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y en el otro derecho está vedado á los clérigos hallarse movido por el provecho que del tal correr de toros soen los espectáculos, c. Clerici, De la vida y honestidad lia venir á sus reinos de España, nos hizo suplicar húde los clérigos, c. Non oportet de conse., d. v, auténti milmente nos dignásemos de proveer en todas las dica de los santísimos obispos, párrafo Interdicimus co chas cosas con benignidad apostólica; nosotros, inclinalactae 2; y por nombre de espectáculos entenderse tam dos por las suplicaciones del dicho rey don Felipe, que bien la fiesta de los toros en nuestras leyes de Castilla se en esta parte húmilmente se nos hicieron, por las predeclara en la ley 57, tít. 5, p. 1, en la cual se veda á senles con autoridad apostólica revocamos y quitamos los obispos hallarse en los demás juegos, como en las las penas de descomunion, anatema y entredicho y fiestas de toros, porque es cosa indecente que aquellos otras eclesiásticas sentencias y censuras contenidas en cuyas almas y pensamientos han de estar ocupados en la constitucion del dicho nuestro predecesor, y esto las cosas divinas y obras de piedad, los obispos por el cuanto á los legos y los fieles soldados solamente, de oficio que tienen se deleiten en espectáculos vanos. To cualquier órden militar, aunque tengan encomiendus 6 do lo cual como sea así, no han faltado en este tiempo beneficios de las dichas órdenes, con tal que los dichos personas doclas y eruditas que afirman que el clérigo fieles soldados no sean ordenados de órden sacra, y que no cometerá pecado mortal, aun despues de la promul- los juegos de toros no se hagan en dia de fiesta, no gacion de la dicha bula, por hallarse en las tales fiestas. obstante lo que se ha dicho y todas las demás cosas que Muévense por entender que la materia es liviana, pues hagan en contrario; proveyendo empero aquellos á quien no hay daño de tercero, a lo menos grande, ni menos toca que por esta causa, en cuanto fuere posible, no so precio de Dios, por donde muchos del número y órden pueda seguir muerte de alguno. Dado en Roma, en San de los clérigos libremente lo hacen, aun siendo presbí- Pedro, debajo del anillo del Pescador, á 25 de agosteros, tolerándolo y disimulándolo los obispos, los cua- to, 1575, de nuestro pontificado año cuarto.» En esta les teólogos me parece á mí que quieren condecender bula ningura cosa determina de la calidad deste juego con los apetitos de los hombres, cosa que siempre fué de los toros, si es lícito o ilícito correr los de la natude grandísimo perjuicio; porque siendo el camino del raleza del mismo juego. De la bula de Pio V se ha de cielo estrecho, estos con sus opiniones procuran ensan hacer el juicio: solamenle se quitan las censuras puescharle. Y que el precepto del Pontífice no sea de cosa tas en la bula de antes, cuanto lo que toca á los legos ligera, antes gravísima, prueban las palabras de la bula y ya los que son de las órdenes militares, con tal que no mandamiento que muestra el intento del Pontífice haber sean de orden sacro, de donde se puede colegir que las sido de obligar a los clérigos con aquella ley. Y lo que otras personas regulares ó que tienen órden sacro ó bemas mueve, la pena de descomunion que se pone á los neficio eclesiástico quedan subjectos á las tales censuras tales clérigos, dado que es mas verisímil que no se si no obedescieren á lo que por Pio V les está mandndo: incurre ipso jure; pero hace que sea pecado mortal, conviene á saber , los que permiten se corran toros donquebrantar el precepto donde ella se pone, como lo sien- de tienen jurisdicion para vedallo, como son los obiste Silvestro Excomunicatio 1.', n. 11, con otros. Pues pos en los lugares subjectos á su jurisdicion temporal, ó es manifiesto que el que la tal ley quebrantase se hace si algunos abades , monesterios o cabildos tienen algudigno de anatema, á lo cual no se puede allegar que sea nos lugares con el mismo derecho, lo cual no sé si hasdescomulgado el que traspasa la ley, si no comele pe ta ahora alguno lo haya considerado, que pues Pio V les cado mortal, por la cual sola causa viene á estar uno manda que no permitan correr los toros, y Gregorio descomulgado. Pero porque los años siguientes Grego- cuanto lo que toca á ellos no muda nada, no veo por rio XIII templo en alguna parte la severidad de la di- qué razon se pueden librar de la analema y de las otras cha bula, promulgando otra de nuevo, parecióme con penas, si ya no decimos que se excusan por entender viniente referilla en este lugar.

que si ellos vedan el correr los toros, luego sus pueblos

acudirán al Consejo real para que se les dé libertad CAPITULO XXIII.'

que en los demás lugares se usa; pero si en su casa los

biciesen correr o no lo vesasen, no sé cómo se puedan La bula de Gregorio.

excusar en manera alguna. Tambien me parece muy «Gregorio

, papa trece, para memoria de los que ven- digno de considerar que las censuras puestas por Pio V drán. Nuestro carísimo en Cristo hijo don Felipe, rey no se quitan absolutamente, aun cuanto a los legos, sino de las Españas, nos ha hecho informar que aunque con dos condiciones : la una es que no se corran los toPio, papa quinto, nuestro predecesor, queriendo ocurrir ros en dias de fiesta y esto prudentemente, para que el a los peligros de los fieles, habia vedado por su consti- pueblo, dejado el templo, no concurra al espectáculo, tucion á todos los príncipes cristianos y á las demás lo cual está antiguamente vedado por ley eclesiástica. personas, so pena de descomunion y anatema y otras Arriba se dijo; y Salbiano en el lib. vi De providentia, censuras y penas, que en sus lugares no permitiesen se poco despues del principio con muchas palabras se queejercitasen o hiciesen espectáculos de toros y de otras ja hacerse en su tiempo al contrario : menospréciase, fieras y bestias ni se liallasen en ninguna manera en dice, el templo de Dios para que se concurra al teatro, ellas, como mas a la larga en la dicha constitucion se la iglesia se vacia, el circo se hinche, dejamos á Cristo contiene; no obstante esto, el dicho rey don Felipe, en el allar, para que adulterando con la vista impurísi

ma, apacentemos los ojos con la fornicacion de las bur

CAPITULO XXIV. las torpes; pero deste prudente recalo caemos en otro

La bula de Sixto V sobre los toros. inconveniente, que los dias de fiesta se aumentan, porque ¿quién hay por lo menos del pueblo que no sequiera a Al venerable hermano, obispo de Salamanca, Sixto, hallar presente aunque no le fuerce nadie? Cosa de papa quinto. Venerable hermano, salud y apostólica bengrande perjuicio para la república, principalmente de dicion. Poco ha que vino á nuestra noticia que despues los que no tienen otra hacienda sino sus manos, y cu- que la dichosa memoria de Pio, papa quinto, nuestro ya vida depende del trabajo de cada dia; y no es de predecesor, por su constitucion que habia de valer perprovecho para la religion, pues á causa de haber tantas petuamente habia vedado los espectáculos y juegos de fiestas por el discurso del año, los labradores y oficia- toros; y así á los legos como á los clérigos, seglares y de les casi están forzados á quebrantar muchas dellas por cualquier órdenes regulares, habia vedado debajo de la necesidad de sustentar su familia. Pero este negocio ciertas penas en ellas contenidas que no se hallasen pedia mas larga disputa y mayor cuidado de los obispos, presentes á los dichos espectáculos y juegos; y despara descargar el número de las fiestas, no diré por pues la pia memoria de Gregorio, papa décimotercers, adulacion de los tiempos, como un senador entre los tambien nuestro predecesor, por ciertas letras suromanos dijo en semejante ocasion, pero á lo menos yas hechas en este propósito habia declarado que la por necia o demasiada piedad de algunos, augmentados dicha constitucion y penas en ella contenidas comen tanta manera. Porque si Séneca, como dice san Au- prehendia á los clérigos, así seculares como regugustia en el lib. vi De la ciudad de Dios, cap. 11, hacia lares, pero no á los legos y caballeros de cualquier burla de los judíos, porque guardando el sábado, pa 6rden militar que no fuesen de orden sacro, como en saban en ociosidad la séptima parte del año, no por cier la dicha constitucion y letras mas largamente se conto menos, mucho mas en este tiempo se reiria de la piedad tiene; algunos de la universidad del estudio general desordenada de algunos y el descuido de los obispos, pues de Salamanca, catedráticos, ansi de la sagrada teoloholgamos mas de la cuarta parte del año. Sin duda, co gia como del derecho civil, no solo no tienen vergüenmo dijo Cayo Lasio en semejante disputa en el senado, za de mostrarse presentes en las dichas fiestas de toros y lo refiere Cornelio Tácito en el lib. xii, si conforme á y espectáculos, sino que afirman tambien y enseñan la benignidad debida a los dioses se hubiesen de hacer públicamente en sus lecciones que los clérigos de órlas gracias, ni aun todo el año bastaria para las proce den sacro, por hallarse presentes a las dichas fiestas y siones y fiestas; y por tanto, es necesario dividir los espectáculos contra la dicha prohibicion, no incurren dias sagrados y los de trabajo, en los cuales se honren en algun pecado, mas lícitamente pueden estar prelas cosas divinas y no se impidan los negocios huma- sentes; por donde muchos clérigos de tu diócesis, connos. La otra condicion es que se provea en cuanto fue- tra la dicha constitucion y letras, aunque por ti sobre re posible no se siga muerte de alguno, de manera que la guarda dellas por editos han sido amonestados, rede todo punto no parece se concede mas de lo que ser queridos y compelidos, con todo eso no dejan de asisantes lícito algunos sentian, quitando el peligro poder- tir á los dichos juegos; nos, para que los mandatos de se correr los toros, aun despues de la bula de Pio V (an- los pontifices romanos, como es justo inviolablemente sí lo dice Navarro en su Manual de confesores , cap. 15, se observen, queriendo proveer, te damos libre poder núm. 18, y Juan Gutierrez en las Cuestiones canóni- yautoridad, aun como nuestro legado y de la Sede Aposcas, cap. 7, núm. 13), pues los torneos, que eran tenidos tólica, para que, así á los dichos maestros, para que no por ilícitos á causa del peligro, se dan por lícitos en la enseñen ni afirmen alguna cosa contra la dicha constiextravagante primera del mismo título. Mas si esta tucion y letras, como á cualesquier clérigos compracondicion, sea como fuere, se guarda, otros lo pueden hendidos en las dichas letras de Gregorio, nuestro prejuzgar; á nosotros no nos parece que se usa de alguna decesor , para que no se atrevan ó presuman de hallarse mayordiligencia para quitar el peligro que veinte años presentes en alguna manera á los dichos juegos, fiestas ha, cuando por el dicho peligro fué este juego reproba- y espectáculos, puedas amonestárselo por autoridad do por Pio V como sangriento y torpe y ajeno de la apostólica y mandárselo ; y demás desto, contra los inpiedad cristiana, por donde las censuras, no guardán- obedientes, de cualquier calidad que fueren, habiéndodose la condicion, la misma fuerza que antes tienen: an- los citado primero, si fuere menester, por edito públisí lo entiendo yo. De los clérigos que se hallan presenco, y sentenciando sumaria y extrajudicialmente sobre la tes no se dice cosa alguna: conviene á saber, la bula venida no segura , de proceder para que obedezcan, de Pio V tambien en esta parte queda en su vigor y por sentencias y censuras eclesiásticas, tambien por fuerza; y porque algunas personas doctas creian que penas pecuniarias en autoridad de moderallas y aplicapodian hallarse libremente, y como por la autoridad llas, y para la declaracion y ejecucion de usar de todos destos muchos clérigos de buena gana iban y se halla- los remedios necesarios y oportunos; y todo lo que orban en estas fiestas, Sixto V, por nueva bula suya, denares y mandares ejecutarlo y hacerlo ejecutar , hasquebrantó el atrevimiento de los unos y la libertad de ta que de todo puncto seas obedescido, pospuesta toda opinar de los otros, cuya copia me pareció poner aquí. apelacion, recurso y reclamacion, invocando tambien,

si para esto fuere necesario, la ayuda del brazo seglar

no obstantes las constituciones y ordenaciones apostóli- ¡ república las casas públicas donde las mujeres, perdida cas y los estatutos de la dicha universidad y costum- la vergüenza , ejercitan su torpe y miserable ganancia; bres, aunque sean guardadas pacíficamente de tiempo en la cual disputa, como hayamos dicho muchas cosas, inmemorial y con juramento, confirmacion apostólica y aunque por ventura mas de lo que convenia, siento ó cualquier otra firmeza fortalecidos, privilegios tam empero que conforme a la grandeza del argumento, á bien, indultos y letras apostólicas concedidas contra lo la muchedumbre de cosas y á la gravedad y importanque está dicho, aprobados y renovados, á los cuales cia deste mal, haberse dicho poco, y muchas cosas de todos y cada uno, dado que dellos y de sus tenores, es necesidad haberse dejado por no cargar al lector, si alpecial, específica , expresa, particular, y no por cláu guno acaso leyere estos papeles, con la muchedumbre y sulas generales que importen lo mismo, se hubiese de largura dellos. Reprobamos pues todo el aparato del hacer mencion ó guardarse para esto alguna otra for teatro, las artes de los faranduleros y su torpeza; alirma; quedando en lo demás en su fuerza, por esta vez mamos ser ilícito correr toros, feo y cruel espectácusolamente especial y expresamente derogamos, y á lo; juzgamos que las rameras se deben desterrar como todos los demás contrarios, cualesquier que sean; 6 si á peste de la tierna edad. Este es nuestro juicio y parecer, los dichos maestros, lectores ó profesores, o á cuales y este será para siempre; así que, con tan altas voces quier otros comun ó en particular de la Sede Apostólica como puedo, digo y pronuncio: Afuera torpezas y afrenfuere concedido que no puedan ser entredichos, sus tas, corrupciones de las costumbres se aparten, no pensos ó descomulgados por letras apostólicas, que no tengamos que ver con el teatro, no con el circo, no con hagan llena y expresa y palabra por palabra del tal in la fealdad del burdel, gente engendrada para santidad dulto mencion. Dado en Roma, en San Pedro, debajo con tantas ayudas enderezada y encaminada á toda la del anillo del Pescador, á 14 de abril, 1586, de nuestro virtud; revienten cuanto quisieren todos los que prepontilicado año primero.» Con esta constitucion apostó tendiendo agradar al pueblo quieren que se les concelica o declaracion está conforme el decreto veinte y seis dan estos y semejantes deleites, enducidos por argude la accion tercera en el Concilio toledano que se cele mentos ineficaces y vanos, conviene á saber, que el debró año del Señor de 1586, en el cual se manda que los seo del deleite, plantado en la misma naturaleza , por clérigos de órden sacro no se hallen en estos juegos; y haber sido concebidos con deleite y criados con deleisi hicieren lo contrario, sean castigados a juicio del tes, que se debe engañar con los juegos públicos, para ordinario; pero en la una ni en la otra parte se deter que no deslicen á cosas peores; evitarse el ocio, muy á minó alguna cosa de la gravedad del pecado si seria propósito para sembrar rumores y despertar riñas y mortal ó solo venial hallarse los clérigos en las tales alborotos; las pesadumbres continuas y graves á que fiestas. Pero en las leyes apenas en algun lugar se de está sujeta toda la vida con esta como salsa aliviarse en clara la gravedad del pecado en que incurren los que las alguna parte; en conclusion, dicen que hemos de desear quebrantan. De la gravedad de las palabras ó de las el mejor y mas sano partido, pero tolerar lo que no penas que se ponen lo conjeturamos. Cierto, si no fuera se puede remediar siendo tan grave la maldad de los por cosa grave y de grande momento, no creo que los hombres y la corrupcion de las costumbres; no carecer pontifices pusieran tanto cuidado poniendo pena de de peligro querer alterar los ejercicios y costumbres descomunion y mandando que los trasgresores sean antiguamente recebidas y irritar al pueblo, principalcastigados si fuere menester por censuras, dando á un mente con pequeña esperanza de provecho. Esto es lo obispo en España autoridad de legado para ello. Dirás que dicen en suma; pero nosotros no juzgamos que toque los tales afrentan el sagrado órden de los clérigos do deleite se debe quitar al pueblo, sino el dañoso y sen, gravemente, y por tanto son dignos de grave castigo; subjeto á muchos y grandes inconvenientes, sin el cual pero de la tal afrenta y fealdad con razon otro colegir ciertamente muchas ciudades y provincias antiguamenpuede no cometerse pecado ligero, quebrantando las di te se mantuvieron y al presente gozan de muchos biechas leyes, sino grave y digno de ser castigado con nes; y por lo menos todo el pueblo cristiano en los primuerte eterna. Y por concluir, ¿quién se podrá per meros tiempos, y aun los judíos antiguamente careciesuadir que el Pontílice por un pecado venial se pusiese á ron de espectáculos, circo y teatro y de toda esta torhacer una bula o breve con tan severas palabras y con peza loablemente, ni por eso tuvieron al pueblo menos tauto acuerdo como se ha visto?

obediente y subjeto; y lo que es mas, la misma Roma

por mas de docientos años ni recibió farsantes, ni biCAPITULO XXV.

zo otros espectáculos, en el cual tiempo dentro y fuera

tuvo muy grande fuerza, y con virtud invencible echaConclusion de la obra.

ba los cimientos del imperio con el cual ocupó la reConfirmado hemos por cuanto la flaqueza de nuestro dondez de la tierra. La abundancia de los deleites deingenio y erudicion pequeña han podido, los juegos bilito, enflaqueció despues su vigor y arrimo, y al fin públicos que se llaman espectáculos, cazas de fieras y le apagó del todo. Pues cómo podemos creer que puerepresentaciones de saranduleros traen gran daño a las dan poner remedio á los daños públicos los deleites, costumbres del pueblo y grave afrenta á la religion ejercicios por medio de los cuales se ha caido en tancristiana que profesamos; que se deben quitar de la tos males? Pudiérase sin duda pedir al pueblo cristiano

que se mostrase no ser indignos de la profesion que las cosas divinas y de la vista de la naturaleza proviehacen, y que desechada toda torpeza, buscasen otros nen muy abundantes; lo cual pues hemos en grande muy diferentes placeres, otros espectáculos. Lo cual parte pedido , y porque no parezcamos demasiadamente declara Tertuliano elegantemente al fin del libro De los severos y regurosos, y alguno po porfie que nuestras cspectáculos por estas palabras: Querria me digas: costumbres no sufren el rigor de la disciplina antigua, i no podemos vivir sin deleite los que debemos morir será justo dar al pueblo otros deleites, pero no sucios con deleite ? Porque é que otro es nuestro deseo que el ni perjudiciales. Ejercítense los caballeros en hacer del Apóstol, salir del siglo y ser recibidos al Señor? Alli justas y torneos á pié y á caballo; los mozos corriendo, está el deleite donde está el deseo; que si todavía luchando, tirando; y haya joyas para los que renciepiensas tener en esla vida necesidad de deleites, por ren; y para que el ejercicio se haga con mas calor,juequé eres tan ingrato que no te bastan, y no reconoces guen á las cañas, tirándose unos a otros con cierta matantos y tales deleites como tenemos de Dios? Porque į nera de pelea morisca las cañas ó alguna otra cosa ¿qué cosa mas deleitable que la reconciliacion de Dios en lugar de dardos, repartidos en cuadrillas de la maPadre y del Señor, que el descubrimiento de la verdad, nera que se suele hacer en España, los cuales ejercique el reconocimiento de los yerros, que el perdon de cios todos son como imitaciones y sombras de la guertantos pecados antes cometidos? Qué mayor deleite ra, muy á propósito para ejercitar las fuerzas del cuerque el bastío del mismo deleite, que el mismo precio po y hacerse diestros. Y no será menos provechoso jude todo el siglo, que la verdadera libertad, que la con- gar con las ballestas ó con los arcabuces al blanco con ciencia entera , que tener lo que basta para la vida, que premio propuesto del público, ó en particular, para el no tener ningun temor de la muerte, que huellas los que primero acertare, lo cual sabemos se hace en otras dioses de las naciones, que expeles los demonios, que naciones con gran cuidado y aprovechamiento. Añásanas las enfermedades, que pides revelaciones, que danse las danzas á la manera de España, los bailes con vives a Dios? Estos son los deleites, estos los espectá-los movimientos de los piés, siguiendo el son de la culos de los cristianos, santos, perpetuos, graciosos; flauta o istrumento que se tañe; añádase todo lo demás en estos puedes entender para tí los juegos circenses. que por humana sagacidad 6 industria se pudiere inMira los cursos del siglo, cuenta los tiempos que res ventar para deleitar al pueblo; solo se buya la torpeza balan, espera el término de la consumacion, defiende ' y crueldad como conviene á las costumbres cristianas; las compañías de las iglesias, despierta á la señal de | no haya cosa sucia que despierte el calor de la lujuria, Dios, y levántate á la trompeta del ángel, gloriate con no cruel que sea ajena de la piedad cristiana. Pero las palmas de los mártires. Si te deleitan las artes escé- bien sé la porfía y obstinacion; de los malos nunca alnicas y su doctrina, hartas letras tenemos, hartos ver- canzarémos que, dejada la torpeza, sigan los consejos sos, barlas sentencias, hartas canciones, hartas voces, mejores y avisos saludables. Con las tinieblas de los vino fábulas, sino verdades , ni burlas compuestas, sino cios están ciegos y llenos de oscuridad; mas fácilmente simplicidades. ¿Quieres tambien peleas y luchas? A ma- beberán ponzoña que obedezcan a los cuales enseñan no las hay, no pequeñas, sino muchas; mira la desho- lo que mejor será. Pues ¿perderémos por ventura el tranestidad derribada de la castidad, la perfidia muerta bajo? En ninguna manera; porque si no pudiésemos repor la fe, la crueldad abalida por la misericordia , la tener á los tales que no corran á la muerte con grande desvergüenza asombrada por la modestia. Tales peleas impetu y reducillos del error al verdadero camino, de hay entre nosotros, en las cuales somos coronados. las tinieblas á la luz, porque han atapado sus orejas

, ¿Quieres por ventura tambien alguna sangre? Tienes conformarémos á otros, los cuales no están tan arraila de Cristo. Y¡cuál espectáculo es el del advenimiento gados en el mal para que no se den tanto y con tanta del Señor, que sin dubda ya está cerca, digo del Señor, sed á procurar deleites, y no ensucien con sucios esya glorioso y triunfante! Cuál aquella alegría de los pectáculos y feos las ánimas que crió Dios para ser ángeles, cuál la gloria de los sanctos resucitados, cuál santas, ni á sabiendas muden en eternos tormentos la despues el reino de los justos, cuál la ciudad nueva de inmortalidad que tiene Dios aparejada para los verdaJerusalem! Mas aun restan otros espectáculos; aquel deros amadores y siguidores de la verdad; lo cual si suúltimo y perpetuo dia del juicio, aquel no esperado de cediere, que algunos á lo menos, despertados con nueslas gentes, aquel no mofado, cuando tan grande vejez tro trabajo, se hagan mas avisados y recatados en esta del siglo y tantos nacimientos suyos con un fuego se parte, no pensarémos haber trabajudo en vano. rán anegados. ¿Cuál será entonces la anchura del espectáculo? ¿De qué me maravillaré, de qué me reiré, dón

CAPITULO XXVI. de me gozaré y exultaré mirando tantos y tantos reyes

El estado de las cosas de España. que se decia estar en el cieio con el mismo Júpiter y con sus mismos testigos gimiendo en profundas tinie Dado que esta disputa estaba acabada , parescióme blus ? Hasta aquí son palabras de Tertuliano, con las como por añadidura al fin della reprehender los vicios cuales, y con otras muchas que prosigue, pretende de nuestra nacion y su negligencia grande, y apunciar persuadir deberse contentar los cristianos con los de las desventuras que están aparejadas si no mudaren las leiles espirituales que de la contemplacion y gusto de costumbres y vida, por ver si en alguna manera pudié

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semos despertallos del sueño en que profundamente dad, injuria, avaricia. ¿Qué, dirá alguno, juzgas por duermen, reducillos del furor & sanidad, y á la vida de la ventura que la guerra se ha de anteponer á la paz? Semuerte, á la cual arrebatadamente corren. Cuántas sean rás enemigo del género humano y de todo puncto cony hayan sido las virtudes de nuestra nacion no es ne- trario; porque ¿qué cosa hay mas mala que la guerra, y cesario relatarlo por menudo. Los estudios de la sabi mas alegre que la paz? Con la paz florecen los campos duría y de la erudicion, comenzados con mas fervor y se visten de hermosura; adórnanse las ciudades, ejer. que antes en tiempo de nuestros abuelos, florecen de cítanse las artes todas, con las cuales la vida humana se manera, que en ninguna parte del mundo hay mayores arrea y hermosea; por el contrario, todo lo asuela la premios para la virtud y para las letras. El cuidado de guerra, quema los sembrados y árboles, saquéanse las la justicia ; cuán grande! Los mayores con los menores, ciudades, los moradores son ahuyentados, muertos y y con estos los medianos, tienen trabados con cierta presos, y resulta la destruicion de toda la provincia. igualdad y compañía los magistrados, armados con le Nunca yo seré tan falto de juicio que tenga por mejor yes y autoridad. En la constancia de la religion católica, la guerra que la paz , pues sé que la guerra entonces se en el tiempo que entre las otras naciones todas las co hace como conviene cuando se endereza á la paz, y bas sagradas se alteran á casa paso, nos señalamos en que no se ha de buscar en la paz la guerra, sino al contre todos. Entre nosotros florece el consejo; en las trario, ni hay cosa mas excelente que la compañía otras provincias nuestras armas han penetrado grande agradable y fraterna caridad entre los hombres, á la parte del mundo. Grande é invencible es el ánimo de cual la naturaleza desde nuestro nacimiento nos inclina. nuestra gente; los cuerpos con la manera de vida ás- | Lo que pretendo es que los peligros son menores en el pera y por beneficio de la naturaleza son sufridores

tiempo que dura la guerra que despues de fundada la de trabajo y de hambre, con las cuales virtudes se han paz. Muy gran valor es vencer los enemigos con armas, vencido grandes dificultades por mar y por tierra, y pero cosa de mayor prudencia desterrar y abuyentar los despues á lo menos de haber juntado con lo demás á vicios en tiempo de paz. El imperio por cierto de los Portugal, terminado el imperio con los mesmos fines persas, la grandeza de los griegos y de los romanos, el de la redondez de la tierra, lo cual rogamos a Dios y á ocio, la paz, el descuido los destruyeron; los cuales todos los sanctos que están en el cielo sea para mayor fe habian ilustrado y dilatado sin término las armas, prinlicidad y perpetuo. Pero muchas cosas hacen temer no cipalmente los romanos, despues que fueron por Anihayamos de caer en un momento desta cumbre de bien bal maltratados y reducidos á punto de perderse. Pasaandanza, que plogue á Dios no sea así. Primeramente do el peligro, hechos mas fuertes, pusieron el yugo á no ignoramos cuán grande sea la inconstancia de las co gran parte del mundo como antes apenas hubiesen sasas humanas; ya con su peso y grandeza trabaja España lido de Italia. El valor de los griegos no se conoció y se va á tierra. Tales son las mudanzas de las cosas mucho antes de la pelea Leutrica; pero habiendo gabumanas; somos afligidos con la mudanza de la fortuna nado aquella jornada de los persas, no pararon hasta 6 de fuerza mas alta; en breve momento se muda el im haber subido primero las tierras cercanas, despues perio en servidumbre, y en desventura la felicidad, y toda la Asia , en tiempo de Filipo y de Alejandro, reyes es negado a las cosas muy altas que permanezcan mu de Macedonia. Es así, que la cobardia con la adversidad cho tiempo. Demás desto, la envidis que las otras na queda postrada ; la industria y valor crecen con el peliciones nos tienen es grande, nacida ciertamente de la gro, y con el ocio se deshacen; porque el miedo hace á grandeza del imperio y poder, muy cierto compañero los hombres mas recatados, reprime los malos deseos de la grandeza y majestad; pero, si es lícito decir la y la lujuria, enfrena el avaricia, y lo que es mas excelente verdad, aumentada grandemente por la avaricia de los es una grande atadura de la compañía y amor entre los que gobiernan y por la aspereza de las costumbres de ciudadanos; lo cual todo lo contrario destruye el ocio, los nuestros y de su arrogancia. Puédese temer que es porque con no trabajar se manca el cuerpo con los detando nosotros descuidados, y ninguna cosa menos pen- leites, el ánimo dándose á convites, juegos y deshosando, los de cerca y los delėjos, principalmente ofrecida nestidades. En el reino de la lujuria, ¿qué lugar puede ocasion, se alcen para sacudir el yugo, que ellos tienen tener la vergüenza? Robos, latrocinios, muertes se ejerpor tiranía mas pesada que la misma muerte. Grandes citan cada uno no teniendo algun cuidado de la repúson estos peligros; ¿quién lo niega? quién no lo ve? blica y del peligro comun; tratan solamente de augmenpero lo que yo mas temo es á los vicios y torpezas ( los tar sus haciendas y de sus particulares intereses, concuales como hecho un escuadron han conspirado) que viene á saber, para que no falte con que servir a la gula no acarreen la muerte á los mismos que los siguen. Sa yalvientre, cuyos esclavos se han hecho de tal manera, bemos que muchas veces reinos muy floridos han per que no dejan pasar punto ni hora sin ocuparse en deleidido en paz las riquezas ganadas en guerra , y que mu tes y torpezas. Pero no era nuestro intento en este luchas veces ha sido cosa mas fácil á los grandes princi gar tratar de cosa tan grave. Deseamos, cierto, que hapes vencer los enemigos en guerra que mantener y ya sosiego en la república, porque ¿qué cosa hay mas gobernar en paz la república. Creo porque en el peli- amable que el nombre de paz? pero de tal manera, que gro se despierta la industria; en tiempo de paz reina el no se afloje punto la industria, cuidado y virtudes que ocio y con él sus compañeros, la corbardía, deshonesti reinan en tiempo de guerra, que en la paz nos aperci

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