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es muy fácil que sea víctima de naciones extranjeras; hombres perdidos? No tienen fin los males donde se ha cuando la leña admite ya la cuña en sus rendijas ó hen abierto la entrada á una religion nueva, tanto, que bien diduras se divide fácilmente en partes y sirve de ali puede asegurarse que el mismo dia en que se da libermento al fuego. Los enemigos exteriores, viendo ya tad á nuevas opiniones se pone término á la felicidad quebrantada la concordia de los ciudadanos , darán la de la república, debiendo resultar forzosamente de mano á una de las facciones para que reducida la otra ahí que se encuentre ser falsa y vana la palabra liberá la impotencia, pueda mejor sujetar y tiranizar á en tad , bella en el nombre y en la apariencia, palabra que trambas. Así han venido abajo grandes imperios; así en todos tiempos sedujo á innumerables hombres. Está César sujetó las Galias; así los príncipes de Turquía esto tan fuera de duda, que seria ocioso referir ejemplos; vencieron la tumultuosa Grecia y conquistaron el im- mas si quisiéramos referirlos bastaria recordar las tráperio de Oriente. Nunca puede predecirse mejor la gicas escenas de nuestros tiempos, los tumultos civiles, ruina de un estado que cuando los ciudadanos empie las funestas guerras que solo por motivos religiosos zan á discrepar entre sí en materias religiosas. Si cayó han sido empezadas y continuadas con una crueldad la floreciente república de los judíos no fué debido sino que espanta , las muchas ciudades que por esecto de á la division del pueblo en fariseos y saduceos, division esas mismas guerras han perdido su antiguo esplendor que no tardó en ponerla bajo el yugo de los romanos. y su belleza ; los infinitos templos tan venerables por Cuando hay discordia en el seno de un estado ¿cómo la fama de su santidad y por su misma grandeza que han se han de encontrar ciudadanos que rechacen con ac sido incendiados y destruidos , las muchas esposas del lividad á los invasores y salgan unidos al campo de Señor que han sido estupradas, los millares de sacerbatalla ? La mayor parte solo para hacer mal tercio á dotes que han sido muertos, la inmensa multitud de los contrarios, en cuyas manos está todo el poder de la hombres y soldados que han caido bajo el hierro de sus república, dejará de tomar parte en la lucha y preferirá enemigos. Nos vienen sin querer á la memoria aquellos verse vencido á tener que atribuir la victoria al bando versos del poeta. que aborrece. Es sabido que en Roma, siendo Lucio

Heu quantum terrae potuit, pelagique parari Papirio dictador, aconteció que por una causa de mucha

Hoc, quem civiles hauserunt, sanguine dextrae. menos importancia dejó escapar al ejército de los samnitas, á quienes hubiese podido vencer en una sola Mas omitamos estos y otros gravísimos males, nacibatalla, recibiendo de ellos graves y profundísimas he dos de las discordias religiosas , males confirmados por ridas. Estaban disgustadas las tropas romanas por la los males de todos, que pasarán á la posteridad en las inoportuna severidad del dictador, y esto bastó para in páginas de la historia: ¿de qué sirve acusar ya lo ferirles tan grave daño; tanto puede á veces en la guerra pasado? De qué lamentarnos sin dar otro remedio con la enajenacion de voluntades por tan gran motivo. Por nuestras propias lágrimas? Cansados, por otra parte, esto los mismos romanos deseando prevenir el mal, de esta larga cuestion, es preciso que recojamos velas y creian ilícito disponer sus legiones en batalla sin haber tomemos puerto, contestando antes, sin embargo, á las antes consultado los auspicios y ofrecido sacrificios. razones de los que piensan de distinto modo. Objetan Purificado entonces el ejército por la sangre de la estos que el imperio turco contiene en su recinto homvíctima inmolada , satisfechos los dioses y depuestos bres de distinta religion y de distintas sectas y que no los odios , venian á las manos con sus enemigos ani obstanle , lejos de estar afectados por discordias intesmados de un mismo pensamiento y llenos de entusias tinas, florece y crece de dia en dia en todo género de mo y de denuedo.

bienes ; que en Bohemia hace ya ciento cincuenta y dos Añádase á esto que existiendo esta discordia que la años hay dos religiones, y que no hace mucho ha sido mentamos no pueden tener lugar esas asambleas en que admitida públicamente otra, compuesta de las opiniones se ha de deliberar sobre los negocios de la república. de Martin Lutero; que los suizos, gente fuerte en la Turbarán toda deliberacion, altercados y mútuas inju guerra y esclarecida por sus hazañas, han admitido rias, habrá riñas, contiendas y clamoreo , y las mas de en su república diversas religiones; finalmente, que las veces quedarán vencidos por los peores y los mas au han hecho otro tanto los germanos. Mas á la verdad, daces. Mas para que ni aun las menores cosas descui los que tal dicen no advierten que están ultrajando grademos, ¿qué no ha de suceder si la fuerza del mal vemente á nuestros príncipes por el mero hecho de y la ponzoña de la discordia penetra hasta en el se medir los imperios cristianos por la tiranía de los turno de la familia ? ¿Puede imaginarse ya ni una forma cos y hacer tender nuestras piadosas costumbres á la de gobierno mas triste ni un estado mas funesto para crueldad y fiereza de las leyes otomanas. Los turcos el pueblo? ¿Qué obediencia ni qué amor puede haber pues no dan participacion alguna en el gobierno de la entre los que discrepan en creencias religiosas? La mu república á los pueblos que uncieron á su yugo, ni les jer aborrecerá como impío á su marido, el marido acu conceden siquiera el uso de las armas, antes les obligan sará de adúltera á la mujer que por sí y ante sí se á servirles y les gravan con mas onerosos tributos que atreva á asistir á las reuniones de su secta , sospechan al resto de sus súbditos, llegando hasta el punto de do, y no sin razon ni sin que haya de ello ejemplos, que arrebatarles los hijos del seno de las madres para reno la mueven tanto su celo religioso como el cebo de ducirlos a la esclavitud y á una torpeza vergonzosa, no impurísimos deleites. ¿Cuántas doncellas no se separa siendo raro que violen impunemente las mujeres hasta rán de suspadres, cuántas mujeres de sus maridos en presencia de sus maridos. Si así quisiesen vivir entregándose bajo un pretexto religioso en brazos de en la república cristiana los sectarios de las nuevas he

rejías sobrellevando esta pesada carga en gracia de la li- | nado mal la república, ni lo que es aun mas grave, sea bertad de conciencia que tanto desean, podriamos qui- considerado despues de su muerte como reo de los zá consentir en darles una libertad conquistada á costa grandes males que aflijen á su patria , y sea justamente de tan grandes sacrificios. Cuando empero vemos hoy | despreciado por haber mirado con descuido la salud que los que abandonan la religion patria solicitan los privada y la pública, faltando á su deber y cometiendo mas altos destinos y desean ocupar el primer puesto en una maldad gravísima. la república , ¿quién no ha de conocer su maldad en Damos aquí fin á nuestro trabajo. Despues del afany querer defender la libertad religiosa con el ejemplo de del trabajo en resolver cuestiones, justo es que deslos turcos? Porque en cuanto dicen de la Bohemia y de cansemos. He explicado ya cuál es para mí la mejor forJa Germania, me admiro que no lo hayan dicho de Gi ma del gobierno, cuáles son las mejores instituciones nebra éInglaterra, lugares todos donde, no solo florecen monárquicas, de cuántas y cuán grandes virtudes nelas nuevas sectas, sino que hasta está prohibida la cesita un príncipe. Despues de leido este libro, tal vez facultad de profesar libremente su religion á los cató se enfrien los deseos de muchos que querrán siquiera licos, amenazándoles todos los dias con un porvenir mas intentar lo que han de creer inasequible; mas el que lleterrible, a pesar de ser muchos en número en todos va en sus hombros el inmenso peso de los negocios aquellos países. Los mismos que con tanta impudencia públicos debe con todas sus fuerzas aspirar á todo. Sile pretenden en otras naciones arrancar la libertad de faltan las prendas y el ingenio que reclamamos, no por cultos y achacan á atrocidad y tiranía la negativa de esto se desanime, siga el camino que trazamos hasta los príncipes siguen una conducta muy distinta de la donde pudiere, seguro de que cumple quedándose en el que exigen luego que están apoderados de los negocios segundo ó tercer lugar, con tal que no deje nunca el depúblicos, pues no son tan imprudentes que no com seo de llegar liasta el primero. Se remontarán siempre prendan cuán imposible es alcanzar la concordia y de mucho mas los que pretendan alcanzar la cumbre que los fender la patria si no se cierra el paso á las disidencias que desconfiando de alcanzarla sigan el camino mas llareligiosas. ¿Hay acaso quien ignore que se han debili-no y mas humilde. Entre los reyes hebreos, no solo son tado mucho las fuerzas de la Alemania y experimenta- | celebrados un David y un Salomon, y entre los romanos do esta muchas pérdidas desde que empezaron á agi- . solo un Augusto un Vespasiano, un Constantino y un tarla las nuevas herejías? La que en otro tiempo era Teodosio el Grande, sino tambien los que siguen deel terror de los romanos y no hace mucho tiempo de trás de estos, y aun los que siguen detrás de los segunlos turcos, enferma hoy y desangrada, no solo no dos. No solo pasan por grandes capitanes Aníbal, Espuede tender la mano á las demás naciones, no cipion, y entre los nuestros, Pelayo, el Cid, Fernan puede siquiera andar por su pié y necesita el auxilio García , Bernardo del Carpio y el moderno Gonzalo de de otras.

Córdoba, sino tambien otros muchos que no han dejaLlevamos ya pues explicado en este último capítulo do de alcanzar gran prez por sus hazañas. No hay pues todos los males que nacen de la diversidad de religiones, para que nadie pierda la esperanza ni mengue sus fuertales como el trastorno de los intereses privados y pú zas, pues ni hemos de desesperar de alcanzar lo mejor blicos luego que surja la discordia entre los demás ciu ni hay en los negocios importantes y difíciles nada dadanos, la caida de los reyes y la de los sacerdotes, grande que no esté muy cerca de lo bueno. Tal vez la infelicidad para la nobleza y para el pueblo. Todo lo tampoco agrade á todos nuestro juicio sobre el rey yla cual, si es ya mas claro que la luz del sol, si procede institucion real; mas sígalo quien quiera, ó esté por el de las fuentes mismas de la naturaleza, si está confir- suyo, si lo halla apoyado en mejores argumentos y mado por ejemplos antiguos y modernos, si recibe au razones. Sobre todo lo que he dicho en estos libros, toridad y fe, así de la razon como de los sentidos, si no nunca me atreveré á asegurar que sea mas verdadera se oye testigo ni voz alguna que no esté acorde en que mi opinion que la contraria. No solo pues puede parenada han de mudar de la religion antigua los que deseen cerme á mí una cosa y á otros otra, sino que aun yo su salud propia y la salud del reino, ¡cuántas gracias no mismo puedo ver hoy de un modo lo que ayer vi de hemos de dar a los que destruida la impiedad manden otro muy distinto; y no quisiera ser terco, no digo ya en que se conserven intactas las formas de nuestra religion estas cuestiones que están al alcance del vulgo, pero ni sagrada! ¡Cuánto no hemos de acusar y cuánto no han aun en las mas sutiles y mas arduas. Siga cada cual su deser dignos del odio de la posteridad los inventores de parecer y no el nuestro, solo rogamos al lector que nos Jas nuevas sectas! Hemos de aconsejar y exhortar ince lea sin prevencion, pues esta ofusca los ojos del entensantemente al príncipe á que se oponga al mal desde dimiento, y que acordándose de lo que es la condicion el principio y apague desde un principio la llama aun humana, si en algo hemos errado, sea con nosotros becon riesgo de su propia vida, para que no cunda el con- nigno y nos perdone, siquiera porque lo habrémos betagio ni sea luego inútil el remedio, ni se manche su cho con la intencion de prestar un servicio á la repúbuen nombre con la nota de haber sido flojo y gober- / blica.

FIN DEL LIBRO DEL REY Y DE LA INST: TUCION REAL.

TRATADO Y DISCURSO

SOBRE LA MONEDA DE VELLON

QUE AL PRESENTE SE LABRA EN CASTILLA,

Y DE ALGUNOS DESÓRDENES Y ABUSOS;

ESCRITO POR EL PADRE JUAN DE MARIANA EN IDIOMA LATINO, Y TRADUCIDO EN CASTELLANO POR EL MISMO.

PROLOGO AL LECTOR. Dios, nuestro señor, quisiera y sus santos que mis trabajos fueran tales, que con ellos se hubieran servido mucho su majestad y todos estos reinos como lo he deseado; ningun otro premio ni remuneracion apeteciera ni estimara sino que el Rey, nuestro señor, sus consejos y sus ministros leyeran con atencion este papel en que van pintados, si no con mucho primor, lo menos mal que mis fuerzas alcanzan, algunas desórdenes y abusos que se debieran atajar con cuidado, en especial acerca de la labor de la moneda de vellon que hoy se acuña en Castilla, que ha sido la ocasion de acometer esta empresa y de tomar este pequeño trabajo. Bien veo que algunos me tendrán por atrevido, otros por inconsiderado, pues no advierto el riesgo que corro, y pues me alrevo á poner la lengua, persona tan particular y retirada, en lo que por juicio de hombres tan sabios y experimentados ha pasado ; excusarme ha empero mi buen celo de este cargo, y que no diré cosa alguna por mi parecer particular, antes, pues todo el reino clama y gime debajo la carga, viejos y mozos, ricos y pobres, doctos é ignorantes, no es maravilla si entre tantos alguno se atreve á avisar por escrito lo que anda por las plazas, y de que están llenos los rincones, los corrillos y calles.

Cuando no sirva de otra cosa, yo cumpliré con lo que debe hacer una persona de la leccion que hoy alcanzo, y por ella la experiencia de lo que en tantos siglos en el

pasado. La ciudad de Corinto, así lo cuenta Luciano, tuvo nuevas que Felipe, rey de Macedonia, venia sobre ella; turbáronse los ciudadanos, quién acudia á las arinas, quién á los muros para fortificarlos, quién juntaba almacen, quien piedras ó otros materia

N-),

les. Diógenes, desde que vió la ciudad alborotada y que nadie le llamaba ni empleaba en cosa alguna, por tenerle todos por inútil, salió de la tinaja en que moraba y comenzó a rodarla cuestas arriba y cuestas abajo; y preguntándole qué era lo que hacia, que parecia se burlaba del mal y cuita comun, respondió, no es razon que solo yo esté ocioso en tiempo que toda la ciudad anda alborotada y todos hacendados. De Solon escribe asimismo Plutarco en su vida que en cierto alboroto que se levantó en Aténas, como quier que por su larga edad no pudiese ayudar en nada, púsose á la puerta de su casa armado con su lanza 6 pica en el hombro y su pavés en el brazo para que entendiesen que si las fuerzas faltaban tenia muy presta la voluntad; que el trompeta con avisar se descarga al tiempo del acometer y retirarse, bien que los soldados hagan lo contrario de lo que significa la señal, así lo dice Ecequiel. De esto mismo servirá por lo menos este papel, despues de cumplir con mi conciencia, de que entienda el mundo (ya que unos están impedidos de miedo, otros en hierros de sus pretensiones y ambicion, y algunos con dones tapada la boca y trabada la lengua) que no falta en el reino y por los rincones quien vuelva por la verdad y avise los inconvenientes y daños que á estos reinos amenazan si no se reparan las causas. Finalmente, saldré en público, bare ruido con mi mensaje, diré lo que siento, valga lo que valiere, podrá ser que mi diligencia aproveche, pues todos desean acertar, y yo que esta mi resolucion se reciba con la sinceridad con que de mi parte se ha tomado. Así lo suplico yo a la majestad del cielo, y á la de la tierra que está en su lugar, a los ángeles y santos, a los hombres de cualquier estado y condicion que sean, que antes de condenar nuestro intento ni sentenciar por ninguna de las partes, se sirvan

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leer con atencion este papel y examinar bien la causa quiere decir, quitarle toda su hacienda 6 parte de ella. de que se trata, que á mi ver es de las mas importantes A la verdad, no se diera lugar en los tribunales para que que de años atrás se ha visto en España.

el vasallo pudiera poner demanda á su rey si él fuera

señor de todo, pues le podian responder que si algo le CAPITULO PRIMERO.

habian quitado no le agraviaban, pues todo era del mis

mo rey, ni comprara la casa ó la dehesa cuando la Si el rey es señor de los bienes particulares de sus vasallos. quiere, sino la tomara como suya. No hay para qué di

latar mas este punto por ser tan asentado y tan claro, Muchos extienden el poder de los reyes y le suben que ningunas tinieblas de mentiras y lisonjas serán mas de lo que la razon y el derecho pide; unos por ga parte para escurecerlo. El tirano es el que todo lo atronar por este camino su gracia y por la misma razon pella y todo lo tiene por suyo; el rey estrecha sus comejorar sus haciendas, ralea de gentes la mas perjudi- dicias dentro de los términos de la razon y de la justicial que hay en el mundo, pero muy ordinaria en los cia, gobierna los particulares, y sus bienes no los tiene palacios y cortes; otros por tener entendido que por por suyos ni se apodera de ellos sino en los casos que este camino la grandeza real y su majestad se aumen le da el mismo derecho. tan, en que consiste la salud pública y particular de los pueblos, en lo cual se engañan grandemente, porque

CAPITULO II. como la virtud, así tambien el poderío tiene su medida

Si el rey puede cargar pechos sobre sus vasallos y sus términos, y si los pasa , no solo no se fortifica,

sin consentimiento del pueblo. sino que se enflaquece y mengua; que, segun dicen graves autores, el poder no es como el dinero, que cuanto Algunos tienen por grande sujecion que los reyes, uno mas tiene tanto es mas rico, sino como el manjar cuanto al poner nuevos tributos, pendan de la voluncomparado con el estómago, que si le falta y si se le tad de sus vasallos, que es lo mismo que no hacer al carga mucho se enflaquece; y es averiguado que el po rey dueño, sino al comun; y aun se adelantan á decir der de estos reyes cuanto se extiende fuera de sus tér que si para ello se acostumbra llamar á Cortes, es corminos, tanto degenera en tiranía, que es género de go tesía del príncipe, pero si quisiese, podria romper con bierno, no solo malo, sino flaco y poco duradero, porte todo y hacer las derramas á su voluntad y sin depenner por enemigos á sus vasallos mismos, contra cuya dencia de padie conforme a las necesidades que se ofreindignacion no hay fuerza ni arma bastante. A la ver cieren. Palabras dulces y engañosas y que en algunos dad que el rey no sea señor de los bienes de cada cual reinos han prevalecido, como en el de Francia, donde ni pueda, quier que á la oreja le barboteen sus palacie refiere Felipe Comines, al fin de la vida que escribió de gos, entrar por las casas y heredamientos de sus ciuda Luis XI de Francia, que el primero que usó de aquel danos y tomar y dejar lo que su voluntad fuere, la mis término fué el príncipe de aquel reino, que se llamó ma naturaleza del poder real y origen lo muestran. La Cárlos VII. Las necesidades y aprietos eran grandes ; república, de quien los reyes, si lo son legitimos, tienen en particular los ingleses estaban apoderados de gran su poder, cuando los nombró por tales, lo primero y parte de Francia; granjeó los señores con pensiones principal, como lo dice Aristóteles, fué para que los que les consignó a cada cual y cargó á su placer al pueacaudillasen y defendiesen en tiempo de guerra; de blo. Desde el cual tiempo dicen comunmente que los aquí se pasó a entregarles el gobierno en lo civil y cri reyes de Francia salieron de pupilaje y de tutorías, y yo minal, y para ejercer estos cargos con la autoridad y añado que las largas guerras que han tenido trabajada fuerzas convenientes les señaló sus rentas ciertas y la por tantos años á Francia en este nuestro tiempo tomanera cómo se debian recoger. Todo esto da señorío das han procedido de este principio. Veíase este puesobre las rentas que le señalaron y sobre otros hereda blo afligido y sin substancia; parecióles tomar las armientos que, 6 él cuando era particular poseia, ó de mas para de una vez remediarse con la presa ó acabar nuevo le señalaron y consignaron del comun para su con la muerte las necesidades que padecian, y para sustento; mas no sobre lo demás del público, pues ni el esto cubrirse de la capa de religion y colorear con ella que es caudillo en la guerra y general de las armadas sus pretensiones. Bien se entiende que presta poco la ni el que gobierna los pueblos puede por esta razon dis que en España se hace, digo en Castilla, que es llamar poner de las haciendas de particulares ni apoderarse los procuradores & Cortes,

porque los mas de ellos son de ellas. Así entre las novelas, no ha de decirse así, en el poco á propósito , como sacados por suertes, gentes capítulo Regalia , donde se dicen y recogen todos los de poco ajobo en todo y que van resueltos á costa del derechos de los reyes no se pone tal señorío como este; pueblo miserable de henchir sus bolsas; demás que las que si los reyes fueran señores de todo, no fuera tan re negociaciones son tales, que darán en tierra con los ceprehendida Jezabel ni tan castigada porque tomó la viña dros del Líbano. Bien lo entendemos, y que como van de Nabot, pues tomaba lo suyo ó de su marido que le las cosas, ninguna querrá el principe á que no se rincompetia como á rey; antes Nabot hubiera hecho malen dan, y que seria mejor para excusar cohechos y costas defendérselo. Por lo cual es comun sentencia entre los que nunca allá fuesen ni se juntasen; pero aqui no tralegistas, capítulo Si contra jus vel utilitatem publicam, tamos de lo que se hace, sino de lo que conforme á de1. fin. De jurisdict. , y lo trae Panormitano en el capí- recho y justicia se debe hacer, que es tomar el benetulo 4.° De jur. jur., que los reyes sin consentimiento plácito del pueblo para imponer en el reino nuevos tridel pueblo no pueden hacer cosa alguna en su perjuicio, butos y pechos. No hay duda sino que el pueblo, como

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dice el historiador citado, debe siempre mostrar volun tes los tengo por acertados; y de la buena conciencia tad de acudir a la de su rey y ayudar conforme lo pidie- del rey, nuestro señor, de gloriosa memoria , don Felisen las necesidades que ocurren; pero tambien es justo pe II, se ha de creer que alcanzó el consentimiento de que el príncipe oiga á su pueblo y se vea si en él hay su reino; solo pretendo probar que lo mismo es decir fuerza y substancia para contribuir y si se hallan otros poner estanques que pechos y que son menester los caminos para acudir á la necesidad, aunque toquen al mismos requisitos. Pongamos ejemplo para que esto se mismo príncipe y á su reformacion, como veo que se entienda. En Castilla se ha pretendido poner cierto pehacia antiguamente en las Cortes de Castilla. Digo cho sobre la harina; el reino hasta ahora ha represenpues que es doctrina muy llana, saludable y cierta que tado graves dificultades. Claro está que por via de esno se pueden poner nuevos pechos sin la voluntad de tanque si el rey se apoderase de todo el trigo del reino, los que representan el pueblo. Esto se prueba por lo como se hace de toda la sal, lo podria vender a dos reaque acabamos de decir, que si el rey no es señor de los les mas de lo ordinario, con que se sacaria todo el inbienes particulares, no los podrá tomar todos ni parte terés que se pretende y aun mas, y que seria imperde ellos sino por voluntad de cuyos son. Item, si, como tinente pretender no puede echar pecho sin el acuerdicen los juristas, ninguna cosa puede el rey en perjui- do dicho, si por este ú otro camino se puede sin él salir cio del pueblo sin su beneplácito, ni les podrá tomar con lo que se pretende. Por lo menos de todo lo dicho parte de sus bienes sin él, como se hace por via de los se sigue que si no es lícito poner pecho, tampoco lo pechos. Demás que ni el oficio de capilan general ni será hacer esta manera de estanques sin voluntad de de gobernador le da esta autoridad, sino que pues de aquellos en cuyo perjuicio redundan. la república tiene aquellos cargos, como al principio señaló el costeamiento y rentas que le parecieron bas

CAPITULO III. tantes para ejercellos; así, si quiere que se las aumen El rey no puede bajar la moneda de peso o de ley sia la voluntad, ten, será necesario que haga recurso al que se las dió

del pueblo. al principio. Lo cual , dado que en otro reino se per Dos cosas son aquí ciertas: la primera, que el rey mitiera, en el nuestro está por ley vedado, fecha y puede mudar la moneda cuanto a la forma y cuños, con otorgada á pedimento del reino por el rey don Alonso tal que no la empeore de como antes corria, y así enel Onceno en las Cortes de Madrid, año de 1329, donde tiendo yo la opinion de los juristas que dice puede el la peticion 68 dice así : «Otrosí que me pidieron por principe mudar la moneda. Las casas de la moneda merced que tenga por bien de les no echar ni mandar son del rey, y en ellas tiene libre administracion, y pagar pecho desaforado ninguno especial ni general en en el capítulo Regalia , entre los otros provechos del toda la mi tierra sin ser llamados primeramente á Cor rey, se cuenta la moneda ; por lo cual, como sea sin tes é otorgado por todos los procuradores que vinie daño de sus vasallos, podrá dar la traza que por bien ren: á esto respondo que lo tengo por bion é lo otor tuviere. La segunda, que si aprieta alguna necesigo.» Felipe de Comines, en el lugar ya citado, por dos dad como de guerra ó cerco, la podrá por su volunveces generalmente dice en francés : «Por tanto, para tad abajar con dos condiciones; la una que sea por pocontinuar mi propósito no hay rey ni señor en la tierra co tiempo, cuanto durare el aprieto; la segunda, que que tenga poder sobre su estado de imponer un mara pasado el tal aprieto, restituya los daños á los interevedí sobre sus vasallos sin consentimiento de la volun sados. Hallábase el emperador Federico sobre Faenza tad de los que lo deben pagar, sino por tiranía y violen un invierno; alargóse mucho el cerco, faltóle el dinero cia»; y añade poco mas adelante «que tal príncipe, para pagar y socorrer la gente, mandó labrar moneda demás de ser tirano, si lo hiciere será excomulgado », lo de cuero, de una parte su rostro, y por revés las águicual ayuda á la sexta excomunion puesta en la bula In las del imperio; valia cada una un escudo de oro. ClaCoena Domini , en que descomulga á los que en sus ro está que para hacerlo no pudo juntar ni juntó la tierras imponen nuevos pechos, unas bulas dicen: asin dieta del imperio, sino por su voluntad se ejecutó; y él lener para ello poder »; otras afuera de los casos por cumplió enteramente, que trocó a su tiempo todas derecho concedidos»; de la cual censura no sé yo cómo aquellas monedas en otras de oro. En Francia se sabe se puedan eximir los reyes que lo contrario hacen, pues hubo tiempo en que se labró moneda de cuero con un ni para ello tienen poder ni por derecho les es permiti-clavito de plata en medio; y aun el año de 1574, en un do esta demasía ; que como el dicho autor fué seglar y cerco que se tuvo sobre Leon de Holanda , se labró mono persona de letras, fácilmente se entiende que lo que neda de papel. Refiérelo Budellio en el lib. i De Modice por cosa tan cierla lo pone por boca de los teólogos net., cap. i.", núm. 34. Todo esto es de Colenucio en de su tiempo, cuyo parecer fué el suyo. Añado yo mas, el lib. iv de la Historia de Nápoles. La dificultad es si que no solamente incurre en la dicha excomunion el sin estas modificaciones podrá el príncipe socorrerse príncipe que con nombre de pecho ó tributo hace las con abajar las monedas, 6 si será necesario que el pueblo tales imposiciones, sino tambien con el de estanque y venga en ello. Digo que la opinion comun y cierta de monipodio sin el dicho consentimiento, pues todo se juristas con Ostiense, en el título De censib. ex quibus, sale á una cuenta, y por el un camino y por el otro to Inocencio y Panormitano, sobre el cap. 4. De jur. jur., ma el príncipe parte de la hacienda de sus vasallos, para es que para hacerlo esi orzosa la aprobacion de los inlo cual no tiene autoridad. En Castilla de unos años áteresados. Esto se deduce de lo ya dicho, porque si el esta parte se han hecho algunos estanques de los nai- príncipe no es señor, sino administrador de los bienes pes, del soliman, de la sal, en lo cual no me meto, an- de particulares, ni por este camino ni por otro les

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