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España se decretara por ley que los beneficios no se diesen á extranjeros y que el Consejo real examinase las bulas del Papa, asentó liga con el Francés y venecianos; convidó otrosí al rey de Inglaterra, y aun demás desto, dió intencion al marqués de Pescara don Fernando Davalos, á la sazon gobernador de Milan, si se juntaba con ellos, de hacerle rey de Nápoles, del cual reino pretendia apoderarse por las armas; intentos que acarrearon muchos y grandes males. En medio destas pláticas falleció el de Pescara, y porque no dejó hijos, le sucedió en el estado su primo el marqués del Wasto don Alonso Davalos. El gran turco Soliman, sucesor de su padre Selim, en una batalla que se dió cerca de la ciudad de Buda, desbarató á Ludovico, rey de Hungría, y por su muerte, que se ahogó en una laguna huyendo despues de la rota, no solo se perdió aquella ciudad, pero por muchas diferencias que resultaron sobre quién debia sucederá aquel rey, toda la república padeció grandes males. Fué así, que parte de la nobleza queria á don Fernando de Austria por estar casado con hermana del Rey muerto, parte á Juan Vaivoda, donde resultaron guerras muy largas. La reina viuda doña María, por quedar sin hijos, dió la vuelta á Flándes.

AÑO 1527.

Por gentes que el cardenal Pompeyo Colona y Vespasiano Colona levantaron en la campaña de Roma, y con acudirles desde Nápoles don Hugo de Moncada, visorey que era en aquella ciudad, puso al papa Clemente los meses pasados dentro de Roma en tanto aprieto, que apenas pudo poner su persona en cobro, sin ser parte para que los soldados no saqueasen el sacro palacio. Despues este año Cárlos de Borbon, con parte del ejército imperial, partió de Lombardía la vuelta de Roma, con intento de dará saco aquella santa ciudad. Saliéronle al encuentro el duque de Urbino y Janetin de Médices, padre de Cosme, que adelante fué duque de Florencia; pero venciólos al pasar el rio Mincio, donde tambien Janetin de Médices fué muerto. El mismo Borbon, á la entrada de Roma, de un arcabuzazo que del muro le tiraron murió; y sin embargo, los soldados siguieron su intento y saquearon la ciudad de Roma; juntamente pusieron cerco al castillo de Santangel, donde el Pontífice y los cardenales se retiraron.

Grande daño fué este y afrenta muy grave del nombre cristiano. Estaba el Emperador en Valladolid cuando le llegó la nueva de este desastre; hizo allí parar los regocijos y fiestas que se hacian por haberle nacido el príncipe don Filipe en aquella villa á 20 del mes de mayo, que fué muestra de su grande religion y de que aquel tan grande desórden no sucedió por su voluntad. Al contrario, los florentines, por el odio que tenian al Pontífice y por verle apretado, echaron de su ciudad la casa de Médices, principalmente á Hipólito y á Alejandro, que eran las cabezas de aquel linaje, que fué ocasion, trocadas adelante las cosas, que perdiesen la libertad, y tambien de que Enrique, rey de Inglaterra, movido de la nueva de aquel caso, se declarase por el Pontífice y por la liga de que se hizo mencion; el Fran

el cual, pasado en Italia con sus gentes y las de los venecianos, se apoderó en el estado de Milan de Alejandría y de Pavía, ciudades harto principales.

Con Enrique de Labrit, rey que se decia de Navarra, casó Margarita, hermana del rey Francés; deste matrimonio nació Juana, que heredó los estados de su padre á falta de hijo varon. Fué grande la pertinacia que esta hembra tuvo en la herejía, creo yo por ocasion que los pontífices 1omanos quitaron el reino de Navarra ú sus antepasados.

AÑO 1528.

En Madrid los estados del reino juraron al niño don Filipe por príncipe y heredero de aquellos reinos de su padre. Quejábase el emperador don Cárlos por sus cartas que el Francés no guardaba su palabra ni cumpliera lo que prometió tan de propósito al tiempo que estuvo preso en España. Envió el Francés un rey de armas á desmentille y desafialle á hacer con él campo de persona á persona. Comunicóse el negocio con los grandes. Respondió el Emperadorá 24 de junio con sus cartas, en que aceptaba el desafío y señalaba lugar; pero el Francés fué mas recatado, que ni quiso abrir las cartas ni dar audiencia al rey de armas que para este efecto iba desde España, por razones que no le debieron faltar.

Entre tanto el señor de Lotrech, despues que con sus gentes invernó en Bolonia, marchó la vuelta de Nápoles. Púsose sobre aquella ciudad con grande esperanza de apoderarse de todo aquel reino, cuando de repente tal peste sobrevino en sus reales, que pereció gran parte de su ejército, hasta el mismo general; otros fueron presos, entre los cuales uno fué el conde Pedro Navarro, y lo que le quedó de la vida le hicieron pasar en una dura prision.

Movido de este desastre y desgracia Andrea de Oria, ginovés de nacion y que era general de la armada francesa, se pasó á la parte del César, y adelante puso en libertad á su patria, vencidos y echados della los fregosos, por lo cual y por sus muchas victorias ganó renombre inmortal.

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Deseaba el emperador don Cárlos pasar por mar en Italia para tomar la corona del imperio de mano del Pontífice. Con este intento se reconcilió con él, aunque despues de tantos agravios y desabrimientos; prometió de dar por mujer á su hija madama Margarita, habida fuera de matrimonio, á Alejandro de Médices, sobrino del Papa; demás de esto, que haria tanto, que la casa de Médices volviese á su patria. Junto con esto renovó la confederacion con el rey de Francia por sus embajadores, que para esto fueron á Cambray, ciudad en la frontera de Flándes y de Francia. Envió los hijos á su padre por dos millones de oro que pagó el Francés por su libertad; con ellos partió tambien su hermana doña Leonor para casar con el rey de Francia. Desde este tiempo los estados de Flándes quedaron del todo libres y exemptos de la jurisdiccion y señorío de Francia, y al contrario, los franceses se quedaron con el ducado de que tenian sobre las islas Malucas; pareció el mejor ca

oés envió por su generalá Odeto, señor de Lotrech, i Borgoña.

Restaba concertarse con Portugal por la diferencia á quien esto toca, convocó para la ciudad de Colonia

mino que el rey de Portugal prestase al Emperador

trecientos y cincuenta mil ducados, con tal que hasta que aquel dinero fuese pagado, los castellanos desistiesen del trato y pretension de aquellas islas. Concluidas estas cosas, el Emperador pasó por mar á Italia. El gran turco Soliman, á instancia de Juan Vaivoda, puso sitio sobre Viena de Austria; pero defendióla muy bien Filipe, conde Palatino, que se hallaba dentro con buena guarnicion de soldados.

AÑO 1530.

Estaban en Roma á causa de las desgracias pasadas y del saco mal parados los ciudadanos y desabridos; por esto pareció y acordaron que la coronacion se hiciese en Boloña. Fué grande el concurso de gente que acudió, muchos los regocijos, la representacion de majestad extraordinaria, con que el mismo dia de Santo Matía, que era en el que nació el emperador don Cárlos, fué llamado Augusto y coronado de mano del Pontífice. Intercedieron el Pontífice y venecianos para que el ducado de Milan se volviese á Francisco Sforcia. Hízose así con darle por mujer á Cristierna, hija del rey de Dinamarca, sobrina del Emperador. Demás desto, se le mandó que pagase novecientos mil ducados, y que entre tanto que lo cumpliese, la ciudad de Como y el castillo de Milan se tuviesen por César. Al marqués de Mantua fué dado título de duque; y por cuanto el Pontífice y duque de Ferrara estaban diferentes sobre las ciudades de Riego y de Módena, el Emperador, como juez árbitro, oidas las partes, las consignó al de Ferrara.

Con esto se partió para Alemaña, donde tenia convocada dieta de los príncipes de Alemaña para la ciudad de Augusta para los 8 de abril. Lo que principalmente se pretendia era reducir á los herejes, como en otras dietas se habia intentado. Fué poco lo que se hizo en esta parte; solamente los herejes presentaron por escrito cierta confesion de su fe, que del lugar se llamó adelante la confesion augustana. El que la compuso fué Filipe Melancton, hombre docto y grande hereje.

Demás desto, las gentes de César con un largo cerco que pusieron sobre Florencia quebrantaron de tal manera los brios de aquella ciudad, que no solo los Médices fueron restituidos á su patria, sino tambien quedó por duque de Florencia Alejandro de Médices, y los florentinos con tanto quedaron de todo punto despojados de su antigua libertad. Los principales caudillos en esta guerra fueron Filiberto, príncipe de Oranges, y Alonso Davalos, marqués del Vasto y tambien de Pescara por muerte de su primo don Fernando.

Margarita, tia del Emperador, falleció en Malinas, ciudad de Flándes, 1.° de diciembre. Era gobernadora de aquellos estados; por su muerte sucedió en aquel gobierno doña María, reina de Hungría, viuda, que en lugar y por órden de su hermano el Emperador tuvo aquel cargo muchos años.

AÑO 1531. Ainstancia del Emperador, el arzobispo de Maguncia

los electores del imperio para que allí nombrasen rey de romanos. Fué así, que el dia señalado por consentimiento de todos los votos salió nombrado don Fernando, archiduque de Austria, rey de Bohemia y de Hungría. Solo Federico, duque de Sajonia, no vino ála eleccion, y por medio de su hijo protestó de nulidad en todo lo que se hizo. Siguieron este mismo partido los príncipes de Baviera; pero el año siguiente consintieron en la eleccion por respeto del Emperador. Lo mismo hizo poco despues el duque de Sajonia, luego que en la dieta de Ratisbona concedieron libertad en lo que tocaba á la religion. En muchas partes tembló la tierra, en Flándes principalmente, rotos los diques, muchos lugares enteros quedaron anegados con las olas de la mar, donde hasta este tiempo se ven las torres de los templos que están en pié. La mayor fuerza deste mal cargó en la ciudad de Lisboa, tanto, que el Rey, porque no le tomase la casa debajo, por muchos dias fué forzado á alojarse en tien. das y pabellones en el campo. La madre por donde corre el rio Tajo se hinchó de tal manera, que apartándose las aguas de la una y de la otra parte, parecia resultar una manera de isla. En Inglaterra la religion antigua y católica se comenzaba á alterar con esta ocasion. El rey Enrique habia comenzado á poner los ojos en Ana Bolena por no saber enfrenar sus apetitos. Pretendia, repudiadasu mujer la reina doña Catalina con color que estuvo casada con su hermano Artus, tomarla por mujer; lo uno y lo otro puso en efecto el año siguiente, dado que en su legítima mujer tenia una hija, llamada doña María. El Pontífice contradecia todo esto y no queria aprobar estos intentos. Por esto el Inglés mandó so graves penas á todos sus vasallos que no acudiesen á Roma, que era todo abrir la zanja y echar cimientos del sci. ma pestilencial que se siguió y de la desventura de lo glaterra. Entre los esguízaros otrosí resultaron guerras civiles entre herejes y católicos. Vinieron á las manos en tierra de Tigurió Zurich, que es uno de aquellos cantones; la victoria quedó por los católicos, dado que eran menos en número. Murió en la batalla Zuinglio; en Basilea Ecolampadio hallaron muerto en su lecho por el mes de noviembre; eran entrambos cabezas princio pales de aquella secta malvada de sacramentarios.

AÑO 1532.

Trataba el gran turco Soliman de acometer el reino de Hungría; para hacerle resistencia el emperador don Cárlos convocó por su edicto los príncipes de Alemaño para tener dieta en Ratisbona; tratóse de acudirá esla necesidad y proveer de gentes y de dinero. Para salir con esto, á los herejes se les concedió libertad de como ciencia, con que se allanaron y acudieron al socorro; tambien el Pontífice envió baen número de italianos debajo la conducta del cardenal Hipólito de Médices; lo mismo hizo el rey de Portugal, que envió gente de socorro. Con esta diligencia se juntaron como veino mil caballos y ochenta mil infantes; asentaron sus reo" les cerca de Viena, donde pretendian acudirlos turvo;

el caudillo de toda esta gente era el mismo Emperador. El Bárbaro, luego que tuvo aviso de la gran voluntad con que tantas naciones acudian, dado que tenia mucho mayor número de gente, desconfiado de sus fuerzas, sin atreverse á dar la batalla, contento de haber talado y saqueado lo de Hungría y parte de Austria, sin hacer otro efecto, antes con pérdida de muchos de los suyos, dió la vuelta para donde vino.

Por el mismo tiempo Andrea de Oria con la armada imperial de las galeras pasóá la Morea, donde ganó á los turcos las ciudades de Coron y Modon.

Falleció Juan Federico, duque de Sajonia, gran favorecedor de Martin Lutero; sucedióle su hijo, que tenia el mismo nombre, y fué tan grande hereje como su padre.

El César, compuestas las cosas de Alemaña, bajó en llalia, donde en Boloña se vió con el Pontífice, y hizo con él liga contra los turcos. Junto con esto, para remedio de las herejías, se trató de convocar un concilio general, dado que el principal intento destos príncipes era de impedir la entrada del Francés en Italia, ca se entendia que si no era recobrando á Milan, nunca sosegarla.

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No parece habia llaneza en estas pláticas, porque luego que el emperador don Cárlos se partió y volvió á España, el pontífice Clemente por mar y el Francés por tierra se juntaron en la ciudad de Marsella. Sospechábase que desta junta resultarian nuevas guerras y alborotos en Italia; con la muerte del Pontífice, que luego se siguió, se cubrieron ó desbarataron todos estos intentos. Solo se efectuó que Catalina, hija de Lorenzo de Médices, casó con Enrique, hijo del Francés, que adelante por muerte del Delfin, su hermano mayor, que se llamó Francisco, vino á ser primero delfin, y despues rey de Francia. El dote fué ciertos pueblos en Alvernia y gran cantidad de dinero.

AÑO 1534.

Falleció don Alonso de Fonseca, arzobispo de Toledo, á4 de hebrero; sucedió en aquella iglesia en su lugar el cardenal don Juan Tavera.

El papa Clemente luego que dió vuelta de Francia, con una enfermedad larga que le sobrevino, dada órden en sus cosas y en las de la ciudad de Roma, falleció en aquella ciudad á 24 de setiembre. Sucedióle, á 15 de octubre, el cardenal Alejandro Farnesio, natural de Roma, ejercitado en todos los grados y oficios de la corte romana. Llamóse Paulo III; gobernó la Iglesia quince años y veinte y ocho dias. En su mocedad, fuera de matrimonio, tuvo á Pero Luis y á Constancia; hijo de Pero Luis fué Alejandro Farnesio, de Constancia Guido Sforcia, á los cuales dió el capelo en la prillera creacion que hizo de cardenales. Hermanos de Alejandro Farnesio fueron Octavio, que fué adelante duque de Parma, y Rainucio, caballero de San Juan, que los años siguientes hizo tambien cardenal.

En Inglaterra por el mes de noviembre se promulgó oa ley, en que quitaban toda la autoridad y poder al "ontifice romano, y el Rey quedaba declarado por ca

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El emperador don Cárlos con intento de ayudará esto Mulease, que se acogió á su amparo, juntada una gruesa armada, se hizo á la vela desde Barcelona á 30 do mayo. Partió en su compañía el infante don Luis de Portugal con algunos galeones bien aprestados que el Rey, su hermano, le dió para este efecto. Abordaron con buen tiempo á la ribera de Africa, donde en la entrada del puerto de Túnez se apoderaron por fuerza de la Goleta, castillo muy fuerte y muy pertrechado, y tambien de la ciudad de Túnez por el mes de julio. La ciudad fué entregada al rey Mulease; en la Goleta quedó don Bernardino de Mendoza con mil soldados de guarnicion. Hecho esto, el Emperador dió la vuelta á Sicilia, y desde allí pasó á Nápoles.

Mientras que esto pasaba, el rey de Francia, pasados los Alpes, tomó al duque Cárlos de Saboya la ciudad de Turin con otros muchos pueblos del Piamonte, de donde resultaron grandes desabrimientos, especialmente que por el mismo tiempo el duque Francisco Sforcia, á causa que no tenia hijos, estando á la muerte, nombró por heredero de aquel estado al césar don Cárlos.

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Desde Nápoles pasó el César á Roma, donde en presencia del Pontífice y de los cardenales con palabras muy graves se quejó del rey de Francia; fué tanta la cólera y alteracion que le desafióá tener y hacer campo con él. Sucedió esto el segundo dia de pascua de Resurreccion. Pocos dias despues, partido de Roma, se metió por la Francia con un grueso ejército; llegaron hasta Marsella, ciudad de la Proenza, y dado que se pusieron sobre ella, sin hacer efecto fueron forzados á dar la vuelta. En esta jornada fué por ciertos villanos desde una torre muerto el insigne poeta castellano Garcilaso de la Vega; sintió mucho el Emperador esta desgracia; hizo abatir la torre y ahorcar todos aquellos villanos. Tambien falleció de enfermedad Antonio de Leiva, capitan de gran cuenta y fama, y general en aquella jormada.

Sucedieron en este año otras tres cosas memorables: la primera, que Francisco, delfin de Francia, falleció á 10 de agosto; dudóse si con yerbas ó de enfermedad ordinaria; la segunda, en Colonia de Alemaña se tuvo un concilio provincial en que presidió Hermano, arzobispo de aquella ciudad; mas siete años adelante se declaró por los luteranos, que fué causa de que el pontífice Paulo III le privó de aquella dignidad, y puso en su lugar á Adolfo; la tercera fué la muerte de Erasmo Roterodamo, que falleció en Busilea en edad de se

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tenta años, persona de mayor erudicion y fama que digna de ser alabada.

En Inglaterra, á 29 de mayo, Ana Bolena, dado que tenia el Rey en ella una hija, llamada Isabel, fué acusada y convencida de adulterio, y pagó con la cabeza. Entró en su lugar Juana Semera; mas el año luego siguiente falleció de parto; el hijo vivió, y se llamó Eduardo. Casó el Rey despues desto con Ana, hermana del duque de Cleves, con la cual poco despues hizo divorcio, habiendo promulgado una ley que fuese lícito apartar los matrimonios. Con esto casó la quinta vez con Catalina Havarda, pero hízola morir por adúltera y porque antes que el Rey se casase con ella perdió su virginidad. Ultimamente, casó con una señora viuda, llamada Catalina Parra; este matrimonio no se disolvió á causa de la muerte del Rey, que poco adelante se siguió.

AÑO 1537.

El duque Alejandro de Médices fué en Florencia muerto, á 6 de enero, por traicion de Lorenzo de Médices, deudo suyo. Los ciudadanos por su muerte nombraron por duque de Florencia á Cosme de Médices de aquella casa y linaje, y pariente del muerto, aunque de léjos. El emperador don Cárlos tuvo dieta del imperio en Wormacia, donde se publicó un edicto contra los luteranos; pero no fué de provecho alguno por estar aquella gente alterada y para tomar las armas. Deseaban todos un concilio general, pero ofrecíanse grandes dificultades; sin embargo, el Pontífice con grande constancia señaló para tener el concilio primero á Mantua, despues á Vincencia, por ser ciudades de Italia, pero no léjos de Alemaña. Los herejes pretendian que el Pontífice como reo no podia ser juez, ni tampoco los obispos, como personas que le estaban por juramento obligadas. Pedian que el concilio fuese libre y en Alemaña; sus intentos y lo que pedian no se entendia bastantemente; porque ¿quién podia sufrir que ellos fuesen jueces, sea por ser reos, sea por ser acusadores? Excluir á los obispos fuera contra todo lo que antiguamente se usó, pues hacer jueces á los príncipes seglares en negocios de la fe y de la religion, aun ellos mismos no lo aprobaban, porque mal puede juzgar el ciego de lo que no sabe; lo mas cierto es que todo era entretener con engaño y querer burlarse en negocio tan grave. Tenia el gobierno de Egipto en lugar del gran Turco un eunuco, llamado Soliman. Este, por mandado de su señor con una armada de ochenta velas que se aprestó en el mar Rojo, salido con ella en el mar Océano, se puso sobre el castillo de Dio, fuerza muy importante en el reino de Cambaya, todo con intento de echará los portugueses de la India y quitalles el trato de la especiería; grandes combates y asaltos le dieron; pero los portugueses fueron tan valientes, que los turcos, sin salir con lo que pretendian, volvieron atrás. Por el mismo tiempo el Pontífice en Roma señaló nueve cardenales para que considerasen todo lo que tenia necesidad de reformacion. Ellos compusieron un libro en que comprehendieron muchas cabezas y materias en este propósito. Tratóse otrosí de hacer liga con

tra los turcos; asentaron que el Pontífice, Emperador y veneciancs juntasen sus armadas para este efecto, y porque el Francés no impidiese estos intentos, se trató que se juntasen estos príncipes y tuviesen habla en Niza, ciudad de la Proenza.

AÑO 1538.

Como todos vinieron en esto, el Pontífice, dado que era muy viejo, se apresuró para ir allá; el César vino de España por mar, por tierra el rey de Francia. La junta fué por el mes de mayo. Despues de muchos dares y tomares, no se pudo sustentar la paz, solo se concluyeron treguas por espacio de diez años. Tampoco se pudo concluir que el Francés y el César se viesen. Solo el Emperador prometió de casar su hija madama Margurita, que estuvo casada con el duque Alejandro de Médices, con Octavio Farnesio, nieto del Pontífice.

Verdad es que á la vuelta del Emperador á España se vió de camino con el Francés en Aguas Muertas. Estuvieron juntos dos dias, y habláronse en secreto diversas veces. La cosa de mayor importancia que se concluyó fué que el rey de Francia perdonase y recibiese en su gracia á Andrea de Oria.

El cual con las galeras imperiales y con las del Pontífice y venecianos, en el golfo Ambracio, que es en el Albania, cerca de la Morea, y hoy se llama el golfo de Larta, tomó á los turcos á Castelnovo; pero como actidiese Barbaroja con la armada turquesca, cerca de Prevesa y del promontorio Accio, sin hacer cosa de momento, fueron los nuestros desbaratados y huyeron del enemigo. Desta manera todos aquellos aparejos intentos salieron vanos; hasta el mismo Castelnovo volvió el año siguiente á poder de los turcos con grande estrago de los soldados españoles que allí quedaron de guarnicion. Los venecianos otrosí concertaron treguas con el Turco, de que les resultó con él una larga paz.

En Inglaterra quemaron los huesos de santo Tomás, cantuariense, derribaron los monasterios, los monjes y frailes forzados á mudar hábitos y vestirse como seglares ó clérigos.

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A 1.o de mayo, en Toledo, en las casas de los condes de Fuensalida falleció la emperatriz doña Isabel; su cuerpo llevaron á Granada. El Emperador estuvo relirado en el monasterio de la Sisla, que es de jerónimos. Quedaron desta señora tres hijos: el príncipe don Filipe y las infantas doña María, que casó adelante con el emperador Maximiliano, segundo deste nombre, y doña Juana, que fué mujer del príncipe don Juan de Portugal. Los hijos del Emperador fuera de matrimonio fueron don Juan de Austria, el cual hubo despues de viudo, y doña Margarita de Austria habida antes que el Emperdor casase.

Falleció Georgio, duque de Sajonia, grande enemigo de Lutero; sucedióle su hermano Enrique, que ya era luterano; hijo deste Enrique fué Mauricio, del cual so hablará adelante. *

AÑO 1540.

La ciudad de Gante en Flándes estaba revuelta y alterada por cierta nueva imposicion de dineros para lo

gastos de la guerra. El Emperador, para sosegarla, se

determinó á pasar en aquellas partes; para mayor brevedad hizo su camino por Francia. Saliéronle al encuentro hasta la raya de aquel reino los dos hijos del Rey, Enrique y Cárlos; el mismo Rey desde Orliens hasta Paris le hizo compañía. Fué grande la resolucion del Emperador en fiarse de su contrario y ponerse en sus manos; díceseque se trató de detenerle; libróle Dios de un peligro tan grande. Llegado á Gante, con castigar álos culpados y edificar una fortaleza junto á la ciudad, hizo que los demás se sosegasen. Por el mismo tiempo falleció Juan Vaivoda, que se llamaba rey de Hungría; dejó un hijo recien nacido, llamado Estéfano, para cuya proteccion y defensa los turcos hicieron grandes estragos en el reino de Hungría. Ebora, ciudad de Portugal, fué hecha arzobispal á peticion de aquel Rey y por autoridad del Papa; señaláronle por sufragáneo al obispo de Silves; confirieron aquella iglesia al cardenal don Enrique, hermano del Rey, que despues de la muerte del rey don Sebastian, su sobrino, vino tambien á reinar. El pontífice Paulo confirmó la primera vez y aprobó la religion de la compañía de Jesus. Expidióse la bula en Roma á 27 de setiembre; fundóla el santo padre Ignacio de Loyola, guipuzcoano de nacion, persona de mucha santidad, para grande y maravilloso provecho de la república cristiana. En este año, á 12 de setiembre, sucedió la memorable batalla que venció á los turcos con armas iguales junto á la isla de Arboran don Bernardino de Mendoza, general de las galeras de España, de la casa de Mondejar.

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El Emperador, sosegadas las cosas de Flándes y castigados los de Gante, enderezó su camino para Alemaña; su intento era de reconciliar los herejes con la Iglesia. Tuviéronse muchas disputas entre los teólogos, que fuera un remedio saludable si la obstinacion de los herejes pudiese convencerse por argumentos. Habíase el año pasado comenzado en Wormacia entre los teólogos un coloquio, á 25 de noviembre, el cual se iba continuando este año; pero con la venida del Emperador se remitió todo para la dieta de Ratisbona, que se comenzóá5 de abril. Disputaron los teólogos escogidos por la una y por la otra parte; el principal por la parte de los católicos fuéJuan Eckio; por la de los herejes Filipe Melancton. El cardenal Gaspar Contareno, legado del Papa en esta dieta, con el deseo que tenia de la paz, parece concedió á los contrarios algunas cosas en materia de justificacion y de la transubstanciacion, por donde, vuelto á Roma, en público consistorio le reprehendió ásperamente el cardenal Pedro Garrafa, que adelante fué papa y se llamó Paulo IV. Todos tuvieron por entendido, por ser la reprehension tan áspera, que hablaba por boca del Pontífice, que presente estaba; así fué mayor la afrenta. . Concluida la dieta de Ratisbona, el César bajó á Italia; tuvo habla con el Pontífice en Luca , ciudad de la Toscana , por el mes de setiembre; tratóse en la plática ojuntar un concilio general. Partido del Pontífice, pao áGénova, donde Andrea de Oria tenia una grande

armada aprestada, á propósito de ir sobre la ciudad de Argel que está en la costa de Africa. El tiempo no era á propósito por estar el otoño adelante. Los mas, y el mismo Pontífice, procuraban apartalle de aquel propósito; pero el Emperador estuvo firme. Llegado á las riberas de Africa, á los postreros de octubre con una cruel tempestad que se levantó, perdida gran parte de la armada, sin hacer efecto, fué forzado á retirarse á Bugia, desde donde con mucha tristeza pasó al puerto de Cartagena sin sacar provecho alguno, antes gran daño. Fernan Cortés que acompañó en aquella jornada al Emperador, como su galera se fuese á fondo y él procurase salvarse á nado, se le cayeron de una toalla que llevaba ceñida dos vasos de esmeralda, que se apreciaban en trecientos mil ducados.

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Desbarataron el intento que los años pasados tuvo el Papa de juntar concilio las grandes guerras que se levantaron entre los príncipes; pero al presente un nuevo edicto se publicó en que mandaba el Padre Santo que los obispos de todas partes acudiesen á la ciudad de Trento. Señaló tambien sus legados para presidir, es á saber, los cardenales Parisio, Moron y Polo; pero estos intentos tambien se dilataron á causa que el Francés de nuevo hizo guerra contra el Emperador por muchas partes. La ocasion fué que él enviaba por embajadores al gran Turco un ginovés, llamado César Fregoso, y otro español llamado Antonio Rincon. Era gobernador á la sazon de Milan Alonso Davalos, marqués del Vasto; ciertos soldados españoles conocieron á los embajadores que iban navegando por el Po abajo, aunque disfrazados y en hábito de romeros; echáronles mano y ahogáronlos en aquel rio. Esto sucedió el año pasado. Túvolo el rey de Francia por grande desacato, sin parar hasta que se vino á las armas; acometió con un grueso ejército las fronteras de Flándes. Fuera desto, el mismo delfin Enrique por mandado de su padre puso en la entrada de España sitio sobre Perpiñan; pero fué tan grande el valor de los soldados castellanos del presidio, que le enclavaron la artillería, y con acudir soldados de todas partes, fué forzado áretirarse, alzado el CerC0, Era en este tiempo virey de Navarra Juan de Vega, señor de Valverde, de donde en breve pasó á Roma por embajador, donde algunos años residió y hizo prudentemente su oficio; despues gobernó á Sicilia muchos años. Por conclusion, vuelto en España, fué presidente del Consejo real de Castilla, en el cual cargo hizo cosas muy loables. Fué varon muy entero, y tuvo un ánimo muy constante contra los calumniadores, singular prudencia, y piedad y devocion extraordinaria. A los primeros de diciembre murió el rey de Escocia Jacobo, quinto deste nombre; dejó sola una hija, llamada María, que poco antes le nació de su segunda mujer madama María, hermana del duque de Guisa. En Alemaña, Italia y España fueron tantas las langostas, que, volando por el aire, quitaban el sol. En Sicilia un grande temblor maltrató muchas ciudades y pueblos, muchos edificios quedaron nual para

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