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sintamos en que mengue el amor por estar distribuida quina estatura y tengan distintas costumbres y difeentre dos la educacion de los hijos, cosa perniciosísima, rentes fuerzas y carácter, si alimentados con otra leche, así para la familia como para la república.

ha de cambiar forzosamente todo? Así lo vemos en los Si una mujer para evitar la deshonra hace abortar el demás animales. Si se nutre al cabrito con la leche de feto, decimos que comete un crímen digno del odio pú- la oveja o al cordero con la de la cabra, el vellon de este blico y del castigo de la justicia, y ¿ha de quedar im- saldrá indudablemente mas áspero, la lana de aquel pune que luego de dados los hijos á luz puedan las ma mas suave y delicada. Durante el imperio godo en Itadres apartarlos de su seno? ¿Qué diferencia puede ha- lia sabemos que hubo un tal Egisto, que se alimento ber entre el hecho de arrojarlos del útero mientras con leche de cabras; pues que, segun Procopio, ¿no los está formando la mano del Criador, y el de privarles se distinguió por su velocidad y ligereza ? Hace poco de su alimento natural llamando una nodriza cuando sabemos que se crió otro en los pechos de una perra; ! han visto ya la luz del dia? Creo que los grandes varo- qué, i no consla que estaba seco su cerebro, y no punes de todas las épocas históricas han sido alimentados diendo conciliar de noche el sueño, andaba por las cacon la propia leche de las madres, principalmente lles y las plazas arrojando plañideros gritos á manera aquellos patriarcas del pueblo judío que disolvian por de ladridos? Lo sabemos por quien lo vió, lo sabernos tres años los matrimonios, á contar desde el dia en que por el mismo señor del pueblo en que sucedió este sules nacia un hijo, y solo despues de este plazo en que ceso. Si es cierto lo que muchos autores cuentan y no Jes destetaban volvian á reunirse con sus mujeres en un merece ser relegado entre las fábulas, es á la verdad banquete destinado al efecto. ¿Fué acaso criado con de admirar que Abido, rey de España, en los primeros menos tiempo ni menor cuidado el profeta Samuel, co- | tiempos haya sido amamantado por las fieras, Ciro par mo atestiguan las escrituras?

una perra, por una loba Rómulo y Remo, los fundadoMas no ignoramos cuán dadas sean á deleite las no res de la ciudad eterna. Con razon dijo un elegante bles mujeres de Castilla ; & quién va á persuadirlas de poeta al denunciar la crueldad de uno de sus personaque han de añadir á los dolores del parto las molestias jes: de la nutricion, tan largas como graves y enojosas? Coni

Hircanaeque admorunt ubera tigres. mas facilidad pasarán por cualquier sacrificio que no contribuye pues mucho al carácter del feto el primer prestar atento oido á preceptos saludables. Por esto y alimento con que se ha nutrido. porque algunas veces se hace necesario llamar á las no Considero además que han de ser atentamente exadrizas ó por haber muerto la madre ó por haberle se minadas las costumbres de la nodriza, y debe ponercado los pechos accidentes imprevistos, juzgo que se se sobre todo un gran cuidado en saber si es mujer de ha de procurar que sean de un carácter apacible, de pudor y de singular modestia. Es preciso hacerse carun ánimo tranquilo y bien dispuesto, de una organiza- go de que el niño ha de oir de ella las primeras palacion fisica perfecta y sobre todo adecuada en lo posi- bras, tomar sus costumbres, imitar sus dichos; es preble á la de la madre. No han de ser ni biliosas ni flemá ciso hacerse cargo de que se arraiga tenazmente en el ticas, no han de ser propensas á la ira ni sujetas al ánimo lo que oimos y vemos en los primeros años de la temor ni al miedo , todo ha de guardar en ellas armo infancia. Deseaba Crisipo que fuesen las nodrizas sabias nía, todo ha de respirar calma en sus costumbres, to y en cuanto permitiese la naturaleza de las cosas buedo ha de ser en ellas prudentemente examinado para nas y perfectas; yo las deseo dotadas de buen carácter, que experimente el feto el menor cambio posible y no de probidad y de prudencia para que las semillas de se debiliten con la mudanza sus fuerzas morales ni las esas virtudes pasen con la leche al corazon de sus alumfísicas. En las plantas, en los ganados y en todas las es nos y no vean estos ni oigan sino acciones y palabras pecies de animales se observa que sirve poco la bondad dignas de los hombres. Añade Platon que puesto que de la semilla para conservar la pureza de la raza si es necesario entretener a los niños con fábulas y cuentos, se las traslada á otra tierra y á distinto cielo; se fecun- debe examinarse el carácter de los que les refieran sus dan y se desarrollan mejor donde han nacido, degene- nodrizas, procurando que, lejos de contener nada obsran desde el momento en que se las pase á puntos donc ceno, vicioso ni insensato, sean simulacros é imágede cambia la naturaleza de las sustancias de que han nes de las virtudes de que debemos estar adornados en de alimentarse. Entre los grandes y los opulentos son el resto de la vida. Es ya sabido que cuando oimos repocas veces los hijos de la estatura y robustez de los latar cuentos necios y ridículos acostumbramos á depadres; entre los labradores son siempre de menor ta cir que los dejamos para las nodrizas. Paréceme que lo la y fuerza que sus hijos, no solo por el ejercicio á que mas adecuado á los oidos y á la inteligencia de los nise entregan estos desde niños, hecho que no deja de ños serian las fábulas de Esopo, principalmente si se ejercer su influencia, sino porque desde su nacimiento escogiesen las mejores y se las explicasen en elegantes crecieron y se alimentaron en los pechos de sus madres. versos, cosa que ha hecho en nuestros tiempos Faerno ¿No refiere , por otra parte, Tácito que si los germa traduciéndolas á la culta lengua del Lacio. Créese tamnos llegaron á ser de una estatura admirable fué por bien que las nodrizas han de conciliar el sueño de los haber las madres tomado sobre sí los cuidados de la nu- niños y hasta deleitarles con canciones vulgares recotricion y no haberlos confiado nunca á esclavas ni á non igidas en cualquier encrucijada ; mas no deberian nunca drizas?

arrullarles sino con versos llenos de bondad y do pie. ¿Qué de extraño que entre nuestros nobles los hijos dad para que con ellos les quedase impresa la semula salgan tan poco parecidos á los padres y sean de mez- de todas las virtudes.

son

Se ha de procurar, por fin, que no oigan ni vean los los ciudadanos. Es preciso cultivar con solicilud el

, tumbres y de la mas severa disciplina. Aristóteles no decir, el ánimo de los príncipes que han de aparecer á consiente siquiera en que se expongan á los ojos de los nuestros ojos contemplando desde muy alto todas las niños imágenes ni cuadros obscenos; y pide, y con ra clases del Estado y mirando sin distincion por todas, zon, que no se les lleve nunca al teatro, asqueroso ta por la alta, por la baja, por la media. Es preciso cuiller de toda clase de torpezas: preceptos que quisiera dar mucho la cabeza si no se quiere que bajen de ella siguiesen los hombres de nuestros tiempos.

malos humores y se inficione con ellos lo demás del Este cuidado deseáramos que se tuviese en criar y cuerpo; en la sociedad, como en los individuos, educar a los niños, cuidado que se calificará tal vez de graves las enfermedades que derivan de tan grave supersticioso, atendida nuestra bajeza y la depravacion miembro, de nuestras costumbres, pero que no ha de ser nunca Seria a la verdad de desear que aventajase el príncitan grande como exige la importancia del asunto. So pe a todos sus súbditos, así en las prendas del alına mos tan necios, que al paso que no perdonamos trabajo como las del cuerpo, corriendo al par de su elevacion para que prosperen nuestros campos, nuestras viñas y sus brillantes cualidades, para que pudiese con ellas nuestros olivares, entregamos los hijos al cuidado de los granjearse el amor del pueblo, que vale indudablemencriados, de cuyo trato deberian estar toda la vida apar te mas que el miedo. Seria de desear que respirase tados para que no les corrompieran con el impuro há- autoridad su figura, que ya en su semblante y en lito de sus costumbres. Tomamos las nodrizas que pri- sus ojos brillase cierta gravedad, mezclada con una sinmero se nos presentan sin ninguna clase de discerni- gular benevolencia, que fuese de nobles y aventajadas miento, sin atender mas que á si tienen ó no abundante formas, alto y robusto de cuerpo, perspicaz, dispuesleche, importándonos poco que traigan consigo un mal to para atar los ánimos de todos con los vínculos de su carácter con el cual pueda inficionarse el cuerpo y el al- mismo favor y de su gracia. Pero deseo y fortuna son ma de nuestros hijos, y corromperse con el contagio de estos dados por el cielo mas bien que procurados por malas costumbres, ejemplos y palabras. Admirado mu la prudencia de los hombres, principalmente siendo la chas veces de ver niños perversos que en nada se pare- monarquía , como es entre nosotros, hereditaria y decian á sus hermanos na á sus padres, he preguntado biendo tomar por rey al que tal vez fué engendrado iny he sabido que solo por los vicios de sus nodrizas han felizmente por sus padres. Contribuiria, sin embargo, tenido aquellos tan depravadas costumbres y tan torpe á que se evitara este peligro que se escogiesen siempre indole. Podria citar principalmente dos hermanas tan para mujeres de los principes mujeres dotadas de distintas en carácter como en hábitos y en figura : la grandes facultades, nobles, hermosas, modestas y en una, que es modestísima, se amamantó en los pechos de lo posible ricas, mujeres en cuyas costumbres no husu madre; la otra, que es adusta y de malas inclinacio biese nada de vil ni bajo, mujeres en que á su bellenes, en los de una nodriza ébria y por demás agreste. za física y á las virtudes de sus antepasados correspon

diese la grandeza de sus almas, pues no es de poca CAPITULO III.

monta que reunan excelentes cualidades las que han de De la primera educacion del principc.

ser madres de hombres destinados á mandará todos y á

procurar la felicidad ó la infelicidad de todos y de cada Hemos hablado ya de lo relativo á la nutricion y pri- uno de los ciudadanos. Mucho puede adelantarse, por mera enseñanza de los hijos. Nada debemos añadir con otra parte, si se hace todo lo posible para que aumenten respecto al que ha de ser un dia principe, pues las mis- las virtudes dadas por la naturaleza, se disminuyan los mas cosas indican que se ha de desplegar el mayor celo vicios existentes, y se ilustre y adorne la vida del futuro para que faltas nacidas de pequeños principios no ven- príncipe. Síganse los avisos de la naturaleza que dió gan a resultar en daño general de la república. Está dos pechos á las reinas como á las demás mujeres y se pues colocado el príncipe en la cumbre de las socieda los llena en los dias próximos al parto para que los hides para que aparezca como una especie de deidad, co- jos sustentados con la leche de sus madres salgan memo un héroe bajado del cielo, superior á la naturaleza jores y mucho mas robustos. Mas puesto que creció ya de los demás mortales. Para aumentar su majestad y tanto en nosotros el amor á los deleites, que apenas conciliarle el respeto de sus súbditos está casi siem- bay mujer de mediana fortuna que quiera tomarse el pre rodeado de lujo y de aparato, contribuyendo no po- | trabajo de alimentar a sus hijos, hemos de alcanzar co á deslumbrar los ojos del pueblo y á contenerle en cuando menos que se tomen todas las precauciones poel círculo de los deberes sociales, por una parte sus ves sibles al elegir las nodrizas, y no se las tome para favotidos de púrpura bordados de oro y pedrería, por otra recer la ambicion de nadie, como en el siglo pasado sula soberbia estructura de su palacio, por otra el gran cedió en Portugal, donde se confió la nutricion y la número de sus cortesanos y sus guardias. Aprobamos educacion de un príncipe à la querida de un obispo como prudente y racional esta medida; mas creemos que gozaba de mucha influencia en aquel reino : torque a todo este fausto y pompa ha de añadirseles el es peza grave y lastimosa, llevada á cabo por los esfuerplendor y brillo de todas las virtudes, tales como la zos del prelado y la infame condescendencia de los prudencia , la justicia, la fortaleza y la templanza, como que podian evitarlo. Cuál fuese el resultado, no hay tambien el que dan las letras y el cultivo del ingenio, con para qué referirlo; baste decir que excedió las mayolos cuales se concilia tambien mucho la veneracion de res esperanzas. Nos da vergüenza lasta publicar los

nombres de los que intervinieron en tan fatal negocio. , educacion del principe dos de sus mejores grandes , los En nuestros tiempos ha corrido la voz, no sé si verda mas señalados por su honradez y por su prudencia, uno dera ó falsamente, que otro príncipe en quien estaban para la enseñanza, tan grave ya por su edad como por puestas las esperanzas de un reino vastísimo padeció la fama de sus conocimieutos, otro para que modere y en sus primeros años, por causa de su nodriza, conta temple las acciones del alumno, varon que no ha de giada de malísimos humores, de grandes y deformes desconocer lo que exigen las costumbres. Mas é qué llagas: incuria á la verdad vergonzosa y detestable, importa el número con tal que entiendan esos precepsi no hubiese muchas cosas que no pueden ser previs- tores que es gravísimo y principal el cargo que les ban tas por los hombres.

confiado y estén bien convencidos de que para llenarlo Procúrese, como es consiguiente, que no se escape debidamente han de trabajar de dia y noche? Cuentan nunca de la boca de la nodriza una sola palabra obsce- que Policleto, un escultor de fama, publicó un libro na ni lasciva, á fin de que por quedar impresa eterna- sobre su arte, á que dió el título de Cánon, es decir, mente en el ánimo del niño, no se destruya desde un de regla; que en este libro explicó con mucha detenprincipio su pudor, cosa que no hay para qué decir si cion todo lo que ha de observarse en hacer una estaseria ó no perniciosa. Por este medio se extingue todo tua, cuál debe ser la figura de cada una de sus partes, el amor á la dignidad y á la honestidad, se sueltan los cuál la actitud y la postura; y que al mismo tiempo ere frenos al placer, se corrompen para toda la vida las | puso al público una obra suya, que llamó tambien Cácostumbres. Procúrese además que a medida que va non por haber seguido en ella escrupulosamente todos ya el príncipe creciendo reciba los preceptos con que los preceptos que tenia dados. Quisiera yo que siguiepueda llegar a ser un gran rey, y la fuerza de su au sen esta costumbre los preceptores de los principes, toridad corresponda á la grandeza de su imperio. Eli- que ya que no se aventajasen mucho en escribir el lijase entre todos los ciudadanos un buen ayo, un maes bro, procurasen con los actos de su vida fijar en el tro notable por su prudencia, y famoso por su erudi- ánimo de su alumno para irle formando todas las recion y por virtudes, con que pueda el príncipe llegar á glas de la virtud y del saber que nos han sido dadas por aparecer perfecto. Esté sobre todo exento este de todo los grandes filósofos. Deben, ante todo, para que sea vicio para que con el frecuente roce no se trasmitan sus acertada la educacion alejar del palacio todo ejemdeseos al alumno y le queden para toda la vida, como plo de perversidad y de torpeza, cerrar puertas y echar sucedió con Alejandro, rey de Macedonia, cuyos vicios cerrojos á todo género de vicios. No permitan que esque habia recibido de su profesor Leonides, no se pu tén con el príncipe jóvenes sin pudor y sin vergüenza, dieron extinguir ni curar en sus mas gloriosos dias. para que la imágen de la liviandad no corrompa y des

Mas no basta un solo maestro, se dirá tal vez; en truya en un momento con el dañado soplo de su boca muchas cosas ha de entender el principe que no se las virtudes arraigadas ya de mucho tiempo en su árirá fácil que aprenda si no se le enseña en los pri- | mo. Solicitan aquellos de una manera infame los honomeros años de la infancia. Ha de administrar justi- res y las riquezas; son aduladores, vanos, enemigos cia al pueblo, nombrar magistrados, resolver nego- de la salud pública, contra la cual están sin cesar tercios de paz y de guerra, hablar y juzgar de muchas diendo asechanzas, y los hay por desgracia en gran cosas que a cada pašo ocurren en la gobernacion de un número alentados por la excesiva prosperidad de mireino. No es comun que uno solo sobresalga en todas chos. ¿Cuántas fortunas, cuántos señoríos no vemos las ciencias de donde se han de tomar tan diversos co- creados y fundados por hombres que, dejando á un kudo nocimientos; y es á la verdad muy poco para un maes todo pudor, se prestaron en distintas épocas á ser iustro del príncipe haberlas solo tocado por la superficie trumentos de las maldades de los príncipes? No debey permanecer en una humilde medianía. Enseñará los rian sus nombres pasar siquiera á la posteridad; deberia elementos de cada arte el que fuere mas profundo en obligarse á sus descendientes y cognados á que los troella; lo que sucede en la enseñanza de la lengua latina caran por otros mas honrosos. Muchas veces, sin emsucede en la de las demás arles liberales.

bargo, han caido tambien esos hombres y sido derribaMas teniendo ya por base la latinidad y conociendo dos en muy breve tiempo á la última miseria. Llega algun tanto las ciencias que se rozan con este estudio,

dia en que el rey ó se arrepiente de tenerles á su lado, ¿qué puede impedir al príncipe que oiga varones en ó se sacia ya de verles; mengua entonces el favor, y se tendidos para administrar los negocios de la paz y de convierte al fin en odio, pues aquel empieza a mirarla guerra ? Por instruido que esté, por grande que sea les como censores importunos, el pueblo como corrupsu ingenio, necesitará siempre de las luces de estos tores y malvados. hombres, y será hasta saludable que use de conse Procuren luego cultivar el ánimo del príncipe con jo ajeno. No nos disgusta, sin embargo, la institucion verdaderas virtudes é instruirle, si es posible, con blande los persas que confiaban á cuatro varones prin- das palabras, que es el mejor sistema de enseñanza, cipales la instruccion del príncipe para que cada con severidad, si es necesario. Repréndanle, y si no cual le enseñase con acierto el arte en que mas se bastare la reprension, castiguenle, no sea que por la in aventajase; el primero le instruyese en la literatura, el dulgencia de sus preceptores se deprave su buena izsegundo en las leyes patrias, el tercero en las ceremo dole ó se robustezcan en él los vicios naturales. Al leon, nias y ritos religiosos, el cuarto en el arte de la guerra, animal fiero y cruel, ni se le ha de gobernar con contien que tanto descansa la fuerza y la salud de la repúbli- nuos golpes ni halagar con frecuentes caricias; es preca. Entre nosotros, el padre suele designar para la / ciso mezclar á las amenazas los halagos para que se

amanse, procurar que ni con los golpes se encrudezca para él, pero que serán para los demás motivo de horsu fiereza ni se ensoberbezca con las caricias, cosas ror y de vergüenza. Amonėstesele á que siga todas las todas que han de hacerle de todo punto intratable. Exa virtudes dignas de un rey; explíquesele en qué consiste minese atentamente el carácter del principe, obsérvese ser príncipe y en qué consisten sus deberes. El rey qué cosas mas le aguijonean y le mueven, y empléense pues, si es verdaderamente digno de este nombre, obesiempre las que hayan de surtir mejor efecto. Si no le

dece á las leyes divinas, toma por guia la razon, hace mueven las palabras y sí el freno, si necesita para an igual para todos el derecho, reprime la liviandad, abordar de que se le apliquen las espuelas, apélese á estos rece la maldad y el fraude, mido por la utilidad pública medios: combátasele la cortedad si es demasiado corto,

y no por sus antojos el poder que ha recibido, se escúresele de su impudencia si impudente, y dirijanse fuerza en aventajar á todos por su honradez y sus cossiempre donde quiera que puedan contrariar sus vicios. tumbres á proporcion de lo que es mayor en autoridad Amonestenle, mándenle, repréndanle, castiguenle de y riqueza, no retrocede ante ningun peligro, no perdovez en cuando, resistan á sus inmoderados deseos, es na medio para salvar la patria , es fuerte é impetuoso mérense, por fin, en que no salga ni insolente ni tenaz, en la guerra, templado en la paz; no siente latir el cocualidades de que podrian ocasionarse graves perjui- razon sino por la felicidad de los pueblos, á los cuales cios, asi para él como para sus mismos súbditos. El procura sin cesar todo género de bienes. Amparado así gran Teodosio llamó á Roma á Arsenio para que se en por la gracia de Dios, ensalzado universalmente por sus cargara de instruir á sus hijos, y le dijo terminante virtudes, se granjea la voluntad de todos, y viene á ser mente que les castigase siempre que lo creyese oportu- un cabal modelo de la majestad antigua, no pareciendo no y no tolerase nunca la menor falta de sus hijos. ¡Va- sino que es un hombre bajado del cielo para gobernar ron grande y digno de gobernar el mundo! En todas la tierra. Con ese amor y esa fama adquiridos entre sus las épocas encontramos profesores de principes que han mismos súbditos asegurará mucho mas su imperio que adoptado un sistema contrario, ya por temor de ex con la fuerza y con las armas; lo hará fausto para sus acerbarles, ya por el deseo de granjearse su amor con ciudadanos y eterno para sus descendientes, lo dejará una injusta y fatal condescendencia. En Roma sucedió fuerte contra todo embate exterior, procurará que no con Séneca, a pesar de ser un gran filósofo; en Castilla puedan con él ni el fraude ni las asechanzas de los prócon Alonso de Alburquerque, que por haber sido pro- ceres del reino. Esto es lo que se nos ha ocurrido decir fesor de Pedro el Cruel, puede quizás ser acusado de sobre la educacion del rey en general; vamos ahora á haber aumentado con una mala educacion los vicios examinarla en cada una de sus partes. que habia dado á este la naturaleza, vicios á que sin cuda se añadieron despues otros. La prueba de la falta

CAPITULO IV. de entrambos está en que fué cada cual el privado de su Del porte exterior del rey, es decir, de la regla que debe guardar respectivo príncipe, y tuvo gran mano en todos los ne

en comer y en vestir. gocios, y acumuló riquezas inmensas, no sin excitar la El exceso de los placeres ha alterado no pocas veces, envidia y la maledicencia de los demás que sospecha- ya pública, ya privadamente, la excelente indole de muban que con perjuicio del pueblo, y solo condescen chos hombres. El inmoderado lujo en el vestir y la dediendo habian alcanzado aquella gran fortuna; mal masiada delicadeza en el comer han cambiado la fortuciertamente grave, no solo para el Estado, sino tambien na ó la suerte de los españoles que habian nacido para para sus autores, pues las riquezas recogidas del cri las armas. Así es que desde la cumbre de la grandeza á men no suelen ser ni duraderas ni propias. Séneca mu que habian llegado han ido cayendo en diversas y granrió á manos de Neron, y este fué el pago que obtuvo dísimas calamidades. Deleites que antes no conociade sus lecciones, pago impío y cruel, ¿quién lo niega? mos han quebrantado, á ejemplo de los romanos y con pero tal vez debido a la débil educacion que dió á su no menor peligro, ánimos grandes é invencibles que haalumno y á que el favor adquirido por este medio tuvo bian sabido sobrellevar el trabajo y el hambre, vencido que trocarse al fin en odio. Alonso de Alburquerque se por mar y por tierra gravísimas dificultades, fundado vió obligado á huir para salvar la vida, no siendo mas un imperio que se extendió mas allá del sol y mas allá feliz que el otro sino en que cuando menos murió en el de los linderos del Océano. Es esto certísimo, pero casi mismo momento en que estaba preparándose á la ven increible. Mas se gasta hoy en golosinas en una sola ganza con las armas en la mano y el apoyo de otros ciudad, mas en postres y en azúcar que en tiempos próceres del reino, y no fué enterrado como habia pre de nuestros padres no se gastaba en toda España. Pues venido en su testamento, sino despues de haber sido ¿y en vestidos de seda ? ; cuánto no se gasta, oh Dios! preso el Rey en la ciudad de Toro por el esfuerzo y la Mas elegantemente visten hoy los sastres, los carnicesolicitud de sus ardientes partidarios. Ya que tenia ros y los cerrajeros que en otros tiempos los grandes parte de culpa en el mal, no quiso descansar en su se de las ciudades y los varones de mas alta jerarquía, pulcro sin que antes se hubiese impedido á Pedro el cosa que, sin embargo, interpretan muchos como un Cruel que siguiera causando tan terribles daños. adelanto de esta época, sin advertir que por este punto

Enséñesele al fin á no hacerse esclavo de la liviandad, nos amenazan gravísimos peligros. Y si esto acontece de la avaricia ni de la fiereza, á no despreciar las leyes, con los particulares, ¿qué no ha de suceder en la casa á no imponer con el terror á sus súbditos, á no consi real donde hay tanta abundancia de placeres, donde derar como fruto natural del gobierno los placeres, á están reunidos todos los deleites que se encuentran en guardarse del estupro y del incesto, que podrán servir las demás provincias ? A la verdad que si no se pone en

esto gran cuidado, se corre peligro de que el príncipe, bajos, ni dedicarse siquiera con placer a los molestos y corrompido desde sus mas tiernos años con una edu graves cuidados del gobierno? Dejará que se arruine la cacion tan débil y afeminada, pesado por su gordura y república antes que tomarse tan improbo trabajo. Edulleno de enfermedades, no sea al fin bueno ni para la cado en el ocio y á la sombra del palacio, es indispenpaz ni para la guerra, lo que no hay para qué decir sisable que huya de los negocios, que busque con afan será ó no con grave perjuicio de la república. Así ve los placeres, que crea que el principal frulo del mando mos hoy que los príncipes padecen de los nervios, lle- y de la vida consiste en no tener cuidados y en no dejar van en sus propias carnes la mas grave carga, pasan lo pasar una hora sin que un nuevo deleite apague la sed mas del dia entregados al sueño, consagran gran parte

de sus sentidos. de la vida á los médicos y á los remedios, y mueren por Podriamos citar muchos ejemplos de graves daños fin en la flor de sus dias, cosa que desgraciadamente no ocasionados al reino por principes que recibieron una debemos atribuir á sus muchos trabajos ni á sus cui- educacion tan afeminada y tan oscura : apenas ha hadados ni á sus desvelos, sino á su flojedad, al lujo y á bido época en España en que haya habido desórdenes los placeres. ¿Cómo se quiere que esos hombres pue mayores que en tiempo de Juan II de Castilla, a pesar dan digerir la comida ni la bebida si comen y beben de reunir este Rey muchas y muy buenas facultades. sin tasa? Cómo no se quiere que existan en ellos gra Era este Rey alto y blanco de cuerpo, dulce de carácves causas de ensermedades y malos y corrompidos ter, amigo de la caza y de otros simulacros de guerra, humores? Toda la educacion debe dirigirse á que se bastante dado á las letras, pues compuso en romance aumenten y robustezcan las fuerzas del alma y las del versos de suave y fácil estructura. Estaba aun en sus cuerpo; mas no parece sino que todo el talento de los primeros años cuando murió Enrique III, su padre; y cortesanos se emplea en que, quebrantadas unas y otras, para que no pudieran apoderarse de él los nobles, ni sea al fin del todo inútil el príncipe para entregarse á se ofreciesen ocasiones de innovar las cosas públicas, los negocios. En primer lugar, le proporcionan mujeres pasó mas de seis años en el convento de San Pablo de para que le afeminen; procuran luego que no les dé el Valladolid, es decir, hasta que murió su madre, que sol ni el aire si es un poco suerte, que no haya para él era su tutora. No solo no se le permitió en todo este trabajos y molestia alguna , que permanezca encerrado tiempo salir, no se le permitió siquiera admitir en su entre las paredes de su palacio como una doncella tier-presencia otras personas que los individuos de su palana y delicada, que evite la vista y el frecuente uso de cio y corte. Triste y miserable cosa, no ya solo para el los demás para que no se rebaje y se iguale con sus Rey, sino para el reino , que careciese de la vista de súbditos, sosteniendo con ellos conversaciones familia- los pueblos el que habia despues de gobernarles, que res, que no juegue ni haga ejercicio alguno que pueda no conociese siquiera á los grandes de su reino, que aumentar ni conservar sus fuerzas. Como si no tuviesen no tuviese libertad para oir ni para hablar á nadie, mas cargo que el de cebarle y satisfacer los caprichos i que hubiese de languidecer en una vida oscura y solide su apetito, instanle las mujeres á que coma dispo- taria. ¿Qué puede haber ya mas repugnante que el niéndole platos hechos con raro arte que puedan exci- que nació para respirar el polvo de los campos de batatar su apetito; y embotando así sus tiernas facultades, lla esté como pollo en gallinero sin que los demás cuicasi á cada hora le entran nuevas comidas haciéndose den mas que de cebarle y de engordarle? que viva á la pesadas é importunas hasta que las prueba. Como si sombra y entre mujeres el que deberia tener el cuerpo todo el toque consistiera en llenar al rey para que no endurecido por la sobriedad del trabajo, á fin de que pudiera moverse ni salir de su palacio, dirigen á con- pudiese resistir las causas de las enfermedades, sufrir seguirlo todos sus esfuerzos, llevando hasta á mal en la guerra lo mismo el calor que el frio y estar sienque no coma tanto como piensan y pretenden. Añaden pre dispuesto para entender en los negocios públicos? se á esto los perfumes, los suaves olores, las fragan- ¿Cómo se entiende que se oculte á los súbditos el que tes pomadas con que excitan sus sentidos, el brillo de desde niño deberia estar acostumbrado á vivir en una Jas piedras preciosas, lo muelle de sus adornos y sus gran celebridad y en medio de los pueblos, ya para trajes y los demás halagos con que se enervan hasta que no temiese nunca á los hombres, ya para que se los mas robustos, aun despues de haber salido de la in excitase y elevase á cosas altas su entendimiento, que fancia. En medio de tantos placeres y de una vida tan en tan prolongado retiro ó se debilita y enmohece 6 se afeminada, ¿quién podrá impedir que el principe se llena de orgullo, teniéndose en mucho mas de lo que deje corromper por tan falsas dulzuras y debilite las es por no verse puesto con nadie en paralelo? Cómo se fuerzas de su entendimiento ? En cuerpos débiles y entiende que se quebrante con deleites el ánimo del enervados no caben almas grandes ni fuertes; con el que noche y dia debe presidir la república como desexceso del placer inengua el vigor de uno y otro como de una alta cumbre y mirar cuidadosamente por todas se derrite la cera al calor del fuego. Estando pues ellas clases del Estado? ¡Ay, que esa afeminacion del cuerpo acostumbrado á los deleites, ¿cómo ha de so- Príncipe ha de redundar en mengua suya y en daño de brellevar sin quebranto los trabajos y las fatigas? Cómo sus súbditos ! Como fué de niño y de jóven será cuando seguir el camino árduo de la virtud y no precipitarse al llegue á mayor edad, y llevará siempre una vida tondel ricio, que es mas ancho y descansado ? Cómo se ta, lúbrica, entregada a la voluptuosidad y á los dequiere que un cuerpo enfermo, inactivo, débil pueda más placeres. Nos lo enseña la historia de este mismo emprender con calor una guerra ni dirigir, si convie- príncipe. Muerta su madre, tuvo que encargarse del gone, sus ejércitos, ni ser el primero en arrostrar los tra- | bierno del reino, y como si de las tinieblas ó del seno

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