Antigüedades peruanas, por M.E. de Rivero, y J.D. de Tschudi, Volumen 1

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Imprenta Imperial de la Corte y del Estado, 1851 - 341 páginas
El Atlas de las Antigüedades peruanas, compilado entre 1830 y 1840 por el curador del Museo Peruano Mariano Eduardo de Rivero y Ustáriz (1798-1857), y el naturalista suizo Johann Jakob von Tschudi (1818-1889), es uno de los estudios más exhaustivos de todas las reliquias, ruinas, huesos, artefactos, obras de arte y gramáticas de la lengua quechua, del Perú precolombino, que se conoce. Incluye, asimismo, capítulos sobre el sistema de gobierno y las instituciones políticas incas, y una extensa bibliografía de diccionarios y tratados científicos. De especial interés son las referencias al calendario, la medicina, el arte de la navegación, las matemáticas y la astronomía. Por otro lado, el arte, la religión y los monumentos incas del estado Chimú y su capital Chan Chan (donde ambos autores son conmemorados en sitios que llevan sus nombres) tienen un lugar preponderante en esta recopilación. La obra cuenta con litografías a gran escala realizadas por el grabador Leopold Müller en Viena.
 

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Términos y frases comunes

Pasajes populares

Página 124 - Alcanzaron también los solsticios del verano y del invierno los cuales dejaron escritos con señales grandes y notorias, que fueron ocho torres que labraron al oriente y otras ocho al poniente de la ciudad del Cuzco.
Página 152 - Pues yo te digo que este Nuestro Padre el Sol debe de tener otro mayor señor y más poderoso que no él. El cual le manda hacer este camino que cada día hace sin parar, porque si él fuera el supremo señor, una vez que otra dejara de caminar, y descansara por su gusto, aunque no tuviese necesidad alguna.
Página 114 - Por lo que á mi toca, confieso con ingenuidad que cuando oigo estas canciones se abate mi espíritu, se acongoja el ánimo, el corazón se entristece, los sentidos se encalman, y el llanto humedece mis ojos; bien sea por el gusto que disfruto de oírlos, ó que mí disposición orgánica se inclina a lo patético.
Página 159 - ... que es un instrumento de viento, triste y desapacible, y cubiertos solamente con una red de pescar ó atarraya, que entre estos indios era el símbolo de la muerte, porque decían que no debía perderse esta de vista, sobre todo en tiempo de fiestas y regocijos.
Página 284 - A pocas cuadras de la poblacion se encuentran los restos de edificios antiguos casi destruidos y cubiertos con tierra vegetal. Las paredes del exterior son de piedras labradas de diferentes tamaños y puestas sin ninguna mezcla, mas en el interior descubren ser de piedra redonda con barro. Ansioso de examinar el interior de este castillo, me introduje con varias personas que me acompañaron por un agujero sumamente estrecho, y...
Página 224 - La ropa de la cama toda era de mantas y frezadas de lana de vicuña, que es tan fina y tan regalada, que entre otras cosas preciadas de aquellas tierras se las han traído para la cama del rey Don Felipe segundo.
Página 162 - Estaban asentados, como suelen sentarse los indios y las indias; las manos tenian cruzadas sobre el pecho; la derecha sobre la izquierda, los ojos bajos, como que miraban al suelo.
Página 38 - En este valle manda nuestro padre el sol que paremos y hagamos nuestro asiento y morada, para cumplir su voluntad. Por tanto, reina y hermana, conviene que cada uno por su parte vamos a convocar y atraer esta gente, para los doctrinar y hacer el bien que nuestro padre el sol nos manda.
Página 220 - ... casas o en todas tenían baños con grandes tinajones de oro y plata, en que se lavaban, y caños de plata y oro, por los cuales venía el agua a los tinajones. Y donde había fuentes de agua caliente natural, también tenían baños hechos de gran majestad y riqueza. Entre otras grandezas tenían montones y rimeros de rajas de leña, contrahechos al natural de oro y plata, como que estuviesen de depósito para gastar en el servicio de las casas.
Página 220 - ... del Inca, así las que había por los caminos reales como las que había por las provincias, todas tenían lo necesario para cuando el Inca llegase a ellas, caminando con su ejército o visitando sus reinos. Había también en estas casas reales muchos graneros y orones que los indios llaman...

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