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y poderosa en aquella isla. Fundado pues en este dere se. El rey de Aragon, avisado del desgusto, con maña cho, por muerte del marqués de Oristan Salvador Arbo procuro apartalle de aquel propósito y voluntad con una rea que falleció sin hijos, tomó las armas para apode carta que escribió á su hijo, en que le reprehendia , y rarse de aquel estado, por no asegurarse de podelle 'mandaba que en todas las cosas hiciese mas caso del alcanzar por las leyes y en juicio. Hobo en la prosecu consejo y parecer del Arzobispo que de todos los demás, cion desto encuentros en diversos lugares, con que ganó á quien decia debia respetar y regalar como á padre. al Rey y á otros señores muchos pueblos y castillos. Era

No fué de mucho efecto esta diligencia por estar muy virey Nicolás Carroz, persona de mas autoridad que de irritado el Arzobispo, sin querer de todo punto recebir fuerzas y poder para sosegar aquellos movimientos, que satisfaccion alguna. Por otra parte, las cosas de Aragon fué causa de alargarse la guerra. En Navarra el conde en Cataluña mejoraban, y parecia que en breve se acade Fox con codicia de reinar acudió á las armas, y ayu baria la guerra por la muerte que sobrevino á Juan, dado de los biamonteses se apoderó de gran parte de la duque de Lorena, que finó muy á propósito de una tierra, y tenia sus estancias puestas sobre Tudela con enfermedad á 16 de diciembre en Barcelona, do habia tan gran determinacion, que perdida la esperanza de ido á invernar. Su cuerpo sepultaron en la iglesia maque por su voluntad hobiese de desistir, el Rey envió yor con enterramiento y honras muy moderadas. Verdelante con gentes al arzobispo de Zaragoza. No pare dad es que los alterados, no por faltalles aquella cabeció bastante esta prevencion para allanar al Conde. El za y ayuda, perdieron el ánimo, antes acordaron llamar mismo rey de Aragon, sin embargo de su edad, acom en su socorro al rey Francés, que entendian no dejaria pañado de buen número de soldados, acudió al peligro de aceptar el partido para juntar con lo de Ruisellon y y forzó al yerno á levantar el cerco. Tratose de concer Cerdania todo aquel principado. Con este intento pufarse por medio de embajadores que de ambas partes blicaron un decreto y echaron bando, en que mandaban se enviaron. En fin, en Olite se hizo la avenencia y se que ninguno en los castillos y ciudades que se hallaban dejaron las armas. Quedó el de Aragon conforme a lo sin cabeza fuese recebido por gobernador ó alcaide si que concertaron con el nombre y título solo de rey de no viniese en persona ó el mismo Renato, duque de Navarra; el gobierno se encargó para siempre al conde Anjou, 6 Nicolás, su nieto, hijo del difunto, que ya se de Fox y á su mujer, cuando una muy triste nueva que intitulaba príncipe de Aragon y duque de Calabria, apevino de Francia alteró grandemente á la una y á la otra llidos vanos y sin provecho. Buscaban ocasion de desparte, como desgracia que a todos tocaba. Esto fué que compadrar para con buen color quitalles la obediencia entre los demás regocijos que Cárlos, duque de Guiena, y el mando y ayudarse de brazo mas fuerte, por ser la hacia por sus desposorios concertados con la princesa edad del uno y del otro poco á propósito para la guerra, doña Juana, banquetes, juegos y saraos, en una justa y las fuerzas no muy grandes. En Castilla tenia el rey que se tuvo, hirió grave y mortalmente á Gaston, hijo de Aragon diversas práticas para granjear los grandes; delconde de Fox, una astilla que desu misma lanza, que á don Juan Pacheco prometian muy mayor estado, de quebró en los pechos del contrario, se le entró por la que era muy codicioso; al arzobispo de Toledo, que pavisera. Sucedió este desastre á 23 de noviembre, dia recia y se mostraba muy inclinado á mudar partido, viérnes. Murió en edad de veinte y seis años. Su cuerpo, aseguraban que á sus hijos, Troilo y Lope, se darian rende Liburna, donde falleció, por mandado de su cuñado tas y lugares, y se les harian otras ventajas; lo mismo el duque de Guiena fué llevado a Burdeos y sepultado hacian con los demás, que conforme á como los sentian en San Andrés, que es la iglesia mayor de aquella ciu aficionados, á unos conquistaban con promesas de didad. Dejó dos hijos de su mujer madama Madalena, el neros, á otros de diversas mercedes; mas ni don Juan uno se llamó Francisco Febo, y la hija madama Cata Pacheco ni el Arzobispo se cebaron de esperanzas serina, entonces de poca edad, y adelante consecutiva mejantes para dejarse engañar. Trataba de lo mismo el mente reyes de Navarra. Todo esto ponia en gran cui rey don Enrique, en especial pugnaba de traer á su dado y aquejaba el corazon del rey de Aragon, sobre servicio al de Toledo. No se podia entender de su contodo le atormentaba el peligro en que via puesto a su dicion le vencerian con benignidad; pareció seria acerhijo don Fernando, porque ni era seguro dejalle en Cas tado usar de alguna fuerza. Así, Vasco de Contreras tilla, do tenia muchos contrarios y al Rey por enemigo, por órden del Rey 6 con intento de serville le tomó un ni era á propósito llamalle por no estar asegurado el su pueblo, llamado Perales. El Arzobispo, como era de derecho de su sucesion ni saberse en qué pararian gran coraje, con gentes que llegó en su arzobispado aquellos debates, en especial que se rugia que el arzo acudió á valer sus vasallos. Púsose sobre aquella villa, bispo de Toledo, persona de tanta importancia para to y en su compañía don Juan Arias, obispo de Segovia. do, andaba desabrido. Por su mucha ambicion y deseo Acordó el Rey atajar aquellos bullicios, porque de aquel que tenia de mandallo todo llevaba mal que don Fer principio no se emprendiese alguna llama. Partió luego nando se aconsejase y comunicase sus puridades con para Madrid por año nuevo de 1471. Dende acudió al Gutierre de Cárdenas y con el almirante don Alonso cerco acompañado de ochocientos de á caballo. Por esEnriquez, su tio. Además que en cierta ocasion como to el Arzobispo dió la vuelta, alzado el cerco, á Alcalá, mozo se dejó una vez decir que estaba determinado no el Rey á Madrid. Buscóse una nueva traza para sosegar sufrir que nadie se le calzase y le gobernase, cosa que á los prelados alborotados, en particular al de Toledo y otros príncipes acarreó mucho daño y afrenta. Esta al de Segovia. Ganó el Rey dos bulas del Padre Santo; palabra penetró mas hondo en el pecho del Arzobispo de en la una citaba al de Segovia para que dentro de nolo que fuera razon. Estaba con resolucion de ausentar venta dias despues de la notificacion de aquellas letras

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pareciese personalmente en Roma; por el otro breve tiempo antiguo divididas en parcialidades. Los de Tomandaba al Arzobispo que se emendase y obedeciese al ledo en Ayalas y Silvas; cabeza de los Silvas era el conde rey don Enrique, y en caso que no cumpliese lo que le de Cifuentes, y de los Ayalas el de Fuensalida. Para mandaba, cometia sus veces á cuatro canónigos de To- remedio deste daño, á instancia del obispo fray Pedro Jedo para que sustanciasen el proceso y cerrado se lo de Silva, casó el conde de Cifuentes con doña Leonor enviasen á Roma. Fueron estos cuatro jueces nombra- hija del conde de Fuensalida; lo que pensaban seria pa. dos y señalados, como en el breve se contenia, por el ra sosegarse fué ocasion de mayor revuelta por habet cabildo de la santa iglesia de Toledo; pero el maestre dado entrada contra la voluntad del Rey en aquella cio. de Santiago con sus mañas hizo tanto, que no pasaron dad, no solo al conde de Cifuentes, sino á don Juan de adelante, y era cosa maravillosa que en aquella sazon no Ribera, su tio de parte de madre, que venian, el uno i se tenia por afrenta jugar a dos hitos y usar de tratos desposarse, y el otro á hallarse en los regocijos y honra dobles , especial entre los grandes, para cuyo acrecen- la fiesta. Los Silvas por hallarse con su cabeza tomaron tamiento era provechoso que las cosas anduviesen re las armas contra sus contrarios con tanta rabia, que el vueltas, sin respeto alguno á lo que era lionesto; tan rey don Enrique fué forzado á acudir con toda preste grande era su codicia y tal su ambicion. Así, todo el za, y pacificado el alboroto, quitó al conde de Fuensareino parecia estar dado en presa, y cada cual de los lida el gobierno de la ciudad, en que por muchos años señores se apoderaba de todo lo que podia. El Rey hizo continuara, y puso en su lugar á Garci Lopez con nommerced al maestre de Santiago de la ciudad de Alcaraz, bre de asistente para que la gobernase. En Sevilla el á don Rodrigo Ponce, conde de Arcos, dió la isla de Cá- marqués de Cádiz fué echado por el duque de Medina diz con nombre de marqués á instancia del mismo maes Sidonia de aquella ciudad. El Marqués en venganza en tre de Santiago y como por dote del público, porque cierto encuentro mató dos hermanos bastardos de su en aquella sazon, muerto el Conde, su padre, casó con contrario, y junto con esto tomó por fuerza á Medina doña Beatriz, hija del Maestre; parentesco enderezado Sidonia. Resultó desta reyerta una guerra formada, la y á propósito para hacer rostro al duque de Medina Si- cual don Iñigo Lopez de Mendoza, conde de Tendilla, donia, con quien el Maestre y el Conde tenian grande enviado para este efecto, sosegó, mas por maña que por enemiga. Vizcaya se volvió á alborotar por causa que fuerza y severidad. Medina Sidonia al tanto se restituyó las dos cabezas de los bandos, Avendaño y Mojica, tor- | á cuya era. Hizo grande falta para todo lo de Castilla la naron del destierro á la patria por el favor que el conde muerte del papa Paulo II; falleció a 25 de julio. En el de Treviño les dió. Hizo él de mejor gana este oficio por tiempo de su pontificado concedió grandes bienes y faestar encontrado con el conde de Haro Pero Fernandez vores á toda nuestra nacion. Sucedió en su lugar, á 9 del de Velasco, que los desterró. Acudieron estos dos seño- mes de agosto, el cardenal Francisco de la Ruvere, res cada cual con sus gentes, y entraron en Vizcaya fraile de la orden de los Menores. Llamóse Sixto IV, permovidos de aquellos alborotos. Vinieron a las manos sona de no menor bondad que el pasado, ni menos aficerca de un pueblo llamado Monguia á 27 de abril; fué cionado á nuestra España. A la misma sazon un escuala pelea muy reñida. El de Treviño tenia mas infante- dron de moros rompió por la parte del Andalucía la ría, gente mas á propósito que la caballería, por la as- tierra adentro y hizo grandes estragos en la comarca pereza de la tierra, que es fragosa y doblada; los natu- de Alcántara; fué tan grande la presa y los despojos

,
rales otrosí tenian de su parte gente valiente, y conforme que apenas los moros por ir tan cargados podian mar-
á la calidad y aspereza de los lugares sufridora de tra- char en ordenanza. Para satisfacerse deste daño y para
bajos. Así, los contrarios fueron desbaratados y puestos divertir al enemigo, por mandado del Rey, el marqués
en huida con muerte de algunos, mayormente de los de Cádiz con sus gentes tomó en el reino de Granada
'hidalgos y gente noble, yprision de muchos mas. El rey por fuerza de armas la villa de Cardella; dejó en ella
don Enrique, avisado del peligro y de lo que pasaba, sin poca gente de guarnicion, y así en breve torno á perder-
dilacion se partió para Búrgos, de allí pasó á Orduña á se y á poder de moros.
grandes jornadas. Con su venida todo se apaciguo;
mandó á los unos y á los otros desembarazasen la tierra

CAPITULO XVII.
y pusiesen entre sí treguas entre tanto que se trataba
de concertar todos aquellos debates, y en particular

Cómo falleció Carlos, daque de Goiena.
hizo que a los que prendieron en el encuentro pasado, Fué este año dichoso para los portugueses y no me
Jos pusiesen en libertad. Tras esto en todo el reino de nos para el reino de Aragon. En Portugal el rey don
Castilla se hicieron grandes levas de gentes, en espe- Alonso con una gruesa armada que juntó de no menos
cial fueron llamados los grandes; todo se enderezaba que trecientos bajeles, entre mayores y menores, des-
a forzar á don Fernando y á doña Isabel á que saliesen de Lisboa se hizo a la vela mediado el mes de agosto,
de todo el reino. Verdad es que por consejo del maes- con intento de volver a la guerra de Africa. Llevaba en
tre de Santiago se dejó este intento; decia seria mas á su compañía al príncipe don Juan, su hijo, para que en
propósito vencellos por maña que con fuerza; que aquel aquella guerra sagrada diese principio al ejercicio de
género de victoria era mas excelente y necesario para la las armas, y con él de todo el reino lo mas gravado y
república trabajada con tantos males. Este parecer pre mas noble; todo el ejército era como de treinta mil
valeció, que ninguno se atrevió á contradecille , ni aun hombres. Con estas gentes de su primera llegada tomó
el mismo Rey, dado que entendia lo contrario. Toledo por fuerza á los moros la villa de Arcilla; murieron das
y Sevilla á un mismo tiempo se alborotaron por estar de mil enemigos demás de cinco mil que vendieron por

esclavos, con que se junto buena suma de dineros. guna , villa del mismo Arzobispo en el reino de Toledo, Costó la victoria sangre á los portugueses, ca murió de sitio y tierra apacible. Cárlos, duque de Guiena, mucha gente noble, en particular los condes, el de Mon en esta sazon sin hacer caso del casamiento de doña tesanto, llamado don Alvaro de Castro, y el de Marialva, Juana , por no saberse cuya bija era y andar el dote en por nombre don Juan Coutiño, cuyo cuerpo muerto co balanzas, trataba de casarse con hija del duque de Bormoel Rey le viese, vuelto a su hijo: «Ojalá, dijo, Dios te goña á instancia del padre de la doncella y tambien por haga tal y tan grande soldado.» Con el aviso de lo que su voluntad. Así, luego que esto vino á noticia del rey pasó en Arcilla, espantados los moros de Tánger, á la don Enrique, desde Segovia, do estaba , al principio hora, desamparada la ciudad, se huyeron; encomendola del año 1472 enderezó su camino a Badajoz para verse el Rey á Rodrigo Merlo para que la guardase. En Arcilla con el rey de Portugal. El conde de Feria, en cuyo poy en Alcázar dejó á don Enrique de Meneses, conde de der estaba aquella ciudad, por odio del Maestre no quiso Valencia , y concluidas en breve tiempo cosas tan gran dar en ella entrada al Rey, que fué una grande mengua y des, volvió triunfante con su armada entera á su tier desacato. El suceso de todo el viaje no tuvo mejor efecra. Hizo en esta jornada á don Alonso Basconcelo con to. La habla con el rey de Portugal fué entre aquella de de Penella en recompensa de muchos servicios que ciudad y la de Yelves; trataron en ella que el rey do Je hizo. En Cataluña la ciudad de Girona despues de la Portugal casase con la princesa doña Juana , que era la muerte del duque de Lorena volvió a poder del rey de principal causa de aquella jornada. No quedó asentada Aragon por entrega de los ciudadanos. Los enemigos cosa alguna. El Portugués no se aseguraba ni del Rey que restaban, cuyos principales capitanes eran Reiner, por su condicion fácil, ni del maestre de Santiago, por bijo bastardo del duque de Lorena, y Jacobo Galeoto, estar acostumbrado á fácilmente seguir el partido que fueron parte apretados con cerco que los de Aragon á él en particular mejor le venia , mayormente que de pusieron sobre un pueblo, llamado San Adrian, á la ri cada dia crecia la aficion que la gente tenia á los prinbera del rio Bese; otra parte yendo desde Barcelona, cipes don Fernando y doña Isabel, á que ayudaban muque cae cerca, á dar socorro á los cercados, fué en unacho, así sus virtudes y ser de suyo muy amables, como pelea muy brava vencida y desbaratada por don Alon la industria del arzobispo de Toledo, que no cesaba do so de Aragon, que era general en aquella guerra por su granjear todas las ciudades que podia. Disimulóse por padre. El Rey, aunque se hallaba en tan larga edad, no entonces con el conde de Feria y con su desacato; pecesaba de perseguir á los enemigos con gran diligencia ro no mucho despues el rey don Enrique desde Madrid, en la comarca de Ampúrias. Tenia sus reales cerca de do volvió despues de la habla que tuvo con el rey de Toroella ; vió en sueños, segun dicen, la imágen de un Portugal, enderezó de nuevo su camino para el Andavaliente soldado que murió en aquella guerra; amones lucía con intento de reprimir los señores de aquella tábale no moviese de allí sus reales, que de otra mane tierra y castigar á quien lo mereciese. Llegó á Córdona corria peligro. El Rey, por no hacer caso de cosas ba; á Sevilla no quiso pasar á causa que el duque de semejantes, como casuales, partió de allí con sus gen Medina Sidonia estaba apoderado de aquella ciudad con tes, y ganado que hobo á Roses, en el cerco que tenia buen número de gente de á caballo por miedo, como sobre la villa de Peralada, de noche en una encamisada él decia, del Maestre, que en muchas ocasiones se le con que dió sobre él el conde de Campobaso, capitan mostrara contrario. Por esta causa y porque la ciudad de los contrarios, estuvo á punto de perecer. La priesa de Toledo de nuevo andaba alborotada, se volvió el Rey y sobresalto fué tal, que muertas las centinelas, des. sin hacer en el Andalucía cosa de momento. La revuelarmado y medio desnudo fué forzado á recogerse para ta de Toledo fué por esta ocasion; el conde de Cifuensalvarse dentro de la villa de Figueras. Sin embargo, tes se apoderó del alcázar de San Martin, que á la sazon el dia siguiente volvió al cerco y dió la tala á los cam era muy fuerte, y juntamente prendió al asistente. Apepos, con que últimamente los cercados fueron forzados nas se sosegaron estas alteraciones de Toledo, que fueá rendirse. Allanada toda aquella comarca, pasó con ron grandes , con la presencia del Rey y por el esfuersus reales sobre Barcelona. Fué este cerco de la ciudad zo y armas de los canónigos de Toledo, cuando vino de Barcelona muy largo. El de Aragon estaba determi aviso que Segovia asimismo ardia en llamas de discornado de no usar de fuerza y antes ganar aquella gente dias, nueva que puso al Rey en mucho cuidado y lo con maña. Mas ¿qué le prestara destruir, saquear y que forzó á acudir luego allá por causa de sus tesoros y remar aquella nobilísima ciudad? ¿A qué propósito darla cámara que volviera á aquella ciudad. Ningun género en prenda á los soldados, y no mas aína con la clemen de mal se puede pensar que no padeciese aquel reino en cia y conservar la vida y riquezas de sus ciudadanos, aquellos tiempos tan miserables, robos, muertes, agraganar para sí gloria inmortal y provecho muy colmado? vios; la disolucion en todas maneras de deshonestidaEn Castilla la Vieja los reyes don Fernando y doña Isa-des y libertad para todo género de maldades andaban bel procuraban atraer á sí muchos pueblos; algunos se sueltas y volaban por todas partes. Las cosas sagradas les entregaron , y entre ellos Sepúlveda. Determinaron eran menospreciadas no menos que las profanas. La con esto de llamar al arzobispo de Toledo, que se entre moneda, ó era falsa, 6 baja de ley, cosa de gran perjuicio tenia en Castilla la Nueva; y conforme a lo que mandó su para los mercaderes y para la contratacion. Muchas vepadre, el rey de Aragon, le prometian de poner á sí y ces se daban al Rey memoriales para suplicalle atená sus cosas en sus manos, y para mas obligalle luego diese al remedio destos daños; pero cualquier diligenque le tuvieron aplacado, en su compañía con buen nú- cia era en vano. Llegó esto á tanto, que Hernando de mero de caballos que les seguian se fueron á Tordela- Pulgar, hombre conocido en aquel tiempo por su inge

pareciese personalmente en Roma; por el otro breve mandaba al Arzobispo que se emendase y obedeciese al rey don Enrique, y en caso que no cumpliese lo que le mandaba, cometia sus veces á cuatro canónigos de Toledo para que sustanciasen el proceso y cerrado se lo enviasen á Roma. Fueron estos cuatro jueces nombrados y señalados, como en el breve se contenia, por el cabildo de la santa iglesia de Toledo; pero el maestre de Santiago con sus mañas hizo tanto, que no pasaron adelante, y era cosa maravillosa que en aquella sazon mo se tenia por afrenta jugará dos hitos y usar de tratos dobles, especial entre los grandes, para cuyo acrecentamiento era provechoso que las cosas anduviesen revueltas, sin respeto alguno á lo que era honesto; tan grande era su codicia y tal su ambicion. Así, todo el reino parecia estar dado en presa, y cada cual de los señores se apoderaba de todo lo que podia. El Rey hizo merced al maestre de Santiago de la ciudad de Alcaráz, á don Rodrigo Ponce, conde de Arcos, dió la isla de Cádiz con nombre de marqués á instancia del mismo maestre de Santiago y como por dote del público, porque en aquella sazon, muerto el Conde, su padre, casó con doña Beatriz, hija del Maestre; parentesco enderezado y á propósito para hacer rostro al duque de Medina Sidonia, con quien el Maestre y el Conde tenian grande enemiga. Vizcaya se volvió á alborotar por causa que las dos cabezas de los bandos, Avendaño y Mojica, tornaron del destierro á la patria por el favor que el conde de Treviño les dió. Hizo él de mejor gana este oficio por estar encontrado con el conde de Haro Pero Fernandez de Velasco, que los desterró. Acudieron estos dos señores cada cual con sus gentes, y entraron en Vizcaya movidos de aquellos alborotos. Vinieron á las manos cerca de un pueblo llamado Monguia á 27 de abril; fué la pelea muy reñida. El de Treviño tenia mas infantería, gente mas á propósito que la caballería, por la aspereza de la tierra, que es fragosa y doblada; los naturales otrosítenian de su parte gente valiente, y conforme á la calidad y aspereza de los lugares sufridora de trabajos. Así, los contrarios fueron desbaratados y puestos en huida con muerte de algunos, mayormente de los hidalgos y gentenoble, y prision de muchos mas. El rey don Enrique, avisado del peligro y de lo que pasaba, sin dilacion se partió para Búrgos, de allí pasó á Orduña á grandes jornadas. Con su venida todo se apaciguó; mandóá los unos y á los otros desembarazasen la tierra y pusiesen entre sí treguas entre tanto que se trataba de concertar todos aquellos debates, y en particular hizo que á los que prendieron en el encuentro pasado, los pusiesen en libertad. Tras esto en todo el reino de Castilla se hicieron grandes levas de gentes, en especial fueron llamados los grandes; todo se enderezaba á forzará don Fernando y á doña Isabel á que saliesen de todo el reino. Verdad es que por consejo del maestre de Santiago se dejó este intento; decia seria mas á propósito vencellos por maña que con fuerza; que aquel género de victoria era mas excelente y necesario para la república trabajada con tantos males. Este parecer prevaleció, que ninguno se atrevió á contradecille, ni aun el mismo Rey, dado que entendia lo contrario. Toledo y Sevilla á un mismo tiempo se alborotaron por estar de

tiempo antiguo divididas en parcialidades. Los de Toledo en Ayalas y Silvas; cabeza de los Silvas era el conda de Cifuentes, y de los Ayalas el de Fuensalida. Para remedio deste daño, á instancia del obispo fray Pedro de Silva, casó el conde de Cifuentes con doña Leonor, hija del conde de Fuensalida; lo que pensaban seria pa. ra sosegarse fué ocasion de mayor revuelta por habe dado entrada contra la voluntad del Rey en aquella ciu. dad, no solo al conde de Cifuentes, sino á don Juan de Ribera, su tio de parte de madre, que venian, el uno desposarse, y el otro á hallarse en los regocijos y honr la fiesta. Los Silvas por hallarse con su cabeza tomaron las armas contra sus contrarios con tanta rabia, que el rey don Enrique fué forzado á acudir con toda presteza, y pacificado el alboroto, quitó al conde de Fuenslida el gobierno de la ciudad, en que por muchos años continuara, y puso en su lugar áGarci Lopez con nombre de asistente para que la gobernase. En Sevilla el marqués de Cádiz fué echado por el duque de Medin Sidonia de aquella ciudad. El Marqués en venganza en cierto encuentro mató dos hermanos bastardos de su contrario, y junto con esto tomó por fuerza á Medim Sidonia. Resultó destareyerta una guerra formada, h cual don Iñigo Lopez de Mendoza, conde de Tendil, enviado para este efecto, sosegó, mas por maña quepor fuerza y severidad. Medina Sidonia al tanto se restitu á cuya era. Hizo grande falta para todo lo de muerte del papa Paulo II; falleció á 25 de julio. En tiempo de su pontificado concedió grandes bienes yí. vores átoda nuestra nacion. Sucedió en su lugar,á9 de mes de agosto, el cardenal Francisco de la Ruver, fraile de la órden de los Menores. Llamóse Sixto IV, pero sona de no menor bondad que el pasado, ni menos a cionado á nuestra España. A la misma sazon un escudron de moros rompió por la parte del Andalucía tierra adentro y hizo grandes estragos en la comaro de Alcántara; fué tan grande la presa y los despojo, que apenas los moros por ir tan cargados podian mar char en ordenanza. Para satisfacerse deste daño y para divertir al enemigo, por mandado del Rey, el marqué de Cádiz con sus gentes tomó en el reino de Granado por fuerza de armas la villa de Cardella; dejó en el poca gentede guarnicion, y así enbrevetornóáperdo se y á poder de moros.

CAPITULO XVII. Cómo falleció Cárlos, duque de Guiena.

Fué este año dichoso para los portugueses y no mo nos para el reino de Aragon. En Portugal el rey lo Alonso con una gruesa armada que juntó de no meno que trecientos bajeles, entre mayores y menores, desde Lisboa se hizo á la vela mediado el mes de agosto, con intento de volverá la guerra de Africa. Llevabao su compañía al príncipe don Juan, su hijo, para queo aquella guerra sagrada diese principio al ejercicio de las armas, y con él de todo el reino lo mas grando mas noble; todo el ejército era como de treinta o hombres. Con estas gentes de su primera llegada o por fuerza á los moros la villa de Arcilla; murieron dos mil enemigos demás de cinco mil que vendieron o

esclavos, con que se juntó buena suma de dineros. Costó la victoria sangre á los portugueses, ca murió mucha gente noble, en particular los condes, el de Montesanto, llamado don Alvaro de Castro, y el de Marialva, por nombre don Juan Coutiño, cuyo cuerpo muerto como el Rey le viese, vuelto á su hijo: «0jalá, dijo, Dios te hagatal y tan grande soldado.» Con el aviso de lo que pasó en Arcilla, espantados los moros de Tánger, á la hora, desamparada la ciudad, se huyeron; encomendóla el Rey á Rodrigo Merlo para que la guardase. En Arcilla y en Alcázar dejó á don Enrique de Meneses, conde de Valencia, y concluidas en breve tiempo cosas tan grandes, volvió triunfante con su armada entera á su tierra. Hizo en esta jornada á don Alonso Basconcelo conde de Penella en recompensa de muchos servicios que le hizo. En Cataluña la ciudad de Girona despues de la muerte del duque de Lorena volvió á poder del rey de Aragon por entrega de los ciudadanos. Los enemigos querestaban, cuyos principales capitanes eran Reiner, hijo bastardo del duque de Lorena, y Jacobo Galeoto, fueron parte apretados con cerco que los de Aragon pusieron sobre un pueblo, llamado San Adrian, á la ribera del rio Bese; otra parte yendo desde Barcelona, que cae cerca, á dar socorro á los cercados, fué en una pelea muy brava vencida y desbaratada por don Alonsode Aragon, que era general en aquella guerra por su padre. El Rey, aunque se hallaba en tan larga edad, no cesaba de perseguir á los enemigos con gran diligencia en la comarca de Ampúrias. Tenia sus reales cerca de Toroella; vió en sueños, segun dicen, la imágen de un valiente soldado que murió en aquella guerra; amonestibale no moviese de allí sus reales, que de otra maneacorria peligro. El Rey, por no hacer caso de cosas semejantes, como casuales, partió de allí con sus genles, y ganado que hobo á Roses, en el cerco que tenia sobre la villa de Peralada, de noche en una encamisada con que dió sobre él el conde de Campobaso, capitan delos contrarios, estuvo á punto de perecer. La priesa y sobresalto fué tal, que muertas las centinelas, desarmado y medio desnudo fué forzado á recogerse para salvarse dentro de la villa de Figueras. Sin embargo, el dia siguiente volvió al cerco y dió la tala á los campos, con que últimamente los cercados fueron forzados á rendirse. Allanada toda aquella comarca, pasó con sus reales sobre Barcelona. Fué este cerco de la ciudad de Barcelona muy largo. El de Aragon estaba determinado de no usar de fuerza y antes ganar aquella gente tommaña. Mas¿qué le prestara destruir, saquear y quemaraquella nobilísima ciudad? ¿A qué propósito darla en prenda á los soldados, y no mas aína con la clemencia y conservar la vida y riquezas de sus ciudadanos, ganar para sí gloria inmortal y provecho muy colmado? En Castilla la Vieja los reyes don Fernando y doña Isabel procuraban atraerá sí muchos pueblos; algunos se los entregaron, y entre ellos Sepúlveda. Determinaron tonesto de llamar al arzobispo de Toledo, que se entrelonia en Castilla la Nueva; y conforme á lo que mandó su Padre, el rey de Aragon, le prometian de poner á sí y sus cosas en sus manos, y para mas obligalle luego que le tuvieron aplacado, en su compañía con buen núoro de caballos que les seguian se fueron á Tordela

guna, villa del mismo Arzobispo en el reino de Toledo, de sitio y tierra apacible. Cárlos, duque de Guiena, en esta sazon sin hacer caso del casamiento de doña Juana, por no saberse cuya hija era y andar el dote en balanzas, trataba de casarse con hija del duque de Borgoña á instancia del padre de la doncella y tambien por su voluntad. Así, luego que esto vino á noticia del rey don Enrique, desde Segovia, do estaba, al principio del año 1472 enderezó su camino á Badajoz para verse con el rey de Portugal. El conde de Feria, en cuyo poderestaba aquella ciudad, por odio del Maestre no quiso dar en ella entrada al Rey, que fué una grande mengua y desacato. El suceso de todo el viaje no tuvo mejor efecto. La habla con el rey de Portugal fué entre aquella ciudad y la de Yelves; trataron en ella que el rey de Portugal casase con la princesa doña Juana, que era la principal causa de aquella jornada. No quedó asentada cosa alguna. El Portugués no se aseguraba ni del Rey

por su condicion fácil, ni del maestre de Santiago, por estar acostumbrado á fácilmente seguir el partido que á él en particular mejor le venia, mayormente que de

cada dia crecia la aficion que la gente tenia á los príncipes don Fernando y doña Isabel, á que ayudaban mucho, así sus virtudes y ser de suyo muy amables, como la industria del arzobispo de Toledo, que no cesaba de granjear todas las ciudades que podia. Disimulóse por entonces con el conde de Feria y con su desacato; pero no mucho despues el rey don Enrique desde Madrid,

do volvió despues de la habla que tuvo con el rey de Portugal, enderezó de nuevo su camino para el Andalucía con intento de reprimir los señores de aquella tierra y castigará quien lo mereciese. Llegó á Córdoba; á Sevilla no quiso pasar á causa que el duque de Medina Sidonia estaba apoderado de aquella ciudad con buen número de gente de á caballo por miedo, como él decia, del Maestre, que en muchas ocasiones se le mostrara contrario. Por esta causa y porque la ciudad de Toledo de nuevo andaba alborotada, se volvió el Rey sin hacer en el Andalucía cosa de momento. La revuelta de Toledo fué por esta ocasion; el conde de Cifuentes se apoderó del alcázar de San Martin, que á la sazon era muy fuerte, y juntamente prendió al asistente. Apemas se sosegaron estas alteraciones de Toledo, que fueron grandes, con la presencia del Rey y por el esfuerzo y armas de los canónigos de Toledo, cuando vino aviso que Segovia asimismo ardia en llamas de discordias, nueva que puso al Rey en mucho cuidado y lo forzó á acudir luego allá por causa de sus tesoros y recámara que volviera á aquella ciudad. Ningun género de mal se puede pensar que no padeciese aquel reino en aquellos tiempos tan miserables, robos, muertes, agravios; la disolucion en todas maneras de deshonestidades y libertad para todo género de maldades andaban sueltas y volaban por todas partes. Las cosas sagradas eran menospreciadas no menos que las profanas. La moneda, óera falsa, óbaja de ley, cosa de gran perjuicio para los mercaderes y para la contratacion. Muchas veces se daban al Rey memoriales para suplicalle atendiese al remedio destos daños; pero cualquier diligencia era en vano. Llegó esto á tanto, que Hernando de

Pulgar, hombre conocido en aquel tiempo por su inge

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