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tomaron á escala vista; sin embargo, el capitan Francés liquién la podrá averiguar? Quién enfrenar el vulgo fué recebido á merced y tratado con mucha humani - que no hable ? El odio que al Papa tenian entiendo dad. Ayudó mucho en este cerco la buena industria de yo fué la causa que en lo que le tocaba siempre se dijeGarcilaso, embajador que era por el rey Católico en se y creyese lo peor. Dejó el Duque un hijo, que se llacorte romana. Tenia el Gran Capitan deseo de dar pres mó don Juan como su padre, y le sucedió en aquel esto la vuelta para acabar de ganar ciertas fuerzas que lado de Gandia. se tenian en el reino por el cardenal de San Pedro, muy

CAPITULO XVI. parcial de Francia. Al despedirse, como quier que en el discurso de la plática el Papa dijese que sus reyes

Del casamiento del principe don Juan. le tenian muchos cargos, y que no respondian á lo que En la misma armada que llevó á Flandes á la infanera razon, que nadie los conocia como él, le respondió ta doña Juana vino á España , aunque despues de alcon grande libertad que creia bien los conocia , pues gunas dilaciones, la princesa Margarita, hermana del Arera su natural; pero en lo que decia que no les tenia chiduque, para casar á trueque, como tenian acordado, cargo parecia notoria ingratitud, pues sabia muy bien

con el príncipe don Juan. Aportó al puerto de Santanque con su favor se sustentaba en aquel grado, sin em- der por el mes de marzo. Saliéronla á recebir el Rey y bargo de la libertad de su persona y de toda su casa; el Príncipe con grande acompañamiento. Viéronse en que le suplicaba atendiese á reformar todo esto antes Reinosa, do los desposados se tomaron las manos. Veque el Rey, su señor, por escrúpulo de que con su som láronse en Burgos, principio del mes de abril, con las bra se escandalizase la Iglesia , fuese forzado á desam mayores fiestas y regocijos que jamás se vieron en Esparalle. Trájole á la memoria otras cosas particulares paña. Velólos el arzobispo de Toledo. Los padrinos y cargos, á que el Papa no supo responder. A la verdad fueron el almirante don Fadrique y su madre doña la disolucion era tan grande , que dió libertad á un María de Velasco. No quiso la Reina que se hiciese alhombre de capa y espada para perdelle el respeto, y guna mudanza en la casa de la Princesa, sino que tuforzó á los príncipes, en particular á los reyes de Cas viese sus mismos criados que traia y se sirviese á su tilla y de Portugal, á hacelle instancia sobre lo mismo voluntad. Tratábase de concierto entre los reyes de con diversos embajadores que sobre esto le enviaron. España y de Francia, para este efecto fué á Francia Ninguna diligencia bastó, tanto, que poco despues en Hernan, duque de Estrada, y para que allí hiciese ofis un consistorio en que se trató de dar la investidura del cio de embajador. La paz no se podia concluir tan en reino de Nápoles á don Fadrique , juntamente propuso breve; acordaron principio deste año en Leon de Fran. de dar en cierta forma al duque de Gandía la ciudad de cia que se asentasen treguas generales, que comenzasen Benevento, patrimonio de la Iglesia en aquel reino; en España á 5 dias del mes de marzo, y para los otros además que tenia concertado de hacer suelta del tri- | principes de la liga á 25 de abril; y que para todos dubuto con que aquellos reyes acudian á la Iglesia cada rasen hasta 1.o de noviembre. Esta fué la causa que el un año por cien mil ducados que aquel Rey ofrecia de

Gran Capitan se apresurase para dar la vuelta de Roma dar en cierto estado al dicho Duque. Contradijo lo de

á Nápoles por apoderarse de aquellas fuerzas del carBenevento el embajador Garcilaso, con protesto que lizo denal de San Pedro antes que comenzase á correr la que no se lo permitiria el Rey, su señor. Ninguna cosa

tregua , y por ella fuesen forzados á sobreseer en las bastara para enfrenalle si no desbaratara todas sus tra

armas. No lo pudo efectuar como lo deseaba é hiciera mas la muerte que en breve sobrevino alduque de Gandia si no fuera por cierto motin de sus soldados. Proseguíamuy desgraciada. Una noche, 14 de junio, venian de un se el tratado de la paz. Habíase propuesto diversas vejardin, en que cenaron el Duque y los cardeuales de Va

ces por parte de Francia que pues era cosa averiguada lencia y de Borgia. Apartose el Duque solo con un la que el rey don Fadrique por la bastardía de su padre cayo que envió despues por unas armas. A la vuelta el no tenia algun derecho al reino de Nápoles, era forzoso lacayo no halló á su señor, ni en todo otro dia se pudo que aquel reino perteneciese á uno de los dos reyes, saber algun rastro del mas de que en la via de Pópulo es á saber, de Francia ó de España, que seria bien se hallaron la mula en que iba. Hiciéronse mas diligencias, concertasen entre sí. Daba á esto oidos el rey Católico, y un barquero dijo que a media noche vió que en una y venia de buena gana en que se comprometiese la dimula dos hombres á los lados y otro á las ancas lleva ferencia en el César , con seguridad que pasarian por lo ban cierta persona, y que llegados á la postrera puente que él determinase. Al Francés no contentaba este pardo él estaba, le echaron en el rio; y el que iba á las an tido por tener, como él decia, su derecho por muy claro; cas preguntó si se iba á fondo; respondieron los otros pero ofrecia al rey Católico que si le dejase aquel reino que sí, y con tanto se fueron. Buscaron el lugar que libre, le daria recompensa en dinero 6 de otra manera, señaló el barquero; hallaron el cuerpo con nueve he hasta ofrecer de dalle el reino de Navarra , del cual el ridas, con sus vestidos y joyas, sin que le faltase nada. rey Católico y de sus principes tenia poca satisfaccion Nunca se pudo averiguar quién fuese el matador; unos por estar muy avenidos con Francia el señor de Labrit decian que los Ursinos le hicieron matar por estar muy y los otros señores de la casa de Fox. Altercábase soagraviados del Papa; otros que el cardenal Ascanio. La bre este negocio en Medina del Campo, do vinieron & voz comun del pueblo fué que su hermano el cardenal verse con el Rey y resolver esto los embajadores de de Valencia don César cometió aquel caso tan atroz por Francia. Pasaron tan adelante en este tratado, que ofreestar muy sentido que siendo menor que él se le ho cian de parte de su Rey la provincia de Calabria, á tal biese antepuesto en el ducado de Gandia. La verdad que si conquistado lo demás, su Rey la quisiese para

sí, cumpliese con dar al rey Católico lo de Navarra y mas treinta mil ducados cada un año por lo que mas valia y rentaba Calabria que Navarra. Todavía el rey Católico se inclinaba mas á que se excusase la guerra, y que el rey don Fadrique se quedase con el reino con dar al Francés dinero por los gastos hechos y cierto tributo cada un año. Ofrecia otrosí que el duque de Calabria casaria con la hija del duque de Borbon, sobrina del Francés, que era camino para dejaraquella demanda muy honrosamente. Con esto se despidieron los embajadores, y sin embargo, porque pasadas las treguas se entendia que volverian á las armas, el rey Católico trataba de asegurarse por la parte de Navarra por do se mostraban asonadas de guerra; pretendia que aquellos reyes le diesen seguridades de homenaje y castillos, y nombró por general de aquella frontera á su condestable don Bernardino de Velasco. El mismo recelo tenian por la parte de Ruisellon. Avino que en cierta revuelta que se levantó en Perpiñan entre los vecinos de aquella villa y los soldados, el general don Enrique por salir á despartillos fué herido con una piedra que tiraron de un terrado, de que murió. Por esta causa fué puesto por general de aquella frontera el duque de Alba, y aun se dió órden á la armada de España que acudiese aquellas marinas, á cuyo capitan era don Iñigo Manrique. Estos apercibimientos se hacian por la parte de España. En Italia el rey don Fadrique no se descuidaba, ca en primer lugar procuraba ganar al duque de Milan; y porque estaba viudo de Hipólita, sumujer, que falleció el año pasado, paramasaseguralle ofreció de casalle con Carlota, su hija, habida en su primera mujer, hija del duque de Saboya; y para el hijo mayor del Duque ofrecia á doña Isabel de Aragon, su hija, y de la reina doña Isabel, su segunda mujer, hija del príncipe de Altamura; partidos honestos, que al fin no se efectuaron por la grande caida que en breve dieron aquellas dos casas. Por otra parte, hacia instanciaconel Papa para que le diese la investidura del reino, con lo que parecia aseguraba del todo su derecho; y para esto hacia muchas comodidades á los Borgias, que era el camino para salir con lo que deseaba; pretension que en fin alcanzó, y el cardenal de Valencia poco despues fué enviado para coronar á don Fadrique, como se hizo con solemnidad y fiestas muy extraordinarias, en fin, como en tiempo de paz y en ciudad tan populosa, noble y rica como es Nápoles, y que en esto echó el resto. Coronóse por mano del Legado; asistió el arzobispo de Cosencia; mostróse el Rey muy liberal con los que le habian servido. Acabada la misa, mandó publicar por duque de Trageto y conde de Fundi á Próspero Colona, y á Fabricio Colona por duque de Tallacozo; al gran Gonzalo de Córdoba hizo duque de Monte de Santangel; y á don Iñigo, hermano del marqués de Pescara, que mataron, marqués del Vasto, sin otros títulos que dióá barones y caballeros del reino. El príncipe de Salerno Antonelo de Sanseverino no se halló en esta festividad, sin embargo del perdon pasado y que se hizo llamamiento general de los barones del reino; todose enderezaba á nuevo rompimiento, porque demás deste exceso, se entendia que fortalecia sus castillos y se pertrechaba de municiones y de armas.

CAPITULO XVII. .

Que los portugueses pasaron á la India 0riental.

En el mismo tiempo que las otras provincias de Europa, y particularmente Italia, estaban trabajadas con los males que de presente padecian, y mas por las sospechas que de mayores daños amenazaban, Portugal, que es la postrera de las tierras hácia donde el sol se pone, con la grande y larga paz de que gozaba y con ella de toda prosperidad y abundancia, trataba de ensanchar por otras partes muy apartadas su imperio y llevar la luz del Evangelio á lo postrero del mundo y á la misma India Oriental, empresa que al principio pareció temeraria, y adelante fué de gran gloria, y no menos interés para todo Portugal. Don Enrique, hermano del rey don Duarte, fué el primero que entró en esta imaginacion, y con armadas que enviaba por la parte de mediodía acometió á descubrir nuevas tierras é islas por las costas de Africa. Atajóle la muerte los pasos, que le sobrevino el año que se contaba de nuestra salvacion de 1460, en edad de sesenta y siete años. llustre príncipe y de renombre inmortal, así por las demás virtudes y la castidad que guardó sin ensucialla por toda la vida, como principalmente por el principio que dió á cosas tan grandes. Desistió desta empresa el rey don Alonso, su sobrino, no tanto de su voluntad, cuanto por las muchas guerras y desgraciadas con que estuvo embarazado. Su hijo el rey don Juan el Segundo, como era príncipe de pensamientos muy altos, vuelto á esta demanda con armadas que envió diversas veces, descubrió gran parte de las costas de Africa y de Etiopia, sin parar hasta llegar de la otra parte de la equinoccial y averiguar que todas aquellas marinas se remataban en un cabo ó promontorio, que los marineros llamaron de las Tormentas por las muchas que en aquellas costas y mares muy altos se levantan, y él le llamó de Buena Esperanza, como hoy dia se llama, por la que cobró de pasar con sus armadas por aquella parte á las costas de Asia y de la India y por aquel camino participar de sus grandes riquezas. Para mejor informarse envió por tierra á Pedro Covillan y Alonso Paiva, como en su lugar queda dicho, para que calasen los secretos de aquellas tierras y trajesen relacion verdadera de aquellas costas de Asia y Africa por la parte de levante. Murió en la demanda el Paiva; Covillan, andado que hobo todas aquellas marinas, dió vuelta hácia el Cairo, y sabida la muerte de su compañero, determinó de pasar á las tierras del Preste Juan. Desde allí envióá su Rey entera relacion de todo lo que dejaba averiguado. De Etiopia ni pudo volver á Portugal, que no le dejaron, ni tuvo comodidad de enviar mas aviso. Así, le tuvieron por muerto hasta que adelante se supo la verdad. En este medio falleció el rey don Juan; su sucesor el rey don Manuel se inclinaba á llevar adelante esta empresa. Tratóse el negocio en su consejo; los pareceres fueron varios. Quién de todo punto condenaba aquellas navegaciones tan peligrosas y tan largas, encarecia los peligros que eran ciertos, los intereses pequeños y la esperanza muy incierta; que harto mar tenian descubierto, y que seria mejor abrir y labrar los baldíos de Portugal, y no permitir que con semejantes ocasiones se hiciese la gente holgazana. Quién, al contrario, decia que debian pasar adelante, pues ni hasta entonces tenian de qué arrepentirse de lo hecho, como lo daba á entender el aumento de las rentas reales por el trato de Africa; que siempre las cosas grandes tienen al principio dificultades, que las vence el generoso corazon, y el pusilánime queda en ellas atollado; el temor y recato demasiado nunca hicieron cosa honrosa; á los valientes ayuda Dios, á los cobardes todo se les deshace entre las manos. Algunos eran de parecer que se continuase la conquista y descubrimiento de Africa y que no pasasen adelante, pues lo razonable tiene término; la codicia desordenada con ninguna cosa se harta hasta tanto que despeña en su perdicional que le da lugar y por ella se gobierna; que para las fuerzas de Portugal bastaban algunos millares de leguas que tenian las costas de Africa. Entre esta diversidad de pareceres prevaleció el que era de mas honra y reputacion. Resuelto pues el Rey de seguir aquella empresa, mandó aprestar cuatro naves, y por general nombró á Vasco de Gama, hombre de gran corazon; y bien le fué menester para abrir el viaje mas largo y mas dificultoso que jamás se intentó en el mundo. Iban en su compañía su hermano Paulo de Gama y Nicolás Coello, sin otros hombres de cuenta. Entre marineros y soldados todos no pasaban de ciento y sesenta. Bendijeron el estandarte real en una iglesia de nuestra Señora que estaba á la marina, fundacion del infante don Enrique, donde despues edificó el rey don Manuel el monasterio muy nombrado de Belen. Desde allí con acompañamiento muy grande de gente, que los lloraban no de otra manera que si los llevaran á enterrar, se hicieron á la vela este año á los 9 de julio. Tomaron la derrota de las Camarias, y de allí pasaron á las islas de Cabo Verde, que los antiguos llamaron Hespérides. Pasadas estas islas y la de Santiago, que es la principal dellas, volvieron las proas á levante por un golfo muy grande, en que por las grandes tormentas y altos mares pasaron tres meses antes que descubriesen tierra, hasta que diez grados de la otra parte de la equinoccial descubrieron un rio muy fresco y de grandes arboledas, do surgieron para hacer agua y tomar refresco. La gente era negra, el cabello corto y encrespado. Contrataron con ella por señas, porque nadie entendia su lengua, y con cosillas de rescate que les dieron proveyeron sus naves de fruta de la tierra y de carne, que lo traian los naturales. Pusieron al golfo nombre de Santa Elena, y el rio llamaron de Santiago. Pasaron adelante con intento de doblar el cabo de Buena Esperanza, pero cargó tanto el tiempo, que diversas veces se tuvieron por perdidos. Aquí fué bien menester el valor del Capitan, porque le protestaron sus compañeros volviese atrás y no quisiese locamente pelear con el cielo y con el mar ni llevallos á que todos se perdiesen; no bastaron ruegos ni lágrimas para doblegalle. Concertáronse de dalle la muerte; avisóle su hermano; prendió á los maestres, y él mismo tomó cargo de gobernar su navío. Con esta porfía llegó á lo postrero del Cabo, que comenzaron á doblará 20 de noviembre, cuando en aquellas partes era primavera. Como cincuenta leguas mas adelante está

un golfo, que llaman de San Blas, y en medio dél una isla pequeña, que hallaron llena de lobos marinos. Abordaron á ella para hacer agua. Los moradores de aquella parte eran semejantes á los de la otra costa de Africa que mira al poniente; andan desnudos, traen sus miembros en unas vainas de palo. La tierra tiene elefantes y bueyes, de que se sirven como de bestias de carga; ciertas aves, que llaman sotilicarios, grandes como gansos, sin plumas y con las alas como de murciégalo, de que no se sirven para volar, sino para correr con gran velocidad. Pasaron adelante, y aunque despacio por las corrientes contrarias, llegaron á una tierra, que se llama Zanguebar, y ellos por el dia en que allí abordaron llamaron aquel golfo de Navidad; y á un rio grande que por aquellas riberas descarga en el mar llamaron rio de los Reyes porque tal dia salieron á tomar en él agua. Continuaban las corrientes y las maretas del mar; por esto se engolfaron tanto, que sin tocar á Zofala, que es el lugar de mas consideracion de aquellas riberas por las minas de oro que tiene, de la otra parte descubrieron una tierra donde los moradores no eran tan negros como los pasados, y andaban mas arreados, y en su trato mostraban ser mas humanos y mansos; en los brazos traian ajorcas de cobre, y los varones puñales con las empuñaduras de estaño. La lengua no se entendia, mas de que entre los demás vino uno que en arábigo les dijo que no léjos de allí habia naves semejantes á las que traian los nuestros, y en ellas negociaban hombres blancos. Entendieron por esto que la India caia cerca; dieron gracias á Dios, y en memoria de nueva tan alegre al rio que por allí se mete en el mar llamaron el rio de Buenas Señales. Levantaron en aquella ribera una columna con título del arcángel San Rafael, que dió nombre á aquellas riberas, y de diez hombres condenados á muerte, que llevaban de Portugal para este efecto, dejaron allí dos para que aprendiesen la lengua y tomasen noticia de aquella gente, de sus costumbres y riquezas. Fué grande el contento que todos recibieron por entender cuán al cabo tenian su viaje, dado que el alegría se aguó con los muchos que cayeron enfermos; hinchábanseles las encías, de que no pocos murieron. Unos atribuian esto á ser la tierra malsana; otros á los manjares salados, de que tanto tiempo se

sustentaron. Un mes se detuvieron en aquella costa con harto peligro y trabajo. Desde allí pasaron á Mozambique, que es una ciudad asentada en una de cuatroislas muy pegadas á la tierra firme, quince grados de la

otra parte de la equinoccial, y veinte mas adelante de

la punta postrera del cabo de Buena Esperanza; es

tierra de mucho trato por el buen puerto que tiene. Los

moradores eran moros, de color bazo, vestidos rica

mente de seda y oro; en las cabezas turbantes de lienzo

muy grandes; de los hombros colgaban sus cimitarras,

y en los brazos sus escudos. Con este traje vinieron en

sus barcas á reconocer nuestras naves. Fueron bien

recebidos y tratados; supieron dellos que aquella ciu

dad era sujeta al rey de Quiloa, por nombre Abrahem,

que está mas adelante en aquel paraje, y que allí tenia

puesto un gobernador, que en arábigo llaman jeque,

él se decia Zacoeya; con el cual con presentes que lo

dieron pusieron su amistad, y él les dió dos pilotos

que los encaminasen á la India. Al principio los naturales entendieron que los nuestros eran moros de po

hicieron. Despues, sabido que eran cristianos, pretendieron hacelles el mal que pudiesen; los mismos pilotos se les huyeron á nado. Descargaron ellos su artillería contra la ciudad, con que mataron algunos de los que en la ribera andaban. El miedo de la gente fué grande por no estar acostumbrados á aquellos truenos y relámpagos. Humillóse el Gobernador, y ofreció toda satisfaccion. Contentáronse ellos y su Capitan con que les diese un piloto. Este con la misma deslealtad que los otros pretendió entregar á los nuestros en poder del rey de Quiloa. Decíales que los moradores de aquella ciudad eran cristianos de los abisinos, y que en ella se podrian proveer de todo lo necesario. Ayudóles Dios, porque cargó el tiempo y no pudieron tomalla, queáser de otra suerte, corrieran peligro por ser aquella ciudad poderosa y estar aquel Rey indignado por las nuevas que tenia de lo que pasó en Mozambique. El piloto moro, sin embargo, no desistió de su intento, antes les persuadió fuesen á Mombaza, ciudad puesta en un peñasco, rodeada casi por todas partes de un seno de mar que forma un puerto muy bueno. Saliéronles al encuentro gentes de la ciudad, con las cuales trató el piloto la traicion que traia pensada. Saliera con su intento, si no fuera que al entrar en el puerto, Vasco de Gama, por temor no diese su nao en ciertos bajíos que hay allí cerca, mandó de repente calar las velas y echar áncoras. El piloto por su mala conciencia temió que era descubierto; echóse en el mar para salvarse, y lo mismo hicieron algunos de la tierra que todavía quedaban en las naves, que en esta sazon eran tres, ca la cuarta, que traia los bastimentos, por estar ya consumidos y faltar marineros, la habian antes desto pegado uego. Dieron los nuestros gracias á Dios por les haber librado de un peligro tan manifiesto; proveyóles su Majestad de guia en esta manera. Partidos de allí tomaron dos bajeles de moros, y en ellos trece cautivos, que los demás se echaron al mar. Destos supieron que caia cerca Melinde, ciudad casi puesta debajo de la equinoccial, cuyo rey era muy humano y muy cortés con los extranjeros. Determinaron ir allá, y hallaron ser verdad lo que los cautivos dijeron. Holgó mucho el Rey con su venida; no pudo por su vejez y enfermedad irá las naves en persona; envió á su hijo, que hizo á los portugueses gran fiesta, y dellos fué festejado. Dióles guia para la India, y el Capitan le hizo presente de los trece cautivos moros; cosa que dió á aquel Príncipe mucho contento. Proveyéronse de lo necesario, y despidiéronse con promesa de volver por allí, porque queria enviar sus embajadores para trabar amistad con el rey don Manuel. Era ya pasada la pascua de Resurreolon; tomaron la derrota de Calicut, que dista de Mede casi setecientas leguas, que navegaron en veinte y un dias. Descubrieron la tierra deseada á 20 de mayo, y poco despues echaron anclas á media legua de Calicut. No tiene aquella ciudad puerto, y el tiempo no oro nada á propósito, porque en aquella sazon comenola en aquellas partes el invierno, que es una de las

grandes maravillas del mundo, y en que el entendimiento humano se agota. Dividen la provincia de Ma

lavar, do está Calicut, unos montes muy empinados, niente, que fué la causa del buen tratamiento que les

que se rematan en el cabo de Comorin, dicho antiguamente el promontorio Cori. La una y la otra parte están en la misma altura, y entrambas hácia nuestro polo; y sin embargo, desta parte de los montes por el mes de mayo comienzan las lluvias y el invierno, cuando de la otra parte se abrasan con los calores del verano y del estío; cosa maravillosa y grande. ¿Quién podrá dar razon desta diversidad? Quién apear el abismo de la sabiduría divina? Todos los entendimientos quedarán cortos en este punto y en esta dificultad.

CAPITULO XVIII. De lo que Vasco de Gama hizo en Calicut,

Antes que declaremos lo que á Vasco de Gama pasó en Calicut, será bien poner delante los ojos la grandeza de aquellas provincias y tierras tan extendidas de Asia. La India tiene por aledaños por la parte del poniente las provincias de Aracosia y Gedrosia con las Paropomisadas. Hácia el levante llega hasta los confines del gran reino de la China. Al septentrion tiene el monte Imao, que es parte del monte Cáucaso. Por la parte de mediodía la bañan las aguas del Océano. Divídelas en dos partes, en la de aquende y allende, el muy nombrado rio Ganges. Verdad es que los nuestros llaman India sola la tierra que abrazan por una parte el rio Indo, y por otra el rio Ganges. Los naturales llaman toda esta tierra Indestan. En medio destos dos rios corren unas cordilleras de montes, que se rematan en el cabo de Comorin. Muchas naciones son las que están derramadas por estas marinas; las principales Cambaya, que se extiende desde la boca del rio Indo; y tras ella hasta el dicho cabo de Comorin se tienden por muchas leguas los malabares. En medio destas dos naciones está en una isleta la famosa ciudad de Goa, en el reino de Decan. Cércanla por frente el mar, por los dos lados y por las espaldas el rio con sus dos brazos. Hay entre los malabares cuatro calidades ó grados de gente: los nobles, que llaman caimales; los sacerdotes, que son los bracmanes, y tienen grande autoridad; los soldados llaman naides; y el pueblo, que son los labradores y oficiales. Los mercaderes comunmente son extranjeros. De la cintura arriba andan desnudos, lo demás cubren con paños de seda ó algodon, y sus cimitarras, que traen afiadas del hombro derecho y colgadas. Los ritos y costumbres de esta gente son extrañas. Basta decir para conocer lo demás que las mujeres se casan con cuantos hombres quieren; por esto los hijos no heredaná los padres por no tener certidumbre cuyos son, sino los hijos de las hermanas. Están divididos los malabares en muchos reyes; el principal, y á quien los demás reconocen como á señor, y por esta causa le llaman zamorin, que es tanto como emperador, es el rey de Calicut, ciudad rica y grande, y que está casi en medio de aquellanacion, noléjos del mar. Las casas no están continuas, sino muy apartadas, con huertas y arboledas que cada cual tiene; solas las casas del Rey y los templos son de piedra; las demás de madera, bajas y cubiertas de hojas de palma, que no se permite á los particulares, quier sean nobles, quier plebeyos, levantar edificios mas sumptuosos. En este estado se hallaban las cosas de Calicut, tales eran sus costumbres, cuando Vasco de Gama aportó áaquellas partes; acudieron luego muchas barcas por vergente tan extraña. Gama echó en tierra uno de los desterrados que llevaba. Fué grande el concurso de la gente que le cercó por todas partes. Habia entre los demás dos mercaderes moros de Túnez; estos por el traje como entendiesen que era español, el uno, por nombre Monzaida, en lengua española le preguntó de qué parte de España fuese; respondió de Portugal. Llevóle á su casa, y informado de todo, se fué á ver con el Capitan. Allí le declaró cómo en el tiempo que el rey don Juan de Portugal enviaba á Túnez para proveerse de armas, él le sirvió con mucha lealtad. Juntamente le dijo lo que quiso saber de aquella tierra, y le ofreció serviria de buena gana en lo que se le ofreciese. El dia siguiente envió Gama con Monzaida dos embajadores para avisar al Rey de su venida, que sin su licencia no queria desembarcar; si se la daba, le llevaria las letras que le traia de su Rey y cosas de importancia que comunicalle. Estaba el Rey á la sazon en Pandarane, un pueblo á dos millas de la ciudad. Allí recibió muy bien á los embajadores; respondió que oiria de buena gana á su Capitan; que entre tanto por cuanto el lugar do surgió era en aquella sazon poco seguro, llegase las naves al abrigo de Pandarane. Hízose así, y pasados algunos dias, le envió el Gobernador de la ciudad, que es como alcalde y le llaman catual, para que le hiciese compañía hasta su palacio. Dejó Gama en su lugará su hermano, al cual y á Nicolás Coello avisó que pues no podia excusar de verse con aquel Rey, dado que el riesgo era grande, si sucediese algun desman á su persona, pospuesto todo lo demás, alzadas las velas se volviesen á Portugal para dar aviso al Rey de su viaje; y sin embargo, para todo lo que pudiese suceder, le tuviesen siempre á la marina los esquifes aprestados. Llevó consigo doce compañeros lo mas en órden que pudo. No usaban en aquella sazon en la India de caballos ni jumentos; lleváronle desde la ribera en hombros gente señalada para esto hasta la casa real. Luego que llegó, le recibieron algunos de los caimales para honralle mas, y con ellos el principal de los bracmanes, vestido de lienzo blanco. Este tomó á Gama por la mano, y le metió por gran número de salas; la puerta cada una dellas tenia diez guardas. Llegaron á un aposento muy grande, que tenia el suelo cubierto de alhombras de seda verde, y en las paredes colgaduras de seda y oro labradas; al rededor tenia ciertas gradas á manera de teatro, que era el asiento de los grandes. El Rey en un estrado, vestido de una ropa de algodon blanca, sembrada de rosas de oro, en la cabeza un bonete de tela de oro á manera de mitra, los brazos y piernas desnudos á la costumbre de la tierra, pero con ajorcas de oro. En los dedos de piés y manos muchos anillos, y en todo sembradas y engastadas piedras y perlas de gran valor. El color del Rey erabazo, el cuerpo grande, y el semblante que representaba majestad. Gama, luego que saludó al Rey y le mandó asentará él y á sus compañeros, le habló en esta manerra: «El rey de Portugal don Manuel,

príncipe muy excelente y de pensamientos muy altos, con el deseo que tiene de saber muchas y grandes cosas y trabar amistad con los príncipes que en valor y grandeza se aventajan, movido por la fama que de la grandeza deste reino, y en particular de vuestra majestad, vuela por todas partes, desde lo último de las tierras do el sol se pone me ha enviado para saludaros de su parte y asentar entre los dos amistad. No hay cosa mas eficaz para unir las voluntades que la semejanza en el valor, mayormente en los reyes cuya dignidad mucho se allega á la grandeza de Dios, y cuanto ellos son mayores, tanto deben extender sus voluntades á mas partes. Séanos de provecho haber sido los primerosá pretender esta alianza, pues es cosa muy natural y mas de los nobles corazones no dejarse vencer en amor y cortesía, y responderá la voluntad de los que se adelantaron en mostralla. Lo cual yo no dudo sino que será de mucho provecho para todos, por la comunicacion de dos naciones tan distantes. Por lo menos será cosa muy honrosa cuando en todo el mundo se sepa que de tierras tan extrañas venimos á pretender con la vuestra tener comunicacion y trato.» Esto dicho, presentó las cartas que traia escritas en las lenguas arábiga y portuguesa, junto con los presentes que llevaba. Holgó mucho aquel Rey con esta embajada. Dijo que le placia tener trato y alianza con su hermano el rey don Manuel. Preguntó muchas cosas de la navegacion que habian traido y de las cosas de Portugal. Con esto mandó aposentar muy bien al Capitan y á todos sus compañeros. Los mercaderes moros, sabido lo que pasaba, se juntaron, y con el temor grande no les quitasen los portugueses sus ganancias, además del odio que tiene aquella gente átodos los cristianos, acudieron al Rey y á sus cortesanos para con mentiras y invenciones ponellos mal con los portugueses; decian que eran cosarios, enemigos del género humano; que si aquella gente tuviese entrada en Calicut, á ellos seria forzoso irá buscar otras partes donde vivir y contratar. Que mirasen si les estaba cuenta por unos pocos ladrones perder amigos tan antiguos como ellos eran, y que les traian con sus tratos tangrandes intereses. Son los malabares gente fácil, de poca constancia y verdad. Persuadidos por los moros, acordaron de buscar traza para dar la muerte á los portugueses. Avisó Monzaida al Capitan de lo que se tramaba. Recogióse lo mas ocultamente que pudo, aunque no sin dificultad y peligro, álas naves. Alargóse alma, y desde allí con un indio escribió al Rey grandes quo" jas, principalmente contra el Catual, que con falsas muestras de amor sabia que trataba de hacelle todo el mal que pudiese. Juntamente le suplicó le mandasero tituir ciertos portugueses y mercadurías que quedaboo en tierra. Respondió el Rey con buenas palabras so cumplir lo que se le pedia. Gama, determinado de uso defuerza, tomó la primera nave que por allí llegaba, J en ella cautivó seis hombres principales con alguno criados. Envió el Rey por habellos los portugueso mercadurías con sus cartas en respuesta de las queo male trajo, y sin embargo, el Capitan no quiso restio" los malabares, porque le parecian muy á propósito Poo llevallos por muestra á Portugal para que mas en paro” eular informasen de las cosas de aquellas partes.

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