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potables todas por sus cuadros, obra de eminentes ar vos y celosos en averiguar la verdad y en dar cumplida tistas españoles, franceses é italianos, ya antiguos, satisfaccion al inocente. Ya el suegro de Moises expuso ya modernos. Por lo que es, sin embargo, mas notable las virtudes de que debian estar adornados los jueces esta obra es por las muchas reliquias que de todas par cuando reprendiendo á su yerno porque entendia solo tes se recogieron, tantas en número, que está toda llena en todas las diferencias de su pueblo, carga muy supe-' de religion y de santidad, y ha de pregonar por los si rior á sus fuerzas, escoge, le dijo, entre todos los hebreos glos de los siglos la piedad del rey Felipe. Para con varones poderosos que teman á Dios, sean hombres de servar con la religiosidad debida estas reliquias y ceni buena fe y aborrezcan la avaricia. Quiso que fueran zas hay destinados otros dos sagrarios situados en los poderosos para que resistieran la temeridad y la audacia extremos de cada lado del templo.

de los que mas valian, cosa que, segun Aristóteles, se Mas es preciso que démos ya fin á descripcion tan observaba en Cartago, donde no ponian al frente de los larga. Está compuesta toda la fábrica de piedra de si- negocios públicos sino á hombres que fuesen tan honllería, sencilla y toscamente trabajada en su mayor rados como ricos, por creer que el pobre no puede ejerparte, a fin de disminuir los gastos y acelerar la con cer debidamente su destino, ya por tenerle los demás clusion de la obra, cubierta toda , exceptuadas casi en menosprecio y ser con él atrevidos, ya porque su tres azoteas, de plomo y de pizarra. Tiene á oriente y propia codicia no les deja oir la voz de la razon y la modiodía un jardin de yerbas aromáticas y olorosas conciencia. Quiso que fuesen tambien temerosos de flores, dispuestas con orden y medida en cuadros re Dios, porque solo temiéndole y sintiéndose trabados gulares, debajo del cual hay una larga y humilde tapia por las creencias religiosas, pueden cortar el paso á lique contiene espacios mucho mas extensos para el viandades que oscurecen el entendimiento y no le dejan plantio de los árboles; al occidente y al norte upa pla- ver ni lo verdadero ni lo justo. Exigió la sinceridad, za bien empedrada , nada pequeña, que no deja de te- porque el que no la tiene es imposible que llene debiner al norte ciento cuarenta piés de anchura, y al oc damente el cargo, pues nada hay mas feo ni mas incidente, por donde tiene su entrada principal, muy constante que la ficcion y la mentira. Exigió, por fin, cerca de doscientos. Presenta además junto á él mu que aborrecieran la codicia, porque el que solo atiende chos otros edificios que vienen á constituir un pueblo, al lucro es fácil que se sienta arrastrado á actos injustos. sobre los cuales no creemos deber decir una palabra. Las dádivas, como dice en otro lugar Moises, ciegan Solo añadirémos ya que en el camino que conduce des los ojos de los sabios y quebrantan la palabra de los de el monasterio á la antigua aldea hay dos bileras de hombres rectos, pensamiento en que Moises está, como olmos que impiden en verano el paso de los rayos del en otras muchas cosas, con Platon, que en el lib. xi de sol y hacen por lo tanto mas agradable el paseo para Las Leyes cree que ha de ser castigado con pena de trasladarnos, ya de la aldea al monasterio, ya del mo muerte el juez que ceda en lo que exige la ley al dinero Dasterio a la aldea.

ajeno ó á otro cualquier género de dádivas. Creo tam

bien deber hacer advertir que, entre otras virtudes proCAPITULO X.

pias de los jueces, no contó el suegro de Moises la suti. De los juicios.

leza en interpretar las leyes, pues no han de usar á la

verdad de astucias ni agudezas por las que tuerzan á Estaba poco menos que perdida en el reino la admi su antojo la ley y la aparten de su verdadero sentido, pistracion de justicia cuando en tiempo de nuestros fallando siempre sin cubrirse de infamia y sin suscitar abuelos vino á regularizarla la virtud y prudencia de contra sí odios en favor de los que menos tienen por si Fernando el Católico, restituyendo de tal modo su an la equidad y el derecho. Nada bay pues que repugne tigua fuerza y vigor á las leyes, á cada paso violadas y mas á la sencillez del verdadero sabio que la excesiva tenidas en menosprecio, que no hay desde entonces otra sutileza, la cual, así en la interpretacion de las leyes pacion donde haya jueces mas íntegros y justos. Ar como en los demás negocios, destruye la equidad y las mados hoy los magistrados de facultades y de leyes, mas severas prescripciones. pasan hoy por un mismo rasero todas las clases del Es Las leyes no deberian ser nunca tantas que se obstado, que es lo que mas podemos desear y lo que mas truyesen su propia accion y su debida influencia, ni tan deben procurar los príncipes, pues fácilmente puede la difíciles que no pudiesen ser comprendidas por los homrepública desviarse de tan buen camino. Haya mucha bres de mediano ingenio; mas la avaricia de los homseveridad en los juicios, pero de modo que la temple la bres ha hecho, no solo que existan en gran número, justicia del príncipe, para que no produzcan los mismos sino que sean por lo general oscuras, pues no queriendo males que la crueldad ó tal vez mayores; haya, sobre por una parte obedecerlas, y deseando aparentar por todo, gravedad y constancia en aplicar las leyes, sin que otra que obran justamente, se empeñan en eludir con el favor pueda torcer nunca para nadie la marcha del interpretaciones lo que está prescrito mas clara y terprocedimiento. Como empero importaria poco que el minantemente. Los príncipes empero no deben condesmismo príncipe administrase justicia con la misma cender nunca con el fraude ni dejar abierta la entrada igualdad y celo, si no hiciesen lo mismo los que tienen á la astucia de los malos; así que podrian abolir todas delegada por este la misma facultad, es preciso andar las leyes superfluas, dejando en vigor solo las suscepcon mucho tino en elegir magistrados muy integros y tibles de cumplimiento que estén al alcance de todas las de mucha gravedad, que oigan con agrado á cuantos se inteligencias. Seria indudablemente esto de grandes les acerquen y sean además blandos en sus juicios, acti- | resultados, sobre todo procurando, que es lo que mas

importa, elegir jueces de gran corazon y elevado enten que nada tuvieron que ver con ellas, si no hubiese esdimiento que no tuviesen en su ánimo nada que pu tablecido de antemano el mismo Dios que hubiese de diese apartarles nunca de la consideracion de la verdad, pagar todo el pueblo los crímenes graves y las faltas de profesasen santamente nuestra religion, apreciasen en sus principes cuando no hubiesen concurrido todos é mas su lealtad que todos los placeres de la vida, odia vengarlas del mismo modo que se concurre a apagar sen la codicia y no recibiesen jamás dádivas de nadie, un incendio. Partiendo de esta ley, castiga muchas vevirtudes todas entre las cuales obtienen el primer lugar ces el Señor á todo el pueblo para que este no se conlos sentimientos religiosos, á que deben todas las demnás tamine con solo tolerar el crimen. Quitarás el mal de en su pábulo y su vida. Quien pues teme á Dios deja de medio de tí, ha dicho el Señor, es decir, expiarás los temer las amenazas de los hombres poderosos y no falta atentados contra la religion para que no estés contanunca al deber de su conciencia, seguro siempre de giado de la maldad, caso que no haya sido públicamente que si puede engañar á sus semejantes, no á Dios, que castigada. Imbuido en este precepto, refiere el mismo ve hasta lo que pasa en lo mas íntimo del alma. El que David que no descansaba de noche para poder quitar teme á Dios, no se deja corromper por dinero, pues todas de la ciudad del Señor á todos los que obraban inicualas riquezas no valen para él lo que la satisfaccion de ha mente; sabia á la verdad que no hay sacrificio mas ber ejercido fielmente su destino, ni da nunca lugar á la agradable á Dios que el de los malvados, pues por él se inconstancia ni al capricho, antes tiene siempre pre- purifica la república, halla la maldad un freno, y un essente lo que dijo el rey Josafat á los jueces que acababa cudo la inocencia. Por esto creo yo que al saber los de elegir cuando trató de reducir la administracion de judíos el escandaloso atentado de los gabaonitas contra justicia á su primitiva pureza. Habeis de juzgar el jui- la mujer de Leví, corrieron a las armas, no solo contra cio de Dios, les dijo aquel monarca , palabras con que los autores del delito, sino tambien contra los beniamiquiso darles á entender que viviendo á ser una especie tas que habian tomado á su cargo defenderlos. Aunque de lugartenientes del Señor sobre la tierra, debian tener con algunas desgracias por su parte, expiaron los judíos siempre ante los ojos lo que exigiese la equidad y mas el crimen con la ruina de los enemigos, á lo cual me pagrato pudiese ser al Dios del cielo. Con razon cabe rece que se sintieron inclinados, no tanto para inspirar sentar que del temor de Dios y de la religion nace princi odio á la maldad como para librar á todo el pueblo de palmente la rectitud de los fallos judiciales; y nada ha de las consecuencias que tan feo y vergonzoso hecho pohaber mas pernicioso que confiar tan importante magis dia ocasionarle. Lleváronse la mira de castigar la ofensa tratura á hombres relajados y perdidos, caso casi in que á Dios habian hecho, mas tambien la de salvarse á evitable en medio de tantas ambiciones y tantos favore sí mismos y la de salvar los suyos. cedores de maldad como se agitan al lado de los reyes, . Dejando ahora aparte la Escritura, es sabido que los si estos no ponen en elegir a los jueces toda su atencion griegos perseguian tambien con gran severidad los dey su mayor cuidado.

litos, sobre todo si eran públicos y atroces, pues no reSentados hombres malos en los tribunales, es evi paraban en declarar la guerra á la ciudad que los dejadente que la inocencia ha de servirles de juguete y han se impunes, bien fuese fronteriza, bien estuviese mas ó de quedar impunes muchísimos delitos, cuya mancha, menos apartada, creyendo que la mancha no solo recaia por recaer sobre todo el pueblo, ha de irritar fuerte sobre aquella ciudad, sino tambien sobre todas las que mente la divinidad y envolver la muchedumbre en un no se apresurasen á vengar tan graves y terribles faltas. gran número de males. La sagrada Escritura y las his Juzgaban y estaban en lo cierto, que con solo tolerar torias antiguas están llenas de casos en que por las mal ciertas faltas se irritaba á los dioses, del mismo modo dades de unos pocos ha sufrido grandes calamidades que con vengarlas se los aplacaba. Confirmábalos en todo un pueblo. Despues de haberse encargado Josué, esta idea haber observado por una larguísima experienpor muerte de Moises, del gobierno de los judíos, man cia que donde quiera que habia dejado de vengarse un chóse Acham apoderándose de los despojos de la ciudad crímen ó habia habido hambre, peste ó guerra o cualde Jericó, que estaban consagrados al Señor de los ejér quiera de esas calamidades capaces de devastar á toda citos; y á poco tres mil soldados de los mas bravos fue un reino. ¿Cómo babian de creer que estos males pudieron dispersados y destruidos por los habitantes de la sen atribuirse á guerras humanas ni al capricho de la poblacion, que era entonces pequeña é insignificante. suerte, sin acordarse de que podian ser muy bien hijos Probó Jonatás un poco de miel ignorando el voto que de la cólera de los dioses? Basta abrir la historia antigua acababa de hacer su padre de que mientras no hubiese para encontrar numerosos ejemplos, mas nos conteuvencido á los enemigos no habia de tomar el menor ali tarémos con citar uno, por el cual podrá el lector hamento ni él ni ninguno de los que le acompañaban, éir cerse cargo de todos los demás, que son poco mas ó ritó tanto á Dios, que no pudieron obtener de él contes menos de igual género. Vivia en Eleuctra un varon, latacion alguna cuando le hicieron consultar, como de mado Escedaso , que, aunque de escasa fortuna, era de costumbre, por sus vates y sus sacerdotes. El mismo rey afable trato y muy hospitalario. Tenia este tal dos hiDavid, por haber mandado empadronar á todo el pue jas doncellas de singular hermosura, en que dos jóvenes blo contra lo que prevenian las leyes divivas, atrajo so espartanos se atrevieron á fijar con mala intencion sus bre su pueblo una peste, de que fueron víctimas nada ojos, a pesar de haber sido recibidos y tratados en la menos que setenta mil hebreos. Pareceria á la verdad misma casa con el respeto y la atencion posibles. Por insufrible, y sobre todo ajeno a la benignidad de Dios, consideraciones al huésped se abstuvieron entonces de castigar así las faltas de los jefes en las cabezas de los violarlas, mas al volver de Beocia, como estuviese el

padre ausente y las hijas no tuviesen reparo en fran vuestro y recordad la historia de todas las naciones que quearles desde luego su techo hospitalario, no solo abu se han visto afligidas por grandes calamidades y pasadas saron de ellas torpemente, sino que ahogaron sus jus- á sangre y fuego. Encontraréis siempre indudablementas quejas dándoles la muerte, y se marcharon despues te que han tenido lugar en ellas crímenes atroces antes de haber arrojado á un pozo los cadáveres. Al regresar de ser destruidas. No hace mucho se ha sufrido en -Escedaso á su casa se admira, como es natural, de la Africa una tremenda derrota, que ha cubierto de infaausencia de sus hijas. Vacila, duda , y en tanto observa mia y sangre á los portugueses. Atribúyese generalque una perra , cogiéndote de una franja de su vestido, mente á la temeridad y audacia del príncipe, que no pase dirige muchas veces al pozo, ladrando y dando tris rece haber nacido sino para ser la ruina de su patria; tísimos aullidos. Comprende entonces que esto ha de mas creo que puede atribuirse mejor á la cólera de la significar algo que él no entiende; mira al pozo y ve Divinidad, ó por haber degradado los demasiados plaHeno de horror los dos cadáveres. Se informa entonces ceres aquel pueblo, ó lo que yo mas creo, por no de los vecinos, pregunta , in quiere, sabe que habian haber sabido refrenar con severidad los delitos covuelto a su casa los dos jóvenes espartanos, que desde metidos contra la religion de Jesucristo. Para que no el dia siguiente habian desaparecido ellos y sus lnijas; y pudiésemos alegrarnos por mucho tiempo de los males cerciorado ya del crímen, se dirige directamente á la y perjuicios de nuestros vecinos, perdimos pocos años Lacedemonia para denunciar ante los éforos á los dos despues una armada numerosa sobre las playas de Inimpíos delincuentes. Sabedor en el camino de que en la glaterra, derrota y afrenta que no podemos subsanar comarca de Argos hay un anciano, llamado Orcita, que en muchos años, pero que no es mas que la venganza -está anatematizando y llamando la maldicion de Dios de los graves crímenes que en nuestra nacion se cosobre la frente de Esparta, no podia menos de dirigir- meten, y si no me engaña el corazon, la de las mal ensele y preguntarle con interés que injuria podia haber cubiertas liviandades de cierto príncipe, que olvidánrecibido de aquel pueblo. Refiérele Orcita como un hijo dose de su dignidad y de su edad ya avanzada , era fama suyo honrado y bueno acababa de ser degollado por que por aquel mismo tiempo se entregaba desenfrena-órden de Aristodemo, que á la sazon administraba jus- damente á la lujuria, hecho que obligaba á todos los ticia en Lacedemonia, sin mas motivo que el de haberse pueblos y ciudades á hacer votos y rogativas públicas, defendido del estupro que aquel injusto juez habia que- para aplacar en tanto riesgo á los santos, que irritados sido cometer sobre su persona. Añádele que ha pasado por la locura de un solo hombre, querian expiar tantos -á pedir justicia á los éforos contra tan grande afrenta y crímenes con un castigo general y despreciaron las ora-tan terrible asesinato, y no ha podido alcanzarla; asi ciones de los pueblos. Estémos pues persuadidos de que que procurase que no le sucediese otro tanto, ni sirviese la salud pública estriba principalmente en sancionar la 'como él habia servido de juguete. Teme Escedaso que equidad y no dejar impunes los delitos, que conculcadas no salgan tambien vanos sus esfuerzos; mas no por esto las leyes, violado el derecho, tenidos en menosprecio desiste de su empeño, y sigue su camino. Se presenta los magistrados ó suprimidas las magistraturas se hunprimero á los éforos, despues á los reyes, luego á to de el imperio, se vienen abajo las mas altas fortunas, se dos los que en aquella ciudad podian algo, les explica encuentran los pueblos sin querer envueltos en un sin su desventura , se queja con lágrimas en los ojos de la número de males. Mas hemos de volver á hablar mucho injuria recibida, y no alcanza que nadie se interese por mas de lo relativo á la justicia. él, que nadie se conmueva ante tan justo llanto. Inpresionado vivamente por aquel nuevo ultraje, pierde poco

CAPITULO XI. -menos que el juicio, recorre las calles y las plazas de

De la justicia. "Ja ciudad, ora levantando las manos al cielo, ora sacudiendo con furor la tierra, y cuando ve que para nada Estaba esforzándome en concluir y en dar la última valen ya los derechos de la equidad, invoca las furias, mano á este libro, que habia empezado en mi'retiro dupara que venguen tan terribles males. Desesperado ya se rante la estacion del verano, cuando una enfermedad

quita al fin la vida. ¿Cuánto tardó aquella ciudad en pa- inoportuna vino á sepultar en la cama a todos los que gar tan grave falta? No se hizo esperar mucho el castigo. viviamos en aquella morada solitaria. Crecieron los rios Ei valor de Epaminondas acabó con ella en la batalla de con las lluvias del invierno é invadieron sus riberas, viLeuetra , y ya nunca mas pudo levantar de nuevo la ca- ciáronse los manantiales, y las aguas inficionaron con beza. Y es fama que Escedaso se presentó en sueños á su excesiva humedad los campos y con su emponzoñado Pelópidas que mandaba con Epaminondas el ejército, y aliento los cuerpos de los hombres. Muchos temian has- le dijo que los lacedemonios habian de perecer todos en la que estaban dañadas las carnes que comiamos, pues -aquel lugar en que habia sido cometido un crimen hor- se decia si los ganados devoraban con avidez el increible -rible, que estaba aun entonces impune. No creo de mu- número de sapos que habia aparecido en la llanura. Se -cha importancia averiguar si esto fué ó no cierto, mas extendió el contagio por toda la provincia, mas sobre *importa sin duda á la salud de las naciones que sean te todo por las aldeas y los campos, bien porque fuesen alli - nidos por verdaderos estos y otros hechos semejantes. los aires mas libres, bien por estar menos a mano los • Y no solo en los antiguos tiempos, sino tambien en los remedios. Extendíase el mal á manera de peste , y en nuestros, sabemos que han sobrevenido grandes cala muchos lugares ó morian los enfermos enteramente midades á una sociedad entera por el crímen de uno solo abandonados, ó arrastraban" tras si á los que les asissó de unos pocos hombres. Echad una ojeada en torno i tian, envenenándoles el aire que les habia de dar la vi

ET GRAVITATIS EXEMPLUY.

da. Con este temor los habia que no se atrevian siquie- gloria de tus virtudes. Lo que era mortal en el murió; ra á atravesar los umbrales de su casa; así que veíanse lo que hemos admirado tantas veces en Calderon, sus muchas veces tendidos los padres junto a los hijos sin | buenas obras, salvas están en el cielo, merecida recomque nadie los cuidara , y estaban los cadáveres a la vista pensa de su virtud. Mucho importa por cierto que la fade los que esperaban igualmente la mano de la muerte. ma de tan gran probidad como él tenia sea duradera y Fué, sin embargo, disininuyendo el número de las de eterna. Movidos por este deseo, procuramos pouer sofunciones y relajándose la fuerza de la enfermedad, que bre su sepulcro en una losa de mármol la inscripcion sivino á reducirse á unas tercianas, por mas que las an- guiente, monumento de nuestra piedad y del amor que gustias que producia y el ningun descanso ni sosiego nos profesamos durante los primeros años, que quisieque daba , parecian indicar que estaban afectados los semos fuera mas eterno que el bronce. cuerpos por algo mas que unas simples calenturas. Vencida aun la enfermedad, se tardaba mucho en recobrar 10. CALDERON DOCTOR THEOLOGUS. SORIAE NATUS, COMPLETI las fuerzas, recayendo no pocas veces y venciendo otras

PER OMNES GRADUS AD SUPREMOS SCHOLAE HONORES ESECTOS la fuerza del mal los jugos saludables, principalmente

ERUDITIONIS TANDEM ERGO CANONICUS TOLETANUS. FERE RCS

ET MODESTUS, MUNIFICUS IN PAUPERES. PRISCAE SIMPLICITATIS cuando se apelaba á la purga , remedio con que mas aquella especie de fiebre se irritaba y exacerbaba. Es

INCOMMODA DIU VALETUDINE VIXIT ANNOS LIII. OBIIT HUI, taba la cosecha en las eras sin que nadie la cuidase,

NON. APR. M. D. LXXXXI. sirviendo de presa á las aves y á los rebaños y corrom

C. V. M. piéndose en su mayor parte, gracias á tantas y tan abundantes lluvias. No dejará por cierto de ser memorable Volvamos empero á la cuestion sentada. Deciamos álcomo pocos el otoño del año 1599.

timainente que no puede subsistir una república donde Interrumpiéronse pues nuestros trabajos cuando es- esté mal administrada la justicia, y que la impunidad de taban á su conclusion. Mis compañeros y mis criados los crímenes es á veces causa de graves males para los fueron las primeras víctimas de la enfermedad, y entre pueblos por encargarse de vengar el cielo las maldades ellos el amanuense, jóven de singular hurnildad y de cometidas y el desprecio con que las han mirado los 80grandes esperanzas. Pillóme a mí, aunque no con mucha biernos. Debemos ahora añadir, por ei contrario, que no fuerza , al estar ya de regreso en Toledo; mas aun des ha sido menos perjudicial á los principes la inoportuna pues de haber disipado la calentura, pude apenas en severidad y la precipitacion en todo género de juicios. mucho tiempo recobrar mi antiguo vigor ni la soltura El que altera pues la marcha de los procedimientos orde mi entendimiento. Sé que los años van disminuyendo dinarios es indispensable que caiga muchas veces en er nuestras fuerzas, y que cuanto mas va entrando uno en ror, del mismo modo que el que abandona el camino triedad, tanto mas largas y pesadas se van haciendo las llado por seguir trochas y atajos; y es de advertir que aun enfermedades; mas otros decian que les estaba suce cuando se resuelva por lo mas justo, no deja de hacer un diendo lo mismo, no sé si porque era verdad ó porque grave daño, por haberse tomado una libertad extremadeseaban consolar algun tanto á los que saliamos mal de damente peligrosa. Tenemos de esto en nuestra histala borrasca. Lo que empero me causó mayor fatiga y ria muchos y muy esclarecidos ejemplos, uno sobre toquebrantó del todo la fuerza de mi entendimiento fué do muy célebre que tuvo lugar en Castilla el año 1312, la desgraciada suerte de Calderon. Fué el último á quien hecho indudablemente de los mas notables. Estando la atacó la calentura, y como no era ni muy grave ni muy corte en Palencia, salia una noche de palacio Benaviaguda, pudo vencerla fácilmente. Se hallaba ya al pare- des, varon de los mejores entre los primeros, cuando cer fuerte y robusto y dejaba ya el vino por el agua, fué infamemente asesinado. Recayeron graves sospecuando despues de pocos meses recayó, y en siete dias chias sobre muchos, y al fin sobre los hermanos Pedro perdió la vida. Afectóme esta muerte gravemente, y afec y Juan Carvajal, que hizo despeñar de la roca de Mártó gravemente á todo el reino, pues además de habersc tos Fernando IV, á pesar de no ser reos convictos ni malogrado en la flor de sus años, era un varon como confesos de tan terrible crímen. Invocaron los dos herpocos, notable por su erudicion y su talento, por su de manos el testimonio de Dios y de los hombres, prolese licadeza, por su humildad, por su dulzura, por su hon tando que morian inocentes, y emplazaron por lo tanto radez, por sus candorosas costumbres, por su religion, al rey para que se presentara al tribunal de Dios dentro finalmente, prendas todas en que puede ser compara- | de los treinta dias. No bien hubo espirado este fatal do con los que se ha complacido en pintar la antigua plazo, cuando sintiéndose Fernando algo incómodo, se historia. ¡Mucha parte tomas en las cosas humanas, des- echó luego de haber comido, y fué encontrado cadde apiadada muerte! ¡Cómo juegas con nosotros, incons ver por los que le seguian á la guerra que tenia declatante fortuna , ó tú, fuerza superior, que presides rada a los moros granadinos. Confirmó, como era nanuestros destinos! Mas démos treguas á quejas y ge- tural, este liecho la opinion de que habian sido castimidos, y tú, alma feliz, muévenos á la contemplacion gados los Carvajales sin motivo, dando lugar á que des de tus virtudes. El verdadero fruto de la amistad, la ver de entonces fuese conocido aquel rey con el nombre de dadera lionra, el verdadero amor consiste en conservar Fernando el Emplazado. Era este Príncipe cuando acaen el ánimo tu memoria, en propagar con todas nues baba de recibir un ultraje muy propenso á la ira , que tras fuerzas tu fama y el recuerdo de las prendas de tu es por cierto una gran falta, y no pocas veces turba y alma mas que las de tu cuerpo. Aunque moristes cuan- ciega nuestro entendimiento. do no estabas mas que á la mitad de lu vida , vivirá la Hasta aquí de los juicios. Debemos ahora probar

que cuando no hay justicia es imposible que subsistan destruirse necesariamente todas las clases de la repúpor mucho tiempo ni los imperios ni las ciudades ni blica, ha de confundirse, ha de morir, ha de venir sociedad alguna entre los hombres, cuestion que nos ha abajo todo. ¿Cómo no han de chocar y estrellarse parecido bien empezará tratar partiendo de este punto. elementos contrarios por naturaleza si no los une un Es opinion antigua y que data ya desde los primeros poder superior á su fuerza disolvente? Abandona el alma siglos que sin la injusticia ni pueden llegar á consti el cuerpo y caen en la inaccion todos nuestros miemtuirse los estados ni ser tampoco duraderos, siendo ya bros; solo el alma es la que podia hacerlos conspirar á general en el vulgo decir que ofendida de los vicios de un mismo objeto. ¿De qué nace la armonía, tan agradable los hombres la justicia, abandonó la tierra, voló al cielo á nuestro oido, sino de los sonidos agudos y graves comy nos dejó envueltos en riñas, latrocinios y crímenes binados con ciertos intervalos y puntos medios? De sangrientos. Y á la verdad, si bien se considera, aun los qué nace sino de la union y composicion de voces enmas florecientes imperios, ¿qué son mas que robos he tre sí discordes? No se debe pues mas que á la distinchos en grande escala? Qué los constituyó mas que la cion y órden de las diversas clases del Estado la paz y fuerza, gracias a la cual se vieron pueblos enteros pri- la concordia entre los conciudadanos, don inestimable vados de su libertad y su fortuna ? Si quisiéramos esta del cielo, fuente de todo nuestro bienestar y de todos blecer la verdadera equidad, e no deberiamos acaso nuestros bienes. No, la justicia no es tampoco mas que empezar por hacer volver á cuantos gozan hoy del la armonía de las partes entre sí, la concordancia de estas mando de las repúblicas a las humildes moradas donde | mismas partes con un poder superior, con su cabeza. vivieron en la escasez y en la miseria? Y no hay para Es inevitable que destruya hasta los fundamentos misqué decir que solo fueron viciosos los principios, pues mos de la naturaleza el que pretenda abolir el culto de conforme á sus principios se ha organizado despues la justicia entre los hombres. Hemos dicho que somos todo, y sabemos que si despues de constituido un im séres esencialmente sociables; ¿cómo ha de poder exisperio se han promulgado leyes, no ha sido con otro ob tir esa sociedad si cada uno puede obrar segun su anjeto que con el de defender en paz los robos llevados á tojo sin atender á lo que la razon prescribe? ¿Qué seria cabo por las armas, haciéndose servir así un simulacro un ejército sin general ni de qué serviria la habilidad de justicia para escudo de la iniquidad y el crímen. Es del mejor jefe si no quisiesen obedecerle sus soldados además una cosa natural en todos los seres animados ni defendiesen, ya todos, ya cada uno de por sí, los objeque atienda cada cual á sus intereses, aun con perjuicio tos ó lugares que se les confiasen? Destruid el órden, de tercero, siendo por esta razon los mas débiles ju- borrad las leyes y ved luego si habrá nada mas confuso guete y presa de los que disponen de mayores fuerzas. ni mas débil que la ciudad ó el reino. ¿Quién se ha de atrever á despojar al hombre de esta Quede pues sentado que no pueden subsistir los imcondicion ó instinto á no ser que quiera destruir todos perios sin el auxilio de la justicia. No podemos ni debelos cimientos del bienestar propio de cada uno? ¿Ha- mos hacer caso de las palabras del vulgo, derivadas, bria cosa mas necia que obrar contra nuestros propios no de lo que debe suceder, sino de lo que sucede. Conintereses, como no pocas veces prescribe la justicia, á fesamos que muchas veces reinan en la república la fin de mirar por los ajenos ?

liviandad y la fuerza; confesamos tambien que muchos Con estos y otros argumentos no falta quien pretende cometen las mas bárbaras injusticias; mas sostenemos destruir el imperio de la justicia; mas ni podemos pasar tambien que si se pareciesen á estos todos los ciudadasin resutarlos ni dejar de probar con numerosas razones nos y no defendiese ninguno la equidad, y por no haque ha de venirse abajo forzosamente una república ber quien castigase los delitos hiciese cada cual, no lo donde sea tenido en menosprecio tan generoso senti que es debido, sino lo que mas conviene y está mas miento. ¿Qué otra cosa es pues la justicia que cierta conforme con sus apetitos, en breve habia de caer y union y lazo con que están unidas por iguales dere hundirse la república. No ignoramos tampoco que muchos las clases alta , íntima y media del Estado? La chos imperios deben su origen á la fuerza, sus proequidad, cuando está sancionada por las leyes, defen gresos al crímen, su engrandecimiento al robo; mas dida por los tribunales, asegurada por la esperanza del sabemos tambien que otros, creados por el consentipremnio y el temor del castigo, viene á ser en las socie miento de los pueblos, han ido retirando sus fronteras dades lo que la disciplina militar en el ejército, lo que con solo defenderse de los ultrajes recibidos y tomar en la construccion de edificios el orden y la buena con de ellos venganza; sabemos que aun los mismos impetextura de los sillares, maderos y otras materias que la rios fundados injustamente han de bajar precipitadaconstituyen. Si suprimimos la justicia ¿puede acaso exis mente al fondo de su ruina si no dan leyes con que tir la probidad, la honestidad y otra virtud cualquiera? enfrenen y mantengan en el círculo de su deber á to¿Qué podrá haber entonces de mas triste condicion que dos y cada uno de los ciudadanos. Los mismos ladroel hombre débil ni qué mas cruel que el fuerte? ¿Será nes, si no dividiesen con equidad el fruto de sus latrosiquiera posible la armonía, el amor, el respeto entre cinios y rapiñas ni procurasen asegurar con ciertas lelos hombres ? Estará todo manchado por las mas feas yes la mala sociedad que tienen formada, seria punto liviandades y los mas negros crímenes, y no dejarán los menos que imposible que no se destruyesen mútuavicios lugar alguno ni á la sencilla humildad ni á la mente. inocencia. Destruidas, por otra parte, las virtudes, ¿có Hasta aquí no hemos hablado en general sino de la mo ha de poder subsistir la sociedad, fuente de todos justicia; debemos ahora considerarla en todas sus diAuestros grandes y mejores goces? Han de disolverse y visiones y probar que sin su escudo todo poder ba de

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