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mente Francisco Memoranci, de quien el pueblo sospechaba que de secreto favorecia á los herejes. En Flándes, dado que las cabezas de los españoles amotinados fueron castigadas, los demás no quedaron sosegados, bien que el conde Ludovico, hermano del de Oranges, que de nuevo entrara en aquella provincia, fué por los nuestros vencido á 14 de abril. Grandes revueltas andaban en Francia, tanto, que el Rey en el bosque de Vincenas, cerca de Paris, tenia al duque de Alanzon, su hermano, y al de Vandoma, su cuñado, segun que corria por la fama, presos en aquel castillo, y á Memoranci en Paris; al mismo tiempo que muy fuera desazon le sobrevino la muerte á 4 de junio; dejó una sola hija, que no vivió largo tiempo, por donde el reino de Francia, conforme á las leyes de aquella nacion, recayó en Enrique, hermano del difunto, rey que era de Polonia. La armada turquesca abordó á Túnez á 14 de julio, donde ganó el castillo de la Goleta, á 22 de agosto, y pasados otros veinte y cuatro dias, se apoderó de un baluarte y fuerte de aquella ciudad, en que tenian los nuestros puesta guarnicion española. Don Juan de Austria, dado que estaba en Trapana de Sicilia, á la punta postrera de aquella isla con intento de esperar alguna buena ocasion, no pudo acudirá socorrer los cercados. Los mas echaban la culpa al cardenal Granvela, que á la sazon era virey de Nápoles, por no haber proveído con presteza de dineros, soldados y provision. Falleció el gran turco Selim; sucedióle su hijo mayor AmuTales. Por este tiempo para los grandes gastos del Rey se subieron en gran manera las alcabalas, y con licencia del Papa se comenzaron á vender los pueblos de los obispos y de las iglesias. El rey de Portugal, por ser de natural brioso, cosa que se le acrecentó con la edad, pasó con una armada á Africa sin hacer efecto alguno; el deseo que tenia grande de ensanchar el nombre cristiano no le dejaba sosegar; intento por cierto honroso, pero fuera de sazon. Alborotóse Génova, y llegó la alteracion á que los nobles nuevos echaron á los antiguos de la ciudad; acudieron para sosegarlos de parte del Papa el cardenal Juan Moron y un comisario del Emperador, y de parte del rey Católico don Cárlos de Borgia, duque de Gandía, y don Juan de Idiaquez, embajador en aquella república, que despues de dos años que duraron las inquietudes, los concertaron.

AÑO 1575.

Don Juan de Austria de Italia partió para España, donde alcanzó del Rey, su hermano, que le nombrase por su lugarteniente en todo lo de Italia con nombre de vicario. Lo que en esto pretendian era que por la dilacion de los vireyes no se fuese de las manos la ocasion de hacer algun buen efecto. Con esto en la misma armada en que era venido dió la vuelta para Italia para hacer rostro á los intentos del gran Turco, ca se decia que apercebia una gruesa armada para daño de los cristianos.

Fué este ruido falso y sin propósito. Solo el Moluco,

ayudado de los turcos, quitó los reinos de Marruecos y de Fez á un su sobrino, llamado Muley Mahomad Che. ribo. Pretendia por una ley que algunos años antes deste se promulgó que los tios hermanos del Rey que moria fuesen antepuestos á los hijos en la sucesion del reino. Retiróse Muley á Portugal, que fué ocasion, como los nuestros pretendian restituille en el reino de su padre, del estrago y llaga que se recibió en Africa, tan grande, que en muchos años no se podrá curar.

El rey de Francia tenia detenidos en Paris al de Alanzon y al de Vandoma porque no le revolviesen el reino, Huyóse el de Alanzon á Normandía, donde le acudieron herejes y católicos malcontentos con voz de dar órden en las cosas del reino. Poco despues se juntó con él mismo el de Vandoma, que huyó tambien de Paris.

AÑO 1576.

En el negocio del arzobispo de Toledo don Bartolomé de Miranda, á cabo de diez y siete años de prision, se vino en Roma á sentencia; pronuncióla el pontífice Gre. gorio á 14 del mes de abril. Faileció el Arzobispo diez y ocho dias adelante en el monasterio de su órden, que se llama de la Minerva, en aquella ciudad. Fué mas dichoso en estado de particular que de prelado, persona de letras y de virtud, si por su poco recato en su edad mayor no diera ocasion para que le tuvieran condenaran, como en efecto fué sentenciado por sos. pechoso en materia de religion. Abogó por él, y aun defendióle por escrito el doctor Martin Azpilcueta, navarro, que fué el jurista mas señalado de su tiempo, como se ve por los libros que dejó impresos, y de no menor bondad y piedad. Por muerte del emperador Maximiliano II sucedió en el imperio su hijo Rodulfo, que ya era rey de roIIldll0S. El príncipe de Condé y Juan Casimiro, hijo del Palatino, entraron en Francia por la parte de Lorena con treinta mil hombres en favor del duque de Alanzon, por cuyo medio se hicieron las paces con los herejes, poco aventajadas para el Rey. Falleció en Flándes el Comendador mayor, ocasion con que se juntaron todos los estados de aquella provincia para tratar de lo que convenia. Lo que resultó fué que conjuraron contra su Rey, y se resolvieron de echar los españoles de la tierra, juntarse con los herojes y tomar por cabeza al príncipe de Oranges. Verdad es que para dar algun color á estos intentos adelante hicieron venir de Alemaña áMatías, hermano del nuevo Emperador, en efecto para burlarse de él, pues consolo darle el título de príncipe ellos lo gobernaban todo ás voluntad. Por donde en breve, dejada á Flándes y aque principado de solo nombre, dió la vuelta á Alemaña. Los flamencos pusieron sitio sobre el castillo de Alvers á tiempo que los españoles por estar sin cabezaan daban amotinados, pero sin embargo acudieron de dio versas partes al peligro y á la defensa. Los soldados de castillo y socorros eran hasta cuatro mil; en la ciudad se contaban mas de cuarenta mil hombres de armas tor mar; la cual muchedumbre no fué parte para que los soldados salidos del castillo no acometiesen á los ene" migos, donde con muerte de catorce mil hombres, parte soldados, parte naturales, saquearon y pusieron fuego á aquella muy rica y grande ciudad. La presa fué muy grande, con que los soldados quedaron ricos y sosegaron. El mismo dia que esto sucedió en Anvers, que fué á4 de noviembre, don Juan de Austria llegóá la ciudad de Lucemburg; enviábale el Rey desde España para remedio de las cosas de Flándes, y para mayor brevedad pasó por Francia disfrazado. Poco efecto hizo su venida, y de poco provecho fué aquel remedio, por estar las cosas de todo punto estragadas.

AÑO 1577.

La reina de Portugal doña Catalina falleció en Lisboa, por cuyo respeto, reverencia y industria en alguna mamera se enfrenaban los brios de su nieto el rey don Sebastian, el cual y el rey don Filipe se vieron en Guadalupe, donde trataron de la empresa de Africa, para donde se apercebia el Portugués, y el rey Católico pretendia que por lo menos no fuese en persona á ella, pero no pudo alcanzar lo que deseaba.

Por el mes de noviembre se vió un cometa junto al signo de libra y planeta de Marte con una cola notablemente larga y ancha, cosa que pocas veces se ha visto tan grande. Díjose despues de la muerte desgraciada de aquel Rey que amenazaba á Portugal; que tales son los pronósticos de los astrólogos, y la opinion del vulgo es que el cometa pronostica mudanza de rey.

AÑO 1578.

En Madrid nació al rey don Filipe, á 14 de abril, de la reina doña Ana, su mujer, un hijo, que se llamó don Filipe, que fué el cuarto parto de su madre; vivió mas que sus hermanos. Fué este año dichoso por el nacimiento deste Príncipe; por otra parte fué muy desgraciado para Portugal y para toda España, porque el rey don Sebastian, llevado del fervor de su mocedad y del deseo encendido que tenia de extender en Africa el nombre cristiano, recibió debajo de su amparo al rey Muley. Para la empresa juntó con las fuerzas de su reino gentes de Alemaña, de Italia y de Castilla. Apercibió una gruesa armada, en que con toda su gente, por el mes de julio, se hizo á la vela, y llegó á Arcilla, ciudad sujeta álos portugueses en Africa. Lo primero que pretendia era acometer el castillo de Alarache, que está á la boca del rio que hoy se llama Luco, y antiguamente se dijo Liso. Comenzaron los portugueses ámarchar por la tierra adentro; salióles el Moluco al encuentro con muy mayor número de gente. Dióse la batalla á4 de agosto; fueron vencidos los portugueses; la matanza fué grande, los cautivos sin cuento, y entre ellos muchos de los mas nobles que allí iban. Ninguna pelea de muchos años acá se ha visto tan desgraciada; en particular perecieron aquel dia tres reyes, el Moluco de enfermedad de que andaba trabajado de dias atrás; dejó por sucesor un su hermano, llamado Hamet; el rey de Portugal Pereció en la pelea; Muley se ahogó al pasar del rio huyendo de los enemigos.

Concedió don Juan de Austria para sosegar á los flaIleICOS los españoles saliesen de aquellos estados,

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y en los castillos se pusiese guarnicion de los naturales; que fué resolucion muy perjudicial, porque apenas salieron los españoles, cuando los herejes trataron de prenderá don Juan de Austria. El, avisado desto, se huyó á la ciudad de Namur, y hizo llamamiento de soldados. Envió por los españoles, que se encaminaban á Italia; tuvo algunos encuentros con los contrarios, ganóles algunas plazas y ciudades; pero todas sus pretensiones y intentos desbarató la muerte, que le sobrevino en la flor de su edad por principio del mes de octubre. Falleció de enfermedad en la campaña y en sus reales. Sucedió en el gobierno de aquellos estados Alejandro Farnesio, príncipe de Parma.

Estaban los estados descontentos de archiduque Matías, por lo cual contra don Juau de Austria habian llamado á Francisco, duque de Alanzon; él, aceptado el partido, fuéáMons de Henao, donde le dieron título de protector de Flándes.

En Portugal falleció la infanta doña María, hija del rey don Manuel y de su postrera mujer doña Leonor. Era esta señora cuando falleció de buenos años y doncella, porque aunque se trató en diversos tiempos de casalla con muchos príncipes, ningun casamiento se efectuó.

AÑO 1579.

Luego que las tristes nuevas del desastre del rey don Sebastian llegaron á Portugal, sin dilacion fué nombrado por rey el cardenal don Enrique, su tio, hermano de su abuelo, dado que estaba en lo postrero de su edad y tenia poca salud, así fué breve su reinado, solo de diez y siete meses. Para tener sucesion trataron los grandes de aquel reino de hacelle casar; pero como esto pareciese fuera de propósito y que no vendria á efecto, fueron muchos los que pretendieron sucederle en el reino. El rey don Filipe, por el derecho de su madre la emperatriz doña Isabel; Filiberto, duque de Saboya, por ser hijo de doña Beatrizá causa que la una y la otra eran hijas del rey don Manuel, mas la Emperatriz era la mayor; el príncipe de Parma pretendia por doña María, su mujer, ya difunta, mas dejó dos hijos, Ranucio y Eduardo; el duque de Berganza pretendia por doña Catalina, su mujer. Eran estas dos señoras nietas del rey don Manuel, hijas del infante don Duarte, su hijo, la mayor era doña María, pero era muerta, y vivia la menor doña Catalina. Don Antonio Prior de Grato acudió á la misma pretension como hijo del infante don Luis, y por el mismo caso nieto del rey don Manuel; alegaba que la bastardía no le perjudicaba á causa que su padre se casó con su madre; pero los mas tenian esto por cosa vana, ni se hallaban testigos bastantes para la probanza de cosa tan grande. La reina madre de Francia madama Catalina pretendia que aquel reino se le debia por venir de parte de madre de la condesa de Boloña, llamada Matilde, mujer que fué de don Alonso el Tercero, rey de Portugal; afirmaba que dejó della sucesion. Los portugueses contra esto por bastantes testimonios negaban que la condesa Matilde hubiese dejado algun hijo ni del primer matrimonio ni de don Alonso, su segundo marido, y mostraban que cuando vino á muerte le sucedió en aquel estado de Boloña Roberto, su sobrino, hijo de su hermana Alisa, de oro principio la línea del linaje materno de la reina Madre. Todo esto hacia el derecho dudoso, por donde los juristas tuvieron ocasion de escribir largamente sobre el caso, sin que faltase á ninguno de los pretendientes razones ni abogados; verdad es que las armas estaban en poder del rey don Filipe, que siempre y principalmente, cuando el derecho no está muy claro, tienen mas fuerza que las informaciones de los legistas y letrados; y es así de ordinario que entre grandes príncipes aquella parte parece mas justificada que tiene mas fuerzas. En Sicilia salió gran cantidad de fuego líquido de Mongibel al fin deste año con gran daño de los camp0s C0IIll"Cal OS, AÑO 1580. Apercebíase el rey don Filipe para la guerra de Portugal: con este intento hizo que muchas compañías de italianos, alemanes y castellanos se acercasen á la frontera de Portugal, aparejados para acometer luego que les fuese ordenado. Pretendia el rey don Filipe que el muevo rey de Portugal, su tio, le nombrase y hiciese jurar por sucesor, por excusar reyertas; pero al mismo tiempo que se trataba de esto, el rey don Enrique pasó desta vida en Almerin á postrero de enero. Por su muerte parecia no se excusaba la guerra, por no tener esperanza que los portugueses de voluntad vimiesen en lo que era razon. Era necesario proveer de general para aquella empresa. Estaba el duque de Alba preso en la villa de Uceda, porque su hijo don Fadrique hizo casase con hija de don García de Toledo, marqués de Villafranca, sin tener cuenta con otra doncella, dama que fué de la Reina, á la cual los años pasados habia don Fadrique dado palabra, y el Rey mandado que hasta que aquel pleito se determinase no dispusiese de sí. Pareció sacalle de la prision y envialle á Portugal. El mismo Rey para estar mas cerca pasó á Mérida y á Badajoz, ciudad puesta á la frontera de aquel reino. El ejército no era grande, apenas llegaba á doce mil infantes y mil y quinientos caballos; pero era la flor de la milicia de España, soldados viejos, ejercitados muchos años en las armas. Con esta gente y con el buen órden del duque de Alba, don Antonio, que con el favor del pueblo se llamaba rey, fué vencido, primero en la ciudad de Lisboa, y poco despues cerca de la ciudad de Portu le desbarató Sancho Dávila, maestro de campo general en aquella empresa. Con esto y salirse el enemigo de todo el reino, aquella provincia quedó sosegada. En el cual tiempo el rey Católico estuvo en Badajoz tan enfermo, que los médicos no tenian esperanza de su vida. Dióle Dios salud, pero apenas era convalecido, cuando de enfermedad falleció la Reina, su mujer, que en su compañía estaba, á 26 de octubre. Tuvo en ella cuatro hijos: á don Fernando y don Cárlos, que ya eran muertos, don Diego, que falleció poco despues desto, y don Filipe, á la sazon niño y enfermizo, al presente vivo y sano. Tuvo tambien una hija, que fué la postrera que parió, y se llamó doña María, pero vivió muy poco. Por esta misma sazon Jerónimo Osorio, portugués, obispo que era de Silves, pasó desta vida, persona muy

elocuente, bien que en la historia no tanto, como se entiende bien por los libros que dejó escritos, y muy enemigo de la guerra que en esta ocasion se hizo; cuyo contemporáneo fué Andrés Resendio, de la misma nacion, muy señalado en el conocimiento de la antigüedad, y grande imitador de Horacio en los versos que compuso, muy elegantes y agudos. Falleció Emanuel, duque de Saboya; sucedióle su hijo el duque Cárlos. En Flándes despues de la muerte de don Juan de Austria todavía se continuaba la guerra; muchas ciudades estaban alzadas contra su rey; las principales eran Anvers, Gante, Bruselas, Tornay. El archiduque Matías dejó á Flándes y se fué para Alemaña. Los estados de aquella provincia ya que una vez tomaron las armas contra su Rey, no querian sosegar; y dado que todos casi estaban conjurados para hacer la guerra, no tenian fuerzas bastantes para resistir al Rey; por donde desde Francia hicieron venirá Francisco, duque de Alanzon, que se solia llamar Hércules, hermano del rey de Francia, para que los ayudase. El, despuesque revolvió la Francia, y se hizo caudillo de herejes malcontentos, acudió á lo de Flándes, y de primera llegada se apoderó de la ciudad de Cambray, que es de aquel obispo, pero estaba á devocion del Rey de España; no paró en esto, porque el año siguiente á persuasion de los estados volvió otra vez, y dentro de Anvers fué nombrado por duque de Brabante, vana sombra de nombre, pues el de Oranges estaba de todo apoderado. Duróle pues poco el mando, junto con que la esperanza de casarse con la reina de Inglaterra le salió vana, dado que dos veces pasó en aquel reino, que tal era la costumbre de la reina Isabel, burlarse por esta manera de diversos príncipes.

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En Anvers, un mozo vizcaíno, llamado Juan de Jáuregui, se determinó de matar al príncipe de Oranges. Con esta resolucion, un dia, alzadas las mesas despues de comer, le tiró un arcabuzazo; no le mató, pero hirióle debajo la mejilla malamente. El mozo fué luego despedazado, y justiciados todos los que tuvieron noticia de aquella conjuracion. Mas dichoso fué otro mozo, borgoñon, el cual como hubiese asentado por criado del dicho Príncipe, con ocasion que hallóá propósito, poco despues le mató en Olandia.

En Toledo se tuvo Concilio provincial; juntáronso siete obispos y dos abades, presidió el cardenal arzobispo de Toledo don Gaspar de Quiroga; hallóse presente por embajador del Rey el marqués de Velada. Los principales entre los prelados fueron el de Osma don Alonso Velazquez, que antes de acabarse el Concilio fué trasladado al arzobispado de Santiago, y el de Jaen don Francisco Sarmiento, personas muy eruditas graves, de vida y costumbres muy aprobadas. Ento los procuradores de las iglesias el que mas se señalo fué García de Loaisa, persona de grande modestia y de grande erudicion. El rey don Filipe poco adelante le nombró por maestro del Príncipe, su hijo. En este Con cilio se ordenaron muy buenas leyes.

El pontífice Gregorio quitó este año del mes de o

tubre 10 dias, á propósito que los solsticios y equinoccios volviesen á los asientos y dias donde antiguamente estaban. Demás desto, se quitó del Calendario el áureo número, que mostraba las conjunciones de la luna, y en su lugar fué puesto otro número ó ciclo mayor, que llamaron epactas; por el cual y con dejarlos bisiestos á ciertas distancias y á cierto número de años, se mostrarán las conjunciones de la luna perpetuamente sin algun yerro ni mudanza, porque el áureo número de muchos años atrás no servia desto, dado que para esto le inventaron; correccion con que los tiempos correrán de aquí adelante mas enmendados y con mas puntualidad y acierto que hasta aquí. La emperatriz doña María vino á España, y fué á Lisboa, donde el Rey, su hermano, estaba ocupado en asentar las cosas de Portugal, y en su compañía el cardenal Alberto, hijo de la Emperatriz, príncipe de grandes partes. Don Antonio, que se llamaba rey de Portugal, despues de vencido, no paró hasta Francia; dende con una armada que juntó pasó á las islas Terceras, por otro nombre de los Azores, que se tenian por él. Fué vencido en batalla naval que le dió don Alvaro Bazan, marqués de Santacruz, junto á la isla de San Miguel. Los dos principales caudillos de la armada francesa Filipe Strozi fué muerto en la pelea, el señor de Brisac juntamente con el mismo don Antonio se salvó huyendo. Los cautivos franceses, que eran nobles, hasta ochenta, y otros muchos hizo justiciar el Marqués por órden que para ello tenia del mismo rey de Francia; sin embargo, los isleños no se quisieron rendir, digo los de la Tercera, ANO 1583. Hasta que el año siguiente el mismo Marqués dió la vuelta contra ellos, y los sujetó á la jurisdiccion del rey don Filipe, con que quedaron del todo sosegados. En el mismo año el duque de Alba don Fernando Alvarez de Toledo pasó desta vida en Lisboa en edad de setenta y cuatro años, maravilloso en sus cosas y digno de inmortal renombre. Salió vencedor en todas las guerras que hizo, que fueron muchas. Táchanle de severo y grave; lo cierto es que fué mas esclarecido en la guerra que despues de la victoria, mas recatado en el tiempo de la adversidad que de la prosperidad; sin duda gran personaje, honra de España. Fué hijo de don García, el cual antes de heredar fué muerto en los Gelves; nieto de don Fadrique, primo hermano del rey don Fernando, porque las madres de los dos fueron hermanas. El padre de don Fadrique se llamó don García, que fué el primero de aquella casa que tuvo título de duque, cuyo padre don Fernando Alvarez de Toledo fué el primer conde de Alba de Tormes. Poco despues del Duque falleció allí mismo Sancho de Avila de una coz de un caballo, á8 de junio. Fué de la casa de Velada, natural de Avila. Habia fallecido en Madrid el príncipe don Diego, hijo del rey don Filipe; por esto á 1.o del mes de hebrero todos los estados de Portugal juraron al príncipe don Filipe, su hermano, por heredero de aquella corona. Despedida esta junta y nombrado el príncipe cardenal Alberto, su sobrino, por gobernador de aquel reino, el

Rey dió la vuelta á Castilla para dar órden en negocios y necesidades que se ofrecian.

AÑO 1584.

El duque de Alanzon de Inglaterra, donde fué, y de Flándes volvió á Francia con perdon y licencia que para ello le dió el Rey, su hermano;pero como saliese de la corte, que estaba en Paris, falleció de su enfermedad, ó con yerbas que le dieron, como muchos pensaron, á 10 de junio; y con su muerte se desbarataron las esperanzas mal cimentadas de hacerse señor de Inglaterra, Flándes y Francia.

El príncipe de Oranges, á 10 de junio, fué muerto de un arcabuzazo por un mozo, llamado Baltasar, borgoñon de nacion, el cual con intento de hacer esto asentó por su criado poco antes. Tal fué la muerte del que causó tantos males, sin que los flamencos con todo esto se sosegasen.

Quedaron al rey don Filipe de la reina Isabel, su mujer, dos hijas, la infanta doña Isabel y doña Catalina. Decíase que la mayor se guardaba para casar con su primo el emperador Rodolfo; la menor estaba concertada con Cárlos, duque de Saboya. Para celebrar estas bodas pareció á propósito la ciudad de Zaragoza, cabeza que es de Aragon.

Pero antes que el Rey con sus hijos se pusiese en camino, los tres estados de Castilla juraron en Madrid al príncipe don Filipe como á heredero destos reinos. Hízose la ceremonia á 11 de noviembre, que fué domingo y dia de San Martin, en el monasterio de San Jerónimo, que está junto á aquella villa; dijo la misa el cardenal de Toledo Quiroga.

AÑO 1585.

Acabada esta solemnidad y auto, se partió el Rey para Zaragoza en tiempo muy áspero y que todavía duraban los frios del invierno. Vino allí otrosí por mar el duque de Saboya; fué grande la honra que el Rey, su suegro, le hizo, los juegos y aparatos y gastos, con que las bodas, á 18 de marzo, se celebraron con grande regocijo y concurso de grandes. Al mismo tiempo vino nueva de Roma que el pontífice Gregorio, cargado de años, muy esclarecido por las cosas que hizo, por su prudencia y piedad, falleció á 12 de abril. Pusieron en su lugar el mes luego siguiente al cardenal Félix Montalto, que fué primero general de los franciscos claustrales, despues obispo, y últimamente cardenal. Tomó nombre de Sixto V. Gobernó la Iglesia cinco años y cuatro meses; tenia muchas partes; pero como no hay persona sin tacha, muchos le reprehenden de severo y de grande diligencia que puso en allegar dinero y acrecentar y enriquecerá sus deudos, dado que los hechos de los príncipes esjusto echallos á la mejor parte, principalmente de los que son ya muertos. Canonizó á san Diego, fraile de San Francisco, cuyo cuerpo se guarda y honra en Alcalá de Henáres en el monasterio de su órden de San Francisco. El príncipe de Parma hacia la guerra contra los rebeldes en Flándes, y recobrada Gante con otras ciudades que estaban alzadas los meses pasados, este año la cansó y redujo á necesidad de rendirse por el mes de agosto. Grandes fueron los pertrechos, grandes los ingenios de que usaron, grande la obstinacion de los cercados; pero todo lo vencieron los españoles con su valor y constancia.

Acompañó el rey don Filipe á sus hijos los nuevos casados hasta Barcelona, donde se hicieron á la vela para pasar en Italia. A la vuelta en Monzon se tuvieron Cortes de Aragon que duraron mucho tiempo; ofreciéronse grandes dificultades. Con los calores del estío y el otoño, que fué malsano, fallecieron muchos en aquel lugar, especial de los forasteros y cortesanos. En estas Cortes últimamente juraron al príncipe don Filipe por heredero de aquella corona de Aragon y de aquellos estados.

El pontífice Sixto al principio de supontificado, á 9 de setiembre, expidió una bula contra Enrique, duque de Vandoma, en la cual le declaró por hereje y por descomulgado y le privó del derecho de la sucesion del reino de Francia, asíá él como al príncipe de Condé, su primo hermano, llamado tambien Enrique, para que no pudiesen suceder en aquella corona en caso que el rey Enrique, cuñado de Vandoma, falleciese sin hijos, cosa que parecia muy probable por no haberse hasta entonces la Reina hecho preñada.

AÑO 1586.

Sin embargo, el rey de Francia pretendió dejar por sucesor á Wandoma, sin hacer caso del peligro en que ponia la religion y cosas de Francia; muchos señores franceses se concertaron entre sí de tomar las armas en defensa de la antigua religion. El principal de todos fué el duque de Guisa, de que el Rey recibió mucha pesadumbre portemer nuevas disensiones y guerras que resultarian de aquella liga, y que los males y estragos se aumentarian con ser ya tres las parcialidades, dado que al principio dió muestra de estar aplacado y favorecer los intentos de los conjurados, tanto, que no solo ofrecia de ayudallos, sino ser tambien su capitan y cabeza; pero duró poco esta máscara.

El Pontífice, como al principio por favorecer á estos señores hubiese condenado al de Vandoma, poco despues como arrepentido de lo hecho dió muestra de aborrecer los intentos de aquellos señores y de no estar tan indignado con el de Wandoma, tanto, que comunmente se decia que pretendia emparentar con él, lo que sin duda tengo por falso; lo cierto es que al embajador de Vandoma daba mas grata audiencia de lo que los cardenales quisieran y el estado de las cosas parece pedia; pero las cosas y intentos de los papas pocos los entienden.

AÑO 1587.

Maria Stuarda, reina de Escocia, en el castillo de Fodringhaye, donde estaba presa, fué justiciada; cortáronle en una sala de aquel castillo la cabeza á 17 de hebrero. Pronunció la sentencia en Lóndres contra ella la reina Isabel de Inglaterra, su tia, prima hermana de su padre. Habíase esta señora por las revueltas de Esc0cia, á persuasion de la Inglesa, debajo de su palabra,

con un largo y estrecho cerco que tuvo sobre Anvers

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tos delitos se encierran Achacábanle que habia conjurado contra la Reina y tratado de huir de la prision; á la muerte confesó esto segundo, pero negó lo de la muerte de la Reina. Lo que parece mas verisimil esque los herejes tenian por entendido que susecta no podria pasar adelante, si ella vivia, por ser la mas cercana en deudo y que mas derecho tenia á la sucesion de aquel reino, y estaban persuadidos que defenderia con todas sus fuerzas la religion católica y castigaria la herejía. Para vengar esta muerte parecia era justo que los príncipes tomasen las armas, y que lo habian de hacer, lo cual no ignoraba aquella hembra desapoderada y cruel; pero el Francés estaba embarazado con los alborotos de su reino para no poder acudir á esta venganza, dado que la injuria tocaba principalmente á su corona á causa que la Reina muerta fué mujer del rey Francisco, su hermano. El rey don Filipe se aprestaba al mismo tiempo que Francisco Draques, cosario inglés, el cual los años pasados habia acometido y trabajado las marinas de las Indias de la parte del mar del Sur y del mar del Norte por tres ó mas veces, y robado y llevado á Inglaterra grande cantidad de oro. Pasótanade. lante, que se atrevió esta primavera de acometer la isla de Cádiz con esperanza cierta que llevaba de apoderarse de aquella ciudad por estar sin guarnicion y los moradores descuidados; y saliera con su intento, si dos galeras que estaban en aquel puerto no le entretuvieran algun tanto y los comarcanos no acudieran al socorro, y entre todos el principal don Alonso de Guzman, duque de Medina Sidonia. Estaba á la sazon el Rey en Toledo para celebrar la entrada del cuerpo de santa Leocadia, vírgen y mártir, que por muchos siglos estuvo en Flándes cerca de Mons de Henao en un monasterio de benitos, llamado San Gislen. Fué grande la fiesta que en aquella ciudad se hizo, y la procesion muy solemne á26 del mes de abril. Halláronse presentes demás del Rey su hermana la emperatriz doña María y su hijo el príncipe don Filipe, que ayudó á llevar las andas en que venian las reliquias. La Francia estaba dividida en tres parcialidades por la ocasion que queda dicha, cuando treinta mil alemanes entraron en ella en favor del príncipe de Baerne debajo la conducta del duque de Bullon. Fué grande el espanto y cuidado en que pusieron. Saliéronles al elcuentro, por una parte el rey de Francia, por otrael duque de Guisa; como les fuese siempre á la cola y en todas partes los apretase, demás desto por la aspereta del invierno que se siguió, muerta una gran parte desta gente, todos los demás se desbarataron. Falleció otrosí poco despues el duque de Bullon; con esto los católicos cobraron algun aliento. La misma España estaba en cuidado no pasase aquella peste, ayudada de tantos socorros, los montes Pirineos y diese que ha" cer en estas partes. No solo fué trabajada la Francia por esta gente, sino afligida conhambre y peste muy grave. Hacíansegrandes procesiones para aplacar la ira del cielo. Los pueblos enteros salianvestidos de blanco con cruces y peudvo

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