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las espaldas? Si la suerte fuere contraria, á lo menos no de Toledo, sobrino de don Gutierre de Toledo, arzonos hará olvidar de nuestra nobleza ni faltar á lo que bispo de Toledo, fué el primer conde de Alba. El conde es razon.» Esto dijo, tomó á un infanzon aragonés una Pedro Navarro, antes que partiese de los Gelves, despica que llevaba, y arremetió con ella á los moros. No pachó á Gil Nieto y al maestro Alonso de Aguilar para se pudo detener nuestra gente con el ralor de su gene dar cuenta al Rey de lo que pasó en aquella jornada y ral, antes luego se puso en huida. Acometieron los mo de aquel revés tan grande. Las galeras envió a Nápoles ros de tropel, y de los primeros mataron á cuatro de conforme al orden que tenia; con el resto de la armada los que se apearon; estos fueron don García, Garci se encaminó la vuelta de Tripol; y dado que corrió forSarmiento, Loaisa y Cristóbal Velazquez, todos nobles tuna por espacio de ocho dias, finalmente llegó á aquel capitanes. Era tanta la turbacion de la gente que huia, puerto á los 19 de setiembre. Puso para guarda de que sin remedio se lanzaban por los otros escuadrones aquella ciudad á Diego de Vera con hasta tres mil soly los desbarataban de suerte, que todos volvian las es dados; despidió otros tres mil por mal parados y enferpaldas. Entonces el Conde proveyó que los escuadrones mos, y él con otros cuatro mil y con la parte del arde don Diego Pacheco y de Gil Nieto, que quedaron mada que le quedó salió para correr la costa de Africa con él en la retaguardia, atajasen el paso por do huia entre los Gelves y Túnez. El tiempo era contrario y tal, la gente, para que hiciesen reparar los moros, que fué que le forzó á detenerse lo mas del invierno en la isla el remedio para que todos no pereciesen: cosa maravi de Lampadosa, una de las que caen cerca de la de Sillosa. En este trance el Conde se halló tan turbado, que cilia. Sobre la ciudad de Safin, que era de portugueses, como sin consejo ni valor fué de los primeros á embar en la costa de Africa, se puso por fin deste año una carse; puesto que pudo pretender que las galeras, las morisma innumerable; acudieron socorros de la isla surtas mas cerca de tierra, recogiesen la gente, ca mu de la Madera. Con esta ayuda, Ataide, capitan de aqueclios por no querellos admitir se ahogaban en el mar. lla fuerza, y con la gente que tenia la defendió muy Entre muertos y cautivos faltaron de los nuestros hasta bien, y alzado el cerco, hizo con los suyos entrada en cuatro mil. Gente de cuenta, demás de los ya dichos, tierra de moros liasta llegar cerca de Almedina, pueblo murieron don Alonso de Andrada, Santangel, Melchor distante de Safin no menos que treinta y dos millas. Gonzalez, hijo del conservador de Aragon, sin muchos Tuvo diversos encuentros con los moros, ganóles muotros capitanes y gentiles hombres. El cuerpo de don cha presa y cautivos, a la vuelta empero cargó sobre él García sué llevado al jeque, que despues de algunos dias tanta gente, que le fué forzoso dejalla. Hizo adelante escribió á don Hugo de Moncada, virey de Sicilia, que otras muchas entradas y correrías hasta llegar á las por entender era aquel gran señor pariente del Rey, le puertas de Marruecos algunos años despues deste; hatenia en una caja para hacer dél lo que ordenase. Dejó zaña memorable de mas reputacion que provecho. Lo don García un hijo pequeño, que se llamó don Fernan mismo hacian don Juan Coutiño, capitan de Arcilla en dalvarez de Toledo, que fué adelante uno de los mas lugar de su padre don Vasco Coutiño, conde de Borba, señalados guerreros y capitanes de todo el mundo. Pa y Pedro de Sousa, capitan de Azamor, caudillos todos dre de don García fué el duque don Fadrique, primo valerosos y muy determinados de ensanchar el señorío hermano del rey Católico de parte de las madres; de Portugal por aquellas partes de Africa, provincia diabuelo, don García, el primero que de aquella casa al vidida en muchos reinos poco consorines entre sí y á canzó título de duque, cuyo padre don Fernandalvarez propósito para ser fácilmente conquistados.

LIBRO TRIGÉSIMO.

CAPITULO PRIMERO.

ra, por cuanto su sobrino el duque de Urbino con la Que algunos cardenales se apartaron de la obediencia del Papa.

gente de la Iglesia hacia poco progreso; antes por estar

el enemigo muy apercebido y con el arrimo de Francia Cası á un mismo tiempo el rey Católico, despedidas alentado, llevaba lo peor, y con su campo retirado cerca las Cortes de Monzon, por Zaragoza dió vuelta á Cas de Módena. Hallóse el rey Católico en Madrid á los 6 de tilla, y el papa Julio salió de Roma la vuelta de Boloña. octubre, dia en que presentes los embajadores del EmEl mismo Rey prelendia hallarse en las Cortes que te perador y del príncipe don Carlos y el nuncio del Papa, nia aplazadas para la villa de Madrid y acudir a la con conforme á lo capitulado en Bles, hizo el juramento en quista de Africa , donde publicaba queria pasar en per- pública forma de gobernar aquel reino con todo cuidasona para reparar el daño que se recibió en los Gelves. do, hacer y cumplir todo aquello que á oficio de verdaDemás desto, la guerra de Italia le tenia puesto en cui- dero y legitimo iutor y administrador incumbia. Junto dado á causa que todos los príncipes se querian valer de con esto, para cumplir con el Papa por la obligacion de su ayuda. El Pontifice desde Baloña, en que entró por la investidura que le dió, mandó que Pabricio Colona fin de setiembre, queria dar calor á la guerra de Ferra con trecientas lanzas del reino de Nápoles, gente esco

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gida, fuese á juntarse con la de la Iglesia, con instruc tre el Emperador, por medio de Mateo Lango, su secre-
cion de ayudar en la guerra de Ferrara, mas no contra tario, ya obispo de Gursa, que tenia gran cabida con
el rey de Francia; antes para tenelle contento y á su aquel Príncipe y le despachó para este efecto, se asentó
instancia mandó al almirante Vilamarin que con once confederacion con el rey de Francia en Bles á los 14 de
galeras que volvieron de los Gelves á Nápoles acudiese noviembre, en que intervino el embajador del rey Ca-
å las marinas de Génova para junto con la armada de tólico Cabanillas, con poderes limitados é instruccion
Francia asegurar aquella ciudad en el servicio de aquel que no viniesen en cosa alguna que se intentase contra
Rey, de suerte que no hiciese novedad como se recela el Papa. En aquella junta, demás de declarar que todos
ba. El duque de Termens tenia en Verona sus cuatro los príncipes confederados, conforme a lo capitulado en
cientas lanzas en servicio del Emperador, y aun fué el Cambray, quedaban obligados a ayudar al Emperador
todo para que aquella ciudad no viniese en poder de ve á cobrar la parte que del estado de venecianos le toca-
necianos, que en esta sazon la tuvieron muy aprelada | ba, se acordó de procurar con el Papa estuviese á jus-
con cerco que sobre ella pusieron con mucha gente. ticia y á derecho con el duque de Ferrara; y para apre-
Acudió el gran Maestre con cuatrocientas lanzas á dar mialle á que viniese en esto, ordenaron que el Empe-
socorro a los cercados; pero antes que llegase, los ene rador en sus estados, y lo mismo en Aragon y Castilla,
migos eran idos. El Papa á su partida mandó que todos se juntasen concilios nacionales para determinar las
los cardenales le siguiesen. Algunos por recelarse de mismas cosas que poco antes se establecieron en la
su condicion ó por inteligencias que traian con Franc iglesia gallicana, que se juntó primero en Orliens, y des.
cia, pretendieron recogerse á Nápoles; mas como quier pues en Tours, es á saber , que todas las personas ecle-
que el Virey no les acudiese, pasaron á Florencia. Allí siásticas de aquel reino, sin exceptar ni cardenales ni
el principal, don Bernardino de Carvajal, cayó malo; los familiares del Papa, fuesen á residir en sus benefi-
con esta ocasion se detuvieron, dado que el Papa les cios con apercebimiento, si no obedecian, que todas sus
daba priesa para que fuesen donde él estaba. Ellos di rentas se secrestasen y gastasen en pro de las mismas
Jataban su ida hasta ver qué camino tomaban las cosas iglesias; resolucion muy perjudicial, principio y puerta
de la guerra, porque en esta sazon que el Papa se ha de alborotos y de scisma, y que forzó al Papa á publicar
llaba en Boloña y su ejército en Módena, el gran maes sus censuras contra los que obedeciesen aquel manda-
tre de Francia acometió una empresa muy extraña. to y declarar por descomulgados al gran maestre de
Esto fué que con las cuatrocientas lauzas que llevaba al Francia, á Trivulcio y a todos los capitanes que en Ita-
socorro de Verona y con otras docientas que tenia en lia estaban á servicio y sueldo del rey de Francia y á
Rubiera revolvió sobre Boloña, confiado en los Benti-los que intervenian en las congregaciones de la iglesia
vollas que iban con él, y le prometian de dalle entrada gallicana. El rey Católico nunca quiso ser parte en la
en aquella ciudad. El Pontífice y todo el colegio estu nueva avenencia de Bles, y mucho menos aprobar ni
vieron en grande peligro. Proveyó Dios que á muy buen seguir aquel ejemplo de la iglesia gallicana tan desca-
tiempo llegó Fabricio Colona y su gente, con cuya lle minado; antes procuró con todas sus fuerzas apartar al
gada los del Pontifice se reforzaron, y los franceses Emperador de aquel intento y hacer se reconciliase con
fueron forzados de alzar su campo y cerco sin hacer al el Papa y concertarse con venecianos. Tratábase en esta
gun efecto y sin que los nuestros les hiciesen otro enojo sazon de casar la reina de Nápoles, sobrina del rey Ca-
por guardar el órden que llevaban y el respeto que al lólico, con Cárlos, duque de Saboya. Llegó el tratada
rey de Francia se debia. Sucedió que el Papa adoleció á señalar en dote de la Reina docientos mil ducados, y
en aquella ciudad de suerte que poca esperanza se te aun se halla que aquella señora se intitulaba por este
nia de su vida , que dió ocasion á nuevas esperanzas y tiempo duquesa de Saboya. Sin embargo, este matri-
pláticas no muy honestas que pasaron entre los carde monio no se efectuó, y el Duque casó adelante con
nales. El Papa , avisado deste desórden, á los 11 del doña Beatriz, infanta de Portugal. En Nápoles se albo-
dicho mes los llamó á consistorio. Allí publicó una bula rotó el pueblo a causa que intentaron de asentar en
mny rigurosa contra los que cometiesen simonía en la aquella ciudad y reino la Inquisicion a la manera de
eleccion del pontífice, que tenia ordenada desde el prin- España. Comenzaba á ejercer el oficio el inquisidor
cipio de su pontificado, y por diversos respetos se dilató Andrés Palacio juntamente con el ordinario. La revuella
su promulgacion hasta esta coyuntura. Con todo esto fué tan grande, que por atajar mayores males el Virey
estaba muy receloso de los cardenales que se quedaron publicó un edicto en que mandaba que los judíos y los
en Florencia, tanto, que por atajar las inteligencias que nuevamente converlidos, que vinieron en gran número
tenjan con Francia, se contentaba y venia en que se re de España huidos, saliesen de aquel reino y desernba-
tirasen á Nápoles como al principio ellos mismos lo razasen por todo el mes de marzo. Junto con esto pro-
deseaban, pero ellos tenian sus pretensiones tan ade- veyó que atento la religion y observancia de aquella
lante, que no vinieron en ello; antes los cardenales don ciudad y de todo el reino, la Inquisicion se quitase, con
Bernardino y el de Cosencia se pasaron á Pavía con voz que todos sosegaron. El mismo Papa era deste parecer,
que pretendian juntar concilio general para tratar de la que por entonces no debian alterar la gente con poner
reformacion de la Iglesia y aun proceder hasta deponer en aquel reino aquel nuevo y severo tribunal.
al Papa ; camino y traza de grandes inconvenientes y
duños. Hacian espaldas á estos cardenales y á sus in-
tentos el rey de Francia y el Emperador , y aun procu-
raron atraer á su partido al rey Católico, tanto, que eu-

CAPITULO II.

Francia con la gente que tenia en el Veronés se acercó Que los franceses tomaron á Bolofia.

á la ribera del Po con muestra de dar la batalla si fuese

necesario para defender á Ferrara. Por esto los de la No se aseguraba el rey de Francia del rey Católico, Iglesia dieron la vuelta , y el gran Maestre fué á Regio, antes sospechaba se queria ligar con el Papa en daño do tenia puesto á Gaston de Fox, duque de Nemurs. suyo. Los suizos asimismo, que tiraban sueldo del Pon Desde allí cargó sobre Modena, que se tenia ya por el tífice, le hacian dudar no volviese la guerra contra Mi- Emperador, ca el Papa, á persuasion del rey Católico, se lan. Trató de concertarse con el Papa por medio della restituyó por este mismo tiempo. Estaba en ella con cardenal de Pavía , que podia mucho con él. Ofrecia gente de la Iglesia Marco Antonio Colona , que la debuen número de gente de a pié y de á caballo para la fendió muy bien y con mucho valor. El Papa acordó guerra contra el Turco, y que acabaria con el duque de intentar de nuevo de entrar en el Ferrares por la via de Ferrara dejase á Cento y la Pieve, y que tornase á pa- Ravena, por donde pensaba hallar el camino mas fácil y gar el censo que solia de cuatro mil ducados por año, ayudarse mejor de la armada veneciana. Con esta resodado que el papa Alejandro le relajó el censo, y entregó lucion partió con su ejército de Boloña; mas tampoco aquellos lugares en parte del dote con Lucrecia de Bor- esta entrada fué de provecho, antes la gente del Duque gia; demás desto, que alzaria mano de las tierras que desbarató la del Papa , y las galeras venecianas no se tenia en la Romaña. Todos eran buenos partidos, si el atrevieron á subir por el Po arriba por miedo del artiPapa no tuviera por cierto que tomaria al Duque todo llería que tenian plantada en la ribera de aquel caudael estado. Estaba ya apoderado de Módena, y pretendia loso rio. Falleció en Regio en esta sazon el gran maeshacer lo mismo de Regio y Rubiera , pueblos principa-tre de Francia, señor de Chamonte; su muerte fué á les de su condado. Agraviábase desto el Emperador a los 11 de febrero. Por el mes de marzo, el Papa, entre causa que todo aquel condado de Módena era feudo del nueve cardenales que crió en Ravena, dió el capelo á imperio , y dél le tenian los duques de Ferrara. Hízole los obispos sedunense, suizo de nacion, y al de Gursa, requerir que no pasase adelante, y que restituyese á secretario del César, que era venido á Italia de parte de Módena. Venia el Papa bien en ello; solo queria seguri- su señor á dar corte en los negocios y diferencias que dad que no la entregaria á aquel Duque, ni menos al tenia con venecianos y con Francia y con el Papa. Querey de Francia. El rey Católico tenia puesto su pensa- dó por general en lugar de Chamonte Juan Jacobo Trimiento en la empresa de Africa, dado que no se des vulcio, padre de la condesa de la Mirándula. Prometiécuidaba de las cosas de Italia. Mandó al duque de Ter- ronle los Bentivollas que le darian las puertas de Bolomens que con su gente diese vuelta al reino de Nápoles, ña, do hallaria la gente de guarnicion muy descuidada pues en el Veronés no se hacia efecto de momento por de trama semejante. Acudió Trivuleio con sus gentes, estar el Emperador ausente, y no tener ejército bastan y sin dificultad se apoderó de aquella ciudad, porque te. Hizolo así, y de camino visitó al Papa en Boloña, y el duque de Urbino, que allí quedó por su tio, avisado de dél fué muy bien recebido y acariciado. El rey Católico, su venida y de las inteligencias que tenia con aquellos pospuesto todo lo al, por principio de enero del año ciudadanos, se salió con la gente que allí tenia de guarde 1511 pasó de Madrid á Sevilla para dar calor a los nicion y los demás capitanes. Salióse asimismo el caraparejos que se hacian para la guerra de Africa. Queria denal de Pavía Francisco Alidosio, y fuese á Ravena, reparar el daño y mengua que se recibió en los Gelves, donde halló al Papa, en cuya presencia cargó la culpa tanto mas que en la isla de Querquens, puesta entre los de la pérdida de Boloña al Duque; y aun decia que tenia Gelves y Túnez, fué muerto por los moros, que sobre- inteligencias con el de Ferrara, y por estar casado con vinieron de sobresalto de noche, el coronel Jerónimo hija de su hermana, le pesaba de todo su daño. No faltó Vianelo con cuatrocientos soldados que salieron á hacer quien avisase desto al duque de Urbino, que se indignó agua; sucedió esta desgracia el mismo dia de Santo Ma-desto tanto, que un dia á tiempo que iba el Cardenal á patía

. Lo mismo hizo el Papa, que en el corazon del in- lacio, si bien le acompañaba rnucha gente y algunos cavierno, que fue muy recio, continuaba la guerra contra pitanes, salió con gente ya estocadas le mató á los 24 de Ferrara, y porque sus gentes y las de la señoría hacian julio. Fué grande este atrevimiento ; valióle ser sobripoco efecto, determinó ir en persona á cercar la Mirán no del Papa, que si bien mostró gran sentimiento de dula. Apretóla tanto, que la Condesa, mujer que fué del aquella desgracia y exceso, no faltó quien dijese que conde Ludovico Pico, la entregó. Vióse el Papa en este por su órden se cometió aquel caso. cerco en peligro de la vida, porque una bala abatió la tienda en que estaba con otros cardenales; grande fué

CAPITULO III. el espanto, el daño ninguno. Para memoria deste milagro mandó colgasen la bala , que es como la cabeza de

Que algunos cardenales convocaron concilio general. un hombre, delante la imágen de nuestra Señora de En el conclave en que fué elegido el pontifice Julio, Loreto, y allí está hasta el dia de hoy al lado de la epís- todos los cardenales antes de la eleccion se obligaron tola

. De Mirándula el Pontifice dió la vuelta a Boloña, por juramento que cualquiera dellos que saliese papa, pero mandó pasar su ejército contra Ferrara. Acudióle dentro de dos años juntaria concilio general

. Demás Andrés Griti con parte del ejército de venecianos, todos desto, en los concilios de Constancia y de Basilea queló con intento de ponerse sobre aquella ciudad. Toda esta establecido que cada diez años se juntase el dicho condiligencia fué de poco efecto á causa que la gente del cilio, so graves penas que ponen a los que lo impidiesen. Duque se hallaba muy en órden, y el gran maestre de El papa Julio, despues que se vió cuu el pumlucado

señor de todo, mostró no hacer caso ni del juramento que el marqués de Mantua , que servia de general de la que hizo ni de lo por aquellos concilios decretado; que gente veneciana, se le relajase el juramento con que parecia poco miramiento y poca cuenta con lo que era como tal se obligó á aquella señoría, y se le restituyese razon. Alegábanse muchos desórdenes que en los tiem un hijo, que para seguridad desto entregó en poder pos, en particular de los papas Alejandro y Julio, se del Papa; que recibiese en su gracia al duque de Perveian en la corte romana y en el sacro palacio. Desea- rara , y revocase las sentencias que se dieron contra él, ban muchas personas celosas algun remedio para atajar sin que restituyese las tierras que tenia de la otra parte un daño tan comun y un escándalo tan ordinario; pero del Po ni Cento y la Pieve , pues se le dieron en dote, no se hallaba camino para cosa tan grande. Este celo, como queda apuntado. Las mismas cosas se pedian al junto con la indignacion que el Emperador y el rey de Papa de parte del Emperador; él empero las tenia por Francia tenian con el Papa , dió alas á los dos cardena muy graves, y como era de pensamientos tan altos, no les que estaban en Pavía, es á saber, don Bernardino y sufria que nadie para obedecelle y hacer lo que era obliCosencia, y al de Narbona que se juntó con ellos, pa- gado le pusiese ley. El rey Católico, visto que no se ra que en su nombre y de otros seis cardenales inten hallaba remedio para atajar aquel escándalo tan grantasen un remedio muy áspero y de mayores inconve- de, se resolvió de declararse por el Papa con tan grannientes que la misma dolencia que pretendian curar. de determinacion , que alzó la mano de la conquista de Despacharon sus cartas en Milan, dose pasaron de Pavía, Africa, á que pensaba pasar en persona , y despidió mil en la misma sazon que la guerra de Ferrara andaba mas archeros ingleses que le envió el rey de Inglaterra paencendida, para convocar concilio general. En ellas de ra que le acompañasen. Así desde Cádiz, do llegaron claraban los motivos que tenian y las razones con que por principio de junio, los mandó volver a su tierra

,

ronles el obispo de Paris y otros prelados de Francia; aquel Rey que caso que el de Francia no restituyese á asimismo el conde Jerónimo Nogarolo y otros dos vi- Boloña á la Iglesia ni desistiese de la convocacion del nieron de parte del Emperador, y otros tantos en nom Concilio, el rey Católico acudiese al Papa; y si en tanbre del rey de Francia para asistilles. Estos despacha- to el de Francia rompiese por las fronteras de España, ron al tanto sus edictos en nombre de sus principes, en y en efecto para que no rompiese, el Inglés le hiciese que decian que los emperadores y reyes de Francia guerra por la Guiena. Con esta resolucion partió el Rey siempre fueron defensores y protectores de la Iglesia de Sevilla para Búrgos. Desde Guadalupe dió órden que romana, y como tales para obviar de presente los escán el conde Pedro Navarro fuese con la gente que tenia á dalos públicos y procurar el aumento de la fe y paz de Nápoles, do el virey don Ramon de Cardona con color la Iglesia, se determinaban de acudir al remedio comun, de la guerra de Africa tenia muy en órden toda la gente que era juntar el concilio. En todos estos edictos se de á caballo que tenia en el reino. Proveyóse asimismo señalaba para celebrar el concilio la ciudad de Pisa que Tripol quedase encorporada en el reino de Sicilia para que todos acudiesen y se hallasen 1.° de setiem para que desde allí los vireyes la defendiesen y provebre. El emperador en todo lo demás se conformaba ; yesen de lo necesario, para cuyo gobierno envió á don solo pretendia que el concilio se trasfiriese á Alema- Jaime de Requesens con una buena armada. Esto se hiña , y se señalase la ciudad de Constancia por caer Pisa zo á causa que pretendia servirse de Diego de Vera, que tan lejos y estar alborotada y falta por la guerra que allí quedó por capitan, en su cargo de capitan general tantos años los pisanos continuaran con los florentines. de la artillería. Gozó poco de aquella tenencia don JaiEl rey Católico, luego que supo tan gran desórden, se me, ca por un alboroto de los soldados que tenia en declaró por contrario á estas tramas , tanto con mayor aquella ciudad, el virey de Sicilia lo saco de allí con voluntad, que los cardenales en sus edictos le querian su caudillo , y envió a trueque por gobernador de Trihacer parte en aquella resolucion. Procuró con el Empe- pol y por capitan á su hermano don Guillen de Monrador desistiese de un camino tan errado; advertiale de cada. los malos sucesos y efectos que de semejantes intentos

CAPITULO IV. otros tiempos resultaron ; que no podia este negocio

Que el Papa convocó concilio para San Juan de Letran. parar en menos que alborotos de la Iglesia y scisma. A su embajador Cabanillas mandó que, aunque con pala Mucho procuraba el rey Católico de sacar al Emperabras muy corteses en forma de requirimiento suplica- dor de la amistad que tenia con el rey de Francia, que se al rey de Francia de su parte fuese contento que el tan mal estaba á su reputacion. Envió para desenganacondado de Boloña se restituyese al Papa, y no se pro- lle y procurar se concertase con venecianos y ligase con cediese adelante ni en invadir las tierras de la Iglesia, el Papa á don Pedro de Urrea , y para que sucediese y mucho menos en la convocacion del concilio. Excu en el cargo de embajador al obispo de Catania don Jaisábase el rey de Francia con que el Papa habia innova me de Conchillos. El Emperador no acababa de resoldo, y no queria pasar por lo que tenian capitulado; que verse por ser muy vario en sus deliberaciones. Acorel sriceso de las guerras está en las manos de Dios, y él dó de enviar al de Guisa al Padre Santo para tomar alda las victorias de su mano á quien le place. Todavía gun asiento, y á don Pedro de Urrea á Venecia. Ofrecia seria contento de aceptar la paz con partidos honestos el Pontífice en nombre de aquella señoría que quedasen y razonables; en particular queria que se guardase la por el Emperador Verona y Vicencia, y lo demás que capitulacion de Cambray; que los cardenales que salie- pretendia por venecianos. Que por la investidura le ron de la corte romana volviesen á su primer estado; 1 contarian docientos y cincuenta mil ducados, y de pez

sion treinta mil por año, y las demá diferencias queda- | reino de Siam se saca de ciertos animales llamados casen en sus manos y en las del rey Católico para que las brisias, y tiene maravillosa virtud para restañar la echasen á un cabo; partidos aventajados, pero que el sangre. Llegó la armada á Malaca 1.° de julio. Hobo alde Guisa no quiso aceptar. Ni la ida de don Pedro de gunos encuentros con los de dentro , que se defendieUrrea fué de algun efecto á causa que aquella señoría ron con todas sus fuerzas, pero en fin la ciudad quedó entendia por los humores alterados que andaban que por el rey de Portugal. Desta manera se dilataba el en breve se revolveria Italia, con cuya revuelta ellos po- nombre cristiano en los últimos fines de la tierra. En drian respirar y repararse de los daños pasados. Hacia Italia la autoridad de la Sede Apostólica andaba en base instancia de parte del Emperador y la princesa Mar lanzas por el scisma que amenazaba. Acordó el Papa, garila que el rey Católico acudiese con socorro de gen- dejada la guerra, dar la vuelta á Roma; allí por atajar te ó de dineros para contra el duque de Güeldres, por los intentos de los cardenales scismáticos publicó sus que confiado en las espaldas que el de Francia le hacia, edictos á los 18 del mismo mes , en que mandaba a los no cesaba de molestar las lierras del señorío de Flán- prelados y á todos los demás que se deben hallar en sedes y apoderarse de algunos lugares sin que nadie le fue- mejantes juntas acudiesen á Roma para celebrar un se á la mano. Mas el rey Católico estaba tan puesto en concilio general en la iglesia de San Juan de Letran, que acudir á lo de Italia, que poco caso hacia de todo lo al; se abriria lúnes, á los 19 de abril, del año luego siguien

y aun el mismo Emperador por no romper con el de te. Publicaba el Papa que en el concilio queria tratar

· Francia le parecia por entonces disimular. El verano algunas cosas de grande importancia , como era que la iba adelante, en sazon que las cosas de portugueses en reina de Francia no era legitima mujer de aquel Rey; la India se mejoraban asaz por el valor y diligencia de que los estados de Guiena y Normandía pertenecian al Alonso de Alburquerque. Tuvo los años pasados el rey rey de Inglaterra, y se debia dar á los naturales absoludon Manuel noticia que mas adelante de Goa y Calicut cion del juramento que tenian prestado á los reyes de está situada Malaca , ciudad de gran contratacion. Dió Francia , todo á propósito de enfrenar al Francés y poórdená Diego Lopez Siqueira, que partió de Lisboa con nelle espanto. El con este recelo no dejaba de dar oido cinco naves tres años antes deste , fuese á descubrilla. á la plática de la concordia, y estuvo para concertarse Hizo su viaje en su compañía García Sousa y Hernando con venecianos con las condiciones que ofrecian antes Magallanes. Descubrió primero la isla de Somatra, que al Emperador; mas al fin le pareció mejor continuar el está contrapuesta á Malaca y debajo de la línea equinoc- camino comenzado del concilio de Pisa, que pretendia cial, muy grande y fértil, dividida en muchos reinos, de nuevo el Emperador se trasladase á Verona ó á Trenhabitada parte de moros, parte de gentiles. Contrato to, sobre que hacia grande instancia. El Francés, que con aquella gente, y de allí pasó á Malaca , ciudad gran era el que guiaba esta danza , no venia en ello por estar de y rica por el mucho trato que tiene, sujeta antigua Verona malsana, y Trento ser lugar pequeño para tanmente al rey de Siam, ya la sazon tenia rey propio, que ta gente como pensaban acudiria; antes solicitaba á se llamaba Mahomad. Tuvo Siqueira sus hablas con es los cardenales para que sin mas dilacion abriesen el te Rey. Hicieron sus alianzas , y con tanto el Capitan concilio en Pisa, y de los florentines tenia alcanzado puso en una casa á Rodrigo Araoz con cierto número entregasen aquella ciudad en poder de los cardenales. de portugueses para continuar el trato. El Moro, teme Sin embargo, ellos no se aseguraban de entrar en ella roso de los portugueses, intentó de apoderarse de las antes que el Emperador y rey de Francia enviasen sus naves; no le salió esto, prendió los que halló descuida embajadores y acudiesen algun buen número de prelados dos en la ciudad. No tenian fuerzas bastantes los por de aquellas naciones; y aun daban muestra de quererse tugueses para satisfacerse de aquel agravio; alzaron las reducir , y pedian seguridad para hacello, y que les sevelas, y con la carga que pudieron tomar, desde Co ñalase el Papa lugar en que pudiesen retirarse; todo era chin, do tocaron, dieron la vuelta á Portugal. Alonso de trato doble y entretener para con el tiempo asentar meAlburquerque, que ya tenia el gobierno de la India, | jor sus cosas. Procedíase en Roma contra ellos; sustandeterminó juntar su armada para vengar esta injuria. cióse el proceso y cerróse. Venido á sentencia, fulminó Partió de Goa , y llegó á tomar puerto en la isla de So el Pontífice sus censuras, y condenó en privacion de tomatra. De allí enderezó su viaje á Malaca. Sucedió en das sus dignidades á cuatro cardenales, es á saber, el viaje que encontró con una nave, acometióla y tomó- Carvajal, Cosencia, Samalo, Bayos; lo mismo pretenla; ya que los portugueses la entraban, se emprendió dia hacer con los cardenales Sanseverino y Labrit. Estan grande llama, que fueron forzados á retirarse por ta sentencia contradijo al principio el colegio. Llegaron no ser quemados. Entendióse despues que aquella llama algunos á excusallos; alegaban que solo pretendian se se hacia con cierto artificio sin que hiciese algun daño. celebrase concilio en lugar seguro , en que se trata e Poco adelante se vió otra nave; embistiéronla los cris de la reformacion de la Iglesia en la cabeza y en los tianos y tomáronla , dado que un moro que iba en ella, miembros. Y no faltaba quien dijese que el Papa por por nombre Nahodabeguia, grande enemigo de portu- impedir la tal congregacion podia ser depuesto de su gueses, con otros la defendió valientemente hasta tanto dignidad conforme a lo que el concilio de Basilea decreque de las muchas heridas que le dieron cayó muerto. tú en la sesiou vucena. Notóse que con estar tan herido no le salia sangre ninguna, Despojáronle, y luego que le quitaron uva manilla de oro, brotó la sangre por todas partes. Súpose que en aquella manilla traia engastada una piedra que en el

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