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Anaxarro, que viendo á Alejandro en gran llanto y des. vasallo. No dejará de obrar un rey prudentemente si consuelo despues de haber muerto por su espada á Cli confirma con el ejemplo las leyes suntuarias, á fin de to, é por qué te lamentas? dijo. Acaso ignoras ¡oh rey! no dar pié á los ciudadanos para que tengan las deque Temis y la justicia están sentadas al lado de Jú más leyes en desprecio; mas no me opondré tampoco á piler para sancionar al punto lo que tu corazon desee? que las olvide , y no lo tendré á gran falta con tal que Sustenian efectivamente que para los reyes no habia obedezca á las demás que procedan, ya de Dins, ya otro derecho que el de su propio gusto; y en esto se de los hombres. Guardese cuanto pueda de seguir esa fundaron indudablemente el pueblo y el Senado romano opinion vulgar, por la cual los que mas pueden creen incuaudo extendieron un decreto dispensando á Augusto decoroso obedecer las leyes; por alto que se esté sode guardar las leyes. Oprimida esta república por las bre los demás, se es siempre hombre, se es siempre armas y el poder del César, no quedaba ya mas recur- miembro del Estado. No sin razon se vitupera, por otra so que el de temer, fingir, adular de continuo al dic parte, a cada paso la institucion ateniense del ostracistador supremo; yaqué de extraño que todo el pueblo, mo; p:ies qué ¿no hubiera sido mejor acostumbrar presa de un temor que nunca habia sentido, se allanase desde un principio á esos varones eminentes á vivir con á las proposiciones de un adulador cualquiera? Pero ello los demás bajo el imperio de unas mismas leyes y rees que hizo al príncipe independiente de las leyes, y cordarles que todos, altos, bajos ó de una clase media

, con decretarle tal, le convirtió en tirano. Fué á la ver- eran parte integrante de una misma república y estaban dad Augusto clemente, benigno, generoso; mas ¿quién unidos por un mismo derechu? negará por esto que ejerció una completa tiranía sobre Han sostenido algunos filósofos que a los príncipes se la república? Tirano es el que manda contra la voluntad les pueden imponer preceptos, pero no obligarles á que de sus súbditos, tirano el que comprime con las armas contra su voluntad los sigan. Hay en el Estado, dicen, la libertad del pueblo, tirano el que lejos de mirar una doble fuerza contra los que se resisten á obedecer las principalmente por los intereses generales, no piensa leyes; se manda y se reprime; podrá mandarse efectiva. mas que en su provecho y en el engrandecimiento del mente al principe, mas ¿cómo reprimirle cuando pasatipoder que villanamente ha usurpado; y ciego ha de ser do por la ley quiera satisfacer alguno de sus caprichos? el que no vea que todo esto y mas hicieron César y el Olros empero sostienen que lo mismo es aplicable á los emperador Augusto.

reyes la facultad preceptiva que la coercitiva ; y estoy á Se dirá quizás que es ridículo querer sujetar á las le la verdad por ellos. Hemos seulado que un principe no yes é igualar con los demás á los que a todos aventajan puede dejar de cumplir las leyes sancionadas en Cortes en poder y en fuerzas. La ley, se añadirá , sanciona por ser mayor el poder de la república que el de los la igualdad , pues no consiste la equidad en otra cosa, reyes; y decimos ahora que si á pesar de nuestras insy es claro que no puede cumplir con su objeto entre tituciones y de la fuerza del derecho llegase á quebrunhombres que son completamente desiguales. ¿Por qué tarlas, se le podria castigar, destronar y hasta, exigiéncausa creeis que en Atenas condenaban al ostracismo dolo las circunstancias, imponerle el último suplicio. á los ciudadanos que inas sobresalian, sino porque re No seré tan exigente tratándose de leyes dadas por el putaban inicuo sujetarles á las leyes generales y per mismo, me contentaré con que las cumpla voluntarianicioso para la república consentir en que pudiesen por menle, y pasaré porque no se le impongan á la fuerza sí mas que las mismas leyes? ¿Cómo se ha de alcanzar, ni se le aplique por quebrantarlas pena alguna. Incúlpor otra parte, sujetar al imperio de las leyes al que no quesele, sin embargo, desde su mas tierna edad, que podemos detener con el temor de los juicios y el de los él mas que sus mismos súbditos está obligado por la suplicios, al que dispone de armas, al que tiene en su fuerza de las leyes, que falta gravemente contra la relimano todos los medios de defensa ? ¿Servirian de algo gion si se niega á ser defensor y guarda de las mismas

, las leyes si no fuesen establecidas por un poder mayor cosa que lia. de alcanzar mas con el ejemplo que con el que el de los que ban de obedecerlas? Hay además terror, maestro poco duradero de los deberes que nos muchas leyes que obligan a la multitud y no pueden están impuestos. Si se confiesa sujeto a las leyes, no solo obligar á un príncipe, tales como las que moderan los gobernará mas fácilmente el reino, le hará mas felizy gastos de los ciudadanos, reprimen el lujo, prescriben refrenará sobre todo la insolencia de los grandes, que determinados trajes, prohiben a los hombres del pue no se atreverán á creer propio de su alla dignidad ni el blo el uso de las armas.

desprecio de las costumbres nacionales ni el respeto de Es eslo cierto; mas qué, zpretendemos acaso degra- las leyes. Menguará así la majestad del principe ; mas dar á los reyes colocados en la cumbre del Estado ni lo que menguará será el desórden, inevitable cuando confundirles con la muchedumbre? No hemos pensado se concede la facultad de quebrantar las leyes naciosiquiera nunca en que un principe pueda estar sujeto á nales. Respetar la ley, se añadirá, es de almas flojas y todas las leyes sio distincion alguna; hemos creido tan cobardes; mas no es sino de hombres depravados y resolo y creemos firmemente que puede y debe estarlo á beldes despreciarlas. ¿ Qué mejor se dirá, por fin, que las que puede cumplir sin mengua de su dignidad y sin hacer lo que el antojo dicte ? Mas no es sino di no de menoscabo de sus elevadísimas funciones, a las que, lástima que se quiera hacer lo que no es licito, mas mipor ejemplo, determinan nuestros deberes generales, á serable aun que se pueda hacer lo que no es justo

, Atlas promulgadas sobre el dolo, sobre la fuerza, sobre mada la ira con la espada, será perjudicial pura si y lo el adulterio, sobre la moderacion de las costumbres, será para todos los ciudadanos. Quede pues sentado cosas todas en que no difiere el principe de su último que la moderacion del príncipe que se cree sujeto a las

leges, prefiriendo á su gusto lo verdadero y lo útil, ade pos de Honorio, que fue el primero en creerlo indecomás de ser decorosa para sí y decorosa para los ciuda roso. danos, asegura con mayores y mas firmes fuerzas la Podriamos citar otros muchos ejemplos, mas creesalud de todo el reino y hace que sea fausto, feliz y mos necesario omitirlos. Observábase esta práctica paduradero su reinado.

ra que el culto religioso estuviese siempre bajo el pa

trocinio de la república y del principe, viviesen muy CAPITULO X.

unidos los magistrados y los sacerdotes y no hubiese El Principe no puede legislar en materias de religion.

en toda la nacion mas que una cabeza. Ya Moises em

pero mudando esta costumbre, delegó por voluntad de Si es verdad que el principe no está dispensado de Dios á su hermano Aaron la administracion de los neguardar sus propias leyes y las de la república, ¿quién gocios religiosos, reservándose tan solo el cuidado de se atreverá á concederle la facultad de alterar los ritos gobernar el pueblo, resolucion digna á la verdad de tan y ceremonias sagradas, reformar las leyes eclesiásticas grande hombre, pues prevenia el caso de que no baspi determinar nada sobre los dogmas de nuestra reli tasen las fuerzas de uno solo para uno y otro ramo, siengion católica ? Si cada príncipe en su reino dejase á su do tan grande el cúmulo de asuntos religiosos y tan urarbitrio ó al de sus súbditos lo que debe sentirse y pen gente y variada la celebracion de las antiguas ceremosarse en materias religiosas, ¿cómo podria alcanzarse nias. Fué todavía mayor el motivo que para ello hubo que hubiese armonía y unidad entre todas las naciones, despues que bajó Cristo á la tierra en carne humana, de modo que no pensasen indistintamente el aleman y y separando por completo el poder civil del religioso, el español sobre Dios y la inmortalidad del alma ? Có confió a Pedro y sus sucesores el cuidado de la Iglesia, mo podria alcanzarse que fuese uno mismo el parecer y á los reyes y á los príncipes el poder que habian redel francés y el del italiano, y el del siciliano y el del cibido de sus antepasados, no, sin embargo, de suerte inglés, uno mismo el pensamiento y unas mismas sus que prohibiese del todo á los prelados y á los demás palabras? ¿No habia de suceder en breve que fuesen tan sacerdotes el acceso á las riquezas y los destinos civitas las opiniones religiosas esparcidas por el mundo, les, como han pretendido en todos tiempos hombres de tan diversos los ritos sagrados, tan varia la forma de la depravadas intenciones, sin hacerse cargo de que, lleorganizacion eclesiástica como varios y diversos son los nos aquellos del espíritu de Dios, podian con el mismo juicios de los hombres ? Por esto se reconoció la nece brillo de las altas dignidades temporales llevar la masidad de establecer una sola cabeza, á quien estuvie- jestad de la religion á mayor auge y engrandecimiento. sen confiadas la organizacion de la Iglesia, la conserva Y ¿quién podrá vituperar ahora esta division admitida cion de las antiguas ceremonias y la defensa de las le ya por todas las naciones a que se extiende el nombre yes, cabeza a la cual obedeciesen todos los principes cristiano? de la tierra y respetasen todos, principalmente los sa Separados absolutamente entrambos poderes, se ha cerdotes, libres por este motivo de la jurisdiccion de de procurar con ahinco que uno y otro estado estén uniotros príncipes, conforme resolvieron nuestros ante dos por los lazos del amor y de la correspondencia mupasados conformándose con las misınas leyes dictadas tua, cosa á la verdad muy fácil si á los honores y carpor el cielo.

gos de uno y otro no se cierra la entrada á individuos Es indudable que en tiempos muy antiguos depen de ambas clases, pues conciliadas así las voluntades, al dieron los negocios relativos á la religion de principes paso que los altos sacerdotes procuraran por la salud encargados a la vez de administrar lo civil y lo sagrado. de la república, los grandes del reino y los altos funcioConsta ya por las escrituras que Noe, Melchisedech y narios civiles tomaran con mayor esfuerzo sobre sí el Job ofrecieron sacrificios con sus propias manos, y que cuidado de defender y sostener la religion cristiana, con el nombre de sacerdotes no se designaba sino á los teniendo estos y aquellos la esperanza de engrandepróceres del reino. Leemos en Jenofonte que Ciro, rey cerse á si á los suyos con mas grandes honores y riquede los persas, inmoló víctimas á los dioses; sabemos que zas. El primer interés del príncipe debe ser pues conen Alénas y hasta entre los romanos llenaban los reyes ciliar y poner en armonía entrambas clases, para que las funciones de los sacerdotes. En Alénas cuando se no sea una calamidad pública su disentimiento, á cuyo aclamó por rey á Codro, se le aclamó á la vez rey y pon objeto admitirá á los sacerdotes á entender en los netifice; en Roma, despues de expulsado Tarquino, para gocios del Estado, como hicieron ya nuestros antepacelebrar los sacrificios que acostumbraban á ofrecer los sados convocando para las Cortes del reino á los obismismos príncipes y para que no pudiese nunca el pue pos y no dando por valedera cosa alguna de importanblo echar de menos los reyes, se creó uno para las co cia, si no estuviese confirmada con el expreso consensas religiosas, declarándole, sin embargo, sujeto á la timiento de los mismos, costumbre que no sé por qué autoridad del pontifice, á fin de no dañar la libertad, ha de haber caido en desuso en nuestros tiempos. ¿Es por la cual principalmente procuraban. Vino tras la acaso justo arriesgar la salud del Estado ni la integrirepública el imperio , y volvió a conferirse el cargo a los dad de la religion nacional en la cabeza de un solo prínCésares, á quienes solian enviar los pontífices las insig- cipe, sobre todo estando rodeado de hombres corromnias sacerdotales para revestirle de su dignidad y ma- pidos? Es acaso justo confiar al antojo de cortesanos y nisestarles que quedaban admitidos en el colegio de los magistrados civiles lo que deba ser de las ceremonias, sacerdotes , costumbre que, segun Zozimo, no fué re de las leyes y de las instituciones sagradas? Lejos de chazada por los emperadores cristianos hasta los tiem nosotros tan gran peligro, peligro que ha de ver quien

po esté ciego, y procurar evitar quien no tenga la salud maldad y la impiedad, que levantan en todas partes la pública y la privada en menosprecio. Depravadas las cabeza, y se cerrase el paso a los innovadores. No necostumbres de la nacion, ¿de quién podrá esperarse me- garé que los sacerdotes puedan tambien depravarse; jor el remedio, de hombres comunes y profanos, como pero esto acontece con mucha menos frecuencia, y es son los procuradores de las ciudades, o de las sumida- sabido que si en Alemania y Francia ha quedado algo des de la Iglesia? ¿ Cuáles de los dos podrán cicatrizar incólume, en medio de tanto afan por reformar y en mejor tan grande herida?

tan desgraciados tiempos, se debe casi por entero a las Debe además procurar el príncipe que queden in- fuerzas y al poder de los obispos. En España, muerto lactas las inmunidades y los derechos de los sacerdotes. el rey Alfonso de Leon, hubiera podido sucederle disiNo los sujete nunca á las penas civiles por mas que lo cilmente su hijo Fernando, que por su vida ejemplar merezcan. No despoje nunca los templos del derecho mereció despues el nombre de Santo, á no haber sido de asilo, privilegio concedido por los antiguos reyes. por el socorro que le prestaron los obispos, á los que Vale mas dejar sin castigo los crímenes que derogar no pudo menos de parecer injusto que fuese excluido leyes santificadas por los siglos. Tenga siempre pre un hijo de la herencia de su padre. Los grandes estasente que la impiedad no queda nunca impune. Sabemos ban todos contra él y dispuestos a tomar las armas. que en tiempo del emperador Arcadio sirvió de gran Toca á los prelados, dice con esta ocasion el arzobispo perjuicio á Eutropio haber querido persuadir al prín- don Rodrigo, no solo entender en los negocios de la cipe que convenia derogar la ley relativa á la inmuni- religion, sino tambien en los de la república , y no solo dad de las iglesias, pues arrancado del templo á que se les toca, sino que conviene que así sea, ya porque, atenhabia acogido para evitar la cólera del Emperador , pa- dida

su personalidad y su estado

, han de defender com gó con la vida su consejo, á pesar de haber sido poco mas ahinco la equidad y la justicia, ya porque es mas antes grande y feliz y prefecto y cónsul de la cámara fácil que no se dejen alucinar siendo de edad avandel Principe, honor que en un principio habia pertene- zada y teniendo tranquilizadas las pasiones, ya porque cido á los eunucos. Si hubiere en el orden sacerdotal libres del cuidado de la esposa y de los hijos, que ha hombres perniciosos y malvados, si la gente del pueblo trastornado no pocas veces á los mas grandes hombres, abusase de los asilos para cometer maldades, diríjase pueden dirigir toda su atencion y su celo á procurar enhorabuena el rey á los pontifices para que lo reme la salud de la república. Por esto creo yo que los reyes dien, promuévalo, impúlselo, mas no se atreva nunca persas y otros príncipes admitieron en los antiguos por su propia autoridad y poder á conculcar derechos tiempos para los cargos de sus palacios á hombres cassacrosantos, que para aumentar el culto y la majestad trados; juzgaron y no sin razon, que, faltos de hijos, hade la religion han sido otorgados sabiamente por los bian de profesarles mas amor y guardarles mas lealtad, monarcas de otros tiempos. Cuanto mas dé à la reli como segun el parecer de algunos indica la significacion gion, tanto mayores serán las riquezas, los honores y de la palabra eunuco. el poder que recibirán del cielo.

Esté, por fin, persuadido el principe de que las riNo consienta pues nunca en que se quiten á los quezas de los templos, bien consistan en alhajas de templos y á los obispos los pueblos y fortalezas que oro y plata, bien en rentas, bien en fincas, bien en las ahora tienen; privado el sacerdocio de autoridad y primicias y los diezmos, sirven principalmente para los fuerza, ¿quién contrarestará los esfuerzos de hombres mismos pueblos. Es evidente que en esto, como en todepravados para trastornar la república y convertir la do, ha de haber cierta moderacion y cierta regla; mas religion en su juguete? Obran por cierto muy pruden no crea nunca que estas riquezas sean perjudiciatemente los que en tiempos tranquilos piensan en la les , sino antes muy provechosas, para contener en sus tempestad y en la borrasca. Supongamos que el Prín deberes á los mismos sacerdotes y aumentar la majescipe nos deja por sucesor un niño, y que, como suelen, tad de la religion, de la cual depende la salud del reino. tomen de esto ocasion hombres turbulentos para agi Vemos en todas las naciones en que el sacerdocio es potar y trastornar el reino. Supongamos, porque ¿quién / bre, ó vive por lo menos muy estrechamente, no solo siendo posible puede prohibirnoslo? supongamos que tenido en menosprecio el culto de los templos, sino sea luego monarca de depravadas costumbres, esté hasta envilecida la religion, y lo que es mas, depravadas coutaminado de nuevas opiniones religiosas y preten- y corrompidas las costumbres del estado religioso, coda alterar las instituciones y prácticas sagradas de la sa que no debemos extrañar , pues nos dejamos llevar patria; supongamos, por fin, que por haberse conju- de los sentidos, nos pagamos del esplendor y aparato rado los grandes, estalla una guerra civil y arde en to de las cosas exteriores, y nos avergonzamos mas de das parles la tea de la discordia; ¿convendrá acaso nuestras faltas delante de personas graves y de costumque el sacerdocio carezca de fuerzas y medios de defen bres intachables. No sin razon quiso Dios que entre los sa, ó convendrá, por lo contrario, que se le aumenten, á judios rebosasen de púrpura y oro el taberoáculo y el fin de que puedan resistir á la maldad y defender la Lemplo; no sin razon otorgó diezmos á los sacerdotes, santísima religion de Jesucristo? Tengo ciertamente en cosas todas que ni Jesucristo ni los apóstoles viluperapoco los males presentes al considerar los que podrian ron y condenaron como contrarias á las nuevas institusobrevenirnos; y quisiera no solo que no se quitase á ciones religiosas. Seria por de contado mejor si con los obispos lo que le dieron los antepasados, sino que solo la santidad de las costumbres y sig nocesidad de se entregasen á su lealtad los mas firmes altares y ba- aparato exterior pudiésemos conciliarnos para nosotros luartes para que quedasen sujelas como con grillos la ! y para la religion el respeto de los pueblos ; mas puese

to que no nos permiten ya tanta gloria las circunstan- de préstamo la mitad del oro de las iglesias, obligándose cias de los tiempos, los que pretenden despojar las | Jealmente á devolverla por entero cuando estuvieso ya iglesias de sus alhajas y arrebatar la riqueza á los sa- tranquila la república. La majestad de la religion no se cerdotes ¿no trabajan para que se les tenga en menos, oscurece porque se le quite eloro que posee; se aumenta, sea mas escasa la moderacion, siendo insignificante el por lo contrario, cuando se le aplica á usos saludables: peligro, leve el daño y el pudor ninguno ? Con las ri se animan los particulares á ofrecer los bienes á porfia quezas de los sacerdoles vive, por otra parte, gran mul viendo que no faltan subsidios seguros para las circunstitud de pobres, causas por que principalmente les ban tancias graves y difíciles. Los sacerdoles y rentas de sido dadas. Seria verdaderamente de desear que las iglesia de Toledo vinieron a la grandeza en que los gastasen con mas templanza y con mas fruto, y no se remos, grandeza con la cual no puede compararse la ré yo á la verdad quien niegue que algunos, y no po- de ninguna otra iglesia del mundo, no por otra razon cos, abusen de ellas para daño de sus semejantes; mas y motivo que por ese uso oportuno y saludable de las tambien digo que comparándolas con las de los legos, muchas riquezas que poseen. Hubo siglos atrás en Esson indudablemente para el Estado mucho mas útiles paña una tan terrible carestia de víveres, que pueblos y beneficiosas. Al que piense de otro modo le pondré enteros quedaban a cada paso desiertos, descuidado ante los ojos las espantosas rentas de los grandes ,y no completamente el cultivo de los campos. Rodrigo Seme negará que consumen las mas en comidas opíparas men , arzobispo de Toledo, contribuyó tanto á aliviar y superfluas, en perros de caza y en una turba de cria la miseria pública, ya con sus riquezas, ya con las que dos, entregada completamente al ocio, cosa que, á decir recogió, merced al fervor de sus arengas, que Alfonverdad, es de resultados escasísimos. Por mas que se so, rey de Castilla, otorgó nuevamente el señorío de diga, no sucede esto con las riquezas de los templos, 1 muchos pueblos á aquella santa iglesia , considerando pues aun donde peor se invierten, sirven para el alimento que el oro estaba alli depositado como en un erario púde muchos pobres, y ya en tiempo de guerra, ya en blico, y decretó que sus preladus fuesen cancilleres tiempo de paz, producen considerables beneficios para patos del reino, dignidad que despues de la real era la la república. No deseo sino que se considere á qué están mayor que se conocia en el Estado. No se disminuye principalmente aplicadas las rentas nada exageradas de pues así ni la majestad ni la riqueza de los templos, anlos monasterios. Viven con ellas un gran número de tes se aumenta destinándolas á la salud del reino. personas, hijas todas de padres honrados, y muchas Apele, sin embargo, el príncipe á esos tesoros sade padres ricos y nobles. Contentas con poco, se sus- grados solo cuando sea gravísimo el apuro y no tenga tentan comiendo y bebiendo pobremente á fin de que ya á quién pedir recursos despues de haber intentado puedan ser socorridos los pobres de los pueblos veci todo género de medios. No le es lícito tocarlos cuando nos, que son las mas de las veces en gran número. Si no ha gravado aun con impuestos á los pueblos, cuanesas mismas rentas se diesen á cualquier profano, es do no ha violado aun las inmunidades de los grandes. triste decirlo, pero se agotarian fácilmente y con esca Estando consagrados á Dios, habiendo sido recibidos de sos frutos por destinarlas solo a la gula y los placeres antepasados cuyos testamentos nadie puede alterar con y distribuir una insignificante parte entre unos pocos

derecho alguno, habiendo permanecido siempre libres criados y unos pocos hijos. Los que pues fundándo de toda carga, ¿seria justo que echase mano de ellos se en que son inútiles las riquezas y las rentas de los antes que de los particulares? Si los tuviesen aun sus templos pretenden que han de ser destinadas à mejo- antiguos dueños, á buen seguro que el príncipe los resres usos, engañados por su propia opinion, no hacen petaria ; i no seria pues grande su maldad si los arremas que procurar un gran mal á la república, de tal batase ahora á las iglesias donde están cubiertos y desuerte, que yo no creo que debamos buscar la salud fendidos por la misma santidad del templo? ¿Cómo se enquitárselas, sino en hacer que sirvan para su antiguo ba de atrever, por otra parte, á tocar los bienes de las objeto y para ayuda de los menesterosos, para lo cual viudas y los huérfanos sin que recuerde el castigo de no podrá dudar que hayan sido dadas el que haya lei Heliodoro? Los tesoros de los templos merecen ser do y examinado la historia de los antiguos tiempos. respetados bajo un doble aspecto; primero por estar

Las alhajas de los templos, las rentas, el oro y la aplicados á socorrerá los pobres, los pupilos y las viuplata acuñados se conservan allí como en un sagrado / das, y luego por ser considerados templos y sacerdotes depósito para las mas apuradas circunstancias de la re- como pupilos y necesitar de tutela y sobre todo de la propública. Cuando nos provoca, por ejemplo, á la guerra teccion del príncipe; & quién en vista de tales consideun enemigo feroz y formidable por sus victorias, cuando raciones ha de ser tan temerario que conciba siquiera la contienda recae sobre nuestra religion, no creo vi- el intento de usurparlos? Deben además los reyes abstetuperable que el Estado eche mano de esas riquezas nerse de semejantes medidas para evitar las murmurapara defender la salud pública, pues leo que varones ciones del vulgo, que no son de poca importancia para de tanta piedad como san Ambrosio, san Cirilo de Je- que salgan bien ó mal los negocios del Estado. El puerusalen y otros destinaron los vasos sagrados de los blo aborrece como impío al que dispone de los objetos templos para la redencion de los cautivos. Hace poco consagrados al culto de Dios y de los santos, se cree mas de un siglo, en el año 1477, recuerdo tambien que ' obligado á expiar irremisiblemente ese delito, y no valas Cortes de Medina del Campo concedieron á Fernan- cila en atribuir a castigo del cielo cualquier contratiemdo el Católico para que pudiera detener los esfuerzos po que á la sazon ocurra. Por esto Fernando el Santo, y las armas de Alfonso de Portugal que tomase por via estando en el cerco de Sevilla extremadamente falto de

recursos, se negó terminantemente á remediar sus apu- ! ron por su propia autoridad, tales como, entre los de ros con las riquezas de los templos, como se lo aconse- otras religiones, Marco Craso, Neyo Pompeyo, Antioco, jaban algunos para que no tuviese que abandouar la Nabucodonosor y Heliodoro; y entre los cristianos, Ur. empresa con grave mengua del nombre cristiano. Mas raca , reina de Castilla, hija de Alfonso VI, que murió confio , repitió muchas veces, en las oraciones de los en el mismo umbral del templo cuyas riquezas habia sacerdotes que en todo el oro encerrado en sus iglesias. usurpado, Cárlos Martel, prefecto del palacio de los Eu recompensa de tanta moderacion y piedad se le en francos, Astiulfo, rey de los lombardos, Federico, emtregó al otra dia Sevilla bajo las capitulaciones anterior-perador de Alemania , y otros innumerables que tuviemente estipuladas. Juan I de Castilla salió, por lo con ron desgraciado fin por haber ocupado por sí y ante si trario, vencido en la Aljubarrota, á pesar de ser mucho lo que estaba consagrado al culto. Es fama que Pemenor el número de sus enemigos; y lo fué, segun la dro IV de Aragon murió á los seis dias de haber recibiopinion pública, solo por haber destinado á los gastos do un bofeton de manos de santa Tecla en castigo de de aquella guerra las ofrendas de nuestra Señora de haberse atrevido á violar los derechos de la catedral Guadalupe, á que no podia tocar sin cometer un crímen de Tarragona. Sancho, otro rey de Aragon, usurpó á los ojos de Dios y de los hombres. Así dicen qne ven tambien sin consultar la voluntad de nadie los bienes gó la Virgen tamaño ultraje y aseguró la riqueza de su de los sacerdotes y de los templos, hecho que parecian templo.

excusar en cierto modo la estrechez del erario, los Para que un principe pueda disponer con derecho, terribles gastos de la guerra y la facultad que le habia de los tesoros sagrados, no solo deben ser muchos y otorgado el pontifice Gregorio VII para cobrar, inver. muy graves sus apuros, debe consultar antes la volun tir y destinar á lo que quisiese los diezınos y tributos tail del pontilice rornano y obtener el consentimiento de las iglesias recientemente construidas ó arrebatadas del clero, práctica que no sé por qué ha debido caer de manos de los moros. Ejemplo noble de humildad y en desuso despues de baberse observado escrupulosa- de piedad cristiana; se esforzó poco despues en alear mente en los antiguos tiempos. Los obispos empero de si la expiacion que temia, pidiendo públicamente no deben tampoco oponer por su parte una extremada perdon en una iglesia de Roda, consagrada á san Victor, resistencia, han de procurar con todas sus fuerzas ayu junto al altar de san Vicente, donde se presentó humildar á la república y al príncipe y ofrecerles generosa demente vestido y movió á piedad con sus copiosos mente sus riquezas y las de sus templos. Sobre ser este llantos y gemidos; ceremonia á que asistió Ramon Daluno de los mejores usos á que pueden destinarlas, i no mao, obispo de aquella ciudad, encargado por el misseria raro que no quisiesen contribuir en nada á evitar mo monarca de restituir a quien correspondiese los un peligro comun, y preten:liesen que solo los demás bienes usurpados. ¿No es á la verdad de admirar que habian de hacer para ello sacrificios ? Sabemos que en abora principes cuyos ejemplos son desgraciadamente tiempo de san Ambrosio pagaron tribulo á los empera

imitados se apoderen de las riquezas de los templos dores cristianos las fincas eclesiásticas, y es preciso sin que se les salten nunca las lágrimas ni se estreevitar que por negarse decididamente á toda clase de mezcan ante el desgraciado fin que les espera? Estaba gravámen se recurra al extremo de echar mano de esas el mismo Sancho en el sitio de Huesca, cuando acerriquezas con consentimiento y aun sin consentimiento cándose á los muros, murió traspasado en el sobaco por de los sacerdotes. Debe, por otra parte, procurarse en una saeta disparada desde lo alto del adarre. Fué va. cuanto sea posible que no venga á ser perpetuo y obli ron de grandes prendas, ya de ánimo, ya de cuerpo; gatorio el subsidio concedido en circunstancias dadas; pero se hizo aun mas célebre por aquel solo crimen, é que luego de reinediados los apuros y conjurado el pe que le impulsó desgraciadamente la codicia. El pueblo, ligro, queden intactos los derechos y libertades ecle como de costumbre, no atribuyó la causa de tan insiásticas, y se destinen otra vez á sus usos nalurales fausta muerte sino á la usurpacion de los bienes eclelos bienes de los templos. Para esto seria tal vez mejor siásticos. que en vez de contribuir con dinero á los gastos públi Concedió de nuevo el pontífice Urbano It á Pedro

, cos, se encargase el clero de suministrar víveres ó de hijo de Sancho, y á sus sucesores que pudiesen ir coequipar á su costa el ejército ó la armada; pues de este brando los diezmos y rentas de las iglesias nuevas ó de modo no podria el principe, despues de alcanzada la las tomadas á los moros, con tal que no fuese silla paz, aplicar sus subsidios á otras necesidades 6 capri de ningun obispo. Era tanto el deseo de extirpar de una chos, ni seria fácil que gravase con nuevas exacciones vez á los infieles , que no se consideró el mal que podia á los templos á cada dificultad que en el seno de la re resultar en lo futuro de tan gran condescendencia. pública surgiese.

Confiado en ella Alfonso, herinano de Pedro y marido Creo dignas estas advertencias de ser consideradas de la reina Urraca , y aconsejado además por el rey de y seguidas, ya por los reyes, ya por los sacerdotes, Portugal, ocupó para cubrir los gastos de la guerra el pues de no, será tan fácil que el clero suspire tarde por oro de las iglesias, que no podia tocar sin llamar sobre su libertad arrebatada y por sus menguadas riquezas sí la cólera del cielo. San Isidoro y otros santos tomacomo aquel principe alegue las necesidades y los apu ron á su cargo vengar aquella injuria, y la vengarob ros del erario. Pueden á la verdad citarse muchos y cumplidamente, despojándole en Fraga , no solo del muy graves casos, y está la historia llena de ejemplos reino de Castilla que tenia en dole, sino de su misma de monarcas que tuvieron que echar mano de los teso mujer y aun de su vida, despues de haberle castigado ros de la Iglesia, aun pasando por alto á los que obra- 1 cou calamidades que pesuron sobre todo el reino. No

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