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que en las nubes se puede formar, quier se les antojase. los enemigos, que ferozmente se iban mejorando, con De su vista sin duda se tomó pronóstico que las cosas cuyo esfuerzo animados los demás escuadrones se adeadelante les sucederian mejor, y ocasion de trocar los lantaron á pelear. Los mismos que al principio volviefranceses la banda roja de que solian usar en guer ron las espaldas procuraban con el esfuerzo y coraje ras en una cruz blanca, divisa que traen hasta el dia recompensar la falta y mengua pasada; fué tan grande de hoy. Ganada esta jornada, ninguna cosa quedó por la carga, que no los pudieron sufrir los contrarios, y se los ingleses en tierra firme fuera de Calés y su territo- | pusieron en huida los primeros los caballos del Andalurio, que no es muy grande. Luego que la guerra civil cía que tenian de su parte. Eran los del Príncipe gente se comenzó entre los navarros, los biamonteses se allegadiza , mas número que fuerzas; los soldados de apoderaron de diversas ciudades y pueblos, entre los su padre viejos y experimentados. Los muertos no fuedemás de Pamplona, cabeza del reino, y de Olite y de ron muchos; los cautivos en gran número. El mismo la villa de Aivar. Todavía la mayor parte quedó por el príncipe de Viana, rodeado por todas partes de los eneRey á causa que con recelo desta tempestad encomen- migos y puesto en peligro que le matasen, entregó la dara el gobierno y las guarniciones á los que tenia por espada y la manopla á don Alonso, su hermano, en mas leales, y con grande diligencia estaba apercebido señal de rendirse. Fué esta batalla de las mas señalapara todo lo que podia resultar, tanto, que el mismo das y famosas de aquel tiempo; los principios tuvo maprincipado de Viana le tenia en su poder. Acudió donlos, los medios peores, y el remate fué miserable. No Enrique, príncipe de Castilla; como tenian concertado escriben el número de los que pelearon ni de los que puso cerco sobre Estella, pueblo muy fuerte; acudió fueron muertos, ni aun concuerdan los escritores en asimismo el Rey, su padre. Hallóse dentro la reina de contar y señalar el orden con que se dió la batalla ni Navarra. El Rey, su marido, movido del peligro que sus tampoco en qué tiempo; vergonzoso descuido de nuescosas corrian, desde Zaragoza se apresuró para dar so tros coronistas. El príncipe don Carlos por mandado corro á los cercados; llegó á 19 de agosto, pero con de su padre fué llevado primero á Tafalla y despues á poca gente. Por donde y porque ni aun tampoco los Monroy. Dícese que por todo el tiempo de su prision agramonteses tenian bastantes fuerzas para sosegar tuvo grande recelo que le querian dar yerbas, y que aquellas alteraciones, le fué necesario dar la vuelta á despues de la batalla no se atrevió á gustar la colacion Zaragoza con intento de levantar mas número de gente que trujeron hasta tanto que su mismo hermano le hizo de Aragon. Con su vuelta el rey de Castilla y su hijo a la salva. El de Navarra, alegre con esta victoria, dió la instancia del príncipe don Carlos, como si la guerra vuelta a Zaragoza y con él la Reina, su mujer, que en quedara acabada, se volvieron a Burgos sin dejar he- breve se hizo preñada. Los biamonteses no dejaron por cho efecto de importancia. Hízole daño á don Carlos su ende las armas ni perdieron el ánimo, en especial que buena, sencilla y mansa condicion. Su padre, como el príncipe don Enrique en odio de su suegro acudió artero, con soldados y número de gente que juntó, mas luego á les ayudar. Demás desto, los señores de Arafuerte y experimentada en la guerra que mucha en nú- gon favorecian al príncipe don Carlos y comenzaban á mero, puso sus reales sobre la villa de Aivar, que se te mover tratos para ponelle en libertad. Era miserable nia por los contrarios, fortificada con buen número de el estado de las cosas en Navarra; por los campos ansoldados y baluartes. Acudió el hijo a dar socorro a los daban sueltos los soldados á manera de salteadores, cercados; asentó los reales á vista de los de su padre. dentro de los pueblos ardian en discordias y bandos, de A 3 de octubre sacaron los unos y los otros sus gentes que resultaban riñas, muertes y andar todos alborota

ordenaron sus batallas en forma de pelear. Preten dos. En el Andalucía las cosas mejoraban, en particudian personas religiosas y eclesiásticas, á quien parecia Iar cerca de Arcos reprimieron los fieles cierlo atrevicosa grave y abominable que parientes y aliados vinie miento de los moros; fue así, que seiscientos moros de sen entre sí á las manos, en especial el hijo contra su á caballo y ochocientos de á pié hicieron entrada por padre, popellos en paz y hacellos dejar las armas. El aquella parte. Acudió menor número de los nuestros príncipe don Carlos daba de buena gana oido á lo que que los desbarataron y pusieron en huida á 9 de febrele proponian, á tal que su padre perdonase á todos sus ro del año que se contaba de nuestra salvacion 1452. secuaces y al mismo don Luis de Biamonte, que era El capitan desta empresa y que apellidó la gente y la conde de Lerin y condestable, y que a él le restituyese acaudilló don Juan Ponce, conde de Arcos y señor de el principado de Viana y le dejase la mitad de las ren- Marchena. Mayor estrago recibieron el mes luego sitas reales con que sustentase su vida y el estado de su guiente en el reino de Murcia seiscientos moros de a casa; en conclusion, que el rey de Castilla aprobase caballo y mil y quinientos peones que entraron á robar; esta confederacion, ca tenia jurado el principe don Cár en un encuentro que tuvieron cerca de Lorca los deslos que no se haria concierto sin su voluntad. El rey de barataron y quitaron la presa, que era muy grande, de Navarra pasaba por algunas condiciones; otras no le cuarenta mil cabezas de ganado mayor y menor, trescontentaban. El Príncipe, feroz con la esperanza de la cientos de á caballo de los cristianos y dos mil infanvictoria, ca tenia mas gente que su padre, dió señal tes. Los caudillos Alonso Fajardo , adelantado de Murde pelear; lo mismo hicieron los contrarios. Encontrá-cia, y su yerno García Maurique, y con ellos Diego de ronse las haces con tanto denuedo de los biamonteses, Ribera, á la sazon corregidor de Murcia. Desta maneque hicieron retirar el primer escuadron del rey de Na- ra por algun tiempo quedaron reprimidos los brios y varra; solo Rodrigo Rebolledo, que era su camarero orgullo de los moros y se trocó la suerte de la guerra. mayor, buidos los demás, detuvo y sufrió el impetu de Además que los moros, cansados del gobierno del rey

Mahomad el Cojo, comenzaban a tratar de hacer mu rostro menudas y graciosas con cierta majestad. Todas danza en el estado y en el reino y revolverse entre sí. estas cosas comenzaron desde sus primeros años; con No aconteció en España en este año alguna otra cosa

la edad se fueron aumentando. Allegóse el menosprememorable, fuera de que al rey don Juan de Navarra cio que tenia de los hombres, comun enfermedad de nació un hijo, á 10 dias del mes de marzo, en un pueblo poderosos. Dejábase visitar con dificultad, mostrabase llamado Sos, que está á la raya de Navarra y de Ara áspero, en especial de media edad adelante fué en la gon. Iba la Reina de Sangüesa adonde el Rey, su ma cólera muy desenfrenado. Exasperado con el odio da rido, estaba, cuando de repente le dieron los dolores sus enemigos y desapoderado por los trabajos en que de parto. Parió un hijo, que se llamó don Fernando, al se vió, á manera de fiera que agarrochean en la leonecual el cielo encaminaba grandísimos reinos y re ra y despues la sueltan, no cesaba de hacer riza ; & qué nombre inmortal por las cosas señaladas y excelentes estragos no hizo con el deseo ardiente que tenia de que obró adelante en guerra y en paz. En Sena, ciudad vengarse? Con estas costumbres no es maravilla que de Toscana, se vieron y juntaron el emperador Fede cayese, sino cosa vergonzosa que por tanto tiempo se rico, que venia de Alemania, y doña Leonor, su esposa, conservase. Muchas veces le acusaron de secreto y enviada por mar desde Portugal. Allí se ratificaron los achacaron delitos cometidos contra la majestad real. desposorios; hizo la ceremonia Eneas Silvio, persona Decian que tenia mas riquezas que sufria su fortuna y á la sazon señalada por la cabida que con aquel Prínci- calidad, sin cesar de acrecentallas; en particular que, pe alcanzó y su mucha erudicion. En Roma los veló y derribada la nobleza, estaba asimismo apoderado del coronó de su mano el Pontífice; en Nápoles consuma Rey y lo mandaba todo; finalmente, que ninguna cosa le ron el matrimonio; las fiestas fueron grandes y los re faltaba para reinar fuera del nombre, pues tenia ganagocijos tales, que los vivos no se acordaban de cosa das las voluntades de los naturales, poseia castillos semejante.

muy fuertes y gran copia de oro y de plata , con que CAPITULO XII.

tenia consumidos y gastados los tesoros reales. No ig

noraba el Rey ser verdad en parte lo que le achacaban, Como don Alvaro de Luna lué preso.

y aun muchas veces con la Reina se quejaba de aquella Sin razon se quejan los hombres de la inconstancia afrenta, ca no se atrevia á comunicallo con otros; pade las cosas humanas, que son flacas, perecederas, recia como en lo demás estaba tambien privado de la inciertas, y con pequeña ocasion se truecan y revuel- libertad de quejarse. Ofrecióse'una buena ocasion y ven en contrario, y que se gobiernan mas por la teme cual se deseaba para derriballe. Esta fué que don Peridad de la fortuna que por consejo y prudencia, como dro de Zúñiga, conde de Plasencia, se habia retirado á la verdad los vicios y las costumbres no concertadas en Béjar, pueblo de su estado, por no atreverse á estar son los que muchas veces despeñan a los hombres en en la corte en tiempos tan estragados. Don Alvaro, su perdicion. ¿Qué maravilla si á la mocedad perezosa persuadido que se ausentaba por su causa, se resolvió se sigue pobre vejez? ¿Si la lujuria y la gula derraman y de hacelle todo el mal y daño que pudiese. Está cerca desperdician las riquezas que juntaron los antepasados? de Béjar un castillo, llamado Piedrahita, desde donde Si se quita el poder á quien usa dél mal? Si á la soberbia don García, hijo del conde de Alba, nunca cesaba de haacompaña la envidia y la caida muy cierta? La verdad cer correrías y robos en venganza de su padre, que preso es que los nombres de las cosas de ordinario andan tro le tenian. Don Alvaro fué de parecer que le sitiasen con cados. Dar lo ajeno y derramar lo suyo se llama libe intento de prender tambien al improviso con la gente ralidad; la temeridad y atrevimiento se alaba , mayor que juntasen al conde de Plasencia. Esto pensaba él; mente si tiene buen remate la ambicion se cuenta por Dios el mal que aparejaba para los otros, volvió sobre virtud y grandeza de ánimo; el mando desapoderado y su cabeza, y un engaño se venció con otro. Fué así, violento se viste de nombre de justicia y de severidad. que el conde de Haro y el marqués de Santillana á insPocas veces la fortuna discrepa de las costumbres; nos tancia del conde de Plasencia trataron entre sí y se otros, como imprudentes jueces de las cosas, escudri hermanaron para dar la muerte al autor de tantos mañamos y buscamos causas sin propósito de la infeli les. El Rey de Burgos era venido á Valladolid para procidad que sucede á los hombres, las cuales si bien veer á la guerra que se hacia entre los navarros. Enviamuchas veces están ocultas y no se entienden, pero ron los grandes quinientos de á caballo á aquella villa no faltan. Esto me pareció advertir antes de escribir el con órden que les dieron de matar á don Alvaro de Ludesastrado fin que tuvo el condestable y maestre don na, que estaba descuidado desta trama. Para que el trato Alvaro de Luva. De bajos principios subió a la cumbre no se entendiese echaron fama que iban en ayuda del de la buenandanza; della le despeñó la ambicion. Tenia conde de Benavente contra don Pedro de Osorio, conde buenas partes naturales, condicion y costumbres no de Trastamara, con quien tenia diferencias. Súpose por malas; si las faltas, si los vicios sobrepujasen, el suceso cierto aviso lo que pretendian aquellos grandes. Por y el remate lo muestra. Era de ingenio vivo y de juicio esto la corte á persuasion de don Alvaro dió la vuelta á agudo; sus palabras concertadas y graciosas; usaba de Burgos, que fué acelerar su perdicion por el camino donaires con que picaba, aunque era naturalmente al que pensaba librarse del peligro y de aquella zalagarda. go impedido en la habla; su astucia y disimulacion Era lõigo de Zúñiga alcaide del castillo de aquella grande; el atrevimiento, soberbia y ambicion no me ciudad. Con esta comodidad el Rey, que cansado estaba nores. El cuerpo tenia pequeño, pero recio y á propó de don Alvaro, acordó llamar al conde de Plasencia, sito para los trabajos de la guerra. Las facciones del su hermano del alcaide, con órden que viniese con

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gente bastante para atropellar á don Alvaro, su enemi de Luna, visto que no se podia hacer al y que le era go declarado. Importaba que el negocio fuese secreto; forzoso, demás que el Rey, por una cédula firmada de por esto envió la Reina á la condesa de Ribadeo, se su mano que le envió, le prometia no le seria hecho ñora principal y prudente y sobrina que era del mis agravio, que era todo dalle buenas palabras, finalmenmo Conde de parte de madre, para que mas le animase te se rindió. En las mismas casas de su posada fué y le hiciese apresurar. Hizo ella lo que le mandaron. puesto en prision, á las cuales vino el Rey á comer Avisó á su tio que don Alvaro quedaba metido en la red despues de oida misa. El obispo de Avila don Alonso y en el lazo; que como á bestia fiera era justo que cada de Fonseca venia al lado del Rey. Don Alvaro, como le cual acudiese con sus dardos y vengasen con su muer- viese desde una ventana, puesta la mano en la barba, te las injurias comunes y daños de tantos buenos. El dijo: Para estas, cleriguillo, que me la habeis de pagar. Conde no pudo ir por estar enfermo de la gota; envió Respondió el Obispo: Pongo, señor, á Dios por testigo, en su lugar á su hijo mayor don Alvaro, que paró en que no he tenido parte alguna en este consejo y acuerCuriel, pueblo no lejos de Burgos, para juntar gente do que se ha tomado, no mas que el rey de Granada. de á caballo. Avisó el Rey á don Alvaro de Luna que se Aun no tenia sus brios amansados con los males. Acafuese á su estado, pues no ignoraba cuanto era el odio bada la comida , y quitadas las mesas, pidió licencia que le tenian; que él pretendia gobernar el reino por para hablar al Rey. No se la dieron; envióle un billete consejo de los grandes. Debia el Rey estar arrepentido en esta sustancia : a Cuarenta y cinco años ha que os del acuerdo que tomara de hacer morir á don Alvaro, v comencé, señor, á servir; no me quejo de las merce6 temia lo que de aquel negocio podia resultar. Excu » des, que antes han sido mayores que mis méritos, y sábase don Alvaro , y no venia en salir de la corte si no » mayores que yo esperaba , no lo negaré. Una cosa la fuese que en su lugar quedase el arzobispo de Toledo; » faltado para mi felicidad, que es retirarme con tiemlo peor fué que por sospechar de las palabras del Rey, »po. Pudiera bien recogerme á mi casa y descanso, en que entendia no las dijera sin causa , le tenian puestas » que imitara el ejemplo de grandes varones que así lo algunas asechanzas, hizo una nueva maldad con que » hicieron. Escogi mas aína servir como era obligado parecia quitalle Dios el entendimiento, y fué que mató » y como entendí que las cosas lo pedian; engañéme, en su posada á Alonso de Vivero, y desde la ventana » que ha sido la causa de caer en este desman. Siento de su aposento le hizo echar en el rio que corria por » mucho verme privado de la libertad, que por darla á debajo de su posada, sin tener respeto á que era mi » vuestra alteza no una vez he arriscado vida y estado. nistro del Rey y su contador mayor, ni al tiempo, que era Bien sé que por mis grandes pecados tengo enojado á viérnes de la semana santa, á 30 de marzo, año de 1453. » Dios, y tendré por grande dicha que con estos mis Este exceso hizo apresurar su perdicion y que el Rey » trabajos se aplaque su saña. No puedo llevar adelante enviase á toda priesa un mensaje para acuciar á don » la carga de las riquezas , que por ser tantas me han Alvaro de Zúñiga. Llegó á la ciudad arrebozado; se » traido á este término, Renunciáralas de buena gana, guíanle de trecho en trecho hasta ochenta de á ca » si todas no estuviesen en vuestras manos. Pésame de ballo. Como fué de noche, llamaron algunos ciudada » haberme quitado el poder de mostrar á los hombres nos al castillo, y los avisaron que con las armas se apu » que como para adquirir las riquezas, así tenia pecho derasen de las calles de la ciudad. No pudo todo esto » para menospreciallas y volvellas á quien me las dió. hacerse tan secretamente que no corriese la fama de » Solo suplico que por tener cargada la conciencia á cosa tan grande y se dijese que el dia siguiente querian » causa de la mucha falta de los tesoros reales en diez prender a don Alvaro; ninguno empero le avisaba del » ó doce mil escudos que se hallarán en mi recámara y peligro en que se hallaba, que parece todos estaban » en mis cofres, se dé órden como se restituyan enteatónitos y espantados. Solo un criado suyo, llamado » ramente á quien yo los tomé ; lo cual si no alcanzo Diego de Gotor , le avisó de lo que se decia, y le amo » por mis servicios, tales cuales ellos han sido, es justo nestaba que pues era de noche se saliese á un meson o que lo alcance por ser la peticion tan justa y razonadel arrabal. No recibió él este saludable consejo ; que » ble.» A estas cosas respondió el Rey: «Cuanto á lo que por estar alterado con diversos pensamientos, no halla- decia de sus servicios y de las mercedes recebidas, que ba traza que le contentase. A la verdad ¿dónde se po era verdad que eran mayores que ningun rey ó emperadia recoger? Dónde estar escondido? ¿De quién se po- dor en tiempo alguno hobiese hecho á alguna persona dia fiar? En la ciudad no tenia parte segura , muy lejos particular. Que si le ayudó á recobrar la libertad que sus castillos, en que se pudiera salvar por ser muy fuer- por su respeto le quitaran, no merecia por esta causa tes. Despedido Gotor, se resolvió á esperar lo que su menos reprehension que alabanza. A la pobreza y falta cediese ; fiaba en sí mismo, y menospreciaba sus ene de dinero, pues él fué della la principal causa , fuera migos; lo uno y lo otro, cuando alguno está en peligro, mas justo que ayudara con sus riquezas que con agrademasiado y muy perjudicial. Ya que todo estaba á viar a nadie; pero que, sin embargo, se tendria cuenta punto, á 5 de abril, que era jueves, al amanecer cer con que de sus bienes se hiciese la satisfaccion que caron con gente armada las casas de Pedro de Carta- decia, en que se tendria mas cuenta con la conciengena, en que don Alvaro de Luna posaba. No pareció | cia que con los enojos y desacatos pasados.» Es cosa usar de fuerza , bien que algunos soldados fueron he- maravillosa y digna de considerar que entre tantos coridos por los criados de don Alvaro, que les tiraban con mo tenia obligados don Alvaro con grandes beneficios ballestas desde las ventanas de la casa. Anduvieron re- y favores ninguno le acudió en este trabajo. La vercados de una parte a otra. Por conclusion, don Alvaro ! dad es que todos desamparan á los miserables, y per

dida la gracia del rey, luego todo se les muda en con

CAPITULO XIII. trario. Lleváronle preso á Portillo, y por su guarda Diego de Zúñiga , hijo del mariscal Iñigo de Zúñiga.

Cómo se hizo justicia de don Alvaro do Lana: Este año, tan señalado para los españoles por la justi En un mismo tiempo el rey de Castilla se apoderaba cia que se ejecutó en un tan gran personaje, fué en del estado y tesoros de don Alvaro de Luna, y él miscomun á los cristianos muy desgraciado y en que se mo desde la cárcel en que le tenian trataba de descarderramaron muchas lágrimas por la ciudad de Constan garse de los delitos que le achacaban, por tela de juicio, tinopla, de que los turcos se apoderaron. Fué así, que del cual no podia salir bien, pues tenia por contrario el gran turco Mahomad, ensoberbecido por las muchas al Rey y mas irritado contra él por tantas causas. Los victorias que de los nuestros ganara, despues que se jueces señalados para negocio tan grave, sustanciado e podero de las demás ciudades y pueblos de la Tracia, el proceso y cerrado, pronunciaron contra él sentenque hoy se llama Romanía, asentó sus reales junto á cia de muerte. Para ejecutalla, desde Portillo, do le Constantinopla, nobilísima ciudad, que fue por espacio llevaron en prision, le trajeron á Valladolid. Hiciéronle de cincuenta y cuatro dias batida por mar y tierra con confesar y comulgar; concluido esto, le sacaron en una toda manera de ingenios y de trabucos hasta tanto que mula al lugar en que fué ejecutado con un pregon que un dia, a 29 de mayo, un ginovés, por nombre Longo decia : «Esta es la justicia que manda hacer nuestro Justiniano, dió entrada á los turcos en la ciudad. Algu- señor el Rey á este cruel tirano por cuanto él con grannos señalan el año pasado, y dicen fué el lúnes de pas de orgullo é soberbia, y loca osadía, y injuria de la cua de Espíritu Santo, si bien en el dia del mes con real majestad, la cual tiene lugar de Dios en la tierra, cuerdan con los demás; sospecho se engañan. La suma se apoderó de la casa y corte y palacio del Rey nueses que en los miserables ciudadanos se ejecutó todo tro señor, usurpando el lugar que no era suyo ni le pergénero de crueldad y fiereza bárbara , sin hacer dife tenecia; é hizo é cometió en deservicio de nuestro serencia de mujeres, niños y viejos. Pone grima traer ñor Dios é del dicho señor Rey, é menguamiento y abaá la memoria las desventuras de aquella nacion y nues- jamiento de su persona y dignidad, y del estado y cotra afrenta, en qué manera las riquezas y poder de rona real, y en gran daño y deservicio de su corona y aquel imperio que antiguamente fue muy florido, en patrimonio, y perturbacion y mengua de la justicia, un momento de tiempo se asolaron. Bien que tenian muchos y diversos crímines y excesos, delitos, maleliasaz merecido este castigo por la fe que en el Concilio cios, tiranías, cohechos; en pena de lo cual le mandan florentino dieron de ser católicos, junto con su empe- degollar porque la justicia de Dios y del Rey sea ejecurador Juan Paleólogo, y poco despues la quebrantaron. tada, y á todos sea ejemplo que no se atrevan á hacer Muerto él los dias pasados , sucedió en el imperio su pi cometer tales ni semejantes cosas. Quien tal hace hermano Constantino. Este Príncipe como viese entra que así lo pague.» En medio de la plaza de aquella da la ciudad, por no ser escarnecido si le prendian, villa tenian levantado un cadahalso y puesta en él una dejada la sobreveste imperial, se metió en la mayor cruz con dos antorchas á los lados y debajo una alhomcarga y priesa de los enemigos y allí fué muerto. An bra. Como subió en el tablado hizo reverencia á la tepuso la muerte honrosa á la servidumbre torpe; mues cruz, y dados algunos pasos, entregó á un paje suyo que tra que dió de su esfuerzo en aquel trance. Sus her allí estaba el anillo de sellar y el sombrero con estas manos Demetrio y Tomás escaparon con la vida , pero palabras : Esto es lo postrero que te puedo dar. Alzó para ser mas afrentados con trabajos y desastres que el mozo el grito con grandes sollozos y llanto, ocasion les avinieron adelante. Altero, como era razon, esta que hizo saltar á muchos las lágrimas, causadas de los nueva los ánimos de todos los cristianos; derramaban varios pensamientos que con aquel espectáculo se les lágrimas, afligianse fuera de sazon y tarde despues de representaban. Comparaban la felicidad pasada con la tan grande y tan irreparable daño. Desde aquel tiempo presente fortuna y desgracia, cosa que aun á sus eneaquella ciudad ha sido silla y asiento del imperio de migos hacia plañir y llorar. Hallóse presente Barrasa

, los turcos, conocida asaz y señalada por nuestros ma caballerizo del príncipe don Enrique; llamóle don Alles. Don Carlos, principe de Viana , fué llevado a Za varo y díjole : Id y decid al Príncipe de mi parte que ragoza, y á instancia de los aragoneses le perdonó su en gratificar á sus criados no siga este ejemplo del Rey, padre y le puso en libertad á 22 de junio. La suma del su padre. Vió un garfio de hierro clavado en un madero concierto fué que el Príncipe obedeciese á su padre, bien alto; preguntó al verdugo para qué le habian y que de las ciudades y castillos que por él se te puesto allí y a qué propósito. Respondió él que para nian, quitase la guarnicion de soldados. Para cumplir poner allí su cabeza luego que se la cortase. Añadió esto dió en rehenes á don Luis de Biamonte, conde don Alvaro: despues de yo muerto, del cuerpo haz á tu que era de Lerin y condestable de Navarra, y con él á voluntad, que al varon fuerte ni la muerte puede ser sus hijos y otros hombres principales de aquel reino. afrentosa, ni antes de tiempo y sazon al que tantas honLa alegría que hobo por este concierto duró poco, ca ras ha alcanzado. Esto dijo, y juntamente desabrochaen breve se levantaron nuevos alborotos. La codicia del do el-vestido, sin muestra de temor abajó la cabeza padre y poco sufrimiento del hijo fueron causa que el para que se la cortasen, á 5 del mes de julio. Varon verreino de Navarra por largo tiempo padeciese trabajos daderamente grande, y por la misma variedad de la y daños, segun que adelante se apuntará en sus luga- fortuna maravilloso. Por espacio de treinta años, poca res.

mas o menos, estuvo apoderado de tal manera de la casa real, que ninguna cosa grande ni pequeña se hacia

ni

divisa de la cruz fuesen á hacer la guerra contra los daba vestido ni manjar ni recebia criado sino era por me

moros de Berbería. El que alcanzó esta cruzada del orden de don Alvaro y por su mano. Pero con el ejem- sumo pontifice Nicolao V fué don Alvaro Gonzalez, pio deste desastre quedarán avisados los cortesanos que obispo de Lamego, varon en aquel reino esclarecido quieran mas ser amados de sus principes que temidos, por su prudencia y por la doctrina y letras de que era porque el miedo del señor es la perdicion del criado, y dotado. los hados, cierto Dios, apenas permite que los criados

CAPITULO XIV, soberbios mueran en paz. Acompañó á don Alvaro por el camino y hasta el lugar en que le justiciaron Alonso

Como falleció el rey don Juan de Castilla. de Espina, fraile de San Francisco, aquel que compuso Con la muerte de don Alvaro de Luna poco se mejoun libro llamado Portalilium Fidei, magnífico título, raron las cosas, mas aína se quedaron en el mismo esbien que poco elegante; la obra erudita y excelente tado que antes, dado que el Rey estaba resuelto, si la por el conocimiento que da y muestra de las cosas di- vida le durara mas años, de gobernar por sí mismo el vinas y de la Escritura sagrada. Quedó el cuerpo corta- reino y ayudarse del consejo del obispo de Cuenca y da la cabeza por espacio de tres dias en el cadahalso del prior de Guadalupe fray Gonzalo de Illescas, varocon una bacía puesta allí junto para recoger limosna nes en aquella sazon de mucha entereza y santidad, con que enterrasen un hombre que poco antes se podia con cuya ayuda pensaba recompensar con mayores bieigualar con los reyes; así se truecan las cosas. Enter nes los daños y soldar las quiebras pasadas; à la diliráronle en San Andrés, enterramiento de los justicia-gencia muy grande de que cuidaba usar, ayuntar la dos; de allí le trasladaron á San Francisco, monasterio severidad en el mandar y castigar, virtud muchas vede la misma villa, y los años adelante en la iglesia ma ces mas saludable que la vana muestra de clemencia. yor de Toledo en su capilla de Santiago sus amigos por Con esta resolucion los llamó á los dos para que viniepermision de los reyes le hicieron enterrar. Dícese co sen á Avila, adonde él se fué desde Escalona. Pensaba munmente que don Alvaro consultó á cierto astrólogo otrosí entretener á sueldo ordinario ocho mil de á caque le dijo su muerte seria en cadahalso. Entendió él, no ballo para conservar en paz la provincia y resistir á los que habia de ser justiciado, sino que su fin seria en un de fuera. Demás desto, dar el cuidado á las ciudades de pueblo suyo que tenia de aquel nombre en el reino de cobrar las rentas reales para que no hobiese arrendaToledo, por lo cual en toda su vida no quiso entrar en dores ni alcabaleros, ralea de gente que saben todos él. Nos destas cosas, como sin fundamento y vanas, no los caminos de allegar dinero, y por el dinero hacen hacemos caso alguno. Estaban á la sazon los reales del muy grandes engaños y agravios. Por otra parte los Rey sobre Escalona, pueblo que despues de la muerte portugueses comenzaban a descubrir con las navegade don Alvaro le rindió su mujer à partido que los te ciones de cada un año las riberas exteriores de Africa en boros de su marido se partiesen entre ella y el Rey por grandísima distancia, sin parar hasta el cabo de Buena . partes iguales. Todo lo demás fué confiscado; solo don Esperanza , que, adelgazándose las riberas de la una Juan de Luna, hijo de don Alvaro, se quedó con la villa parte y de la otra en forma de pirámide, se tiende de de Santisteban que su padre le diera, cuya hija casó con la otra parte de la equinoccial por espacio de treinta y don Diego, hijo de don Juan Pacheco, y por medio de cinco grados. Con estas navegaciones destos principios este casamiento se juntó el condado de Santisteban, que llegó aquella nacion á ganar adelante grandes riquezas ella heredó de su padre, con el marquesado de Villena. y renombre no menor. El primero que acometió esto fuó Tuvo don Alvaro otra hija legítima, por nombre doña el infante don Enrique, tio del rey de Portugal, por el coMaría

, que casó con lñigo Lopez de Mendoza, duque del nocimiento que tenia de las estrellas y por arder en deseo lufantado. Fuera de matrimonio a Pedro de Luna, se de ensanchar la religion cristiana, celo por el cual mefor de Fuentidueña, y otra hija, que fue mujer de Juan rece inmortales alabanzas. El rey de Castilla pretendia de Luna, su pariente, gobernador que era de Soria. que aquellas riberas de Africa eran de su conquista y Esto baste de la caida y muerte de don Alvaro. En Gra, que no debia permitir que los portugueses pasasen adenada el moro Ismael, que los años pasados fué de nuevo lante en aquella demanda. Envió por su embajador soenviado por el Rey á su tierra, ayudado de sus parcia bre el caso á Juan de Guzman. Amenazaba que si no les que tenia entre los moros y con el favor que los mudaban propósito les haria guerra muy brava. Rescristianos le dieron, despojo del reino á su primo Ma-pondió el rey de Portugal mansamente que entendia no homad el Cojo. No se señala el tiempo en que esto su hacerse cosa alguna contra razon, y que tenia confianza cedió; del caso no se duda. Las desgracias que el año que el rey de Castilla, antes que aquel pleito se deterpasado sucedieron a los moros habian hecho odioso al minase por juicio, no tomaria las armas. Habíase ido rey Mahomad para con aquella Dacion, de suyo muy el rey de Castilla a Medina del Campo y á Valladolid inclinada á mudanza de principes. Ismael, apoderado para ver si con la mudanza del aire mejoraba de la indel reino, no guardó mucho tiempo con los cristianos disposicion de cuartanas que padecia, que aunque lenta, la fe y lealtad que debiera; cuando era pobre se mos pero por ser larga le trabajaba. Por el mismo tiempo traba afable y amigo; despues de la victoria olvidóse Juan de Guzman volvió con aquella respuesta de Porde los beneficios recebidos. En Portugal se acuñaron tugal, y la reina de Aragon, con intento de hacer las de nuevo escudos de buena ley, que llamaron cruzados. paces entre los principes de España, llegó á Valladolid. La causa del nombre fué que por el mismo tiempo se No fué su venida en balde, porque con el cuidado que concedió jubileo a todos los portugueses que con la puso en aquel negocio y su buena maña, demás que casi

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