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el lib. v de su historia, cap. 10, cuenta cómo Marco lícito dar ó vender al que quiere con lo que recibe 6 com. Aretusio en el imperio de Constancio hubiese derriba pra cometer pecado, si la ley le permite y la república, ! do un cierto templo de los griegos, mandado por Julia- de otra manera no. Desta manera será lícito vender afeites no, emperador, que le reparase ó pagase lo que valia, á la ramera, alquilalle casa, porque su oficio y pecados se huyó primeramente; despues sabiendo que por esta permiten libremente en la república; asimesmo al judío causa habia prendido á algunos de su voluntad, se pre- donde esta gente se le permite ejercitar las usuras; pero sentó a los jueces y pueblo rabioso para ser muerto, será pecado dararmasó espada al quequiere matará otro, como lo fué con atrocísimos tormentos. Teodoreto en porque esto no se permite , dar casa al logrero donde el lib. v De la historia eclesiástica, cap. 38, cómo está vedado de todo punto dar á usura, como se hace en Audas, obispo en Persia, hobiese derribado un templo España. Lo mismo entiendo de aquello que quieren juque se llamaba Pireo, porque en él se adoraba el fue- dios ó gentiles para el culto de su religion , que no es lí go; alábale porque quiso antes sufrir la muerte y que cito dallo ó vendello, porque no se haga injuria á nues. se derribasen los templos de los cristianos que reedi- tra religion, si no fuese por ventura donde se permite ficalle de nuevo como se lo mandaban, dado que le re-á los judíos ó gentiles que habiten libremente entre los prehende de haber sin causa destruido aquel templo, cristianos, lo cual poderse hacer y por qué causas enpues el apóstol san Pablo no derribó algun altar en seña santo Tomás, 22, quaest. 10, art. 11; porque en tal Atenas, solo con palabras reprehendió aquel error. caso, entiendo será lícito dalles flores y encienso, y lo ¿Quién es pues el que dice y porfia que los carpinteros demás, aunque sepamos lo quieren para los ritos y cey albañires sin pecado pueden ayudar con su trabajo áremonias de su religion. Dirá por ventura alguno que reedificar la sinagoga de los judíos? Pero pasemos á conforme á esta distincion, por lo menos no será licito las demás cosas, las cuales de suyo son buenas y care vender á la adúltera afeites y otros atavíos, de los cuacen de vicio. Estas algunas veces es lícito dallas al que les quiera usar para agradar al adúltero, antes será pesabemos las quiere para pecar; algunas veces no es li- cado grave, y lo mismo vender paipes ó dados, pues cito. Cierto dar espada al que quiere matar es pecado; en el uno y el otro derecho están vedados estos juegos, vender afeites á la ramera y naipes á los tahures pin- por lo menos jugar en las casas donde hay tablajerías, guna persona prudente lo puede reprehender, porque y ni los pueblos ni los que los gobiernan lo permiten. de otra manera será necesario condenar a todos los Responde que lo uno y lo otro se puede fácilmente cortenderos y regatones que venden sin hacer diferencia á ceder no ser lícito vender, ni al taliur naipes 6 dados, todos los que llegan á sus tiendas. Pero como todo es- ni á la adúltera afeites. No debe el que vende escudrito será cierto y averiguado, conviene poner alguna re- ñar con curiosidades los bajos intentos del que viene gla, usar de alguna destincion , por la cual nos gober- comprar; pero si entendiere claramente su mala invemos para saber cuándo es pecado lo que habemos di- tencion, deténgase, á lo menos por mi parecer, y su cho y cuándo no. El mejor camino parece considerar mercaduría véndala solamente a los hombres ó mujequé suerte de pecado quiere cometer el que compra ó res que tiene por honestas. Diras ninguno usa desta divende ; porque para hacer contra justicia, como para ligencia; está bien; pero en otras muchas cosas se falmatar algun hombre no es lícito dar alguna cosa , co ta, ó por ignorancia, ó por cobdicia de la ganancia de mo al furioso la espada, pues antes en cuanto pudiére los que las tratan. Podrá otro concluir ó poner contra mos, estamos obligados á impedir que no se haga ello que está dicho, que segun esto, solamente a las rame. tal daño; pero si el pecado es contra las demás virtu- , ras que viven en casas públicas será lícito dar, vender des por haber Dios hecho al hombre libre y puestoleó alquilar aquello de que se han de ayudar para peen su mano seguir el camino que quisiese, podrémos car, pues arriba se ha dicho, que estas solamente se dar al prójimo aquello que sabemos quiere para pecar; permiten en España ejercitar este torpe oficio y gaasí que será lícito vender á la ramera afeites y otras nancia. Yo entiendo que no hay una misma costumbre cosas para ataviarse, y tambien alquilalle casa por no en todas las ciudades; y principalmente en Roma sabeser su pecado contra justicia. Pero esto, aunque aguda-mos que muchas veces las cortesanas, que dicen, están mente dicho, no carece de dificultad, porque desta esparcidas por toda la ciudad. Y cómo podrian, siendo manera no será lícito vender al idólatra encienso ó ro tantas, vivir todas en una casa ? Dado que esta libertad sas para la adoracion de sus dioses contra el parecer algunas veces se quite señalando para su morada algun del mesmo Cayetano, siendo, como es, la religion parte cierto barrio de la ciudad; esto solo pretendemos ser de la justicia; y mucho menos será lícito alquilar casa al lícito á solas aquellas que se permiten vender afeites logrero judío ó de otra nacion, donde se les permite usar con que aderecen el rostro , alquilalles casa donde molas usuras contra lo que dice la Summa Pisana, usu ren. Ni por esta causa coopera su maldad sino á la perra 1.', párrafo, 5.oy en la palabra Poena, párrafo 8.'; de mision de la república, la cuul permision ser lícita se manera que aun los clérigos que les alquilan casas dice presupone en esta disputa, lo que no acontece en los que no caen en la descomunion que está puesta contra otros pecados donde no hay permision alguna, á la cual ellos en este propósito, en este cap. 1. De usuris, libvi. pueda cooperar el que da instrumento para el mal

; ! Conforme a esto, parece mejor otro camino y distincion con todo esto, decimos que a las tales mujeres donde tomada de lo que las leyes vedan o permiten, diciendo ser se permiten, no será lícito vender o alquilar casa muy

mas caro de lo que vale, porque con la particion de derramar la sangre humana. Los gladiatores el prila ganancia se participaria tambien del pecado, como mero que los quitó fué Constantino Magno, habiendo lo dice Cayetano, 22, quaest. 10, art. 11, que es bien vencido á Licino, como lo dice Nicéforo en el lib. vii, á propósito para lo que arriba queda dicho de la ganan- cap. 46; pero habiendo vuelto á esta costumbre por descia que destas cosas para el público se saca. Pero tiem cuido de los otros príncipes, Arcadio y Honorio la despo es de sacar la pluma deste ciepo, y volverla á los arraigaron de todo punto. Con esta ocasion habia veniespectáculos.

do de Oriente un monje, al cual Teodoreto en el lib. v CAPITULO XX.

De la historia eclesiástica , cap. 26, y Nicéforo, li

bro xui, cap. 1.°, llaman Telémaco; y Otho Frisin, lib. iv Qué origen tienen en el correr de los toros.

De sus corónicas, cap. 26, llama Dirimaquio; el cual, De todos los géneros de espectáculos que se usaban

como procurase con elocuencia fuera de tiempo imantiguamente en Roma, y desde aquella ciudad, como pedir el espectáculo, predicando en medio del coso, de fuente, se derramaron por todas las demás provin- fué muerto del pueblo á pedradas. Sabido esto de los cias, solos casi han quedado en este tiempo los escéni- emperadores, canonizaron al Monje, y mandaron por cos, de los cuales se ha hablado , y demás destos, las ley que desde allí adelante no se usasen los gladiatocazas y fiestas de los toros, de las cuales, porque se res. En conclusion, el espectáculo, en el cual los homusan mucho en España, quiero tratar en este lugar, y bres ó condenados por los jueces, 6 comprados por dideclarar la primera origen deste espectáculo, los pro neros, peleaban con las beslias, Constantino César le vechos é inconvenientes que dél suelen proceder, pa- quitó, ley 1.' De gladiatoribus, ley 2." del código, tira que el lector con pecho sosegado y no ocupado de tulo 43, ordenando que de todo punto no hubiese glaalguna persuasion por sí mismo determine lo que de diatores. Desta manera tambien dejaron de hacerse be sentir y juzgar. Pertenece sin duda este juego al los juegos taurios; porque que otra cosa se hacia en antiguo género de los espectáculos, que se llamaba en ellos sino pelear los hombres con los toros ? Pero esta lalin munus, y llamóse así, como lo declara Tertulia- costumbre nunca se quitó en España, ó con el tiempo no en el libro De los espectáculos, cap. 12, porque se ha tornado á revocar, por ser nuestra nacion muy significa tanto como oficio; y los antiguos pensaban aficionada á este espectáculo, siendo los toros en Espaque en este espectáculo se hacia oficio ó servicio á los ña mas bravos que en otras partes, á causa de la semuertos; de donde en los libros eclesiásticos se dijo el quedad de la tierra y de los pastos, por donde lo que oficio de los difuntos, porque habia costumbre antigua mas habia de apartar destos juegos, que es no ver desentre los romanos de matar esclavos en las exequias pedazar á los hombres, eso los enciende mas á apetede los difuntos, como queriendo con mal ajeno aliviar cellos, por ser, como son, aficionados á las armas y a su propio dolor. Despues se usó comprar gladiatores, derramar sangre, de genio inquieto, tanto, que cuanlos cuales, peleando en las honras de los muertos, apla to mas bravos son los toros y mas hombres matan, tancasen con su sangre las ánimas, que llamaban manes; to el juego da mas contento; y si ninguno hieren, el y de qué manera peleasen los gladiatores, dícelo san deleite y placer es muy liviano ó ninguno. Pero hay Isidoro en el lib. xvii De las elimologias, desde el ca diferencia, que en las cazas antiguas las mas veces pítulo 53. Ultimamente añadieron las fieras, con las eran forzados á pelear con las fieras hombres condecuales, peleando algunos hombres, se hacian los espec nados á ello por sus delictos, sin haber donde se recotáculos que llamaban cazas. Por esta causa los juegos giesen sino en la misericordia del pueblo de que solian taurios, de los cuales tratamos, se hacian antiguamen usar con los que en muchas peleas semejantes hate en el circo flaminio, como lo dice Marco Varron en bian salido vencedores ; mas en nuestros juegos ni lo el lib. iv De la lengua latina; y los mismos eran dedi uno ni lo otro acontece, porque ninguno es condenado cados á los dioses infernales, así porque se persuadiana pelear con las bestias, aunque sea esclavo, o por otra que las ánimas de los muertos se aplacaban con ellos, razon digno de muerte. Todos los toreadores salen de como porque, segun lo dice Sexto Pompeyo, reinando su voluntad al coso, al derredor del cual hay muchas Tarquino, como una grave pestilencia hubiese caido barreras y escondrijos donde se recogen seguramente, en las mujeres preñadas, las criaturas se inficioparon porque el toro no puede entrar dentro tras ellos, de del mal olor de los toros sacrificados. Por esto los jue- suerte que si algunos perecen, parece que no es culgos taurios se llamaron así, y se hacian en el circo fla- pa de los que gobiernan, sino de los que locamente se minio, por no invocar dentro de los muros á los dioses atrevieron á ponerse en parte de donde no pudiesen huir infernales, por donde la origen deste juego, como de seguramente. Principalmente a los que torean á cabalos demás, nació de la idolatría, y las mesmas honras llo ningun peligro, á lo menos muy pequeño, les corque hacian á los muertos era especie de idolatría, co- re; solo la gente baja tiene peligro, y por causa dellos mo lo dice Tertuliano. En el matar y sacrificar á los es se trala esta dificultad, si conviene que este juego por clavos en las honras de los muertos de antiquísiino el tal peligro se quite como los demás espectáculos, tiempo se quitó, por ser un espectáculo cruel y abomi- ó si será mejor que se use con fin de deleitar el puenable; pero el enemigo del género humano, en tanto blo, y con estas peleas y fiestas ejercitalle para las luubia pervertido á los hombres, que tenian por deleite verdaderas peleas.

CAPITULO XXI.

el que alli muere, no forzado de alguna necesidad; sea Si es lícito correr toros:

así; pero oficio es de los que gobiernan detener y impe

dir á los que de su voluntad se despeñan en su perdicion, Gran disputa es esta, y que no sé yo si alguna otra pues se han de haber con el pueblo no de otra manera se ha tratado en nuestra edad en España con mayor que la guia con el ciego, el médico con el enfermo, porfía; si se han de tener por cosa honesta la caza de los con el necio y loco el varon prudente; principalmentoros, porque las personas mas señaladas en bondad y te que en tiempo de los romanos, no solo los condenaen modestia las reprueban como cebo de muchos ma dos á ello salian á pelear con las bestias , dado que esto les, espectáculo cruel, indigno de las costumbres cris- se hacia mas de ordinario, sino tambien otros de su tianas; otros, que parecen mas prudentes, las defienden voluntad para hacer muestra de sus fuerzas y destreza, como á propósito para deleitar al pueblo, al cual con- lo cual no era menos culpable ni menos lo afea san Civiene entretener con semejantes ejercicios, y los que priano en la epíst. 2. 'diciendo: que aquellos yo te ruego, esto dicen son en mayor número, como muchas veces cuales son donde se representan á las fieras, aquellosá acontece que la peor parte sobrepuje en número de quien nadie condenó, de edad entera, rostro muy hovolos á la mejor. Tres bulas hay de los pontífices ro nesto, ataviados ricamente, mozos que estando vivos manos sobre este negocio, pero ni han sido bastantes se atavian de su voluntad para su enterramiento, pelean para apaciguar estos pleitos, ni consta bastantemente de con las bestias, no por pecado, sino por locura; pero Jos principios del derecho natural, si este juego se de- bien será traer tambien alguna cosa á este propósito de sea tener por honesto ó por ilícito. Quiero traer los ar las divinas letras. En el Exodo , cap. 21, se mandaba gumentos por entrambas partes, y en primer lugar los que, si algun buey hiriese á alguno con el cuerno, le made aquellos que dicen no ser lícito. En las decretales en tasen; y si el señor dél, habiendo sido amonestado del el cap. 2.° De torneamentis, que es del Concilio latera- peligro que amenazaba no proveia en ello, se manda nense, se veda que los soldados para hacer muestra de que él tambien fuese muerto, y con razon por cierto, sus fuerzas y atrevimiento locamente se encontrasen, pues no impidió pudiendo y debiendo poner mas recato de donde muchas veces venian muertes de hombres y la muerte de su prójimo. ¿Cuánto mas fea cosa y mas peligros de almas, lo cual todo cuadra á la fiesta de los peligrosa es sacar un toro en medio la muchedumbre, toros, de donde muchas veces mueren hombres (i quién el cual entonces agrada mas, cuando echa mas homhabrá tan deseoso de contradecir á la verdad que lo bres por el suelo, porque de otra manera no hiriendo á pueda negar?); y consta por comun voz de todos ser ili- ninguno se tiene la fiesta por cosa fria? ¿Qué otra cosa citos los juegos en los cuales muchas veces succeden es esto sino deleitarse en la sangre y carnicería de los muertes de hombres y grandes heridas. Demás desto, hombres y matar hombre para deleite de otro hombre

? en la sexta sínodo general, canon 51, no solo á los re Lo cual en tanto grado es verdad, que en una ciudad presentantes y sus espectáculos, de los cuales harto grande y conocida en España han querido inmortaliqueda dicho desuso, sino tambien se veda el ir á las ca zar un toro que mató siete hombres, pintando lo que pazas, de las cuales es una especie el correr de los toros. Y só para perpetua memoria en un lugar público; lo cual ¿quién sufriria que alguno pelease en el coso con un me parece á mí ser antes memoria y trofeo de la loculeon ? Quién no tendria por hombre perdido y malo al ra de aquella ciudad ó ciudadanos que tal cosa hicieron. que se deleitase con tal espectáculo ? Y vemos que con Acaso dirás ó por desgracia succeden estas desgracias; no menor peligro se corren los toros, porque tambien ¿por tan groseros é inhábiles nos tienes que nos quieres aquel podria escapar huyendo ó matando el leon pruden- persuadir acontecer acaso y accidentalmente lo que ortemente. El cardinal Turrecremata, sobre el cap. Qui dinariamente acontece? Pues sabemos que aquello so veneratoribus, d. 86, el mismo juicio hace del que pe dice succeder acaso que viene fuera de lo que se pensalea con otra fiera y del que pelea con el toro, por no ba y no se pudo prevenir. Si alguno cayéndosele el haber diferencia de estar la bestia con que se pelea ar tablado muriese ó cayese del tejado ó de alguna ventana, mada con dientes ó con cuernos, pues es igual el peli- bien concedería yo que estas cosas acontecen acaso, gro de entrambas partes. Demás desto, en el Concilio accidentalmente y fuera de lo que se pensaba , y no por arelatense 1.', canon 4.°, se dice de los coseadores que estas cosas pretenderia deberse condenar este juego; son fieles: Pareció que fuesen apartados de la comunion pero como ordinariamente en los toros sean muertos en tanto que hacen' aquel oficio; lo cual se repite en el hombres ó heridos, con razon de aquí se hará juicio de Concilio arelatense 2.°, canon 20 (juntando tambien en la naturaleza y condicion deste juego. No quiero decir el mismo decreto los representantes de que se ha dicho), que deste espectáculo provienen muchos pecados, atadonde nosotros por coseadores, en latin agitatores, vios demasiados y galas á porfía, ocasion de deshonesno entendemos los cocheros como algunos otros, si tidad porjuntarse allí y mezclarse hombres y mujeres, no los que peleaban con las bestias. Cierto como los de la glotonería con convites demasiados, la ira arrebamás géneros de espectáculos hayan sido desterrados tándose los hombres con furor con aquella vista y dese por la Iglesia, principalmente los que se llamaban ve- ordenándose las pasiones; los cuales pecados, dado que naciones ó cazas, no sé por qué hayamos de sacar deste se deban evitar, pero por ser communes con todos los número la caza de los toros. Por su locura dirás perece demás juegos y fiestas donde hay semejantes concursos,

no conviene ponerlos á cuenta, si no queremos conde nos no perjudicial, porque la muchedumbresindubda no nar juntamente todos los demás juegos públicos, dado se puede entretener sin algun deleite y regocijo público. que en ellos no hubiese peligro alguno de muerte. Es Pero de la manera que los toros ahora se corren sin nintos son los argumentos que hay por esta parte, con los gun recato, á lo menos bastante para que no se sigan cuales movidos personas graves y en gran número, juz- muertes de hombres , este juego se debe tener por iligaron era justo se vedasen los toros como cosa ilícita cito, lo cual prueban los argumentos puestos al princiy mala. Por la otra parte hace contradiccion a lo que es pio, que el juego en el cual hay peligro de muerte, es få dicho con grande fuerza la costumbre de Españia ilícito y se debe desterrar de la república, porque guardada de tiempo antiquísimo, la cual , dado que en a lo que algunos dicen, hombres celadores de la relos años pasados haya sido alterada , al fin se ha tornado pública, que habrá falta de caballos y que el tal juego á restituir por el cuidado de los que gobiernan y con es un cierto ejercicio de guerra, responderemos lo cesion de los pontífices; y no se debe pensar que en que hallamos haber dicho muchos capitanes que aquella provincia donde los ejercicios de doctrina y pie- antes dañan y hacen a los hombres cobardes, con la cosdad están en su fuerza y los magistrados y principes son tumbre que toman de huir y de temer, y seria mucho tan justos y prudentes como en cualquiera otra parte, mas á propósito se ejercitasen en correr caballos, en tise pueden hallar que con su auctoridad públicamente se rar al blanco y en hacer justas y torneos como se hace haya hecho por tantos siglos una cosa ilícita, y despues en otras naciones, donde sin correr toros salen muy de quitado se haya resistido; fuera de que hay teólogos buenos soldados. Para criar caballos otros muchos cadoctos y graves, los cuales en sus libros sienten y prue minos podria haber en España, donde por la aspereza ban que los toros se pueden correr lícitamente. Juan de los caminos usan mas los caminantes de mulas, por de Medina al fin de la quaest. 21 Dela restitucion, Barto tener la uña mas dura y ser de mayor fuerza; y á causa lomé de Medina en su Summa, lib. 1, cap. 14, párrafo 28, de la sequedad la falta de pastos no permite que so donde trata de los juegos, y aun Navarro en su Manual crien tantos caballos como en otras provincias. Y no de confesores , cap. 15, núm. 18, no se atrevió á con queremos por lo que queda dicho que alguno entienda denallo, principalmente si se provee que no haya muer condenamos á los que miran y se hallan en estas fiestas, tes ni heridas, lo cual parece se hace habiendo muchas siendo del pueblo y no autores del juego ni clérigos de guaridas y pregonando antes que suelten el toro para órden sacra; con tal que no gusten del pecado ajeno ni que todos se pongan en salvo, que sino lo hicieren al de las muertes de hombres podrán sin ocasion del desgunos, no será culpa de los que gobiernan, si no locura órden público tomalla para deleitarse ellos. Lo cual se code los que no obedecen; y no es de mucha considera- llige de san Antonio, 2. p., tít. 3., cap. 7.", párrafo 2.'; cion que algunos mueran en estos juegos, pues lo mis ni es la mesma razon de las farsas y representaciones mo acontece cuando salen caballos á correr donde hay deshonestas, en las cuales, como dijimos arriba, los que mucha gente, y muchos mas mueren el verano por oca se hallan presentes son provocados á torpeza. Lo que se sion de beber agua fria, comer melones ú otra fruta, ni alega de la costumbre de España, recibida y confirmapor esto se manda que no se coman. Estos son los argu da por tan largo discurso de tiempo, no nos debe mover, 'mentos por la una y por la otra parte, de los cuales, si pues en todas las naciones se desimulan muchos pecaatentamente se consideran, por lo menos se saca que el dos, principalmente si hay quien lo defienda con apacorrer de los toros no es materia de religion, y que no rentes razones, hombres teólogos, cuya libertad de opise pueden hacer votos que obliguen á correllos, porque nar y deseo de agradar al pueblo cuán grande sea, Jos sanctos no se deleilan con cosas de burla y vanas, principalmente de algunos, nadie lo ignora, y es cosa cual sin dubda es este juego, sino con la piedad, ino miserable no poder negar lo que es vergüenza confesar, cencia y otras obras buenas y sanctas, y comunmente se grande afrenta de nuestra profesion, que no haya cosa dice que los votos se han de hacer de cosas mejores, tan absurda que no la defienda algun teólogo. Con el cierto de aquellas que sin ninguna duda son honestas y pregon que se da antes de correr los toros no se proprovechosas. Y así habiendo Juan de Medina en el lugar vee bastantemente al peligro de los particulares, y aun arriba citado sentido lo contrario, el Concilio toledano por ventura no es posible evitar que no se sigan muerque se celebró año del Señor de 1566, en la accion ter Les y heridas, siendo tan grande el atrevimiento y incera, canon 26, determinó lo que hemos dicho, quees consideracion del pueblo, como lo dice Gregorio Lopez, los espectáculos no son materia de votos, y que si se sobre la ley 57, tit. 5.', p. 1. Y con todo eso los que hicieren, son vanos y de ninguna fuerza , lo cual poco gobiernan, están obligados en cuanto pudieren á prodespues confirmó Pio V, summo pontífice, en su bula. Y veer y quitar semejantes peligros, como que los mantesiendo esto averiguado, tambien concederán los unos y nimientos corrompidos no causen enfermedades, quo los otros que si se pone diligencia y se provee que no los que vienen de lugares a pestados no se dejen entrar puedan los toros hacer mal cortándoles las puntas de en la ciudad; ni seria bastante excusa si dijesen que por los cuernos ó atándolos con alguna guindaleta, como se la culpa y atrevimiento de los particulares suceden aquesuele hacer en Roma, ó si torean gente de á caballo y llos males. Con los melones y con otras frutas ó beber ningunos de á pié; que el correr de los toros no será agua fria que no mueran algunos ¿quién lo podria rePecado, sino deleite del pueblo, si no necesario á lo me mediar? Pues el uso destas cosas es provechoso muchas

veces para templar el calor, y principalmente en el es solemnidades y festividades, las cuales con divinas alatio; y poner tasa á todos de lo que habian de comer o be- banzas, gozos espirituales y obras pias, no con semeber seria no menos sin propósito que si del todo se jantes juegos, se deben celebrar y honrar, la prohibimandase que no comiesen esas cosas. Debe pues el mos, deshacemos y anulamos, y por de ningun valor y magistrado procurar que no haya peligro de muerte y fuerza haberse de tener perpetuamente determinamos heridas, pero en cuanto la naturaleza de la cosa y la fla y declaramos. Mandamos tambien á todos los prínciqueza de la condicion humana lo sufriere. Pero para pes, condes y barones, feudatorios de la santa Iglesia juzgar mejor de todo esto me pareció referir en este romana, so pena de privacion de los feudos que de la lugar tres bulas de los pontifices á este propósito an dicha Iglesia romana tienen, y á los demás príncipes tes de poner fin á esta nuestra disputa.

cristianos y señores de vasallos ya dichos amonesta

mos en el Señor, y en virtud de sancta obediencia manCAPITULO XXII.

damos que, por reverencia y honra del divino nombre,

todo lo susodicho en sus señoríos y tierras, como esta diLa bula de Pio V.

cho, hagan se guarde exactísimamente, habiendo de reaPio, obispo, siervo de los siervos de Dios, & perpetua cebir del mismo Dios copiosa merced de tan buena memoria, cuidando con diligencia del rebaño del Señor, obra. Y á todos los venerables hermanos, patriarcas, encomendado por divina dispensacion a nuestro cuida-primados, arzobispos y obispos y á los demás ordinado, como nos obliga la deuda del oficio pastoral, siem rios de los lugares, en virtud de santa obediencia, ! pre procuramos apartar á los fieles de todo el mismo debajo de la amenaza del divino juicio y de la eterna rebaño de los peligros de los cuerpos y tambien del da- maldicion, mandamos que en sus ciudades y diócesis ño de las almas. Ciertamente dado que el uso de los estas nuestras letras hagan se publiquen suficienteduelos ó desafíos introducido del diablo para con la mente, y procuren tambien que todo lo susodicho debamuerte sangrienta de los cuerpos ganar tambien la con-jo de penas y censuras eclesiásticas se guarde, no obsdenacion de las almas, por decreto del Concilio triden tando las constituciones. Dado en Roma, en San Petino prohibido, con todo esto todavía en muchas ciu- dro, año de la encarnacion del Señor 1567, 1.° de nodades y muchos otros lugares, muchos para hacer mues- viembre, de nuestro pontificado año segundo. » Hasta tra de sus fuerzas y atrevimiento en públicos y parti- aquí es la bula de Pio V, en la cual se da á entender lo culares espectáculos, no dejan de pelear con toros y que queda arriba dicho, que estos espectáculos por si otras bestias fieras, de donde tambien succeden muertes mismos y de su naturaleza son ilícitos, pues el Pontifide hombres, cortamientos de miembros y peligros de ce los llama y dice que son ajenos de la piedad y caridad almas muchas veces, etc.; nosotros pues, consideran- cristiana, sangrientos y torpes y espectáculos de dedo estos espectáculos donde toros y fieras en cerco o monios, y no de hombres, en los cuales toros y fieras plazas se corren ser ajenos de la piedad y caridad cris son corridos en cerco 6 plaza, porque el correr toros en tiana, y queriendo que estos espectáculos sangrientos el campo y lugar abierto ó por las calles principalmente y torpes de demonios y no de hombres se quiten, y con alguna guindaleta no se prohibe sino donde huproveer cuanto con la gracia de Dios pudiéremos a la biese algun peligro de muerte, porque en tal caso, so salud de las almas, á todos los príncipes cristianos y creeria que corriendo la mesma razon de la ley seria illcada uno dellos de cualquiera, así eclesiásticos como cito el taljuego, si no por la fuerza desta ley, á lo menos mundana, imperial, regia ó con cualquiera otra digni- por la mesma naturaleza y calidad de la obra. Demás dad resplandezcan, o de cualquiera otro nombre se lla- desto, en la dicha bula á todos los principes, comunimen, o cualesquier comunidades y repúblicas por esta dades y repúblicas se les pone pena de anatema, quiere nuestra constitucion, que ha de valer perpetuamente, decir de descomunion latae sententiae, si permitieren so pena de descomunion y anatema que incurran ipso desde adelante que se haga el dicho juego, en las cuales facio, prohibimos y vedamos que en sus provincias y palabras se comprehende á los regidores y gobernadores, ciudades, villas y lugares donde se corren toros ó fie Jos que tienen poder de hacer y vedar estos juegos; allenras no permitan hacerse estos espectáculos. Tambien á de desto á los toreadores que ni á pié ni á caballo peleen los soldados y á todas las demás personas vedamos que con la tal bestia, con precepto que seria pecado mortal no se atrevan á pelear, así á pié como á caballo, en los el quebrantallo, como lo da a entender la pena que en dichos espectáculos con toros ni otras bestias; que si él se pone, conviene á saber, que carezcan de sepultura alguno dellos muere allí, carezca de eclesiástica sepul- eclesiástica si murieren en la ocasion que se ha dicho; tura. A los clérigos tambien, así regulares como seglares, demás desto, los votos y juramentos con los cuales se que tienen beneficios eclesiásticos o son de orden sa-obligaron 6 adelante obligarán de hacer los dichos juecro, semejantemente vedamos, so pena de descomunion, gos, sin escrúpulo se puedan quebrantar por ser irritos que no se hallen en los dichos espectáculos; y todas las y vanos; en conclusion, a todos los clérigos, regulares obligaciones, juramentos y votos por cualesquier per y á los seculares que tienen beneficio, 0 están ordesonas hechas o que se harán de aquí adelante desta nados de orden sacro, so pena de descomunion, se manera de correr toros, aunque sea, como ellos falsa- | veda que no se hallon en los tales espectáculos, y esto mente piensau en honra de los sanctos ó de cualesquier con mucha razon como todo lo demnás, pues en el uab

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