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todas las provincias de España se hallaban cansadas y su estado y llevase las incomodidades de la viudez y gastadas con guerras tan largas, se efectuó lo que de soledad. seaba, sin embargo de la nueva ocasion de ofension y

CAPITULO XV. desabrimiento que se ofrecia á causa del repudio que el príncipe don Enrique dió a doña Blanca, su mujer,

Cómo el príncipe don Enrique fué alzado por rey de Castilla. que envió a su padre con achaque que por algun he Con la muerte del rey don Juan de Castilla, el reino, chizo no podia tener parte con ella. Este era el color; como era justo, se dió á don Enrique, su hijo. Hizose la la verdad y la culpa era de su marido, que aficionado ceremonia acostumbrada en una junta de grandes, á tratos ilícitos y malos, vicio que su padre muchas ve parte de los cuales se hallaban á la sazon presentes en ces procuró quitalle, no tenia apetito ni aun fuerza pa- | Valladolid, parte acudieron de nuevo, sabida la muerra lo que le era lícito, especial con doncellas. Así se te del Rey. Cuatro dias adelante tomó las insignias reatuvo por cosa averiguada por muchas conjeturas y se les y levantaron por él los estandartes de Castilla. Lueñales que para ello se representaban. El que pronunció go pusieron en libertad a los condes de Alba y de Trela sentencia del divorcio la primera vez fué Luis de viño, con que se hizo la fiesta de la coronacion muy Acuña, administrador de la iglesia de Segovia por el mas regocijada. Los demás grandes que fueron con cardenal don Juan de Cervantes. Confirmó despues esta ellos presos por diversas ocasiones y accidentes estasentencia el arzobispo de Toledo por particular comi- ban ya libres. Continuaron en sus oficios todos los mision del pontífice Nicolao que le envió su breve sobre nistros de la casa real de su padre. Comenzóse asimismo el caso, con grande maravilla del mundo, que sin em- de nuevo á tratar de la paz por parte de la reina de Arabargo del repudio de doña Blanca, el príncipe don En gon, que para ello tenia poderes bastantes de su maririque se tornase á casar, que parece era contra razon y do y cuñado los reyes de Aragon y de Navarra; conderecho. A 13 de noviembre nació al rey de Castilla en cluyóse finalmente con estas condiciones: El rey de Tordesillas un hijo, que se llamó don Alonso, el cual si Navarra, don Alonso, su hijo, don Enrique, hijo del bien murió de poca edad, fué á los naturales ocasion de infante de Aragon don Enrique, dejen la pretension de una grave y larga guerra, como se verá adelante. A los estados y dignidades que en Castilla pretenden; en instancia pues de la reina de Aragon se trató de hacer recompensa el rey de Castilla cada un año les señale y las paces entre Castilla y Aragon. Lo mismo procuraba pague enteramente ciertas pensiones en que se concerse hiciese en Navarra entre los principes, padre y hijo. taron ; el almirante de Castilla y don Enrique, su herPara resolver las condiciones que se debian capitular mano, y Juan de Tovar, señor de Berlanga, con los de concertaron treguas por todo el año siguiente. Estaba más que siguieron el partido y voz de Navarra puedan todo esto para concluirse, cuando la dolencia del rey de volver á su patria y á sus estados. Era ya fallecido el Castilla se le agravó de tal suerte, que, recebidos todos conde de Castro don Diego Gomez de Sandoval en la los sacramentos, fino en Valladolid á 20 de julio, año mayor calor de la pretension que traia sobre la restide 1454. Mandóse enterrar en el monasterio de la Cartucion que pedia se le hiciese de los estados que por tuja de Burgos, fundacion de su padre, y que él le dió causas de las revueltas pasadas le quitaron á tuerto, á los frailes cartujos. Allí se hizo adelante su entierro; como sus letrados alegaban; su cuerpo enterraron en por entonces le depositaron en San Pablo de Vallado- Borgia. Antes que falleciese, en premio de la lealtad lid. Fué el enterramiento muy solemne, y en las ciuda- que guardó á los aragoneses, le dieron á Denia, en el des y pueblos se le hicieron las honras y exequias como reino de Valencia, ya Lerma, en Castilla la Vieja. Estos era justo. Hasta en la misma ciudad de Nápoles el mes pueblos dejó á don Fernando, su hijo, el cual con alguluego siguiente se hizo el oficio funeral y honras, en nos otros de los forajidos quedó excluido del perdon que entre los demás enlutados el embajador de Venecia para que no volviese á Castilla sin particular licencia pareció vestido de grana y carmesí; espectáculo que del nuevo Rey. Demás desto, acordaron que los castillos por ser tan extraordinario fué ocasion que las lágrimas que se tomaron de una parte y de otra durante la guerra se mudaron en risa. Sucedió otra cosa notable, que con en las fronteras de Castilla y de Aragon se restituyelas muchas hachas y luminarias se quemó gran parte sen enteramente á sus dueños. Por Atienza en particudel túmulo que para la solemnidad tenian de madera lar dieron al rey de Navarra quince milflorines á cuenta en medio del templo levantado. Mandó el Rey en su tes de lo que en defender aquella plaza gastara. Concluida tamento que al infante don Alonso, su hijo, que poco en esta forma la paz entre Castilla y Aragon, seintentó antes le nació, se diese en administracion el maestrazgo de sosegar los bullicios de Navarra, negocio mas difide Santiago; nombróle otrosí por condestable de Cas- cultoso, y que en fin no tuvo efecto por ser entre padre tilla; dignidades la una y la otra que vacaron por muerte y hijo, ca ordinariamente cuanto el deudo y obligacion de don Alvaro de Luna. Señaló por sus tutores al obispo es mayor, tanto la enemiga cuando se enciende es mas de Cuenca y al prior de Guadalupe y á Juan de Padilla, grave. Entre tanto que los principes interesados en la su camarero mayor. Si no fuera por su poca edad y confederacion de que se ha tratado firmaban las condipor miedo de mayores alborotos, le nombrara por su ciones y acuerdo tomado, se concertó alargasen las trecesor en el reino, por lo menos trato de hacello; tan guas por otro año. Asentado esto, la reina de Aragon grande era el desabrimiento que con el Príncipe tenia se volvió a su reino. Don Juan Pacheco, marqués de cobrado. A la infanta doña Isabel mandó la villa de Cue- Villena, sin competidor quedó en Castilla el mas podellar y gran suma de dineros; á la Reina, su mujer, a roso de todos los grandes por sus riquezas y privanza Soria, Arévalo, Madrigal, con cuyas rentas sustentase que alcanzaba con el nuevo rey de Castilla ; el cual y

don Ferrer de Lanuza, que vino en compañía de la reina clemencia fué demasiado ; virtud que si no se templa de Aragon, y don Juan de Biamonte, hermano del con con la severidad, muchas veces no acarrea menores destable de Navarra, estos tres señores con poderes de daños que la crueldad, ca el menosprecio de las leyes, los tres principes, sus amos, el rey don Enrique y el rey y la esperanza de no ser castigados los delitos hacen de Navarra y el príncipe don Cárlos de Viana, se jun- atrevidos á los malos. Esta variedad de costumbres que taron en Agreda por principio del año 1455, lugar que tuvo este Rey fué causa que en ningun tiempo las reestá en Castilla y á la raya de Navarra y de Aragon, en vueltas fuesen mayores que en el suyo; reinó por espalo cual, fuera de la comodidad que era para todos, tam- cio de veinte años, cuatro meses, dos dias. Faltóle en bien se tuvo consideracion á dar ventaja y reconocer conclusion la prudencia y la maña, bien así para gobermayoría al rey de Castilla don Enrique. Llevaban comi- nar á sus vasallos en paz como para sosegar los albosion de concertar al rey de Navarra con su hijo , junta rotos que dentro de su reino se levantaron. que fué de poco efecto. El de Navarra y su parcialidad no aprobaban las condiciones que por la otra parte se

CAPITULO XVI. pedian. Entendíase que don Juan Pacheco de secreto

De la paz que se hizo en Italia, procuraba impedir la paz de Navarra entre el padre y el hijo, por miedo que si las cosas del todo se sosega Emprendióse una brava guerra en Italia tres años ban, él no tendria tanto poder y autoridad. Solo se antes deste con esta ocasion. Francisco Esforcia, desconcertaron treguas que durasen hasta todo el mes de pues que se apoderó del estado de Milan, requirió á los abril. Esto en lo que toca a Navarra. En Castilla las es- venecianos le entregasen ciertos pueblos que dél tenian peranzas que los naturales tenian que las cosas con la en su poder por la parte que corre el rio Abdua, y pormudanza del gobierno mejorarian salieron del todo que no lo hacian, acordó valerse de las armas. Convidó vanas. El reino, á guisa de una nave trabajada con las á los florentines para que le ayudasen, vinieron en ello olas

, vientos y tempestad, tenia necesidad de hombre y hicieron entre sí una liga secreta. Llevaron esto mal y de piloto sabio , que era lo que hasta alli principal- los venecianos, y lo primero mandaron que todos los mente les faltara. El nuevo Rey salió en el descuido florentines saliesen de aquella señoría y no pudiesen semejable á su padre, y en cosas peor. No echaba de ver tener en ella contratacion. Tras esto, por medio de Leolos males que se aparejaban, ni se apercebia bastante nello, marqués de Ferrara, trataron de hacer alianza mente para las tempestades que le amenazaban, si bien con el rey de Aragon; representáronle que si él movia era de vivo ingenio y ferviente , pero de corazon flaco guerra á los florentines en sus tierras, Esforcia quedaria todo él lleno de torpezas ; en particular el cuidado del para contra ellos sin fuerzas bastantes. Hecha esta nuegobierno y de la república le era muy pesado. Don Juan va liga, Guillermo, marqués de Monferrat, con cuatro Pacheco lo gobernaba todo con mas recato que don mil caballos y dos mil infantes al sueldo de Aragon fué Alvaro de Luna y mas templanza , ó por ventura fué enviado para que hiciese entrada, y comenzase la guermas dichoso, pues se pudo conservar por toda la vida. ra contra el Duque por la parte de Alejandría de la PaTenia el rey don Enrique la cabeza grande , ancha la lla. A don Fernando, hijo del rey de Aragon, duque de frente, los ojos zarcos, las narices, no por naturaleza, Calabria, que ya tenía ires hijos, cuyos nombres eran sino por cierto accidente, romas, el cabello castaño, el don Alonso, don Fadrique y doña Leonor , dió su padre color rojo y algo moreno, todo el aspecto fiero y poco cargo de acometer á los florentines, todo á propósito Agradable , la estatura alta, las piernas largas, las fac que se hiciese la guerra con mas autoridad y se puciones del rostro no muy feas, los miembros fuertes y siese mayor espanto a los contrarios. Dióle seis mil de & propósito para la guerra. Era aficionado asaz á la caza á caballo y dos mil infantes, acompañado otrosí de dos já la música, en el arreo de su persona templado. Be muy señalados capitanes, Neapoleon Ursino y el conde bis agua, comia mucho, sus costumbres eran disolu de Urbino. Entraron por la comarca de Cortona y Aretas, y la vida estragada en todas maneras de torpeza y 20; talaron los campos, saquearon y quemaron las aldeshonestidad. Por esta causa se le enflaqueció el cuer deas, y ganaron por fuerza á Foyano, pueblo principo y fué sujeto á enfermedades ; muy inconstante y pal. Demás desto, vencieron en batalla á Astor de Faentario en lo que intentaba. Llamáronle vulgarmente el za, que á instancia de los florentines el primero de toLiberal y el Impotente; el un sobrenombre le vino por dos les acudió, con que de nuevo algunos otros casla falta que tenia natural; el otro nació de la extrema tillos se ganaron. Por otra parte, Antonio Olcina en la prodigalidad de que usaba; en tanto grado, que en hacer comarca de Volterra, apoderado de otro pueblo, llamado mercedes de pueblos y derramar sin juicio, y por tanto Vado, desde allí no cesaba de hacer correrías por los sin que se lo agradeciesen , los tesoros que con codicia campos comarcanos de la jurisdiccion de florentines demasiada juntaba, parecia aventajarse á todos sus an y robar todo lo que hallaba. En el estado de Milan se tepasados. Disminuyó sin duda por esta via y menos hacia la guerra no con menor coraje. Por el contrario, cabó la majestad de su reino y las fuerzas. Era codicioso Francisco Esforcia convidó á Renato, duque de Anjou, de lo ajeno y pródigo de lo suyo; vicios que de ordi- a pasar en Italia desde Francia; prometiale que acabanario se acompañan. Olvidábase de las mercedes que da la guerra de Lombardía, juntaria con él sus fuerzas hacia, y tenia memoria de los servicios y buenas obras

para que echados los aragoneses, recobrase el reino de de sus vasallos, que solia pagar con mas presteza que

Nápoles. Halló Renato tomados los pasos de los Alpes si fuera dinero prestado. Sus palabras eran mansas y

por el de Saboya y el marqués de Monferrat, ca á insCorteses; á todos hablaba benigna y dulcemente; en la tancia de venecianos popian en esto cuidado. Por esta

causa fué forzado a pasar á Génova en dos naves. Lle concertada entre las potencias de Italia, negocio de muvaba poco acompañamiento, y su casa y criados de po cha honra, y para el tiempo que corre necesario, en co lustre; comenzaron por esto á tenelle en poco. Mu que nos vemos rodeados de un gran llanto por la pérdichas veces cosas pequeñas son ocasion de muy grandes, da pasada, y de otro mayor miedo por las que nos ame. y mas en materia de estado. Verdad es que el delfin de nazan. Nuestra flojedad, ó por mejor decir, nuestra loFrancia Ludovico, que fue despues rey de Francia, el cura, ha sido causa desta llaga y afrenta miserable. onceno de aquel nombre, por tierra llegó con sus gen Basten los yerros pasados; sirvan de escarmiento los tes y entró en favor del duque de Milan y de Renato males que padecemos. Los desórdenes de antes mas se hasta Asta; alegría y esperanza que en breve se escu pueden tachar que trocar. Esto es lo peor que ellos reció, porque pasados tres meses, no se sabe con qué tienen. Pero si va a decir verdad, mientras que anteocasion, de repente aquellas gentes dieron la vuelta y ponemos nuestros particulares al bien público, en tanto se tornaron para Francia. Murmuraban todos de Rena que nuestras diferencias nos hacen olvidar de lo que to, y juzgábanle por persona poco á propósito para rei debiamos á la piedad y á la religion, el un ojo del puenar. Hallábanse en grande riesgo los negocios, porque, blo cristiano y una de las dos lumbreras nos han apagadesamparados los milaneses y florentines de sus confe do; grave dolor y quebranto. Mas forzosa cosa es repriderados, no parecia tendrian fuerzas bastantes para mir las lágrimas y la alteracion que siento en el ánimo contrastar á enemigos tan bravos como tepian. El de para declarar lo que pretendo en este razonamiento, sastre ajeno fué para ellos saludable. La triste nueva Cosa averiguada es que la concordia pública ha de reque vino de la pérdida de Constantinopla comenzó á mediar los males que las diferencias pasadas acarreaponer voluntad en aquellas gentes de acordarse y ha ron; esta sola medicina queda para sanar nuestras cuicer paces, mayormente que se rugia que aquel bárbaro tas y remediar estos daños, que a todos tocan en comun emperador de los turcos, ensoberbecido con victoria y á cada uno en particular. El cruel enemigo de cristiatan grande, trataba de pasar en Italia, y parecíales con nos con nuestras pérdidas se ensoberbece y se hace el miedo que ya llegaba. Simon de Camerino , fraile de mas insolente. Las provincias de levante están puestas San Agustin , persona mas de negocios que docta , an á fuego y á sangre; la ciudad de Constantinopla, luz daba de unas partes a otras y no perdonaba ningun tra del mundo y alcázar del pueblo cristiano, súbitamente bajo por llevar al cabo este intento. Su diligencia fué asolada. Póneseme delante los ojos y represéntaseme la tan grande, que el año próximo pasado, á 9 de abril, se imágen de aquel triste dia, el furor y rabia de aquella concertó la paz en la ciudad de Lodi entre los venecia- gente cebada en la sangre de aquel miserable pueblo, el nos, milaneses y florentines con condiciones que á to cautiverio de las matronas, la huida de los mozos,

los dos venian muy bien. Poco adelante se asentó entre los denuestos y afrentas de las virgenes consagradas, los mismos liga en Venecia, á 30 de agosto. Llevó mal el templos profanados. Tiembla el corazon con la memoria rey de Aragon todo esto, que sin dalle a él parte se ho de estrago tan miserable, mayormente que no paran en biese concluido la liga y confederacion; quejábase de esto los daños. Los mares tienen cuajados de sus armala inconstancia y deslealtad, como él decia, de los ve das; no podemos navegar por el mar Egeo ni continuar necianos; así, mandó a su hijo don Fernando que de la contratacion de levante. Todo esto, si es muy pesado jada la guerra que á florentines hacia , se volviese al de llevar , debe despertar nuestros ánimos para acudir reino de Nápoles. Para aplacar á un rey tan poderoso, al remedio y á la venganza. Mas já qué propósito tratay que para todo podia su desgusto y su ayuda ser de mos de daños ajenos los que a la verdad corremos pegrande importancia, le despacharon los venecianos, ligro de perder la vida y libertad? El furor de los enem milaneses y florentines embajadores, personas princi- | migos no se contenta con lo hecho, antes pretende papales, que desculpasen la presteza de que usaron en sar á Italia y apoderarse de Roma, cabeza y silla de la confederarse entre sí sin dalle parte, por el peligro que religion cristiana, osadía intolerable. Si no me engaño pudiera acarrear la tardanza. Que, sin embargo, le y no se acude con tiempo, no solo este mal cundirá por quedó lugar para entrar en la liga, ó por mejor decir, toda Italia, sino pasados los Alpes, amenaza las provinser en ella cabeza y principal. Por conclusion, le supli- cias del poniente. Es tan grande su soberbia y sus pencaban perdonase la ofensa, cualquiera que fuese, y que samientos tan hinchados, que en comparacion de lo en su real pecho prevaleciese, como lo tenia de costum mucho que se prometen, tienen ya en poco ser señores bre, el comun bien de Italia contra el desabrimiento del imperio de los griegos. Lo que pretenden es opriparticular. Para dar mas calor á negocio tan importante mir de tal suerte la nacion de los cristianos, que ninel Pontífice juntó con los demás embajadores su legado, guno quede aun para llorar y endechar el comun estraque fué el cardenal de Fermo, por nombre Dominico go. Hácenles compañía gentes de la Scitia, de la Suria, Capranico, persona de grande autoridad por sus partes de Africa en gran número y muy ejercitadas en las armuy aventajadas de prudencia, bondad y letras. Fuése mas. Por ventura ; no será razon despertar, ayudar á la el Rey á la ciudad de Gaeta para allI dar audiencia á los Iglesia en peligro semejante, socorrer a la patria y á los embajadores. Tenia el primer lugar entre los demás el deudos, y finalmente, a todo el género humano? Si Cardenal, como era razon y su dignidad lo pedia. Así, suplicáramos solo por la paz de Italia, era justo que beel dia señalado tomó la mano, ya solas sin otros testi- nignamente nos concediérades esta gracia, pues niegos habló al Rey en esta sustancia : « Una cosa fácil, guna cosa se puede pensar ni mas honrosa,

si pretenantes muy digna de ser deseada, venimos, señor, á su- demos ser alabados, y si provecho, mas saludable , que plicaros; esto es, que entreis en la paz y liga que esta con la paz pública sobrellevar esta nobilísima provincia

alligida con guerras tan largas; mas al presente no se necianos, de Francisco Esforcia y de florentines y sus trata del sosiego de una provincia, sino del bien y re aliados contra cualquiera que les hiciere guerra, ora medio de toda la cristiandad. Esto es lo que todo el sea italiano, ora extranjero. En tiempo de paz para somundo espera y por mi boca os suplica. Y por cuanto correrse entre sí, si alguna guerra acaso repentinaes necesario que haya en la guerra cabeza, todas las mente se levantare, el Rey, los venecianos y Francisco potencias de Italia os nombran por general del mar, Esforcia cada cual tengan á su sueldo cada ocho mil de que es por donde amenaza mas brava guerra, honra y á caballo y cuatro mil infantes; los florentines cinco cargo antes de agora nunca concedido á persona alguna. mil de á caballo y dos mil de á pié, todos á punto y arEn vuestra persona concurre todo lo necesario, la pru- mados. Si aconteciere que de alguna parte se levantare dencia, el esfuerzo, la autoridad, el uso de las armas, guerra, á ninguna de las partes sea lícito hacer paz sino la gloria adquirida por tantas victorias habidas por fuere con comun acuerdo de los demás; ni tampoco vuestro valor en Italia, Francia y Africa. Solo resta con pueda el Rey ó alguno de los confederados asentar liga este noble remate y esta empresa dar lustre a todo lo ó hacer avenencia con alguna nacion de Italia, sino demás, la cual será tanto mas gloriosa cuanto por ser fuere con el dicho comun consentimiento. Cuando á alcontra los enemigos de Cristo será sin envidia y sin guna de las partes se hiciere guerra, cada cual de los ofension de nadie. Poned, señor, los ojos en Cárlos ligados le acuda sin tardanza con la mitad de su caballamado Magno por sus grandes hazañas, en Jofre de llería y infantería, que no hará volver hasta tanto que la Bullon, en Sigismundo, en Huniades, cuyos nombres y guerra quede acabada. Si aconteciere que por causa de memoria hasta el dia de hoy son muy agradables. ¿Por alguna guerra se enviaren socorros á alguno de los qué otro camino subieron con su fama al cielo, sino nombrados, el que los recibiere sea obligado á señalapor las guerras sagradas que hicieron? No por otra lles lugares en que se alojen y dalles vituallas y todo lo causa tantas ciudades y príncipes, de comun consenti necesario al mismo precio que á sus naturales. Si almiento dejadas las armas, juntan sus fuerzas si no para guno de los susodichos moviere guerra á cualquiera de acudir debajo de vuestras banderas á esta santísima los otros, no por eso se tenga por quebrantada la liga guerra, para mirar por la salud comun y vengar las in- cuanto a los demás, antes se quede en su vigor y fuerza jurias de nuestra religion. Esto en su nombre os supli- que darán socorro al que fuere acometido, no con mecan estos nobilísimos embajadores, y yo en particular, nor diligencia que si el que mueve la guerra no estupor cuya boca todos ellos hablan. Esto os ruega el viese comprehendido en la dicha confederacion. Si se pontífice Nicolao, el cual lo podia mandar, viejo santi- hiciere guerra á alguno de los nombrados, á ninguno simo, con las lágrimas que todo el rostro le bañan. de los otros sea lícito dar por sus tierras paso á los conAcuérdome del llanto en que le dejé. Sed cierto que su trarios ó proveellos de vituallas, antes con todo su podolor es tan grande, que me maravillo pueda vivir en der resistan a los intentos del acometedor. Estas conmedio de tan grandes trabajos y penas. Solo le entre- diciones, reformadas algunas pocas cosas, fueron aprotiene la confianza que, fundada la paz de Italia, por badas por el Rey. Comprehendian en este asiento todas vuestra mano se remediarán y vengarán estos daños; las ciudades y potentados de Italia, excepto los ginoveEsperanza que si, lo que Dios no quiera, le faltase, sin ses, Sigismundo Malatesta y Astor de Faenza, que los duda moriria de pesar; no os tengo por tan duro que no exceptuó el Rey; los ginoveses, porque no guardaron os dejeis vencer de voces, ruegos y sollozos semejan- las condiciones de la paz que con ellos tenia asentada tes.» A estas razones el Rey respondió que ni el fué los años pasados, Sigismundo y Astor, porque, sin emcausa de la guerra pasada , ni pondria impedimento bargo de los dineros que recibieron y les contó el rey para que no se hiciese la paz. Que su costumbre era de Aragon para el sueldo de la gente de su cargo en buscar en la guerra la paz y no al contrario. « No quie- tiempo de las guerras pasadas, se pasaron á sus con10, dice, faltar al comun consentimiento de Italia. El trarios. agravio que se me hizo en tomar asiento sin darme par

CAPITULO XVII. le, cualquiera que él sea, de buena gana le perdono por respeto del bien comun. La autoridad del Padre Santo,

Del pontiace Calixto. la voluntad de los pueblos y de los príncipes estimo en Toda Italia y las demás provincias entraron en una lo que es razon, y no rehuso de irá esta jornada, sea grande esperanza que las cosas mejorarian luego que por capitan, sea por soldado.» Despues de la respuesta vieron asentadas las paces generales, cuando el pontidel Rey se leyeron las condiciones de la confederacion fice Nicolao, sobre cuyos hombros cargaba principalliecha por los venecianos con Francisco Esforcia y con mente el peso de cosas y práticas tan grandes, apeslos florentines, deste tenor y sustancia: Los venecianos, gado de los años y de los cuidados, falleció á 24 de Francisco Esforcia y florentines y sus aliados guarden marzo, y con su muerte todas estas trazas comenzainviolablemente por espacio de veinte y cinco años, y das se estorbaron y de todo punto se desbarataron. Junmas si mas pareciere a todos los confederados, la amis. táronse luego los cardenales para nombrar sucesor, y tad que se asienta, la alianza y liga con el rey don Alon- porque los negocios no sufrian tardanza, dentro de caso para el reposo comun de Italia, en especial para re torce dias en lugar del difunto nombraron y salió por primir los intentos de los turcos, que amenazan de ha papa el cardenal don Alonso de Borgia, que tenia hecho ter grave guerra & cristianos. Las condiciones desta antes voto por escrito, si saliese nombrado por Papa, confederacion serán estas : El rey don Alonso defienda, de hacer la guerra a los turcos. Llamábase en la misma como si suyo fuese y le perteneciese, el estado de ve- cédula Calixto, tanta era la confianza que tenia de su

bir á aquel grado, concebida desde su primera edad, de Toledo y el conde de Haro. Hecho esto y juntado como se decia vulgarmente, por una profecía y pala un grueso ejército, en que se contaban cinco mil hombras que siendo él niño le dijo en este propósito fray bres de á caballo, sin dilacion hicieron entrada por Vicente Ferrer, al cual quiso pagar aquel aviso con po tierra de moros, llegaron hasta la vega de Granada. nelle en el número de los santos. Lo mismo hizo con Asimismo poco despues con otra nueva entrada pusiesan Emundo, de nacion inglés. Fué este Pontífice natu- ron á fuego y á sangre la comarca de Málaga con tanta ral de Játiva, ciudad en el reino de Valencia. En su me presteza, que apenas en tiempo de paz pudiera un homnor edad se dió á las letras, en que ejercitó su ingenio, bre á caballo pasar por tan grande espacio. Estaba desque era excelente y levantado y capaz de cosas mayores posada por procurador con el rey de Castilla doña JuaLos años adelante corrió y subió por todos los grados na, hermana de don Alonso, rey de Portugal. Celebrás y dignidades; al fin de su edad alcanzó el pontificado ronse las bodas en la ciudad de Córdoba á 21 de mayo. romano. Sus principios fueron humildes; en él ningu- Fueron grandes los regocijos del pueblo y de los granna cosa se vió baja, ninguna poquedad; mostróse en des que de toda la provincia en gran número concurespecial contrario al rey de Aragon por celo de defen- rieron para aquella guerra. Hiciéronse justas y torneos der su digoidad ó por el vicio natural de los hombres, entre los soldados y otros juegos y espectáculos. Alque a los que mucho debemos los aborrecemos y mira- gunos tenian por mal agüero que aquellas bodas y camos como acreedores. Así, aunque le suplicaron expi samiento se efectuasen en medio del ruido de las ardiese nueva bula sobre la investidura del reino de Ná- mas; sospechaban que dél resultarian grandes inconpoles en favor del rey don Alonso y de su hijo, no se lo venientes, y que la presente alegría se trocaria en trisa pudieron persuadir. Tuvo mas cuenta con acrecentar teza y llanto. Veló los novios el arzobispo de Turon, sus parientes que sufria aquella edad y la dignidad de que era venido por embajador á Castilla de parte de la persona sacrosanta que representaba, que es lo que Cárlos, rey de Francia, con quien tenian los nuestros mas se tacha en sus costumbres. Nombró por cardena- amistad; con los ingleses discordias por ser, como eran, les en un mismo dia, que fué cosa muy nueva, dos so mortales enemigos de la corona de Francia. A la fama brinos suyos, hijos de sus hermanas , de doña Catalina que volaba de la guerra que se emprendia contra moá Juan Mila , y de doña Isabel á Rodrigo de Borgia. A ros acudian nuevas compañías de soldados, tanto, que Pedro de Borgia, hermano que era de Rodrigo, nombró llegaron á ser por todos catorce mil de á caballo y cinpor su vicario general en todo el estado de la Iglesia. cuenta mil de a pié; ejército bastante para cualquiera El pontífice Alejandro y el duque Valentin, personas grande empresa. Con estas gentes hicieron por tres vemuy aborrecibles en las edades adelante por la memo ces entradas en tierras de moros hasta llegar á poner ria de sus malos tratos, procedieron como frutos deste fuego en la misma vega de Granada á vista de la ciuárbol y deste pontificado. Entre Castilla y Aragon se dad. Mostrábanse por todas partes los enemigos; pero confirmaron las paces, y conforme a lo capitulado el rey no pareció al Rey venir con ellos á batalla por tener acorde Navarra desistió de pretender los pueblos que en dado de quemar por espacio de tres años los sembrados Castilla le quitaron. En recompensa, segun que lo te y los campos de los moros, con que los pensaba redunian concertado, le señalaron cierta pension para cada cir á extrema necesidad y falta de mantenimiento. Los un año. Los alborotos de Navarra aun no se apacigua- soldados, como los que tienen el robo por sueldo, la coban por estar la provincia dividida en parcialidades; dicia por madre, llevaban esto muy mal; gente arregran parte de la gente se inclinaba á don Carlos, prín batada en sus cosas y suelta de lengua. Echábanlo á cipe de Viana, por su derecho mejor, como juzgaban cobardía, y amenazaban que pues tan buenas ocasiolos mas. Favorecíale otrosi con todas sus fuerzas su nes se dejaban pasar, cuando sus capitanes quisiesen hermana doña Blanca, con tanta ofension del rey de Na- y lo mandasen , ellos no querrian pelear. Los grandes varra por esta causa, que trató con el conde de Fox, su otrosí se comunicaban entre sí de prender al Rey y yerno, de traspasalle el reino de Navarra y desheredar hacer la guerra de otra suerte. La cabeza desta conjuá don Carlos y á doña Blanca. Parecíale era causa bas racion y el principal movedor era don Pedro Giron, tante haberse rebelado contra su padre, y fuera así, si maestre de Calatrava. Iñigo de Mendoza, bijo tercero él primero no los hobiera agraviado. Para mayor segu del marqués de Santillana, dió aviso al Rey, y le aconseridad convidaron al rey de Francia que entrase en esta jó que desde Alcaudete, donde le querian prender, con pretension y les ayudase á llevar adelante esta resolu otro achaque se volviese á la ciudad de Córdoba, sin cion tan extraña. El rey de Castilla don Enrique hacia declaralle por entonces lo que pasaba. Llegado el Rey las partes del príncipe don Carlos; corria peligro no se á Córdoba , fué avisado de lo que trataban; por estos resolviese por esta causa Francia con España, puesto estar ya el tiempo adelante despidió la gente para que que el rey don Enrique por el mismo tiempo se hallaba se fuesen á invernar á sus casas, con órden de volver á embarazado en apercebirse para la guerra de Granada las banderas y á la guerra luego que los frios fuesen pay para efectuar su casamiento, que de nuevo se trataba. sados y el tiempo diese lugar. Los señores al tanto Tuviéronse Cortes en Cuellar, en que todos los estados fueron enviados á sus casas, y los cargos que tenian en del reino, los mayores, medianos y menores se anima- | aquella guerra se dieron á otros, que fué castigo de su ron á tomar las armas, y cada uno por su parte procu deslealtad y muestra que eran descubiertos sus tralos. raba mostrar su lealtad y diligencia para con el nuevo El mismo Rey se partió para Avila; desde allí pasó i Rey. Quedaron en Valladolid por gobernadores del rei- Segovia para recrearse y ejercitarse en la caza, si bien Do en tanto que el Rey estuviese ausente el arzobispo tenia determinacion de dar en breve la vuelta y tornar

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