado. A prestábase el rey de Cas- de treinta dias, y que no pudiesen entrar en Castilla en tilla para la guerra, y con gran cuidado juntaba una todo el tiempo de las treguas, ni tampoco el rey de Jueste muy grande, como el que estaba determinado Castilla les quitase los pueblos que por ellos se tenian; de hacer de nuevo con mayor fuerza y pujanza otra en- últimamente, que don Fadrique, conde de Luna, y don trada en Aragon. Junto con esto tenia mandado á don Jofre, marqués de Cortes, hijo de don Carlos, rey de Fadrique Enriquez, almirante del mar, que con su ar- Navarra, que andaban forajidos en Castilla, no fuesen mada, que tenia á punto, trabajase las riberas y mares maltratados por los reyes de Aragon y Navarra. Para de Aragon con todo género de daños. Hecho esto, mo- las demás diferencias se nombrasen catorce jueces, siete vió con sus gentes y llegó a Osma. El rey de Aragon en de cada parte; y que basta concluir estuviesen y resiTarazona se aparejaba para la guerra, el de Navarra en diesen en Tarazona y Agreda, pueblos á la raya de AraTudela; ambos con mayor porfía y diligencia que re- gon. Luego que estas condiciones fueron aprobadas caudo, á causa que aquellas dos naciones aborrecian por los reyes, se pregonaron las treguas en los reales aquella guerra como mala y desgraciada. Fueron sobre la misma fiesta del apóstol Santiago; lo mismo se hizo el caso enviados embajadores de Aragon, que llegaron á en las ciudades y lugares de los tres reinos con grande Osma á 14 dias de junio. Dióseles luego audiencia ; don alegría de todos, que se regocijaban, no solo por el bien Domingo, obispo de Lérida, que era el principal y ca- presente, sino mucho mas por la esperanza que cobrabeza en aquella embajada, labida licencia de hablar, ron de asentar una paz muy larga. Despacháronse corcon un largo razonamiento que hizo relató cuán gran- reos á todas partes que llevasen nuevas tan alegres, y des beneficios tenian los aragoneses recebidos de los re- en particular al rey de Portugal, el cual con su embayes de Castilla. Que la memoria dellos seria perpelua, jada y grande instancia que hizo muchas veces procusin embargo que tomaron las'armas, no por voluntad, rara se compusiesen estos debates de los reyes; y en sino forzados de los engaños de algunos señores, que aquella sazon se mostraba alegre por los desposorios se aprovechaban de la facilidad y nobleza de su Rey pa- que festejaba de doña Isabel, su hija, con Filipe, duque ra echar sus deudos de la corte, sin dar lugar aun de de Borgoña, viudo de su segunda mujer. Deste matrihablalle como los que estaban con la privanza bincha-monio nació Cárlos, llamado el Atrevido, duque que sué dos y acostumbrados á malas mañas. Que de buena ga- adelante de Borgoña, conocido no mas por la grandeza na las dejarian, si con reputacion lo pudiesen hacer, y de sus hechos y valor que por el triste y desgraciado

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