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quiénes son de los que debeis hacer confianza. Que si , remitirse á su virtud y conciencia; que si él era padre, esto no mirais con tiempo, sin duda os veréis, lo que él era su marido, y ella madre de sus hijos, y por todos yo no querria, en aprietos y pobrezas muy grandes. respetos tenia por muy cierto escogeria lo mejor y mas Este Arzobispo he hallado siempre hombre de buen ce honesto, lo cual le rogaba afectuosamente. De Tordesilo y bien intencionado y de valor; dél y de otros se llas se pasó el rey Católico á una aldea junto de Vallamejantes os podeis servir seguramente. Y advertid que dolid, que se llama Țudela, y el rey don Filipe se fué á no es oro todo lo que lo parece, ni virtud todo lo que se Mucientes. Procuraba por el camino atraer los grandes nuestra y vende por tal. » El rey don Filipe respondió á su opinion, y sacaba dellos firmas para encerrar á la en pocas palabras como venia enseñado de sus priva Reina. Envió á pedir al Almirante hiciese lo mismo, dos. Mostró estimar los consejos que le daba el Rey, su respondióle que si su alteza mandaba firmase aquel pasuegro; y con tanto se despidieron, sin que en dos ho pel, le dejase ver la causa con que se justificaba aquella ras que estuvieron solos, ni el rey Católico hiciese men- resolucion, y para esto le diese lugar de ver y hablar á cion de su hija por excusar desabrimientos, ni el rey la Reina. Respondió que decia muy bien, y así fueron don Filipe le ofreciese que la viese; sequedad extra el Almirante y el conde de Benavente a la fortaleza de ña, que dió mucho que maravillar, y aun que murmu Mucientes, do tenian á la Reina. Halláronla en una sala Far; y fué ocasion que se despidieron y volvieron á los muy escura, vestida de negro, y un capirote en la capueblos de que salieron mas disgustados que antes. beza que le cubria casi el rostro, y debia ser el chapeFueron estas vistas un sábado, á 20 del mes de junio ron que se usa en Francia; á la puerta de la sala Garci deste año en que vamos.

Laso, y dentro con ella el arzobispo de Toledo. Le

vantóse al Almirante, y bízole la cortesía que le hiciera CAPITULO XXI.

su madre, salvo que se quedó en pié. Preguntóle que

si venia de donde su padre estaba y cómo lo dejó. Que los reyes se vieron segunda vez en Renedo.

Respondió que otro dia antes se partió de Tudela, y que Prosiguieron los reyes su camino a tres y cuatro le ledejó muy bueno y de partida para susreinos de Aragon. guas el uno del otro. Llegó el rey don Filipe á Bena Dijole que Dios le guardase y que holgara mucho de vente la víspera de San Juan; el rey Católico por su ca velle. Pasó el Almirante algunas pláticas con la Reina, mino apartado no dejaba de solicitar que el tratado de y nunca respondió cosa que fuese desconcertada. El rey la concordia se continuase y concluyese. Concordaron don Filipe instaba que luego se encerrase. El Almirante los comisarios en que el rey Católico desembarazase el le dijo que mirase lo que hacia, que ir sin la Reina á Vagobierno á su yerno, y se fuese á Aragon con retencion lladolid seria cosa de grande inconveniente y seria mal de los maestrazgos y que se cumpliesen los demás le contado. Que la gente estaba alterada y á la mira , y gados que le hizo la reina doña Isabel. Con esto hacian los grandes tendrian ocasion de alborotar el reino con confederacion entre si de amigo de amigo, y enemigo de voz de poner en libertad á su Reina. Que su parecer era enemigo sin alguna excepcion. Juró esta concordia el no la apartase de sí; y pues el principal mal eran celos, rey Católico en Villafafila, donde estuvo á los 27 de ju encerralla seria aumentar la enfermedad y pasion. nio, presentes el arzobispo de Toledo, don Juan Manuel, Comunicólo el Rey con los de su Consejo; salió decreel de Vila, y luego otro dia la juró el Rey, su yerno, en tado que la llevasen á Valladolid. Pero antes que esto se Benavente. Asiento para él muy aventajado, tanto mas, hiciese, acordaron que los dos reyes se viesen segunda que de secreto hicieron y firmaron una escritura en vez en Renedo, que es una aldea á legua y media de que se declaraba la impotencia de la Reina para gober Tudela , y dos y media de Mucientes. Avisó el rey Canar, que era lo mismo que alzarse el Rey, su marido, con tólico á su yerno que por no dar que decir procuraso todo y quedar él solo con el gobierno sin competidor. que estas vistas fuesen con mas muestras de amor quo Hizo sus protestaciones el rey Católico de secreto, pre las pasadas, pues a todos venia á cuento para la reputasentes Tomás Malferit y Juan Cabrero y su secretario cion se entendiese quedaban muy conformes. A 5 del Miguel Perez de Almazan, declarando que venia for mes de julio, despues de comer, partieron los reyes zado en aquel concierto por estar en poder de su yerno para Renedo. Llegó primero el rey Católico, apeóse en sin armas, y él rodeado de gente de guerra y no poder la iglesia, y allí esperó a su yerno. Las muestras de hacer otra cosa. Hecho esto, se partió para Tordesillas. amor fueron muy grandes. Estuvieron dentro de una Desde allí despachó sus cartas y las publicó, su da capilla por espacio de hora y media. Avisó el rey Catóta 1.° de julio, en que daba cuenta de su recta intencion, lico á su yerno mas en particular de lo que debia hay que siempre la tuvo de dejar á sus hijos el gobierno cer y de lo que se debia guardar para gobernar sin luego que llegasen á Castilla; que en conformidad y tropiezo aquellos reinos. Por fin de la plática llamaron para muestra desta su voluntad, se salia destos reinos al arzobispo de Toledo, y en su presecia se dijeron papara tener cuenta con los que a su cargo estaban y por labras de grande benevolencia. Con esto se despidiesu ausencia padecian. Envióle el rey don Filipe á avi ron, y el rey Católico sin tratar de negocios algunos sar antes que partiese de Tordesillas diversas cosas ni aun de ver á su hija, se partió de Renedo y continuo que pasaron entre él y la Reina en Benavente, y á su su camino de Aragon. Suplicóle el duque de Alba te dejase plicalle mandase como padre poner en ello remedio. A acompañalle hasta Nápoles, donde pensaba ir en breve; esta embajada, por ser materia tan peligrosa y tener mas aunque hizo mucha instancia, no lo consintió, entendido que el rey don Filipe la pretendia encerrar, antes le dijo recibiria mas servicio se quedase en Casno quiso responder en particular cosa alguna mas de tilla para acudir á sus cosas como sobrestante de los á

quien las dejaba encomendadas, que eran don Gutierre querellaban del inquisidor de Córdoba, llamado Diego Lopez de Padilla, comendador mayor de Calatrava, y Rodriguez Lucero, el cual y los demás oficiales preHernando de Vega, que quedaban con cargo de presi- tendian se debian remover de los oficios. Favorecian á dir en el consejo de las órdenes, y Luis Ferrer, que dejó los presos el conde de Cabra y marqués de Priego. Llepor su embajador; á todos los cuales mandó obedecie- garon los del pueblo á tomar las armas. Prendieron al sen al Duque como á su misma persona. Esta salida del fiscal y a un notario de la Inquisicion , y aun entraron rey Católico, que pareció a todo el mundo muy afren en el alcázar, do residian los inquisidores. Quejábanse tosa, llevó él con la grandeza de ánimo que solia las asimismo del ingusidor mayor, que era el arzobispo de demás cosas. A los grandes que vinieron a despedirse Sevilla don Diego de Deza y de los del consejo de la recibió con inuy buena gracia sin dar muestra de algun grande Inquisicion, que eran el doctor Rodrigo de Mersentimiento. Si alguno le hablaba de la ingratitud que cado, el maestro Azpeitia, el licenciado Hernando de mostraron a quien debian lo que eran, respondia que Montemayor, el licenciado Juan Tavera , que adelante antes de todos ellos tenia recebidos muchos servicios, fué cardenal y arzobispo de Toledo, y el licenciado y que los tenia muy presentes en su memoria para gra- Sosa, todos personas muy aprobadas, y en esta sazon tificalles en lo que pudiese. Finalmente, su partida fué residian en Toro, donde tenian presos buen número de como si dentro de pocos dias pensara volver. A la ver- | judaizantes, personas ricas y principales. Otra nodad, conocida la condicion del Principe y los humores vedad fué que de una vez se removieron todos los corde la gente, claramente se dejaba entender que las co- regidores de las ciudades y los alcaides de las fortalesas de Castilla no durarian muchos dias en un ser, y que zas hasta los generales de las fronteras, en que bo30 en breve sentirian el daño, y aun clamarian por el go tres daños notables : el uno, que se proveyeron en las bierno del que tantos años con su valor los mantuvo en

tenencias y Oficios muchos flamencos; el segundo, que paz y justicia.

como eran tantas las provisiones, no se pudieron hacer

las diligencias para poner personas idóneas en los goCAPITULO XXII.

biernos; solo el favor de los cortesanos y grandes era

bastante para poner cada cual sus criados, allegados y De las novedades que sucedieron en Castilla.

deudos sin mirar otras partes y el dinero con que haApenas el rey don Fernando volvió las espaldas, cuando cian feria y mercado de los oficios, en particular los en Castilla se vieron grandes novedades. Por donde flamencos, que pensaban por esta via medrar; el terlos naturales comenzaron a entender cuánta falta hacia cero daño fué que los depuestos se tuvieron por agrael gobierno pasado, ca es de grande importancia para viados les quilasen sin algun demérito el premio dado todo una buena cabeza. Tenia el rey don Filipe con por sus servicios, que era cantera de enemigos y quevocadas Cortes para Valladolid. Intentó de nuevo llevar josos. La indignacion destos y la poca habilidad de los adelante su traza, que era encerrar á la Reina con color nuevos oficiales y ministros, sobre todo la fama de que de su enfermedad y que no queria entender en el go- andaban en venta los oficios y judicaturas, y el mal tra. bierno. Los grandes tenia el negociados y venian en tamiento de la Reina fué ocasion que los pueblos se alello, y aun el arzobispo de Toledo pretendia que se la borotasen en gran parte y aun comenzasen á apellie entregasen, y buscaba votos para salir con ello. Solo el darse para poner reinedio en aquellos daños presentes, almirante de Castilla de los que allí se hallaban fué el y prevenir olros mayores, que se esperaban. Casi todos primero que lo contradijo, y no quiso dar consenti echaban ya de ver la falta que el rey Católico les hacia, miento á tan grande novedad. Habló con los procura- y piaban por él con tanto despecho, que si volviera á dores de Corles; dijoles que no viniesen en cosa tan fea, Castilla, se entendia le acudiera la mayor parte della y que era grande desleallad tratallo. Ellos le ofrecieron casi todos. Con esto comenzaban a tener en poco al que lo larian así y seguirian su consejo, si algun nuevo Rey, tanto, que pretendió hacer presidente del grande les asistiese. Entonces el Almirante les hizo consejo real á Garci Laso, y despues nombralle por ayo pleito homenaje de estar con ellos á todo lo que suce del infante don Fernando, y los grandes no consintiediese por aquella querella. Con esto lo contradijeron la ron lo uno ni lo otro, y don Juan Manuel hacia oficio mayor parte, y solo juraron lo que en las Cortes de To de presidente hasta tanto que aquella plaza se proro, es á saber, á doña Juana por reina propietaria de veyese. En la Andalucía se juntaron el duque de Medina aquellos reinos, y por rey al Archiduque como á su le- Sidonia, el conde de Ureña, el marqués de Priego y gitimo marido, y por principe y sucesor en aquella conde de Cabra. Entendióse que pretendian tratar de corona despues de los dias de su madre á don Carlos, que la Reina se pusiese en libertad. Todos eran dublasu hijo. Sirvió el reino en aquellas Cortes con cien dos que amenazaban grande tempestad. Partieron el cuentos, pagados en dos años, para la guerra de los mo- Rey y Reina por el mes de agosto de Valladolid para ros, si bien la derrama desta suma se tuvo por muy Segovia por causa que los marqués y marquesa de Moya grave á causa de la hambre que se padecia en Castilla no querian, como les era mandado, entregar la tenenmuy grande, tanto, que de Sicilia se proveia España de cia de aquel alcázar á don Juan Manuel; pero como sutrigo, la Mancha y reino de Toledo por el puerto de pieron la determinacion del Rey y que se juntaba gente Cartagena, y por Málaga el Andalucía, cosa inaudita. de guerra para ir contra ellos, obedecieron á aquel Otra novedad fué que los del Consejo comenzaron á en- mandato; y el Rey antes de llegar á aquella ciudad con tremeterse en los negocios de la Inquisicion como si este aviso dió la vuelta á Tudela de Duero con intento fueran profanos. Daban oidos en particular a los que se de pasar á Burgos, y de alli á Victoria, porque se pu

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blicaba que gente francesa venia para acometer aque- guna; antes se fué á un lugar del marquesado de Man lla frontera. Para asegurarse por la parte de Navarra tua , acompañada de Luis de Gonzaga, su sobrino, hijo hizo el rey don Filipe dos cosas: la una, que en lugar de de Antonia de Baucio , su hericana, con acostamiento don Juan de Ribera nombró por general de aquella de diez mil ducados que le ofreció el rey de Francia cafrontera al duque de Najara; la otra, que hizo confede da un año. Envió el rey Católico á Cárlos de Alagon á racion con aquellos reyes muy estrecha por los reinos Nápoles para avisar de su ida, con órden de asegurar en de Castilla y de Leon, sin hacer mencion del Rey, particular á los coloneses que no serian agraviados y suegro, ni del reino de Aragon; que fué traza muy no que se tendria mucha cuenta con sus servicios. Hecho table, y en que contravenia á la concordia que se asentó esto, desde Barcelona se hizo á la vela á los 4 de sccon el Rey, su suegro, en Villafafila , y aun á todo el tiembre; en su compañía la reina doña Germana y las buen respeto que debe el hijo a su padre.

dos reinas de Nápoles, madre e hija , demás de un gran

número de caballeros castellanos y aragoneses que le CAPITULO XXIII.

hicieron compañía en aquel viaje. La armada era muy De la muerte del rey don Filipe

gruesa , en que iban las galeras de Cataluña, y por su

general don Ramon de Cardona; y las de Sicilia, cuyo Salió el rey Católico de Castilla por Montagudo, y en capitan era Tristan Dolz, fuera de otras muchas naos. tró en Aragon por Hariza la via de Zaragoza, donde Las galeras de Nápoles quedaron en aquel reino de resprimero la Reina y despues el Rey fueron recebidos con peto para que el Gran Capitan se embarcase en ellas y grande alegría como de gente que esperaba por medio viniese en busca del Rey. Así lo hizo, que á los 7 del de aquel matrimonio tener su rey propio y ser gober- mismo mes salió de Nápoles por tierra, por ser el tiemnados con la moderacion é igualdad que pedian sus le po contrario para salir las galeras. Detúvose en Gaeta yes y lo usaron los reyes pasados. Antes que saliese de hasta los 20 de aquel mes; traia en su compañía al Castilla y desde el camino hizo diversas veces instan- duque de Termens y muchos caballeros italianos y escia con el Rey, su yerno, le entregase al duque Valentin pañoles, y por prisioneros al príncipe de Rosano, al como prisionero suyo para tenelle á buen recado en al marqués de Bitonto, á Alonso de Sanseverino y Fabrigun castillo de Aragon ó llevalle consigo á Nápoles cio de Jesualdo, sin otr que dejó enfermos en Ná. por ser de tanta imporlancia para las cosas de Italia, do poles. En este mismo liempo el rey dou Filipe, luego pensaba pasar en breve, y con este intento se apresta que llegó á Burgos y se aposentó en las casas del Conba en Barcelona una armada. El rey don Filipe se in- destable, lo primero que hizo fué mandar salir de palaclinaba á entregársele; mas los de su Consejo fueron cio á doña Juana de Aragon, mujer del Condestable, á de parecer que se debia primero averiguar cuyo prisio- fin que la Reina, su hermana, no tuviese con quien conero era, pues fué preso y enviado á España por el municar sus cuitas. Comenzaron asimismo á hacer proGran Capitan y en vida de la reina doña Isabel. Este ceso coutra el duque de Alba, y se mandó al Almiparecer se siguió, que fue otro nuevo disfavor y muy rante que para asegurar al Rey le entregase una de notable desvío. Crecian las sospechas que se tenian sus fortalezas, porque se comenzó á tener de él alguna contra el Gran Capitan. Daba ocasion á los maliciosos desconfianza. El, comunicado el negocio con el marqués ver que se detenia tanto y nunca acababa de arran de Villena, duque de Najara y conde de Benavente, se car. Quién decia que esperaba la venida del César, que excusaba de hacello. Amenazaban las cosas alguna gran se queria embarcar en el golfo de Venecia con ocho mudanza, y parece se enderezaban á disensiones y remil alernanes para apoderarse de aquel reino; quién le vueltas, cuando al rey don Filipe le sobrevino una cargaba que traia secretas inteligencias con el rey de fiebre pestilencial, que le acabó en pocos dias. Algunos Francia por medio del cardenal de Ruan; quién con el tuvieron sospecha que le dieron yerbas; sus mismos méPapa por medio del cardenal de Pavía, y que delibera- dicos, y entre ellos Ludovico Marliano, milanés, que desba de aceptar el cargo de general de la Iglesia que le pues fué obispo de Tuy, averiguaron la verdadera cauofrecian para echar de Boloña á Juan de Bentivolla, sa, que fué ejercicio demasiado. Estuvo la Reina siemque tenia tiranizada aquella ciudad. No faltaba quien pre con él en su dolencia, y aun despues de muerto no dijese que trataba de einparentar con Próspero Colona se queria apartar de su cuerpo, dado que los grandes y casar una hija suya con el bijo de Próspero con inten se lo suplicaron, y que demás de su ordinaria indisposito de favorecerse de los coloneses para se conservar. cion quedaba preñada. Falleció á los 23 de setiembre, Cada cual se persuadia que queria todo lo que podia, una hora despues de medio dia, en edad de veinte y ocho midiendo por ventura por su corazon el ajeno. Envió el años. Mandóse enterrar en Granada. Depositáronle en Gran Capitan á España á Nuño Ocampo por la posta para Miraflores, monasterio de carlujos cerca de Burgos. Tal descargarse y certificar al Rey de su venida; pero como fué el fin que tuvo aquel Príncipe en el mismo principio lo que decia era lanto y por tantas partes, no se asegu de su reinado, sin poder gozar de la gloria que se puraba con esto, antes determinó partir para allá con toda diera esperar de su buen natural. ¿Qué le prestó su nobrevedad. Nombró por virey de Aragon al arzobispo de bleza? Qué su edad y gentileza, que fué grande? Qué Zaragoza, y de Cataluña al duque de Calabria, dado que las riquezas y poder, en que ningun príncipe cristiano le quitó los criados italianos que tenia, y algunos dellos se le igualaba? Qué la casa real y tanto número de cormandó que fuesen en su compañía á Nápoles, y aun pro- tesanos ? Todo lo acabó la muerte cruel arrebatada y curó con el rey de Francia le enviase la Reina, madre del fuera de sazon. Sola la virtud no falta , que tiene muy Duque, con sus laijos. Ella no quiso venir en manera al cierto su galardon y muy hondos sus cimientos. Mara

villoso Dios en sus juicios!, Grande inconstancia y va- | y de que sus privados usaban mal; enemigo de negocios, riedad de las cosas humanas y de toda su prosperidad! aficionado á deportes, muy sujeto al parecer de los que ¿Qué de esperanzas mal fundadas cayeron por tierra y tenia en su casa y á su lado. En el mes de agosto se vió se acabaron? Qué de trazas conienzaron de puevo? Fué un cometa, por espacio de ocho dias, que revolvia con de estatura mediana , rostro blanco y colorado, poca su llama entre poniente y mediodía. Entendióse desbarba, belfo, ojos medianos, cabello largo, toda la com pues del desastre que amenazaba a la cabeza deste posicion de su cuerpo muy honesto y muy amable; el Principe y que pronosticaba se seguiria con su muerte ánimo muy generoso; la condicion fácil, falta notable, en sus reinos alguna gran revolucion y mudanza.

LIBRO VIGÉSIMONONO.

CAPITULO PRIMERO.

llase quien les fuese a la mano ni quien pusiese remeQue el rey Católico supo la muerte del rey don Filipe.

dio á los males que amenazaban. La Reina, á quien es

to mas que á nadie tocaba por ser señora legitima, imCon la muerte del rey don Filipe las cosas del reino pedida por su indisposicion. Su hijo el príncipe don y los ánimos de los principales y del pueblo grandemente Carlos era niño y criado fuera de España. Si entraba en se alteraron. Repentina mudanza, confusion y peligro, lugar de su madre, era forzoso que los que por él gouno de los mayores en que jamás Castilla se vió. ¿Quién bernasen fuesen extranjeros, en gran perjuicio del reipudiera creer ni pensar que un gobierno fundado con no y de los naturales. De dos abuelos que tenia, el Emtantas fuerzas y por tan largo discurso de tiempo, perador lejos, y de su gobierno se podia temer con razon continuado en paz y justicia, en que ninguna nacion el mismo inconveniente de ser Castilla gobernada por en el mundo se le aventajaba, en un instante de tiempo los que ninguna noticia de sus cosas ni de sus humores se hallase en términos de desbaratarse de todo punto y alcanzaban. Restaba solo al rey don Fernando, de cuya trocarse en una tiranía y revuelta miserable ? Incons- | prudencia y valor, aun los que le desamadan, no dudatancia grande de las bienandanzas de los mortales y ban; pero hallábase fuera de España y grandemente muestra clara de nuestra fragilidad. Lo que en muchos desgustado por los malos tratamientos pasados; sobre años se gana, en una hora se pierde; y la nave cuanto todo que los que fueron desto causa, por su mala cones mayor y mas fuerte, tanto corre mas peligro si le fal- ciencia se recelaban que si volviese sus demasías se ta el gobernalle, como le sucedió al presente á este rei- rian castigadas, y conforme a la costumbre de los homno. Los grandes desconformes, y aun en gran parte bres, tomado el mando, quercia satisfacerse de los que le descontentos; porque ¿quién pudiera satisfacer á la maltrataron. Este era el mayor recelo que tenian, y por ambicion y hartar la codicia de tantos? Gran parte de esta causa remontaban su pensamiento algunos á cosas las tenencias y de los cargos del reino en poder de fla- y medios extraños, tanto, que el dia antes que muriese mencos en recompensa de sus servicios y de haber des el rey don Filipe, por entender que no podia vivir, haamparado su patria; estos buscaban todas las maneras bo gran alboroto y escándalo entre los grandes, que amey caminos que podian para allegar dineros, aunque nazaba guerra civil y sangrienta. Por prevenir estos infuese con gemido y agravio manifiesto de la gente vul convenientes se juntaron el Condestable y Almirante y gar; y como no pensaban arraigar en España largo duque del lofantado, que luego se declararon por el rey tiempo, con deseo de enriquecer todo lo ponian en Católico, con el duque de Najara y marqués de Villena, venta, y de todo procuraban sacar interés. Los pueblos, cabezas del baudo contrario en la posada del arzobispo ofendidos con esto y por persuasion y á ejemplo de los de Toledo, y conferido el negocio, fueron de acuerdo grandes, comenzaban á dividirse en parcialidades; los que para todas las diferencias nombrasen por jueces al mas suspiraban por el gobierno pasado, y aun se queja- mismo Arzobispo con otros seis que escogieron de le ban del rey Católico que hobiese dejado a los que le upa parcialidad y de la otra, y que todos pasasen por lo desampararon y ellos mismos pusieron en necesidad de que ellos ordenasen. Con esto, 1.° de octubre, capitulasalirse afrentosamente del reino. Todos estos desabri ron una concordia y la bicieron jurar a los grandes, que mientos y pasiones enfrenaba la presencia y autoridad durase por todo el mes de diciembre, fin deste año, en de su Rey, aunque mozo; mayormente que no podian que, entre otras cosas, mandaban que ninguno biciese quejarse sino de sí mismos que entregaron el gobierno levas de gente ; que las personas, tierras y castillos de al que menos convenia, y quitaron la vara al que tantos los unos estarian seguros que no recebirian daño de los años los gobernara, honrara y acrecentara con grandes otros; item, que ninguno se apoderaria de la Reina, que reinos y estados que ganó. Muerto el rey don Filipe, quedó en Burgos, ni del infante don Fernando, que á la luego comenzurou á brotar las pasiones, sin que se ba sazon se criaba en Simancas. Su ayo era Pero Nunez de

Guzman, clavero de Calatrava; él, por prevenir lo que dos; que él no les podia faltar, y dejado orden en las podia acontecer y porque aun antes que el Rey falle cosas de Nápoles, daria la vuelta en breve, resuelto de ciese, don Diego de Guevara y Filipe Ala con cartas abrazar y hacer mercedes á todos como era razon y sus que traian del Rey, a lo que se entendió fingidas, quisie- servicios lo merecian. ron sacar al Infante de poder de su ayo, acudió al presidente y oidores de Valladolid ; ellos fueron á Siman

CAPITULO II. cas, y trajeron al niño á aquella villa, y alli le pusieron

Que el rey Católico entró en Nápoles. á buen recado en el colegio de San Gregorio que fundó don Alonso de Búrgos, obispo de Palencia, de la orden Partió el rey Católico de Portofi, y si bien el tiempo de Santo Domingo; diligencia con que se atajaron in no era favorable, llegó con toda su armada á surgir en tentos no bien encaminados. El mismo dia que se ordenó el puerto de Gaeta. Allí y en Puzol se entretuvo algunos y capituló la concordia entre los grandes en Burgos, el dias para dar lugar á los de Nápoles, que nunca se perrey Católico aportó al puerto de Génova. La navegacion suadieron llegara allá, especialmente despues que se fué larga por ser el tiempo contrario, que le forzó á supo la muerte del rey don Filipe, que aprestasen el tocar en Palamós y Portuvendres y en Tolon, desde recibimiento, que pretendian fuese con toda la magnifidonde siguió despacio la via de Saona y de Génova. An cencia posible. De Puzol se pasó á Castel del Ovo. Allí, tes que el rey Católico llegase á aquella ciudad, se jun á 1.° de noviembre, aderezadas todas las cosas necesató con él el Gran Capitan, que venia en busca suya con las rias, salieron del muelle de Nápoles veinte galeras y galeras de Nápoles. Acogióle el Rey muy graciosamente; muy en orden llegaron do el Rey los atendia, que so y con gran contentamiento acabó de desengañarse y en entró en la capitana. Dispararon primero la artillería tender que todo lo que se habia dicho y sospechado de las galeras, despues los castillos de la ciudad y naves la lealtad de aquel caballero era invencion y falso. Dijo que en el puerto se hallaban. Hecha esta salva, las gaen público y en secreto grandes alabanzas de su perso leras se acostaron al muelle. El Rey y la Reina desemna; que no era razon que la fama de un tan valeroso ca barcaron en una puente de madera que tenian para esto pitan quedase injustamente manchada. La gente, parti hecha. Salieron á recebillos el Gran Capitan y toda la cularmente los italianos, no acahaban de creer pi per nobleza de aquel reino. Llegaron al arco en que se resuadirse que persona tan prudente y que podia tomar mataba la puente, hasta donde el Gran Capitan llevó partidos tan aventajados se pusiese en manos y en po de la mano á la Reina; y el Rey juró allí los privilegios der de un Rey tan sagaz y en remunerar servicios limi de aquella ciudad. Hecho esto, subieron a caballo detado. Hizo aquella ciudad muchos regalos al Rey, dado bajo de un palio que llevaban los electos del pueblo. El que no quiso sallar en tierra ; solo avisó á los ancianos Rey iba en un caballo blanco con una ropa de terciopeque le vinieron á visitar sosegasen la ciudad, que an lo carmesí; la Reina en una hacanea con cota de brodaba muy alborotada y para mudar el gobierno; aper cado y un capote sembrado de lazos verdes. El estancibióles que en cualquiera ocurrencia acudiria con to darte real llevaba Fabricio Colona, que le dió el Rey de das sus fuerzas á su hermano el rey de Francia. Esto su mano, y le nombró por su alférez mayor; en su fué de tanto efecto, que los que estaban para tomar las compañía los reyes de armas. Seguíase el Gran Capiarmas y para rebelarse se enfrenaron por entonces con tan con ropa de raso carmesí aforrada en brocado, y á temor de la armada de España, si bien poco despues se su mano derecha Próspero Colona. Tras ellos los demás alborotaron de manera, que forzaron al rey de Francia grandes y embajadores. Los que mas alegría dieron á á volver á Italia para sosegallos. De Génova siguió su todos fueron los prisioneros, que ya iban puestos en viaje

, y por continuar los vientos contrarios le fué for libertad. Cerraban todo este acompañamiento muy luzado detenerse en Portofi; en aquel puerto, á los 5 del cido y grande los cardenales de Borgia y de Sorrento, mes de octubre, le llegó la nueva de la muerte del rey que se seguian despues del palio. Con este órden los dou Filipe, su yerno. Escribíale el arzobispo de Tole llevaron por las calles principales y por los sejos, do do y todos sus servidores sus cartas en que le bacian los aguardaban los caballeros y damas de Nápoles, painstancia que, olvidados todos los desgustos pasados, radas muy ricamente con música de voces y instrudiese la vuelta á Castilla , en que le ofrecian lo hallaria mentos y toda muestra de alegría. Llegaron a la igletodo tan llano como en Aragon; que no diese lugar pa- sia mayor , en que la clerecia y órdenes los recibieron ta que con la dilacion las cosas se empeorasen y se en procesion. En Castelnovo, do fueron á parar, les sapusiesen en término que despues no tuviesen remedio. lieron al encuentro las dos reinas de Nápoles y la reina Lo mismo le suplicaba don Alvaro Osorio , que iba en de Hungría. Otro dia el Rey salió por toda la ciudad su compañía con cargo de embajador del rey don Fili- acompañado de todos los grandes y barones, y por mas pe; pero fué tan grande su corazon, que sin embargo hoprar al Gran Capitan, se apeó en su posada. Luego se destos ruegos y del peligro que mejor que nadie cono comenzó á dar asiento en las cosas y tratar de resticia corrian las cosas de Castilla, y que volver al gobier tuir sus estados á los barones, segun que lo tenian acorDo de Castilla era todo lo que podia desear, determinó dado. Celebróse parlamento general. Dióse órden que pasar adelante en su viaje. Escribió a los prelados, jurasen al Rey y á su hija la reina doña Juana y á sus grandes y ciudades el sentimiento que tenia de la muer sucesores, sin hacer mencion de la reina doña Germate del Rey, su hijo, y que los encargaba continuasen en na; que fué notable resolucion y contra lo capitulado la lealtad

que aquellos reinos siempre guardaron á la con Francia. El color que se tomó fué que la Reina se corona real yobedeciesen á la Reina como eran obliga- hallaba indispuesta y que ya en Valladolid la juraron

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